Aquí un nuevo capítulo. Espero lo disfruten. Gracias por todas sus visitas y comentarios.


Capítulo VI

No pudo concentrarse del todo en la reunión. Saber que al día siguiente tendría que tener trato con políticos no lo entusiasmaba en absoluto. No le interesaba que le explicaran los protocolos. Su mente divagaba por fin en algo agradable: la mano de Rey. Para él era tan suave. Le parecía extraño porque ella trabajó desde tan pequeña... quizás a estas alturas sus manos deberían estar encallecidas. Pero era tan suave y cálida.

- Quizás usaba guantes- pensaba, cuando de pronto la vió aparecer a su lado.

- Dijiste que me ayudarías a lograrlo- le dijo, como si le estuviera pidiendo una explicación

- Lo lamento, Poe insiste con esto de los protocolos. Estoy harto, solo me quiero ir- le contestó en voz baja

- Date prisa porque ya es tarde y esta oscureciendo. Hoy me sentí mejor así que quiero intentarlo-.

- De acuerdo.Trata que sea un lugar un poco más lejos que el de ayer. Por si acaso. No quiero correr riesgos-.

- Tai, ¿por qué estás hablando solo?- le preguntó Finn, algo asustado por su conducta

Todos lo estaban mirando. Al parecer eso último lo había dicho muy fuerte.

- No...o sea, lo que pasa, es que la Fuerza me está llamando. Debo irme. Nos vemos mañana- dicho esto se levantó y salió muy rápido.

- El tipo es raro...- comentó Finn, cuando el guardián ya se había ido

- Pero trabaja bien, con eso me basta- agregó Poe

Rey prendió una fogata. Había traído una manta porque se estaba poniendo fresco y algo de comida. Estaba contenta porque sentía que las cosas estaban mejorando. Lo esperó con paciencia, con la piedra partida entre sus manos, pensando que quizás era muy ambicioso lo que estaba proponiéndose hacer.

- Llegué, perdón, Poe y sus reuniones ya me tienen cansado. De verdad que si sigue así prefiero seguir haciendo esto solo- le decía mientras se sentaba frente a ella, sacándose la máscara

Rey le pasó un poco de comida. Supuso que estaba hambriento o quizás sintió que él tenía hambre, o era ella la que tenía hambre? Como fuera el caso, él aceptó y se lo agradeció.

- Pone atención. Yo voy a guiarte en esto pero tienes que prometerme que cuando yo te diga que te detengas, lo tienes que hacer sí o sí, de inmediato. Entendido?- le dijo una vez terminada la comida.

- Sí, estoy lista.-

Ambos empezaron a meditar y se conectaron entre si. Rey tenía la piedra entre sus manos juntas. Empezó siendo una sensación tibia pero se fue enfriando... cada vez más.

- Basta!- le gritó Ben. Ella abrió los ojos asustada- ¿Qué estás haciendo?-.

- Yo solo me dejé llevar-.

- No, no puedes hacer eso. Entiende que es obvio que va a arrastrate al Lado Oscuro, tienes que luchar contra eso, oponerte a esas emociones, transformarlas hacia la Luz. Pensé en lo que dijo el maestro Yoda y supongo que a eso se refiere- le comentó Ben.

- De acuerdo, intentémoslo otra vez- se entusiasmó Rey, preparándose para hacerlo mejor. Pero después de algunos minutos pasó exactamente lo mismo.

- ¿Por qué estás tan triste?- le preguntó Ben, haciendo que ella se sorprendiera

- Yo estoy bien- le contestó

- La tristeza, el dolor, la angustia también te llevan a lo mismo, Rey, son sentimientos negativos. Te sientes así hace mucho y no lo quieres admitir- le dijo él, mirándola a los ojos. Al conectarse con ella puedo ver más allá, la razón de porqué el Lado Oscuro la llama tanto.

- Yo, es que, en realidad...- intentó decir, pero prefirió el silencio.

- Con esas emociones no lo vas a lograr, al contrario, potencias lo que ya es esa piedra y sabes lo riesgoso que es eso. Si no me dices, no puedo ayudarte, y tampoco me dejas ingresar a tu mente para verlo- le explicó Ben, tratando de hacer que cediera

Rey lo miraba en silencio. Tenerlo frente a ella ya de por si era una enorme mezcla de emociones. Y ahora él le estaba exigiendo explicaciones de lo que ella misma trató de ignorar por mucho tiempo.

- Te busqué por tanto tiempo y yo... yo perdí las esperanzas de volverte a ver cuando no escuché de nuevo tu voz- empezó diciendo en voz baja, mirando hacia la fogata- Y ahora casi te pierdo por mi propia estupidez. Temo no saber mis límites... no le he dicho a nadie más quién soy porque sé que me van a rechazar. Y tú... ni siquiera sé por cuánto tiempo te vas a quedar aquí.

- Me quedaré todo el tiempo necesario.- la consoló

- Me sentí tan culpable de lo que pasó entre nosotros. Tú me habías hablado sobre la Diada y yo no le tomé importancia. Fui orgullosa y me pelee contigo por un estúpido mapa... ¡No debí haber enfrentado sola al Emperador! ¡Debí haber ido por ti! Me arriesgué demasiado y lo perdí todo...- sus ojos se nublaron de lágrimas de solo recordar ese momento- Y ahora... ahora siento que estarías mejor sin mi-.

- Jamás estaría mejor sin ti y lo sabes- refutó de inmediato- Yo tampoco puedo cambiar el pasado por más que quiera, Rey, pero no me arrepentiré nunca de haber dado mi vida por ti. Yo no tenía futuro, tú sí, tú eras y eres la esperanza de toda la galaxia.-

- Gracias - le contestó, tímidamente. Era primera vez que le escuchaba hablar así sobre ella.

- Todo el daño que hice es irreparable, ni siquiera merezco esta segunda oportunidad. No pensé que los Jedi valorarían tanto lo que hice pero aquí estoy. Sé que te has equivocado pero no tanto como yo. No seas tan severa contigo misma- al terminar de decir eso, se levantó y se sentó a su lado.

Ella agradeció el gesto y sus palabras con una sonrisa. Ambos se quedaron mirando la fogata un momento. Al parecer, era la primera vez que ambos conversaban tanto directamente, sin tener una pelea a muerte de por medio.

- ¿Cómo sobreviviste todo este tiempo estando solo?- le preguntó Rey

- Los Jedi me indicaban dónde tenía que ir a pedir comida, alojamiento y la ropa. Yo no decía nada, esas personas me miraban, reconocían el traje y me atendían.-

- ¿Todo eso gratis?- le preguntó, mirándolo casi con envidia

- Sí. Al parecer respetan mucho lo que simboliza este traje. Pero el que yo lo use es una excepción -.

Ella miró más detalladamente el traje, poniéndolo un poco nervioso al sentirse tan observado.

- Me gusta como te queda y lo que representas con él. Te queda mejor que el otro que usabas-.

- Eso no es cierto. Con el otro me veía mucho mejor.- le contestó sonriendo de forma arrogante

Sabía que no debía gustarle ese tipo de actitudes en él... la arrogancia era lo poco que quedaba de Kylo Ren en Ben... pero simplemente no podía ignorar su sonrisa.

- Y la nave? De dónde la sacaste?-.

- En el planeta donde aparecí encontré a un hombre que tenía muchas naves, algunas en mal estado. Me interesé en una que según él no tenía arreglo. Le pregunté si me la podía quedar si la hacía funcionar. Él se burló de mi pero accedió. Yo me burlé de él después-.

Ella se rió con ese último comentario. Era ya de noche. Sintió frío así que se colocó en sus piernas la manta.

- Quién es Tai en realidad? Por qué usaste su nombre?-.

- Él... él sí era padawan de Luke igual que yo, crecimos juntos. Cuando casi me descubres decidí usar su nombre para que tuviera sentido lo que te decía -.

- Eran amigos?-.

- Supongo que sí...- se quedó un momento en silencio. No se le hacía fácil hablar de él - Él se parecía a ti, siempre vió luz en mí. Él habría hecho hazañas más grandes que las que hago ahora. Él debía vivir, no yo-.

Rey se le acercó más y puso su cabeza sobre su hombro. No era su intención desanimarlo con esa pregunta. Él respondió el gesto colocando su barbilla sobre el cabello de ella. Pudo sentirlo tan suave y olía tan bien... quiso abrazarla pero no se atrevió.

Le hubiera gustado ser más útil guiándola en la Fuerza, pero le resultaba sumamente difícil entender las emociones de ella si con suerte podía entender las propias. Se quedaron así por varios minutos, en silencio.

- Ya debe ser muy tarde, debemos irnos- le susurró pero ella no respondió. La miró más de cerca y la vio dormida.

Ahora no sabía qué decisión tomar: si la llevaba de vuelta al campamento lo más probable es que alguien los vería. Buscó en su ropa el intercomunicador que le había pasado Chewie en casos de emergencia como estos, pero no lo encontró. Se le había quedado en su habitación.

No quería moverla mucho para que no se despertara. Usó un árbol cercano como respaldo para dejarla ahí, tapándola con la manta. Apagó lo que quedaba de la fogata, pensando irse pero no pudo. Recordó las palabras de Luke. No quiso dejarla sola, así que se sentó a su lado en aquel árbol. Las estrellas se veían gigantes en aquel oscuro panorama.

Sintió frío pero la manta no alcanzaba para los dos. Se quedó mirándola un momento hasta que decidió tomarla en sus brazos y colocarla en sus piernas, apoyando la cabeza en su pecho. Ella se acomodó de forma automática. La manta ahora si servía para ambos.

- Ya no importa. Si se molesta al despertar, culparé a Luke- pensó un poco antes de quedarse dormido.


- Tai dónde estás?!! Tenemos que irnos!!- gritaba Poe, desesperado buscándolo

- Tai!! Por tu culpa llegaremos tarde!!- añadió Finn, también buscándolo por todos lados

Rey empezó a escuchar voces cada vez más fuertes. Se despertó por tanto ruido. Solo entonces se dió cuenta que no estaba en su cama. Levantó suavemente su rostro y ahí estaba él, aún durmiendo, con su cabello negro alborotado tapándole casi todo el rostro.

Ella sonrió dichosa. No recordaba cómo había llegado a eso pero no le importó. Él la estaba abranzando... él se había quedado con ella. Deseaba hacer eterno ese momento pero las voces se estaban acercando. Con su mano acarició el rostro de él, arreglándole su cabello.

- Ben, despierta. Te están buscando- le susurró

Él despertó, sintiendo la caricia. La vio tan cerca que se sonrojó.

- Es culpa de Luke- le dijo, automáticamente

- De qué hablas? Poe y Finn te están buscando. Debes irte ahora-.

- La junta!!- exclamó alterado.

Ambos se pusieron de pie. Ben tomó su máscara y salió lo más rápido que pudo del lugar.

- Pásalo bien con los políticos!- le gritó ella despidiéndose

- Muy graciosa!- le respondió mientras corría.

Rey se quedó ahí observándolo hasta que lo perdió de vista. Se sentía realmente feliz. Cuando lograron conectarse la noche anterior, ella pudo sentir la luz en él, vio de dónde venía: su anhelo por recuperar la paz. Eso lo motivaba ahora, eso y algo más que no logró decifrar. Su oscuridad sigue ahí pero ya no es la dominante. Sabía que ella debía esforzarse por hacer lo mismo... pero lo que no sabía era lo fuerte que se estaba volviendo su amor por él.


La junta duró horas. Las horas más largas de su vida, según su perspectiva. Destestó estar ahí sabiendo que Rey no se había molestado al despertar con él. Aunque, de todas formas, Poe hubiera llevado a uno de los dos a ese calvario. Dejó de divagar cuando uno de los políticos le dirigió la palabra.

- ¿Así que tú eres el famoso guardián que en vez de servir en los templos se dedica a destruir armamento?- le preguntó directamente el hombre

- Sí

- Eres un jedi?-

- Tal vez-.

- Tenemos un trabajo especial para ti- diciendo eso, abrió unos archivos nuevos en la gran pantalla, mostrando diferentes fotos de varios hombres y mujeres de diferentes razas y mundos.

Entre todas ellas, Ben reconoció a dos. Eran los rostros del anciano y la joven que estaban con Kylo Ren en Exegol.

- Tenemos informes que demuestran que hubo sobrevivientes de la Orden Final. La mayoría han sido capturados pero quedan algunos que han resultado ser más fuertes que nuestras tropas. Necesito que te hagas cargo de ellos y trabajes para nosotros-.

- Yo no trabajaré para ustedes. Si decido hacerlo, lo haré con ustedes. Yo no soy su sirviente- quiso aclarar el guardián, poniéndose de pie y acercándose a la gran pantalla- Envíele esta información por interno a Poe para que yo pueda revisarla después-.

- Entonces ¿estás dispuesto a hacerlo?-.

- Tengo el deber de destruir a todo el que perturbe la paz-.

- En lo posible, queremos que los captures, no que los mates-.

- No puedo prometerle nada al respecto-.

Los políticos se miraron unos a otros. Aceptaron hacerlo a su manera ya que no tenían otra opción.

- No tenemos pruebas pero, existe la sospecha de que Kylo Ren aún sigue vivo- le dijo otro político -.

- Eso no es posible. Rey dejó claro que ella misma lo mató en los restos de las segunda Estrella de la Muerte - les confirmó Finn

- Mientras no haya otro testigo del suceso, preferimos dejarlo como desaparecido. Además, hay rumores que señalan que él era hijo de Leia Organa. Según los registros, ella tuvo un hijo llamado Ben Solo Skywalker el cual también está ingresado como desaparecido-.

- Ben Solo está muerto. Rey nos dijo que él la ayudó a vencer a Palpatine pero perdió la vida por eso- agregó Poe, omitiendo cómo perdió exactamente la vida ya que ni ellos creían esa versión.

- Vuelve a ocurrir lo mismo, un solo testigo no es suficiente para declararlo muerto- refutaron ellos

Poe y Finn se quedaron callados. Ambos sabían la verdadera identidad de Kylo Ren. Rey les había advertido reiteradas veces que jamás revelaran esa información. Que mientras se consideraran rumores, así debían quedar.

- Esos son rumores, simples chismes de personas sin vida que empiezan a inventar historias. Yo le creo a Rey. Ella es lo suficientemente poderosa como para haber matado a Kylo Ren- dijo el guardián, con voz firme, mirando aún hacia la pantalla- Yo me encargaré de esto.- Entonces, salió de la sala sin querer hablar más del tema. Quería terminar ya con la reunión.

Poe fue detrás de él. Acercándose para hablarle en voz baja.

- Y? Qué tal? Son confiables?- le preguntó disimuladamente

- Corruptos no son, pero son algo estúpidos lo que los vuelve vulnerables a eso- afirmó mientras seguía caminando- La información que tienen es verídica, por eso acepté -.

- Entonces ¿crees que Kylo Ren sigue vivo?- le preguntó preocupado

- No, pero debo encontrar al resto-.

Aquel sistema era distinto así que los horarios corrían diferente. Al parecer llegarían al día siguiente a la base de la Resistencia. Esos cambios de horario lo agotaban y aquella reunión lo dejó preocupado. No sabía cómo decirle a Rey, sin que ella se alterara, que aún quedaban con vida personas que podrían conocer su identidad.

Se tiró en la cama, boca arriba, cerró los ojos cuando sintió una presencia frente a él. Se sentó en la cama y la vio. Al parecer ella no se había dado cuenta de la conexión. La observó sonriente. Supuso que ella estaba en su habitación guardando algo.

- Hola - le terminó diciendo. Ella se asustó.

- Cómo no te sentí? Desde cuándo me estas mirando?- le inquirió, rogando que no hubiera visto nada vergonzoso

- Desde hace unos minutos. Qué haces?-.

- Yo... sé que quizás te molestes porque me habías dicho que no lo intentara estando sola- ella lo miró preocupada.

Pero él no entendió a qué se refería, así que su cara de duda seguía intacta. Ella sacó el objeto que recién había guardado.

- Es... es un regalo para ti-.

Ella abrió sus manos frente a él. Eran dos trozos de una hermosa piedra brillante de color turqueza. Él los observó detenidamente... irradiaban una enorme calidez.

- Tú... tú lo lograste?!- su asombro era genuino. Estaba seguro que esa era la reliquia de Palpatine.

Ella le sonrió, un poco avergonzada pero orgullosa de si misma.

- Sí, yo lo logré haciendo lo que tú me dijiste antes. Eso sobre las emociones... y entonces pensé en todo lo que me hace feliz- ella lo miraba directo pero él seguía fascinado mirando el objeto - Entonces yo... yo pensé en... en...- sentía su rostro hirviendo, no pudo decírselo .-

- Siempre me sorprendes- le dijo él, con mucha naturalidad- Agradezco el regalo pero lamento no poder tocarlo-.

- Sí, sí puedes- le contestó de inmediato- Toma uno-.

Él la miró con duda. De verdad no quería quemar otro guante.

- Es en serio. Confía en mí - le volvio a decir

Él lo hizo. Esperó en silencio unos minutos pero no pasó nada. Su sorpresa fue mayor cuando pudo tocarla sin los guantes puestos.

- Somos una díada, Ben. Dos que son uno. Si yo puedo usarla entonces tú también -.

Él la miraba cada vez más asombrado. Jamás habría imaginado que alguien pudiera modificar una reliquia Sith, mucho menos esa. Él quería ayudarla con eso pero dudaba de su éxito. Recién comprendía el enorme potencial y capacidad que tenía Rey en utilizar la Fuerza. Él había recibido los mejores entrenamientos desde pequeño pero ella... ella era nueva en esto y aún así era capaz de todo.

- No sé qué decir, yo... gracias- le dijo sin poder parar de sonreir- Intentaré usarla en otro momento-.

- Yo puedo enseñarte a usarla-.

- No creo. Ya se te descontroló una vez, recuerdas?-

- Pero ahora es diferente-.

- Bueno, tal vez, cuando vuelva-.

- Cuándo vuelves?- le preguntó sin poder ocultar su entusiasmo

- Creo que mañana donde tú estás, aquí no sé en qué día estoy. Ya me confundí-

Cuando terminó de decir eso, volvió a tirarse de espaldas a la cama, esta vez con aquella joya en sus manos, mirándola a contra luz.

- Es tan hermosa y poderosa como tú - dijo para si

Sin embargo, sentía algo a su alrededor, así que volvió a sentarse en la cama. Ella aún seguía ahí. Él juraba que la conexión había acabado.

- Aún no se corta esto... eh... tú sabes, no es a nuestra voluntad.- trató de disimular que no lo había escuchado.

Él no pudo evitar sonrojarse. Solo se levantó en silencio y guardó la piedra. No quería volver a mirarla. Quería obligarse a creer que ella no lo había oído pero sabía que no era así. Entonces sintió que alguien tocaba a su puerta. Jamás agradeció tanto que alguien interrumpiera su vínculo.


"Es tan hermosa y poderosa como tú"

No podía sacarse esa frase de la cabeza. Se sentía inmensamente feliz pero a la vez aterrada. Nunca antes alguien le había dicho algo tan bello. Menos él. Estaba tan nerviosa que apenas pudo dormir esa noche.

- Hola- le dijo Zorii, sentándose en la mesa frente a ella- Nunca te había visto jugar tanto con tu almuerzo. Siempre terminas antes que la mayoría -.

Rey le sonrió. Estaba tan distraída que hasta las ganas de comer se le fueron.

- Me alegro que ya estés bien. Se te ve mejor semblante- agregó Zorii sonriéndole mientras almorzaba- Hablé con Poe hace poco, en unas horas llegan-.

- En unas horas? A qué hora?- le preguntó impaciente

Y es que no había preparado nada para decirle cuando volviera. Ni siquiera había podido explicarle cómo había modificado la reliquia ella sola y ahora cuando llegara seguramente se lo iba a preguntar. "Lo hice pensando en ti". Eso era todo y no fue capaz de decírselo.

Aquel día había intentando modificarla en varias ocasiones, sin éxito. Entonces, tratando de evadir su fracaso, empezó a pensar en él... un pensamiento llevo a otro, una emoción a otra... estaba perdida en eso cuando vio la piedra brillar en sus manos. Al principio no lo entendió. Pensó que solo se activaba con emociones negativas. Pero ahora la sensación era cálida, no fría. Cerró los ojos y se centró en ese sentimiento nuevo, tan intenso, tan luminoso, tan cálido... cuando volvió a abrir las manos la piedra había cambiado de color.

- Nunca te vi tan entusiasmada por su llegada- mencionó Zorii, con una sonrisa maliciosa-, así que no creo que te refieras a Poe ni a Finn. Verdad?

- No sé a qué te refieres- le contestó, mirando aún su plato con comida

- Rey, no le veo nada de malo en que te intereses por Tai. Algunos piensan que es algo extraño pero a mí me agrada. Es muy inteligente y hábil en lo que hace. Además sospecho que él también siente algo por ti-.

Rey la miró sorprendida. No supo qué responderle. Ante su silencio, Zorii continúo con sus observaciones.

- Además, supe que te fue a ayudar con un problema siendo que apenas te conocía. Eso habla muy bien de él.-

- Sí, es que... bueno, yo en realidad no sé mucho sobre estas cosas- le respondió finalmente, un poco avergonzada

- ¿Te refieres a que no sabes sobre el amor?- le preguntó ella, con un interés sincero en saber su respuesta.

El rostro de Rey se volvió algo triste. Toda su vida había estado esperando recibir el amor de sus padres pero ellos nunca volvieron. Se crió sola, rodeada de seres que en vez de ayudarla la esclavizaron a vivir una vida llena de carencias físicas y afectivas. Trabajó toda su vida por miserables raciones de alimentos. Y después, siendo una jedi, en lo único que se centraba era en ganar una guerra que parecía perdida. Para ella, la vida era una batalla constante donde ya no había tiempo para sus emociones.

- Rey, tranquila- la calmó Zorii, tomando su mano- No tienes porqué avergonzarte. A todos nos ha pasado. Nadie es experto en eso y dudo que Tai lo sea. Se nota que él es introvertido pero eso no significa que no sienta cosas por ti.-

- Gracias... lo que pasa es que... la mayoría de las veces actúo por impulso y no me fijo en qué emociones me motivan a eso- aquello se lo comentó pensando en la primera vez que lo había besado. Estaba feliz de conocer por fin a Ben. Pero ahora dudada de hacerlo debido a que se había equivocado besando a Kylo Ren. Ya no confiaba en su criterio y quizás... quizás ese primer beso no significó lo mismo para él.

- Claro que eres impulsiva!- se rió Zorii, haciendo que ella también sonriera- Desde que te conozco que eres así pero no es del todo negativo. Solo eres una chica que siente de manera intensa y lo demuestra sin pensar, aunque se nota más en batalla que en otro ámbito. En lo demás eres muy reservada pero ahí debe estar, muy dentro de ti, lo que realmente sientes por él -.

- Intentaré mejorar eso - le respondió riéndose

- Me parece bien. Ahora debo terminar con un asunto que me encargó Poe antes de que llegue- la mujer se levantó de su asiento

- Al parecer él confía mucho en ti- continuó Rey - Poe es demasiado obvio con sus sentimientos, así que supongo que lo sabes, verdad?-

- Sí, pero me gusta más ahora, cuando se hace el interesante. Supongo que ya llegará el día en que le diré que sí -. Le hizo un gesto de despedida y se retiró.

Rey la vio irse. Le agradaba Zorii, se veía siempre tan segura de si misma... pero ella no era así.


Aclaración de la autora: la manera en la que Rey modificó la reliquia es más compleja. Se explicará con más detalle en un capítulo posterior dónde es más relevante las emociones involucradas. Gracias