Prólogo.
Buenas de nuevo! Si, hoy comenzamos una nueva historia, un proyecto que llevo muchisimo tiempo queriendo publicar… tranquilamente tres años, que se dice pronto. Me ilusiona mucho, y hoy dia hace falta eso, ilusión joder… la vida, sin ilusion, es un trabajo de oficina. Asi que aqui estamos, con esta historia nueva.
Es un NARUSAKU puro, sin harem ni cosas raras, en serio. Es mi pareja favorita y llevaba mucho tiempo queriendo dedicarles una historia solo a ellos. Asi que, si sois de los que hatean este pairing, absteneos de comentar lo mucho que os gusta la pareja random de turno. Menos aun el naruhina, vosotros teneis boruto, que es lo que llevabais queriendo desde shippuden, una serie con puro naruhina. A los que leáis, os quiero pedir un favor…
TENED FE. Quiero mostrar esta pareja por completo, demostrar que tiene cimientos muy sólidos, por lo que habrá dificultades… grandes dificultades. Vosotros tened fe, hacedme caso y el viaje os gustara mucho.
Bueno, no me enrollo mas, disfrutad. Publicaré cada lunes un capitulo nuevo, os dejare el prologo y el capitulo primero para que vayáis enganchándoos. La novela esta ya muy avanzada, así que dudo que haya interrupciones. Un saludo!
-aaaaaaaaaaa- personaje hablando
-aaaaaaaaaaa- personaje pensando
-aaaaaaaaaaa- invocación o ser sobrenatural hablando
-aaaaaaaaaaa- invocación o ser sobrenatural pensando
RENUNCIA DE DERECHOS: Naruto no me pertenece, desde luego. Si así fuese, su último arco habría sido muchísimo mejor (no habría sido difícil) y boruto se habría quedado encerrado en lo más profundo del trauma de su mangaka actual. Solo me pertenece esta historia, y no autorizo a nadie a plagiarla.
-Bien, como pueden observar, se prevé un trimestre muy animado en las finanzas de la hoja. Ya cumplimos con las amortizaciones por el valor del equipo shinobi de última generación adquirido hace media década, y el volumen de misiones se ha disparado desde entonces. Se ha pronosticado un incremento de nuestro presupuesto para infraestructuras de un veinte por ciento, y nuestro departamento de I+D+I está trabajando en un nuevo modelo de ingeniería contable que…
Bufff… puedo imaginarme lo que estáis pensando… "vaya rollo, dattebayo". Así, con mi coletilla y todo. Vaya puñetero rollo de exposición, con todas esas palabras que todavía no sé muy bien lo que significan y esos mil gráficos llenos de tablas y chorradas por el estilo. Mira que la sala de conferencias de los clanes de konoha suele ser aburrida pero, cuando nos convocan para temas de presupuestos, me da ganas de desertar. Y creo que no soy el único: aunque kakashi sensei… perdón, hokage sama, sakura chan ya me ha dejado claro que que tengo que dirigirme a él con propiedad… parece atento, sé perfectamente que está releyendo mentalmente su Icha Icha favorito. Shikamaru estará probablemente pensando en nubes, visto como mira de reojo por la ventana cada pocos minutos; Hiashi no ha cambiado el gesto en las dos horas que llevamos aquí, lo que me hace temer que esté muerto y tenga que darle mis condolencias a la pobre hinata; e Ino de vez en cuando me mira y pone un empático gesto de "mátame, onegai".
En serio, se supone que dentro de unos años, una década como mínimo espero, estaré en el lugar de kakashi sensei y tendré que soportar estas reuniones cada semana, ¡y atender, y aportar algo! No tengo ni idea de cómo voy a hacerlo dattebayo, ni con shikamaru como mano derecha… lo mío es la acción, el trabajo de campo, no estar tras montañas de papeles. En fin, como me dice sakura chan cada vez que se lo comento, "haber pensado mejor el sueño de tu vida, baka". Más razón que un santo, y de esos barros vienen estos lodos. Acabó la guerra, tocó reconstruir el mundo, vivir en paz… y descubrí que la profesión de shinobi que yo me había imaginado toda mi vida está desfasada. He crecido en un periodo de entre guerras, y por tanto he visto un mundo que tenía fecha de caducidad. Un mundo sustituido por otro en el que el genjutsu, taijutsu, ninjustu y kenjutsu son tan importantes como las matemáticas, la literatura, la economía o la política. Materias que no se me dan bien dattebayo…
No me malinterpretéis, lo prefiero cien mil veces a un mundo en guerra, pero no quiere decir que no me aburra como un tronco, y mucho más que el resto. Todo por ser yo. Estoy atrapado en una rutina de trabajo para prepararme para ser el hokage perfecto en unos cuantos años, la rutina propia de un hokage sumada a la de un líder de clan y la de un consejero del daimyo del país más poderoso del continente. No dejo de ser el héroe del mundo, me temo. Salvarles a todos de kaguya y sobrevivir para contarlo venía con letra pequeña. Mi vida transcurre entre estudio de materias aburridas pero esenciales para gobernar, reuniones como esta, entrevistas con posibles inversores y políticos de otras naciones, enviar cartas diplomáticas, dar discursos preparados por los asistentes de kakashi sensei… esto último además en bailes de la nobleza donde me siento un puto trozo de carne, visto como me miran las hijas y esposas de los allí presentes… mi daimyo me lleva presentando a su hija y pidiendo una cena para "charlar y lo que surja" con ella ya veinte veces. Me habría reído la última vez si Sakura chan no hubiese estado a punto de cometer un magnicidio en ese momento.
Echo de menos cazar en el bosque de la muerte, dormir al raso, viajar a lugares lejanos, tumbarme en medio de ninguna parte en plena noche a ver las estrellas… y, lo más importante, echo de menos ayudar a los demás. Lo digo en serio: echo de menos ayudar al prójimo. O al menos ver que lo que hago ayuda a alguien que lo necesita de verdad. Kakashi sensei me ha dicho más de una vez cuando le he expresado esto que ya estoy ayudando realmente: cada cena de gala, cada recaudación de fondos, cada entrevista, reunión, carta diplomática… ayudan a mantener la paz mundial, y por tanto ayudan a los más necesitados. Parece lógico pero, ¿sabéis qué? Yo solo veo que mi trabajo hace felices a nobles con demasiado dinero y personas que realmente no me necesitan para ser felices. Intento acallar esta voz en mi cabeza ayudando a los niños del orfanato de konoha y a los pobres, pero aquí soy víctima de mi propio éxito: cada vez hay menos de todos ellos, todo porque konoha prospera. Eso me hace feliz pero, ¿y el resto de huérfanos y pobres del continente? ¿También prosperan?
-Y gracias a la reunión de uzumaki sama con los cincos grandes daimyo, tenemos el placer de anunciar que al fin tenemos los fondos para ampliar la red de carreteras entre las cinco grandes aldeas. Gracias a esta mejora en las vías de comunicación, y los puestos de trabajo que va a conllevar el aumento del comercio, es probable que alcancemos el pleno empleo en el país del fuego en unos cinco años, ¡un fuerte aplauso por favor!
Ese contable de pelo cano y gafas está realmente entusiasmado, dattebayo… bueno, él y toda la sala, que irrumpe en aplausos y se pasan así tranquilamente dos o tres minutos. Que a ver, con lo que he estado estudiando sé que el pleno empleo es algo buenísimo. Significa que cada persona del país va a tener la oportunidad de vivir dignamente, y eso me agrada. Pero… no puedo evitar sentirme ajeno a tanta euforia. Y no solo por lo ridículamente fácil que fue lograrlo… en serio, fue una reunión de una hora donde solo se habló del tema diez minutos y se estuvo charlando de cosas triviales el resto. Tan solo lo pedí educadamente y ya, no le veo el mérito. Pero, al parecer, los daimyo me tienen en tan alta estima que eso basta para convencerlos. Según kakashi sensei, todo cambia radicalmente si estoy presente: sin mi en esa sala, la reunión habría durado cinco horas y habría acabado con algún intento de magnicidio. Al parecer, soy una especie de elemento neutral en el que todos confían tras lo que hice en la guerra. Me alegra, pero a la vez me da rabia… lo fácil que es ponerse deacuerdo y en siglos no lo han conseguido… por eso principalmente me siento así de cansado. Son como niños.
En fin, no puedo evitar que, entre tanto halago, mi mirada se vaya hacia una bolsa de color rojo que tengo a mi lado. Es mi, digamos, proyecto ilusionante del día: unos dangos de fresa para mi mujer, sus favoritos. Ah, ¿Que no os lo he contado? ¡Estoy casado dattebayo, a ver si os creéis que todo está mal en mi vida! Casado desde hace dos años, y no con cualquier chica, no, ¡con la más guapa y alucinante del planeta! Nada más acabar la guerra le pedí salir a Sakura chan… ¡y ella al fin me dejó invitarla a una cita! Al principio creí que fue solo suerte, pero después vino una segunda, y después una tercera, y una cuarta… hubo paseos de la mano primero, luego besos, luego algo más que me obligó a releerme los libros de ero sennin y, tras dos años de relación, ¡ella me pidió matrimonio! ¡Ella a mi! Cierto es que esperaba estar más tiempo de novios, dar los pasos que siempre he visto en las películas en lugar de lanzarme de lleno a esta aventura, pero no tuve problema alguno en casarme. Solo me imagino mi vida con esa mujer, teniendo una decena de hijos, todos tan listos y guapos como su madre y tan afortunados como su padre.
Aunque no todo es de color de rosa, nunca mejor dicho. El matrimonio es algo complicado, o al menos eso me dijo iruka sensei… enreda las cosas. Puede que tenga, y mucho, que ver que todo vino de golpe: mi ascenso con mi nuevo y agotador día a día, el ascenso de sakura chan, la boda, la fama… todo cosas nuevas para mi, para los dos más bien. Cosas nuevas que creo que nos han afectado como pareja. Antes de casarnos, cuando éramos novios, todo era literalmente perfecto: ella sonreía casi todo el día, yo la miraba embobado cuando lo hacía, reíamos juntos, viajábamos, nos conocíamos cada día un poco más… Pero, tras la boda, todo cambió. Llego a casa cansado, y estresado, y sakura chan también. No quiero decir que sea infeliz, me esfuerzo en que eso no ocurra, y ella por mi… si fuese infeliz me lo diría, y pondría el cielo a sus pies para que dejase de serlo. Pero creo que podría ser más feliz en todo caso… no quiero decir tampoco que conozca perfectamente a sakura chan, pero llevo toda mi vida atento a ella… sé distinguir cuando no está del todo contenta, aunque no me lo diga. Mi mujer, a veces, lo pasa mal.
A veces discutimos… algunas por mi culpa, que llego a casa estresado y estallo… otras por su culpa, que le pasa lo mismo en su trabajo. No entiendo por qué aceptó ese ascenso a subdirectora, por ejemplo… vale que es un puesto muy prestigioso, pero conozco bien a mi mujer: su pasión es la medicina, operar, los quirófanos, las urgencias, la acción. Somos tal para cual en ese sentido. Y su nuevo trabajo es todo lo contrario: papeleo, burocracia y más papeleo. Nada de acción. Lo sé bien: es muy parecido al que me espera a mi… Se lo he dicho más de una vez, que renuncie y vuelva a ser médico de urgencias, o incluso que abra su propia clínica si quiere. Pero no me hace caso, dice que ella pidió el puesto, y que está contenta ahí. Aquí me miente, pero poco puedo hacer… solo puedo ofrecerme a ser su apoyo. Y ella lo agradece, en serio… cuando me da las gracias por estar con ella, sé que lo hace desde el corazón. Ojalá pudiese estar más.
Quizás la culpa sea de mi trabajo a fin de cuentas… me impide estar con ella más tiempo, atenderla, centrarme. Me absorbe, es como una amante celosa y tóxica. Todo por culpa de konoha y sus dirigentes, para mi desgracia. No os imagináis la rabia que me da que mezclen mi vida personal con la profesional, es agotador. Intento separarlas para poder cumplir con todo, pero ellos lo arruinan porque dicen que soy esencial para el progreso. Como en nuestra luna de miel: Sakura y yo habíamos pensado en ir a nami, visitar a tsunami y su familia, recordar viejos tiempos en ese lugar que habíamos ayudado a prosperar. Pero konoha escogió un destino más acorde para su gran héroe, el lujoso país del mar, y me pasé todo el mes recibiendo visitas diplomáticas de última hora en lugar de disfrutando con mi esposa. La dejé sola mucho tiempo, y os juro que me duele… y otras tantas veces ahora que lo pienso, soy un puñetero desastre…
Lo único que saco en claro de nuestras discusiones es que, justo después, hacemos el amor como animales. Ahí sé que me quiere… es imposible fingir esa forma de mirarme, de abrazarme, de besarme. Me necesita hasta el punto de que ahí, estando los dos abrazados tras hacer el amor, sin nada más en el mundo que los dos, la noto feliz de verdad. Plena. Y eso me da un motivo más para hacer lo que mejor sé hacer, luchar. Soy naruto uzumaki namikaze, y mi mejor virtud es no darme por vencido. Así que hoy le tengo preparada una sorpresa a mi esposa. He comprado su comida favorita y me he asegurado de estar ilocalizable toda la tarde… voy a sustituirme por un clon en el siguiente descanso, presentarme en casa aprovechando que tiene la tarde libre y tener un día como kami manda, uno como marido y mujer, sin interferencias ajenas. Un día para mi sakura chan… es un plan irrechazable.
(Pov omnisciente)
Sakura gimió con fuerza al aire, aferrada a las sábanas, llevada por el placer. Notaba esas corrientes agradables recorrer su cuerpo, preparando el inminente final. Llevaba toda la tarde buscándolo, toda la tarde ansiosa… horas y horas gimiendo, sudando, olvidándose de todo. El sexo era su válvula de escape, ese momento donde no sentía que el estrés y la presión la iban a aplastar, a hacer desaparecer del mundo sin que nadie se diese cuenta. En el orgasmo, entre las sábanas de su cama, se sentía libre, y eso le daba la vida. Cierto era que su pareja podría hacerlo mejor… vale que era guapísimo, y un portento físico, pero con eso no bastaba para hacerse sentir a una mujer como quería sentirse sakura haruno. En ese sentido, su pareja carecía de algo básico como era la generosidad, pero no se iba a quejar. No, había aprendido que la vida nunca te da lo que quieres, que nunca llueve a gusto de todos… y también algo más: que si quieres algo, debes de hacerlo tú mismo.
-Espera…- pudo gemir entre embestida y embestida, para luego cambiar las tornas y asegurarse de tener su premio. No le dio oportunidad de réplica a su pareja, ni lo necesitaba: lo notaba duro, pétreo, cerca de su propio final. Por eso se había puesto ella encima, para asegurarse de llegar ella también y no quedarse a medias, como otras veces. Movió sus caderas con fuerza, adelante y atrás, notando como esas manos masculinas subían hasta su cintura. Miró al techo, mordiéndose el labio, centrándose únicamente en esas corrientes de placer. No había estrés, no había trabajo, no había soledad… solo placer inmediato, puro. Lo que necesitaba. Estaba a punto, a punto… incluso se acarició a sí misma para darse ese estímulo que su pareja no le daba.
-Estoy a punto…- pudo balbucear él, frunciendo ligeramente el ceño sakura. Ya lo sabía, y le daba igual, lo importante era lo suyo, y necesitaba un ligero empujón. Uno que sabía de dónde podía sacar… su pareja podía ser muy útil…
-Pues correte…- dijo al aire, cerrando los ojos y moviéndose con más énfasis. Y dicho y hecho para la otra mitad del puzzle: lo notó al fin ceder y derramarse dentro de ella, facilitándola su propio orgasmo, una reacción natural en toda mujer. Solo pudo gritar una cosa al aire de la que el placer la vencía…- SASUKEEEEEE.
Sakura se retorció tras ese grito, notando su cuerpo comprimirse, ceder ante sus instintos más básicos. Sus pies retraídos, sus manos aferradas a las sábanas, sus muslos apretando la cintura del uchiha como si quisiese exprimirlo del todo… necesitaba ese placer. En ese momento era ajena a todos sus problemas, se olvidaba de todo. Incluida la culpa que la atormentaba nada más recuperar la razón. Por eso necesitaba ese orgasmo, por eso no se contenía ni un ápice, incluso dejándole acabar en su interior: era una batalla contra sí misma y el mundo, debía ser resolutiva si quería un respiro. Sin embargo, esta vez, algo la interrumpió en su nirvana particular: por un momento, había notado pasos tras la puerta, y el pomo moverse ligeramente… como si hubiese alguien al otro lado. Y no parecían ser imaginaciones suyas: sasuke también había fruncido el ceño y mirado la puerta con tensión. Tras unos segundos de interminable nerviosismo, en los que sakura se tapó con pudor usando las sábanas, la haruno pudo reaccionar.
-Hay… ¿hay alguien ahí?- preguntó con un hilo de voz, sin saber si deseaba respuesta o no. El destino decidió por ella, y no obtuvo respuesta alguna. Solo silencio. Miró al hilo de luz que asomaba bajo la puerta, y no parecía haber nadie… quizás porque todo eran imaginaciones suyas. Aunque no le parecía eso…- Te juro que he oído pasos, sasuke…- le dijo a su amante, que desdibujó ese rictus tenso al comprobar lo mismo que la pelirrosada.
-Serán imaginaciones tuyas, o la madera dilatándose… deja de preocuparte.- declaró el pelinegro con sobriedad, enfadando a la ojijade. No es que se esperase que el siempre frío y distante sasuke uchiha mostrase empatía, o se atreviese a reconocer que sentía miedo como el resto de la humanidad, pero… shannaro, qué menos que solo abrir la boca para mejorar el silencio. Con el ceño fruncido, sakura se quitó de encima del uchiha, intentando taparse más.
-Podrías al menos fingir que te preocupa que se descubra lo nuestro, sasuke… y no ser un completo gilipollas…- Desgraciadamente, su amante tenía algunas virtudes, como su belleza… pero también muchos defectos. Aunque, en ese momento, el gesto de sasuke la confundió un poco… parecía ofendido ante ese comentario.
-¿y por qué debería preocuparme? Al fin y al cabo nos queremos, ¿no?- El comentario descolocó a la doctora, que no sabía qué responder… no solo por sus propios sentimientos, también por los de él… había sufrido demasiados desprecios de ese hombre, demasiados rechazos. Para ella, esa relación no iba a pasar jamás del sexo… por eso le descolocaba ver al uchiha intentar llevarla más allá…
-Tú solo estás conmigo por competir con él…- murmuró, dejando salir la principal razón por la que creía que estaban juntos: la legendaria competitividad de sasuke y naruto. Su parte racional lo tenía claro y se revolvía en el asco y el autodesprecio, Sasuke uchiha estaba con ella por apuntarse un tanto contra naruto; aunque esa parte vulnerable que clamaba contra esa realidad horrible en la que vivía día a día quería creerle. Esa parte que sasuke parecía poder oler como un depredador. Su debilidad. El vengador extendió su mano, y acarició la suave mejilla de la haruno, buscando su complicidad.
-Eso es ridículo: si estoy contigo es porque te quiero, no porque estés casada con el dobe. Tu matrimonio es un obstáculo, no la razón de que estemos juntos…- afirmó, pero todavía detectaba dudas en el rostro de sakura. Kami santo, como desearía poder creerle, pero su lado racional, su lado culpable además, era incapaz de hacerlo. Detectando sus dudas, sasuke la besó en los labios, un beso tierno y tranquilo, antes de hablar de nuevo.- Si no estuvieses casada, te pediría matrimonio, sakura. Si tuviese que luchar contra naruto, contra konoha, contra el mundo entero, lo haría. Te amo a ti, y solo a ti.
La joven se quedó mirando a los ojos de sasuke unos momentos. Lo dicho, la encantaría creer eso, creer que lo que estaban haciendo no era algo más que placer culpable para huir del dolor, que significaba algo… pero esos ojos negros de sasuke no ayudaban. Eran oscuros, casi opacos, no le transmitían claridad como los de su esposo. Con solo mirar a naruto, sabía en qué estaba pensando. Pero al menos esos ojos negros no transmitían mentiras tampoco… no transmitían nada, dejaban todo a la imaginación del espectador. Y la haruno, embriagada por la culpa y la necesidad, decidió creerle. Aunque solo fuese por ese instante, aunque solo viviese unas horas de agradable ficción. Una realidad alternativa donde su vida no la hacía infeliz, donde no había traicionado a naruto, donde no recurría a un amante para combatir la soledad y la angustia. Se dejó besar de nuevo, y volvió a empezar su ritual para huir del mundo… Naruto estaría toda la tarde en su enésima reunión de trabajo, podía vivir esa mentira un poco mas… luego tendría tiempo para odiarse a sí misma…
Y fin. Si, os lo dije… habrá grandes dificultades. Si no, la historia no mola. Aclarare que hay MUCHO trasfondo tras todo esto, no lo veáis como una historia de bueno y malos. Un saludo y nos leemos.
