[PRIMER CAPÍTULO]
› Kame ‹
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En el momento en que pisaron tierra firme, Trafalgar Law tuvo un mal presentimiento. Sin embargo, aquello no lo detuvo para ordenarle a su tripulación dividirse en dos grupos: El primero se quedaría en el submarino resguardandolo; mientras que el segundo; el cuál estaría compuesto por Sachi, Penguin y Bepo, ingresarían con él al bosque para investigarlo. Consideraba que podrían encontrar buenos especímenes para hacer medicina, puesto que jamas había visto esa especie de planta floral.
—Todos tenga cuidado. Nos reuniremos en este punto en treinta minutos.
Dicho eso, el moreno se separó de ellos.
Se adentró a lo más profundo del bosque, el cuál comenzó a ser envuelto en una ligera neblina.
Entre más caminaba, la cantidad de flores aumentaban. Al punto en el que los troncos de los árboles, estaban completamente floreados, como si una manta colorida los arropara.
Se detuvo en seco y chasqueó la lengua. El silencio de su alrededor le dio muy mala espina. Desde que llegaron, no logró escuchar el zumbido de los insectos o el gruñido de algún animal de la zona. Ni siquiera vio un ave volando en el cielo.
«¡Crac!»
Inmediatamente tomó el mango de su katana y observó atento su entorno. Sin darse cuenta lo habían rodeado. ¿Cómo? No tenía ni la más mínima idea. Nunca bajaba la guardia.
«Zzzzzz», una flecha apareció entre una pared de flores, rozando y cortando superficialmente su mejilla derecha.
Retrocedió y desenvainó a Kikoku, preparándose para activar el poder de su fruta. Sin embargo, antes de realizar cualquier acción, fue atacado por la espalda. Saltó hacia atrás, evadiendo el mazo que terminó rompiendo el suelo. Ante tal impacto, el polen de las flores se extendió por el aire, mezclándose en la niebla.
Law miró a su oponente, quedando atónito. El hombre frente a él; además de estar desnudo, era delgado como una rama. Sus huesos se marcaban sobre la piel dándole un aspecto terrorífico y enfermo. Aún así, a pesar de parecer una pobre alma convaleciente, su inmensa fuerza y ligeros movimientos eran contradictorios a su aspecto.
Una lluvia de flechas voló a su dirección. Evadió cada arma punzante, cortando las últimas con Kikoku.
—¡Room! ¡Ta-!
Al activar la sala, su visión se volvió borrosa, perdiendo inesperadamente la fuerza en sus piernas. Cayó de boca, recibiendo el impacto del suelo con ambos brazos. Su cabeza daba vueltas y no podía sentir correctamente su cuerpo.
"¿Veneno? ¿Droga?", pensó, analizando su situación. Buscó levantarse, sin lograrlo.
Parpadeó para mantenerse consiente, notando después los huesudos y sucios pies del hombre. Estaba frente a él con el mazo en alto para golpearlo.
—¡Shambles! —Activó su técnica, puesto que su «Room» aún prevalecia. Cambió de lugar con lo primero que logró enfocar a lo lejos y se apoyó del árbol más cercano apenas acumuló fuerza.
Con su sala de operaciones desplegado, supo cuántas personas lo rodeaban. Diez. Siete hombres y tres mujeres, todos presentando una misma patología: Desnutrición aguda.
—¡Ey! ¡No soy un enemigo! ¡Soy médico! ¡Puedo ayudarles! — Alzó ambas manos en rendición, enfundando su katana y demostrando que no les haría daño. Para su desgracia, el nativo no hablaba su idioma; por lo tanto, siguió avanzando sin prestarle la más mínima atención. Law tensó frustrado la mandíbula.
Un inesperado gruñido causó que el hombre se detuviera en el acto y comenzará a temblar de pies a cabeza.
Como Law nunca desactivo su «Room», logró captar la llegada del intruso. Era efectivamente un animal. Y uno bastante grande. "¿Un oso? ¿Un tigre?". No lo sabía con certeza. Su aturdida mente apenas lo mantenía consiente como para pensar en otra cosa.
No mucho tiempo después apareció un zorro de pelaje rojo. Tan alto como un caballo y peligroso como un lobo.
En cuanto mostró peligrosamente sus colmillos, el nativo se arrodilló en el suelo sin dejar de temblar.
—¡Grrrr! —gruñó amenazante.
El hombre desnudo se levantó; y tropezando por todo el camino, huyó junto con los que estaban escondidos.
Law retrocedió en silencio, apretando los dientes por el excesivo esfuerzo que hacía al caminar. Para este punto su habitación había desaparecido por su debilitamiento.
El zorro por primera vez desde que llegó, lo miró. Sus ojos dorados centellaron y comenzó a caminar a su dirección. Sin poder evitarlo, fue atrapado por su larga y esponjosa cola, dejándolo con cuidado sobre su lomo.
—¿Quién... Eres...? —Su voz apenas era perceptible. Parpadeó con fuerza obligándose a mantenerse despierto; pero desgraciadamente, la droga ya se había extendido por todo su cuerpo.
Antes de que su conciencia se desvaneciera, escuchó una voz desconocida:
—Lloverá...
Varias horas más tarde.
Law despertó en una vieja cama de madera. Esta misma rechino en cuanto se movió.
Lo primero que vio al restregarse los ojos fue el fuego que consumía la leña en la desgastada chimenea de hierro. En cuanto al resto del cuarto, todo era simple y monótono; con paredes y techo de madera que estaban ligeramente astilladas por el tiempo. Además de la cama y la chimenea, había una encimera con una bonita muñeca sentada sobre ella.
Tomó su gorro que estaba colgado del respaldo de la cama y se movió al filo del colchón dónde estaba su katana apoyada. Investigó rápidamente su cuerpo con el «Room», sin encontrar para su sorpresa ninguna anomalía. No había rastro de droga en su sistema. Ni siquiera estaba la cortada en su mejilla. Es más, se sentía de maravilla. Sin dolencias o cansancio.
—¡Que bueno que despertaste! —exclamó de pronto una voz desde la puerta. Era la misma que escuchó antes de perder el conocimiento.
Tomo su katana y se mantuvo con la guardia en alto. Seguidamente el zorro de pelaje rojo entró, moviendo su cola de lado a lado con mucha emoción.
—¡Uff! Pensaba que no llegaría a tiempo esta vez. Incluso ya te imaginaba en el estómago de los Cannibal. ¡Si que tuviste mucha suerte! Y claro, resistencia. No cualquiera puede soportar por mucho los efectos que producen las plantas de acá.
El zorro mientras hablaba sin parar, caminaba de un lado a otro ignorando el arma de Law.
Decir que estaba sorprendido por el zorro que hablaba, era mentira. Según sabía por las noticias, en la tripulación de los Mugiwaras existía un mapache similar; e incluso entre los suyos estaba Bepo, que era técnicamente un oso polar que caminaba en dos patas y sufría de depresión.
—¿Quién eres y porque me rescataste? —interrogó.
—¡Oooh! ¡Cierto! No me presenté. Mira que mala educación tengo. Vez, Lilith, te dije que debía practicar más. —Law enmudeció cuando vio al zorro mirar a la muñeca sentada en la encimera justo al lado de él. —Perdona la descortesía. Ya ves, hace tiempo que no tengo contacto con humanos, así que estoy un poquito oxidada. Me llamo Mich y ella es Lilith. Saluda, Lilith. —La muñeca no respondió. —¡OYE! ¡No seas grosera! Perdónala. Es que es muy tímida y no confía mucho en los extraños —. Se disculpó bajando las orejas. —En cuanto a porque te salve... Pues, ¿no es normal salvar a otros cuando están en peligro?
Law siguió inseguro de la buena fe del zorro. Sin embargo, enfundó su arma y se sentó nuevamente en el filo de la cama sin bajar la guardia. Le daría el beneficio de la duda para su interés. El zorro por otro lado, se sentó frente a él y ladeó el rostro. En ese momento, el doctor notó que su pelaje estaba húmedo.
—¿Cómo te llamas? —preguntó para su sorpresa.
—Trafalgar Law.
—¿De que lado? —Mich miró de hito en hito la habitación sin entender.
El moreno alzó escéptico la ceja al mirar al zorro.
—No. Mi nombre es Trafalgar Law.
—ª —Un silencio incómodo los rodeo. —En fin, es un placer, Taflagra. Tragrafal. ¿Faltragar? —Su lengua se enredaba cada vez que trataba de pronunciar el apellido de su invitado.
—¿Y ese quien es?... No. ¿Sabes que? Olvídalo... Solo llámame Law.
—¡Okey, Law! —Su cola se movió de arriba a abajo demostrado así su felicidad.
Ambos se miraron fijamente por un largo rato.
—¿Dónde estoy, Mich-ya? —Rompió el silencio. Cambiando de tema.
—Pues en mi casa... ¿Dónde más estarías? —rió entre dientes.
Tuvo que admitir que tenía razón. Él fue quien formuló mal la pregunta por la incomodidad.
—Esa flor... —murmuró, atrayendo atención de su oyente. Apoyó los codos en ambas rodilla y entrelazó sus largos dedos para colocar su barbilla. —¿Qué tipo de droga es?
—Bueno..., se llama Flor parásita y su polen es bastante tóxico. Normalmente solo tiende a aturdir el sistema nervioso, causando la pérdida de la conciencia y el control de la movilidad. Y eso si ingieres poca cantidad. Lo fastidioso es que esa planta florecer en cualquier superficie que le de la gana —bufó.
—¿Y que sucede si ingieres grandes cantidades?
—Mueres. El cuerpo entra en shock por la sobredosis. —Se rascó la oreja con su pata trasera quitándole importancia al asunto.
—Ya veo.
Law estaba asombrado del conocimiento del zorro. Sinceramente desde que lo vio llegar lo juzgó; pensó que era un simple animal estúpido. No imaginó que después de afirmar su suposición le respondería de esa amanera. "Lo siento, Kitzune-ya".
—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? —Volvió a cambiar de tema. Rogaba que solo fueran unos pocos minutos.
—Varias horas, supongo. Cómo no tengo reloj y el cielo está nublado, no se cómo calcular el tiempo.
Law chistó la lengua. Si ese era el caso, sus nakamas deberían de estar buscándolo preocupados por toda la isla... De pronto recordó que el hombre que lo atacó seguía por ahí. Y para añadir más leña al fuego, ninguno de ellos tenía conocimiento sobre las consecuencias de inhalar el polen de las plantas. "¡Mierda!".
Hurgó en los bolsillos de su pantalón, buscando desesperado el Den Den Mushi. No lo encontró.
—¿Sabes lo que es un Den Den Mushi? ¿Has visto el mío? ¿Tienes uno? —Mich se asustó ante la lluvia de preguntas que Law le lanzó; pero aún así le respondió en el acto.
—Sí, no y no.
—¡Maldita sea! —exclamó, levantandose de la cama. —¡¿Has visto a mis compañeros?! —El moreno no le quedó de otra. Apostó por confiar en Mich para saber la situación de su tripulación.
—¿Te refieres a los dos hombre con el oso blanco o a los que están en el barco amarillo?
—Ambos.
—Pues hasta donde se, los del barco están bien. Los Cannibal no se acercan a la playa. En cuanto a los otros tres, están capturados y probablemente sean la cena.
No paso ni dos segundos para cuándo llegó a puerta de la habitación.
—¿A dónde vas? —preguntó.
—A salvar a mis amigos.
—Oh... Mmm, no quiero arruinar tus planes; pero eso es imposible.
—¡¿Dónde está la salida?! —Lo ignoró.
—Sigue derecho por la izquierda y sube hasta la cubierta. Después solo tienes que bajar por la rampa para tocar el suelo. Lo demás es ir por la brecha de la cueva para salir directamente al bosque.
¿Por qué el barco está adentro de una cueva? Por un instante quiso preguntar por curiosidad. Negó con la cabeza apartando la idea. Sus nakamas eran más importante en ese momento.
Siguió la dirección que le dió el zorro, saliendo rápidamente del barco. Y si no fuera por el musgo brillante adherido en las paredes y suelo de la cueva, le sería imposible ver más allá de sus narices y encontrar la brecha que lleva a la salida.
—Espera, es muy peligroso que vayas. ¡Puedes morir! —Mich le siguió con clara preocupación.
—No me importa. Voy a rescatarlos.
—¡No! ¡Alto! Está lloviendo y la neblina está en su punto máximo. ¡Si sales ahora ni siquiera podrás rescatarlos!
Trafalgar se detuvo bruscamente. El zorro tenía razón. Aún así, se volteó y le lanzó una mirada iracunda. Mich por otro lado se encogió sobre sus hombros y bajó las orejas con temor.
—Es.cu.cha —Reprimió su irá apretando los dientes. —Te agradezco que me salvarás; pero eso no te da derecho a decidir sobre lo que hago después con mi vida.
—Y-Yo
Law sin escuchar, corrió al exterior. En el momento en que vio la lluvia se preparó en usar su poder. Mich de pronto lo tacleó y lo tumbó al suelo.
—¡¿QUÉ DIABLOS HACES?!
—Lo lamento. No era mi intención sonar desinteresada u ordenarte. Es solo que exponerte al peligro no salvará a tus compañeros. Tu decisión solo llevará a todos a la muerte.
—¿Entonces que rayos sugieres? —preguntó Law con frustración.
—Yo iré a rescatarlos.
—¿Por qué lo harías? ¡Ni siquiera los conoces y ni les debes algo!
Hubo un corto silencio antes de que Mich respondiera con seriedad.
—A ti tampoco te conozco y te salve. —Law enmudeció. —Además ya tenía la intención de rescatarlos. Antes incluso fui a verificar su estado. Por eso se que están vivos.
Mich por fin se levantó de su cuerpo, dándole la oportunidad de volver a levantarse.
—De acuerdo, confiaré en ti.
—¡Gracias! ¡Y no te preocupes. Los traeré a salvo! Solo hazme el favor de regresar al barco. Es peligroso que estés acá.
Sin más que añadir, Mich salió corriendo hacia el bosque, perdiéndose rápidamente entre la neblina.
Varios minutos después.
Law esperaba frente al barco, caminando inquieto de lado a lado.
—¡Capitaaaaaan, lo sientooooo! —Exhaló aliviado al escuchar el grito de Bepo que aparecía con Sachi y Penguin sobre el lomo de Mich.
—Como prometí, los traje a todos sanos y salvos —exclamó orgullosa. Luego añadió juguetona: —Yo siempre cumplo mi palabra, shijijiji.
Después de que Law verificara el estado de sus nakamas; entraron al barco en la dirección a la habitación en donde antes había estado.
—Te lo agradezco. —Agradeció el capitán, virando el rostro para que nadie lograra ver su rostro sonrojado por la vergüenza. Sus amigos al notar su estado de ánimo, sonrieron con picardía.
—¡Aye! —rió Mich alegre, cambiando con un «Poof» de tamaño. Si antes era tan grande como un caballo, ahora era tan pequeño como un cachorro de can.
—¡Woow! ¡Así que también puedes hacer eso! —Sachi no dudó en tomar al zorro con ambas manos. Esa apariencia le parecía adorable.
—¿Eres un usuario de la fruta del diablo?
—Sipi —Mich miró a Law al responder, mientras que él volvía a tomar asiento en el filo de la cama.
—Mm... —Ya tenía sentido el porque hablaba. Y aunque tenía sus dudas de quién fue el que le enseñó lo que sabe; prefirió no tocar el tema y centrarse en lo importante. — Mich-ya, ¿sabes que es este lugar?
—¡Por supuesto! —Saltó de los brazos de Sachi y se sentó en frente de la chimenea. Se sacudió tal cual como un perro para quitar el exceso de agua en su pelaje y luego habló: —¿Quieres decirle tú o lo hago yo, Lilith? —La muñeca se mantuvo en silencio. —¡Bien, bien! Ya lo hago yo. ¡Por Hécate! —Sachi, Penguin y Bepo miraron a su capitán preocupados por el zorro que se dirigía a la muñeca sobre la encimera. Law simplemente negó con la cabeza y les pidió que guardarán silencio con un ademán de manos. —Bueno..., quitando el hecho de la existencia de la tribu Cannibal y la Flor Parásito, estamos en Kame. La isla que nació sobre el caparazón de una tortuga de 1000 años.
[Continuará...]
Kikoku es el nombre de la espada de Law.
Cannibal/Caníbal lo dejé en inglés porque se lee mejor.
Mugiwara es la tripulación de Luffy. Técnicamente se traduce como: Sombrero de paja.
Risa características de mi OC. Como saben los personajes de One Piece tienen una forma de reír única y yo no me quería quedar atrás.
Kame es Tortuga en japonés.
PD. Llevo años sin escribir un fanfic, por eso me siento emocionada y apenada con este proyecto, jajaja. Espero que puedan acompañarme durante la aventura de mi OC en One Piece.
