Hola a todos. Aquí está la segunda temporada, o por lo menos el principio. Este capítulo lo escribí hace ya par de semanas, pensando seriamente escribir el siguiente pronto.
ADVERTENCIA: SI ERES MUY SENSIBLE ESTE CAPíTULO NO ES PARA TI, AQUí VEMOS A UN BEN DESESPERADO QUE PUEDE INTENTAR COMETER CIERTASS COSAS...SI ES QUE SABEN A LO QUE ME REFIERO. REPITO, SI ERES SENSIBLE, NO ESTáS EN EL LUGAR ADECUADO.
Por lo demás, los leo. Chao.
Lentamente enfocándonos en los pasillos vacíos de las instalaciones correccionales de los Plomeros. Las letras de la canción Something Wicked - Starset suenan de fondo.
"Loving"...
Sigue avanzando en los pasillos.
"Hating"...
Se continúa avanzando lentamente hasta enfocarse en una celda entre las demás.
Luego, nos enfocamos en un Ben, a altas horas de la noche sentado en el escritorio con una especie de audífonos en los oídos, pequeño y metálico. Tiene frente de sí, hojas de papel y hologramas de tareas y clases pendientes de la escuela del reformatorio juvenil de los Plomeros.
Ben las ve, pero su mente es una nube negra de confusión y frustración. Últimamente no se ha encontrado bien. Suspiraba sintiendo algo de dolor interno, mientras soltaba las hojas de papel y escondía su cabeza entre sus brazos recostados en el escritorio.
"Ben"... - se escuchó una voz proveniente de la entrada de la celda. Era el Magistrado Gilhil.
Por el dispositivo que tenía Ben en sus oídos, no lo escuchó en un principio, pero logró sentirlo acercarse. No levantó la cabeza, solo giró los ojos para verlo.
"Deberías estar durmiendo a estas horas" - dijo con preocupación. No esperó siquiera una respuesta de Ben para seguir adentrándose en la celda y acercarse al muchacho un poco (aunque aún guardaba la distancia).
"Llevas varias noches que te quedas hasta muy tarde, casi no duermes." - hizo una pausa esperando la respuesta de Ben. Este no decía nada, solo tragó en seco y suspiró. Aún no mostraba su cara.
"Me informaron que no estás comiendo, te duermes en clases, tus calificaciones están totalmente en el suelo y… blah blah". Mientras el Magistrado hablaba, Ben subía el volumen de la música que escuchaba, sabía perfectamente porque él estaba aquí, pero no quería hablar, no en ese momento. Estaba distraído e inmerso en sus pensamientos, sentía una angustia interna un tanto incómoda y sofocante que no podía explicar. Había estado haciendo sus quehaceres, era la razón por la que estaba tratando de enfocarse y hacer sus tareas, pero no podía… Ben pensaba en tantas cosas que su mente era un caos y a la vez era fría y silenciosa. Pasaba sus dedos sobre las viejas cicatrices de sus brazos mientras pensaba en eso y escuchaba la música.
"... Además tienes par de semanas que no has vuelto a rehabilitación. Hay algo que quieras decirme al respecto?"- No recibió respuesta y ahí se percató que Ben no lo estaba escuchando.
-Se aclara la garganta- "Me escuchas?". - Se queda sin respuesta.
"Out of myself, I can feel it crawling
How can I tell if this is the ending?
Out of myself, it began evolving
I am not well, repent I'm guilty…. "
Ben sigue embotado en sus pensamientos, aún mirando sus brazos y escuchando la canción.
El Magistrado se percató que Ben había dejado de escucharlo por un buen rato. Se acercó rápidamente y con algo de enojo tiró de los brazos de Ben alejando sus dedos de sus heridas para que lo observara.
"Quieres apagar esa maldita cosa?! - Le quitó los dispositivos de los oídos y los lanzó al suelo.
Ben suspiró, pero no reaccionó, solo lo miró a los ojos. Ahora sí tenía su atención.
"Me preocupas, muchacho. Hemos pasado por mucho, pero también hemos avanzado." - El Magistrado se apartó, cerró los ojos y suspiró un momento antes de volverse hacia él.- "Sé que todo ha sido duro para ti, y quiero que sepas que puedes decirme cualquier cosa. No lo olvides".
Ben no respondió nada, solo se levantó lentamente de su asiento y se dirigió a recoger los dispositivos del suelo.
"Y hazme el favor, deja de escuchar ese tipo de música, no te favorece" - se detuvo un momento en la entrada antes de marcharse y cerrar.
A la mañana siguiente, Ben se había quedado en su celda-habitación. Cuando se abrieron las puertas para llevar a los jóvenes a las clases, este se quedó recostado en su cama. No había dormido muy bien en la noche, igual que las anteriores…. Luego de ver al Magistrado, recogió los dispositivos, lloró un poco hasta quedar dormido, pero su sueño fue ligero y no tardó mucho en despertarse agitado y no volver a conciliarlo otra vez. Estaba cansado.
Así pasaron las horas….
Ya era de tarde en el planeta. Las clases habían terminado, algunos estaban en sus celdas, otros se encontraban en rehabilitación.
Ben se había pasado el día encerrado y aislado a oscuras en la celda, exceptuando una pequeña cantidad de luz que entraba por una ventana, pero esta estaba cerrada por lo que era mínima. Se quedó allí, sobre la cama boca arriba mirando el techo y en algunas ocasiones dando vueltas tratando de dormirse para evadir las emociones que se encontraba sintiendo en el momento. Era hora de hacer algo al respecto, no podía quedarse así, dejando que la oscuridad lo devorara lentamente.
"Trenx… " - Llamó Ben con una voz débil y algo ronca al guardia de turno a través de la puerta cerrada. "Ven un momento, por favor".
Era la primera vez que Ben llamaba a este guardia. Se pudo escuchar a las afueras, los pasos cautelosos acercándose a la celda hasta el punto que Ben podía sentirlo ya del otro lado.
Ben suspiró. "Debo salir… ahora". - Dijo con su voz seca, carente de emociones.
El oficial tragó en seco, no supo qué decir. El humano pedía ser liberado de su celda, cosa que nunca había pedido. Solo se le permitía salir en los horarios establecidos y para rahabilitación.
"No… no…. no creo que pueda hacerlo, muchacho" - El oficial no quería pasar por una situación en el que el muchacho se rebelará como había pasado años atrás y atacara.
Ben rió un poco al sentir el miedo del guardia. "No te haré daño, solo necesito algo de ayuda". - Dijo aún con su voz seca. "Sabes que si quisiera, esta celda no me contendría". Efectivamente tenía razón, no había fuerza que lo mantuviera atado a un solo lugar, lo que dejó a Trenx pensativo.
No pasaron muchos segundos para que Trenx abriera la entrada. Ben salió lentamente con ambas manos dentro de sus bolsillos.
"A dónde irás?" - preguntó Trenx con curiosidad.
Ben se encogió de hombros y comenzó a caminar lentamente alejándose del área. No le dio la respuesta de una vez, pero luego de una distancia considerable, dijo casi para sí mismo la respuesta "a buscar un poco de ayuda con mi problema…".
Nos encontramos con un enfoque justo detrás de la cabeza de Ben que al movernos un poco dejaba en visto una puerta delante de él. Era la enfermería.
Ben suspiró y luego se adentró en ella. La enfermería de los Plomeros era pequeña y básica, aunque estaba bien equipada. Ya el hospital interno era más especializado.
Una enfermera Florauna fue la que recibió a Ben. Este no lo podía explicar, pero desde que la vio, sintió miedo, eso sin contar que no pasó mucho para que el Omnitrix comenzara a pitar y ponerse rojo. La enfermera retrocedió un poco ante la alerta del dispositivo.
Ben no hizo movimientos bruscos, solo con la otra mano tapó el dispositivo en señal de que hiciera silencio. Aparentemente el Omnitrix no quería que pidiera ayuda.
"Vengo por…." - comenzó a decir Ben cuando fue interrumpido.
"Depresión? Insomnio?", La enfermera sonrió "Lo sé joven Tennyson". ¿Cómo sabía todo esto? ¿Cómo sabía su apellido? Ben notaba estas extrañezas, pero a este punto comenzó a pensar que todo era paranoia e ilusiones debido a las noches que llevaba sin dormir. No dijo nada, solo se encogió de hombros.
"Bien, llamaré al doctor para ver que se te puede recetar. No tengo la autorización para hacerlo, pero bajo la prescripción médica, si.
La enfermera entró a una puerta que le quedaba atrás solicitando la presencia del doctor. No se escuchaba nada. Solo Ben podía ver las siluetas de dos personas allá adentro.
El Omnitrix seguía pitando, pero Ben trataba de callarlo. Solo seguía apretando con la otra mano.
No pasó mucho tiempo para que saliera el doctor. Era un Tetramand delgado para su especie, pero se veía… confiable.
"Hmmm… es el joven humano del que todos hablan, el que se está reformando. Mi nombre es Medeor y soy médico general" - Dijo el doctor con una sonrisa simpática.
El doctor se acercó a Ben haciendo que el dispositivo dejara de pitar. Todos observaron, mientras que Ben no pudo retener un suspiro.
"Tranquilo, voy a hacerte un examen general". - Fue como pedirle permiso a Ben, a lo que este no dijo nada, solo se quedó quieto en señal de que si podía.
"Aunque no lo creas, es un placer tenerte cerca consciente, sé que todos han hablado cosas de ti, pero también sé que has pasado por mucho" - Le decía el doctor mientras le hacía el examen general, notaba las ojeras, la palidez y los movimientos del muchacho lo que ya no le estaba dando buena señal. Tomó un escáner para un exámen más profundo. "Te he atendido desde que eres muy niño, solo que esta es la primera vez que vienes por tu propio pie, sin contar que es de las pocas que has venido consciente" - seguía hablando el doctor tratando de calmar la atmósfera, pero claramente veía que Ben no se encontraba bien físicamente.
El escaneo estaba completado.
"Enfermera Dyspitía…" - llamó el médico a la Florauna, quien nunca había apartado la mirada de encima del joven humano. "Quiero que le dé este fármaco para ayudar al joven con su insomnio" - Dijo presionando un botón en lo que parecía ser un dispensador. De allí salieron varias pastillas color blanco.
"Te la estarás tomando por un par de días, pero quiero que vayas al ala médica y busques ayuda de un especialista en el área" - dijo al joven Tennyson. "Buena suerte", fue lo último que dijo el doctor antes de retirarse.
Ben y la enfermera Dyspitía quedaron a solas de nuevo. La enfermera se acercó al joven Ben, causando que el Omnitrix volviera a pitar, pero fue ignorado. "Tómate estas el día de hoy", dijo entregándole 3 pastillas en la mano. "las demás se las entregaré a tu cuidador para que te las dé las siguientes noches".
Ben solo acertó con la cabeza y se marchaba del lugar no sin antes hacer una pausa y volver su mirada hacia la enfermera. Esta nunca apartó su mirada de Ben, solo sonrió cuando sintió que esté la volvió a mirar. Finalmente se fue a su celda.
Aún no era de noche, pero Ben quería probar los medicamentos. Estaba sentado en el borde de su cama pensando en tomarse las 3 pastillas en ese momento. ¿No eran muchas? Hmmm… no cuestionaría mucho, el médico y la enfermera sabían lo que hacían, además, fueron inteligentes al no dejárselas todas, pues tampoco dudaría en tomarlas al mismo tiempo.
"Toc toc", justo antes de tomarlas llegó el Magistrado a verlo. En un principio, este se adentró a la habitación sin decir una sola palabra, solo suspiró y se sentó al lado de Ben en la cama. El chico no dijo nada ni siquiera hizo contacto visual, solo apretó fuerte el puño para no mostrarle los medicamentos, no es que le fuera a decir algo, pero quería mantenerlo oculto.
El Magistrado movió los dedos y miraba alrededor como buscando una manera de que Ben no se sintiera presionado por su presencia. "Hoy no fuiste a clases…", fue lo único que le salió al Magistrado.
Ben no respondió, solo se mordía un poco los labios. No sabía el porqué, pero estaba muy preocupado por los medicamentos, algo dentro de sí lo quería mantener en secreto. Solo eso. Lo cual no tiene sentido si esos medicamentos fueron recetados y son para ayudarlo. Quizás algo de rebeldía en si.
"Supe que hoy fuiste a la enfermería, ¿algo que deba saber?", le preguntó el Magistrado.
"No, nada importante, solo fui en busca de ayuda", dijo Ben con su voz seca usual aún sin hacer contacto visual.
El Magistrado se asustó, por un momento pensó que Ben había cometido una locura, con un poco de agite estuvo buscando los brazos de Ben, pero estos estaban tapados por el abrigo con capuchera que llevaba puesta.
"Cálmense, no he hecho nada. Solo fui por mi problema para dormir". El Magistrado suspiró al escuchar eso, por un momento pensó que Ben lo había intentado …. de nuevo. Y por poco encuentra las pastillas que Ben escondía en su puño.
Le costó un par de segundos calmarse, pero lo hizo. "¿Qu… qué tal te fue?", preguntó volviendo a su compostura anterior.
"Bien, supongo…me dijeron que buscara ayuda especializada", dijo Ben tranquilamente, solo eso.
El Magistrado sentía que algo pasaba, pero no quería presionar a Ben. Había pasado por allí para darle la vuelta. Se levantó de la cama y se iba a seguir con sus quehaceres "Muchacho, recuerda, cualquier cosa que necesites hablar, estoy para escucharte". Se fue y cerró la celda.
Ben dejó escapar un suspiro, por poco y lo nota. Aún no entiende esa rebeldía de él, a la larga el Magistrado sabía que lo iban a medicar. Abrió la mano y veía las 3 pastillas color blanco, ya había llegado la hora de tomarlas y dormir por esta noche. Todo mejoraría, tal vez.
Se tragó las pastillas.
Habían pasado unos 30 minutos desde que se había medicado. Todo daba vueltas, no se podía mantener mucho de pie. Dejó de luchar y dejarse llevar por lo que estaba sintiendo, poco a poco iba desapareciendo. No lo sabía explicar, pero era una agradable sensación.
Antes de darse cuenta estaba profundamente dormido.
Una voz masculina se repetía en sus sueños una y otra vez de forma intermitente y lenta: "Quiebre, quiebre, quiebre".
Soñaba con destrucción, gritos por doquier. El sueño era confuso, todo estaba oscuro allí, pero aún así podía ver algunas escenas y sintiendo algunos sentimientos. Aquella palabra seguía repitiéndose una y otra vez sin parar "Quiebre". Todo era un caos. Algo lo perseguía y no sabía decir que era.
Con mucha confusión y sintiendo frío, lentamente se despertaba. Le costaba levantarse, su vista estaba nublada, casi no distinguía nada, exceptuando al Omnitrix, el cual no dejaba de pitar de forma intermitente y fuerte.
Ben estaba volviendo a caer dormido cuando el Omnitrix le mandó una descarga que terminaría por llevarlo a la consciencia.
Allí se dio cuenta, no estaba en su celda más, ni siquiera en la base. Se encontraba en una colina, en las afueras. ¿Qué había pasado? Miró a su alrededor buscando respuestas y lo único que vio a la distancia fue la base de los Plomeros en llamas, con varios corriendo afuera.
Ben se transformó en un Kinecelerian y corrió al lugar a ver qué había sucedido. Al llegar volvió a ser humano. Varios Plomeros Pyronites absorbían el fuego, mientras otros trataban de sacar a los heridos, nadie se había percatado de la presencia del chico.
El Magistrado Patelliday estaba herido y hablaba con el Magistrado Labrid. "Es Gilhil, no ha salido aún, HAY QUE AYUDARLO". Ben escuchó eso y no pudo evitar que su corazón casi se detuviera. Sintió miedo. Con gran preocupación se transformó nuevamente en un Kinecelerian y recorrió las instalaciones en busca del Magistrado Gilhil.
Allí dentro el caos reinaba, todo estaba desorganizado, destruido, había cuerpos tirados debajo de escombros así también otros tantos que parecen haber perecido en batalla. ¿Qué diablos había pasado? Ben continuó su recorrido y mientras más se adentraba, más se espantaba con todo el desastre.
En su trayecto, entre todo el caos, pudo verlo, era el Magistrado. Estaba tirado y gravemente herido. Ben se detuvo, se destransformó y comenzó a acercarse lentamente, no lo podía creer. "Magistrado….", dijo en voz baja, más para sí que para otros. Fue a su lado aún sin creer lo que estaba viendo, agarró una de sus manos y la sostuvo con fuerza. En ese momento lamentaba tanto el no haber ido a hablar con él estos últimos días, ocultarle cosas. El Magistrado siempre estuvo ahí para él.
De un momento a otro el Magistrado respiró profundo y con fuerza, recuperando la consciencia. Ben no supo explicar las emociones que sintió cuando eso pasó, él estaba vivo, todavía … Sentía un alivio que inundaba todo su ser, pero él estaba gravemente herido, no le quedaba mucho. Ben iba a transformarse y sacarlo de allí cuando el Magistrado lo miró, fue en ese momento que todo cambió. El Magistrado al verlo a los ojos sintió un terror que inundó todo su ser. Se agitó y quería gritar, pero dado su estado actual lo único que podía hacer era revolcarse un poco.
Ben no comprendía lo que estaba pasando, pero trató de calmarlo. En ese momento, todos los que estaban presentes se percataron de la presencia del humano. Todos dejaron de hacer lo que hacían, enfocaron las miradas en él y se escuchaban murmullos. "Por favor…. el Magistrado Gilhil necesita ayuda", dijo con confusión, pero algo le decía que no era bienvenido allí.
Los Pyronites que estaban para apagar el fuego de pronto se pusieron a la ofensiva y se dirigían a Ben para atacar. "¿Qué está pasando? El Magistrado morirá y ...", ahí se percató, Gilhil había muerto mientras aún sostenía su mano. Mirando el rostro de él, dejó caer con brusquedad su brazo y se alejó un poco. No lo podía creer.
Todos los Plomeros ahí presentes seguían acercándose apuntándole con sus armas y aquellos con poderes, haciéndolo con ellos. Ben no entendía nada.
"Maldito humano, pagarás por todo esto", dijo uno de los Plomeros allí presente. "Hoy cobraste muchas vidas, muchas de ellas de gente muy honorable", dijo otro alienígena. Poco a poco se acercaban a él en posición ofensiva. "No mereces vivir", dijo uno mientras disparaba su arma hacia el joven humano. Ben vio la onda de energía acercarse a él en cámara lenta, estaba tan sorprendido que no se iba a transformar, pero el dispositivo sí. Antes del impacto, lo cambió a un Ectonurite evadiendo el disparo. Ben volvió a su forma humana, allí entró en razón, se transformó en un Pelarota Arburiano y huyó del lugar. Los Plomeros presentes comenzaron a atacarlo, pero su armazón era impenetrable.
Luego de varias horas huyendo, por fin los Plomeros habían perdido su rastro, por ahora…. Se encontraba en una cueva grande y húmeda apartado de todos. El dispositivo lo volvió a su forma humana.
Estaba confundido, no entendía absolutamente nada. Lo que sí sabía es que allá afuera algo había pasado y que el Magistrado estaba muerto. Comenzó a caminar dando vueltas y a agarrarse la cabeza con fuerza, quería gritar, quería llorar, pero las lágrimas no le salían en ese preciso momento, no sabía qué hacer.
Recordaba como todos lo veían, como el Magistrado lo miró antes de morir. Esto no puede ser posible.
Ben comenzó a sufrir un ataque y a escuchar voces en su interior nuevamente "quiebre", "culpable", "asesino", "inservible"...comenzaba a tener imágenes donde él les hacía daños a los demás. La culpa comenzaba a inundarlo de dentro hacia afuera. Presa del pánico, la ansiedad y la psicosis del momento no sabía qué hacer, quería escapar de todo esto que lo envolvía, pero no sabía cómo. Su familia estaba muerta, la base estaba hecha pedazos ...el Magistrado estaba muerto. Sin duda la desgracia lo perseguía y así mismo, la culpa. Estaba agitado, no sabía qué hacer.
Ben estaba de rodillas en el suelo, casi hecho una bola mientras con una mano se agarraba fuerte el cabello y con otra el pecho, ahora sí, comenzó a llorar paniqueado y de dolor. ¿Por qué él? ¿Esto no lo dejaría nunca, verdad? Mientras lloraba y revolcaba de dolor en el suelo, fue allí donde vio al lado de él una piedra de tamaño considerable y puntiaguda. Algo vino a su mente y comenzó a calmarse conforme se enfocaba en ese pensamiento.
El Omnitrix comenzó a pitar y a ponerse rojo. Ben lo ignoraba. Se sentó en un área con el arma punzante en mano. Su vida pasaba lentamente frente a él, recordaba todo y se sentía culpable de todo. Era lo que debía hacer.
No había ningún sonido en esa oscura cueva, solo escuchaba algunas gotas caer. Suspiró dejando sus venas del brazo al descubierto y justo cuando iba a cometer lo que iba a hacer, una capa de taedenita lo cubrió impidiendo que él lo hiciera. No podía ser… lo volvió a intentar una y otra vez, está vez con enojo y siempre pasaba lo mismo. Con frustración lanzó lejos la piedra y se volvió a tirar al suelo a llorar.
"Ja Ja Ja Por más que lo intentes el Omnitrix no te lo permitirá" - dijo una voz masculina en una parte elevada de la cueva.
Ben se secó las lágrimas y miró en busca del origen de aquella voz, pero estaba muy oscuro en esa área. Ese extraño ser iluminó con una luz morada proveniente de sus manos.
"¿Quién eres?", preguntó Ben con voz algo agitada y temblorosa.
El ser bajó para estar al nivel de Ben. Era un ser humanoide que llevaba puesto un traje morado con negro. Tenía un casco, pero aún así podía ver su rostro pálido parecido al de un humano. Era la primera vez que veía a esta especie.
"Me llamo Eon y vengo a ayudar", le dijo con cara maliciosa y sonriente a Ben.
Ben solo caminó con nerviosismo alrededor de este ser que apenas acababa de conocer y venía ofreciendo ayuda.
"¿Cómo puedes ayudarme? Nadie puede, no importa que tanto lo intente, la desgracia me persigue", dijo Ben con los ojos aguandósele nuevamente, pero no permitiéndose que una lágrima corriera, no frente a este extraño.
"Creeme que te entiendo, soy como tú, víctima de los planes de estos victimarios que han ido por todo el multiverso arruinando la vida de los Ben Tennysons".
Ben no entendía de lo que le hablaba. ¿Multiverso? ¿Otros Ben Tennysons? Este hombre estaba loco, sin duda.
Ben iba a dejarlo hablando solo y se iba a marchar cuando Eon captó su atención… "Tu familia…tu familia pagó el precio", "El Magistrado Gilhil lo pagó…"
"¿De qué hablas?", preguntó Ben deteniéndose. Ni siquiera se preguntó cómo este nuevo ser que ni conocía, sabía todo esto. "Mi familia fue asesinada por Timer, un cazarrecompensas." Ben miró al suelo sintiéndose pensativo. "No sé qué le pasó al Magistrado, pero parezco ser el responsable….".
Eon volvió a reírse de manera loca "sabes tan poco, chico". Abrió sus brazos levantando su capa y mostrando escenas donde enseñaba a un humano con bata blanca y reloj de bolsillo, y mostraba a otros Bens como si fuera una película. "Estos son los responsables". Eon cerró sus brazos y esta vez con su mano abrió una especie de portal que guiaba a lo que parecía ser un garage. "Ven conmigo y juntos haremos justicia".
Si antes estaba confuso, ahora lo estaba más. No estaba seguro, este ser acababa de aparecer luego de toda esta desgracia, se sentía con miedo aunque no lo demostrara. Aún sentía toda esa ola de culpa que lo rodeaba, pero sin duda, quería hacer algo al respecto. Tampoco tenía a donde ir, ahora pareciera que todos lo querían muerto.
Temeroso y dudoso, caminó junto a Eon y juntos entraron al portal desapareciendo del lugar.
Y bien, si sé que soy horrible al hacerle esto al pobre Nega Ben, pero descuiden, todo está friamente calculado y en un futuro el verá la luz, pero ,iemtras tanto...MUAJAJAJA
