Fic

Reto OctoBert 01 10 20

Una Esposa de Mentiras

Por Mayra Exitosa

Las mentiras siempre serán mentiras, si son para hacer el bien o para simularlo, al final todo saldría a la luz tarde o temprano. Para Albert nacido en una familia de alta cuna, las cosas tenían un control absoluto, poner su propia empresa y ser el mejor en su ramo, era la meta que se había impuesto desde que se había hecho cargo de su familia. Tener personal eficiente era algo que siempre valoraba, mentiras o no, el debía estar enterado de todo, para saber como manejar la situación llegado el caso de saberse la verdad. Su asistente se daría de baja por maternidad, tener una voluntaria provisional era algo de unos meses, sin embargo, desde que había llegado la joven chica, todo era un desatino, se caían las cosas, se derramaban los cafés, un nerviosismo en los despachos contiguos constantes y más cuando pasaba su asistente provisional que traía a todos en el edificio distraídos en cuanto estaba cerca. Había tenido muchas mentiras en sus despachos para cubrir negocios y otras necesidades muy especiales que solicitaban los clientes como condiciones. Solo que una mentira que no esperaba que sucediera… sería la única que al final, deseaba que fuera verdad.

La joven suplente solo deseaba conservar su trabajo provisional ya que estaba cubriendo y regresaría a su puesto en cuanto finalizara la baja de maternidad, había contado muy bien los días ya que ella se dedicaba a ser enfermera cirujana y por asares del destino se había quedado un contrato por separado dejándola fuera por tres meses. Su jefe lamentaba su ausencia, pero también servía para que Candy descansara ya que al haber trabajado pasados dos años consecutivos no se había tomado ni un solo día de vacaciones, logrando dicho error, le pagaban por sus vacaciones atrasadas, pero ella lo que deseaba era terminar de pagar sus deudas que por mucho que le hayan pagado sus vacaciones no finalizaban las mismas. Así fue como al estar en la agencia solicitaron el puesto de asistente medico y asistente secretarial, sin embargo, el asistente medico era para un hombre en un consultorio dental y la asistente secretarial era su única alternativa, había llevado cursos de administración y otros que cubrían esa plaza, ya que era solo por tres meses, omitiendo su verdadera vocación sin más solicitaba el puesto.

Mentira numero uno: Una enfermera cirujana cubre a una asistente secretarial.

Desde que ingreso notaba el embarazo de Fanny la secretaria a la que cubriría y esta le dejaba detallado todo por escrito, entradas, salidas y hasta su teléfono para cualquier duda, siendo que estaba muy agradecida que llegara a un par de días de irse, le daba todo con tal de que se quedará en su lugar y ella pudiera levantarse tarde y dormir un poco más. El embarazo la tenía agotada y saber que la joven era bastante lista y muy eficiente, veloz al escribir informes, detalles meticulosos que ni ella había creído que pudiera notar una asistente, tal como la joven que llegaba, era muy limpia, exageradamente, era muy metódica, organizada en su escritorio como nadie, tenía un orden impecable en solo dos días ya estaba todo mejor que cuando ella lo estaba dejando. Las plantas que lucían en la recepción tenían agua y las hojas tenían un brillo de haber sido limpiadas una por una.

- Candy, linda, el personal de limpieza hoy fue muy eficiente, note que brillan las hojas de los arreglos naturales. - Cierto, vino esta mañana un joven, estuvo limpiando muy detalladamente, se quedo casi una hora en este espacio, en serio, son muy cuidadosos, limpió hasta el techo con la escoba y un trapo, por si había polvo. - Qué extraño, eso nunca lo hacían. Han de haber cambiado de chicos, ya sabes me tengo que ir, pero cualquier cosa, me marcaras. - Por supuesto, recuerda que, aunque te de mucho sueño también es sano caminar un poco. - Parece que sabes mucho de embarazos y eso que eres soltera. Candy suspiraba, ella había estado mas de seis meses en el área de ginecología.

Tres semanas se habían ido muy rápido, sus compañeras mandaban mensajes de si quería ir a cubrirlas o si podía hacerlo, negarse era algo extraño, pero le alegraba poder hacerlo, siempre estuvo tan solicita para que las cubriera en cuanto tuvieran una emergencia, sin contrato ahora no podía trabajar en el hospital. El trabajo de asistente secretarial era mucho más sencillo, todo el personal te trataba como si fueras muy importante, ahí no faltaba café, galletas y hasta invitaciones a comer, solo que el trabajo era constante y salir a comer fuera no era tan fácil. Se quedaba a comer en la cocina privada de la oficina de su jefe, porque ni en las horas de comida, dejaba de sonar el teléfono, no había un minuto del día que no quisieran sacar citas con él, era un hombre muy importante, muy atractivo y tenía muchas damas que lo buscaban constantemente, a la fecha no había ido ni una sola como prometida, novia o favorita del Sr. Andrew. Entraba todos los días y cerraba puertas con cada persona que ingresaba, a los clientes se les ofrecía aperitivos y estaban bien atendidos hasta que se desocupaba la oficina para atenderlos directamente el Sr. Andrew, casi siempre contaba menos de tres minutos y se les daba su cita puntual. Los clientes tenían prioridad en el despacho principal, eran muy variados y la mayoría siempre hombres.

Para Albert, tener a Candy era algo inesperado, no solo sus clientes deseaban volver para cerrar el trato, ahora no querían irse a comer, llegaban antes de tiempo y les gustaba conversar con Candy su asistente. El Sr. Carmichael sentía una opresión en el pecho, había llegado muy pálido y su asistente, le ofreció un té, le hizo preguntas sobre su salud, le ayudo al sentir dolencia en el pecho, pidiéndole que se desanudara su corbata para que se sintiera mas relajado y pudiera mover su cuello hacía atrás, respirar profundamente, era una dama excelente, te sabía tomar el pulso y hasta le había dicho que no tenía nada, solo necesitaba calmarse. El hombre giraba a los ventanales a verla sonriente porque ella era un ángel en las oficinas y después de revisar los contratos, con un suspiro, firmaba los documentos agregando que todas las negociaciones siguientes se llevarían a cabo ahí en la oficina de Andrew, porque tenía una secretaria muy atenta que valía la pena visitar.

Salía y su jefe pedía a Candy que fuera para ver su agenda del día siguiente, ella entraba con una tableta en mano, su traje estaba ajustado a todo su cuerpo, la falta era recta y a la rodilla, pero se notaba que iba muy bien vestida, su cabello medio recogido y su maquillaje impecable. Albert la miraba detalladamente, ahora comprendía porque todos estaban tan atentos, Candy lucía magnifica.

- Candy, el Sr. Carmichael esta muy contento con sus atenciones.

- ¿Le parece bien, señor?

- Por supuesto que me parece bien, dice que usted le ha atendido como un ángel.

- Espero que no quiera ir a visitar el cielo, creo que padece de presión alta, no se le debe dar refrescos, es un hombre muy acelerado y necesita hacer visitas regulares a su médico próximamente.

- ¿Se lo dijo él?

- No, al subir en el elevador, salió muy pálido, estamos en el veinteavo piso, y no es tan bueno para su salud actualmente. Solo le di un te para que se relajara y le pregunte si tomaba algo, me dijo que si, y lo tomo, al parecer se le había olvidado una de sus pastillas.

-¡Increíble! Eres muy perceptiva, Candy. El Señor desea hacer todas sus negociaciones aquí, porque se siente bien cuando viene y solo ha venido en tres ocasiones. Hoy firmo los contratos de inmediato.

- ¿Contratos? Si, me alegro, espero que se lleven acabo bien las negociaciones. Hoy por la tarde tiene usted reunión a las siete en el restaurant moliere, firmará un posible contrato mañana si todo sale bien, a las diez recibe al Sr. Robertson para los asuntos de sus construcciones, a las diez treinta recibirá a Sr. Barden para su seguimiento, tiene de ahí media hora de descanso para ir a ver a su Tía Elroy y comerá con ella mañana. Por la tarde tiene cinco citas más.

- ¿Se memorizó todo eso?

- Lo leí antes de entrar, no hay espacio para tener citas extras mañanas tiene todo el día ocupado.

- Si, lo vi en el computador. Para tener tres semanas con nosotros lleva usted de maravillas el despacho, los empleados están muy a gusto con usted, se lleva muy bien con todo el edificio, ya conoce usted los veinte pisos, y casi me atrevo a asegurar que se sabe sus nombres.

- No el de todos, dijo Fanny que tal vez el personal de limpieza fuera nuevo, porque han limpiado estas oficinas muy a detalle, no acepte que limpiaran a solas su oficina, porque desconozco si dejo usted valores, pero en la recepción limpian hasta las paredes y las plantas

- ¿Las plantas?

- Cuando entran a su oficina, no me despego y los observo hasta que salen para que no le vayan a mover sus documentos.

- Interesante. Llama a mi jefe de seguridad, quiero hablar con él. Gracias por todo Candy, eres muy eficiente, excedes por mucho lo que te corresponde como asistente.

- Me alegro de que este bien, llamare a Charles Ferguson para que se presente con usted.

- Lo ves, te sabes el nombre de mi jefe de seguridad.

- Viene todos los días y toma café en este piso. La asistente del despacho de cobranza es amiga de él.

- Sophie, si es su mujer. Sus hijos ya son mayores y su esposa es muy buena asistente.

- Con permiso.

Candy se retiraba, llamando al jefe se despedía dejando solos para salir ya se había tardado media hora extra, y todavía tenía que lavar en casa.

En el despacho de Albert, Charles recibía los comentarios de Candy, y este revisaba las masetas de la recepción, encontrándose ahí un chip de sonido, alguien había colocado un chip en la recepción, entraba a la oficina de nuevo y ahí no se encontraba nada, ahora estaban investigando el chip, para saber que tanto podían escuchar si solo en la recepción estaba Candy y los clientes casi entraban de inmediato, el no hablaba con nadie fuera.

Charles se lo llevaba y revisaba la cámara de seguridad de la recepción, sin ver nada sospechoso, pero si la colocación de dicho chip, este llamaba a su personal en este caso Robert uno de sus especialistas de seguridad a su cargo, este comentaba que sospechaba de la nueva asistente al tener tres semanas trabajando ahí. Lo que era extraño, pues Candy solo estaría ahí, pero no mostraba nada fuera de lo normal.

Charles no soltaba el chip y era llevado ahora con alguien que veía las comunicaciones, Christopher se reía al descubrir ante Charles, que ese chip era del edificio y que tal vez había un enamorado de la secretaria que deseaba saber si tenía novio. Lo más probable era que fuera el mismo Robert, pues esos chips eran exclusivos.

- ¿Crees que Robert lo puso para investigarla?

- ¿Le diste la orden?

- No, ese tipo de investigación debe decirme el señor Andrew si la requiere, pero gracias por informarme, hablare con el señor Andrew mañana.

- No le digas a Robert que lo delate, solo te aviso, mira la serie del chip, es de aquí del edificio, son nuestros.

Ya por la noche Robert volvía a hablar a Charles para saber si lo mandarían a investigar a la asistente del Sr. Andrew, a lo que Charles confirmaba que Robert estaba interesado en ella. Solo negaba y comentaba que lo verían mañana. El quejido de Robert hacia apretar una sonrisa a Charles, quien no podía creer lo que había hecho con tal de acercarse a la joven asistente.

Mentira número dos: secretaria falsa, ahora puede ser espía. Interés por enamoramiento.

Los días se tornaban rápidos el trabajo era muy constante y casi no se perdía tiempo en ese lugar, todo era citas, proyectos, asistencia a juntas, tomar notas, grabaciones para cerrar acuerdos, ella en todo momento estaba disponible.

Albert llegaba a la mansión familiar por petición de su Tía a lo que observaba a Johnson muy preocupado, y este se quedaba en espera,

- Mc Clark quiere hacer una sociedad contigo hijo. Me ha pedido que haga alguna reunión con su hija para que venga a conocerte.

- ¿Conocerme? Conozco a la hija de Mc Clark es una señorita muy estirada, gasta el dinero de su padre como si fuera agua y es bastante desconsiderada.

- Le dije que existía la posibilidad de que tengas novia. Albert abría los ojos, su Tía estaba pensando eso, tal vez porque no llegaba a dormir a la mansión entre semana, solo los viernes. Pero de inmediato confirmaba,

- Tía es verdad, tengo novia y es una relación muy avanzada.

- Lo sabía. Lo ves Jonhson, tus investigaciones no te dicen si se ve con alguien o no, dijiste que estaba libre, y no lo está. Sabe mas el diablo por viejo que por diablo. Lo mejor será que se hagan los negocios aquí el fin de semana, le diremos que ya estas comprometido o, no sé como desees manejarlo, pero te citará para asociarse contigo en un negocio, estaba muy deseoso de quitarte la soltería, así que espero lleves a tu mujer y le demuestres que no estas libre, ese viejo rabo verde buscara a todas luces, que su hija se case con alguien que le de el chorro de agua al que está acostumbrada a tirar.

- Bueno si va a ponerse rudo, no me conviene tanto su sociedad, tía.

- Si te conviene, si no se asocia ya pronto no podrá llevar sus negocios, esta viejo, busca casar a su hija a como de lugar, pero le conviene que seas ese socio y el muy listo deseaba matar dos pájaros de un tiro. Lo mejor es que lleves un buen escudo y coméntale que… existe la posibilidad de que me hagas abuela en cuanto tu mujer lo confirme, así no estará insistiendo tanto, es duro de roer, se lo que te digo hijo. Ese hombre es capaz de deshacerse de tu novia.

-Gracias Tía, no quisiera verme obligado a nada de ese tipo, pero tu aviso me da tranquilidad, yo me encargaré de que todo quede bien claro. ¿Tendrás el joyero de mi madre? creo que necesitare algunas cosas.

- Se encuentra en tu caja fuerte, hijo ya no tengo cabeza para cuidarte las cosas, debe estar ya en tu poder.

- Bien, gracias Tía.

El fin de semana era muy provechoso, su departamento ahora era distinto, podía descansar, en el hospital eran turnos rotativos, aquí estaba ganando muy buen sueldo, solo trabajaba de día, descansaba los fines de semana, dormía tranquila todas las noches, no tenía que cambiar ni rotar turnos, era algo que no debía acostumbrarse. Ya solo le quedaban dos meses, su primer mes y ya estaba al corriente de la renta, del super y ya podía ir sacando la ropa de invierno, porque hasta le sobraba tiempo para ir sacudiendo rincones de la casa.

El lunes colmado de citas, la agenda ajustada. Charles pidiendo un espacio para hablar con el jefe, una cancelación de cita se daba, ahí buscaba que el jefe de seguridad pudiera hablar con su jefe, tenía unos minutos para ir por te y galletitas, porque ya estaban reuniéndose las asistentes para comentar las agendas de esta semana y saber si algo podía afectar a su jefe, así ella debía estar prevenida.

En la oficina de presidencia Albert se quedaba asombrado, el personal de seguridad también le había echado el ojo a su asistente, ese Robert deseaba investigarla, Charles se reía por como se había delatado, pero el mismo Albert comentaba que ese asunto lo arreglaría muy pronto, se le acababa de ocurrir una idea que vencería a un nuevo socio Mc Clark, así que al salir buscaba a Candy pero esta se había movido de su lugar. A lo que Charles iba a buscarla y esta regresaba con una taza humeante de café y un plato de galletitas extra para su jefe.

- Le traje una taza de café como le gusta, sus galletas y comentarle también que en la oficina administrativa parece que hubo problemas con los sistemas y la asistente estaba nerviosa por temer que se le atrase algo, escuche mientras servía su café.

- En la oficina de Rocher, interesante, ese presume de perfecto, le dará algo que pensar si le pido los informes adelantados. Aunque temería que se viera presionada tu compañera.

- Ella ya entregó toda la información, ese reporte debe estar listo desde el viernes.

- Estas en todo y eso me lleva al porque te llame, toma asiento.

- Si señor.

- Candy vamos a salir de viaje tendrás que llevar ropa de verano y prepara una maleta para tres o cuatro días, necesito que me acompañes, te daré una tarjeta para que compres lo necesario, un vestido de noche, algunos trajes de baño.

- ¡Señor! Nadie me dijo que tenía que viajar.

- Por el pasaporte no te preocupes, mi personal se hará cargo de todos los documentos, el jet es privado y saldremos este jueves.

- ¡Este jueves! Tendré que cancelar sus citas ya tenía un par de ellas para jueves y viernes, no me informó usted antes.

- Lo sé, muévelas para el miércoles de la próxima semana.

- Señor, nunca he salido de Chicago.

- Bueno siempre hay una primera vez, ah Candy. También informarte, a donde vamos harás el papel de mi esposa, ¿podrás?

- ¿Esposa?

El rostro de asombro de su asistente le gustaba mucho más, sus amigas darían lo que fuera por estar en su lugar y ella era tan transparente, que estaba gozando de sus reacciones y de su forma de ser.

- Si, es un cliente muy conservador y quiere que sea casado, así que no te limites en tus gastos, ve a estas tiendas ahí te dirán lo que conviene que vistas y no te preocupes por nada, estarás bien.

El rostro de Candy era de caricatura, abría y cerraba los labios como no sabiendo que decir. Albert apretaba una sonrisa, era genial su asistente, cuando se enterase que se la había llevado de viaje. Robert sabría que no tenía nada que hacer al poner chips en presidencia. Mc Clark no dudaría en que tenía una esposa muy hermosa. Su hija no podía andar con un hombre de principios y casado. Una sonrisa radiante tenía el jefe de Candy. Mientras ella salía agobiada con una tarjeta de crédito libre para comprarse ropa y accesorios para fingir ser la esposa de su jefe, ante su próximo cliente.

Mentira número Tres: Asistente falsa, se convertirá en Esposa falsa.

CONTINUARA…


Reto: OctoBert del uno de octubre2020

Un fic por una palabra

Deseando sea de su agrado, gracias por sus comentarios

Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa