Ownership
Disclaimer:
Los personajes pertenecen a S. Meyer; la historia es mía.
Aviso:
Todos los capítulos contienen lenguaje soez, escenas de violencia, abuso y manipulación emocional, etc. Es una historia para mayores de 18. — Es la única vez que pondré este anuncio, gente sensible abstenerse.
«La expresión ownership es de origen inglés y significa "pertenencia", es decir, es el acto de poseer una cosa. Se usa como sinónimo de: propiedad, dominio, posesión.»
Capítulo 1: Encuentro
Isabella Masen limpiaba tranquilamente una de las mesas en el restaurante en el que trabajaba. Su rutina era fácil: despertaba, iba al trabajo, y regresaba a su casa. Hoy habría una notable excepción.
La campanilla de la puerta sonó y por ella pasó un tipo alto, de tez morena y ojos negros, que se acercó directamente hacia la mesera, haciendo caso omiso a cualquier otra persona.
—¡Bella!— gritó, causando que la menuda muchachita castaña saltara en su lugar y dejara de limpiar la mesa en la que estaba. Ella lo miró durante un segundo y luego lo reconoció.
—Jacob— dijo sorprendida; como pudo se acercó a él para saludarlo, aunque para el muchacho no fue suficiente pues la tomó en brazos y la alzó en un fuerte abrazo.
—Te he extrañado— Dijo, en su voz se notaba el anhelo.
—Yo también a ti — la castaña estaba visiblemente incómoda—. ¿Cómo has estado?
Ninguno de los dos se había dado cuenta que unos ojos verdes los miraban a través de la habitación, furiosos. Un delgado pero musculoso joven se acercó hacia ellos, su andar era felino y su cabello revoloteaba en distintas direcciones, por sus facciones se podía ver lo enojado que estaba.
—Isabella— dijo como si fuera un saludo, pero en su duro tono de voz estaba implícita una orden. La muchacha se volteó a verlo, horrorizada.
—Edward, amor— contestó nerviosamente y se soltó de los brazos del moreno como si quemaran—. Mira, es Jacob, nuestro amigo de la secundaria.
El muchacho cobrizo arqueó una ceja, sarcástico. Bien sabía que Jacob no había sido su amigo nunca, si no el de su esposa, pero siempre había querido más. Incluso ahora, viniéndola a buscar directamente al trabajo; él sabía que el moreno seguía queriendo algo más.
Sin embargo, Jacob hizo caso omiso a la burla y odio en los ojos verdes que lo miraban y dio un paso al frente, tendiéndole la mano a Edward.
—Masen, hola.
Los labios de Edward eran una fina línea, aunque finalmente le devolvió el saludo con un asentimiento de cabeza.
—Hola, Black.
—Jacob, no sabía que ahora vivías en Seattle. — Isabella dijo, apenas era un rastro su voz. Estaba notablemente cohibida y se había pasado del lado del cobrizo, tomándolo del brazo y escondiéndose tras de él como un cachorro asustado. Ella era muy pequeña al lado de Edward; pues él le sacaba más de una cabeza y media de altura.
—No lo hice, estoy de vacaciones. Conseguí un buen trabajo— contestó el muchacho rápidamente, en su tono se notaba su orgullo—. Sigo viviendo en Vancouver, pero regresé unos días a la Push y me dijeron que podía encontrarte aquí.
Isabella asintió.
—Ah, sí, estoy trabajando aquí temporalmente. Edward y yo.
Jacob achicó sus ojos, extrañado de la timidez de Bella. Algo parecía simplemente… mal.
—Eso noto.
—Isabella y yo ya somos esposos, si lo sabías, ¿verdad, Black?— El cobrizo prácticamente le escupió. Jacob dio un paso atrás, notablemente sorprendido. Un rastro de obvio dolor inundó sus ojos.
—¿Qué?
Isabella asintió, ahora prácticamente estaba aferrada a Edward como una lapa y él la tenía tomada de la cintura, casi enterrándole los dedos en la cremosa piel. Casi.
—Sí, nos casamos un año después de que entramos a la universidad.
Jacob y ella tenían una buena temporada sin verse.
—Creí que querías esperar a terminar tus estudios.— El moreno contestó finalmente, una vez que al asombro salió de su cuerpo.
—¿De qué serviría esperar?— Espetó Edward, no dando oportunidad a que Isabella lo hiciera—. Ella siempre ha sido mía, sólo adelanté el proceso.— La sonrisa arrogante en su rostro estaba comenzando a ser una verdadera molestia para el muchacho trigueño, quien ahora tenía las manos echas puños.
—Ah— dijo a secas—, ¿entonces ahora los dos trabajan aquí?
—Es temporal— le contestó Isabella—. Edward ha conseguido un buen trabajo como abogado en un bufete de Forks, pero comienza hasta dentro de un mes, a finales de mayo. Nos mudaremos cuando eso pase.
—¿Y tú? ¿Que no piensas ejercer?— El tono de voz con el que Jacob habló hizo que Bella se sintiera como si la hubiesen abofeteado. Edward lo miró furioso, apretando más su agarre en su menuda esposa.
—Sí, lo hará. Cuando ella quiera hacerlo.
—No veo por qué no querría.
—Jacob— Bella le dijo, ahora sonaba un poco más firme y su tono era rudo—. Yo también he aplicado en Forks, pero no he tenido suerte. Sabes que para conseguir un buen trabajo de maestra se lleva tiempo.
El joven asintió reticente.
—Supongo.
—Bueno, Black— Edward prácticamente escupió—. Siéntate donde quieras, enseguida te atienden— Soltó a Bella de la cintura y la tomó de un brazo, apretándola tan fuerte que ella sabía que tendría cardenales al día siguiente—. Vamos, tú acompáñame, tenemos mucho de qué hablar.
Bueno, esta historia será muy diferente a lo que normalmente escribo y estará en formato drabble 500-1000 palabras p/capítulo (solo este estará en tercera persona, la historia será mayormente narrada por Bella).
Espero que les guste :) He puesto mucha dedicación en esto.
Spicydreams
