Vanessa no podía esconder su felicidad, estaba extremadamente feliz, no debería sorprenderla que el destino decidiera que su amado como casi todo en su vida seria un reto, uno que valdría completamente la pena y que tomaría con una perspectiva llena de valentía.

No permitiría que nadie la alejara de su felicidad, conocía la intensa soledad por su niñez y adolescencia, no iba a dejar ir sin luchar a la persona que amaba cuando por fin la encontró, sabía que sería difícil, lo supo desde el principio.

Había comenzado casi por casualidad, un encuentro en el Reino Común mientras cumplía con su patrulla y buscaba algo que regalarle a Noelle, lo vio a la distancia, imposible de disimularse entre la gente común, igual que su amiga.

- Hola, guapo. – Él parecía demasiado sorprendido por su saludo, parpadeo un momento intentando reconocerla – Soy Vanessa Enoteca, soy amiga de Noelle. – Nozel poso sus ojos sobre la capa en sus hombros asintiendo – Estaba buscando algo para regalarle.

- ¿A Noelle? – Su sorpresa paso a preocupación, tal vez pensaba que había olvidado alguna fecha importante.

- Sí, ha estado trabajando duro en el Reino Corazón y quería darle algo, pero es difícil regalarle a una princesa ¿no?

- Se podría decir. – Sonrió ante su evidente incomodidad.

- ¿Te gustaría acompañarme?

- ¿Acompañarle?

- Bueno, dos cabezas piensan mejor que una, he pasado por la tienda de ropa, pero a Noelle le gusta la que hago para ella así que comprarle algo de una tienda se me hace extraño.

- ¿Le hace ropa?

- Con mi magia, tengo magia de hilo, más que nada ropa para usar en casa, ya que en el exterior solo usa la ropa de su Casa.

- Como debe ser. – Comento con tanta dignidad que Vanessa solo pudo sonreír.

- Si, sí. Noelle dice lo mismo, pero se ve tan linda en otras ropas. – Miro por el rabillo del ojo la curiosidad en sus ojos – Descarte la comida por que Charmy nos alimenta con suficientes postres.

- Nunca son suficientes postres.

- ¿Te gustan los dulces tanto como ella? ¿Es algo de familia?

- A mi madre le encantaban los dulces, nuestros pasteleros son los mejores del reino, me he encargado personalmente de eso. – Explico con seriedad, ella noto como su voz se suavizaba al hablar de su madre, no le extraño según Noelle su hermano la amaba profundamente.

- Entonces: ¿Qué se te ocurre? – Habían comenzado a caminar por las calles mientras Vanessa miraba las vitrinas de las tiendas, paso de largo la joyería, sería más interesante comprar algo en el mercado negro que solo un anillo bonito.

- Le gustaban mucho los peluches cuando era niña, pareces muy preocupada por ella.

- Bueno, es mi preciosa amiga, quiero a todos los miembros de mi escuadrón como si fueran mi familia, así que Noelle es mi hermana menor, hay muchas cosas que he tenido que enseñarle como la buena hermana mayor que soy. – Se jacto con una sonrisa orgullosa – Ella no te odia ¿lo sabes? Le gustaría mucho que compartieras tiempo con ella, quizás una patrulla juntos, ir a comer algo, sin tus otros hermanos, todavía no se han disculpado así que no merecen estar a su alrededor. Y quizás una mejor disculpa, más honesta y tranquila.

- ¿Noelle te contó?

- Los amigos confían entre sí. – Ingreso a la juguetería paseando por los pasillos con el hombre siguiéndola pensativamente, encontró el muñeco de un peluche de conejo negro, con parches blancos y ojos de botón rojo, era ligeramente siniestro, tal como le gustaban a Noelle.

- La realeza no tiene amigos, debemos confiar en nosotros mismos. – Dictamino dispuesto a dar una explicación más larga cuando miro ligeramente horrorizado lo que estaba escogiendo – Y eso no es apropiado para una hija real.

- Tal vez no, pero es justo lo que le gustaría a mi amiga. – Puso el muñeco en sus manos pasando su atención al siguiente objeto de su interés.

- ¿A Noelle le gustan estas cosas?

- Las cosas bonitas, pero ligeramente siniestras, sí. – Miro una caja musical con una alegre melodía, esto sería algo que le gustaría más a ella – Puedes darle ese muñeco cuando la invites a comer.

- ¿Yo? Pensé que estabas buscando algo para regalarle.

- Ya lo encontré, cariño. – Su sonrisa se amplió mientras lo miraba – Guiar a su hermano para que tenga tiempo de calidad con ella al mismo tiempo que le regala algo que le gustará sin duda. Ahora que he terminado me iré.

- Espera – Vanessa se giró para ver como los ojos del hombre la miraban con expectación repentinamente un ligero rubor se extendió por sus mejillas – ¿Puedo invitarte a comer conmigo? – Su pregunta la sorprendió bastante, dudo levemente antes de asentir.

Fue inesperadamente agradable, por el momento hablaron sobre la situación del reino, las preocupaciones comunes y Noelle, Nozel escuchaba atentamente sus historias mientras por su parte se enfocaba en el trabajo, o en ligeras anécdotas de sus otros hermanos, había dejado la elección de su platillo en sus manos, pero había tomado el control de elegir el vino más caro que tenían, podría parecer una descortesía, pero Noelle no le permitiría beber ni la consentiría con esto, estaba tan bueno, y el vino también.

Lo suficiente como para ignorar la penetrante mirada de las personas en el restaurante, Nozel parecía totalmente indiferente, así que al verla incomoda le pregunto qué sucedía, bromeando comento que era una bruja en un restaurante lujoso del Reino Noble, al ver su expresión confundida pensó que tendría que explicarle que ella no pertenecía ahí, cuando su mente entendió, una sonrisa leve se extendió en sus labios preparada para una salida rápida cuando le hizo una pregunta curiosa.

- ¿Quién fue irrespetuoso? Lo sacaré o… ¿Debería ordenar que nos dejen solos?

- ¿Cómo solos?

- Que seamos los únicos que se queden.

- ¡No! Estaríamos interrumpiendo a los demás, no me importa. – Tuvo que insistir para hacerlo ceder en su intención de sacar a todos los comensales, llamaría todavía más la atención de lo que ya lo hacían.

Al salir del restaurante él beso el dorso de su mano con una caballerosidad a la que no estaba acostumbrada, tanto que no pudo evitar sentir una ligera emoción en la boca del estómago, cuando regreso a la base corrió abrazar a Noelle.

Después volvieron a coincidir en el Reino Noble, esta vez acompañaba a Finral a comprar algunas cosas para Finesse cuando sus miradas se cruzaron, tomando la iniciativa se acercó para saludarla, todavía no había llamado a Noelle así que lo regaño por dejar pasar el tiempo, él admitió su fallo y volvió a invitarla a comer.

- Tendremos que coordinar para otro día porque estoy acompañando a Finral a comprarle un regalo a la chica que le gusta.

- Eres especialista en comprar regalos para otros. – Comento.

- Te lo dije, soy la hermana mayor de los Toros Negros, así que tengo que ayudarlos.

- ¿Y quién te ayuda a ti?

- ¿Qué?

- Ayudas a todos ¿Quién te cuida a ti? – Parpadeó sin saber que contestar exactamente.

- ¿Quieres cuidarme tu? – Cuestiono con un tono burlón y pícaro, sin esperar realmente nada.

- Sí. – No se avergonzaba con facilidad, pero la respuesta simple y honesta la lleno de calidez, él pareció notarlo porque miro hacia otro lado con el rubor en sus mejillas – Lamento haberle incomodado, simplemente pensé que sería correcto retribuir todo el cuidado que le ha dado a Noelle.

- No, no, para nada, solo me sorprendió, soy una bruja, no pensé que…

- No me importa. – Aseguró.

- Creo que necesitamos hablar en un lugar más privado, cariño. – Dijo girándose ante la voz de Finral llamándola, noto distraídamente que le había llamado con un apodo – ¿Te parece bien?

- ¿Cómo nos pondremos en contacto?

- ¿Te gustaría tener un picnic conmigo? Hay un parque en el Reino Común donde podríamos encontrarnos.

- Me parece bien ¿durante la cena? ¿Debo llevar el vino del restaurante? – Los ojos de Vanessa se iluminaron – ¿O tiene alguna otra preferencia?

- El del restaurante estaría bien.