Capítulo estilo songfic. Espero les guste. Ojo que aquí hay otro salto temporal.

Muchas gracias por leer y comentar.


-¿Qué ocurre?

Era obvia la preocupación de su esposa cuando él salió rápidamente de la casa a responder un llamado urgente.

- Lo que pasa es que...

Pero la pequeña niña de 5 años que apareció entre las piernas de su madre lo interrumpió. Alzó los brazos para que él la tomara. Ben se inclinó sonriente ante aquellos ojos azules que lo miraban expectante.

- Aún no se come toda su comida- le dijo Rey, cuando su esposo ya tuvo a su hija en brazos- En cambio Tai no para de comer, es como si no tuviera fondo.

- En eso me recuerda a ti- le mencionó besándola en la frente- Ahora, pequeña, vamos a terminar el almuerzo- habló esta vez hacia la niña

Estaban en pleno almuerzo cuando la llamada de Poe no se hizo esperar. El niño de 11 años era el único que seguía en la mesa comiendo cuando sus padres volvieron.

- ¿Qué pasó, papá?

- No te preocupes, era tu tío Poe. Terminemos de comer.

- Si sigues dándole la comida en la boca, Shmi no querrá comer sola, Ben- le sugirió su esposa

- Pero mira lo feliz que se pone.

- Lo sé. Le encanta que lo hagas.

- Aunque tienes razón. Shmi, ahora el resto te lo comes tú. Te lo dejé listo- le indicó su padre señalándole el plato.

Sin embargo, el rostro de la pequeña se contrajo, amenazante.

- Shmi, cariño, por favor un solo bocado tú sola- le rogó Rey

Ambos padres se miraron dispuestos a no ceder ante el inminente lloriqueo que se avecinaba. Pero antes que comenzara, la niña recibió otro bocado, esta vez de parte de su hermano.

- Tai, tu hermana debe comer sola- comentó su padre

- Si sé, pero no me gusta que llore.

- Bueno... ya se le pasará - añadió Rey- Terminemos de comer tranquilos-.

Mientras los niños jugaban fuera de la casa, Ben tomó la mano de su esposa y se la llevó a un lugar más privado.

-¿Ahora sí me dirás qué pasa?-preguntó ella.

- Sí. Poe me solicitó ayuda, porque en Utapau hay una guerra civil que no cede hace meses. Ya va a cumplir un año y siguen igual.

- ¿Utapau? Pero tengo entendido que los Pau'anos y los Utai se llevaban bien-

- Así fue por décadas. Ahora apareció un utai revolucionario que está en contra del actual gobierno Pau'rano. Se supone que su gobierno es pacífico... No tengo mayor detalle, solo sé que hay demasiadas vidas inocentes sufriendo por eso.

- Es terrible... ¿y cuándo debes ir?-

- Cuanto antes. Me designó a un grupo que ya está allá. Mis labores siguen siendo de socorro. Dice que hay demasiado niño involucrado, pero yo no entiendo porqué dijo eso- agregó preocupado

- ¿Niños? Entonces ve con ellos ahora, Ben. ¿Puedo ir contigo? Dejaríamos a Tai y a Shmi con la familia de Chewie-

- Prefiero que no. Siempre les aviso con anticipación los días que nos ausentamos para que se preparen a estar lejos de nosotros. Ahora no se pudo. Quédate. Espero volver pronto, porque de verdad no sé cuánto tardaré con esto-

Rey lo abrazó con lágrimas en sus ojos. Cada día que pasaba era más difícil dejarlo ir solo, cuando ya se habían acostumbrado a estar siempre juntos fuera en su hogar o en batalla.

- Te amo. Por favor, cuídate. Sé que todo esto lo haces por la paz y para que algún día puedas dejar de vivir escondido- le susurró, uniendo su frente a la de él.

- No solo por mí, por ellos- le dijo mirando a sus hijos- Ellos merecen ser libres. No quiero que vivan siempre ocultos en un bosque.

- Pero son felices, eso es lo que importa- le sonrió su esposa

- Sí, lo son- respondió devolviendo la sonrisa

Ya tenía preparada su nave, la misma que usaba siempre para atacar las bases armamentistas y en otras misiones individuales desde que apareció como guardián de templo jedi. Subió sus cosas, mientras su familia lo observaba.

- ¿Cuándo vuelves, papá?

- Aún no lo sé, Tai. Pero apenas lo sepa te lo diré. Recuerda que no importa lo lejos que estemos, nuestras mentes siguen conectadas.

- Sí, siempre puedo sentirte y escucharte- le sonrió el niño

- Y yo a ti. Mientras no estoy, tú vas a cuidar de mamá y de Shmi. ¿De acuerdo? Ten siempre el intercomunicador cargado para que puedas hablar con la familia de Chewie en caso necesario. Ellos igual vendrán a verlos pronto.

Ben se inclinó para abrazar a su hijo. Siempre le era difícil dejar a los pequeños, sobre todo ahora que tenía dos... más todavía cuando llegara el tercero algún día.

- Te quiero mucho, papá

- Yo también te quiero mucho

La pequeña se unió al abrazo grupal, provocando que Ben sonriera de nuevo.

- También te quiero mucho, Shmi-.

- Y yo a ti, papá - le respondió con una dulce voz infantil

Rey se inclinó también abranzándolos a todos. No dijo nada, porque se había puesto a llorar.

"Tranquila. Estaré bien y cuando vuelva nos encerraremos en la habitación a crear a nuestro tercer hijo"- le habló sensualmente a través de su vínculo

- Eso sonó asqueroso- comentó Tai con cara repulsiva

- ¡No te metas en mi mente cuando estoy hablando con tu madre!- lo corrigió avergonzado

- ¡Perdón! ¡Todavía me cuesta dominarlo! Ya vámonos, Shmi- entonces tomó la mano de su hermana y la llevó lejos de sus padres.

Rey no pudo evitar reírse por la incómoda situación. Antes de subirse a la nave, Ben le dio a su esposa el beso de su vida para asegurarse que no se olvidara de él.

- Te amo, preciosa. Al menos nuestras conexiones me hacen más llevaderas las despedidas.


- General Onix- saludó a penas llegó a las coordenadas que Poe le dio en Utapau

- Es un gusto verlo de nuevo, Tai-

- Dígame lo que debo hacer para empezar cuanto antes-

- Las zonas que están en azul son las que debes recorrer- le indicó mostrando el mapa visualizado en la pantalla- Esos lugares ya están libres de disturbios, supuestamente. Hay demasiados civiles perdidos y heridos, además de niños.

- ¿Los puntos verdes son los grupos de socorro?-

- Sí, ahí los debes llevar a todos, excepto a los niños. A ellos debes traerlos directamente aquí, sobre todo cuando sean de otras razas. Aquí hay mayor equipamiento y se les entrevistará para encontrar a sus familias-

- De acuerdo-

- Pero ten cuidado, aún hay anarquistas rondando- le advirtió, entregándole un intercomunicador.

El caos era evidente. No era la primera vez que estaba en ese tipo de circunstacias, teniendo en cuenta que por años él mismo las provocó. Sin embargo, cada vez se le volvía más agotador dejar a su familia para ir en auxilio. Sabía perfectamente que era el precio justo a pagar por sus errores. Todavía se sentía extraño cuando tanta gente lo miraba agradecida por socorrerlas, sin conocer la verdadera identidad de su "salvador".

Hay un lugar donde no hay sol,

solo dolor...

Sin marcha atrás, ni dirección

tienes que luchar...

Caminaba con su sable doble partido en dos, uno en cada mano, atento a cualquier movimiento. Oyó disparos, múltiples disparos en su dirección, deteniéndolos todos a la vez usando la Fuerza. Quedaron inmóviles frente a sus ojos... provenían de todos lados. Se giró con cautela ante el asombro de sus atacantes. Entonces los vio.

No, no han crecido y ya tienen valor,

no han vivido y mueren por error

y su juego lo destruye el fuego...

Son niños

Niños con sus armas apuntando directo hacia él. Podía percibir el miedo salir desde sus ojos. Estaban aterrados, pero decididos a matarlo. Eran de muchas razas distintas y de varias edades.

No podía devolverles los disparos como siempre lo hacía. Escuchó naves volando a gran velocidad sobre él. Conocía las que eran aliados, así que dirigió los disparos hacia el resto, dañando a dos naves enemigas.

Los niños tuvieron miedo de él después que hizo aquel movimiento. Los detuvo con la Fuerza para que no huyeran, rogándoles que no se fueran cuando los soltara. No podía permitir que escaparan para que otros siguieran esclavizándolos.

¿Quién puso en tus manos odio de regalo?

¿Quién con tanta ira te lastima?

¿Cómo pudo la inocencia convertirse en destrucción?

¿Quién te habrá robado el mundo en un disparo?

¿Quién le puso precio a tu vida?

¿Cómo vive la conciencia con tanto dolor?

Dime quién, cómo y porqué...

Los niños no sabían qué responderle a sus inquietudes. Ni ellos mismos se entendían entre sí al hablar tantas lenguas distintas. Solo pudo entenderle a uno que le dijo "azul" y nada más. Tratar de leer sus mentes sería imposible mientras estuvieran así de alterados emocionalmente. Si los forzaba, les haría daño.

De plomo no son, su piel es real,

mil y uno caerán.

No, no importa la edad, ellos sufrirán,

es una bala más.

Logró hacerles entender que lo siguieran. Ellos botaron sus armas al notar que no les exigía portarlas. Mientras caminaban hablaba urgentemente con el General Onix: tenía tras él alrededor de 20 niños y no dudaba de que habían más usados con el mismo propósito.

No, no han crecido y ya tienen valor.

No han vivido y mueren por error,

y su juego lo destruye el fuego.

Son hijos... del miedo.

Se alivió por un momento cuando se llevaron a aquel grupo a una zona segura, donde recibirían atención médica y alimentos. Debía ir por más, tenía que encontrar a más, salvarlos; aunque ese mismo escenario lo torturaba dentro de sí, porque él también lo hizo. La Primera Orden robó niños para convertirlos en soldados durante años, transformándolos en máquinas para matar.

- Clones, clones, o droides... debí usar droides- se repetía una y otra vez, mientras seguía corriendo y mirando en todas las direcciones. Su pasado lo torturaba de nuevo.

¿Quién puso en tus manos odio de regalo?

¿Quién con tanta ira te lastima?

¿Cómo pudo la inocencia convertirse en destrucción?

¿Quién te habrá robado el mundo en un disparo?

¿Quién le puso precio a tu vida?

¿Cómo vive la conciencia con tanto dolor?

Dime quién, cómo y porqué...

- Ben

Se volteó asustado, aunque su angustia no era visible detrás de la máscara. Se calmó al ver la figura brillante de su abuelo.

- Duele más ver esto cuando se tiene hijos- comentó Anakin, al percibir su desesperación - Ya no te tortures por algo que no puedes cambiar. Solo piensa en lo que estás haciendo ahora. Él está aquí. El culpable de que esos niños sufran. Lo conoces.

- Te estaba esperando...

La imagen de su abuelo se desvaneció apenas escuchó esa voz que se dirigía a él. Miró en esa dirección y lo supo. El culpable: un chiss que él conocía bastante bien. "Azul"... sí, como el niño le describió.

- Pensé que habías muerto en la batalla de Exegol- le respondió el guardián, preparándose para atacar

- No fue fácil sobrevivir, pero si estoy aquí es con un propósito mayor- continuó él, apuntándolo con su arma- Solo tú sabes su ubicación, dime: ¿dónde está?

- ¿No te has enterado? Maté a todos los que la perseguían y haré lo mismo contigo. ¡No solo por ella esta vez, sino también por ellos!- gruñó furioso señalando a varios niños que aparecieron observando

- Sabía que vendrías con algo así de cruel- le contestó sonriente

Ben lo paralizó al instante, mientras les decía a los niños adónde tenían que huir. Eran 15 más que salieron corriendo obedeciendo sus instrucciones. Iba directo a él para acabarlo de una vez. No tenía tiempo que perder si seguían niños rondando. Pero antes de hacerlo, levantó su mano e indagó en su mente... debía saber si habían más como él. El grito del chiss hacía eco entre los escombros.

- Robas niños, pero abandonas al tuyo. No tiene sentido- cuestionó al salir de su mente

- Jamás lo entenderías - le respondió agitado

- Tienes toda la razón.

- Irán tras sus hijos después de ella.

- Eso ya lo sé.

Su oponente también era usuario de la Fuerza, aunque sin experiencia no podía lograr mucho. Se soltó de la parálisis, intentó tomar el arma que se le había caído, pero Ben lo pateó en el estómago, dejándolo sin aire.

Recordó cómo aquel personaje le había rogado a Kylo Ren ser su aprendiz en la Fuerza. Él se negó. Su carácter era demasiado traicionero como para entrenarlo. Sabía que se rebelaría contra él, a pesar de la lealtad a la Oscuridad de sus antepasados.

El chiss prefirió un ataque cuerpo a cuerpo sin tomar en cuenta lo hábil que era aquel guerrero vestido de guardián. Su estilo de pelea se le hizo familiar, mas no alcanzó a comentárselo. En un abrir y cerrar de ojos, el guardián le mandó una estocada certera en el corazón, la cual le quitó la vida al instante.

Aquel sujeto solo estaba "trabajando" para el utai que empezó todo el desastre. Eso vio en su mente... y a muchos niños más que debía rescatar.


- Ben... ¿cómo estás?- le preguntó Rey, muy inquieta, cuando por fin la conexión se abrió después de dos días sin verlo.

- 46 niños en total: eso fue lo que encontré - le respondió con pesar

- Les estás dando una segunda oportunidad para vivir-

- Ya están en la búsqueda de sus parientes. Algunos ya los han encontrado.

Rey se inclinó frente a él. Ben le hablaba, sin mirarla. Tenía los ojos rojos de haber llorado y ella lo sabía. Lo sintió en sí misma, aunque no lo vio; no vivió lo mismo pero ahí estaba: el sentimiento de culpa.

- Yo hice lo mismo, Rey. No soy mejor que él. Y ahora... los veo en cada uno de ellos: podrían haber sido mis hijos.

Su llanto desgarrador la impactó tanto, que solo podía abrazarlo y acariciar su cabello para que se refugiara en su amor a pesar de la distancia. Ella estaría ahí siempre en su dolor.

Las palabras estaban de más en ese momento. Ambos siguieron así, en silencio, hasta que él se tranquilizó.

- El pasado seguirá lastimándonos, pero el futuro podría ser mejor. Entre esos niños ¿hay usuarios de la Fuerza?-quiso saber Rey

- Sí. Del total unos 20 lo son-

- Los que queden, los que no encuentren hogar, tráelos aquí. Lo conversamos, ¿recuerdas? Evalúalos y que después ellos decidan si se quieren quedar aquí. Los wookiees están dispuestos a recibirlos-

- La mayoría son pequeños, no podemos criarlos-

- No me refiero a ellos. Los pequeños necesitan padres, no maestros. Los adolescentes, sí.

- No sé si pueda atender a tantos- reconoció

- No serán tantos. Serán los correctos. Luke me lo dijo. El momento es ahora-

La conexión se cortó con ella besándolo tiernamente en sus labios. Su aroma, su calidez, su Luz eran realmente reconfortantes para él. Ella era todo lo que necesitaba para aliviar sus heridas ya cicatriza das, aunque latentes. Seguiría luchando por hallar la paz... su propia paz.


- ¡Es papá! - exclamó la niña, bajándose de la silla para correr fuera de la casa

- ¡Shmi! ¡¿A dónde vas?!

Vio a su hijo también salir corriendo y no precisamente a detener a su hermana. Apagó el fuego de la cocina pensando que su hija siempre buscaba una excusa para dejar su plato a medio comer. Entonces sintió la presencia de su esposo. ¿Desde cuándo sus hijos lo reconocían antes que ella?

Apenas se bajó de la nave, Shmi se lanzó a su encuentro. Se inclinó para abrazarlos a los dos. Esos 17 días fueron eternos para él, pero se sentía satisfecho de su labor. Luego de un breve lapso, otra nave aterrizaba a su lado.

- ¡El tío Poe!- gritó Tai

Los niños fueron al encuentro de la visita mientras Rey llegaba donde Ben.

- No me dijiste que llegabas hoy- le reclamó

- ¿No te gusta la sorpresa?- preguntó sonriente, abrazándola por la cintura

Su fingida molestia no le duró nada con esa mirada dulce que él le daba, la cual no cambiaba a pesar de los años: la misma que vio en él cuando llegó en su ayuda en Exegol. Ahora lo abrazó con tanta energía que su esposo tuvo que esforzarse para poder respirar.

- Tardaste demasiado- murmuró en su pecho

- No podía irme y dejar a tantos niños solos. La gran mayoría volvió con sus familias, a otros les encontramos padres adoptivos. Creo que más de uno me vomitó encima. Menos mal llevé más trajes. En serio, cuidar a los más pequeños no me dejó dormir bien. Pero ya todos tienen un hogar y eso es lo que importa. Excepto los que vienen con Poe-

- Ellos son...-

- Sí, ellos mismos-

Tai estaba emocionado porque creía que Serena venía con Poe. En cambio, bajaron de la nave 6 jóvenes: un Nikto, una Togruta, un Mon calamari, una Twi'lek, un Pau'ano y un Ithoriano. Todos rondaban entre los 14 a 16 años en edad humana.

- ¿Y Serena?- preguntó disilusionado

- Está en Corunscant, con Zorii. Yo estuve con tu padre unos días en Utapau ayudando y ahora traje a tus nuevos amigos-

Poe se los presentó a Tai y a Shmi. Sus padres los miraban desde lejos.

- En tu ausencia preparé a los niños y les dije que ahora otros jóvenes entrenarán con nosotros. Los wookiees les tienen preparada una bienvenida. Por lo mismo les tengo que avisar- empezó a buscar entre su ropa- Dejé el intercomunicador en casa- suspiró cansada.

- Gracias. No te preocupes por hoy. Deja que se acostumbren sin tanta gente cerca-

- ¿Por qué no usas la máscara frente a ellos?- se preocupó

- Ya lo saben. Es un secreto que ellos están dispuestos a guardar, como todo aquel que quiera formar parte de la Academia-

Su esposa lo abrazó de nuevo muy feliz. Era el comienzo de una nueva etapa y al parecer sus hijos estaban contentos con las visitas. Sin embargo, la togruta era la más tímida.

- Hola, soy Tai. ¿Cómo te llamas?- sonriente le extendió la mano

- Hera- ella tomó la mano y le sonrió al jovencito

- Bienvenida a Kashyyyk. Aquí todos somos buenos amigos.


Basado en la canción "Soldado de Papel" de David Bisbal