Disclaimer. Nada me pertenece
Este fic participa en el concurso de OS por un audio, de Pam ch voz, en su canal de YouTube, el premio será hacer un Audiofic al Os que resulte ganador.
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La pueden encontrar en YouTube y Facebook como Pam ch voz, síganla es muy buena , es un crack.
Pansy Parkinson caminaba por los pasillos de Hogwarts muy contenta con la compra que había hecho en sortilegios Weasley. Había adquirido una poción desinhibidora, que pensaba usar en cierto chico muy especial para ella.
Llego a la sala común de slytherin y ahí sentado frente a la chimenea se encontraba Draco Malfoy perdido en sus pensamientos, completamente solo, sin nadie a su alrededor. Pues su popularidad ya no era la misma desde la guerra, todos lo evitaban, como si tuviera la peste. Excepto Pansy quien no perdía oportunidad en acercársele pese a sus negativas.
─¡Hola draquito!
─Largo de aquí, Pansy─dijo mirándola con desprecio, sin apartar la vista de la chimenea
Pero ella no se dio por vencida y se sentó a su lado─¿No escuchaste?, ¡dije que te largaras!
La chica sin previo aviso le roció el contenido de la poción a la cara, haciéndole caer al suelo─¿Pero qué rayos? ─dijo el limpiándose el rostro con las manos
Pansy le miraba expectante, creía que la poción le ayudaría a conquistarlo, pero sus esperanzas cayeron cuando lo vio incorporarse con una estúpida sonrisa en su rostro – Granger,¿Dónde está ella? , ¡Necesito decirle que la amo!
─¿Quién la necesita, si me tienes a mí? ─expreso sugerente acercándose ,sin embargo él le miro con horror y de un empujón la aparto del camino. Dirigiéndose ahora a la torre de premios anuales que ambos compartían.
Se sentía extrañamente diferente, sin ataduras, como si solo el suelo le impidiese volar.
Entro como un torbellino a la torre de premios anuales, la busco en su recamara, en el baño pero no la encontró. Así que se sentó en la sala a esperarla, mientras le preparaba una sorpresa.
La quería, la deseaba, la amaba, ahora lo tenía claro y no estaba dispuesto a perder más el tiempo, arriesgándose a que alguien más ganara su corazón. Al diablo los prejuicios sobre la sangre, su familia, sus amigos y el qué dirán, él era un Malfoy y lucharía por lo que quería. Porque un Malfoy no se rinde jamás.
Hermione Granger regresaba a la torre cargada de libros, agotada después de horas de estudio en la biblioteca. Tenía planeado llegar a dormir, dormir y no saber del mundo hasta el día siguiente, más nada la preparo para lo que vieron sus ojos al abrir la puerta, frente a ella estaba Draco Malfoy con un ridículo gorro de orejas de conejo, pero lo que más la perturbo era la amplia sonrisa que se dibujaba en su rostro. Una sonrisa diferente a las que siempre solía mostrar.
─¿Malfoy? ─se atrevió a articular
─Granger─dijo con voz anhelante
─¿Te encuentras bien, Malfoy?
─Mucho mejor ahora que mis ojos te ven─dijo ensanchando aún más su sonrisa
Ella abrió los ojos en sorpresa y un ligero rubor se apodero de sus mejillas ─Creo que debes ir a la enfermería, no estás bien ─se acercó a él tocando su frente, en señales de fiebre pero su temperatura corporal era normal.
El cerro los ojos disfrutando de su contacto, soltando un suspiro en el acto─oh granger, siempre espere por esto─Hermione lo soltó al momento, asustada por su comportamiento
─¿A qué te refieres? ─pregunto temiendo la respuesta
─el día en que aceptaras ser mi novia─contesto clavando sus ojos grises en ella, anhelando por una respuesta positiva
─¿Tu y yo, novios? ¿Has perdido la cabeza? ─se cuestionó andando de un lado para otro, como león enjaulado-Seguramente eres víctima de algún hechizo o es una broma de muy mal gusto-razono en voz baja
El joven le miraba embelesado, fascinado con la rebeldía de sus cabellos castaños cayendo por su espalda, su cintura enmarcada por la blusa ajustada que lucía, sus largas piernas moviéndose cadenciosamente, sin embargo lo que más le fascinaba eran las pecas de su nariz, podía contarlas una por una y no cansarse.
─¡Malfoy¡ ─le grito sacándolo de su ensoñación –Vamos, te llevare a la enfermería─sentencio decidida
─Granger, estoy bien, tú mirada es lo único que necesito para estar bien─la tomo de la mano guiándola hacia el─Te escribí un poema, escucha
─Malfoy, no es momento para poemas-de pronto se interrumpió a si misma dándose cuenta de las palabras pronunciadas por el─espera, ¿Tú me escribiste un poema? ¿A mí?
─shh, escucha─la silencio arrodillándose frente a ella, tomando una flor del florero más cercano
Tus ojos de caramelo
Tus dientes de conejo
Tu cabello de terciopelo
A mi corazón han conquistado
Dime, mi conejita, ¿Serias mi amor?
Terminando la última oración, la joven no sabía si reír o llorar. Se sentía halagada pero a la vez insultada, así que opto por la primera opción, río de buena gana. Su risa retumbaba en los oídos del chico, como una suave melodía que inundaba su mente, adormeciendo sus sentidos y haciéndole olvidar el mundo a su alrededor.
Conteniendo su risa, le miro a los ojos, a esos ojos grises de hielo que ahora parecían derretirse ante ella y por primera vez vio algo que le aterro y la hizo sentir extraña, vio sinceridad, vio anhelo y ¿amor? No, tenía que estar equivocada, el Draco Malfoy que ella conoce no es capaz de sentir un sentimiento tan noble como el amor; sin embargo el seguía viéndola con ojos de cachorro a medio morir y la sonrisa más resplandeciente que haya visto en su vida.
─Malfoy, no sé qué es lo que te sucede, pero esto no puede ser real, tú jamás sentirías algo por mí─hizo una pausa, mirándole intensamente─por una sangre sucia
La sonrisa desapareció de sus labios y se acercó a ella lentamente, con su caminar elegante y su porte aristocrático. Hermione instintivamente camino hacia atrás hasta topar con la pared, viéndose acorralada.
─Me dueles─dijo el con tristeza
─¿Qué?
─Me duele ver el miedo en tus ojos y la desconfianza en tus acciones pero quiero que una cosa te quede clara, mis palabras son sinceras─declaro llevándose una mano al pecho─te amo, te admiro, siempre lo he hecho, siempre trate de llamar tu atención, tal vez no de la mejor manera pero siempre has estado en mi corazón
Los ojos de Hermione no podían estar más abiertos de la impresión al oír esas palabras ,abría y cerraba la boca sin conseguir articular palabra alguna –Yo.. No sé qué decir –tartamudeo nerviosa- esto es inesperado… ¿Tu… me amas?-dijo aun sin poder creerlo
El la miro a los ojos y apartando un mechón castaño de su rostro, acaricio su mejilla con ternura, la joven no pudo evitar cerrar los ojos y estremecerse ante su suave caricia. Abrió los ojos lentamente, mientras su corazón latía violentamente contra su pecho al percatarse de la cercanía en que se encontraban.
─Puedes creerme, Granger, nunca he hablado más en serio en toda mi vida─declaro sin apartar la mirada
La mente de la chica era una tormenta de emociones, sentía una gran incredulidad, pero mucho más sentía rabia, enojo contra él, se negaba a aceptar sus palabras, se negaba a aceptar sus sentimientos hacia ella.
Con un bufido de ira lo aparto de su camino─¡Basta, Malfoy! ¡Esto no puede ser verdad ¡Toda la vida solo recibí insultos de tu parte¡ y ¡¿ ahora pretendes que crea que sientes algo por mí? ─grito con lágrimas al borde de sus ojos─¡Discúlpame, pero tienes una forma muy rara de expresar tu afecto!
El joven Malfoy bajo la mirada avergonzado, arrepintiéndose por primera vez de sus acciones pasadas. Finalmente levanto su vista y la fijo en ella, visiblemente afectado─ Sé que mis palabras no remendaran el daño que te hice por años, pero si me dejas entrar en tu vida, te juro por Merlín que compensare cada momento por el resto de mis días que me permitas estar a tu lado─dijo esperanzado
Hermione rehuía a su mirada, totalmente confundida, sin saber cómo actuar, que pensar, que responder ante su declaración. Parecía ser sincero y eso la asustaba, sabía cómo actuar ante el Malfoy arrogante de siempre, sin embargo el joven que tenía delante no parecía ser el mismo.
Al ver que ella no respondía se acercó y la tomo de la mano─ Granger, dame una oportunidad y te demostrare quien soy en realidad.
La joven retiro la mano bruscamente─ Ya me lo has demostrado, todos estos años, muchas gracias─respondió sin ocultar su enojo
Draco desesperado ante sus negativas ahogo un grito de frustración, amortiguado solo con sus manos. Se volvió hacia su dirección y sin previo aviso acuno su rostro entre sus dedos. Ella brinco del susto y miro a sus ojos asustada, sin saber que esperar.
─Granger, ¿Qué tengo que hacer, para que me aceptes? ─dijo en un susurro, apoyando su frente contra la suya, acelerando ambos corazones en contra de su voluntad─Estoy dispuesto a todo por ti─suplico con una traicionera lagrima bajando por su pálida mejilla─¡Rayos, Granger, Viólame!
Hermione no pudo evitar esbozar una pequeña sonrisa ─viólame, granger─repitio apenas en un tono audible –soy tuyo, Hermione…soy tuyo─dijo rozando sus labios.
Su respiración se aceleró a mil por hora y sus labios temblorosos cedían ante su contacto .Empezaba a saborear su calor cuando repentinamente el joven se desplomo a sus pies. Le tomo unos segundos salir de su asombro y finalmente reaccionar, preocupada se arrodillo a su lado tomando su pulso, temiendo lo peor, pero para su alivio él se encontraba bien.
Resoplo indignada y por primera vez se percató de la suavidad de su piel, de las finas facciones de su rostro y de la embriagante fragancia de sus cabellos rubios que cubrían sus ojos cerrados bajo la inconciencia. Sin percatarse de sus acciones le aparto un mechón del rostro y le contemplo con un sinfín de preguntas rondando su mente, ¿era realmente sincero? ¿Cómo es que ella, la chica más inteligente de todo Hogwarts nunca se dio cuenta de sus verdaderos sentimientos? .Una cosa era cierta, su trato era mucho más cordial de lo que había sido en años anteriores, pero no podía quererla, eso era imposible ¿cierto?
─¿Qué voy a hacer contigo, Malfoy? ─ se preguntó confundida
─Amarme, amarme y nunca dejarme─ respondió abriendo los ojos y sonriendo con picardía
─¡Malfoy! Tu pedazo de idiota! ¿Has estado despierto todo este tiempo? ─expreso furiosa, dándole de manotazos a lo que él solo sonreía cada vez más─¿Cómo te atreves? ¡No es gracioso! ─continuo pegándole, quería borrarle de la cara esa estúpida sonrisa pero lo único que conseguía era ensancharla cada vez más y eso no hacía más que irritarla.
Finalmente se cansó de sus golpes y de sus múltiples reclamos. La tomo de las muñecas y estampo sus labios contra los suyos, enzarzándose en una pelea que para su deleite y sorpresa el gano.
No supo en que momento flaqueo y cedió ante sus deseos, quería abofetearse a sí misma por su debilidad pero ya era tarde, él sonreía orgulloso y acariciaba sus mejillas sonrojadas.
─Eres un idiota, Malfoy─dijo sin evitar que una sonrisa se asomara en sus labios
─Pero soy tu idiota─le respondió tomándola de la barbilla y plasmando sus más profundos sentimientos en un beso, en un beso sincero y dulce. El más dulce que haya probado en su vida.
Muy en lo profundo de su ser le agradecía a Parkinson por su atrevimiento, pues sin ello, tal vez nunca se hubiera dado el valor de seguir lo que su corazón deseaba. Y Hermione nunca habría descubierto que incluso una serpiente puede amar a una leona, aunque el mundo esté en su contra, porque el mundo puede estar equivocado, porque esa persona es tu mundo entero y en él estas a salvo. Solo debes escuchar a tu corazón.
Gracias por leer!
