"Los personajes de sailor moon no me pertenecen son creación de Naoko Takeuchi. Sin embargo esta historia es mía, la retome a petición de algunos lectores que me pidieron que continuará el, fic "suspiro de amor" que deje inconcluso del 2012. les mando un abrazo, les deseo salud y buenas vibras para todos los que leen mis locas historias. dedicado a Denis O."

Chapter 1.

En una habitación se observa en el escritorio cuatro marcos con fotos entre ellos resalta un marco plateado, con una fotografía de cuatro jóvenes en un parque, se escucha la puerta abrirse, entra una joven con una bata blanca y una toalla que cubre su cabello, camina al escritorio, extendiendo su mano izquierda tomando el marco plateado, bajando con su mano derecha la toalla, los rayos del sol que entran por el ventanal del balcón dejan ver su rubia cabellera y su piel blanca. En la foto una mujer de cabello verde ondulado, de piel morena clara, con una blusa negra y Jeans azul obscuro, a un lado de un joven de cabello violeta de piel clara sonriendo con una camisa azul remangada y unos jeans grises, dos chicas enfrente sonriendo una de cabello castaño de tez morena, apenas se ve su camisa gris con un estampado de un león, y la otra solo se alcanza a ver su cabello rojizo, y piel clara, ambas de ojos ámbar. Una sonrisa se dibujaba en sus labios al ver de nuevo esa foto, un recuerdo de la peliverde, con su madre, hermano y como se agarraba de su brazo, una gota de agua se escurre por su cabello cayendo al marco, lo dejaba de nuevo en su lugar.

Comenzaba a pasar la información en una memoria, mientras sacaba un traje beige con una camisa azul cielo, tenía que entregar su trabajo a su jefe Tenshi Tagami, quien la tenía en una gran estima, le había ofrecido un puesto en la pequeña empresa constructora, diseñando planos, antes de que se graduara, aunque actualmente se encuentra en el cuarto semestre de la licenciatura en diseño gráfico de AutoCAD. No quería tomar una decisión apresurada antes de terminar sus estudios, su celular comenzaba a sonar, la foto de un lobo se mostraba debajo el nombre de Seira I. Tomaba el celular.

–hola Seira ¿Cómo has estado?

–bien Haruka y a ti ¿Cómo te está yendo? La voz se escuchaba dudosa.

–me encuentro bien, pero debo apresurarme para no llegar tarde a la primera clase del día. Tomaba la memoria.

–esta bien solo quería saber cómo estabas... Realizaba una pausa dudando.

Haruka se le hizo extraño que se quedara callada eso quería decir que tenía dudas en decir algo suspiró, esperando que continuara mientras acomodaba sus cosas en su mochila. Seira trataba de tomar valor para decirle lo que sabía de Mich.

–¿por cierto ya has hablado con Mich? Su vos temblaba un poco.

–No, aún no he podido hablar con ella ¿Por qué? Recordaba que ya tenía un año que no recibía algún mensaje en su correo.

–bueno… no sé cómo decirte..e.. es. se escuchaba cómo suspiraba, tenía que decirle. – está viviendo con Ahiko.

–me imaginaba que eso pasaría. Salía de la habitación bajando por unas escaleras de color arena.

–tienes razón, era obvio que se quedarían juntos. Se escuchaba más tranquila al decirlo.

–oye Seira ¿cuanto tiempo tiene que se fueron a vivir juntos? Caminaba por un pasillo al comedor.

–mmm... creo que tiene un año y medio o tal vez dos años no estoy segura.

Entraba a la cocina sacaba del refrigerador una jarra con jugo y fruta, servía un poco en un vaso regresando la jarra al refrigerador.

–bueno es tarde y ya casi debo de irme, pero pongámonos de acuerdo para vernos. Se tomaba el jugo del vaso.

–si claro y disculpa por no comentar antes, creí que ya lo sabías, pero ayer hablando con ella me di cuenta que aún no te lo decía, pensé que decírtelo era lo mejor, bueno me voy.

–si, no te preocupes ha salúdame a Nami.

Se comía la fruta caminaba por el pasillos a la entrada de la mansión subía a su auto Lamborghini Gallardo negro, se quedó pensando en Mich y Ahiko juntos para ella no era una sorpresa que ya estuvieran viviendo juntos, pero Haruka había salido con ella en la preparatoria pero nunca se había formalizado la relación ademas que Ahiko empezó a prestarle atención cuando se enteró, Haruka solo se enfoco en sus estudios quedando solo como una amiga de Mich, dejaron de verse por Ahiko.

El edificio de la universidad se comenzaba a ver, llegaba al estacionamiento algunos estudiantes se encontraban llegando la campana comenzaba a sonar, Haruka suspiró al ver que no tomaría la primera clase ese día.

–rayos llegue tarde a la escuela, aun con el auto. Golpeaba su volante. –bien no tengo de otra será mejor que coma algo.

Tomó su mochila, saliendo del auto a la cafetería del campus, tomaba una charola y compra una sopa de miso y una gelatina con yogurt, tomó asiento en una de las miles de bancas vacías que estaba en ese momento. Al terminar veía la hora solo faltaban unos 20 minutos para que empezar a la siguiente clase, camino a dentro del edificio al salón 3-C, ese día se encontraba distraída con las palabras de su amiga, solo hablaba por e-mail desde que comenzó a salir con Ahiko, ya eran casi tres años más que sus horarios no coincidían para verse, sin darse cuenta la campana comenzaba a sonar.

–bien, chicos nos vemos la próxima clase. Salía el profesor del aula.

Se escuchaban murmuyos, guardaba sus cosas en su mochila y comenzaba a salir, baja las escaleras a la entrada, seguía al estacionamiento subía sus cosas al auto, una hermosa chica de cabello castaño y blusa café con jeans negros le hablo.

–Hola, bueno mi amiga me.. pidió que le hiciera un favor. Sacaba de su mochila una carta. –toma esta carta y si puedes pasarme tu número personal.

La joven castaña se sonrojaba al ver los ojos verdes, la miraba parecía un hermoso chico de revista, un leve sonrojo se mostraba en sus mejillas. Haruka sonrió al ver esa reacción de nerviosismo y timidez de la joven. Se acercó a ella tomando su mano junto con la carta.

–que bella eres, y si no tengo problema, solo espero que sea igual de linda tu amiga. Sacaba su celular.

La joven sacaba su celular de la bolsa compartían su información, un mensaje llegaba a su celular de Seira con el número de contacto de Mich, deslizaba viendo el mensaje que le llegaba. Miraba el contacto de la joven castaña una foto de ella, abajo su nombre Makoto K. Sin pensarlo se acercó dándole un beso en sus labios y retiró su rostro viéndola como no reaccionaba.

–¡He..! este...bueno me voy. Su rostros se encontraba rojo al salir corriendo.

Una leve risa salía al ver la carta que se encontraba en su mano, subió al auto guardando en la mochila la carta suspiró, le gustaba poner nerviosas a las chicas y coquetear con ellas, conducía por la calle de Wong varios comercios llenos de personas se veían, entre ellos centros de juegos, librerías, bares y algunas cafeterías antes de llegar a una zona donde edificios de oficinas se erguían como monumentos dejaba su auto en la avenida Hing st. Bajaba tomando su mochila, caminaba a uno de los edificios donde una fuente se encontraba enfrente varias personas de traje se encontraban sentados en las bancas fumando o comiendo. Entraba por una puerta de cristal, pasaba su gafete por los torniquetes que le daban acceso a los elevadores varias chicas al verla se sonrojaban, se colocaba su gafete de pasante, las puertas del elevador se habrían en el octavo piso.

–Buenas tardes Haruka. Sonreía una joven de cabello rojizo.

–Buenas tardes, Yun.

Seguía por un pasillo para llegar a su cubículo su celular comenzaba a vibrar se detuvo sacándolo un número que no conocía, dudaba en contestar veía el mensaje de Seira deslizó viendo que era el mismo número, fue cuando decidió contestar.

–buenas tardes ¿cómo has estado Haruka?

Varios pensamientos pasaban por su cabeza, ¿Cómo era posible que tuviera su número? Y si ya lo tenía, ¿Porque no le había marcado antes? pero solo dos personas sabían su número y una de ella aún le hablaba que era Seira, no sabía si decir que conocía también quién llamaba pero lo mejor era hacer que no sabía quién le llamaba.

–bien, ¿pero disculpa quien llama? Así podría seguir si no le confirmaba que era ella.

Caminaba a su cubículo, se escuchaba una molestia del otro lado al decirle esto.

–¿Acaso ya no me recuerdas? Soy yo, Michiru. Lo decía molesta.

–¡Ha! Lo siento, cómo no tengo tu número. Llegaba a su lugar de trabajo y bajaba su mochila. –además tú eres mala Mich.

–¿Por qué?

–bueno por donde empiezo, no me has enviado ni un solo mensaje. Encendía la computadora, tomaba asiento insertó la memoria, comenzaba a checar la información.

–bueno es porque, Ahiko vio cuando te envie el mensaje y se molesto. Su voz era de cansancio.

–mmm… No me habías dicho que vivías con Ahiko, ¿Acaso no somos amigas?

–lo siento, pensé que ya lo sabías. Su voz era de sorpresa.

–No lo sabía, pero está bien, no te preocupes.

Se escuchaba algo de alboroto por el pasillo donde estaba la oficina del jefe Tenshi, un hombre pelinegro de traje negro salía molestó, caminaba adónde se encontraba Haruka, quien se encontraba con el celular en su oído y tecleando.

–Haruka necesito los archivos que te encargué, los clientes esperan. Le decía algo calmado.

Miraba a su jefe aún lado de él con el ceño fruncido, tomó con su mano derecha el celular que sostenía con su hombro.

–si señor, solo permítame un momento, mientras se guarda la información en la memoria. Lo miraba.

–bien Haruka, te espero en la sala de Reunión. Caminaba de regreso.

–Mich lamento que esta llamada no se prolongue, pero tengo asuntos de trabajo que atender, te parece si luego quedamos. Cerraba las ventanas y expulsaba la memoria.

–esta bien hablamos luego, cuídate. Colgaba.

Tomaba la memoria, caminaba a la oficina de reunión, la pared que daba al pasillo era de cristal, entraba una mesa ovalada alargada y varias sillas alrededor cinco estaban ocupadas por los clientes, las persianas se encontraban cerradas apenas si se veían los clientes por la luz del proyector, era tanto el silencio que se escuchaba el rechinar de las sillas al moverse, los golpeteos en la mesa de uno que tenía barba de candado, Haruka camino a laptop colocando la memoria. Un castaño de traje gris miraba molesto a Haruka, se giró sonriendo a los clientes, comenzaba a hablar.

–señores disculpen la demora, pero verán que valdrá la pena, la unidad habitacional que se construirá en la zona.

Continuaba explicando los beneficios que tendrían, al contratarlos, como el espacio sería mejor y las posibilidad de ganar más por los departamentos. Haruka solo escuchaba a su compañero de trabajo caminaba a la mesa se sirvió solo un poco de té se colocó los audífonos escuchando algo de música clásica, mientras tomaba el té que se sirvió se perdía en las notas. Las luces de la oficina se encendieron haciendo que volteara se quitó los audífonos.

–bien señores , los veré para firmar el contrato de construcción. Sonreía Tenshi.

–Claro sr. Tenshi. Estrechaba su mano.

Los clientes salían de la oficina, Haruka se acercó a la mesa cerrando la proyección, retiraba su memoria, Tenshi la miraba que caminaba a la salida, se acercó con una sonrisa.

–me has salvado, Shang tenía que entregar hoy el proyecto y exponerlo a los clientes pero no terminó a tiempo. Sabes Haruka estoy pensando en dejarte esta vez un proyecto de remodelación de un edificio es algo sencillo. La miraba.

Haruka lo miraba muy entusiasmado, pero no sabía si podría lograrlos con Los trabajos escolares sería complicado. Tenshi al ver qué dudaba tenía que hacer que aceptara así existiría una posibilidad que le gustará trabajar ahí y por fin tomará la decisión de quedarse.

–sé que estás estudiando y tu tiempo es limitado pero es una gran oportunidad.

–Lic. Tenshi se lo agradezco pero no puedo. Caminaba por el pasillo.

–No Haruka esta vez, no aceptaré esa respuesta. La detenía colocando su mano en el hombro. –este proyecto se entrega para el próximo jueves, se que tu puedes lograrlo.

Haruka respiraba profundo al ver que esta vez no dejaría que escapara del proyecto que le asignaba.

–está bien lo haré.

–eso quería escuchar bien vamos a trabajar. Lo decía entusiasmado y con una amplía sonrisa.

Haruka veía como se alejaba a una puerta de madera, suspiró y caminaba de regreso al llegara a un pequeño cuarto donde estantes, refrigerador, un dispensador de agua y una cafetera se encontraban. Se sirvió algo de café en una taza, caminaba de regreso a su cubículo donde tomó asiento la información le llegaba al correo que tenía de la empresa varias fotos y planos, comenzaba a realizar los diseños le tomaba a su taza hasta que.

–bien creo que voy bien en el diseño. Se acercaba de nuevo la taza vacía. –se terminó muy rápido.

Se levantó caminando de nuevo a la pequeña zona de cafetería, al entrar se topó con una mujer castaña de cabello largo una camisa blanca y falda negra entalladas, tez clara, apenas le prestaba atención a su gafete, miraba con una sonrisa a Haruka. Quien la había evitado todo el tiempo desde que llegó, excepto cuando tenía que acudir a recursos humanos.

–hola Haruka hace tiempo que no te veo, ¿me has estado evitando? Se movía el cuello de la camisa.

Haruka veía como se habría más su escote, camino adónde se encontraba la jarra se servía.

–no, como crees Mariela qué haría eso. Sostenía la taza de café.

–es que ya tiene tiempo que no me saludas, yo sé que ya no salimos y terminamos bien pero… Caminaba adónde se encontraba.

–te comportas como si te engañara y aun fueras mi novia. Dejaba la taza en la barra.

–No lo soy, pero me gustaría volver a serlo. Se agitó un poco el escote de la blusa desabrochando uno de los botones, dejando ver sus pechos y parte de su sostén.

Haruka miraba como se le acercaba, que debía de hacer por una parte quería, pero no debía caer de nuevo. Mariela la beso quería que la tomara, Haruka no rechazó el beso sus manos reaccionaron solas comenzaban a acercarse a ella. Cuando sintió como su lengua entraba, tenía que mentirle para que no la siguiera molestando, se separó de ella diciendo.

–Mariela, no puedo hacer esto, tengo novia actualmente.

–lo sé pero aún me gustas y lo sabes, mírame me haces sentirme como una niña. La miraba, sus mejillas tenían un poco de rubor.

La tomó de la barbilla, viendo como sus ojos se encontraban empañados.

–Si, tal vez pero una niña tierna e inocente. Le dio un beso en la mejilla. – Será mejor que solo seamos amigas.

–si está bien, si es todo lo que me puedes ofrecer no lo desperdiciaré, y se sentó en una de las sillas.

–nos vemos en otro momento, cuídate. Le regalaba una sonrisa..

–igualmente Haruka, y dile a tu novia que no te haga sufrir o se las verá conmigo. Le devolvía la sonrisa.

– Bueno es un problema toparme más si estamos a solas puede que la próxima no se detenga o peor que yo no pueda hacerlo. Pensaba mientras caminaba a su lugar de trabajo.

Después de ese encuentro Mariela solo veía de reojo a Haruka quien se encontraba trabajando, quería estar con ella pero tenía que hacer algo, se decidió en esperarla. Haruka caminaba fuera del edificio necesitaba algo de aire fresco, comer algo y subir al onceavo piso donde se encontraba la cafetería no era buena idea más que ahí todos los empleados se encontraban, camino a la siguiente calle donde una cafetería se encontraba, no era buena pero no tenía otra opción que ir por un frappé de mokachino, una joven castaña con ropa café y un mandil de la cafetería, se encontraba repartiendo volantes.

–Buenas tardes, Sr. Recuerde que hoy tenemos una oferta en nuestros postres. Extendía un volante.

–Gracias, pero cuál me recomiendas. Le sonreía.

La joven al ver qué se acercaba a ella, un ligero rubor se marcaba en sus mejillas.

–Bue..bueno yo diría que la tarta de frambuesa. Desviaba su mirada para tranquilizarse.

–lo probaré, gracias hermosa. Le guiñaba un ojo mientras se alejaba.

Caminaba dentro donde un chico atendía, el lugar era pequeño una barra en la ventana junto con unas sillas, cinco mesas con sus cuatro sillas, le pidió un café y un sandwich de pollo, tomó asiento en una de las sillas en frente de la ventana, miraba a la chica como repartía los volantes a los transeúntes. Sacaba su celular agregando el contacto de Mich, la foto de ella con una camisa blanca y saco negro. Se quedó hasta que terminó de comer, camino de regreso a la oficina, todavía le faltaba hacer unos diseños del colegio, se quedó hasta tarde cuando vio que dos compañeros se despedían de ella.

–Hasta mañana. Subían al elevador.

–creo que será mejor que me vaya también. Veía su reloj, eran las ocho de la noche.

Las puertas del elevador se abrían, Mariela se encontraba en la puerta, su esbelta figura resaltaba con su ropa, un pequeño bolso negro que sostenía, su cabello esta vez se encontraba atado en una coleta, caminaba a dónde se encontraba, sus ojos daban un destello.

–te estaba esperando Haruka. Sostenía su bolso.

–¡Mariela! Pero ¿Por qué aún sigues aquí?

–el día de hoy se tuvo que checar la nómina por eso me quedé más tarde y como aún te vi en la oficina decidí esperarte. La miraba inocentemente.

–está bien, vamos te llevaré a casa. La miraba.

–¡en verdad gracias!. Una sonrisa se dibuja en sus labios.

Caminaba Mariela aún lado de Haruka a la puerta de salida, Haruka veía su sonrisa a pesar de todo no podía dejarla había sido su novia y ahora eran amigas, le abrió la puerta para que saliera primero pero una corriente de aire Helado que anunciaba que se acercaba el invierno paso.

–el día de hoy hace frío, no pensé que saliera tan tarde y se me olvidó traer un suéter. Se frotaba sus brazos.

–toma, puedes usar esto. Haruka se quitaba el saco y se lo ponía a ella.

–Gracias, pero tú también tendrás frío. Mariela podía oler su perfume de Haruka.

–no te preocupes, yo estoy acostumbrada. Sonreía.

Se colocaba el saco, le quedaba grande pero eso le gustaba, Miró como Haruka se acomodaba su mochila. Haruka la recorrió con la mirada sus zapatillas negras, medias color durazno, falda y blusa la hacían ver muy madura en ese momento.

–bueno debemos ir al auto. Caminaba delante de ella.

–¡Si! Tomaba el brazo de Haruka.

Se giró para verla, se encontraba sonriendo, Mariela al sentir que se detenía de nuevo la miró.

–perdona no quería incomodarte, pensé que podría darte algo de calor ya que no tienes tu saco. Pegaba sus pechos en el brazo del que se sostenía.

–esta bien. La miraba.

Siguieron al auto donde Haruka, ayudó a Mariela a subir, corrió al otro lado aventando su mochila al asiento trasero, conducía por la avenida. Mariela se soltaba su cabello encendió la radio tocaba música clásica, le cambió a una más romántica, comenzaba a jugar con su cabello.

–¿Qué pasa hoy tuviste un día pesado?

–No, solo estoy cansada, ¿Pero dime cómo te va con tu novia. Le señalaba con su mano izquierda que diera vuelta en la esquina.

– ya sabes, no siempre estamos tranquilas pero estamos felices. Giraba a dónde le indicaba.

–ya veo, puedes dejarme en la esquina. Le señalaba.

–¿aquí vives? Se detuvo.

–no es en el edificio de adelante pero desde aquí puedo caminar. Se comenzaba a quitar el cinturón pero sintió como se movía el auto de nuevo.

–bueno dije que te dejaría en tu casa. De tenía el auto en la entrada.

–pensé que ya querrías irte. La miraba.

–no seas tonta. Bajo del auto para ayudarla a bajar.

–gustas una taza de café. Le sonreía

–sí, creo que puedo estar un rato. Caminaba detrás de ella.

Caminaba por recepción a uno de los elevadores, bajaron en el quinto piso, al departamento 521 Mariela abría la puerta dejaba sus cosas y se quitaba el saco entregandoselo a Haruka, caminaba a la cocina preparando dos tazas de café, Haruka tomó asiento en uno de los sillones de la sala mientras, miraba el departamento era un poco pequeño desde la sala se veía el comedor y la cocina y un pasillo que alomejor daba al baño y a la habitación.

Mariela se desabotono la camisa para que se vieran más sus pechos si quería hacer algo este era el momento regresó adonde estaba Haruka, se sentaba a lado suyo dejando las tasas sobre la mesa de centro, se acercó dándole un beso a Haruka no la dejo que reaccionara, se desabotono la camisa dejando a la vista su brasier, cuando se separaron, Haruka solo veía como tomaba su mano llevándola por encima de su sostén y bajandolo, podía sentir su piel y el pezón café que sostenía ahora su mano. No podía pensar en ese momento solo quería recorrerla de nuevo ese cuerpo, se ayudaba con su otra mano para quitarlo, la besaba recorriendo su cuello a los pechos, Mariela sentía que estallaría, Haruka solo escuchaba los pequeños gemidos que hacía, sin pensar su mano ya se encontraba abriéndose paso entre las piernas de Mariela, cuando algo la hizo detenerse, se alejó de ella tomó su saco.

–lo siento no puedo hacer esto. Se levantó caminando a la puerta.

–¡espera Haruka! Se levantó para alcanzarla pero ya había cerrado la puerta.

Mariela callo de rodillas llorando, al ver que en verdad quería a esa chica. Haruka subía al auto conducía por la calle de shing se detenía en una gasolinera, que tenía un súper habierto las 24horas, entró y compró un café, mientras esperaba que se llenará su tanque se recargo en el auto viendo el cielo y oliendo el aroma del mar que llegaba. Cerraba sus ojos, llegaba, la imagen de una mujer en la cama recostada, cuando sonó el su celular el número era desconocido, suspiró tal vez era Mich o Ahiko bueno no lo sabría si no contestaba.

–Buenas noches ¿Quien hablas? Dejaba su café.

–Hola, bu..buenas noches Haruka. Se escuchaba nerviosa.

–si, ¿me puede decir quién llama? No reconocía la voz pero se escuchaba muy nerviosa.

–bu..bueno soy...Oyuki Tsukishiro quería saber tu respuesta a la carta. Se comenzaba a disipar sus nervios.

Haruka camino a la puerta sacando su mochila y la carta se le había olvidado después de todo no le hacía mucho caso a las cartas, que le daban, comenzó a leerla.

Haruka:

Solo quería decirte desde el fondo de mi corazón que desde el primer día que te vi me enamoré de ti, se que eres mujer pero eso a mi no me importa, si me das una oportunidad verás que seré merecedora de tu amor. Seré muy cursi pero por ti cruzaría los mares solo por abrazarte, iría a la más lejana montaña, solo por ver esos ojos verdes que me pierdo, y cada día suspiro cuando te veo llegar al colegio. Por eso me atrevo a pedirte, se mi novia.

Espero no seas muy dura conmigo si decides decirme que no, pero si dices que si te entregaré mi corazón.

Atte; Tsukishiro Oyuki.

PD. Mi dirección viene en el sobre.

Haruka cerraba la carta y suspiraba, a lo mejor esto era la solución así Mariela la dejaría empas y olvidaría ese sueño que aún recordaba.

–gracias tu carta es muy tierna. Tomaba aire antes de decir. –y me gustaría conocerte mejor.

–eso es un si. Se emocionaba.

–No veo por qué rechazarte? Miraba al mar.

–¿Te gustaría salir después de la escuela tú y yo a solas?

–eso sería lindo pero no puedo. Escuchaba la campana de la bomba de gasolina caminaba adónde estaba.

–es cierto, había olvidado tu trabajo. Se escuchaba desanimada.

–sí, pero que te parece si voy por ti y te llevo a la escuela. Cerraba la tapa, de su tanque en el dispensador pasaba su tarjeta.

–en serio, me encantaría.

–entonces es una cita, descansa hermosa te veré mañana. Caminaba de regreso a la puerta del conductor con su café en la mano izquierda.

-hasta mañana. Colgaba.

Subía al auto conducía de regreso a su casa, llegó a una zona residencial donde varias casas grandes se encontraban quería olvidar lo que había pasado ese día, al llegar a una casa de dos niveles blanca y enrejado plateado, detuvo el auto un hombre le habría, conducía por donde arbustos y pequeños árboles devoraban el camino a la entrada principal. Entraba por una desviación a un desnivel dónde se encontraba el garaje, bajaba sus cosas dejando las llaves del auto colgadas junto con las otras, subía por unas escaleras al primer piso al recibidor, miraba todo oscuro subía las escaleras a su habitación, dejaba su mochila sobre la mesa, se despojaba de sus prendas dejándolas en el cesto que tenía en el baño, se colocó un short y una playera, caminaba ya cansada a su cama de sábanas blancas, al cerrar sus ojos quedándose dormida.

La alarma comenzaba a sonar, Haruka extendió su mano apagando la veía la hora 6am, bostezaba se levantó caminando al baño, se cambió de ropa por unas bermudas y playera deportiva, bajaba a la caminadora tenía que empezar su rutina de ejercicio veía el jardín y como el aire matutino soplaba, después de un rato comenzaba a sonar una alarma sus 30 minutos de ejercicio se terminaban, caminaba al comedor donde le esperaba su desayuno una sirvienta la veía que tomaba asiento le colocó unos huevos, arroz, jugo de naranja y fruta picada.

–buenos días Srta. Le sonreía

–buenos días. Comenzaba a comer.

Terminaba el desayuno regresaba a su habitación, entrando al baño se quitaba su ropa comenzaba a lavar su cuerpo, al final le gustaba sentir el agua tibia, salía con una bata y una toalla en su cabeza secándose, tomaba un pantalón y gabardina gris Oxford y su camisa blanca se vistió, bajó con su mochila de nuevo al comedor tomó una manzana antes de salir. Este día tendría que recoger a oyuki por eso decidió salir más temprano subía al auto, conducía por la zona de Wang Tao H, llegaba al número 2010 veía un portón y un guardia de seguridad pelinegro con uniforme azul que se le acercaban.

–buenos días, joven. El pelinegro sonreía.

–buenos días, vengo a recoger a la srta Oyuki Tsukishiro.

Abría el portón dejando que entrara, a la zona privada casas grandes con sus jardines verdes y unos arbustos que delimitan los terrenos, árboles que adornaban el lugar al llegar al 102, una casa de paredes blancas con líneas en los marcos de color gris, bajaba del auto, antes de tocar la puerta se abrió, una sirvienta de cabello castaño se encontraba a un lado sosteniendo la puerta, permitiendole entrar, podía ver las escaleras de dónde desendia Oyuki de cabello castaño, corto, ojos grises con un vestido blanco y escote amplio, se veía como una princesa de cuento, por un breve instante se imaginó a Michru, que era quien bajaba, por esa escalera. Caminaron al auto donde le ayudo a subir, la acorraló en la silla del copiloto besándola, Oyuki sentía como su corazón se acelera y el calor subía a su cabeza.

–Gr..a..gracias por venir po..r mi. Apretaba su vestido.

–No es nada preciosa, es un gusto el venir por ti. Sonreía al ver la reacción de Oyuki.

Conducía a la entrada era una zona privada donde solo personas con un alto nivel económico podían vivir ahí, cuando estuvo fuera del lugar, las casas grandes comenzaban a cambiar negocios y departamentos se apreciaban en la avenida de Shio, se podía ver el edificio, ya en estacionamiento Haruka veía cómo los alumnos lo miraba alver que llegaba acompañada, le ayudaba a bajar del auto solo sentía como la tomaba del brazo, Oyuki sonreía mirando a las chicas, detuvo a Haruka para que la besara, cuando sus labios estaban a unos milímetros una joven de cabello castaño gritaba.

–¡Oyuki!

–!Leticia! Se giraba molesta.

–¿así que lo conseguiste? ¿Vamos cuéntame? Se acercaba con una sonrisa.

–como haces esos comentarios. Miraba de reojo a Haruka.

–vamos Oyuki, si las dos se ven bien juntas, además quedaste en contarme. Le susurraba .