Los estudios son algo que a muchos le preocupan al grado que hay quienes pasan noches completas en vela para prepararse para un examen o ejecutar algún proyecto, siempre con temas que van escalando en dificultad a medida que te acercas el final de algún ciclo, escolar o universitario.

Sobre todo, para el primer caso, estudiar para obtener un acceso a la universidad puede ser algo complicado, más cuando en ocasiones ni siquiera sabes que o donde vas a estudiar… aunque nada de eso era el caso de Lynn Loud Jr.

Desde siempre ella supo que estudiaría cualquier cosa mientras hacia espacio para ser aceptada en alguno de sus equipos favoritos tanto como que se uniría al séptimo equipo que la intentase reclutar, ¿Por qué el séptimo? Por que era el siete de la suerte.

Y ahora, a un semestre de terminar la preparatoria se encontraba esperando fuera de la oficina de dicha universidad con dicho equipo universitario el cual usaría para seguir escalando.

- Lynn Loud, pase por favor.

El secretario le hizo ingresar a la elegante oficina, era el chance para obtener un pase libre a un equipo de las grandes ligas y solo tendría que cursar una carrera por aparentar hasta que le diesen el título, no tenía idea por que le exigían estudios, pero realmente no le importaba.

Se sentó en una de las cómodas sillas mientras miraba a la directora quien observaba un papeleo con tranquilidad ignorándola por completo, algo que Lynn pudo notar y claramente le molesto.

- Ajem, ya estoy aquí.

Con esas palabras, la mujer mayor levanto la vista del documento, mirando a la joven deportista quien tenía una confiada sonrisa mientras le miraba.

- Ah, sí, Lynn Emily Loud Jr, preparatoria de Royal Woods, promedio de 5.

- (Incomoda) Primero, no me llame por mi segundo nombre, es demasiado rosa para mi gusto, segundo, ¿Qué importa mi promedio?

La mujer tomo con calma sus lentes y los saco, observando fijamente a la persona que tenía en frente, como si pudiese escudriñar hasta lo más profundo de su alma con aquella afilada vista, una que le recordaba a su hermanita Lucy, pero muchas veces más amplificada, aun así, ella no retrocedió ni se mostro intimidada, devolviendo una mirada llena de espíritu inquebrantable que la mujer mayor pudo notar, volviéndose a colocar los lentes y anotar un par de cosas en una libreta.

- Tienes el espíritu de un guerrero, eso me gusta.

- Sin agallas el partido no se gana.

- Es una buena frase, no lo negare – La mujer en ese momento se levanto de su asiento, dirigiéndose a paso lento hasta una ventana cercana y contemplar el campus de la universidad – Como bien sabrás querida, esta universidad no solo tiene su renombre referente a estudios, sino que, en casos como el tuyo, algunos equipos de las grandes ligas intentas lijar las asperezas sociales antes de reclutar a sus nuevos jugadores, en tu caso, recuerdo que el equipo tenía que ver con águila o algo así.

- (Ofendida) Oiga, tenga respeto, está hablando de los…

- (Imponente) No podría importarme menos, hoy en día todos quieren cuidar de las imágenes y por eso no aceptan "atletas" que no puedan defenderse en esta sociedad capitalista con solo mover las manos y gritar como tontos.

- ¡Oiga!

- Di lo que quieras jovencita, no vas a cambiar mi pensamiento, - La mujer se volteó, mirando a Lynn quien también ya se había levantado del asiento mientras le miraba enfadada – Soy la directora de esta universidad y no me gusta gentuza como tu que solo han llegado hasta esto porque se mueven bien y un montón de descerebrados adictos a la cerveza y la comida aceitosa los ama verse mover en vez de ellos intentar bajar algo sus enormes y asquerosas panzas.

Lynn realmente sentía la necesidad de encajarle un golpe a aquella presuntuosa mujer, pero era lo suficientemente racional como para saber que aquello le jugaría demasiado en contra y posiblemente le cerraría demasiadas puertas, y, para peor, podía notar en la mirada de esta que sabía perfectamente eso y se estaba aprovechando, por lo que solo podía cerrar con furia los puños mientras se tragaba toda su irritación.

- Hum, gentuza, pero bueno, tampoco puedo negar que son bastante… generosos con nosotros por aceptar a gente como tú… mi problema es que no cumples en lo absoluto los estándares académicos para que te acepte en mi prestigioso centro educacional.

- (Desafiante) ¿De qué demonios está hablando?

- Elemental mi querida Lynn, - Se acerco a su escritorio y volvió a sentarse, deslizando por este algunos documentos que dejo justo frente a la muchacha – Desde sexto grado tus calificaciones son siempre 5.

- ¿Y eso que? Solo te piden eso para aprobar.

- (Fingiendo sorpresa) ¿Qué no lo ves? Oh, lo siento mucho, sabía que era demasiado para tu cerebro.

- No me llame estúpida.

- Pues no me das motivos para no hacerlo, 5 justo en cada año y cada materia, ni un poco más, ni un poco menos, (Voz condescendiente) ¿No te parece sospechoso?

- Eh… yo…

La mujer cruzo sus manos y miro fijamente a la muchacha, ocasionando por fin una reacción de sobresalto en esta antes de hablar con un tono anormalmente seco.

- Señorita Lynn, usted ha sido observada por reclutadores desde la secundaria, obviamente vieron su potencial y querían que terminara lo antes posibles sus estudios para que jugara en las grandes ligas así que intervinieron todo este tiempo, algo que, obviamente, también quieren hacer aquí y yo no pienso tolerar.

- ¡Yo no…! Yo no hice trampa…

- Usted puede creer lo que quiera, pero eso es lo que yo veo y no pienso permitirle entrar a mi universidad así, no cuando ni siquiera se graduó como corresponde de la secundaria y la preparatoria, y quien sabe, quizás hasta de la primaria.

- (Molesta) Oiga, ya le dije que yo me esforcé y estudié para mis exámenes, mis grados académicos son los que corresponden.

Ambas chocaron sus miradas nuevamente, Lynn sentía algo de duda y frustración por el trato, pero no iba a dejarse derrotar por aquella arrugada y molesta señora, no cuando esa era su solicitud número siete y, por lo tanto, la que sabía debía obtener sin importar que.

Aunque en el momento en que una enorme sonrisa se produjo en la arrugada cara de directora, Lynn comenzó a dudar de su propia resolución.

- Ya que estás tan confiada en tu conocimiento, te propongo un trato, volverás a cursar cada grado, una semana por cada uno y cada viernes personalmente te haré un examen de conocimiento general del respectivo grado, si lo apruebas pasas al siguiente grado, sino repites la semana en ese grado, así hasta terminar la preparatoria y si lo haces, aceptare que no eres tan idiota como creo.

- ¡¿Quiere que haga eso?! ¡Ni siquiera termino mi último semestre de preparatoria!

- Por favor, igual te van a poner 5 y te graduaras, aunque no asistas a las clases, aunque, claro, puedes simplemente huir de esto y dejar que te sigan regalando todo en la vida, realmente no me importa perder una o dos plazas.

El condescendiente tono y el hecho de que ni siquiera le mirase mientras decía las últimas palabras terminaron por hacer hervir la sangre de la deportista, quien dio un fuerte golpe al escritorio de la directora, llamando la atención de esta.

- ¡Usted lo quiso! ¡Vamos a hacerlo y haré que se trague sus palabras vieja bruja arrugada!

- ¿Arrugada? Digo, ¿Así que aceptas el desafío?

- (Furiosa) ¡Claro que sí, Lynn Loud no se hecha para atrás jamás, menos contra viejas brujas arrugadas como usted!

- (Furiosa) Jo jo, ya veremos mocosa malcriada.

- ¡Bien!

- ¡Bien!

Horas después, casa Loud

- ¡No está bien Lynn!

Toda la familia estaba reunida con expresiones atónitas mientras la avergonzada deportista era agitada por su hermano menor, quien estaba tan impactado como todos los demás.

- ¡¿Cómo aceptaste un trato así pedazo de... deportista?! – Lola tenia intenciones más oscuras en sus palabras, pero ya tenia suficientes castigos por insultar como para terminar la oración.

- No se que tan legal sea esto. – Lisa, aunque atónita, también estaba pensando a toda velocidad.

- Ya, ya, - Dijo mientras soltaba el agarre de su hermano – Solo tengo que demostrarle a esa anciana de que estoy hecha y hacerle comer sus propias palabras.

- ¡Pero Lynn, estamos hablando de que estarás al menos 3 meses haciendo el ridículo! – Dijo Rita todavía en shock.

- ¡¿Tres meses?! – Dijo Lynn – Aje, digo, hey, solo serán tres meses, no es tanto.

- ¿Vas a prácticamente ir a la guardería sabias? – Dijo Lincoln con un tono seco.

En ese momento estallaron todos los comentarios de toda su familia, desde Lily hasta Lincoln quienes eran los que seguían en la casa e incluso sus padres quienes no tardaron en objetar y pensar en irrumpir en la oficina de la directora solo para exigir una disculpa y un trato como es debido, pero Lynn rápidamente se canso de los quejidos de estos, alzando los brazos mientras ocupaba todo su aire en las siguientes palabras.

- ¡Ya cállense!

Todos se quedaron quietos en el momento y poniendo atención, pues la capacidad para gritar de la muchacha era sumamente poderosa.

- Independiente de la situación, esa señora me insulto y pienso hacer que se trague sus palabras una por una, ¿Qué si vuelvo a ir unas semanas a la primaria? ¿Qué si hago algunas cosas de niños pequeños? No es un símbolo de estupidez, es un símbolo de valor y de tenacidad para demostrar que nadie puede mofarse así de mí, así que ya lo verán, tanto ella como ustedes, ¡Lynn Loud no es una idiota y lo va a demostrar!

Dicho eso la muchacha se encamino hasta la puerta a paso firme y salió de la casa, a vista y paciencia de toda su familia.

- Realmente es idiota.

Todos asintieron en silencio ante el comentario de Lily.

Nadie lo dudaba en ese momento.

En ese momento, oficina de la directora

- …y con eso estaría, ya tenemos la base de los becados para el próximo año.

- Gracias Thomas. – Dijo mientras le entregaba una carpeta a su secretario.

El adulto de pelo castaño se quedo mirando en silencio a la arrugada mujer, jugando con sus dedos libres mientras se armaba del suficiente valor para hablarle, aunque fuese incapaz de ocultar el todo tímido en su voz.

- Por cierto… tengo una duda…

- (Curiosa) ¿Sí?

- Pues… referente al caso de la señorita Loud…

- Ah, eso, no tiene importancia.

- ¿No? ¿No habían hecho un trato extraño?

La mujer en ese momento detuvo su escritura, sacándose los lentes antes de soportar el tabique de su nariz con la mano y suspirar cansada.

- Esa chica es realmente idiota.

- No sea así.

- No, es que literalmente es idiota, obviamente la vamos a aceptar, hay demasiado dinero en juego.

- Entonces… ¿Por qué hizo eso?

- Si te ofrecieran la oportunidad de encontrar a alguien así de idiota y jugarle una broma, ¿No aprovecharías la oportunidad?

- Directora, estamos hablando de una atleta becada.

- Ya me arreglare con ella cuando ingrese, por el momento me voy a reír mucho si de verdad se la cree y empieza a cursar todo jajaja.

- En eso tiene razón, nadie es tan idiota jajaja.

La risa de ambos era bastante amena, pensando en que solo termino como una broma de la tarde.

O eso querían creer.