Capítulo IX
La luz del día entró directo por la ventana. Había olvidado cerrar la cortina antes de dormir y ahora su descuido la hacía despertarse antes de lo que ella quisiera. Frotó sus ojos. No tenía idea de qué hora era ni a qué hora se había dormido. Solo estaba ahí en la cama desnuda, cubierta por las sábanas, al igual que él.
Lo observó dormir y no pudo evitar sonrojarse al ver sus labios. Pudo sentir el recuerdo de esa boca recorrer casi su cuerpo entero. Ella también lo había hecho, así que su boca no era inocente en este asunto. Al contrario, anhelaba sentir su lengua otra vez... Y no solo su lengua.
No supo como él logró entrar en ella si consideraba su intimidad tan pequeña para semejante... solo se dejó llevar. Y él destruyó por completo la barrera que los separaba a ambos en minutos. El exceso de fricción en aquella zona desconocida y nueva le causó un fuerte dolor, aliviado solamente por corrientes nerviosas que le provocaron placer... un deleite que le cortó la respiración reiteradas veces. Por primera vez había doblegado por completo su voluntad a la de él.
Sus recuerdos se detuvieron cuando vió sus ojos abiertos mirándola fijamente. Él también se había despertado.
- Hola- le dijo con su voz grave, acompañado de una sonrisa
- Hola - le contestó, casi en un susurro
Él podría haberse quedado fijo mirándola por la eternidad. Vió sus pequeñas manos sobre las sábanas, esas manos que lo habían acariciado con tanto amor y deseo la noche anterior. Esas caricias y jadeos que fácilmente lo volverían adicto a ella... Sí, sabía que ya estaba condenado a eso. El sonido dentro de uno de los bolsos interrumpió sus pensamientos.
- Qué es eso?- preguntó sin entender
- Parece que me están llamando otra vez- contestó con un tono de fastidio. Acercó el bolso usando la Fuerza mientras se sentaba en la cama, poniendo las rodillas a la altura de su pecho, dejando la espalda descubierta- Es Finn.-
- Dile que estás ocupada. No, mejor no contestes-.
- Déjame hablarle, no sabes lo insistente que puede llegar a ser. Además debe estar molesto porque no me despedí de él - después de decirle eso, le hizo un gesto para que se quedara en silencio- Hola Finn, cómo estás?- contestó, sin habilitar la imagen
- Hola Rey! Bien, gracias, aquí con Poe terminando de arreglar su nave. Se nos hizo tarde pero no quería terminar el día sin llamarte-.
- Ah, que considerado eres- le dijo, mientras veía a Ben levantarse, colocándose parte de una sábana en su cadera para recoger otra sábana arrugada en una esquina.
- Por qué te fuiste sin avisarme? Y por qué te fuiste con él? Yo podría haberte acompañado-
Ben se quedó con la sábana en la mano, esperando la respuesta de la joven que lo estaba mirando.
- Fue algo imprevisto, Finn, en serio. Además, el guardián tenía algo importante que hacer aquí. Eso es todo. Él es simpático -.
Ben salió de la habitación sonriendo con la respuesta de Rey. Tenía que botar pronto esa sábana antes que Chewie se diera cuenta que la habían ensuciado. Antes que ella misma la viera y se asustara, aunque supiera que eso pasaba solo la primera vez. Anoche la había sacado de uno de los muebles para colocarla bajo su pelvis y asi no manchar el colchón. Prefirió botarla y devolverle después una nueva al wookiee.
- Simpático? Hablas en serio?-.
- Qué problema hay con eso?-
- Con suerte habla y lo encuentras simpático?-.
- Quizás contigo habla poco pero conmigo no- Rey observó ya a Ben volver a la cama junto a ella
- Sabes qué? Yo también quiero ir para allá a-- "Estás loco?! No vas a abandonar tú también tus deberes aquí!!"- era Poe interrumpiéndo a Finn con su fantástica idea
Rey terminó escuchando la discusión de ambos, mientras sentía el dedo de Ben haciendo diferentes figuras en su espalda. Lo vió sentarse detrás de ella, abrazándola por la cintura, sintiendo sus besos avanzar desde su hombro izquiero hacia su cuello, sintiendo en su espalda baja el...
- Bueno, como sea. Chewie está bien?- continuó Finn después que Poe le prohibiera abandonar la base. Pero no recibió respuesta. Ella ya tenía su boca ocupada en otra cosa- Rey? Me oyes?-.
Ben lanzó ese aparato lejos, azotándolo contra la pared. Al parecer lo había roto. A ninguno de los dos le importó. Nadie más iba a interrumpir su "desayuno".
- Me cortó - le acusó a Poe, muy sorprendido
- No exageres. Seguro se le descargó o se le cayó. Tú sabes lo descuidada que es con esas cosas.- BB8 lo estaba ayudando más a terminar el arreglo que Finn a estas alturas
- Todo esto es su culpa-.
- Culpa de quién? De Chewie? Él fue quien se los llevó sabiendo que teníamos asuntos urgentes que atender-.
- No, es culpa de Tai. Ella anda extraña desde que él llegó -.
- Ella anda extraña hace mucho, Finn. Al menos desde que él está aquí la veo mucho mejor que antes. Supongo que es porque tiene alguien con quien hablar de la Fuerza y esas cosas-.
- Tú... tú crees que es por eso? Por que él también es un jedi?-.
- No lo sé. Él nunca ha dicho que es un jedi. Pero si se nota que sabe mucho de eso de la Fuerza. Cosas de las que yo no tengo idea pero a Rey le interesan.-
- Y si... y si yo fuera sensible a la Fuerza, ¿tú crees que ella se interesaría más en mi?-.
Poe ya se estaba limpiando la grasa de sus manos cuando Finn le hizo esa pregunta. Lo quedó mirando divertido.
- Sí, claro, como si de pronto fueras usuario de la Fuerza- se burló- Deberías decirle lo que sientes y punto. Independiente de eso-.
- Pero sí lo soy-.
- Déjate de bromas y toma las herramientas, que ya nos vamos-.
- Es en serio. Yo puedo sentir esas cosas. Yo... yo sentí cuando ella murió -.
Finn lo miraba serio. Poe solo abrió más los ojos. No podía creerle algo como eso.
- Es broma? ¿Me estás diciendo que cuando Rey nos contó que había muerto y que Ben le había devuelto la vida tú lo sabías y no dijiste nada? ¡Yo no le creí y tú tampoco!- lo criticó enojado
- No sé quién la revivió pero si la sentí morir-.
- Todo este tiempo lo sabías y no me dijiste nada?! Era verdad y lo negaste!! Cuando ella se entere va a querer matarte!- lo sentenció - Y yo soy inocente en todo esto.-
- Cuando vuelva le diré toda la verdad. Incluido lo que siento por ella- dijo firme
- ¿Tuviste un año para decírselo y ahora se te ocurre hacerlo? Suerte con eso- ironizó
- Estuvo casi todo este año de viaje buscando no sé qué. No tuve tiempo para decírselo - se excuso
- No te creo. Soy tu amigo así que no te ocultaré la verdad: fuiste cobarde, acéptalo. Pero eso no es lo peor de todo y lo sabes. Maldita sea, Fin!! Ben de verdad la salvó y yo no le creí! Ella se distanció de nosotros por eso y tú... tú...- estaba realmente molesto como para seguir hablando. Prefirió callarse antes de golpearlo por el camino.
- Yo lo voy a solucionar, en serio! Estoy seguro que va a entenderme-.
- De verdad me sorprende tu optimismo- fue lo último que le dijo apartándose de él, para ya irse a descansar.
Aquel día no salieron de la pequeña cabaña. Tenían todo lo que necesitaban ahí y quisieron darse el lujo de estar desnudos todo el día, besándose, acariciándose y amándose cuando se les daba la gana, sin horarios, sin llamados inoportunos, hablando de trivialidades que parecerían absurdas pero que para ellos era un avance: no todo en sus vidas debía tratar sobre la Fuerza ni de enfrentamientos mortales. Y él entonces se dio cuenta que, tenerla entrelazada a su cuerpo, escuchando sus gemidos de placer, sintiendo él mismo aquel éxtasis, era por lejos mucho mejor que dominar por completo la galaxia.
Chewie ya tenía instrucciones previas de Ben al respecto: si ellos no salían de la cabaña, no debían molestarlos.
Sin embargo, al día siguiente Rey estaba ansiosa por salir a recorrer esos hermosos paisajes. Chewie les sirvió de guía junto a un grupo de pequeños wookiees, eran 12 en total, pequeños en edad pero no en tamaño. Algunos ya medían lo mismo que Rey.
La veía reír todo el tiempo. La fascinación en sus ojos era evidente y eso lo hizo sentir inmensamente feliz. Sin duda el lugar irradiaba vida: vegetación de todo tipo, desde pequeñas flores hasta inmensos árboles milenarios y una extraña e interesante fauna que ni él lograba reconocer. Ben iba al final del grupo, caminaba rápido mientras Rey y el resto de los jóvenes wookiees corrían por doquier. Chewie iba al frente.
Se detuvo. Sintió que algo a su derecha lo estaba llamando. Aunque el grupo siguio el recorrido, él se desvió. Aquella sensación lo llevó a introducirse a una zona aún más frondosa de aquel bosque. Escuchó voces, se quedó quieto, eran dos personas. Los divisó pero estaban lejos. Era un hombre y un niño. Pero lo que más lo sorprendió fue la ropa del hombre: era el traje de guardián de templo jedi.
- Papá, dónde vamos?
- Vamos con tu tío Poe, necesito hablar unas cosas importantes con él. Mientras podrás jugar con su hija.
- Qué bien! Y por qué mamá no viene?
- Ella se quedó esperando a su amiga Rose. Hace mucho que no se ven y quería conocer a tu hermana-.
- Por qué mi hermana chica tiene los ojos azules y yo no?
- Por la misma razón por la que tú tienes el pelo rizado rubio y ella negro liso. Los genes se mezclan. Tu tío y abuelo tenían los ojos azules. Tú heredaste de ellos su cabello y los ojos de tu madre.
- Aahh...-. El niño de unos 6 años seguía tomado de la mano del hombre, caminando por el bosque, contemplando cada criaturas que se le cruzaba.
- ¿Qué te dije de sacarme las cosas de los bolsillos? - lo regañó suavemente su padre, cuando vió al niño con una joya turquesa flotando frente a su cara.
- Dijiste que al llegar podría jugar con Serena. Se la quiero mostrar, seguro le gusta- el niño ya la estaba tomando en su mano
- Sé que es bonita pero no es un juguete. Vuelve a ponerla en su lugar-.
- ¿Cuándo podré usarla?-.
- Algún día te enseñaré pero aún eres pequeño para eso-.
El niño hizo una mueca de frustración mientras la devolvía al bolsillo de su padre utilizando la Fuerza.
- Estás cansado? Aún queda mucho para llegar a la nave. ¿Quieres subirte en mis hombros?-
- No, ya estoy grande para eso, papá. Si no vivieramos tan lejos no tendríamos que caminar tanto-.
- Por ahora es mejor así. Al menos ya han dejado de perseguir a tu madre-.
- Mamá dijo que es por culpa de su abuelo-.
- Sí, él fue un ser cruel y muy malo. Pero tu madre no. Aún así algunos la condenan por eso-.
- Pero yo la quiero mucho-.
- Yo también. Por eso es mejor vivir lejos para que estemos tranquilos-.
- Y tu abuelo, papá? Mamá dijo que también era malo-.
- Tu bisabuelo Anakin es diferente al abuelo de tu madre. Anakin era bueno, después malo pero al final volvió a ser bueno.-.
- Aahh ya entendí, igual que tú -.
- Algo así. Pero el abuelo de tu madre nunca se volvió bueno. Esa fue la vida que ellos decidieron tener. Cada uno elige como quiere ser.-
Hubo silencio entre ambos. El bosque estaba terminando para dar paso a una gran planicie verde desde donde se veía el Halcón Milenario.
- Papá?
- Dime?
- Algún día la gente te conocerá sin la máscara?
- Espero que sí, pero por la seguridad de todos prefiero que aún no.-
Ben sintió golpes suaves en su espalda, como si le hubieran lanzado varias cosas a la vez. Se volteó y vió a Rey y varios wookiees pequeños con cara de haber hecho travesuras.
- Corran!- les indicó Rey y ellos corrieron en diferentes direcciones
Ben no entendió, así que volvió la vista pero ya no había nadie. Él los había seguido, al hombre y al niño, aunque por alguna extraña razón no podía acercarse tanto como quería. Nunca pudo ver el rostro del pequeño. Sabía que era una visión... una de las pocas que había tenido en su vida que no terminaba en tragedia. Había visto su futuro.
- Estás bien?- le preguntó Rey al ver que él seguía inmóvil - Estamos jugando. Espero que no te haya molestado que te lanzaran esto- le dijo tomando una enorme semilla en sus manos, grande pero hueca por dentro.
- Estoy bien. ¿Cuál es el juego?- se dio cuenta que le habían lanzado como 10 de esas, así que las tomó todas.
- Es que yo lo inventé - le contó riéndose - No tengo idea de juegos, así que improvisé porque ellos querían jugar algo. El que recibe todas las semillas es el que persigue ahora y como te vimos distraído te las lanzamos a ti-.
- Tu juego es confuso, Rey. ¿Esas son todas las reglas?- su cara de desconcierto era notoria
- Es un juego, Ben. No tiene que ser tan elaborado. Tienes que correr tras ellos ahora y se las lanzas, con delicadeza- enfatizó en eso último
- Yo podría hacer un juego mejor que este-
- No puedes dejar de competir conmigo, verdad?- su sonrisa de burla escondía su actitud coqueta
- Dime, te gusta este lugar? Vivirías en este planeta?-
- Eehh... sí, es hermoso. ¿Por qué me preguntas eso ahora?- el cambio de tema la descolocó
- Solo quiero que sepas que no viviré el resto de mi vida en una base militar. Por más que Poe o quién sea me pida quedarme, no será por tanto tiempo. Quiero evitar peligros innecesarios y rehacer mi vida contigo-.
- Estoy de acuerdo- le contestó entusiasmada - Solo prométeme que mientras estemos allá, te quedarás conmigo en mi cabaña. La compartía con Rose pero ella se fue hace meses a otra de nuestras bases y estoy segura que no va a volver por un tiempo ya que me dijo que encontró novio allí -.
- Lo prometo-.
Entonces lanzó una de las semillas al hombro de la joven.
- Ya perdiste-.
- Qué? No, así no es! Tengo que alejarme primero y tú me persigues. Ahí lo puedes lanzar-
- Sé humilde y acepta tu derrota- le dijo mientras se alejaba con el resto de las semillas, caminando rápido entre la vegetación
- Eso no vale!! Estábamos hablando! Y te dije que tienes que correr, los wookiees ya deben estar muy lejos- le gritaba a la distancia
- Para ellos estoy corriendo-
- Recuerda lanzarlas con delicadeza!-
- Si ya te oí!-.
Al día siguiente, Rey miraba intrigada a Ben dibujando en el suelo rodeado de pequeños wookiees. Había un gran grupo de aldeanos almorzando juntos en medio de otro hermoso paisaje y los habían invitado. Pero al terminar de comer, Ben reunió a los niños y les dijo que tenía un nuevo juego.
Sin embargo, a ella no la engañaba. Esos planos dibujados en tierra parecían más una estrategia de batalla que un juego.
Los pequeños wookiees, alrededor de 20, hicieron caso a las intrucciones. Se les veía muy entretenidos.
- Estás seguro que este es un juego, Ben?- le preguntó, poniéndose a su lado.
Estaban en un lugar apartado del resto, mientras él los veía con orgullo.
- Lo están disfrutando. ¿Por qué lo preguntas?-.
- Me parece más un entrenamiento militar-.
- Ellos son una raza guerrera, Rey. Chewbacca en sus mejores años fue un gran comandante militar-.
- Entonces, lo estás reconociendo?-
- Depende. La están pasando bien, verdad?-.
- Sí pero...-.
- Entonces sí es un juego-.
Rey se acercó a mirar más detenidamente el diseño en la tierra. Estaba segura que ella tenía razón, aún así no entendía como niños pequeños habían captado tan fácilmente lo que tenían que hacer en el supuesto juego.
- Lo miro pero no lo comprendo- reconoció ella, otra vez al lado de Ben
- No te preocupes, preciosa, este juego no es para ti- murmuró tomándole la mano
- Me llamaste preciosa?- le preguntó sorprendida
- Te molesta que te diga así?- su mirada iba directo a sus ojos
- No-
Ella se sonrojó de solo escuchar su voz hablandole de ese modo. Él siempre la había llamado por su nombre y ella tampoco se había atrevido a usar otra manera para nombrarlo. Pero desde que habían intimado por primera vez, y luego la segunda, tercera y tantas veces más en aquella pequeña cabaña, sintió que algo había cambiado entre ellos. Él era mucho más atento y cordial. Ella se esforzaba por ser más cariñosa, tratando de recuperar los años que sentía que había perdido por pelear con sables de luz una y otra vez contra él. Quizás si hubiera mostrado esa faceta con él antes, las cosas habrían sido diferentes, en un buen sentido.
- Yo tengo otro juego interensante para ti- añadió él- ¿Puedes decirme cuantos de aquí son sensibles a la Fuerza?-
- Solo nosotros dos-
- En nosotros está despierta la Fuerza. ¿Quiénes más de aquí son sensibles a ella aunque no lo sepan? Son varios- se sintió generoso y le dio una pista
- Mmmm - intentó ubicarlos pero no pudo. Seguía sintiendo solo a ellos mismos.
- Cierra los ojos y concéntrate. Es pequeña, casi imperceptible, como si fuera una débil luz-
Ella lo hizo. Meditó en todos los seres que estaban alrededor de ella. Con los ojos cerrados veía lo que parecían siluetas sin cara. Tuvo paciencia y esperó. Sutilmente vió algún débil destello en algunas de esas sombras en su mente.
- Las siento!- exclamó Rey, aún con los ojos cerrados- Son... son siete... cierto?- aún dudaba
- Muy bien. ¿Cuántos son adultos y cuántos niños?-
Se concentró más. Él esperó su respuesta con paciencia.
- Tres adultos y cuatro niños- le contestó ya dirigiendo su mirada hacia él
- Correcto. Aprendes rápido. Yo pensaba que ya sabías hacer esto -
- Solo podía reconocer marcas fuertes en la Fuerza. Hay cosas básicas que aún no tengo del todo claras- comentó avergonzada
- Yo te ayudaré con eso- la abrazó y besó su frente
- Tú sabes muchas cosas que yo quiero saber-
- Te puedo enseñar todo lo que quieras-.
- Entonces buscaré maneras para agradecertelo-.
Ambos reconocieron el tinte sensual de las últimas dos frases. La mirada de ella no se despegaba de la suya. Y es que ella ya había perdido parte de su pudor, sobretodo en la cama. Aquello lo encendía más, su inocencia fue una delicia para su ser pero el que ella ahora se sintiera más confiada para provocarlo lo hacía perder el decoro más rápido.
Se escaparon del lugar caminando de prisa entre la hierba. Entrando a la cabaña la ropa cayó con rapidez pero en vez de guiarlo a la cama, ella se lo llevó al baño y encendió la ducha. Sintió como Rey lo empujaba para que entrara ahí cuando la vió entrar también. El agua corría entre ellos, recorriendo sus cuerpos, pero ella se quedó inmóvil. Sus ojos brillaban con un leve rubor. Era su inocencia de nuevo.
- Yo... yo pensaba que tal vez...- disminuyó lo que más pudo la distancia entre ambos, dudando un poco si había sido una buena idea mojarse
Ben la tomó y la acorraló contra la pared, besándola intensamente, una y otra vez. Sintió como la temperatura de ambos subía, debido al roce constante de sus cuerpos. Aquella sí había sido una excelente idea.
Despertó sintiendo la humedad en la cama. No le fue incómodo dormir mojado ya que el clima tan cálido y húmedo de Kashyyyk hacía calurosas las noches. O quizás el que sentía calor era él... por culpa de ella. La vió dormir tranquilamente, con el cabello semihumedo pegado en su cara y la sábana impregnada a su piel.
Sonrió recordando el "juego" de aquella tarde que duró hasta que se durmieron por la noche. Entre tantos movimientos y caricias, casi se cayeron de la ducha, rasgando la cortina. Ya dos cosas que le debía a Chewie. Decidieron salirse pero Rey no se quiso secar, así que el agua le escurrió por toda la casa. Ben la alcanzó y la enrolló en una gran toalla.
- Tú vas a secar después este desastre- la sentenció, mientras agarraba ese rollo de toalla humana y la lanzaba a la cama. Ella no paraba de reírse.
En realidad si dejó de reírse, solo cuando cambió las risas por gemidos una vez que él dejó de lado la toalla que los separaba para continuar con lo que habían empezado en la ducha. Sentía escurrir el agua fría de su oscura cabellera por su espalda, lo cual hacía un gran contraste con el calor excesivo que sentía en su entrepierna. Hacer el amor con Rey se había convertido en su "juego" favorito... y con el disfrute que ella experimentaba, estaba seguro que era el de ella también. Le encantaba su compañera de "juegos".
Y así después se durmieron. Ahora no se le ocurría cómo secar el colchón. Supuso que sería buena idea colocarlo un rato al sol. Obviamente después que ella despertara. Y aunque todo parecía ir perfecto, algo lo preocupaba. Se sentía afortunado de haber visto a su primogénito en una visión, pero eso también le mostró que no le sería fácil lidiar con quienes perseguían a su esposa o a él. Miró sobre la mesa el reflejo brillante de la reliquia, esa piedra que era una y ahora eran dos. Consideró que ya era tiempo que Rey le enseñara a usarla.
