Llegamos a un momento especial en esta historia. Espero lo disfruten :)

Muchas gracias a todos por leer y comentar.


Capítulo XXVI

-Tenme paciencia, cariño. No pensé que este peinado de Padme fuera tan difícil de armar- comentaba Rey, sudando ya por el esfuerzo- Elegí el más sencillo de los retratos y aún así es engorroso. Soy pésima en estas cosas.

- Tranquila, mamá. Todavía falta tiempo para que empiece la boda. Yo te haré uno que usó la abuela Leia, lo vi en un antiguo holograma.

Shmi se resistía la ganas de gritar. Rey podía ser la mejor en todo, menos en temas de belleza. Su oscuro y largo cabello de verdad estaba sufriendo aquel día.

- ¿Ya pudiste hablar con Kylo?- preguntó mientras seguía en su odisea

- Desistí porque me evita todo el tiempo. Me habla lo justo y necesario. Intento decirle algo más y se va- admitió con profunda tristeza

- Espera un poco más. Ha estado extraño estos días.

- Estoy harta de que Hera siga persiguiéndolo.

- No entiendo qué pretende. Tendré que hablar otra vez con ella, porque solo pone tenso el ambiente aquí - entonces puso el último sujetador de cabello- Por fin. Ya está listo- suspiró aliviada- Pensé que no podría con esto. Ruego para que no se desarme durante el evento.

- Te quedó perfecto, gracias- le sonrió su hija, mirándose al espejo- Dudo que se desarme con los miles de elásticos y sujetadores que pusiste- se rió - Ahora siéntate, yo arreglaré tu cabello. Le prometí a Rogue que la peinaría también.

- Tú tienes habilidades para esto- se sentó su madre, rendida por el esfuerzo de hacer algo que consideró decenas de veces más complicado que manejar un sable de luz.


- ¿Listo para el gran día?

Tai salió de sus pensamientos al escuchar la voz de su padre tras él, pero su sonrisa fue un tanto forzada.

- ¿Todo bien?- se preocupó Ben

- Sí... sobre el matrimonio, sí. De veras llegué a pensar que esto nunca sucedería después de su rechazo inicial, pero estoy seguro que ella es la mujer para mí. La única que quiero en mi vida.

- Entonces ¿qué te inquieta?

- Una visión.

- ¿Cuál visión?

Los dos se miraron seriamente. Tai llegó a dudar si era conveniente o no decirle a su padre lo que la Fuerza le había mostrado el día anterior. ¿Era una premonición o solo una mala jugada de sus propios miedos?

- Yo... necesito saber algo. Necesito que me digas toda la verdad, papá.

- Puedes preguntar lo que sea. Nunca les he ocultado la verdad.

-¿Por qué mataste al abuelo?

Ben quedó paralizado. La pregunta llegó como una estocada directa al corazón. Siempre le contó a sus hijos que su abuelo había muerto por su culpa, a manos de Kylo Ren. Evitó los detalles debido a la corta edad. No obstante, siendo ya jóvenes adultos, no fue capaz de explicarles todos los detalles y el contexto. Tal vez esa herida nunca sanaría por completo.

Quería saber la razón por la cual lo interrogaba ahora. Debía ser una ocasión feliz. Supuso que quizás era porque le habría gustado ver a su abuelo en la boda... o porque deseaba ser padre. Evitó más preguntas, endureció el corazón y dejó que la dura realidad hablara por él.

- En la base Starkiller, él vino por mí, por Ben y... y no puedo explicar lo que pasó realmente en ese puente. Es como una pesadilla- reconoció afligido- Todo lo que siempre quise fue volver a casa con él, con mi madre, recuperar a mi familia - hizo una pausa cuando se le quebró la voz, luego continuó - Puse mi sable de luz en su mano. Quería que me ayudara y yo... por un momento creí que ya era libre del odio que me consumía, pero... la oscuridad... la oscuridad volvió.

Tai observó como su padre, aquel hombre aguerrido que no flaqueaba con nada, lloraba frente a él. A pesar de las canas que ahora se mezclaban con su oscura cabellera negra, siempre se veía imponente, menos en ese momento de vulnerabilidad. Su hijo lo abrazó con fuerza, llorando junto con él.

- Perdóname. Él fue un pésimo padre, pero no merecía ese final. No en mis manos- rogó en su desconsuelo

- Tranquilo, papá. Todos te perdonamos. Hace mucho que Kylo Ren murió. Lamento que las cosas fueran así...- murmuró

Y, sin embargo, a Tai lo embargaba la angustia. La visión se sentía demasiado real: llegó a percibir el frío de aquel lugar nevado, cómo se le hundían los pies al caminar, cómo se esparcían las manchas de sangre del cuerpo inerte de su padre caído en la blanca superficie. Frente al cadáver, vio a un joven de ropaje negro, sable carmesí y ojos rojos. La desesperación fue mortificante al notar que era Bail.

Estrechó más a su padre. Sabía lo cruel que podían ser las visiones de la Fuerza cuando se mezclaban con sus propios temores. A su bisabuelo, Anakin, le había pasado. Obiwan se lo advertía con regularidad. Debía mantener la calma. Esa voz que le hablaba a su hermano menor intentaba manipular a Bail constantemente, solo que a él era primera vez que le pasaba algo semejante y con eso le bastó para horrorizarse.

- Tai, el Lado Oscuro te hace ver sucesos terribles. No cedas a las dudas- agregó su padre, tocando su mejilla para que lo mirara a los ojos- Ni te imaginas todo lo que vi como Kylo Ren. Tú debes ser más fuerte que yo.

El joven de rubia cabellera asintió.

- Ahora vamos a sonreir como si nada pasara. No quiero darle explicaciones de esto a tu madre ni a tu futura esposa.

- No sé de qué hablas, papá. Aquí no ha pasado nada-se rió haciendo que su padre también lo hiciera de manera natural.


- ¡Kylo... Kylo!- lo llamó el Czereliano- ¡Deja de mirar a Shmi y ayúdame a asignar a los invitados! Esta es la lista.

- Yo... Yo no la estaba mirando- se avergonzó el joven, tomando el papel que le entregó - Son demasiados, ¿cómo voy a saber cuál es cuál para indicarle su asiento en la ceremonia?

- Leamos las mentes y punto. Ya me cansé. Parece que Tai, además de toda la Academia, invitó a la mitad del universo.

Era cierto. El lujoso salón era inmenso y ya estaba repleto. Kylo se dio cuenta que, además de ellos dos, habían muchos más de la Academia asignando asientos. Supuso que tendría que hacer lo mismo después con las mesas de la recepción. Sin duda era un gran evento incluso a nivel político.

Incluso estando rodeado de muchas mujeres vestidas de lo mejor, él solo tenía ojos para la hermana del hombre que hoy contraería nupcias. Se veía hermosa en ese vestido turquesa y bellamente peinada. Una obra de arte a su parecer. Entonces percibió que no era el único que la contemplaba embelezado. Bajó la vista y se obligó a reprimir esos celos indebidos para concentrarse en cumplir con su labor.

Bail se quedó junto a todos los wookiees invitados. Hablaba su idioma sin problemas. Así se ahorró de saludar a media galaxia, ya que cumplió el papel de traductor. En medio del gentío, su mente divagaba en un nuevo sueño perturbador el cual, en un principio, pensó que era un suceso del pasado:

Estaba en medio de un incendio y oía gritos de auxilio. De pronto, tres jóvenes se le acercaron pidiéndole explicaciones: un hombre, una mujer y un quarren.

¡¿Qué sucedió?! ¡¿Dónde está el Maestro Skywalker?!

No supo qué contestar. Escuchó el estruendo de las explosiones y contempló al templo caer en pedazos. ¿Era un templo? No, porque el lugar cambió y lo que ahora quedaba en cenizas era la Academia de Keren. No había sobrevivientes, solo él.

- Hola Bail, qué elegante te ves. Estás muy guapo- lo halagó una voz femenina que lo sacó de sus pensamientos.

Aunque la gran mayoría les tenía miedo a los wookiees, una de las pocas personas que se atrevió a saludarlo rodeando a semejantes bestias fue la hija del Senador de Bastión.

- Gracias, Agatha.

- Vi todo tu desplante de poder. Gracias a ti ganamos la batalla en Felucia- continuó alabándolo, coqueta.

- Eehh... sí, bueno. Yo no debí hacer eso- se inquietó - Ganar sí, pero no de ese modo.

- ¡Claro que sí! Lo hiciste muy bien. Peleas excelente. ¡Imagínate lo que harás en unos años más! Cuéntame después cómo lo hiciste, ¿sí? Eres genial- le acarició el brazo, provocando que el joven se sonrojara

- Sí, después. Ahora ve a sentarte, ya va a empezar esto- le indicó dando un paso atrás.

Ella le sonrió de nuevo, alejándose con ese bello vestido rojo que traía. Bail la quedó mirando de reojo, ruborizado. Agatha ya no le parecía tan desagradable como antes.

Mientras tanto, Ben se sentaba al lado de su esposa en las primeras filas. Tai ya estaba en la plataforma esperando a la novia.

- No puedo creerlo. ¿En qué momento creció? - sollozó Rey- Era tan hermoso cuando nació. Míralo, Ben. Ya es todo un hombre. Nos ayuda tanto y ahora... ahora tendrá su propia familia- terminó secándose sus lágrimas con los abundantes pañuelos que traía

- Yo tampoco sé cuándo creció - la abrazó su esposo- Aún recuerdo el día que supimos que estabas embarazada por primera vez. La mejor noticia que tuve en años- le sonrió, acariciando su mejilla- Ahora será tan feliz como nosotros cuando nos casamos, ¿recuerdas?

- Sí. El mismo día que me propusiste matrimonio- comentó risueña

- Es que no podía esperar. Eres todo para mí, Rey. Siempre lo has sido. Y me diste tres hijos, además de ser una excelente madre y maestra. Merecías una boda mejor que esa- murmuró frente a ella

- No. Nuestra boda fue perfecta. Para mí lo fue y eso es lo que cuenta. El mejor día de mi vida.

- Para mí también lo fue, hasta que te embriagaste.

Ambos empezaron a reír, alejando la melancolía de los ojos de Rey.

- ¿Recuerdas que esa noche me preguntaste cómo iba a contar esa anécdota si nadie sabía que estábamos casados? Hoy la voy a contar- añadió travieso

- No, Ben, por favor, qué vergüenza.

- ¿De qué hablan? Serena ya viene en camino- se sentó Shmi a su lado, al mismo tiempo que Bail.

- ¿Y Rogue dónde está? - preguntó el más joven de la familia

- Con los demás estudiantes. Ahora silencio, está entrando- respondió su madre

Tai no pudo disimular la grata sorpresa al observar a la hermosa joven de blanco que caminaba hacia él. Venía del brazo de Poe Dameron mientras sonaba la música. Todos observaban de pie, en silencio, a los dos jóvenes que no dejaban de sonreir. Cuando ella llegó a su lado, él levanto el velo de su novia, percibiendo con más detalle aquel largo vestido que parecía de ensueño.

Tras Serena, y casi llegando al fondo de la pared, Tai se encontró con la silueta de su abuela, tío abuelo y bisabuelo contemplando sonrientes aquel bello momento.

Todos se sentaron apenas el juez empezó a hablar. Sin embargo, Kylo se incomodó en su lugar ante los constantes intentos de Hera por tomarle la mano.

- ¡¿Qué crees que estás haciendo?!- gritó en un susurro

- Pensé que podría ser tu pareja de baile hoy- murmuró la togruta

- No vine en pareja.

- Por lo mismo. Te estoy dando una oportunidad.

- No quiero que seas mi pareja. Ya basta- entonces se levantó y se quedó de pie al final de la sala

Hera observó a la feliz pareja de recién casados que acababa de firmar su unión. Los celos la carcomían por dentro. Ella debía estar ahí, no esa mujer que ni siquiera era usuaria de la Fuerza. Todos aplaudieron cuando ellos se besaron frente al público, todos menos ella. Se levantó furiosa, acercándose a Kylo otra vez.

- ¡Siempre quisiste estar conmigo! ¡Sabes que es verdad! Jamás vas a olvidarme- lo desafío - Ahora puede ser real- suavizó su voz al final

Kylo la miró detenidamente. Luego enfocó su vista hacia la plataforma donde estaba Poe dedicando unas breves palabras a los novios.

- Acompáñame - le dijo tomándola de la mano y acercándola a la plataforma.

Shmi sintió que estaba a punto de sufrir un infarto cuando vio a Kylo junto a Hera tomar el micrófono después de Poe. Tenía sujeta su mano. En ese momento deseó desaparecer o desmayarse. Lo que fuera, no le importaba con tal de quedar inconsciente para no recordar aquel suceso. Su hermano mayor estaba igual de anonadado por la actitud de su mejor amigo.

- Tai y Serena: Estoy muy feliz de que por fin hayan podido unirse en matrimonio. Pero aquí, junto a mí, hay una señorita que no lo está - la togruta intentó safarse del agarre, sin éxito - Hera está muy molesta con tu esposa, Tai, porque ELLA quería ese puesto- se escucharon las voces de asombro del auditorio junto a los ojos muy abiertos de la pareja recién casada- Y ahora intenta escapar, porque sabe que es cierto lo que acabo de decir- agregó mirándola cada vez más enojado- ¡No te atrevas a seguir jugando conmigo! Si no fuiste capaz de decirle a Tai lo que sentías por él antes, ¡no es mi problema! ¡Nunca seré tu segunda opción! ¡¿O acaso creíste que mi historia llegaría a su fin sin ti?! ¡Cada uno de tus rechazos me hizo ver que mi libertad estaba viva! Que ahí afuera hay un mundo con Luz, un mundo sin ti donde SI hay esperanza de encontrar el amor que busco. ¡Sobreviviré libre de ti!

Dicho eso, le entregó el micrófono a Tai y se bajó de la plataforma. Hera salió corriendo del salón por la humillación. Hubo un silencio sepulcral ante semejante revelación al que le continuó breves murmullos. Kylo ya había salido del lugar. Tai estaba en shock y Serena no sabía qué hacer después de aquel espectáculo.

Ben se subió a la plataforma, tomando el micrófono desde la mano de su hijo. No planeaba decir nada, pues nunca fue de muchas palabras, pero luego de ese inesperado suceso debía intervenir.

- Atención, quiero decir algunas palabras- logró callar a la multitud- Después de este momento tan...incómodo... quisiera felicitar a los recién casados. Serena, serás muy bienvenida en la Academia. Ya le prometí a tus padres que te cuidaremos en todo momento, aunque bien sé que te sabes cuidar sola. Tai te ama muchísimo, del mismo modo que yo he amado a Rey todos estos años. Sé que muchos aquí presentes todavía se cuestionan mi relación con Rey, después de pasar tantos años intentando matarla. Es que en realidad no quería eso. Solo estaba molesto porque le ofrecí ser su maestro y ella no aceptó. Por eso tuve que tomar otras medidas al respecto.

"Ben, ¿qué estás haciendo?"

"¿Tú que crees, Rey? Haciendo tiempo. Ahora ve tras Kylo y averigua qué le está pasando. No es normal esa actitud en él"

"De acuerdo, pero no te atrevas a decir cosas comprometedoras sobre nosotros"

"Entre más te demoras, menos te lo puedo asegurar"

Rey refunfuñó en su asiento y se levantó tras el rastro de Kylo. Quiso buscar a Hera primero, pero no logró encontrarla y su marca en la Fuerza estaba bloqueada. Bail escuchaba con atención el entretenido relato de su padre, Shmi corrió tras su madre momentos más tarde y Tai... Tai no tenía idea de lo que realmente estaba pasando en aquel momento.

- ¡Kylo! ¡¿Qué acaba de pasar ahí adentro?!- exigió saber Rey cuando lo encontró en medio de los jardines del lugar del evento

- Lo lamento, Maestra. Sé que debí controlarme más. Estoy harto de que Hera esté acercándose solo para aliviar su propio dolor y no me haga caso cuando le digo que me deje en paz. Ella no me interesa. No quiero nada con ella- contestó firme

- Entiendo que estés cansado de la situación. Hablaré con ella. No puede ser que insista con esto. Puedo comprender que quieras alejarte de Hera, pero ¿por qué te alejas de Shmi?

Kylo observó a Rey sin saber qué responderle.

- Lo que sea que estés sintiendo, dícelo Kylo. No la dejes en la duda- trató de hacerlo razonar

- Es que... yo...

Ambos enfocaron la vista hacia la silueta que corría en su dirección. La joven de ojos azules se quedó en silencio frente a los dos.

- Los dejo para que hablen. ¿Tu padre sigue con su historia?- quiso saber Rey, un tanto asustada por la respuesta de su hija

- Sí. Ya está hablando sobre su vínculo contigo y de la vez que lo viste a torso desnudo.

- ¡Le dije que no me avergonzara!- exclamó de regreso al salón, dispuesta a callar de una vez por todas a su esposo

Los dos jovenes se quedaron solos en el jardín, mientras los colores del atardecer teñían el cielo.

- Lamento que Hera siga fastidiándote- logró empezar con tímida voz

- Sé que no debí, aunque creo que con esto por fin dejará de hacerlo.

- Discúlpame por no saber reaccionar cuando me contaste sobre tu identidad.

- No te preocupes. Yo soy el idiota aquí. Solo tomé eso como una excusa para alejarme de ti.

- ¿Por qué me quieres lejos? ¡Yo no soy como ella! Yo...- enmudeció, porque la tristeza ya no la dejaba hablar

Él se acercó más al notar su aflicción. No podía evitar sentirse culpable por el sufrimiento de Shmi. Se armó de valor y acarició la mejilla de la joven con su mano derecha.

- Porque te quiero demasiado como para involucrarte tanto en mi vida- fue capaz de decirle mirándola a los ojos- Sabes, al igual que yo, todo lo que perderemos si no funciona.

- Si esa es tu razón, entonces no la acepto- refutó decidida- Deja de inventar excusas. Dime de una vez que no me amas- exigió, sintiendo que su corazón se partía en dos.

Ante su silencio, ella se soltó de su caricia, limpiándose las lágrimas silenciosas que se habían escapado de sus ojos. Le dio la espalda y comenzó a caminar, volviendo por donde vino, hasta que su grave voz la detuvo.

- Pertenezco a la familia de Thrawn.

Shmi quedó perpleja cuando escuchó esa frase.

-¿El Almirante Thrawn?- volteó de inmediato.

- Toda mi familia fue miembro de la Ascendencia Chiss. Primero sirvieron al Imperio y después a la Primera Orden. Mis padres estaban entre ellos...- agregó el joven, asustado de solo pronunciar aquella verdad en voz alta

Ella se acercó al verlo tan agitado: respiraba muy rápido y sus ojos amenazaban con ponerse a llorar. Él se quedó callado, esperando su rechazo.

- Tú no eres como ellos. Si mis padres lo saben y aún sigues aquí, entonces no dudaré de su criterio. Este es tu hogar ahora- lo consoló, siendo ella ahora la que acariciaba su rostro, contemplando aquellos ojos que se volvían más rojos con la angustia

- No sé si pueda ser mejor que ellos, yo... no quise saber más. No quiero saberlo- susurró melancólico

Shmi lo abrazó cuando sintió que el joven temblaba levemente.

- Te acepto como eres, Kylo. No me importa de dónde vienes. Lo que cuenta es quién eres ahora. Sabes perfectamente que de donde vengo yo tampoco hay tanta Luz- le sonrió para calmarlo, logrando que el joven respondiera el abrazo

Se quedaron así en silencio. La noche oscureció aquel jardín. Ellos seguían ahí mientras Hera los observaba escondida, a lo lejos.

- Hola, ¿ya estás mejor?

La togruta se asustó cuando oyó la voz de una jovencita vestida de rojo detrás suyo.

- ¿Quién eres? ¿Qué te importa?- contestó molesta

- Sabes que no perteneces a este lugar. Ellos nunca fueron tu familia. Conozco un lugar donde encajarás perfectamente.

Hera la miró con curiosidad.

- Piénsalo. Toma. Con esto sabrás cómo llegar y podrás comunicarte conmigo. Me llamo Agatha.

La joven risueña le entregó un pequeño aparato y se fue sin esperar que la togruta aceptara.

El bullicio indicaba que todos se dirigían ahora al salón continuo donde se realizaría la fiesta. Hera se escabulló para irse del local.

Shmi se quería quedar allí abrazada a Kylo, pero sabía que si tardaba más su padre iría a buscarla.

- Kylo, ya deberíamos entrar- comenzó a decirle mirando hacia su alto perfil, en medio de la oscuridad- Va a empezar el banquete y, si no nos ven, van a...

No pudo terminar la frase. El joven se había adueñado de sus labios con un intenso beso que la tomó por sorpresa. ¿Cómo negarse si era lo que tanto deseaba de él? Cuando se separaron, Kylo intentó decirle algo, pero ella no lo dejó. Le devolvió el beso aprovechándose de que nadie los vería en medio de la penumbra.

Él por fin se sentía libre y aceptado por completo. Ese peso que lo abrumaba dejó de existir cuando ella no lo discriminó. Al contrario, sus besos y caricias solo confirmaban cuánto lo quería. La oscuridad de la noche le había dado el valor para atreverse a besarla por primera vez y ahora arriesgaría todo por ella.

- Al parecer ya todo está bien.

Shmi se separó de Kylo al instante que oyó la voz de su padre, luego de algunos minutos a solas.

Kylo se quedó rígido en su lugar. A pesar del pánico que lo embargó, quiso que su relación con Shmi fuera oficial.

- Maestro, yo quiero informarle que...

- Olvida las formalidades- lo interrumpió serio- Los acabo de ver. Solo les pido que sean discretos durante la fiesta. Ya hiciste suficiente escándalo por hoy, Kylo.

- Lamento mi conducta.

- Y no quiero más malos entendidos, ¿oyeron? Ambos tienen grandes responsabilidades como para que todo se desmorone por un sentimentalismo mal enfocado.

Ambos asintieron ante la censura.

- Ahora entremos. Tener tanta hambre me pone de mal humor. Además, Rey ahora me odia porque, antes de que llegara, le conté a todos cuando le ofrecí mi mano para que gobernáramos juntos- suspiró ofuscado

- Pensé que se la había ofrecido dos veces, Maestro.

- Sí, pero no pude terminar el relato. No sé la razón de su molestia. Siempre fui yo el que terminó humillado por su rechazo. En todo caso, ella ya me ha odiado antes, así que...

- Suerte con eso, papá.


Uufff este matrimonio fue extraño, ¿no creen? ¿Qué pasará ahora?

Desde aquí habrá saltos temporales, así que ojo con eso.

Este capítulo está basado en la canción Livin'in a world without you, de The Rasmus.

Muchas gracias.