Recuerden que los diálogos entre comillas son conversaciones a través de la Fuerza. Este capítulo continúa exactamente donde quedó el anterior. .
Muchas gracias por leer y comentar.
Capítulo XXIII
- Bail, en serio, discúlpame. No sabía que ese cadáver era tu peluche.
- Te dije que no me vuelvas a hablar.
Esa frase fue lo último que Rogue le oyó decir en un largo lapso de tiempo. Él se quedó sentado en el lugar del piloto con sus brazos cruzados. Ella se fue a otra habitación. De pronto, lo escuchó hablando solo. Quizás ya se estaba volviendo loco, aunque no le extrañaría de él. Aquel joven era bastante peculiar, así como intrigante.
- Aquí Jarrik Mankoch, responda Halcón Milenario.
- Senador, aquí Bail Solo Skywalker. Estoy junto a una aprendiz de mi madre. Todos los demás están en el campo de batalla.
-¡¿Bail, eres tú?!- se oyó una voz femenina detrás del senador de Bastión- ¡Soy Agatha, ¿me recuerdas?!
-¡Hija, ya basta! ¡Esto es serio!- la corrigió al instante
- Hola Agatha- saludó por obligación
- Bail, infórmale a tus padres que nosotros ya derribados a la mayoría de las naves enemigas. Quédate atento a la transmisión. Cualquier novedad estaremos en contacto.
- Gracias, Senador.
- No sabía que tenías una admiradora- se burló Rogue cuando él cortó la llamada. Bail se giró en la silla para mirarla de frente.
- No me agrada. Ni siquiera sé porqué está aquí.
- Parece que le gustas.
- Eso no me importa.
- Al menos podrías decirle al Senador mi nombre, porque tengo nombre, Bail.
- Aún estoy enojado contigo- frunció su rostro
- ¿Ya le dijiste a tus padres la buena noticia?
- Sí, pero están ocupados. Lograron atrapar a los 4 usuarios del lado oscuro, pero se resisten. A propósito, ya sé con qué pagarás tu error.
- ¿Cuál será mi penitencia, señor amargado?- preguntó fastidiada
- Tú te lo buscaste y no me llames así. Tengo un excelente carácter, que tú no lo aprecies no es mi problema- respondió con brusquedad
-¡Ya dime qué quieres! - se exasperó Rogue
- Serás mi acompañante en el matrimonio de Tai.
- ¡¿Qué?! ¿Van a casarse? ¿Cuándo?
- Pronto. Se lo acaba de proponer. Ya era hora. Serena es un poco lenta, aún así me agrada. Siempre es simpática conmigo, no como otras personas que conozco.
Rogue notó la indirecta. De verdad Bail podía sacar de quicio a cualquiera. Era impresionante su habilidad para ser la persona más amable y a la vez irritable del universo, a su parecer.
- ¿Y desde cuándo ir a una fiesta es un castigo?- lo cuestionó la pelirroja
- ¿No lo es para ti?- la miró confundido- Con lo conocido que son ambos, estoy seguro que habrá demasiada gente y me obligarán a bailar. Si no voy con alguien, tendré que hacerlo con una extraña. Sé que a Tai y Serena les dará lo mismo si no hablo con nadie, pero Shmi y mamá insisten en que debo ser más sociable. Mamá sobre todo. Papá es el único que me entiende y no me obliga a nada. De hecho, me ayuda a escapar de esas situaciones.
- De acuerdo. Iré contigo para que no sufras- lo molestó, aunque él no captó la burla.
- Gracias.
Rogue logró ver en él una leve sonrisa. Bail sonreía continuamente, pero no en todos los casos, menos cuando estaba enojado. Su reacción le hizo pensar que ya no estaba tan furioso con ella.
Entonces el Halcón empezó a moverse de un lado a otro, en un constante y brusco balanceo que hizo a Rogue caer sobre Bail.
- ¡Perdón! ¡Disculpa!- se excusó ella de inmediato, tratando de evitar que Bail se irritara de nuevo. Para su sorpresa, él no dijo nada. Al contrario, se puso de pie y la ayudó a levantarse. La sujetó mientras la nave seguía desestabilizada- ¡¿Es un terremoto?!
- No, algo la está golpeando. Tenemos que salir a ver.
Corrieron sin que Bail le soltara la mano. Varias veces se azotaron contra las paredes en el trayecto, hasta que lograron salir.
- ¡Ey, ustedes! ¡Dejen de dañar la nave de mi abuelo!- les gritó
- Son Tee-muss y Rancors, Bail, no te van a entender. Deben estar influenciados por el lado oscuro.
-¡¡Largo de aquí !!- empezó a amenazar con su sable de luz a los 14 animales que rodeaban la nave, pero estos solo se volvieron más violentos
- ¡Tenemos que espantarlos, no herirlos!
- ¡No voy a dejar que rompan la nave, Rogue!
Ella intentó levantar a los animales a través de la Fuerza y dejarlos lejos, pero eran tan pesados que no logró apartar a más de tres. Bail la imitó y logró apartar cuatro más. Sin embargo, los animales insistían en volver al Halcón.
- No tengo más opción, debo matarlos- terminó diciendo él
-¡No! ¡Tenemos que guiarlos hacia la Luz, así se volverán pacíficos!
- ¡Son animales irracionales!
- ¡Si son sensibles a la Fuerza, sí se puede!
- Tienes toda la razón, Rogue.
La joven pelirroja se volteó al escuchar una voz desconocida, la de un varón tras ella. Una silueta brillante la observó sonriente.
- Dependiendo de qué lado de la Fuerza estén, los animales puedes ser enemigos o aliados- añadió el hombre
- ¿Quién eres?- preguntó la joven acercándose a él
- Ezra Bridger. Mucho gusto, Rogue. Te recomiendo empezar pronto, porque tu amigo está un poco alterado.
Rogue observó a lo lejos a Bail empujar a seis Tee-muss a la vez con la Fuerza, bastante lejos, solo para que estos corrieran otra vez hacia el Halcón.
- Acércate, no temas en tocar aunque sea uno. Libéralo de la oscuridad. Todos están conectados. La Fuerza vibra en cada ser vivo de este planeta- indicó el Jedi
Ella asintió segura de su proceder. Corrió en dirección a un Tee-muss, pues era menos agresivo que un rancor, a pesar de los gritos de advertencia de Bail. Lo tocó y se concentró, ignorando el escándalo del exterior. Todos los animales se quedaron quietos a la vez. Entonces, ella lo dejó de tocar y todos corrieron hacia el campo de batalla, destruyendo a los droides que estaban a su paso.
- ¡¿Cómo hiciste eso?!- exclamó sorprendido Bail
- Dependiendo de qué lado de la Fuerza estén, los animales puedes ser enemigos o aliados- repitió sonriente
- ¿Quién te lo dijo?
- Un Jedi de la antigüedad, acabo de verlo- sonrió entusiasmada
-¡¿Y por qué yo no lo vi?! ¡Se supone que yo soy el Skywalker!
El semblante de Rogue cambió por completo. Su mirada furiosa era genuina y Bail la sintió como una patada en su estómago. Quizás eso se merecía por aquel comentario tan inoportuno, algo que su madre le advirtió varias veces.
- Eres un idiota- lo insultó. Luego entró de nuevo al Halcón.
Ben por fin había podido noquear a su rival. Con uno inconsciente, ya podrían sacarle algo de información. Le llamó la atención que aquellos cuatro usuarios del Lado Oscuro fueran humanos.
La oponente de Rey parecía más bien una máquina de guerra que una mujer, un ser sin emoción alguna. Tomó la decisión a último minuto, porque la mujer no desistiría hasta verla muerta. Por eso Rey la eliminó primero, con un certero movimiento de su sable dorado, atravesando la espalda de su contrincante.
"Kylo, decídete de una vez. La pelea ya debería haber terminado"
"Sé que puedo dejarlo inconsciente, Maestro"
"Tienes que aprender a determinar cuando sí y cuando no. Ya se lo advertiste"
La hoja parpadeante carmesí de su enemigo iba directo a su cuello. No tuvo otra opción que paralizarlo unos segundos usando la Fueza para inclinarse y atravesar su abdomen con su sable.
"A eso me refiero, Kylo"
Las tropas que venían con Lumpy hicieron un excelente trabajo destruyendo a la mayoría de los droides. Tai aún combatía con el último usuario oscuro consciente del lugar.
Shimi vio a varios Tee-muss y rancors destruyendo a los droides. Notó que todos los animales de pronto habían dejado de atacarlos a ellos. Algunos huyeron, pero la mayoría arrasaba con los droides a su paso antes de perderse en aquella exótica selva.
En ese instante supo que era el momento de poner en práctica su idea. Debía decírselo a Tai cuando antes, ya que solo los dos podrían hacerlo. Sus padres no lo aprobarían una medida tan arriesgada.
- Rogue, disculpa. No debí decir eso- le dijo arrepentido
- ¡Cierra la boca de una buena vez, Bail! ¡Era mi momento y lo arruinaste!
- ¡Perdón!
- ¡¿Tanto te molesta que una don nadie como yo tenga habilidades que tú no?!- le gritó a la cara
- No me refería a eso...- bajó la mirada
- Me menosprecias porque soy huérfana y no tengo un linaje como el tuyo- lo culpó
- No, Rogue... Es que yo... a mí... frente a mí todavía no se aparece ningún Jedi del pasado. Solo he visto a mi abuela, a Luke y mi bisabuelo cuando hablan con mis padres. Pero son mis parientes. No he visto a nadie más.
La voz y mirada de Bail eran tan tristes, que por un momento a Rogue se le olvidó su enojo.
- No sé la razón, pero yo soy dos años mayor que tú. Quizás más adelante suceda. No te desanimes- intentó consolarlo
- Ojalá sea eso... o tal vez hay algo malo en mí - murmuró con pesar
- No hay nada malo en ti. Solo ten paciencia, llegará tu momento. Será el indicado como me pasó a mí ahora. Confía en lo que digo. Tú... tú eres especial y ese momento también lo será.
- ¿Especial?
Los ojos de Bail ahora la miraban con una mezcla de intriga y asombro, aunque eso no era lo más extraño. De alguna manera, ella había tomado sus manos para calmarlo y él mantuvo el agarre. Estaban muy cerca y él ya era tan alto como Rogue. El contacto de su piel era tan cálida y...
-Aquí Jarrik Mankoch, responda Halcón Milenario.
La sorpresiva llamada hizo que se separaran de inmediato, sin nada más que decir.
- Aquí Bail Solo Skywalker, dígame Senador.
- Han entrado a la atmósfera dos cargueros. Estamos atacándolos, pero no logramos derribarlos. Necesitamos ayuda. ¿Podría disparar desde el Halcón? Le envío las coordenadas.
Bail revisó las coordenadas y apuntó los cañones para confirmar el rango de alcance.
- Sí, señor, sí puedo.
- Hazlo cuanto antes.
"Tai, tenemos que terminar con esto ahora. Usemos la reliquia de mamá"
" Sé que puedo noquearlo. Además, sabes lo peligroso que es usarla con tanta gente aquí "
" Por eso quiero que evacuen el lugar. Hay demasiados droides y casi todos los animales se han ido"
" Yo no puedo moverme ahora hasta matarlo. Úsala tú "
" ¿Estás loco? Todos deben irse de la zona donde la utilizaré, incluido tú "
"No es necesario. ¿Te acuerdas cuándo éramos pequeños? ¿Cuándo saqué la reliquia sin permiso?"
" Sí, pero es demasiado riesgoso hacer eso de nuevo. Quizás fue casualidad"
"Nada en nuestra familia es casualidad"
Shmi no sabía qué decisión tomar. Pensaba en eso cuando todos escucharon el estruendo que venía desde el cielo. Dos cargueros habían aparecido de la nada.
- ¡¿Están disparando desde el Halcón?!- preguntó exaltada, corriendo hacia sus padres
Rey y Ben se miraron asustados. A pesar de su asombro inicial, Bail estaba haciendo un buen trabajo, pero ¿qué hacían dos cargueros ahí? Observaron anonadados como el de menor tamaño quedó inútil con los disparos. El otro comenzó a cambiar de dirección.
- ¡Se está alejando! ¡Así no puedo seguir disparando!- alegó Bail
- ¡No te atrevas a pilotear al Halcón! - le ordenó Rogue
- ¡Claro que no! ¡Si le pasa algo a esto, Tai va a matarme!
Trataba de pensar en alguna solución rápida cuando escuchó la voz de su padre.
" Baja del Halcón. Trata de detener el avance del carguero usando la Fuerza. ¿Recuerdas? Como lo hiciste con las rocas hace unos años atrás, cuando fuimos a Kashyyyk. El día que te enseñé a usar tu sable"
- Tenemos que salir ahora- mencionó Bail, tomando de nuevo la mano de Rogue para obligarla a seguirlo
- ¡No te dejaré hacerlo, Shmi! ¡Te vas a desgastar demasiado!- se negó su madre
- ¡Pero nosotros nos desgastamos menos que papá al usarla!
- ¡Lo sé! ¡Aun así, nada me asegura que lo que me acabas de decir va a resultar! ¡Tai sigue peleando con ese estúpido que al parecer era el líder de ese grupo!
- ¡Evacúa a los demás, mamá! ¡Terminemos con esto de una vez! Temo del propósito de los cargueros- le rogó
- ¡Vuelvan a sus naves! ¡¡AHORA!!- ordenó Ben, de modo que todos los usuarios de la Fuerza empezaron a salir del campo de batalla- ¡Tai, ya deja a ese imbécil!
Entonces se inclinó y puso su mano en la cabeza del hombre desmayado que él venció. Se quedó un buen rato así, concentrado, sacando la mayor cantidad de información. Sin embargo, al no estar lúcido, todo recuerdo se veía borroso.
- Vámonos, Rey. Da igual que ahora muera este sujeto.
-¡Tai todavía no viene!- exclamó afligida
- Vendrá pronto. Estoy seguro.
Lumpy y su ejército también comenzó a evacuar, obedeciendo las instrucciones de los miembros de la Academia.
No obstante, Tai sabía que, si dejaba de atacar a aquel hombre, iba a matar a los demás. Lo quería vivo: quería saber de dónde venían, quién era el que hablaba con su hermano, pero le era imposible dejarlo inconsciente. O lo mataba o seguía peleando. La idea de Shmi no era del todo mala, ya que podría usar la Fuerza para entrar a su mente sin pensar que aquel descuido podría costarle la vida; siempre y cuando el ataque de la joya no lo matara a él también.
Rey siguió a su esposo a regañadientes, aunque confiaba en que Shmi siempre había sido la más sensata de sus hijos. Le entregó la piedra con una leve sospecha de que algo le ocultaba, como si no hubiera hecho esto por primera vez.
Kylo se quedó mirando curioso a la hermosa joven de ojos azules. Sabía que debía obedecer las órdenes de su Maestro, pero no la quería dejar sola. ¿Y si algo salía mal? ¿Cómo había sido tan cobarde para ocultarle lo que en realidad sentía por ella? Shmi le hizo una seña para que se fuera. No tuvo más opción que hacerlo. Serena desde el cielo también vio a todos alejarse, menos a su novio. Tuvo un mal presentimiento.
"Cuando el sujeto deje de gritar, actívala"
Esa fue la orden de su hermano mayor. Shmi comprendía que lo que hacía Tai también era arriesgado. Usar toda su energía para entrar en una mente poderosa era demasiado, algo que su propio padre les advirtió cuando se los enseñó. Solo se hacía en casos excepcionales debido a la debilidad posterior. Y, sin duda, esta era una excepción.
Después del grito vino la calma: el momento era ahora. Aquella reliquia, la mitad que le había entregado su madre, podía activarse de muchas maneras. El principal: el amor. Así fue modificada. Aunque ahora, el sentimiento sería otro, tan puro como aquel: la esperanza. La esperanza de que todo saldría bien, de que Tai tenía razón, de que el resto de su familia y amigos estarían a salvo.
La onda expansiva de color turquesa aumentó de golpe, barriendo con todo a su paso. Metros y metros de droides destruidos, rocas echas pedazos y árboles arrancados de raíz, volaron en breves segundos.
El grito de Rey fue desgarrador al saber que su hijo mayor no había salido del lugar. Ben yacía inmóvil, con el corazón latiendo desesperado. Sin embargo, Shmi estaba en paz. La marca de su hermano permanecía intacta. Vio entre el polvo levantado la silueta del joven, que solo tenía la mano alzada para evitar ser golpeado por los restos que volaron. Le sonrió satisfecho.
- ¡¿Cómo pudo sobrevivir a eso?!- cuestionó el ithoriano, estando al lado de su Maestro, pero Ben no decía palabra. Estaba demasiado impactado para poder asimilar tanta información al respecto.
Rey corrió en su dirección, dispuesta a darles la reprimenda de sus vidas por hacerle pasar aquel enorme susto, pero alguien se le adelantó. Era Serena quien iba directo hacia Tai. Apenas llegó frente a él, le dio una bofetada.
- ¡¿Cómo puedes ser tan insensible?!!- lo criticó furiosa- ¡Pensé que ya estabas muerto con lo que acabo de ver! ¡¿Sabías que no te haría nada?! ¡¿Lo sabías?!
- Supuse que sí porque...
-¡¿Y tanto te costaba avisarme?! - lo interrumpió -¡¡Me acabas de pedir matrimonio y ahora casi te veo morir, tarado!!- entonces rompió en llanto, tiritando por el temor de perderlo
- Perdóname, fue algo imprevisto. Jamás haría algo así de tonto, Serena. Es solo que... ya había pasado antes, por eso no desconfié- logró decirle mientras la abrazaba para tranquilizarla
- ¡Me deben una enorme explicación ustedes dos!- señaló Rey a sus hijos- ¡Cuando lleguemos a casa la quiero con lujo de detalles!- les gruñó
- Sí, mamá - respondieron al unísono
Un estruendo todavía mayor al ya vivido se sintió desde el cielo. Todos los presentes miraron hacia el carguero que quedaba: estaba explotando y partiéndose en tres, debido a la descarga eléctrica que recibía desde tierra. Los rayos grises azulados no cedieron hasta que la nave quedó totalmente destruida. A Rey se le detuvo la respiración. Esos rayos los conocía a la perfección... pero no, eso no era posible. ¿De dónde venían?
Ben quedó estupefacto cuando vio al menor de sus hijos desvanecerse a media distancia de él, siendo Rogue quien lo atajó para que no se azotara contra el suelo. Lo acababa de ver y, de todos modos, se negaba a creerlo: los rayos habían salido de Bail.
Me encanta escribir esto, no lo voy a negar... todo es un caos en la mente de nuestro Reylo.
Saludos a tod@s y gracias!!!
