No podía verla, no aún. Apenas volvieron a la base de la Resistencia, se fue lejos, muy lejos a meditar. Necesitaba despejar su mente... desahogar sus emociones. Luke siempre lo había disciplinado por eso, una y otra vez: nunca encajó con lo que se esperaba de un Jedi.
"Ben, tus emociones son muy intensas tienes que calmarlas"
"Ben, no te dejes llevar por tus sentimientos para utilizar la Fuerza... eso terminará mal"
"Ben, los jedi no generamos lazos emocionales así que no te hagas ilusiones con ninguna chica"
"Ben, se más razonable y menos apasionado con lo que haces"
Quería indiferencia? Quería insensibilidad? Bastante bien que lo logró como Kylo Ren... reprimir sus emociones lo transformaron en un monstruo. Llegó a pensar que tener sentimientos era una debilidad. Lo único que lo calmaba en ese entonces era destruir todo lo que tenía a su paso. Y ahora ella... estaba realmente enamorado de ella pero dudaba si era correcto o no dejarse llevar.
Miró de nuevo la piedra que le había regalado: era el mejor regalo que podría alguien haberle dado jamás. Era parte de ella. Nada de lo que él pudiera darle podría igualarlo. Solo pudo prometerse a si mismo que no permitiría que ningún sobreviviente de la Orden Final se atreviera si quiera a intentar contactarse con ella. Los mataría a todos antes. Nadie los volvería a separar... ni siquiera él mismo.
No sabía cuánto tiempo llevaba ahí, sentado levitando sobre aquel río. Solo sentía el agua fluir al rededor de él, como torbellinos, y enormes piedras desintegrarse a su lado. Otra vez esa necesidad de destruir cosas... reprimirse le hacía pésimo, sin importar si el sentimiento ahora era positivo o no. De pronto la sintió. Abrió los ojos y ahí venía ella, directo hacia él, con esa sonrisa que lo derretía por dentro.
- ¿Por qué te escondes a desintegrar rocas? Yo también quiero- le dijo una vez frente a él - Ahora entiendo cómo destruías las bases armamentistas tú solo-.
- Tomaré eso como un cumplido- le contestó, devolviéndole la sonrisa, mientras se ponía de pie haciendo que el agua volviera a su lugar.
- Vine porque acordamos que te enseñaría a utilizar esto- le anunció Rey, mostrando su parte de la reliquia.
- Sí pero antes de eso, tengo que decirte algo importante-.
Toda su seguridad se desvaneció con esas palabras. Después de su conversación con Zorii, había estado ensayando qué hacer o decir frente a él llegado el momento, para no ponerse tan nerviosa, pero sus planes no estaban resultando.
Primero, a penas lo vió, se sintió vulnerable ante aquel desplante de poder, más aún al notar que solo llevaba su pantalón puesto. Pensó devolverse pero considero que hacerlo sería muy cobarde. Terminó por decidir continuar con el plan. Supuso que no podía recriminarle por andar con tan poca ropa si estaba solo y él no la había llamado. Y ahora esas palabras... a qué se referia? Era sobre la reliquia? Sobre lo que dijo sin querer que ella lo escuchara? Sobre él? Sobre...?
- ¿Recuerdas al anciano y a la joven que estaban con Kylo Ren en Exegol?- le preguntó él, sacándola de sus pensamientos
- Sí.
- Lamentablemente no eran los únicos sobrevivientes de la Orden Final. Hay más que están fugitivos. Pero no te preocupes, ya están identificados y los archivos con sus antecedentes fueron enviados a la base de datos de Poe. Podré revisarlos con calma. Reconozco algunos rostros pero no todos-.
Ella solo lo miró en silencio así que él continuó.
- En la junta me pidieron que me hiciera cargo de eso y acepté porque reconocí al anciano y a la chica en las fotos. Prefiero hacerles el trabajo yo y así asegurarme de eliminarlos a todos. Tienes que estar tranquila, ya con la reliquia modificada no podrán usarla como arma. Los templos Sith ahora la rechazarán. Así que no les servirá de nada buscarte con ese propósito.-
- De acuerdo-.
- No estás preocupada? O enojada? Pensé que te molestaría la noticia- le preguntó, algo descolocado por su reacción tan pasiva
- No, yo confío en ti. Sé que los eliminaremos a todos si estamos juntos-.
Sus palabras fueron directo a su corazón. "Juntos". Eso se oía tan bien... Y esos ojos radiantes que acompañaron sus palabras terminaron por convencerlo que en algún momento, quisiera hacerlo o no, debía decirle la verdad sobre lo que sentía por ella.
- Mientras tanto, tienes que entrenar más, debes mejorar bastante tu estilo de pelea- agregó, tratando de evadir sus emociones- así que de aquí en adelante vas a entrenar conmigo-.
- ¿Quieres que sea tu aprendiz?- le preguntó ella, bastante curiosa
- No, no tengo tiempo ahora para aprendices. Tú ya estás a mi nivel, sobre todo en el uso de la Fuerza, eres muy talentosa en eso, pero en batalla aún eres muy impulsiva para atacar. Eso te juega en contra. Además, has entrenado sola mucho tiempo. Así que ahora quiero evaluar bien en qué nivel estás -. Dicho eso, atrajo hacia él su sable doble y se lo lanzó a ella. Él tomó de su cinturón el sable de ella.
- Oye, qué haces? Eso es mío!-.
- Lo sé. Pero debes aprender a usar el mío también. Ya sabes que en ocasiones tendremos que intercambiar armas y es hora que aprendas a usar esa porque no es lo mismo que el sable común. Por cierto, éste te quedó muy bien- le sonrió mientras lo encendía.
- Gracias. Supongo que no es casualidad que los dos tengamos sables dorados- mencionó ella, sonriéndole mientras encendía el sable doble, poniéndose en posición de batalla
- La casualidad entre nosotros no existe, Rey-.
Entonces, él la atacó primero. A ella le resultó bastante difícil manejar el sable doble.
- Úsalo como tu báculo. Es lo mismo solo que este corta por ambos lados- le aconsejó, sin dejar de atacarla
- Pero si lo hago voy a lastimarte- comentó preocupada
- En serio crees que vas a cortarme? Sabes que eso nunca va a pasar.
- Ya te corte la cara, lo olvidaste?
- Fue porque estaba desangrándome.
- ¡Te atravesé una vez con tu propio sable!
- Sabes que eso fue culpa de mi madre-.
Su tono arrogante fue suficiente para motivarla a usarlo como él le aconsejó. Aquello hizo la pelea mucho más interesante. Ben estaba fascinado. Por alguna extraña razón le encantaba hacerla enojar... en realidad era a Kylo a quien le gustaba eso. Sabía que no era correcto, pero era una evaluación y ella tenía que pelear como en una batalla real.
Le bastaron unos minutos para notar lo hábil que era. Entonces lo percibió: en cada movimiento... esa manera de pelear no era de ella, sino de él. ¿Acaso era posible que la Fuerza le transmitiera sus propios conocimientos a ella? Todo lo que él entrenó con ese sable ahora lo sabría ella? Y todo lo que ella sabe lo sabría él también? Al parecer así era, ya que ni el mismo supo cómo la había salvado de la muerte. Él nunca aprendió a hacer eso.. solo la vió curándolo e intentó hacer lo mismo. De todos modos, quiso hacer la prueba. Conociendo el desenlace del movimiento que ella acababa de hacer, al preveerlo, lo bloqueó. El sable doble salió volando bastante lejos.
Ella refunfuñó enojada, pero él la miraba sorprendido. Era su reflejo y ella ni siquiera lo notaba. Quería decírselo pero Rey atrajo el sable de nuevo a sus manos y lo partió, esta vez atacaría con los dos por separado.
Rey estaba decidida a ganarle. Quería probarse a si misma que podía concentrarse y hacerlo bien a pesar de que aquel atractivo joven la ponía muy nerviosa. Era una batalla bajo presión... la presión de sus propios sentimientos.
Con los sables en ambas manos se sentía más confiada, había logrado que el retrocediera lo suficiente como para llegar a pelear al medio del río. Tenía el agua hasta las rodillas pero no le importó. Quería ganarle para demostrarle que no era tan novata como él creía. Pero a pesar de sus esfuerzos, no podía contra él. Ahora era ella la que debía retroceder vez tras vez, hundiendo cada vez más sus piernas en el lodo.
- Está bien si lo dejamos hasta aquí - le dijo Ben, pero ella se negó. Lo empujó usando la Fuerza, el dio un giro en el aire y cayó sin problemas en el agua. Fue corriendo hacia él, dispuesta a dar el golpe de gracia.
Tres movimientos bastaron para que Ben le quitara el sable, con su brazo derecho la agarró por la cintura para hacerla girar por el aire, con la intención de lanzarla de espaldas al agua y terminar con la batalla. Pero cuando se giró para lanzarla al agua, no vió agua detrás de él. Eran enormes rocas. En un segundo esa última parte del ataque final se anuló, cambiando por un abrazo desesperado.
- Perdóname, no quería hacerte daño- murmuró en su oído, aterrado. Temblaba de solo saber lo que estuvo a punto de hacer aunque no haya sido esa su intención.
Los movimientos fueron tan rápidos que ella ni siquiera se percató de las rocas. Simplemente, de un momento a otro, ella lo estaba atacando y ahora de pronto, él la tenía atrapada en un abrazo donde simplemente no pudo hacer nada para evitar quedar con su cara directo en el torso de él. Ni siquiera supo porqué se disculpó. Todas las emociones que ella se esforzó por controlar durante la batalla aparecieron abruptamente, haciendo de su corazón un caos, deseando quedarse ahí para siempre. Se quedó inmóvil, sintiendo su cara hervir, dejando fluir sus sentimientos... eran tantos, pero había uno en especial que no dejaba de tortularla por no dejarlo salir.
Ben se asustó porque ella no le respondió la disculpa.
- Rey?- volvió a llamarla al oído, sin respuesta.
Sabía que ella detestaba que leyera su mente pero necesitaba saber qué ocurría. Lo intentó aún sabiendo que podía estar bloqueada como siempre, pero esta vez fue diferente.
Breves minutos en silencio fueron suficientes. Ben se separó un poco de Rey, sin dejar de abrazarla con su brazo izquierdo. Uso su mano derecha para levantar aquel perfil sonrojado y así poder mirarla a los ojos.
- Tú... tú me amas.-
Aquella no fue una pregunta. Fue una afirmación. Ben estaba absolutamente seguro de lo que acababa de decir. Su cara de asombro no pasó desapercibida por Rey, la cual, despertando de su letargo mental ante tamañas emociones, lo miró inquieta. Solo al ingresar a su mente logró entender la situación. Él también había ingresado a la suya. Él había visto y sentido absolutamente todo, todo lo que ella sentía por él. Y si... amor no era lo único, pero fue lo único que el pronunció.
Quiso darle explicaciones, pero él nos las necesitaba. Cualquier intención de su boca por hablar fue ahogada por el intenso beso que le dio. Ben sostenía su rostro con la mano, para que ella no se atreviera a esconderlo por la vergüenza. Nunca antes se había sentido tan expuesta... Debía estar molesta con él por entrometerse en sus pensamientos, pero no... no pudo evitar abrazarlo con esa necesidad urgente de sentirlo más cerca. Ahora fue ella la que le acarició el rostro para besarlo también. Quiso seguir por un tercer beso, rodeando el cuello de él con sus brazos, logrando que por fin él la alzara para besarla con mayor comodidad. Después del cuarto perdió la cuenta. Ahora era él quien se estaba hundiendo en el lodo por sostener el peso de ambos, pero no le importó. Solo quería que ella supiera que él la amaba desde hacía años... dejándoselo más que claro en cada movimiento de sus insaciables labios.
Si la primera vez que ella lo besó celebraron la unión con su otra mitad perdida, los besos de aquel día celebraban el amor correspondido. Así, la sensación de pertenencia despertó en ellos, algo prohibido para los Jedi de la antiguedad... Reglas del pasado que quedaban obsoletas en una Díada de la Fuerza que reclamaba a gritos su unión.
Cuando ella decidió separarse de la boca de Ben, él la contemplaba con deleite, así como la miró después de revivirla. Él quería seguir besándola, aferrado a ella, no quería soltarla nunca más.
- Ben, es que nos deben estar buscando- le dijo, sonrojada. Aunque para ella el tiempo se detuvo cuando él la beso, sabía que habían pasado varias horas desde que lo encontró.
- Lo sé, pero no me importa- le respondió con una enorme sonrisa
Ella jugo con su negro cabello entre sus dedos un poco más mientras rozaba con su nariz su hermoso perfil. Nunca se había atrevido a coquetearle... y ahora se sentía libre para todo. Él no tardó en responder. Él también tenía sus jugadas.
- Todo eso que quieres que te haga, solo lo haré cuando seas mi esposa-. le susurró al oído.
Sintió su cara hervir de nuevo. ¡¿Hasta dónde fue capaz de indagar en su mente?! Prefirió no responderle nada. Ben la bajó de su agarre suavemente hasta que ella tocó el agua de nuevo. Le devolvió su sable, mientras recuperaba el suyo. Caminaron hasta salir del río en completo silencio. Él la miraba satisfecho, sabía que había ganado la partida.
- Mañana, al amanecer, nos juntamos a la entrada del Halcón Milenario. Nos vamos con Chewbacca- le ordenó Ben, mientras recogía su ropa
- Nos vamos dónde?- le preguntó inquieta por la decisión
- Será sorpresa. Mañana al amanecer, ya lo sabes. Si no llegas, me iré solo y nunca más me encontrarás - continuó diciéndole con parte de su ropa seca ya puesta, aunque el pantalón estaba mojado con lodo
- Esa es una amenaza- refutó ella, aunque sabía que no era del todo cierta porque, mientras lo besaba, notó que todas las emociones de él llegaban a lo mismo: la amaba y anhelaba compartir su nueva vida con ella.
- Es una advertencia. De todas maneras te conviene ir. Empaca ropa para una semana-. Al terminar de decir eso, se fue a través del bosque dejándola sola
- Pero dónde vamos!- le gritó ella mientras lo veía alejarse. Sabía que era mejor que los vieran llegar al campamento por caminos separados.
- Ya te dije que es sorpresa!- le gritó de vuelta, mientras apretaba desesperado el botón de emergencia del intercomunicador que le había dado Chewie. Llevaba más de 30 veces cuando el grito del wookiee lo sobresaltó - Al fin respondes! Dónde estás? Necesito que vayas a la cabaña ahora! Es urgente!- Chewbacca le volvió a gruñir- Entonces deja de hacer eso y ven ahora! Es una emergencia!-.
Por su tono de voz, Chewie creyó que había pasado algo terrible. Apenas llegó a la cabaña, lo vió ahí de pie, frente a él, más pálido que de costumbre. El wookiee estaba realmente asustado.
- Ella me ama-.
Sin duda eso fue lo último que Chewie esperaba escuchar. Esas palabras no tenían sentido con esa cara de preocupación.
- Ella me ama y quiere tener una familia conmigo. Tengo que casarme con ella ahora antes que se arrepienta- le decía dando vueltas por la habitación.
Chewbacca le gruñía tratando de calmarlo.
- Qué? No, no estoy paranoico!. Tú sabes lo impredecible que ella es, pero lo vi en su mente. Si ella quiere casarse conmigo no voy a perder más tiempo. Pero no puede ser aquí, van a descubrir que no soy Tai, no puedo exponerme. Necesito otro lugar...-.
Chewie se quedó en silencio, viéndolo caminar de un lado a otro hablando en voz alta, nombrado una gran lista de planetas y las razones de porqué no podía ir ahí. Lo escuchó maldecir por haberse sacado el casco como Kylo Ren... por haber mostrado su cara a muchos sin pensar las consecuencias a futuro. Fue entonces cuando el wookiee se le acercó para hablarle.
- Es en serio? Lo pensé pero no quise involucrarte directamente con esto- le dijo Ben, dudando un poco de que aquello fuera una buena idea.
Chewie le sonrió, confirmando su idea. El wookiee no podía estar más contesto por él y Rey.
- Gracias. Gracias por todo-.
Las palabras sinceras de Ben lo emocionaron tanto que tuvo que abrazarlo de nuevo, aunque sabía que al joven le molestaba. Al menos esta vez Ben no se quejó.
- No me subiré hasta que uno de ustedes dos me diga a dónde me llevan- exigió Rey, de brazos cruzados, cuando llego al Halcón con su bolso.
Chewie le volvió a decir que era una sorpresa pero ella quería respuestas. Aún no entendía del todo la reacción de Ben después que se besaron y ahora lo veía parado frente a la entrada abierta de la nave mirando hacia su interior, inmóvil. Al parecer ni siquiera la había escuchado llegar.
- Estás bien?- le preguntó ella, cuando llegó a su lado. Él la miró y le devolvió una sonrisa un poco forzada. Su mirada se centró nuevamente en la nave.
La conexión entre ellos y el hecho de que ya estaban abiertos a confiarse por completo las emociones del otro, hizo que ella entiendiera su aflicción. Era su padre. La última vez que había entrado a esa nave con Han era solo un niño que quería ser piloto. Los recuerdos y la culpa lo estaban matando por dentro. Dudó de ser capaz de entrar a esa nave de nuevo.
Rey simplemente lo abrazó. Hacerlo género un alivio considerable en él. Escondió su rostro en el cuello de ella.
- Estoy segura que él estaría muy orgulloso del hombre que eres ahora, así como yo lo estoy-.
Escuchar esas palabras hizo que rompiera en llanto. Ella se quedo ahí con él, dejando que expresara todos aquellos sentimientos tan bien enterrados. Era parte de sanarse y de perdonarse a si mismo.
- Te amo - le susurró al oído, una vez más tranquilo
- También te amo-.
Chewie ya había subido todos los bolsos a la nave. Estaban a punto de subir cuando escucharon una voz detrás de ellos.
- Y ustedes a dónde van?-.
Ben se quedó estático, no llevaba la máscara puesta y estaba seguro que la guardó dentro de uno de los bolsos. Afortunadamente, quien hizo esa pregunta era Zorii.
- Hola Zorii, tan temprano que estás de pie- la saludó Rey, un poco incómoda porque al parecer ella los vio abrazándose. Ben seguía de espaldas hacia ella, sin decir palabra.
- Sí, en realidad, siempre salgo al amanecer a hacer deporte mientras la mayoría aún duerme. ¿Y tú que haces?- le preguntó con una enorme sonrisa en su rostro, notando que había pasado algo entre ella y el guardián.
- Es que, nosotros nos vamos de viaje ahora- le contestó
Ante la probabilidad que lo descubriera, Ben empezó a caminar directo hacia la nave hasta que entró. Chewie bajó en su lugar.
- En serio? Se están escapando?-
- No, no, claro que no. Nos vamos con Chewie a... a... - Rey lo miró, para que él dijera algo
El wookiee respondió con una gran lista de gruñidos que no parecían para nada amigables.
- Oohh entiendo, no te preocupes Chewie, yo le explicaré a Poe. Tienes toda la razón: tienes todo el derecho de ir a ver a tu familia después de tanto tiempo. Espero que el viaje te haga bien a ti también Rey. Disfrútalo con el guardián - le dijo ella, haciéndole un guiño
- No, no, es que él también tiene una misión especial allá, cierto Chewie?- el wookiee hizo un gesto afirmativo- Por eso irá con nosotros-.
- De acuerdo, eso mismo le diré a Poe- respondió Zorii antes de despedirse.
Ben ya había prendido los motores. Tenían que apurarse antes que se despertaran los demás. Chewie y Rey subieron de inmediato. Ella se acercó a Ben y vió por fin en el registro el planeta donde irían: Kashyyyk.
Rey estaba totalmente emocionada por llegar a Kashyyyk. Nunca había ido antes y no conocía a la familia de Chewie. Solo podía imaginarse ese planeta por las historias que le había contado el wookiee.
Estaban por llegar y Chewie le hizo un gesto a Ben para que lo acompañara. Dejaron a Rey en los controles.
- Qué ocurre?- le preguntó Ben. Estaba disimulando muy bien su nerviosismo por lo que tenía planeado hacer ese día, pero ante la llamada de Chewbacca pensó que algo andaba mal.
Chewie negó con la cabeza, aliviando al joven. Lo llevó a una de las habitaciones y le mostró un traje. Era simple: pantalones y poleras negras junto a una túnica larga del mismo color. Las botas estaban a un costado.
Ben miró sorprendido a Chewie. Lo había olvidado: no podia llegar a ese planeta vestido como el guardián del templo... todos sabrían su verdadera identidad. Además, Chewie ya había avisado que llegaría con el hijo de su mejor amigo, aquel pequeño que por años no volvió a visitarlos hasta hoy.
- Piensas en todo Chewbacca, gracias. De verdad mi padre no pudo haber tenido mejor amigo que tú -.
Otra vez el wookiee lo estaba abranzando. Ya tenía claro que cada vez que le dijera algo amable tendría que soportar su cercanía. El contacto ya no le molestaba tanto como antes.
Cuando Rey lo vió regresar a la cabina de control, se sonrojó al instante. El atuendo era tan simple, pero él se veía tan guapo... no era Kylo Ren, tampoco era el guardián del templo, era simplemente Ben Solo Skywalker. Él le sonrió al ver su cara. Sin decir palabras se prepararon para aterrizar.
Hola a tod@s! Aquí un nuevo capítulo. Espero les haya gustado.
Qué pasará con nuestros protagonistas en Kashyyyk?
Todo eso se sabrá muy pronto. Muchas gracias por leer y comentar
