Naruto le pertenece a Masashi Kishimoto.

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Después de leer todo el contenido NaruSasu y SasuNaru que pude, decidí escribir mi segundo fic, lo escribí una tarde después de un arranque de inspiración, no se compara con algunas maravillas que eh leído, pero pues hare lo que pueda.

Capítulo 1

En más de una ocasión, Uzumaki Naruto había escuchado en diversas conversaciones y por lo general entre camaradas, uno de los clichés más grandes que han existido. Dicho cliché dicta que cuando un hombre entra en los 30's inevitablemente la atracción hacia las mujeres de menor edad se hace presente bajo la dichosa justificación de que lo prohibido le pone adrenalina al asunto. Pues para nuestro querido Naruto dicho cliché siempre represento algo de "viejos pervertidos" y bajo ningún concepto su moral y valores podría ser tan débil como para llegar a pensar algo así.

Con 33 años, 1.84 de estatura, un cabello rubio tan salvaje, ojos azules particularmente determinados, piel trigueña y adornada con esas marcas zorrunas de nacimiento las cuales acentuaban el aire infantil de su rostro, a el hombre no le faltaba una larga lista de admiradoras de todas las edades, esto por supuesto aunado a un carisma cálido fascinante y un gran sentido del humor que atraía a las mujeres como abejas a la miel. Pero nuestro rubio como empresario solía tener relaciones sentimentales cortas con mujeres de mediana edad, hermosas y por lo general del ámbito empresarial, pues este se consideraba un gran admirador de la belleza femenina y todo un macho heterosexual declarado en sus propias palabras. Tan admirador que no se establecía con ninguna ya que a su pensar "aún le faltaban mujeres que conocer" y eso de sentar cabeza no iba con su alegre personalidad.

Justo en ese momento nuestro rubio zorruno, en medio de una importante reunión de negocios en casa de su cliente para cerrar un jugoso contrato de varios miles de ryōs, se le venía a la mente una de las tantas conversaciones sobre el mismo tema cliché que entre copas había tenido con sus camaradas.

Flash Back 1 semana antes

-Pero te lo digo enserio hombre…nada como la carne fresca de una jovencita para sentirte vivo y eliminar el estrés. - clamaba exageradamente el castaño hombre castaño con una copa de whiskey en la mano y un puro en la otra.

- ¿Pero de que vas Kiba?... ¿Cómo lo dices tan a la ligera? A mi ese rollo de cambiar pañales y aguantar niñerías no me va, nada como una mujer madura y con experiencia'ttebayo. - renegaba el rubio con una cerveza en la mano.

-Apoyo a Naruto, si de por si las mujeres de nuestra edad son tan complicadas, no me imagino lo que debe ser lidiar con una jovencita adolescente y hormonal, pero que problemático- hablaba con pereza el chico de coleta mientras cortaba su filete.

-Naruto, Shikamaru, ustedes hablan por que no han probado lo que es apretar un buen culo suave y par de tetas firmes, te devuelve mil años de vida jajaja. - se carcajeaba escandalosamente Kiba mientras miraba la cara de sus colegas entre anonadados y dudosos.

En esa conversación Naruto tenía la plena convicción de que eso era cosas de viejos pervertidos y que algo como eso jamás le podría pasar a él ya que definitivamente lo suyo eran las mujeres preferentemente de 30 para arriba maduras y con experiencia sexual, a el simplemente no le atraía complicarse la vida.

Fin del Flash Back

Y se preguntaran la razón por la que nuestro blondo se encontraba recordando tan detalladamente dicha conversación mientras estaba reunido con sus clientes y el vicepresidente de "Namikaze Publicity" Shikamaru Nara se dedicaba a explicar los últimos puntos del contrato a cerrar con "Akatsuki Originals", la empresa de moda más importante del mercado juvenil de todo el país. Pues toda esta repentina reflexión de Uzumaki en ese preciso momento se debía a los acontecimientos suscitados durante las últimas 2 horas.

Flash Back 2 horas antes

-Espero que la comida este siendo de tu agrado, realmente es un placer poder cerrar contrato con el heredero de mi gran amigo. - a sus 55 años, con voz imponente, un gran porte y elegancia, enfundado en un traje negro de camisa blanca y corbata color vino se expresaba el hombre con una sonrisa amable cargada de nostalgia y experiencia.

-El gusto es mío señor Uchiha, mi padre me encomendó este contrato encarecidamente. - respondía Uzumaki con un tinte de nerviosismo pues las pocas ocasiones que había visto a Uchiha Fugaku en su infancia durante las cenas que daban sus padres en casa, el hombre con ese porte le inspiraba mucho respeto y hasta cierto punto algo de temor.

- Y cuéntame muchacho, ¿Hace cuanto tomaste la presidencia? ¿Cuánto tiempo estuviste fuera del país? Y por favor llámame Fugaku.

-Pues vera Fugaku, aproximadamente hace un par de meses, mi padre ya quería retirarse y era tiempo de asumir el cargo, eso me obligo a regresar a Konoha y estuve en el extranjero aproximadamente 12 años. - respondió el blondo con una risita nerviosa pues realmente frente a ese hombre se sentía más joven de lo que era.

Justo cuando Fugaku se disponía a responder, entro en el comedor de la elegante mansión tradicional un atractivo joven con 25 años y todas las dignas facciones de un heredero Uchiha, cabello largo tan negro, suelto y ordenado de manera pulcra hasta la altura de los hombros, piel blanca, ojos tan o más obscuros que su cabello, rostro impasible y perfecto, haciendo su aparición el primogénito Uchiha con el elegante andar de su estirpe en un traje café claro y camisa blanca sin corbata con los primeros 2 botones desabrochados finalizando con unos impolutos mocasines cafés dando un aire de seriedad y al mismo tiempo jovialidad.

-Itachi hijo que bueno que llegas pasa y toma asiento, aunque seguramente te acuerdas de él, quiero presentarte al recién nombrado presidente de Namikaze Publicity, justo después de comer estamos por cerrar el contrato solo esperamos la presencia de Nara Shikamaru.

-Itachi cuanto gusto, soy Naruto, años sin verte. - se ponía de pie el blondo con una amable sonrisa mientras le tendía la mano a él joven pelinegro.

-El gusto es mío Uzumaki-san. - devolvía el azabache con una sonrisa afable mientras soltaba la mano y tomaba asiento.

-Pues veras Naruto Itachi es el encargado del área de puntos de venta en la empresa y por eso su presencia en esta reunión es de suma…

PUUMMMM el azotón de una puerta casi hizo saltar a los 3 hombres sentados en el comedor seguido de unas zancadas furiosas que se asemejaban a pasos de elefante.

Demonios. –se escuchó una voz rabiosa en el pasillo contiguo mientras avanzaba al comedor –insulsas…insulsas mujeres.

Naruto nunca fue un hombre iluso de creencias estúpidas como él llamaba a todos los clichés románticos que existían como el "amor a primera vista" o las famosas "almas gemelas", pero justo en ese momento sus creencias estaban siendo seriamente mancilladas en su propia mente.

La imagen que a continuación se presentó parada en el marco de la puerta del comedor fue para Naruto la digna representación de la divinidad encarnada en un adolescente de 18 años.

Ante él se encontraba un joven de piel pálida, perfectamente inmaculada, con unos vaqueros rotos por las rodillas y una playera azul marino completamente hecha jirones. De altura media y un torso que por la parte superior rota de su playera se veía delgado pero perfectamente estético y formado, incluso su mente rememoro a toda velocidad las esculturas que había visto alguna vez en el museo de Atenas durante la última ocasión que estuvo viajando por Grecia sin poder evitar la maravillosa comparación, un hombro en conjunto de un delgado cuello largo se asomaban por una de las tantas roturas de su vestimenta a la par que gotitas de sudor corrían por la piel de estos perdiéndose en su agitado, blanco y lampiño pecho. Después de analizar cada detalle del cuerpo inevitablemente Uzumaki subió la vista lentamente a su rostro y trago en seco … Dios su rostro… era el más perfecto que había visto jamás. Conformado un par de ojos ligeramente rasgados tan pero tan negros que a simple vista no se podían identificar las pupilas de estos, los cuales a Naruto se le asemejaban a un felino, acompañados de dos cejas negras tan perfectamente delineadas que daban ganas repasar su forma con la yema de los dedos, su nariz se alzaba totalmente recta y varonil, los labios que en ese momento se encontraban entreabiertos tratando de coger aire, eran delgados de un color rosa pálido casi infantiles, sus mejillas se encontraban totalmente ruborizadas como si en ese momento hubiese echado una larga carrera, ese mentón en forma de V en conjunto con las demás facciones daba como resultado un rostro perfectamente simétrico que en ese momento estaba acompañado de un cabello tan negro como sus ojos totalmente alborotado y despeinado pero que a simple vista se veía suave y delicado, para acabar la fina estampa a el chico le hacía falta uno de sus tenis negros dejando a la vista un pie que incluso se le hizo.. ¿lindo?, si definitivamente lindo.

"EL MALDITO EPITOME DE EL EROTISMO" no pudo evitar hilar en su la cabeza el Uzumaki observando al adolescente furioso que para ese momento entraba totalmente colérico al comedor ignorando la presencia del invitado o al menos eso pareció en ese momento.

¡Sasuke!, ¿Pero qué manera de irrumpir es esa? – Con un gesto serio y duro alzo la voz el progenitor Uchiha.

¿Otra vez tus queridas fans otōto? – soltó Itachi con una voz temblorosa y una mueca producto de aguantar la carcajada atorada en su garganta que provocaba el ver a su hermano menor en ese estado.

¡No te rías baka! … esas locas me querían arrancar la ropa… arghhh tuve que correr como demente para lograr escabullirme. respondió al borde del colapso el menor Uchiha con una venita saltándole en la sien.

-mhhja…mhhja…mmja. - se escuchó una risita ahogada en la estancia mientras el dueño de esta se tapaba la boca con la mano para no reír, pero dado su carácter y sentido del humor el pobre no podía contener los temblores de su cuerpo debido a la risa mal disimulada.

¡Oi! ¿Se puede saber tú quién eres y de qué te ríes DOBE? – con los brazos cruzados a la altura del pecho, entre dientes, pero de manera perfectamente audible mascullo el adolescente con la venita aún más hinchada.

Naruto dejo de tapar su rostro y sonrió enormemente al joven Uchiha como si el insulto no le hubiese afectado en lo más mínimo encogiéndose de hombros.

¡Sasuke! No te dirijas de esa manera a el señor Uzumaki, retírate a tu habitación, cámbiate esa ropa y luego baja a escuchar la reunión que es importante también tu presencia. – levanto la voz Fugaku reprendiendo a su hijo.

Sasuke dio una última mirada desdeñosa a su hermano y pasando a una de superioridad al dueño de los ojos azules, hizo media vuelta con su ropita desgarrada y su cabello despeinado, pero con la barbilla en alto tratando de preservar el orgullo Uchiha y se retiró de la estancia con toda elegancia que su aspecto le permitía en ese momento. Naruto no pudo evitar dar un rápido vistazo al trasero del adolescente terminando de validar su reciente teoría descubierta unos cuantos minutos atrás "Glorioso…era jodidamente perfecto por donde lo vieras" y ese carácter, oh si ese ego solo lo hacía más incitante e interesante como un pequeño animal salvaje que se sabía así mismo indomable.

Lo lamento Uzumaki, Sasuke está pasando por la etapa difícil de la adolescencia y como puedes ver tiene un carácter muy especial estoy tratando de comenzar a brindarle responsabilidades dentro de la empresa …

Pero para esas alturas Naruto ya no le ponía atención al viejo empresario, para ese momento Naruto asentía y sonreía mecánicamente mientras en su mente se sentía idiota por todas las veces que pensó que ese tipo de atracción solo sucedía en la mente de los ilusos y en las películas románticas tan sosas y repetitivas que tanto odiaba, incluso por un momento pensó en pellizcarse porque lo que estaba viviendo no parecía real, la imagen de dicho adolescente que además de todo era un hombre y para el peor de los casos era un hombre demasiado joven, era avasallante, imposible, perversa y excitante. No es que el rubio fuera homofóbico o algo similar, incluso este durante su juventud y con su curiosa personalidad experimento un par de veces con uno que otro varón solo para darse cuenta de que solo le iban las mujeres. En ningún momento de su vida, ni en los países que visito, ni en las relaciones con las numerosas mujeres que estuvo, sintió tal grado de admiración a la belleza de alguien, simplemente la situación era disparatada y absurda, carecía de toda lógica.

Por la mañana sus valores morales forjados a través de los años y las experiencias vividas estaban claros y tan solo unas horas después estos vacilaban de una manera tan ligera en su mente como un vaso de cristal en manos de un niño pequeño. Si bien este insistía en ser un amante y un profundo admirador de la belleza femenina lo sucedido minutos atrás era algo totalmente diferente, no podía definir como algo bello o bonito a aquel impactante muchachito, no esas palabras no alcanzaban. Sasuke no tenía curvas en las caderas ni pechos redondos, y su estampa no podía ser de otra manera porque simplemente no lo necesitaba, nunca un pecho plano y unas caderas estrechas fueron tan precisas, tan correctas, todo estaba donde debía estar haciendo en conjunto una obra perfecta y por primera vez en 33 años Naruto se sintió viejo… si, viejo y pervertido como todos esos a los que critico por pensar de manera lasciva en las jóvenes menores, por primera vez en 33 años se dio cuenta que ya no tenia 20 y fue consciente de que las generaciones nuevas distaban mucho a la suya.

Final del Flash Back


Entro a su impoluta habitación con el ánimo totalmente cambiado y una media sonrisa de suficiencia en el rostro, casi casi olvidando los hechos acontecidos con el grupo de locas de su declarado "club de fans".

- ¿Así que Uzumaki he? – susurro para sí mismo mientras se recargaba de espaldas en la ya cerrada puerta de su habitación rememorando la intensidad de un par de ojos con tintes infantiles, curiosos e infinitamente azules que lo consumían de pies a cabeza. Por qué el dominio de su apacible rostro lo llevo a ocultar la sorpresa de la presencia que detecto en el comedor desde que entró por el marco de la puerta disfrazándola de indiferencia.

Uchiha Sasuke estaba acostumbrado a todo tipo de miradas a su alrededor desde que era un infante, la mayoría de estas eran de adulación y admiración, no solo era inteligente y habilidoso en prácticamente todos los campos de su instituto si no que tenía el "aura Uchiha", infalible herencia de su apellido. Por un instante el bello de su nuca se erizo rememorando la sonrisa del invitado la cual no le parecía usual… el hombre sentado en el comedor de su hogar le evoco sensaciones sofocantes e intensas en el estómago con solo una mirada, nunca le habían mirado así tan… tan animal, tan primitivamente natural. Porque si bien recibía diariamente miradas deseosas tanto de mujeres como de hombres, Esto era diferente y no había palabras para definirlo, pero lo que más hizo mella en el chico, es que dicha mirada no lo ofendió ni lo asqueo en lo absoluto como era costumbre con las demás personas y sus lascivas miradas.

De pronto su mente retrocedió en el tiempo a un recuerdo confinado y guardado en la misma que ni siquiera él sabía que tenía o al menos no recordaba tenerlo, este salió flote como un flashazo dejándolo estático en su lugar.

Flash Back 13 años atrás

-Ven… ¿quieres salir de ahí? ¿por qué lloras pequeño? –mientras se sentaba en el pasto en pose de mariposa con una lindísima, tierna y apacible sonrisa el universitario se dirigía a él pequeñito pelinegro escondido tras una enorme maceta en el jardín de los Namikaze.

El pequeño se paró de su encogida posición, sacudió sus pantaloncillos blancos que estaban algo manchados de tierra y se quedó estático junto a la maceta agarrándose de la orilla de esta con una mano mientras con la otra arrugaba el borde de su camiseta azul marino, con su carita roja, largas pestañas mojadas y lágrimas en sus mejillas, hipaba con un sonido apenas audible mientras su labio inferior temblaba.

-Ven acércate. - repitió con calma el blondo -no te hare daño, ¿estas lastimado o te duele algo? – con un amoroso tono de voz y una sonrisa pacifica pregunto.

El pequeño negó con la cabeza levemente a la pregunta del rubio, al ver la sonrisa encantadora de aquel joven se fue acercando poco a poco a pesar de su naturaleza desconfiada y retraída. Al quedar frente a él, Naruto lo tomo de la mano y lo sentó en su regazo como su madre hacia con el cuando era pequeño.

Ahora si explícame que pasa pequeño. – conciliadoramente pidió el muchacho – ¿Por qué estas solito aquí? – Pregunto con curiosidad mientras limpiaba una lagrimita con su dedo índice y despejaba el cabello de su frente para poder verlo mejor, ya que generalmente siempre que veía a los hermanos Uchiha en su casa, el pequeño Sasuke se escondía tras su hermano y se negaba a soltarlo muy a pesar del desafortunado Itachi solo quería jugar con Deidara.

E..es que… mi ani… mi aniki se fue a… a …jugar videojuegos con… con Deidara y me dejaron aquí. – explicaba a duras penas el niño mientras temblaba, hipaba y suspiraba.

Así que eso es… ya veo. – se llevó los dedos a su barbilla como si pensara en algo muy importante. – yo puedo jugar contigo, ¿Quieres jugar?

Esperando una respuesta Naruto miro al pequeño aun sentado en su regazo y se sorprendió al verlo examinando su rostro con mucho detenimiento, sus ojos brillantes totalmente llenos de curiosidad ya sin rastro de lágrimas y totalmente repuesto.

De repente el pequeño estiro una de sus manitas y toco con la yema de sus dedos las marcas en las mejillas de él joven, repasándolas- una sonrisa tenue como su misma personalidad, nació en su infantil carita.

¿Te gustan mis marquitas? – pregunto Uzumaki con un sentimiento de ternura sintiéndose totalmente desarmado. Si bien a este no le gustaban los niños en lo absoluto, siempre que veía a Sasuke nunca le pareció un niño normal, sabia por platicas de sus padres que este era brillante, responsable y educado, no era impertinente y siempre guardaba silencio, en resumen, era la clase de niño que jamás imaginarias haciendo un berrinche o una travesura, cosa irónica porque el mismo Naruto había sido la clase de niño hiperactivo y travieso que había dado muchos problemas a sus padres.

-Si. - susurro el niño aun con su pequeña sonrisa tímida y sus negros ojos curiosos, luego la misma manita ascendió hasta su cabeza y toco su cabello rubio con suavidad repasando las hebras.

Naruto se dejaba hacer sintiendo tanta ternura, saciando la infantil curiosidad que sabía que el pequeño tenía mientras observaba de cerca la carita del pequeño, orgulloso de lograr que ese niño inseguro y retraído, tuviese ahora una sonrisa tan bonita en su rostro. Pero lo que le dijo a continuación hizo que su corazón se deshiciese como chocolate en el sol de verano.

Es como el sol… tu cabello se parece a el sol. – dijo el niño mientras seguía sonriendo y explorando la cabeza del mayor con la yema de sus dedos. A continuación, con sus dos pequeñas manos tomo la cara del rubio mirando fijamente sus ojos con curioseo y prosiguió arrojando los resultados se la exhaustiva investigación que llevaba a cabo en esos momentos –es de día en tus ojos… así como ahora. – y señalo al cielo.

Kyaaaa, el blondo universitario quería estallar de ternura y apretujar a ese pequeño niño encantador que acababa de descubrir guardado dentro del tímido Sasuke, sonrió como bobo mientras trataba de recordar si su hermano menor había sido así de lindo cuando niño pequeño, pero inmediatamente vinieron a su mente imágenes de Deidara pegándole, arrojándole juguetes, arrancando hojas de sus cuadernos del colegio para hacer sus supuestas figuras, haciendo berrinche etc. etc. Adoraba a su hermano, pero definitivamente había sido todo menos tierno y encantador como el pequeño Sasuke, casi podía asegurar sin miedo a equivocarse que no existía ningún otro niño, así como el pequeño que ahora lo miraba tímidamente.

Después de eso Naruto se sintió obligado a responder el gesto tan puro e inocente. Acaricio los mechones traseros de la nuca del pequeño pelinegro, fascinado por la suavidad y la forma característica en pico de estos, su cabello olía a frutos rojos, era un olor infantil y agradable, Naruto sonrió enormemente y tomando el mentón del pequeño con delicadeza le dijo con una sonrisa llena de honestidad – es de noche en tus ojos Sasuke-chan… y son brillantes como las estrellas. – deposito un beso tierno en su frente.

Veo que hiciste un nuevo amigo Sasuke. – dijo una hermosa y elegante mujer pelinegra de blanca piel inmaculada con enormes ojos negros mientras cruzaba el jardín.

Mikoto-san, buenas tardes. – saludo amablemente el rubio mientras el pequeño pelinegro se incorporaba y corría a agarrarse de las piernas de su madre.

Wow Naruto-kun estoy muy sorprendida, nunca había visto a Sasuke sonreír con nadie que no fuera Itachi o yo. – la mujer estaba enternecida y asombrada - ¿Te cayó bien Naruto-kun? - Pregunto Mikoto a su pequeño con una sonrisa.

El azabache asintió ligeramente mientras se escondía tímidamente tras la larga falda de su madre.

Sasuke-chan es un niño realmente encantador Mikoto-san. – dijo el blondo mientras se acercaba al pequeño y acuclillándose para quedar a su altura le dijo –¿A que si eres el niño más bueno? – mientras despeinaba su negro cabello con cariño.

Fin del Flash Back

Una sonrisa tan infantil similar a la de ese recuerdo se apodero de su ahora adolescente rostro sin darse cuenta. De inmediato se reprendió mentalmente por llevar más de 10 minutos recargado en la puerta de su habitación pensando en un hombre que si bien conoció de pequeño, actualmente era un completo desconocido. Oh no esos pensamientos no eran dignos de su atención.

Soltó la mochila que tenía en la mano sobre la silla de su escritorio de madera y se miró en el enorme espejo de su habitación frunciendo el ceño por la imagen reflejada. Con la ropa hecha girones y su pulcro cabello totalmente revuelto, recuperando automáticamente el mal humor. ¿Como habían osado en jalarlo de esa manera?, ni lo quería recordar.

Pues resulta que, en el famoso instituto de la hoja, se corrió el falso rumor de que el menor Uchiha estaba buscando prometida y ante la noticia las hormonadas adolescentes de su club de fans armaron una revuelta, en cuanto lo vieron caminando hacia su transporte particular a la salida del instituto se le echaron encima sin que el pelinegro pudiera hacer nada. Apretado, manoseado, estrujado y tironeado, el pobre chico se safo como pudo y corrió como si su vida dependiera de ello pasando de largo su auto.

Cansado mentalmente deslizo sus ropas por su blanca piel y se dirigió al baño a darse una merecida ducha para poder bajar a la reunión de su padre, después de todo él sabía que debía comenzar a empaparse de los asuntos de Akatsuki Originals.

Continuara