- Bail, ¿qué haces aquí aislado? Pensé que entrenarías en mi grupo hoy.

El joven ni siquiera se volteó a ver a la pelirroja que le hablaba a sus espaldas. Había meditado toda la mañana en aquel pacífico jardín hasta que Rogue llegó.

-Me tomé el día libre- contestó aún con los ojos cerrados

- ¿En serio? ¿Así de fácil descuidas tus obligaciones?- lo criticó, sentándose a su lado

- Se lo informé a mi padre y estuvo de acuerdo. Solo a él le debo explicaciones- la observó molesto

- ¿Qué te ocurre? ¿Es porque Shmi se casa mañana?

- No- murmuró, tratando de evitar contarle la verdad

- Están todos entusiasmados por la boda, aunque no será tan ostentosa como la de Tai, por obvias razones. A estas alturas es mejor pasar desapercibido, ¿no?

Bail se mantuvo silencioso, observando el horizonte. Rogue tensó su rostro, preocupada por su actitud. Si bien el joven no era de lo más sociable, percibió una gran distancia entre los dos... una que no sentía en años.

- Oye, puedes confiar en mí para lo que sea- quiso confortarlo- Andas más raro que de costumbre y eso sí que es intrigante-rió nerviosa

-¿Me dijiste "raro"?- se ofendió

- Quise decir, poco común. No es que esté mal ser así...

- Pero no te gusta como soy. Por eso me cuestionas, ¿verdad?- mencionó con tristeza en sus verdosos ojos

- Yo... es q-que y-yo no... no me refiero a eso- tartamudeó sintiendo su rostro hervir- Te... yo te veo extraño desde que volvieron del Templo de Eedit ¿Qué sucedió allí?

Bail suspiró y alzó su brazo izquierdo hacia el rostro de su compañera. Ella se retrajo de inmediato al ver que él deseaba tocarle la cabeza.

- ¿Qué haces?- se asustó la chica

- ¿Quieres que te responda tu pregunta o no? Es más rápido si te lo muestro directamente. Déjame entrar a tu mente y listo- volvió a elevar la mano

- ¡No!- agarró la mano del chico con la propia, para que desistiera

- ¿Por qué no?

- Porque... porque...- se ruborizó de solo pensar que él podría descubrir sus sentimientos- Es ridículo. ¿Acaso tú me dejarías entrar a tu cabeza?

Bail enmudeció. La realidad era que no, menos con el enredo emocional que tanto ella como Agatha le provocaban. De pronto, el recuerdo de la voz de su hermano resonó en su cabeza: "Si pudieras besar a una, ¿a cuál eligirías?"

- ¿Bail? ¿Me estás escuchando?- se irritó Rogue cuando lo vio mirándola sin prestar atención a sus dichos- Esto es inútil, mejor me voy.

Quiso levantarse, pero Bail no soltó su mano. En escasos segundos, la mente de Rogue se llenó de momentos recientes, sí, los recuerdos de alguien más...

Después de pasar por varias salas, se dieron cuenta de los numerosos salones de clase que tenía aquel templo. Incluía un comedor, dormitorios y oficinas, todo en ruinas.

- Es muy triste estar aquí - reconoció Shmi

- Sí, pero la vergencia en la Fuerza es muy grande. Nunca sentí algo como esto- se admiró Tai

- Es más fuerte en el patio. Vamos- ordenó su padre

Aquel patio era circular, rodeado por una fuente seca que estaba al medio. En ese preciso instante la escena cambió. Todos observaron la fuente llena de agua, el patio sin rastros de abandono y el templo restaurado. Vieron algunas siluetas de derovianos caminando a su alrededor.

- Así era el templo en sus mejores tiempos. Un lugar de renacimiento personal y fortificación para sus visitantes.

La presencia de Ki-Adi-Mundi fue la que les estaba dando la bienvenida. Después aparecieron más jedi tras él, rodeándolos por completo. Eran unas 15 siluetas distintas.

- La vergencia en este lugar hace más fácil aprender nuevas técnicas en la Fuerza y sanar el espíritu. Quienes han sido tocados por la Oscuridad, venían aquí para sentirse inundados de Luz- informó Anakin Skywalker, poniéndose un paso en frente del resto- Ahora les toca a ustedes.

El cielo se oscureció, dando paso a una serie de visiones y a las voces de los antiguos jedis que los guiarían en este proceso.

¿Te rendirás ante tu miedo? (Qui Gon Yin)

¿O serás amado? (Aayla Secura)

¿Serás fuerte? (Yaddle)

¿Estarás listo para la tormenta? (Obiwan Kenobi)

¿O te rendirás al más oscuro de tus pensamientos? (Anakin Skywalker)

¿Te rendirás en la sombra, (Ploo Koon)

en el reflejo de tu espada? (Depa Billaba)

¿O te rendirás al más oscuro de tus pensamientos? (Luke Skywalker)

¿Te rendirás en la sombra, (Ezra Bridger)

en el reflejo de tu espada? (Shaak Ti)

Todos observaban asombrados en lo alto, en medio de la bruma, las imágenes de un pequeño Anakin siendo evaluado por el consejo Jedi del pasado. Fueron trasladados a diferentes escenarios: jedis contra sith.

Tai admiraba a Obiwan, quien luchaba diestramente contra todos sus enemigos; incluyendo a quien fue su aprendiz. A toda la familia le dolió en lo más profundo ver a su antepasado caer a la Oscuridad y transformarse en Darth Vader.

Rey se asombró ante la tenacidad de quien fue un tiempo su Maestro. Lo observó atentamente, decidido a traer la paz al universo, aunque eso significara enfrentar a su propia sangre.

Ben no podía creer estar viendo a su padre, mucho más joven, ayudando a Luke a destruir la Primera Estrella de la Muerte. Comprendió lo importante que fue para los Jedi su labor. Sintiendo, a la vez, un nudo en el estómago al verse a sí mismo trasformado en el sucesor de su abuelo.

Bail estaba fascinado viendo los combates, hasta que notó que el anciano de las imágenes era el mismo que se le apareció en sueños. Los rayos provenían de él. Se espantó todavía más al contemplar al guerrero de casco trizado, quien destruía todo a su paso.

Shmi se emocionó al ver a su abuela y madre juntas como aliadas en la Resistencia. Después lanzó un grito ahogado cuando vio a su "padre" furioso lanzado a su madre contra un árbol.

¿Te rendirás ante tu miedo? (Cin Drallig)

¿O serás amado? (Ahsoka Tano)

¿Fuerte serás? (Yoda)

¿Estarás listo para la tormenta? (Mace Windu)

¿O te rendirás al más oscuro de tus pensamientos? (Kanan)

¿Te rendirás en la sombra, (Kit Fisto)

en el reflejo de tu espada? (Saesee Tiin)

No me rendiré (Qui Gon Yin)

No me rendiré (Obiwan Kenobi)

No me rendiré (Anakin)

No me rendiré (Luke)

No me rendiré (Leia)

Las visiones y voces cesaron. El cielo volvió a despejarse, contemplando la luz del día.

- Ellos... ellos son los que me hablan- empezó a decir un aturdido Bail- El de casco con grietas rojas... eras tú, papá ¿cierto?- preguntó conmocionado

- ¡¿Por qué golpeabas a mamá?!- le pidió explicaciones una descompensada Shmi

Ben estaba en shock. No le salían las palabras. Agradeció enormemente que alguien más interviniera por él.

- Aquel hombre no tu padre ser- respondió un hombrecillo verde a los dos jóvenes - Kylo Ren muerto está.

- Entonces, ¿quién me habla?- quiso saber el más pequeño de la familia

- Una nueva amenaza los llama y quiere confundirlos- aclaró Anakin- Al parecer, pretende hacer lo mismo que conmigo. No cedas a la duda, Bail. Ninguno de ustedes.

- Miedo, ira, agresividad: el lado oscuro ellos son. Si algún día rigen sus vidas, para siempre su destino dominarán - añadió Yoda, mirando a los jóvenes

- La Luz seguirá siendo su conexión a la realidad, a lo que ustedes realmente son- agregó Ahsoka, dedicando sus palabras a toda la familia

- Se quedarán aquí hasta el atardecer. Usen la vergencia de la Fuerza para fortalecer su lado Luminoso. Entrenarán con algunos de nosotros. Deben estar preparados. El enemigo está cerca- ordenó Obiwan.

Bail soltó la mano de Rogue. Ella intentó procesar el mar de información que entró en su cabeza sin previo aviso.

- Es... quiero decir, debe ser espectacular que tantos jedi estén de tu lado- sonrió la pelirroja, sintiéndose privilegiada por ver aquella escenas.

- Sí. Nos tocó entrenar con varios y admito que pulí mis técnicas de combate, pero...

- ¿Pero?

- No le pude ganar a ninguno.

Rogue se quedó mirando el semblante frustrado de Bail, hasta que él continuó su relato.

- Mis hermanos y mis padres sí lo lograron, menos yo- añadió con pesar

- No te entristezcas por eso. Ellos te superan en años y experiencia. De seguro lo hiciste bien. Eres muy duro contigo.

- Si no me exijo lo suficiente, ¿cómo le podré ganar al que intenta manipularme?

- Vas a ganar, porque lo venceremos todos juntos.

Rogue no se dio cuenta del momento en que había colocado su mano en el hombro del joven. Para Bail, aquel gesto y sus palabras fueron consuelo puro. Sonrió ante su esperanza: ella sí confiaba en él. Esa sensación tan agradable le hizo desear estar más cerca de ella.

- Gracias- murmuró en su oído, mientras la abrazaba.

Sí, un abrazo que ella no vio venir. ¿Desde cuándo Bail era tan rápido para moverse? ¿Por qué era tan cariñoso ahora? Se quedó quieta, semi sentada en el césped, al mismo tiempo que sentía su corazón desbocarse por el contacto de su cuerpo.

- Cumplirás tus metas, Bail. Así como yo pretendo cumplir las mías.

Eso fue lo último que Rogue le susurró antes de separarse de él y alejarse sin mirar atrás. Bail la observó dudoso... Algo en esa última frase le generó inseguridad.


Caminaba por uno de los pasillos de aquella enorme nave, que todavía no lograba identificar, cuando oyó a su hermana llamarlo a lo lejos.

- ¡Maul! ¡Por fin llegó!- le informó feliz

- ¿Qué? ¿Quién?- le preguntó perturbado. ¿Por qué otra vez lo llamaban de esa forma?

- No te hagas el desinteresado. Estuviste las últimas semanas preguntando por ella. Ven conmigo- lo tomó de la mano y lo guió rápidamente por el corredor

- Ventress, ¿a dónde vas?- preguntó el chiss que, al parecer, era el Almirante de la nave

- ¡La prometida de mi hermano ya llegó, amor!- exclamó mientras se alejaban de él

- Mi ¡¿qué?!- se escandalizó Bail

Su hermana ignoró su reacción. Llegaron a una enorme sala, donde estaban sus padres sentados en oscuros tronos. Su hermano mayor se mantenía en pie, a la derecha de su padre.

- Cariño, no queríamos para ti un matrimonio arreglado. Pero como ya conocías a la joven, aceptaste de inmediato. Estamos orgullosos de ti- le habló su madre, con un elegante vestido negro

- Todo lo que tengo lo heredarán ustedes- agregó su padre, mirando a los tres jóvenes - Y con esta unión, el poder político de La Primera Orden estará completo. Toda la galaxia será finalmente sometida y tú eres la clave para que esto suceda, Maul.

- ¡Ya deja de llamarme así! ¡Ese no es mi nombre!- respondió furioso, ante la presencia de Kylo Ren, quien lo observaba con frialdad.

- Y según tú... ¿Cómo te llamas, hijo?- le preguntó el Líder Supremo, estando ya de pie justo frente a él

Bail quedó perplejo, sin articular palabra ante el imponente hombre vestido con un perfecto traje negro, de rostro serio y pálido con marcadas ojeras. Su vista se concentró en la cicatriz de su mejilla derecha. Podía sentir el frío recorrer todo su cuerpo ante su amenazante mirada: la imagen más aterradora que había visto de su padre.

- ¡Ya llegué!- exclamó una chica, provocando que Bail y Kylo Ren giraran hacia ella- Te extrañé mucho, mi amor- le sonrió al joven apenas lo vio

- ¡¿Agatha?!

-Líder Supremo- interrumpió el Almirante de raza chiss- La Resistencia encontró nuestras reservas de rhydonio. La General Serena Dameron los sigue comandando junto a la joven jedi.

- Estoy harto de que esas rebeldes sigan interfiriendo en mis asuntos- miró furioso a su informante- ¡Anakin! ¡Mátalas de una buena vez!- le ordenó a su hijo mayor, quien salió de inmediato a cumplir su misión

- Es una lástima que esa niña pelirroja no aceptara ser mi aprendiz- comentó Rey, con hastío - Tenía potencial...

- ¿La jedi... es Rogue?- le preguntó a su madre, anonadado

- Era- le destacó Kylo Ren, con su sonrisa triunfante...

- ¡Bail, despierta! ¡El matrimonio de tu hermana es en cinco horas! ¡Tienes que desayunar!

- ¡¿Mamá?! Pero... que...- el joven estaba desorientado por la forma en que su madre abrió las cortinas, cegándolo

- ¡Pero nada! Duermes demasiado. Ahora levántate, baja a comer y me ayudas con los preparativos. Los wookiees están por llegar- luego de decirle eso, salió de su habitación.

Bail estaba nervioso ya que aquel sueño había sido muy raro. Lo atribuyó a una mezcla de emociones por el casamiento de Shmi y la evaluación que Agatha tendría al día siguiente.

Se suponía que la boda sería en Kashyyyk. Sin embargo, dado a lo ocurrido recientemente con la visita inesperada de Hera y lo que aquello implicaba, los novios decidieron realizarla ahí mismo en Keren para evitar situaciones peligrosas.

Además, viajar era bastante inseguro debido a las amenazas anónimas que Shmi sufrió el último año. De todas maneras, la ceremonia sería privada: solo los miembros de la Academia y los wookiees que los habían visto crecer.

Ben estaba feliz de ver a Chewie otra vez. El wookiee era uno de los pocos seres capaz de percibir el temor en sus ojos y animarlo a no rendirse ante las pruebas.

Ir al Templo de Eedit lo había ayudado a permanecer en la Luz, a pesar de las presiones que sufría, pero ese abrazo peludo era tan reconfortante... Lo único que le quedaba de esa vida pasada que tanto añoró. Sí, Chewbacca era el vivo recuerdo de sus padres.

Esbozó una sonrisa al saber que el mismo juez wookiee que lo casó con Rey ahora uniría en matrimonio a Shmi y Kylo.

Contemplaba a su hija radiante de felicidad incluso en esos momentos difíciles en la vida de todos. Agradecía que ella fuera tan parecida a Rey: tenía esa misma sonrisa que lo conquisto a él también.

Rey y Serena se habían esmerado en arreglar lo mejor posible a la novia, con un vestido similar al que Leia usó en la ceremonia de premiación a los héroes de guerra y el mismo peinado. Ahora Serena consolaba a su suegra quien no paraba de llorar por la emoción de ver a su pequeña siendo desposada.

Ninguno de los presentes había visto a Kylo sonreir tanto como ese día. Aquel jovencito frío e indiferente que llegó hace tantos años desde Lothal era la sombra de lo que se convirtió finalmente, algo que él jamás imaginó siendo un niño solitario. Ahora tenía una familia y la esposa más hermosa y perfecta a su lado. Lo era a sus ojos, aunque Shmi tenía un carácter difícil de dominar.

Era feliz porque ahí estaba, aceptándolo como su esposo incluso conociendo su origen. Agradecía infinitamente todas las veces que Hera lo rechazó. Fijarse en la togruta fue el peor error de su vida. Frente a él estaba su verdadero futuro y no lo supo reconocer de inmediato: era esa pequeña de hermosos ojos azules que le regaló aquel crudo pastel.

La ceremonia terminó dando paso al banquete. Ben besó la frente de su esposa quien seguía secándose las lágrimas.

- ¿Hoy sí puedo contar la anécdota sobre cómo te emborrachaste el día de nuestra boda?- bromeó

- Ben, ya basta con eso- se rió en medio de su llanto- Y los mismos wookiees me vieron esa noche. No creo que lo hayan olvidado.

- Pero nuestros aprendices no lo saben- le recordó en voz baja

- Si lo relatas, entonces yo contaré sobre la vez que golpeaste al Canciller de Ledeve; porque según tú, se me estaba insinuando- lo amenazó traviesa

- ¿Todavía lo excusas? ¡Llevabamos 4 años casados y a él ni le importó que ya tuvieras un hijo!

- ¡Él no sabía que estaba casada! Nadie lo sabía, ¿lo olvidaste?

- Ese viejo era un degenerado- murmuró molesto de solo recordarlo- Si cuentas eso, también diré sobre cómo insultaste a la Senadora de Parmathe. En ese momento estabas embarazada de Shmi y según tú, ella me miraba lascivamente.

- ¡Era una descarada! ¡Te pedía "favores" a cambio de una nave nueva!

- Sabes que nunca accedí. Y eso que ni siquiera conocía mi cara- alardeó

- ¡¿Te estás jactando?!

- ¡¿Me podrían ayudar?!- interrumpió Tai a sus padres- Olvidé que los wookiees comían tanto. ¿Dónde está el resto de la comida?

- Te acompaño, cariño- le dijo su madre, sin olvidar que después terminaría esa discusión con su esposo.

Ben observó a lo lejos a su hijo menor, quien estaba sentado al lado de Rogue. No dudaba de que quien intentaba manipular a sus hijos era el mismo que, además, amenazó a Shmi para que saliera de su puesto político. Lo consideraba un cobarde por no ser capaz de atacarlo directamente a él y usar a su familia como carnada.

Después de la boda, todos los usuarios volverían a sus misiones y estarían atentos a su señal apenas averiguaran dónde estaba la base del enemigo principal.

Rogue miraba entretenida el baile de la pareja protagonista del evento en vez de comer. Aunque no por eso dejó que Bail le robara su postre. El joven se quejó ante el golpe en su mano.

- No te robes mis cosas- lo amenazó

- Eres muy violenta, así nadie se casará contigo- le respondió malhumorado.

- Tengo otras metas. Soy yo quien le tiene lástima a quien será tu esposa en el futuro- mencionó sarcástica

- No te preocupes por eso. Sé que tendré a muchas de dónde elegir- le sonrió, provocando en ella celos internos que con dificultad logró disimular.

Rogue se levantó de su asiento en silencio, alejándose de él. ¿Por qué tenía que ser tan engreído? Sabía que lo que decía era verdad. Estaba segura que apenas él cumpliera 18, todas se le lanzarían como desesperadas. ¿Por qué se irritaba de solo pensarlo? ¿Por qué saber que se comunicaba con la hija del Senador de Bastión la entristeció?

- Oye, era broma. No te enojes- escuchó su voz grave tras ella- Ven conmigo. Bailemos. Me debes dos bailes desde el matrimonio de Tai.

- ¿En serio llevas la cuenta de eso?- se sorprendió

- Bailaste dos veces con Rob y se supone que eras mi pareja- la miró resentido- Como sea, ahora es nuestro turno.

La tomó de la mano y se la llevó. Su vestido verde claro se movía ligero en aquel ambiente. Él no dejaba de sonreirle y Rogue ya no sabía qué hacer. Ya no era lo mismo que en el matrimonio de Tai. En ese momento Bail no le gustaba... ¿o sí? Solo ella comprendía que esa era su última oportunidad para tenerlo cerca.

Desde la amenaza de Hera, la joven había decidido tomar más en serio su lugar en la Academia y aportar en las labores de protección en otros planetas. Todavía no le decía a nadie aquella determinación, menos a Bail.

El más joven de los Skywalker contemplaba a su pareja de baile sin discreción. No podía negarlo: Rogue era muy bonita. Tal vez no la más atractiva en toda la Academia, pero sí la única con la personalidad lo suficientemente interesante para llamar su atención. Agatha cada día era más amable y atento con él, sin embargo, Rogue... simplemente no podía dejar de mirar sus hermosos ojos grises. Fue extraño que decidiera abrazarla el día anterior, siendo que el contacto físico en general no era de su preferencia. ¿Por qué ella era una excepción?

Después de esos dos bailes, ella lo dejó. No podía seguir así. Había tomado una decisión y quería cumplirla a toda costa, aunque eso signficara apartarse de Bail por bastante tiempo.


Por fin Kylo y Shmi están casados ¿Qué determinación tomó Rogue? ¿Notan los paralelos en los sueños de Bail? ¿Qué significan?

Pronto lo sabremos...

(Las frases que dicen los Jedi corresponden a la canción "Surrender" de Tristam)

Muchas gracias por leer y comentar.