Un año después del matrimonio de Tai...

- Kylo, nosotros ahora nos vamos al templo de Eedit en Devaron. Tú quedas a cargo por ser el prometido de mi hija y el siguiente al mando después de Tai. Confío en ti.

El abrazo de su Maestro lo tomó por sorpresa. Él nunca fue de tantas muestras de afecto; en realidad, ninguno de los dos. Pensó que estaba exagerando si solo se irían pocos días.

Sin embargo, Ben no lo abrazaba exactamente por eso. Estaba sinceramente agradecido con él por lograr que Shmi desistiera de ser senadora. A pesar de las amenazas que recibió de manera anónima en reiteradas ocasiones, ella insistía en seguir. Si bien toda su familia carnal intentó disuadirla, solo Kylo consiguió convencerla para que no postulara a la reelección. Le recomendó ser consejera de la nueva Reina elegida y ella aceptó.

¡Cuánto alivio sintió cuando su hija le contó la maravillosa noticia! Los últimos 6 meses estuvo mucho más tranquilo teniéndola casi todos los días en la Academia, ayudándolos en los entrenamientos. Sin duda, Kylo era el indicado para ella.

- Papá, ¿ahora puedo abrazarlo yo?- consultó Shmi, risueña

Ben se separó de inmediato de su futuro yerno sin decir palabra, alejándose de la pareja.

- Tu padre anda un poco extraño- comentó el joven

- Sí. Creo que está nervioso por el viaje. Sé que no son buenas noticias. Vamos a prepararnos para lo que viene.

Aunque la joven intentó excusar a su padre, la realidad difería de aquello. Era Shmi la que trataba de ocultar su propia inquietud. Últimamente estaba siendo hostigada por la Oscuridad, al igual que otros miembros de su familia antes que ella.

Ese repetitivo sueño donde sus dos hermanos luchaban a muerte, uno contra el otro en un planeta nevado, no la dejaba en paz. Veía a Tai con la reliquia de su madre en mano y Bail con la otra. No obstante, la de su hermano menor era de tono carmesí. Se sentía tan impotente al no poder hacer nada para evitar la batalla... Entonces despertaba empapada de sudor.

- Hemos hecho todo lo que los jedi nos han dicho. Sé que lo lograremos- la animó, ignorando la verdadera preocupación de su pareja, mientras le regalaba un tierno abrazo

- Te amo. Espero que en mi ausencia no te arrepientas de haberme propuesto matrimonio- le susurró al oído.

- Jamás lo haría. Este último año ha sido el mejor de mi vida y quiero que sean muchos más - le sonrió dichoso, provocando que ella se ruborizara

Kylo era franco con sus dichos. Por primera vez en su vida se sentía completamente feliz y se lo debía a ella. Fue por eso que se atrevió a pedirle ser su esposa durante uno de los tantos almuerzos grupales de la Academia. Llevaban solo 6 meses de novios, pero eso le bastó para que su corazón la eligiera de forma permanente. La sonrisa radiante de la joven aceptando su propuesta frente a todos quedó grabada en su mente.

- Si siguen así de melosos, voy a vomitar.

El inoportuno comentario de Bail provocó que la pareja lo mirara con represión. Aquel jovencito estaba cada vez más alto y su voz se volvía más grave.

- Lo dices porque estás molesto, ya que Rogue no vino a despedirse de ti- lo atacó Kylo, sin compasión

Bail estaba listo para refutar esa afirmación cuando su hermano lo interrumpió.

- Ya debemos irnos. Kylo, acaban de llegar los usuarios que faltaban de nuestra generación. Ellos te apoyarán durante nuestra ausencia- le avisó a su mejor amigo, al mismo tiempo que su esposa aparecía junto a ellos.

- Todo estará bien, amor. Si alguien se porta mal, sabes que lo someteré a tiros- le sonrió Serena, llegando a su lado, provocando que todos los demás la miraran desconfiando de su buen juicio- Es broma... aunque en caso necesario lo haría - admitió firme

- Por eso te amo- la besó en los labios

- Otro más...- se quejó Bail, desesperado por el exceso de romanticismo. Pero su fastidio cambió radicalmente cuando vio a Rogue corriendo hacia él.

- Alcancé a llegar- pudo decir agitada frente al grupo- ¿Para qué me citaste, Bail?

Todos observaron al aludido, incluido sus padres, quienes habían llegado para apurar las despedidas.

- Yo... quería despedirme- contestó serio

- ¡Ya bésala de una buena vez!

- ¡Kylo!- le gritaron Rey y Shmi al mismo tiempo- ¡Bail aún es un niño!- insistió su Maestra

- ¡Acabo de cumplir 17, mamá!

- Eres un adolescente. Todavía no eres mayor de edad- confirmó su padre

- Seguramente ya besó a su novia- comentó Rogue con malicia, consiguiendo que el rostro de Bail se horrorizara

- ¡¿Tu qué?!- se espantó Rey

- Yo no tengo novia- se defendió para luego mirar furioso a su supuesta amiga

- Hablas con ella todos los días y ahora, de pronto, es usuaria de la Fuerza- lo criticó la pelirroja, mezclando sus celos y resentimiento en una sola frase

- Agatha me contó lo que le pasaba y yo lo descubrí - la enfrentó - Además, ¡no habría hablado tanto con ella durante el matrimonio de Tai, si tú no hubieras bailado con Rob!

- ¡Tú estabas entretenido con Agatha contándole tus hazañas!- le gritó a la cara

- ¡Ya basta!- ordenó Ben, interponiéndose entre ambos- Hablaremos de esto cuando volvamos. Que quede claro que esta Academia no es un campamento de verano para cualquier usuario. Aquí tenemos un propósito establecido, así que no le haré fácil entrar. Ahora nos vamos.

Tai y Shmi les sonreían a sus respectivas parejas, mientras Bail miraba enojado a la pelirroja que lo observaba indiferente. Rogue se volteó y se fue lo antes posible de su presencia. No podía evitar sentirse molesta con él. Dolida, en realidad, aunque sabía que no era correcto tener esos sentimientos hacia Bail ¿o sí? Aquel chico ya estaba más alto que ella y no quedaba residuo alguno de esa voz infantil que conoció. Supuso que no era su culpa considerarlo tan atractivo si muchas hablaban sobre lo mismo.

Al caminar, notó que un papel cayó de uno de sus bolsillos. Lo tomó y lo abrió: "Cuida al Señor Porg mientras no estoy" Quedó sorprendida. ¿Cómo ninguno de los presentes percibió aquel movimiento frente a sus ojos?


Tai entró a la habitación del Halcón que compartía con su hermano. Ya llevaban dos días de viaje. Lo vio entusiasmado escribiendo a través de un intercomunicador.

- ¿Y? ¿De verdad te gusta?- preguntó curioso, sentándose frente a Bail

- No sé de qué hablas- respondió, encondiendo el aparato

- De la hija del Senador de Bastión. No te preocupes, no le diré a papá ni menos a mamá- le sonrió con complicidad

- Solo hablamos a veces y nos enviamos mensajes.

- ¿Desde cuándo?

- Desde que te casaste. En tu fiesta conversamos un poco sobre la batalla en Felucia y ella me entregó este aparato para que nos comunicáramos.

- ¿Un año ya? Entonces esto va en serio- comentó risueño- Así empezamos Serena y yo, aunque fuimos amigos de mucho antes.

- No es para tanto. No hablamos nada especial...

- Pero a Rogue no le agrada mucho tu nueva amiga.

- Rogue me fastidia todo el tiempo. Agatha es más simpática - se amurró

- Incluso así te gusta- aseveró Tai, logrando que su hermano se sonrojara- Solo quiero saber algo. Si pudieras besar a una, ¿a cuál elegirías?

Bail quedó impactado con la sorpresiva pregunta. Su mente comenzó a divagar hasta que vio a su padre asomarse por la puerta.

- ¿Por qué siempre cuando llego ustedes dos se quedan en silencio?- cuestionó Ben, sentándose frente a sus hijos

- Solo hablábamos sobre Agatha ¿cierto, Bail? Yo creo que podríamos darle una oportunidad en la Academia- le guiño el ojo a su hermano, como si diciendo eso le estuviera haciendo un favor

- ¿Sigues con eso, Bail?- suspiró su padre- Tomar esa decisión no es fácil. Agatha tiene familia. No podemos usar los recursos de la Academia en ella.

- Su padre dice que puede aportar para sus gastos- indicó el menor

- Aun así, ese no es el objetivo de la estoy en todos modos, será tu madre quien la va a evaluar. Si queda, será por un periodo muy corto- entonces se dirigió a su hijo mayor- Hacer esto pone en peligro nuestra neutralidad. No quiero dramas con los políticos. Involucrarse así con un senador es ponerse de un bando en vez de fomentar la paz.

- Lo sé, papá. Tienes razón. En ese caso sería mejor ni siquiera involucrar a Agatha- reconoció Tai

- Dejo claro que esta decisión no tiene relación con tu amistad con ella, Bail, si es que a "eso" se le puede llamar amistad- lo miró fijamente su padre- ¿De verdad te gusta?

Bail ya no sabía qué hacer ante la presión de ambos varones observándolo. Tai con una sonrisa expectante; Ben, más serio que nunca.

- Creo que no se decide porque Rogue gusta de él- le comentó Tai a su padre

- ¡¿Eso es cierto?!

- ¡Tai! ¡No inventes tonterías!

- ¡Es demasiado obvio, Bail! ¿Cómo no te das cuenta? Siempre anda pendiente de ti.

- Tú jamás te diste cuenta de que le gustabas a Hera y ahora hace un año que no sabemos de ella- refutó Bail

- A mí me interesaba Serena. No tengo la culpa de ser tan irresistible. ¿Por qué no admites que Rogue igual te importa?

- ¡¿Te gustan las dos?!- se escandalizó Ben por su hijo menor, considerando que aquello era imposible desde su perspectiva del amor. Para él, la única dueña de su corazón resultó ser su enemiga.

- ¿Por qué hacen tanto escándalo? - preguntó Rey, desconcertada al entrar

Los tres varones se quedaron en completo silencio al verla. Ella los miró con dudas, pero prefirió no hacer preguntas al respecto.

- Vengan a comer. Estamos a punto de llegar.


-¡Hera ha vuelto!- exclamó la Twi'lek, sumamente emocionada

Todos quienes estaban entrenando se miraron entre sí, para luego correr en la dirección que ella les indicó. Kylo fue el más sorprendido al verla, ya que no venía sola.

- ¿Hera?- preguntó el Tholotiano cuando la vio vestida con un traje de batalla negro

- ¿Me extrañaron?- preguntó burlesca

Ante ese tono de voz, todos se pusieron alerta.

- ¿Por qué te fuiste sin despedirte?- quiso saber el Mon Calamari- Este era tu hogar.

- Donde estoy ahora es mucho mejor- se les acercó, junto a dos individuos más: una oficial humana y un violento besalisko.

El wookiee empezó a rugir, exigiéndole explicaciones a su ex compañera antes de ir y sacarle los brazos a los visitantes. Ella solo se rió. Todos los maestros se pusieron frente al resto de los estudiantes para protegerlos.

- Vengan conmigo. Aquí solo limitan sus habilidades. Si luchan contra nosotros, no tendrán oportunidad- afirmó

- ¡¿Nos traicionaste?!- exclamó el Pau'ano

- ¡La familia Solo Skywalker te dio todo! ¡¿Cómo pudiste?!- le recriminó el Ithoriano

- No me juzguen por buscar mejores opciones. Ahora se las ofrezco a ustedes también- añadió la togruta

- ¡Lárgate de aquí antes que te vuele la cabeza!- la amenazó Serena, apuntándole con dos blásters

- ¡Cállate! Eres una humana insignificante- la despreció - Atrévete a mover un solo músculo de tu cuerpo y mi nuevo amigo te matará al instante- señaló albesalisko

La wookiee se puso furiosa, gritando amenazas para que Hera y sus acompañantes no le hicieran daño a la esposa de Tai.

- ¡Deténganse!- ordenó Kylo, señalando a Serena para que bajara sus armas- ¿A esto viniste? ¿A llevarte a quien esté dispuesto a irse contigo?- le preguntó a Hera

- Así es.

- ¿Alguien de aquí quiere irse con ella?- inquirió Kylo, mirando a los presentes. Todos negaron con la cabeza en profundo silencio- Acepta tu fracaso y vete, Hera.

- No digan después que no se los advertí - añadió la togruta, mientras la oficial y el besalisko subían a la lanzadera en la que llegaron- Y tú, Kylo, debiste ser el primero en aceptar. Sé perfectamente quién eres. Este tampoco es tu hogar, pero de donde vengo, sí lo es- entonces subió a la nave.

Tanto maestros como aprendices vieron alejarse a las inesperadas visitas, hasta que la nave desapareció de la atmósfera de Naboo.

- Vuelvan a los entrenamientos. Si algún aprendiz tiene dudas, aclaren sus inquietudes sobre lo que acaba de suceder- aconsejó Kylo a sus compañeros.

Todos estuvieron de acuerdo y regresaron a sus siguió al resto de los aprendices sumamente preocupada.

Serena se acercó a Kylo, quien continuaba mirando en dirección a la indeseable nave que vino solo a sembrar temor.

- No le hagas caso a lo que Hera dice. Solo nos quiere asustar- quiso tranquilizarlo la joven castaña.

Kylo asintió, meditando en las últimas palabras de la togruta.

- Nada ocurre por accidente- escuchó una voz varonil tras él, una vez que Serena ya se había ido de su lado- Si estás aquí, es con un propósito. No lo dudes.

- Gracias- le respondió a la silueta brillante de Qui Gon, quien desapareció segundos después


Cinco días más tarde...

Rey lloraba desconsolada en los brazos de su esposo, en la privacidad de su habitación. Por fin habían vuelto de su viaje a Devaron, enterándose de las inesperadas visitas en su ausencia.

- Preciosa, ten calma. No es tu culpa. Hera tomó su propia decisión- la acunaba Ben, besando su cabello

- Sí lo es. Todo lo que está ocurriendo es mi culpa- sollozaba sin parar

- ¿Todo?

- Sí. No debí apoyar a Shmi en su carrera política. Por ser Senadora la atacaron muchas veces este último año. Y Bail...- las lágrimas corrían abundantes por sus mejillas- Esos rayos los heredó de mí, de mi maldito linaje... ¡Detesto ser una Palpatine!

- Cariño, entiéndelo. No podíamos prohibirle a Shmi seguir su sueño. Me oponía más que tú porque sabía el final. Lo hizo bien, tan bien que obviamente quisieron deshacerse de ella, como muchas veces lo intentaron hacer con mi madre y mi abuela. Ahora está con nosotros. Kylo está a su lado. Ya no temo por su bienestar.

- ¿Y Bail? Mi pequeño sigue con las voces- preguntó angustiada

- Lo sé, pero ya sabe cómo enfrentarlas. Sus motivos son puros, igual que los tuyos. Tú también lanzaste rayos y no por eso eras una sith. Yo te provoqué a propósito y tus emociones se descontrolaron. A Bail le pasó lo mismo por su inmadurez. Lo bueno es que aprendió a usar muy bien la reliquia la última vez que fuimos a Kashyyyk. Tiene un corazón tan luminoso como el de su madre- le sonrió, acariciando su rostro

-Hera... ella se fue al Lado Oscuro porque no supe guiarla bien- se lamentó Rey- Nunca me dijo lo que sentía por Tai. Si tan solo me hubiera percatado antes... - suspiró agobiada- Solo noté lo mal que trataba a Kylo. Tantas veces hablé con ella sobre eso, ¿por qué no fue capaz de decirme la verdad?

- Porque sería incómodo, ¿no crees? Eres la madre de Tai. Jamás te lo hubiera dicho por vergüenza. ¿O acaso tú le dijiste a mi madre que sentías algo por mí?

- No. Nunca pude- admitió ruborizada, recordando aquellos años

- De todas formas, algo más debe haber tras su actuar. El matrimonio de Tai simplemente desencadenó algo que Hera ya sentía desde hace mucho.

- Es lo más probable- se secó sus lágrimas con el dorso de mano- Aun así, me siento responsable por ella.

- Te entiendo. Yo estaría igual en tu lugar. Agradezco que nadie más quisiera seguir los pasos de ella. Eso significa que hicimos bien nuestra labor.

Rey le sonrió por fin. Ben respiró aliviado al notarla mejor de ánimo.

- Te amo. Fui cobarde al no ser capaz de decírselo a tu madre- le habló en voz baja, muy cerca de su perfil

- Eran tiempos muy difíciles. Yo tampoco admití de inmediato lo que sentía por ti, pero siempre te amé. Ya después fue tarde- mencionó melancólico

- Nunca es tarde para elegir el camino correcto- lo corrigió para luego besarlo en los labios, como tantas veces antes. Jamás podría olvidar aquel primer beso en el que casi lo perdió y todo lo que sufrió durante aquel primer año, cuando ignoraba que él estaba vivo.

Él respondió el beso con esa efusividad que siempre lo caracterizó. Nunca dejaría de amar a aquella mujer que lo ayudó a recapacitar de su cruel proceder. La dicha de tener una segunda oportunidad para vivir a su lado y tener una familia era, sin duda, algo que no merecía después de todo el dolor que causó. Por ende, se esforzó al máximo por suplir en lo posible aquel daño, trayendo a la galaxia esa misma paz que él quebrantó.

Y ahora se encerrarían en su habitación para disfrutar de la pareja que eran; olvidándose por un momento de todos los problemas, de todas sus responsabilidades. Al menos ya no era necesario ir a dejar a sus hijos con los wookiees como cuando eran pequeños. Bloquear sus marcas en la Fuerza era señal suficiente para que no los molestaran por ningún motivo.


Esto sigue complicándose O.O

Pero ¿que pasó en el viaje a Devaron? ¿De dónde venía Hera?

Pronto lo sabremos. Muchas gracias por leer y comentar.