Este capítulo empieza exactamente donde terminó el primero, para que lo tengan en cuenta al leer.
En esta nueva parte de la historia habrá mucha intriga, amor, drama y acción así que espero les guste. Además, se irán aclarando sucesos que quedaron pendientes en la vida de Rey y Ben.
Muchas gracias por leer y comentar
Capítulo XVII
Tai lanzó la carta al suelo para poder recostarse en la cama. El día había sido muy agotador. Cerró los ojos un momento para descansar, pero su sonrisa se hacía presente de nuevo. ¿Cómo olvidarla si había pasado toda su vida con ella? ¿Si cada momento, cada recuerdo feliz, estaba ella a su lado? Sus ojos pardos se llenaron de lágrimas otra vez. Recogió la carta del suelo y la abrió. Supuso que ya no tenía nada más que perder.
«Si lees esta carta es porque, a pesar de mis llamados y de ir a verte, no he tenido éxito en hablar contigo. Y no sabes cuánto me hubiera gustado decirte esto en persona.
Siempre fuiste más valiente que yo. Te arriesgaste al decirme la verdad y te lastimé... te lastima, ya que no fui sensata conmigo misma ni contigo. Quería decírtelo de otra forma, no debí ocultarte que estaba saliendo con otro... y es que no te lo dije porque en el fondo sabía que te molestarías conmigo. Yo no quería perderte, pero de todas formas te fuiste y no volviste más.
Desde que ocurrió esto contigo que nunca volví a ver al otro chico. Te juro que nunca paso nada con él, solo lo estaba conociendo. Es en serio, Tai. Es que yo no lo sabía... no sabía todo lo que significabas para mí. Éramos mejores amigos, ¿lo recuerdas? ¿O es que eso ya no te importa? Lamento haberte dañado.
Por favor, solo dime que aún estoy a tiempo para repararlo. Dime que aún me quieres. Yo también te quiero, te quiero tanto que ya no soporto tu ausencia. Y si ya te perdí, entonces también dímelo para no molestarte más.
Solo háblame, por favor. Te extraño demasiado. Dime que me darás otra oportunidad, aunque quizás no la merezca. Y si ya te perdí, entonces rómpeme el corazón como yo lo hice con el tuyo. Nunca quise hacerlo, Tai. Perdóname.
Te quiere por siempre, Serena Dameron Bliss»
Sus lágrimas caían una tras otra sin parar. Estaba tan dolido con ella... ¡Qué no hubiera dado por leer esa carta y sentir absolutamente nada!
- Tai, ¿por qué todavía no vienes a cenar?- era su padre que lo llamaba detrás de la puerta. Él se quedó en silencio-¿Estás bien?
- Pasa.
Apenas entró, el joven le pasó la carta a su padre.
- Esto es de...
- Sí, de Serena. No me importa. Léela.
Ben no se imaginó leer algo tan personal dedicado a su hijo. Si bien notó el arrepentimiento en las palabras de Serena, le preocupó la reacción negativa de Tai.
- ¿Qué vas a hacer ahora?- preguntó su padre, mientras le devolvía la carta
- Nada. Eso es lo que dice ella ahora, porque ya no le hablo.
- ¿De veras nunca le contestaste una llamada?
El joven tomó el intercomunicador que tenía para hablar con ella y se lo pasó a su padre. Deseaba romperlo y triturarlo en mil pedazos, pero durante todos esos meses nunca pudo hacerlo. De vez en cuando sonaba una notificación, mas él la ignoró.
-¡¿179 llamadas perdidas?!
- Sí. Tal vez... tal vez debí haber contestado una- admitió Tai, sin ánimo alguno, mirando por la ventana. Ya ni siquiera tenía ganas de llorar.
- Supongo que ahora la decisión es completamente tuya- agregó Ben, poniéndose a su lado- ¿Le darás otra oportunidad?
- No lo creo.
- Entonces díselo para que puedan seguir con sus vidas y conocer personas nuevas. Porque ya no te importa, ¿cierto? Ahora te da lo mismo que ella vuelva a salir con otro hombre, ¿verdad?
El joven observó a su padre en silencio al mismo tiempo que él lo miraba fijamente. Tai estaba mintiendo y su ego herido lo llevó a engañarse a sí mismo una y otra vez sobre sus sentimientos reales.
- Yo... - el joven no pudo completar la frase
- No dejes que el orgullo bloquee lo que sientes. Yo lo hice a tu edad, tu madre también cometió ese error... error que nos llevó a estar años separados para solo causarnos daño. No dejes que eso les pase a ustedes. Ustedes no están en guerra. No son de bandos contrarios. Son, ante todo, amigos y los amigos no se tratan así.
Hubo un largo silencio entre ambos. Ben respetaría la decisión de su hijo de aquí en adelante. Solo esperaba que fuera más sensato que él mismo a su edad.
- La llamaré después de cenar.
- Es un buen comienzo- le sonrió, agarrando del hombro a aquel joven que sentía de forma tan intensa como él, logrando que esbozara una leve sonrisa.
- ¿Qué ocurre que aún no vienen?- preguntó su madre en la entrada de la puerta- ¿Estás bien, cariño?- agregó preocupada al ver el semblante triste de su hijo. Lo abrazó de inmediato.
- Ya estoy mejor, mamá, en serio- le contestó devolviéndole el cálido abrazo- Tengo mucha hambre.
- Bien, entonces vamos a la mesa. Tendré que calentar sus platos otra vez.
- Y mi abrazo ¿cuándo ?- cuestionó Ben
- Tu padre siempre fue igual con todos, Tai. No me dejaba abrazar tranquila ni a mis amigos- le explicaba a su hijo, mientras iba camino a abrazar a su esposo
- Tú por años te guardaste las ganas de besarme y nunca te lo reclamé. Así que ahora lo hago: Tai, tu madre me besó solo porque le devolví la vida y, más encima, cuando lo hace me muero. ¿Ves lo dañino que es el orgullo?
- Sí, papá, tu vida es una tragedia.-le contestó fastidiado al ver a sus padres tan melosamente abrazados- ¿Podemos ir a comer, por favor?
- Sí, vamos.
- ¿Por qué yo tenía que venir? No es justo- alegaba el jovencito de 13 años, que caminaba junto a su familia por los pasillos del Palacio de Theed.
- Porque estás castigado, ¿ya lo olvidaste? Un mes suspendido de clases es demasiado, Bail. Ahora compórtate, que este día es importante para tu hermana- contestó su madre
- De acuerdo. ¿Y Tai por qué no vino?
- Tenía que ir a Coruscant a hablar con Serena. Prefiero que solucione cuanto antes sus problemas con ella- le respondió su padre
- Esto es demasiado aburrido- suspiró mientras ya se sentaban en las amplias gradas de aquel sitio que parecía un coliseo.
Las grandes pantallas anunciaban el comienzo de la importante reunión durante los próximos minutos, para que todos tomaran sus asientos antes de las votaciones.
- Te quejas por todo. Ya traquilízate y ve cómo tu hermana gana.
Aquel joven de 29 años se sentó al lado de Bail después de decirle aquello, observando curioso a su alrededor. Ben se mantenía de pie, observándolo de reojo.
- No entiendo qué hace Kylo aquí- le susurró a su esposa, mientras su hija conversaba con sus conocidos en el Senado
- Ya te lo dije tres veces, Ben. No te lo voy a explicar de nuevo. Ella lo invitó y punto- le susurró en respuesta
- Pero él nunca demostró interés en la política.
- Eso no lo sé. Son amigos y ella necesita nuestro apoyo aquí.
- Rey, te conozco hace demasiado tiempo como para no darme cuenta de que me estás ocultando información sobre esto- le reclamó
- Sigues siendo igual de lento para estos temas, amor.
- ¿Qué tanto susurran?- los interrumpió Shmi
- Nada importante, cariño. ¿Estás bien? ¿Lista para esto?- le preguntó su madre sonriéndole con orgullo
Estaba tan entusiasmada, que la joven de 20 años solo pudo afirmar reiteradas veces con su rostro, sin decir palabra. Su padre la abrazó con ternura. ¿Quién diría que aquella pequeña traviesa de grandes ojos azules y cabello azabache criada en los bosque de Kashyyyk estaría ahora a punto de ser la Senadora de Naboo?
- Sin importar el resultado, te amamos y estamos orgullosos de ti- le dijo él, al oído
- También los amo- respondió ella-, pero ya no sigan con esto que no quiero llorar. Siéntense que esto va a empezar.
Estaba nerviosa, demasiado nerviosa ahí de pie frente a multitudes observándola junto a los demás postulantes. Diez en total luchaban por aquel puesto. Bail la saludaba a lo lejos desde las gradas con la mano.
" Todo saldrá bien, Shmi. Ya quita esa cara de espanto"
" Cállate, Bail. Ahora sal de mi cabeza y baja esa mano que me distraes... y gracias por tu apoyo"
" ¿Por qué invitaste a Kylo? Ojalá no se aburra tanto con esto"
Shmi terminó bloqueando a su hermano para no distraerse más. Al parecer, el jovencito no tenía la menor intención de quedarse callado. Y era obvio, pues su hermano menor era de aquellos que no tenían vergüenza de decir lo que pensaba, aunque para los demás fuera ofensivo. Mientras fuera verdad, él la soltaba sin más, ganándose la molestia de muchos y la simpatía de pocos. Ella adoraba su sinceridad y también adoraba al chico que su hermano tenía sentado al lado.
En algún momento se llegó a arrepentir de haberlo invitado, ya que sus nervios estaban el doble de alterados: las votaciones y ahora él mirándola. Evadir su sonrisa no era fácil.
La incomodidad de su padre era notoria, no por Kylo, sino por la extraña situación de verlo ahí. Ella nunca había invitado a alguien ajeno a su familia. Ni siquiera una amiga y eso que tenía varias en la Academia.
Cuando dieron los resultados, su semblante triste fue evidente. No esperaba un segundo lugar, ni menos perder ante Gideon Lacort.
- ¡¿Cómo?! Gideon Lacort no puede postular a senador, no con su historial tan corrupto- comentó Rey, todavía sentada en las gradas
Aquel comentario no pasó desapercibido para Kylo quien, sin tener la menor idea de política, quiso ayudar a Shmi tomando la palabra desde el micrófono de sus lugares. Después de su larga insistencia apretando el botón en desacuerdo al resultado, comenzó a hablar.
- Gideon Lacort no puede ser postulante a Senador por sus delitos de corrupción.
Sí, eso fue todo lo que dijo, llamando la atención de los centenares de asistentes. Rey se pasó su mano por la cara en señal de desesperación. Se dio cuenta que Kylo la había escuchado y usó sus mismas palabras sin pensar. Luego de un breve silencio incómodo, llegaron los demás reclamos apoyando lo dicho por el joven. Cada vez se unían más personas en contra de aquel resultado irregular desde cualquier punto de vista.
- Se llevará a cabo un receso de media hora para dictaminar las irregularidades en este resultado y anunciar al verdadero ganador- anunció el mediador
- ¿Un receso? Esto no podría ser peor.
Ben no pudo evitar reírse del malhumor de su hijo. Se preguntaba si a eso se refería Rey cuando decía que era igual de berrinchudo que él cuando joven, aunque lo dudaba. Él no era tan quejumbroso ni exagerado, ¿o sí?
- Relájate, Bail. Solo piensa que apenas regrese tu hermano partiremos a Kashyyyk. Ya le avisé a los cinco aprendices que irán con nosotros. A mí esto tampoco me agrada, pero tu hermana no puede perder de esta manera tan injusta.
Bail le sonrió a su padre. Realmente estaba emocionado por volver a Kashyyyk y no a la escuela. Lo vio levantarse junto a su madre hacia los pasillos. Kylo también salió y él se quedó sentado donde mismo. Seguía pensando que el tiempo pasaba demasiado lento aquel día, para su desgracia. Entonces sintió como una joven se sentó atrevidamente a su lado, sin siquiera pedirle permiso.
- Hola- lo saludó con una radiante sonrisa.
