Disclaimer: Boku no Hero Academia pertenece a Kohei Horikoshi, la historia es de mi autoría mas los personajes no.

Aclaraciones: Historia basada en el Ending! AU/ Medieval! AU. Omegaverse y DekuBowl (o sea Izuku Midoriya x ocho personajes) aparecerán ships tanto Yaoi como Hetero, no sólo con Deku sino también entre otros personajes.


Observó la cristalina agua, el lago parecía más hermoso de lo habitual en especial por la fina brisa que mecía las copas de los árboles, como una caricia que alejaba las hojas secas y las hacía revolotear por entre las flores de ese prado. El color verde, esplendoroso sin llegar a opacar la hermosura de los pétalos que disfrutaban el ser tocados por su persona, tarareaba una canción a la par que dejaba que los rayos del sol iluminaran su rostro, cerró los ojos dejándose arrullar por el canto de las aves una vez más.

Imaginó por un momento que alguien más se encontraba ahí, contándole sus aventuras fuera de este lugar de ensoñación, un suspiro escapó de sus labios al darse cuenta que sonaba demasiado ridículo.

Decir que se encontraba aburrido era poco, en realidad no soportaba estar todo el día solo por más hermoso que su hogar le pareciera, volvió a acercarse a la orilla con la esperanza de ver algo inusual, pero sólo su reflejo fue el que le dio la bienvenida.

Esperaba que su padre regresara pronto, por alguna extraña razón nunca lo llevaba consigo al lugar en donde pasaba la mayor parte del día y eso le hizo inflar sus mejillas en un mohín de disgusto.

Por la posición del sol supuso que ya era más del medio día, estaba cansado, cansado de esperar así que, poniéndose de pie, emprendió camino a quien sabe dónde. Sus pasos eran decididos y luego de un par de minutos encontró lo que parecía ser un puente hecho a partir de un árbol caído, con los brazos extendidos, caminó hacia adelante.

Al ya estar cerca del final escuchó un grito que le hizo tambalearse asustado, no sonaba muy lejos y por el tono de voz supo que no era alguien conocido, se quedó estático al percatarse de que había alguien más en el bosque que no era ni su padre ni él, no supo porque, pero ya se encontraba corriendo en dirección a la fuente del sonido.

Se detuvo al estar frente a un hoyo, que recordó su padre le había dicho fue hecho por antiguos cazadores, con cuidado de no caerse se asomó encontrándose con una fiera mirada escarlata, sintió un escalofrío recorrerle al observar al dueño de esos ojos rubíes, un niño; igual que él, cubierto de lodo hasta los codos.

-¿E-estas bien? -oyó su voz flaquear por los nervios, se regañó internamente al notar que el niño frunció el ceño.

-¡Quien necesita tu ayuda! -se encogió de hombros espantado por el tono agresivo que el contrario usaba con él, no entendía que había hecho para que se pusiera así-¡Lárgate! -.

-¿Estás seguro? -pronunció con un nudo en la garganta, seguro de que si seguía hablando el rubio iba a enojarse más con él.

-No te necesito-el malhumorado infante prosiguió con su intento de salir del foso consiguiendo embarrase más de barro, hundía sus uñas tratando de agarrarse de lo que fuera. Al notar que mientras más escarbaba más parecía sumergirse en el fondo chasqueó la lengua. Levantó el rostro hallando la mirada del peliverde aún sobre sí, el de ojos esmeralda le veía con la boca abierta; como si quisiera decir algo-¿Que estas esperando? ¡Ayúdame! -exigió.

El peliverde asintió con algo de temor y se alejó del lugar buscando con la mirada algo que le ayudara a sacarle de allí, no muy lejos, en el tronco de un árbol, distinguió una rama larga, pero gruesa, y rápidamente se acercó a recogerla.

Volvió al pozo a pasársela al desconocido y éste la sujetó con fuerza, casi se cae al notar que el otro era más pesado que él por lo cual decidió halar con potencia.

Unos segundos después una mano se aferró a la orilla y el otro sólo pudo sostenerla aun tirando tratando de no lastimar al contrario.

El crío, al salir, se echó sobre el césped intentando recomponer su agitada respiración, Izuku lo miraba con asombro, pues, este era; después de su padre, el único humano que veía en sus cinco años de vida.

-Deja de mirarme como si tu vida dependiera de ello-le regañó el de mirada escarlata frunciendo el ceño, no soportaba que lo mirara embobado, como si fuera un objeto en exhibición.

-Lo siento-agachó la cabeza-Es sólo que…-meditó sus palabras llevando un dedo a su barbilla-eres igual a mí-sus ojos brillaron acompañando a la sonrisa que se había formado en sus labios. En un instante fue empujado por un enojado rubio.

-No te atrevas a compararte conmigo-su voz salió llena de furia, su mueca de disgusto era palpable por el aura amenazadora que este joven desprendía-Tu y yo no nos parecemos en nada, inútil-.

Abrió los ojos sorprendidos saboreando sus palabras, ¿Él un inútil? Pero si lo había ayudado a salir.

Sus ojos picaron, este niño no tenía el derecho de llamarlo así.

-N-no soy un i-inútil, mi nombre es Izuku Midoriya-trató de levantarse, pero el pie puesto en su pecho se lo impidió-Q-quítate de encima-forcejeó con sus manos.

-¿Te atreves a ordenarme algo, Deku? -preguntó con desdén, señalándose con el pulgar-¿A mí, que soy el próximo amo y señor de estas tierras? -indagó sonriendo con superioridad.

-Tú no eres dueño de nada-se sintió temblar por lo que iba a decir-ni siquiera puedes salir solo de un pozo-.

-¡Te mataré! -se sentó en su estómago dispuesto a golpearlo por haberlo insultado de esa manera-Te mataré y no quedaran de ti ni tus huesos-el peliverde tomó la rama que antes habían usado y le golpeó en la cara, al instante el rubio se quitó de encima cubriendo su rostro.

Corrió lo más rápido que pudo devuelta al claro en busca de protección, no le importaron los gritos que el ojirubí, cayó de rodillas al haberle perdido y respiró con dificultad.

Nunca pensó que los humanos ajenos al bosque fueran tan violentos, decidió no alejarse del lago y olvidar el mal rato que acababa de pasar.

Al llegar la noche, se encontró con su padre, el cual parecía cansado y en medio de la cena no pudo si no preguntar.

-Papá-Se acomodó en el sillón de la agradable cabaña mirando al rubio con duda-¿Qué clase de personas pueden entrar al bosque? -el ojiazul arqueó una ceja confundido, Izuku raramente preguntaba por las cosas más allá del bosque.

-¿Por qué? ¿Encontraste a alguien? -quería saber que había despertado su curiosidad. El pequeño asintió en silencio-Bueno… digamos que sólo cierta clase de personas pueden entrar a esta parte del bosque-buscó las palabras correctas para referirse a ellas-Personas… necesitadas-. El peliverde ladeó la cabeza sin entender-Ya sabes… personas que necesitan ayuda-.

El infante arrugó la nariz recordando al de ojos escarlata, ¿Ese niño necesitando ayuda? Pero si le parecía la clase de persona que se ayudaría a sí mismo, por no pedirle ayuda a los demás.

-¿Incluso si son maleducados que no dan las gracias? -le vio directamente con las cejas un poco fruncidas, lleno de determinación. Toshinori suspiró.

-Izuku, este bosque es como… un lugar divino. Existen muchos tipos de personas, pero si esa persona pudo entrar aquí significa que no es malo del todo solo que… necesita ayuda y tal vez sea muy orgulloso para admitirlo-dio unas palmaditas en su regazo indicándole al menor que se sentara, el peliverde escaló y se subió poniéndose cómodo-Tal vez sea sólo alguien perdido, pero si vuelve por aquí significa que de verdad necesita apoyo y en eso entras tu-tocó su nariz con su dedo índice-tal vez seas pequeño, pero estoy seguro que puedes hacer algo por él sí sólo hablan-.

-¿Entonces debo ayudarlo la próxima vez que venga? -el rubio asintió con una tierna sonrisa-Entonces yo…-.

-Serás un héroe-el pequeño sonrió con emoción al escucharle-los héroes brindan apoyo incluso si no son recompensados-le acunó en su pecho con delicadeza.

-Papá ¿De verdad puedo convertirme en un héroe? -dijo en voz baja mientras caía dormido en los brazos del rubio.

-Claro mi pequeño, lo harás-susurró sabiendo lo que le deparaba el futuro-lo harás-.


Suspiró llevándose la mochila al hombro, ahora que lo pensaba tal vez no debió haber huido del rubio luego de golpearle, sintió un escalofrío recorrerle la columna al imaginarse que hubiera pasado si se quedaba ahí, seguro el otro le pegaría hasta el cansancio.

Tomó una de las manzanas del piso y siguió caminando mientras la metía en el morral, el peso en su espalda era mucho debido a la gran cantidad de frutas que cargaba consigo, todas las llevaría a casa y seguramente se las acabaría solo, pues su padre rara vez se la pasaba en su hogar en horas del día.

Observó a los animales correr en dirección contraria, como si huyeran de algo, lo siguiente que oyó fue una explosión no tan fuerte y un montón de polvo cubriendo el paso.

Pese a temerle a lo que fuera que estuviera ahí siguió caminando sujetando su mochila con nervios. Cubrió su rostro al notar que otro estallido hizo más difícil ver el camino. Tosió un poco por los residuos de tierra que había en el ambiente.

Avanzó hasta que pudo ver una figura formarse, alguien de su altura parecía ser el causante de tanto alboroto.

-¿H-hola? ¿T-te encuentras bien? -fue lo que pudo salir de su garganta al ya estar lo suficientemente cerca, la figura quedó estática por unos segundos-¿Necesitas ayuda? -. Al intentar tocar su hombro la otra persona se giró aprisionándolo contra el árbol más cercano y ahí fue cuando pudo vislumbrar una mirada escarlata. Dio un grito de la sorpresa al ver al mismo niño gruñón de ayer mirándolo con rabia.

-¡Tú! -escupió las palabras tomándolo del cuello de su camisa-¡Te mataré! -Un puño impactó contra el tronco justo al lado de su cabeza, observó al niño cerrar los ojos y caer rendido sobre él. Trató de zarandearlo buscando que reaccionara, pero el infante parecía estar en un profundo sueño. Asustado colocó su oído en su pecho pudiendo escuchar los latidos de su corazón, suspiró, al menos no estaba muerto.

Lo miró por segunda vez, se veía más sucio que la última vez y con unos cuantos raspones en todo su cuerpo. Sin pensarlo empezó a halarlo con dificultad de las piernas, le llevaría a su casa para que descansara, por suerte no se encontraba muy lejos de su residencia.


El rubio despertó con un intenso dolor de huesos, la cabeza le daba vueltas y tenía un nudo en el estómago, no recordaba haberse dormido, distinguió que no se encontraba en ningún lugar conocido.

-Me alegra que despiertes-escuchó una voz infantil y volteó para encontrarse con unas esmeraldas que lo miraban expectantes-Dormiste mucho, aunque creo que es normal, debes estar cansado-frunció el ceño al darse cuenta que era el mismo inútil que se atrevió a golpearlo-N-no me m-mires así, no he hecho nada malo-estaba dispuesto a abalanzarse sobre él hasta que notó las vendas en sus brazos-Estabas muy herido así que intenté curarte-.

-No necesito tu ayuda, Deku-desvió la mirada, se hundió más en su sitio al escuchar un rugido proveniente de su estómago.

-Debes tener hambre-se acercó a su mochila buscando dentro-, no puedo ofrecerte mucho, pero tengo fruta si quieres-el rubio le arrebató el morral y sacó algunas manzanas empezando a devorarlas con rapidez-¿Desde cuándo no comes? -preguntó extrañado al notar el desespero con el que tragaba.

-Desde ayer-dijo después de engullir, el peliverde le miró sorprendido.

-¿Por qué no has vuelto a tu casa? -se asustó cuando el ojirubí se detuvo-¿Estás perdido? -.

-Yo no estoy perdido, es sólo que no puedo encontrar el camino-decidió no continuar preguntando al intuir que terminaría por hartar al rubio-Oe, Deku, ¿Qué haces sólo en el bosque? -.

-Vivo aquí con mi papá-admitió encogiéndose de hombros-¿Qué pasa? -preguntó al sentir la penetrante mirada del contrario.

-Nunca conocí a alguien que viviera en el bosque-el peliverde ladeó la cabeza confundido, ¿Acaso no estaba viviendo una vida normal? -¿Qué eres? ¿Una ninfa? -le miró divertido.

-¿Una ninfa? ¿Qué es eso? -.

-Es como una mujer que vive pegada a un árbol-en realidad no entendía del todo el lenguaje que usaban sus padres, pero si lo usaban debía ser algo importante.

-Yo no vivo pegado a un árbol-frunció el ceño al imaginarse atrapado entre unas ramas, incapaz de moverse-soy una persona normal-.

-Una persona normal no vive en el bosque-.

-Ah, ¿no? -el rubio negó con la cabeza-¿Cómo es la gente fuera del bosque? -.

-¿Nunca has salido? -ahora fue su turno de negar confundido-¿Y dices que no eres una ninfa? -.

-Es porque no lo soy-impaciente frunció las cejas-Y nos has respondido a mi pregunta-le señaló con desdén.

-¿Qué te puedo decir? Las personas son una mierda, Katsuki has esto, Katsuki no hagas aquello, ¿Quién las entiende? En especial los padres que se creen que por haberte traído al mundo ya son dueños de tu vida-agachó la cabeza al recordar cierta parte de su vida-En especial tus padres-murmuró.

-¿Los extrañas? -.

-¡¿A esos viejos?! -exclamó estupefacto pensando en matarle por agregar algo tan fuera de lugar-¿Quién extrañaría a ese par de viejos que lo único que saben es joder? -Izuku sonrió enternecido por la actitud del rubio, parecía reacio a mostrar sus sentimientos.

-Yo puedo sacarte del bosque-añadió.

-¡¿De verdad?!-no pudo esconder el brillo en sus ojos al escucharle decir eso.

-Claro, conozco este bosque como la palma de mi mano-se levantó de su asiento tendiéndole una mano para enseñarle el camino-Vamos…-se quedó callado al notar que no conocía el nombre del contrario.

-Katsuki Bakugo-dijo sonriente aceptando la invitación.

-Vamos Kacchan, te sacaré del bosque-.