Ágiles, discretos y silenciosos como la misma noche, los cuatro hermanos tortugas: Rafael, Donatello, Miguel Ángel y Leonardo, terminaban de patrullar las calles de Nueva York, obviamente, sin ser vistos por ningún humano.

Con la amenaza de Destructor, era prácticamente imposible saber cuándo afectaría a un nuevo ser para convertirlo en uno de sus mutantes. Por esa razón, las tortugas permanecían alertas durante la noche. Su misión: evitar que Destructor siga mutando humanos y ayudar a los mutantes a rehabilitarse para que no se unan a Destructor y permanezcan seguros en un lugar lejos de la vista de los humanos.

Esa noche, la ciudad estaba bastante tranquila, para ser Nueva York.

—¿Soy al único que todo esto le parece muy sospechoso?—dijo Donnie en el momento en que él y sus hermanos se detuvieron sobre el techo de un edificio. Sacó su Bo avanzado y lo convirtió en un telescopio.—¡No hemos visto señales de los aliados de Destructor en semanas! ¡Ni el Clan del Pie! ¡Ni kraangs!

—Tal vez ya se rindieron en su búsqueda del dominio mundial y piensan finalmente hacer algo con sus vidas—fantaseó Mikey—. ¡Lo que significa que también nos dan chance de enfocarnos en nuestras vidas! Ahora podré hacer mi formulario para inscribirme en Parsons.

Rafael miró a su hermano menor, incrédulo.

—¡¿Quieres inscribirte en una escuela?! Lo creería de Donnie, ¿Pero de ti?

—No es sólo una escuela—corrigió Mikey—. ¡Es la mejor escuela de arte y diseño de Nueva York! He estado reuniendo una carpeta con mi trabajo artístico, para la prueba de admisión. Incluso Splinter me ha ayudado con ello.

—Me alegra que tengas metas Mikey—dijo Donnie—. Pero sabes que ninguno de nosotros puede asistir a una escuela. Los humanos nos creerían monstruos.

—¡Duh! ¡Ya lo sé!—dijo Mikey—Yo quiero hacer la modalidad a distancia. Al parecer, puedes hacer cualquier carrera en línea.

—Aún así, te piden muchos datos que, en tu caso, tendríamos que hacer falsos. Y no podemos engañar al gobierno—señaló Donnie.

—Podemos, pero no debemos—corrigió Rafa—. Atraeríamos la atención con el menor error.

Mikey no se desanimó.

—Aún tengo la esperanza de poder asistir a una escuela de arte. ¿Qué? ¿Ustedes nunca han pensado lo que quisieran hacer cuando hallamos derrotado a los malos?

Los tres hermanos tortuga se quedaron en silencio. Donnie sonrió.

—Yo quisiera trabajar con el papá de Abril y ayudarlo con sus inventos. Él nos conoce. Una vez me ofreció un puesto dentro de su compañía, y lo mejor de todo, es que no tendría relacionarme con ningún humano además de él y de Abril—Donnie puso ojos de corazón.

Rafa interrumpió los pensamientos románticos de su hermano.

—¡Yo quisiera ser un luchador profesional!—alardeó haciendo una pose ruda—He visto como hay luchadores que usan un disfraz. Nadie sospecharía de mi apariencia y tendría la oportunidad de aplastar a mis contrincantes tramposos y deshonrosos. ¡Es el plan perfecto!

—¿Tú Leo? ¿Qué te gustaría ser?—le preguntó Mikey, emocionado.

Leo se quedó pensando en los planes de sus hermanos. En primer lugar, ni sabía que sus hermanos hicieran planes a futura. En segundo lugar, nunca se imaginó una vida después de la amenaza de Destructor sobre el mundo. Él vivía el día a día. Y aunque sabía que eso no era malo, también sabía que no se había enfocado en sus gustos, además de "Héroes espaciales" y las artes marciales.

No sabía lo que sería de su vida.

—Pues, hay mucho que me gustaría hacer. Tantas opciones, que aún no me decido.—Dijo Leo, intentando sonar tranquilo y confiado.

Sus hermanos asintieron y decidieron no seguir preguntando, para alivio de Leo. Donnie echó un último vistazo por su telescopio y suspiró convencido.

—Bueno, parece que será otra noche sin actividad sospechosa. ¿Qué quieren hacer ahora?

—¡VAMOS POR PIZZA!—festejó Mikey.

—¡El último en llegar a Tony's paga!—dijo Leo, siendo el primero en saltar del techo.

—¡Y ése serás tú!—le siguió Rafa.

Las cuatro tortugas siguieron brincando de techo en techo en dirección a su restaurante de pizza favorito.

De pronto, Leo alcanzó a ver, por el rabillo del ojo, el movimiento sigiloso de una criatura semejante a un dragón. Esto lo distrajo, quedándose atrás de la carrera. Curioso, decidió perseguir a la extraña criatura.

Ésa cosa era rápida, Leo apenas podía seguirle el paso. Buscaba señales para ver que iba por el camino correcto: una cola, una garra, un cuerno. Lo que fuera eso, parecía la combinación de muchas criaturas. ¿Un nuevo mutante? Probablemente.

Después de una larga persecución, la criatura lo guió hasta el Estanque de las Tortugas, en Central Park. Pero antes de que Leo pudiera hacer algo, la criatura se sumergió en el estanque, el cual, despedía un brillo mágico y singular.

Todo eso parecía muy raro para la tortuga ninja. Con cuidado, se acercó al estanque. Seguía brillando, pero no se veía rastro alguno de la criatura.

Leo sacó su celular inventado por Donnie y les envió un mensaje a sus hermanos.

—Chicos, creo que encontré algo de los Kraang. Véanme en el Estanque de las Tortugas en Central Park.

Después de enviar el mensaje, Leo examinó el agua del estanque. No se sentía seguro de hacer contacto con esta, por lo que tomó una rama cercana e intentó sumergirla.

De repente, Leo sintió que alguien, o algo, tomó el otro extremo de la rama y lo arrastró con él al agua.

Leo cerró los ojos, esperando el chapuzón y las fauces del mutante del estanque. Pero no, lo que sintió después, fue que giraba dentro de un enrome torbellino, incapaz de controlar su cuerpo.

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Finalmente, Leo sintió que tocaba tierra firme.

Le dolía todo el cuerpo y lo sentía... extraño.

Lentamente, Leo abrió sus ojos. Se encontraba cerca de un estanque. Por un segundo, creyó que todavía seguía en Central Park, de no ser porque aquel estanque lucía completamente normal y tres diminutas y coloridas ponies lo estaban mirando con curiosidad.

Un minuto. ¿PONIES?

Leo alzó la mirada a ellas, quienes retrocedieron asustadas.

—Ehm. ¿Está usted bien, señor?—preguntó la pony de en medio, quien decoraba su crin roja con un gran moño rosa.

Leo se les quedó viendo, sorprendido.

—Un caballo que habla—dijo Leo casi en un susurro.

—¿Disculpe?—se quejó la pequeña pony—¡No soy un caballo! Soy una yegua. Una potranca. Y tengo un nombre.

—Applebloom, shh —le cubrió el hocico otra pony, ella era blanca con crin rosa y lavanda. Además, tenía un pequeño cuerno en la frente.—No creo que se conveniente decirle nuestros nombres. Se ve raro.

—Si es raro, pero no creo que sea malo. Al menos, no conozco a ningún alicornio malo.—dijo la otra pony, naranja de crin fucsia y con pequeñas alas en sus costados.

—¡Es el primer alicornio corcel que hemos conocido o que alguien haya visto en Equestria desde hace siglos!—exclamó Applebloom—¡Así que si es raro y es serio! Este corcel necesita nuestra ayuda. Después de todo, somos las Cutie Mark Crusaders.

—¿De qué están hablando?—les preguntó Leo, totalmente confundido.

Las potrillas lo voltearon a ver y rieron inocentemente.

—Lo siento, es la emoción. Hace mucho que no formamos parte de algo así de importante. Soy Applebloom—se presentó la potrilla—. Ella es Sweetiebell—dijo señalando a la unicornio—. Y ella es Scootaloo—señaló a la pegaso—. ¡Somos las Cutie Mark Crusaders!

Las tres ponies juntaron sus flancos, luciendo tres marcas de escudo casi similares. Applebloom tenía una manzana, Scootaloo tenía un rayo y Sweetiebell tenía una nota musical.

Leo arqueó las cejas. Aún no entendía nada. Volteó a ver el estanque.

—Ah. Ya entendí. Me estoy ahogando y estoy teniendo alucinaciones.

Las ponies lo miraron asustadas.

—Sólo tengo que encontrar algo que me haga reaccionar... ¡La rama! Aquí está—dijo Leo, estirando un brazo para tomarla.

¡Se quedó helado!

No era un brazo lo que estaba estirando. ¡Era una pata! ¡Una pata de caballo!

Con un sobresalto, miró el resto de su cuerpo. Tenía cuatro patas, pelaje verde, una cola de caballo larga y azul, ¡Alas en vez de caparazón!

Miró su reflejo en el estanque. ¡Tenía la cara de un caballo con crin azul! ¡Y un cuerno largo de color esmeralda sobresalía en su frente!

—¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!

Las ponies miraron como el joven alicornio no dejaba de dar vueltas, tropezaba con su propia cola y/o alas, y gemía su desgracia. Era una situación bastante penosa.

—Definitivamente, es el pony más raro que haya conocido—dijo Scootaloo a sus amigas, quienes asintieron en silencio.

—Pobrecito—Sweetiebell se sintió mal por el alicornio verde.

Applebloom se quedó pensando en una posible solución.

—Creo que lo mejor será llevarlo con Twilight. Ella sabrá que hacer.

Las tres amigas asintieron y se acercaron al alicornio para tratar de calmarlo.

—Señor, señor, vamos a ayudarlo. Cálmese—le dijo Sweetiebell en una tierna voz.

—¡¿Que me calme?! ¡SOY UN CABALLO!—gritó Leonardo.

—Alicornio —le corrigió Scootaloo.

—¡LO QUE SEA!—gritó Leo—¡¿DÓNDE ESTÁN MIS KATANAS?!

—¿Kata-qué?—preguntó Sweetiebell.

—¡Mis espadas!—Leo comenzó a palpar el suelo, buscando sus armas.

Las ponies ayudaron a buscar. Applebloom las encontró detrás de un arbusto.

—¡Aquí están!—avisó Applebloom.

Sweetiebell usó su magia para acercar las espadas al alicornio. Leo intentó tomar sus espadas, pero no podía sujetarlas con sus pezuñas y eso le frustraba. Sweetiebell señaló su propio cuerno, dándole a entender que él podía hacer algo similar a lo que hizo la pequeña unicornio. Pero Leo suspiró rendido.

—Gracias—les dijo—. Pero no puedo hacer lo que ustedes. No soy... un... ali... alicuerno. O eso. Soy una tortuga ninja mutante. Y vengo de la ciudad de Nueva York.

Las tres ponies se quedaron calladas. Ya no sabían si el alicornio era raro, o loco. Pero Applebloom estaba decidida a ayudar.

—Eso... explica muchas cosas.

—No explica nada—la contradijo Scootaloo.

Applebloom la miró enojada.

—Twilight ha vivido viajes Inter dimensionales. ¿Lo olvidan? Puede que él también sea un viajero de otra dimensión. No se preocupe, señor tortuga, vamos a llevarlo con Twilight, ella podrá ayudarlo a regresar a su casa.

Leo sonrió agradecido.

—Gracias, pequeñas ponies.

Entre las tres lo ayudaron a acostumbrarse a caminar en cuatro patas, y lo guiaron hasta su hogar en Ponyville. Hasta que Scootaloo recordó un punto importante.

—Oigan, ¿En serio vamos a llevar un alicornio macho al pueblo? ¿No creen que llamará mucho la atención?

—Mi hermana mayor me enseñó que siempre hay que estar lista para una emergencia como esta —sonrió Sweetiebell.

Con su magia, hizo aparecer un sombrero de copa sobre el cuerno de Leo.

—Mucho mejor—asintió Applebloom.

Cuando llegaron, Leo admiró el pueblo en el que se encontraba. Tan pacífico y amigable. Todos los ponies que vivían ahí lo saludaban amablemente.

Definitivamente ya no estoy en Nueva York. Pensó Leo.

De pronto, los cuatro ponies llegaron al centro del pueblo, donde se erguía un gran árbol de cristal. Junto a él, había un elegante edificio, donde distintas criaturas entraban y salían felices.

Las tres pequeñas ponies trotaron hasta las puertas del árbol-palacio y llamaron a la puerta. Un pequeño dragón morado les abrió.

—¡Hola! ¡Que grata sorpresa! Hace mucho que no vienen a verme!—les dijo a las ponies.

—Hola Spike. Lo sentimos, pero vinimos a ver a Twilight. ¡Es muy importante!—se disculpó Applebloom.

Spike se entristeció rápidamente.

—Ah. Claro. Todos ahora buscan a Twilight, pero se olvidan del pequeño dragón.

—¡No exageres Spike!—le dijo Scootaloo—¡Si eres importante! Y nuestro amigo. Pero en serio es muy importante que le presentemos nuestro nuevo amigo a Twilight.

Spike se asomó tras ellas y vio a Leo, quien le sonrió incómodo.

—¿Un pegaso enmascarado con sombrero de copa?—les preguntó Spike, confundido.

Sweetiebell acercó a Leo frente a ellas y Spike y sutilmente elevó su sombrero para que Spike viera el cuerno escondido.

—¡¡Por Celestia!!—exclamó Spike, entendiendo la gravedad del asunto.

Invitó a los ponies a pasar dentro del castillo. Adentro se veía mucho más grande de lo que parecía por fuera.

—¡Síganme!—les dijo Spike, corriendo.

Las tres ponies corrieron, pero Leo se quedó un poco atrás, tropezando con sus patas.

Spike y las Cutie Mark Crusaders abrieron de para en par las puertas que dirigían a la sala del mapa Cutie Mark. Ahí estaba Twilight, platicando con Starlight Glimmer.

—¡TWILIGHT!—dijeron al unísono los amigos.

—¿Spike? ¿Qué sucede?—preguntó la princesa alicornio.

—Tú debes... Él... y Yo... Ellas lo... Y ÉL—a Spike le faltaba el aire.

—Spike, usa palabras—se impacientó Twilight.

Las ponies hablaron en lugar del drangoncito.

—¡ENCONTRAMOS UN ALICORNIO!

—¡¿QUÉ COSA?! ¿OTRO ALICORNIO?—preguntó Starlight, sorprendida.

—¡POR CELESTIA!—se asombró Twilight —¿Y DÓNDE ESTÁ?

En ése instante, Leo entró a la sala, incapaz de controlar sus movimientos. Su sombrero se cayó y Leo tropezó justo frente a Twilight, quien la miró sorprendida.

Leo la miró desde abajo. Sus ojos se perdieron en los de la pony violeta. Eran grandes, profundos, y Leo sintió que se sumergía en un universo de estrellas al verlos. Dándose cuenta de lo que estaba pensando, se sonrojó y trató de ponerse en cuatro patas nuevamente.

—Ehm. Lo siento. Lo siento mucho—se disculpó Leo, avergonzado.

—¡Guau! ¡Otro alicornio!—dijo Starlight, asombrada.—¿Cómo es posible, Twilight? Creí que un pony se volvía alicornio al conseguir una hazaña valerosa. Como tú.

—Así es—afirmó Twilight—. Y Celestia nunca me escribió sobre el nombramiento de un nuevo alicornio. Y es macho.

Twilight se quedó mirando los hermosos ojos azul zafiro del alicornio. Sintió como si se sumergiera en un gran océano. Dándose cuenta de sus pensamientos, Twilight se sonrojó un poco y trató de concentrarse.

—Ehm. ¿Quién eres?—le preguntó Twilight, tratando de sonar seria.

—Me llamó Leonardo.

—Que nombre tan raro—señaló Starlight.

—¿De dónde vienes, Leonardo?—le preguntó Twilight.

—No soy de esta dimensión—confesó Leo—Todo lo que sé es que en un momento estaba persiguiendo a la criatura más extraña que haya visto, y al siguiente: ¡Me convertí en caballo!

—Alicornio—corrigió Starlight.

Leo bufó frustrado hacia la unicornio. Ella no pudo evitar sonreír apenada. Pero Twilight estaba más interesada en la criatura que había traído a Leo al mundo de Equestria.

—¿Cómo era la criatura?

Leo intentó recordar cada detalle de la criatura.

—Era grande y larga. Flotaba y se movía como una serpiente. Aunque tenía cuatro patas, y garras. Creo que llegué a verle cuernos de cabra o chivo.

Twilight y Starlight se vieron entre sí. Ya sabían de quién estaba hablando Leo.

—Discord.

¡Hola hola!¿Cómo están? Este fic se me ocurrió después de ver cuántos fanfictions había de Twilight X Leonardo. Nunca había pensado que esa pareja pudiera ser verdad hasta que lo vi. ¡Me encantó! Por eso quise escribir esta historia. Está inspirada en otro fic incompleto que se llama "Teenage Little Ninja Ponies". Por ahora, sólo tengo pensado que Leo esté en Equestria, pero más adelante, vendrán el resto de las Tortugas y... uno que otro villano de TMNT.

Las tortugas son las de Half-shell heroes. Y el Mlp es del 2012.

Espero les guste.Cuídense mucho.