Me adjudico todos los errores ortográficos y/o gramaticales que puedan encontrar a lo largo de la historia.
Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Prólogo
Tan desnudo como estaba volví a la cama luego de depositar el condón al cesto de basura. Bella se removió y se sentó cubriéndose con las sábanas al sentirme junto a ella, con timidez llevó algunos mechones detrás de sus orejas dejando al descubierto sus mejillas sonrojadas.
Lucía adorable... muy tierna.
Volteó a verme.
Tanto su rostro, como su cuerpo gritaban lo que acababa de ocurrir entre nosotros.
Un par de universitarios teniendo sexo. Nada de qué sorprenderse.
Avergonzada bajó su mirada hacia su regazo.
― Oye ―sujeté su mentón y la hice mirarme―, no te sientas mal. Ambos queríamos.
Ella negó. Era visible la culpabilidad en su rostro; estaba a punto de llorar, sus labios temblaron y su pequeña nariz enrojeció.
Bufé. No me gustaba sentirla abrumada.
― Esto no debió pasar ―musitó sin mirarme― yo tengo novio.
Hice una mueca ante su mención, que disimulé con una sonrisa ladeada.
― Doy mi palabra que no diré nada ―prometí.
Bella me miró fijamente. Tal vez estudiando mi promesa, asintió y desvió su mirada a la ventana.
― Lo correcto sería no volver a la fiesta ―pidió en un susurro mientras su vista seguía perdida en el alba.
― Como tú quieras ―respondí dolido encendiendo un cigarro, le di una calada y solté el humo lentamente.
Una fiesta llena de alcohol nos trajo hasta aquí. Yo siendo un tipo en el último año de Universidad y ella de nuevo ingreso, coincidimos y la seduje. ¿Qué de malo había? Ah, ella tiene novio y es mi hermano, pero esto último Bella lo desconoce.
De pronto se incorporó con lentitud recogiendo su ropa antes de ingresar al baño. No pasaron ni cinco minutos y ya estaba vestida con su precioso y ajustado vestido negro, acomodó su largo cabello castaño sobre su hombro y se detuvo en la puerta.
― Esto no volverá a repetirse ―verbalizó en voz alta como si necesitara creerlo― adiós, Edward ―se despidió cerrando la puerta tras ella.
Restregué mi rostro con ambas manos sintiéndome vacío.
Por supuesto que esto no estaba terminado.
Era apenas el inicio, porque yo quería más… lo quería todo.
Decidí darle una nueva oportunidad a esta historia, sus actualizaciones no serán constantes, de todas maneras haré lo posible por darle continuidad.
¡Gracias totales por leer!
