Ella me sonrió y yo respondí de la misma vergonzosa forma. No sé qué tenía ese gesto, pero siempre lograba hacerme sentir en el cielo. La sensación de estar levitando se esfuma al momento en que Lily deja de mirarme, y camina como sin nada de eso hubiese sucedido; Como si ella no hubiera sentido lo mismo que yo.
La agarro por los hombros y Lily se detiene confundida. La amo tanto, que mi corazón parece querer escurrirse de mi cuerpo, galopar en dirección a la sala común y quedarse ahí hasta que deje mis cursilerías.
Me acerco a su rostro y la beso en los labios, embriagándome de su dulzura, de su indiferencia y de su amor. Cuando me separo, me quito los lentes y retomo en el momento justo donde lo dejamos; Lo malo de tener mala vista es no poder apreciar sus labios rojos y húmedos por el beso.
Quería transformar aquel momento en algo eterno. Con los dedos de Lily enredándose en mi cabello, solo nosotros dos, sin preocuparnos por nada o nadie más. ¿Cuántos años me tardé para lograr que aceptara mi humilde amor? Creo que esa respuesta no interesa, porque ahora mismo sé que todo el tiempo invertido valió la pena por completo.
La puerta se abre y a pesar de que Lily se quiere separar de mí, no la dejo. Enojado miro a Sirius, quien acompañado de Lupin (muy sonrojado por la escena ante sus ojos), levanta una ceja. El muy idiota, siempre intentando quitarse la culpa, como si no nos hubiese interrumpido.
—¡UPS, tal parece que se nos adelantaron, Lunático! —Lily logra enderezarse y recuperar su compostura, riéndose ante el comentario de Sirius—. Lo siento por interrumpir, pero solamente veníamos a buscar tu capa y el mapa.
Les extiendo ambas cosas y antes de volver a salir, Sirius me guiña un ojo. Se cierra la puerta y dejo escapar un suspiro, volviendo a fijar mi atención en Lily, que con esa sonrisa que tanto me encanta, se toca los labios dubitativa.
—¿De qué te ríes? —cuestiono, colocándome los lentes para poder apreciar la belleza de sus ojos verdes—. Esos imbéciles, cuando regresen les daré su merecido.
Ella no responde y en su lugar me empuja, haciendo que caiga encima de la cama, Lily se sienta a mi lado y retoma la acción de acariciar mi cabello, deshaciendo una y otra vez mis incontrolables rizos.
—Eres tan tonto cuando te enfadas —concluye ella, dejándome cerrar los ojos para que solo sienta sus suaves manos sobre mi cabeza—. Para la próxima, vamos a tener que poner el pestillo.
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¡Hola!
Hoy (30 de junio) es mi cumpleaños, así que decidí comenzar a publicar este longfic que terminé de escribir hace poco ¡Espero sea de vuestro agrado!
Hace tiempo y, en especial después de leer ATYD, me dieron unas ganas inmensas de escribir algo sobre los merodeadores. Una historia que comenzó con nada más un par de relatos, acabó convirtiéndose en un fic de 46 caps. XD
Solamente me queda decirte, que si te ha gustado este capítulo, lo apoyes con voto, comentario y/o compartiendo este fic con tus amigos o conocidos. Que eso me ayuda un montón. ¡Muchas gracias!
THE_MACHINE
