«Lo que se debe hacer es soñar. Soñar y soñar. Entrar en el mundo de los sueños y no salir de él. Vivir allí eternamente. En los sueños no es preciso hacer distinciones. No lo es en absoluto. En primer lugar, en los sueños no existen fronteras. Y, por lo tanto, apenas hay colisiones. Y, aunque las hubiera, no dolería. La realidad es distinta. La realidad muerde. La realidad. La realidad.» Haruki Murakami.


A Maito Gai le molestaba que interrumpieran su sesión de entrenamiento físico porque eso implicaba tener que hacer todo desde el principio, aunque, tratándose de un sujeto como él, obsesionado con la actividad física, eso significaba poco.

Miró a Kakashi que estaba parado bajo la sombra de un árbol, con una mano dentro del bolsillo y la otra sosteniendo su libro a la altura de su rostro.

—Pero si serás semejante molestia, Kakashi —expresó Gai parado de manos y con el sudor goteando—, sabes que a esta hora entreno como un loco.

—Y yo trabajo como un loco —respondió Kakashi despreocupado, aún detrás de su libro—, vine a verte porque mientras trabajaba tuve un sueño.

Gai se incorporó de un brinco y miró extrañado a su amigo. Kakashi era algo excéntrico cuando se lo proponía. El sueño que lo había despertado de súbito la noche anterior daba vueltas en su cabeza, intentando encontrar una explicación que lo dejara satisfecho. A pesar de saber de la secuencia ilógica de algunos sucesos en el mundo onírico, parecía que le abrumaba la fuerte carga emocional que su cerebro solía imprimir en algunos de sus sueños.

—¿Te dormiste en el trabajo? —preguntó negando con la cabeza—. Holgazán —dijo para sí cerrando los ojos.

—Debió ocurrir pasadas las 3 de la mañana. —Continuó Kakashi hablando sin imaginar las suposiciones que el autoproclamado como «La sublime bestia azul de Konoha» estaba haciendo sobre él.

—¿Trabajas a las 3 de la mañana? —negó nuevamente con la cabeza—. Sí que estás loco —musitó y escrutó a su amigo con la mirada.

—Trabajé cerebralmente. Mira que soñar, despertarte repentinamente para hacer que tu cabeza piense en la razón del sueño, y luego darte cuenta que has tomado café sin realmente ser tu bebida predilecta, es trabajar mucho. Y es agotador.

—Me parece que tienes que modificar tus conceptos. Debiste decir que mientras dormías tuviste un sueño.— Sé llevó la mano a la barbilla—. ¿Debo cuestionar la salud mental del Hokage?

Kakashi cerró los ojos haciendo un esfuerzo por ser paciente, y es que, algunas veces Gai actuaba de manera exasperante por su forma de ser un tanto acelerada, no obstante, el comentario de su eterno rival no se alejaba de la realidad pues él mismo se había cuestionado sobre su cordura debido al recurrente «problema» mental llamado Sakura, un problema que ahora osaba penetrar su corazón, «¿Se puede culpar a alguien de la locura de otra persona?», se preguntó Kakashi. Suspiró, como si con eso se esfumara el hecho de sentirse así mismo como otro sujeto.

—Nada de eso, solo quiero contarte mi sueño —repuso con voz monótona.

—Dale Kakashi, ¿así que interrumpiste mi entrenamiento para contarme un sueño? —protestó el ninja experto en taijutsu, limpiando las pequeñas gotas de sudor que bajaban por los costados de su cara.

—No es cualquier sueño —destacó el antiguo usuario del sharingan bajando su libro para mirar a su amigo.

Gai entornó los ojos.

—Vamos amigo, no quiero saber sobre tus sueños eróticos.

—No todo lo que pasa por mi cabeza es erótico.

—Teniendo en cuenta que vives pegado a un libro erótico, ¿qué se puede esperar?

—No vine a cuestionar mis gustos. Sólo quiero que escuches mi sueño y que me digas qué piensas.

Maito dejó escapar un resoplido, resignado. A veces Kakashi ejercía una clase de autoridad que era imposible contrariar.

—Tendrá que ser un sueño increíblemente fantástico como para que no hayas podido esperar a contármelo en otro momento —manifestó enérgicamente.

—Quise hacerlo ayer, pero ya sabes... la lluvia hace desaparecer a las personas. Tuve que mantenerme encerrado en mi apartamento, disfrutando de —Kakashi titubeó ligeramente al recordar la manera en cómo había pasado su tarde— ...Escuchar el sonido de la lluvia golpeando la ventana —dijo aún con el libro en mano.

—Si las cosas son así, entonces te propongo lo siguiente —dijo enseñando su dedo índice—, después de esto, te reto a un duelo conmigo. Es lo más justo, como eternos rivales que somos. —Afirmó con la cabeza.

Kakashi guardó su libro y miró a su amigo con su característica expresión soñolienta. En realidad, el Ninja que Copia no acostumbraba contar sus sueños pero, debido a que últimamente su lucidez mental, característica en él había mermado ligeramente, se vio en la necesidad de solicitar la opinión de Gai, después de todo, en algún momento habían tenido interesantes reuniones donde solían fumar y conversar sobre cualquier tema en compañía de Tenzō, Shikamaru y Yugao.

—Soñé que estaba de misión, esta misión donde Minato-sensei me dejaba ser líder por haberme convertido en Jōnin —explicó Kakashi mientras se sentaban bajo la sombra del árbol.

—Con que se trata de un sueño de tu pasado.

—No es sólo un sueño de mi pasado. En ese entonces no conocía a Sakura, y ahí estaba ella, curándome una herida que nunca tuve —manifestó, era como si le sorprendiera el hecho de que su mente hubiera involucrado a Sakura en un recuerdo de su pasado convertido en sueño. Uno que tenía de manera recurrente—. En realidad debía ser Rin quien me atendiera, pero era Sakura utilizando su Shōsen Jutsu sobre esta herida que iniciaba en mi pecho, sobre el corazón, y se extendía hasta mi hombro izquierdo. —Kakashi señaló la zona mencionada—. Cuando levanté la vista, ella estaba llorando. No entendía por qué lloraba al curarme la herida. —Kakashi dejó escapar un suspiro— Pensé en contárselo a ella pero, primero quise saber qué pensabas tú.

Gai se llevó la mano a la barbilla, parecía analizar el sueño de Kakashi.

—Creo que la interpretación de tu sueño es tuya, por lo tanto te corresponde a ti decidir qué significa, pero ya que has venido hasta aquí a interrumpir mi entrenamiento te diré lo que pienso. —Gai volvió la cara para verlo.— Me parece amigo mío que estás tratando de ver en Sakura la llave que permitirá abrir la puerta que te liberará del vacío que sientes —dijo con seriedad. Colocó sus codos sobre sus rodillas.

—¿Qué tiene que ver eso con ella llorando?

—Sabes que en el mundo de los sueños las cosas no son precisamente coherentes. Escucha, puedo percibir que este sueño es muy importante para ti. Conociéndote sé que no has dejado de pensar en eso, y me gustaría poder ayudarte más pero, ahí es donde entras tú con tu excelente capacidad analítica y de introspección. —Maito levantó su pulgar e hizo un guiño.

—El mundo de los sueños... siempre tan complejo. Guardando significados tan íntimamente ligados con nuestro ser —musitó Kakashi al aire con un deje de resignación.

—Pero tranquilo, todos deseamos y añoramos cosas cuando soñamos. —El semblante de Gai se tornó sombrío, era como si hubiera recordado sus propios deseos—. Solo... no te alejes.

Hubo un breve silencio. El viento otoñal arrastraba las hojas caídas de los árboles y agitaba sus cabellos.

—Gracias. Pero creo que tienes razón, me corresponde a mí interpretar mi sueño —dijo Kakashi poniéndose de pie.

—Perfecto si ya se ha dicho todo, ¡comencemos con la competencia! —exclamó Gai mostrando su dedo pulgar. —El primero en llegar a... —Dejó de hablar al notar que Kakashi había vuelto a sacar su libro. Juntó las cejas. —Hazme caso Kakashi —ordenó apuntándolo con su dedo.

—Disculpa, ¿decías? —repuso levantando la vista del libro— Escucha Gai, competiremos, pero no ahora. Tengo que cumplir con mi deber de Hokage —Kakashi ondeó la mano en el aire a modo de despedida mientras se alejaba.

—¡Pero si serás...! —expresó Gai.

Kakashi dejó atrás a su amigo. Caminó fingiendo que leía pero su mente estaba ocupada en analizar su sueño. Las palabras de Maito permitieron que le fuera más sencillo interpretarlo, pero además, había otra cosa que parecía molestarle como una piedra en el zapato. Era Sakura, ella había estado actuando de manera totalmente impredecible y eso lo volvía loco, él tenía que estar seguro de las intenciones de la kunoichi para saber cómo proceder y evitar equivocarse. Sin embargo, desde el momento en que dejó que la joven entrara a su intimidad, se cruzó el límite de lo permitido entre ellos dos, o por lo menos un límite que él se esforzó por conservar y que al final ella logró coaccionar. Le irritó pensar que Sakura quisiera jugar con él. Mientras caminaba, pensaba en ella, en sus ojos, en sus jadeos, en esa sonrisa que parecía burlarse de él; en esa mano que se movió con vehemencia sobre su miembro y que le arrancó la esencia.

Sakura estaba invadiendo no sólo su mente ni su cuerpo, sino también su corazón.

«La debilidad por la carne, tiende a crear debilidad por el corazón».


El significante, el nombre de las cosas, es la imagen acústica decía el texto que leía en silencio en la biblioteca. No estaba segura del por qué había terminado leyendo sobre significante y significado en el signo lingüístico. Por lo tanto el significado es el concepto o idea abstracta que el sujeto extrae... continuaba el párrafo. Su mente comenzaba a divagar sobre los significados de sus recientes significantes. Dicho de otro modo, en lo que Kakashi significaba para ella, y el por qué de las decisiones que había tomado recientemente. Decir que era por la atracción mutua resultaba bastante trillado, para ella había algo más.

—Sakura —Escuchó la voz de Tenzō llamarle. Cuando alzó la vista lo vio sentarse en la misma mesa que ella. —¿Te molesta? —preguntó refiriéndose a su presencia.

Ella negó con la cabeza. —¿Qué lee taichō? —Quiso saber.

—Un poco sobre arquitectura urbana —respondió abriendo el libro que tenía en las manos—. Tú, ¿Siempre lees sobre medicina?

Intercambiaron miradas en silencio.

—No, no siempre —Sakura entrecerró su libro para mostrar el título «Lingüística general»—. Pero me gusta estar informada. —Sonrió efímeramente con los ojos cerrados.

—¿Te has pensando la propuesta que te hice? —inquirió Tenzō hojeando su libro.

Sakura lo imitó. Por supuesto que no había olvidado aquella propuesta hecha fuera de Ichiraku, sin embargo, no se había tomado el tiempo para pensar su respuesta. Se humedeció los labios, ella estaba segura que la intención de Tenzō no sólo era comer, no obstante, tampoco quería ser arisca con él, pues al final, estaba en sus manos tener el control de lo que pudiera ocurrir entre ellos, y Haruno estaba completamente segura de no querer más que una amistad con su antiguo capitán de equipo.

—Iremos a comer —respondió mirando su libro, acción que le impidió ver la sonrisa que se formó en los labios de su interlocutor.— Esta tarde me parece apropiada. En Yakimeshi's house* a las 7 —dijo aún con la vista en el texto.

—Perfecto.

—Por favor taichō, sea puntual.

—No soy como Kakashi-sama —dijo intentando sonar gracioso pero falló. Sakura levantó la cara para mirarlo y luego rodó los ojos—.A propósito de Kakashi, ¿qué fue todo eso la otra vez? —interpeló el castaño haciendo referencia al juego de miradas fuera de Ichiraku.

—Escuche Yamato taichō, no sé de qué habla, será mejor que no siga, estamos en la biblioteca —aclaró Sakura indicando con su dedo a Tenzō que guardara silencio.

—¿Disculpa? —cuestionó el usuario del Mokuton un tanto extrañado.

—Su libro parece muy interesante, ¿le gusta mucho la arquitectura? —inquirió Sakura con interés fingido.

El ANBU apretó la mandíbula y bajó la mirada. Era evidente que Sakura no diría nada. Movió los ojos entre los renglones de un párrafo que explicaba sobre armonía, eficiencia y comodidad en el diseño de construcciones urbanas. Hizo un esfuerzo por concentrarse pero no lo logró. Tras unos minutos de aparente lectura en silencio, él nuevamente habló.

—Sakura —susurró.

—Si sigue hablando no habrá Yakimeshi's house —sentenció metida en su lectura. Tenzō abrió la boca para hablar pero ella se adelantó y se puso de pie—. Me voy, tengo asuntos en el hospital —anunció y cerró su libro.

Si bien había aprendido a ser discreta, todavía no se consideraba experta en ocultar emociones y, estaba segura de que si Tenzō indagaba más en el asunto de Kakashi, muy probablemente terminaría revelando más de la cuenta.

Salió de la biblioteca lo más rápido que pudo.

—¿A dónde vas con tanta prisa? —La voz de Kakashi la paralizó. Se volvió para verlo. Él caminaba mientras leía Icha Icha Tactics. Un hábito muy marcado en él.

—En realidad, creo que tú me acosas —aseguró Sakura y avanzó. Kakashi se unió a ella y caminaron—. Teniendo en cuenta que el autor del libro que lees es Jiraiya-sama, podría asegurar que escribió algo sobre cómo asediar a una mujer desprevenida.

—No confundas encuentros fortuitos con acosar —aseveró Kakashi—, cuando quieras, leemos este libro juntos. Así podrás manifestar tu opinión sobre si en realidad se aconseja asediar a mujeres desprevenidas.

Sakura esbozó una sonrisa incompleta. Enseguida frunció los labios y los humectó con su lengua, por su cabeza cruzó la idea de aceptar la propuesta del Rokudaime.

—¿No deberías estar en la oficina trabajando? —cuestionó a su antiguo sensei.

—Así es, debería estar trabajando como un loco, llevando a cabo la divertida tarea de revisar pergaminos clasificados como «urgente», «no tan urgente», revisar informes, y toda esa tonelada de burocracia con las otras naciones, bla, bla —se encogió de hombros.— Pero en mi camino hacia la oficina, me he cruzado contigo y no puedo ignorarlo.

Intercambiaron miradas. Por la duración de éstas, era como si comenzaran a entenderse sin hablar. Probablemente, sus mentes habían recordado lo ocurrido la tarde anterior, o eso fue lo que él pensó al ver el ligero tono rosado que se formó sobre las mejillas de Sakura, «¿Qué ocurrió con la kunoichi que actuó con decisión ayer?», se cuestionó Hatake.

—Quiero hablarte —demandó Kakashi.

—Ahora debo ir al hospital... —Lo miró de soslayo—. Shizune me necesita.

—Lo sé. Después de las agotadoras actividades que tenemos podemos darnos un respiro y conversar un poco —Intentó una vez más—, podemos ir a donde tú quieras.

—No puedo, esta tarde he quedado con Yamato taichō.

Los ninjas se adentraron en un callejón poco transitado y detuvieron su paso. Kakashi inspiró hondo. No le gustó en absoluto escuchar eso. Se sintió irritado por la actitud de la kunoichi, era como si ella estuviera tomando las cosas a la ligera, como si quisiera jugar, o ¿a caso él interpretó las acciones de Sakura como «algo más»? Se había dicho así mismo que tomaría las cosas con la madurez adecuada pero, tener a la ninja médico frente a él, lo hacía desvariar.

—Así que Yamato... —En su rostro podía verse un deje de desilusión mezclada con enojo—. Pensé que lo habías rechazado aquella vez.

—Sólo trato de evitar futuras situaciones incómodas.

—¿En serio? —pronunció altanero—. ¿Piensas que aceptar una «cita» con Tenzō te evitará futuros inconvenientes? —Kakashi chistó la lengua. Estaba tratando de tranquilizar a su mente que pensaba velozmente, ¿A caso Sakura quería joderlo a él? Pero, ¿por qué querría ella algo así?

Se acercó a la discípula de Tsunade, situando su rostro a escasos centímetros del suyo. Se sentía bastante irritado con los pensamientos que tuvo de Sakura con Tenzō. Recorrió el níveo rostro de Sakura con la mirada. En los ojos del Rokudaime podía reflejarse una clase de desesperación. Se bajó la máscara y la besó violentamente. Sakura correspondió fugazmente, luego lo alejó con sus manos.

—Espera —dijo ella con cierta agitación debido a la manera en que fue besada.

—¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Quieres sexo? Porque si es así solo dilo y... —protestó Kakashi con voz jadeante.

—¿Y qué? —interrumpió—. Sé que lo harías, pero no se trata de eso, no es solo tener sexo y ya.

Kakashi tensó la mandíbula para contener un arrebato de ira innecesario e imprudente. Solía mostrarse como un individuo bastante racional, y dentro de su cabeza armar una «escena» de celos era ilógico, fuera de lugar. De todos modos ¿Por qué sentiría celos si ella no era ni su novia, ni su amante, ni nada?; solo era su antigua alumna. Recordó lo que él le dijo a Shizune días atrás y se sintió ridículamente tonto. Lo que realmente le fastidió fue saberse un humano completamente vulnerable y susceptible a sentir cosas de humano.

—Eres... la más misteriosa y perturbadora mujer que he conocido —dijo con voz entre quebrada y severa cerca del oído de Sakura. Ella chistó la lengua. Sentir el cálido aliento de Kakashi la hizo estremecer.

—¿Debería tomar lo de «perturbadora» como un halago hacia mi persona? —inquirió en un intento de desviar la atención de Kakashi. Al no recibir respuesta se sintió estúpida por no idear algo mejor.

—¿Qué esperas que haga un hombre cuando apareces, desapareces y reapareces como lo haces tú? —Kakashi cuestionó ásperamente y se separó de ella. Se sintió de pronto abrumado por una opresión que se desencadenó en su pecho—. Supongo que sólo soy «Polvo y relámpagos». —dijo con voz apagada. Su mirada se tornó sombría—. Lamento haberte besado como lo hice.

Kakashi se acomodó la máscara. ¿Por qué le ocurría eso a él? Y ¿por qué en ese momento de su vida? Hasta hacía poco, había logrado sobrellevar su vida sin fomentar relaciones sentimentales con las mujeres, pero con Sakura era diferente. Ella le importaba de una manera que lo incitaba a querer ir más allá del plano físico.

La joven abrió los ojos más de lo normal. En su corazón se desencadenó un extraño sentimiento al escuchar a Hatake pronunciar la frase que ella dijo meses atrás.

«¿En qué estabas pensando al decir eso, Sakura?», se reprochó, «Más bien, ¿de qué forma lo está interpretando él? Supongo que le pesa mucho el significado detrás de esas palabras». Negó con la cabeza mientras se llevaba la mano al pecho.

—Kakashi, yo... —Se le dificultó hablar. Ni siquiera estaba segura de saber qué decir. Abrió la boca para intentar pronunciar palabra pero, fue interrumpida por Ino.

—¿Sakura? ¿Hokage-sama? —Los miró extrañada—, ¿Todo bien?

—Sí, Ino. El Hokage ya se iba —respondió Sakura con voz impostada, dedicándole una mirada a Kakashi para asegurarse de estar en la misma frecuencia. Ambos se esforzaron por parecer tranquilos.

—Así es, me marcho —anunció Kakashi sosamente poniéndose en marcha para irse—. Los asuntos médicos será mejor que los tratemos propiamente en la oficina —propuso mientras se alejaba del lugar.

Una vez que Kakashi desapareció de sus miradas, Ino interrogó a Sakura.

—¿Qué hacías con el Hokage en un callejón tan solitario?

—¿Qué te parece que hacíamos? —preguntó de vuelta a la par que se acomodaba el cabello. La rubia se percató de la incomodidad expresada en el rostro de su amiga, para fortuna de ella, Sakura era bastante expresiva con el rostro, o por lo menos alguien suficientemente cercano a la ninja médico sabría notarlo con facilidad.

—No lo sé tú dime —dijo con tono divertido. Quería que Sakura se sintiera cómoda con su presencia y pensó que utilizando su tono pícaro en la voz su amiga le platicaría sobre lo ocurrido, pero se equivocó.

—Conversábamos. —Fue la respuesta que tuvo.

Ino entornó los ojos.

—¿Me crees idiota? Ya sé que conversaban.

—Entonces para qué preguntas —repuso hoscamente y avanzó.

—Porque soy tu amiga y... —Ino propinó un codazo sobre la zona intercostal de Sakura.

—Escucha Ino cerda —manifestó con seriedad—, dile a tu cabecita que no invente historias, entre Kakashi-sama y yo no hay nada. Así que no insistas.

La rubia se cruzó de brazos poco satisfecha al escuchar la manera tajante en que Sakura quiso dar fin a ese asunto. No obstante, estaba casi segura de que entre ellos había algo diferente.

—Si no te molesta, debo ir al hospital, te busco luego, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —respondió con un puchero.

«¿Quién cree que soy?», se preguntó Ino mirando a su amiga alejarse, «Ya me escuchará», pensó con la total seguridad de saber el pequeño secreto de Sakura y Kakashi.


Este capítulo me gustó escribirlo, jeje.Gracias a mi beta por su apoyo y consejo.*Yakimeshi's house, es el nombre de un lugar para comer que yo inventé para esta historia.Por cierto, casi lo olvido. Gai sí usa silla de ruedas, pero como me gusta ver esa voluntad que lo hace superar sus límites autoimpuesto, he decidido describirlo como un sujeto que, pese a tener la limitación de no poder usar su cuerpo como antes, aún busque entrenar su condición física, poniéndose nuevos retos a lograr (quizá no con la intensidad de antes) pero sí con las ganas y el deseo de estar en constante movimiento.¡Gracias por leer! ¿Merezco un comentario?