—¿Realmente viniste hasta mi oficina a perturbar mi tranquilidad para preguntar semejante estupidez? —cuestionó Kakashi incrédulo, irritado y serio. Estaba cruzado de brazos sentado detrás de su escritorio y mirando con ojo crítico a Shizune, quien se esforzaba por parecer tranquila, cosa que le resultó difícil conseguir.
—¿Y bien? —insistió la pelinegra. Podía notarse la tensión en su mandíbula, rasgo que evidenció la inconformidad de la mujer.
—¿Qué quieres que te responda? —inquirió Kakashi ásperamente.
—No lo sé, tú dime —repuso con aire ofendido.
Kakashi rodó los ojos.
—Escucha, venir hasta aquí, a mitad de tu jornada laboral, para hablar de algo que a tu cabeza se le ocurrió, es ridículamente inaceptable.
Shizune sólo entornó los ojos. Lo dicho por Kakashi era cierto, pero eso no impidió que sintiera la sangre hervir. «Tranquilízate, Shizune. Te estás comportando de manera inmadura»
Tragó saliva antes de continuar.
—Sabía que te lanzarías directo sobre ella —hizo un esfuerzo por contener la rabia irracional que recorría sus venas—. Te lo dije. Un deseo no consumado se puede volver obsesivo.
—Guarda silencio. No estás en posición de hacer reclamos de nada y no hay razón para tener que darte explicaciones, ni tengo el humor para hacerlo.
Shizune arrugó el entrecejo.
—Ni se te ocurra jugar con ella, Kakashi —sentenció Shizune con tono dramático.
Kakashi giró su silla y miró por la ventana. Era fastidioso tener a Shizune pidiendo explicaciones por un asunto que ni él mismo tenía claro y la única persona que podía sacarlo de toda duda era Sakura, pero por obvias razones, no confesaría abiertamente lo ocurrido la noche anterior. Cerró los ojos intentando mantenerse sereno.
Sin duda alguna, él no pudo ignorar el comportamiento de Shizune. Su capacidad analítica y de observación le permitieron darse cuenta de que la pelinegra estaba afectada: su manera de hablar y de moverse era la clara muestra de que ella estaba tomando al sexo casual y ocasional como un motivo que le concedía alguna clase de derecho a reclamar, cosa que lo fastidió aún más. Kakashi dejó escapar un resoplido. Él jamás insinuó a Shizune nada fuera de las relaciones sexuales. Desde el principio fue claro con sus intenciones, y ella había estado de acuerdo pero, verla parada delante de él, con el rostro desfigurado por el enojo y armando todo un drama, era motivo suficiente para creer que ella lo veía diferente.
—Recuerda bien esto: los implicados somos adultos, comportémonos como tales. Aquí nadie jugará con nadie. Y una última cosa, estoy 98 por ciento seguro del por qué de tu arrebato pero, no quiero que esto se vuelva a repetir, no aquí ni en ninguna parte —repuso finalmente mientras giraba su silla para encarar nuevamente a la mujer.
Shizune tragó grueso. Si bien era cierto que no quería que alguien jugara con Sakura y la lastimara, le irritaba de sobremanera que Kakashi, su Kakashi, a quien ella secretamente había declarado como suyo, estuviera interesado en esa jovencita. Le hervía la sangre con tan sólo imaginar a ese hombre dando a Sakura el placer que quería para ella sola. Pero era una reverenda estupidez pensar eso. Ni siquiera tenía certeza de que hubiera ocurrido algo entre los mencionados, pero ella no podía sacar de su cabeza la manera en que Hatake miraba a aquella muchacha y el hecho de que precisamente se tratara de Sakura la irritaba aún más.
«La mira diferente...»
Apretó los puños. Estaba celosa. Sí, celosa de no recibir el mismo esfuerzo y atención que aparentemente Kakashi ponía en pensar en Sakura ¿Y la respuesta a semejante sentimiento? Pues bien, Shizune se había entusiasmado con el Ninja que Copia poco después de haber estado juntos un par de veces, pero no había querido aceptarlo debido al acuerdo mutuo. Sin embargo, que Sakura se llevase toda la atención era algo que definitivamente, no le gustó. Contuvo la lágrima de rabia que estaba a punto de caer por uno de sus ojos. «No, Shizune» se dijo. Mostrarle a Kakashi que estaba afectada por algo más que el motivo superficial de querer «proteger» a la alumna de Tsunade, le pareció humillante.
—Bien, Kakashi. Me retiro y... disculpa mi arrebato —repuso haciendo su mayor esfuerzo para no actuar impulsivamente.
En cuanto Shizune abandonó la oficina, Kakashi soltó un suspiro y se frotó las sienes.
—Parece que mi noche terminará como inicio mi día —habló Kakashi aludiendo a que, lo recién ocurrido, era motivo suficiente para no querer buscar en Shizune, el medio para liberar sus recurrentes tensiones, por lo menos, no ese día y probablemente, durante varios más o quizá... Nunca—. Hmp...qué complicadas son las relaciones humanas.
Soltó un resoplido y recargó su mentón sobre la palma su mano. Pensó brevemente en sus posibilidades de estar con una mujer que amainara sus instintos. El rostro de Mei Terumi llegó a su mente, pero las probabilidades de reunirse con ella eran mínimas, ambos se hallaban a kilómetros de distancia y ciertamente, sólo habían estado un par de veces. Hanare, su tercera opción, se había vuelto tan lejana desde la última vez que estuvieron juntos y de eso hacía ya varios meses, por lo que sería un acto fuera de lugar siquiera pensar en buscarla.
—Mi mano hará el trabajo... —musitó resignado.
No pensó en otra mujer. Kakashi era selectivo y le gustaba la discreción. Tampoco incluyó a Sakura dentro de sus posibilidades porque, lo que fuera que había ocurrido entre ellos, era harina de otro costal. Además, le había resultado un tanto incómodo, después de todo, haber fantaseando con su ex alumna más de un par de veces. Su cerebro, aún pensaba en la diferencia de edad y en que él era un hombre correcto, el líder de la aldea. Aunque, si por él fuera, llegaría y se lanzaría directo sobre ella de todas las formas que su mente le permitía imaginar. Tan solo pensar eso le hizo sentirse acalorado.
—Tsk... Deseo no consumado... —repitió las palabras de Shizune.
—¿Qué es lo que quieres Sakura? —preguntó contra sus labios.
—Lo quiero a usted sensei.
—¿Cómo me quieres? —preguntó sobre su cuello, soltando su cálido aliento.
—Con mis manos, con mi boca, con mi lengua... Lo quiero con mi cuerpo —dijo con un ligero temblor de labios y manos. Su voz estaba cargada de deseo.
Era la tercera vez que Naruto la llamaba por su nombre pero, ella, absorta en sus pensamientos fue incapaz de escuchar la voz de su amigo.
—¡Sakura-chan! —Exclamó una cuarta vez. El peso de la mano de Naruto sobre su hombro la hizo espabilar. —¿Qué hacías parada como estatua? —preguntó mirándola con extrañeza.
Sakura agrandó los ojos ante la sorpresa.
—Pensaba en algunos detalles sobre un caso clínico que estoy revisando —mintió.
Naruto la escrutó con la mirada, un tanto incrédulo porque algo en ella no le resultaba normal, sin embargo, decidió no indagar más sobre ese asunto.
—¿Quieres venir a comer ramen a Ichiraku conmigo?
—Gracias Naruto pero, ya comí. —respondió vacilante—. Además, quedé con Tenten para ir a buscar los kimonos para el Seijin no Hi*.
—Rayos Sakura-chan, pero si faltan más de dos meses para esa ceremonia —repuso rascándose la cabeza.
—Lo sé. Pero si no aprovecho mis tiempos libres, terminaré haciendo las cosas a las prisas y detesto las cosas así.
Naruto hizo un mohín, acto seguido gesticuló una expresión pícara y se acercó a su oído.
—¿Qué te parece si más tarde... Tú y yo... -—Interrumpió la pregunta porque ella se alejó de él.
—¿Qué es lo que quieres Naruto?
—Pensé en la posibilidad de que tú y yo, pudiéramos repetir lo que hicimos en Amegakure.
Sakura fingió ignorancia. Sabía perfectamente a qué se refería el rubio, pero no se sentía con la disposición de ceder.
—Hicimos bastantes cosas en Amegakure —enfatizó. Cerró los ojos y se cruzó de brazos.
Naruto la miró con los ojos entornados.
—Vamos Sakura-chan... Hablo de lo que hicimos en la posada.
—Escucha Naruto, tú y yo la hemos pasado bastante bien, pero esa última vez en Amegakure, ciertamente no me sentí yo. Es decir, ambos estábamos tensos por la situación y no supimos como desahogarnos más que estando juntos de esa manera. No creo poder repetirlo. No ahora y sospecho que no en mucho tiempo.
A Naruto no le gustó escuchar eso. Claramente, su orgullo estaba herido. Nunca lograba recibir la clase de atención que esperaba por parte de la kunoichi médico. Su primera experiencia sexual fue con ella y después de eso, consiguió meterse entre sus piernas en un par de ocasiones, pero lo que fuera que hubiera entre ellos, se había enfriado. Amegakure era la prueba de eso. Su pecho se oprimió, pero con ese característico entusiasmo que le impedía sentirse derrotado, alcanzó a preguntar:
—¿Es por Sasuke?
—¡No! Cielos. Estoy cansada de que todos piensen que todo lo que me ocurre tiene que ver con él. He crecido ¿sabes? Me resulta increíble que a estas alturas piensen que aún sufro por algo como eso. Sólo fue un estúpido enamoramiento adolescente.
Naruto suspiró. Ciertamente, si ella había accedido a estar con él más de una vez, era porque «Sasuke nunca está», se dijo el rubio y «Tal vez quiso llenar vacíos conmigo». Sacudió la cabeza. No quería hacerse sentir así mismo como la segunda opción. Sakura debía tener sus motivos y, él la respetaría, aunque eso significara privarse de estar con ella.
—Supongo que me quedaré con las ganas —Miró el suelo.
El rostro del rubio se veía ensombrecido por la desilusión.
—Supongo que sí. Lo lamento, Naruto.
Ambos caminaron bajo un silencio incómodo hasta llegar a Ichiraku. Antes de que Naruto fuera capaz de interrumpir el silencio, vieron a Tenzō dirigirse hacia ellos.
—Yamato-taichō —dijeron al unísono.
—Sakura, Naruto —Los nombró a modo de saludo.
—¿Quiere acompañarme a comer ramen, Yamato-taichō? —preguntó Naruto.
—Precisamente por eso estoy aquí.
—Bien, entonces yo me voy —dijo Sakura despidiéndose de ellos.
Antes de que ella pudiera darse vuelta y seguir con su camino, Tenzō dejó caer su mano sobre el hombro de la chica —Sakura —dijo mirándola atentamente—, me gustaría que aceptaras una invitación a comer —repuso sonriendo.
Naruto no hizo más que entonar los ojos y cruzarse de brazos.
Sakura no esperaba aquella invitación en lo absoluto. Abrió la boca para responder, pero fue repentinamente interrumpida por la presencia de Kakashi y Gai.
—Kakashi-sensei, Gai-sensei ¿Qué hay? —preguntó Naruto sosamente.
El ANBU, aún con la mano sobre el hombro de Sakura, saludó a los hombres ondeando la otra mano. Los ojos de Kakashi se cruzaron brevemente con los de Sakura, ella se ruborizó y desvió la mirada.
—Quizás no ahora, pero sí otro día, ¿qué dices Sakura? —preguntó Tenzō captando no sólo su atención, sino también la del Ninja que Copia.
—Yo... —inspiró hondo. Sus verdes ojos iban de Tenzō a Kakashi. La presencia de su ex maestro la inquietó sobremanera al darse cuenta que él la miraba con intensidad. Exhaló el aire y se humedeció los labios.- Tengo que irme, taichō... —Fue lo único que pudo responder.
Ante la falta de seguridad en la respuesta de la kunoichi, Tenzō hizo un amago por insistir con su proposición pero, de algún modo, una clase de aura cargada de negatividad se instaló por todo su cuerpo haciendo que inconscientemente dirigiera la mirada hacia el Rokudaime, tan sólo para percibir que éste último lo observaba de una manera no muy amistosa por lo que, desistió de su intento de invitar a Sakura. No obstante, se dirigió nuevamente a la chica y habló.
—Nos vemos después, Sakura —agregó con un tono desilusionado—, piénsalo.
Ella sintió sus mejillas arder, había cuatro pares de ojos mirándola atentamente, como esperando alguna reacción de su parte. Se sintió chiquita por la mirada intimidante en el rostro de Kakashi, sobre todo porque no era común la agresividad en sus ojos, salvo en las ocasiones en que un enemigo potencialmente peligroso se cruzaba en su camino. Definitivamente algo parecía fuera de lugar, y le resultó sumamente incómodo permanecer un segundo más ahí. Ante el silencio sepulcral que invadió el ambiente tras aquel extraño juego de miradas entre los presentes, exceptuando a Naruto y a Gai, quienes sólo fueron espectadores, este último decidió intervenir.
—¿Por qué tanto suspenso? —Quiso saber—, aquí hace falta la energía de la juventud para poder animar esta conversación. Díganme, ¿también comerán ramen? Mi eterno rival y yo vinimos a saciar el hambre que resulta después de una larga jornada de actividad física.
—Usted es increíble Gai-sensei, después de todo, sigue en movimiento —dijo Naruto animado.
—¡He aquí el poder de la juventud! -exclamó mostrando su pulgar.
Sakura agradeció internamente la interferencia de Gai y aprovechó la distracción para retirarse sin llamar tanto la atención.
—Que disfruten la comida —anunció mientras se alejaba.
Kakashi no le quitó los ojos de encima a Tenzō. A juzgar por lo que acababa de presenciar, podía asegurar que en el ANBU había un interés por Sakura, esa clase de interés que al Rokudaime no le agradó. Resopló.
Una vez que la chica se había alejado lo suficiente, procedieron a lo suyo.
—¿Qué fue todo eso, Kakashi? —interpeló Tenzō al tiempo en que ingresaban a Ichiraku. Se sintió con la libertad de cuestionar la actitud de Kakashi.
El aludido ignoró la pregunta y se sentó en un banco y sacosu libro.
—Y ahora finges no escuchar —agregó el castaño juntando las cejas.
—Disculpa, ¿dijiste algo? —Kakashi miró a Tenzō con su habitual expresión despreocupada, como si no estuviera enterado de nada, como si las miradas de momentos atrás jamás hubieran ocurrido, y eso, provocó irritación en el ANBU, quien apretó el puño sobre la barra de madera. Estaba molesto por la actitud de su superior, era como si estuviera jugando, pues no conforme con frustrar su proposición para con la kunoichi, todavía se daba el lujo de hacerse el desentendido. Lo miró con recelo.
—A propósito Yamato-taichō, ¿Por qué le hizo esa invitación a Sakura-chan? —preguntó Naruto con un mohín, logrando interrumpir el creciente enojo en el castaño.
—Solo fue una invitación sin importancia, da igual si acepta o no —respondió con los ojos cerrados en un intento de restar interés a lo ocurrido.
Kakashi lo miraba por el rabillo del ojo. Aún no se desvanecía por completo aquella irritación causada por observar el comportamiento de Tenzō. Pero, ¿Por qué se sintió fastidiado con esa situación? Era como si no le gustara la idea de ver a Sakura siendo cortejada por otro hombre que... Que no fuera ¿él?
«Esto es irrisible» declaró para sí mismo al tiempo que en sus labios se formaba una sonrisa que fue eclipsada por su máscara.
Espero que hayan disfrutado la lectura.
Qué incómodo momento el de las miradas, jeje. Tan poderosa fue la mirada de Kakashi sobre Tenzō que logró impedir que este insistiera con su proposición...
*Seijin no Hi, es el día en que los japoneses celebran su mayoría de edad. En ese día se celebra el paso a la «edad adulta» de todos los jóvenes que entre el 2 de abril del año anterior y el 1 de abril del año presente han cumplido o cumplirán los 20 años de edad y por lo tanto pasan a considerarse ya «adultos» de pleno derecho. (Fuente: /blog/seijin-no-hi-celebracion-de-la-mayoria-de-edad)
Finalmente, quiero agradecer a María por ser mi beta reader.
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