Bueno esto es algo inventado con velocidad, pensé en algunas cosas y dije por que no después de todo estas bastante loco así que, no importa si a alguien le gusta o me cuelgan por hacer esta abominación, sin más preámbulo hay va.
Derechos de autor.
Nada es mío, Harry Potter o Crepúsculo, le pertenecen a sus respectivos autores, esta historia solo tiene un fin, acabar con la incertidumbre que me genera.
Atrás es adelante, abajo es arriba, al carajo que esto siga
Podemos ver como dos personas se enfrentan, al costado de ellos hay una gran cantidad de cadáveres, era una masacre aunque algunas de las víctimas no parecían tener heridas, parecía que su vida fue arrancada por la muerte misma, sin dejar rastro, el sujeto calvo, alejado completamente de un rostro humano reflejaba en su cara el esfuerzo que hacía para poder resistir, su varita estaba canalizando toda la magia que poseía, la poderosa maldición asesina estaba presente en todo su esplendor y para completar era efectuada por el mago oscuro que quizá mayor dominio de esta tenía en el mundo, pero ¿Quién enfrentaba este mago?, era un chico que aparentaba unos 19 o quizá 20 años de cabello negro como la noche, de piel un poco tostada de una elevada estatura, su rostro demostraba furia incontenible sus dientes parecía que se iban a romper, si las miradas mataran ese chico habría aplastado a su oponente y descuartizado en menos de 2 segundos, en sus ojos se podía ver la sed de sangre pero detrás de eso había una tristeza inmensa, también portaba una varita en su mano derecha y en su mano izquierda había espada de estilo medieval, el lanzaba el mismo hechizo que su oponente salvo que este era de color purpura.
La magia estaba en toda su expresión y como toda fuerza de la naturaleza esta era controlada por la misma y en este momento había un desbalance increíble, por consiguiente la naturaleza misma demostraba su descontento, los cielos estaban repletos de rayos, truenos estallaban con toda su fuerza, la tierra temblaba y el castillo donde estaban los dos responsables de esto se estaba desmoronando, al lado del chico pelinegro se podía ver que habían cadáveres desgarrados y mutilados, pero como se dijo antes la sangre estaba ausente, por la mente del chico pelinegro paso una imagen, en ella estaba él en el centro, a su costado derecho estaba un hombre también pelinegro de mirada traviesa, era su padrino, a su costado izquierdo había una chica de pelo rosado que tenía en sus brazos un bebe con ojos verdes, al lado de esta había una chica rubia, cualquiera que la viera caería en sus brazos, sostenía a una pequeña de ojos azules y cabello rojizo, al lado del padrino, había una mujer que tomaba el brazo de este, era castaña con unos hermosos ojos avellanas con la piel tostada, también tenía un bebe en sus brazos, de cabellos negro, a su lado había una chica de pelo blanco con mirada soñadora, le seguía una chica de cabellos castaño ondulado y mirada astuta pero si mirabas de cerca se podía ver que sus dientes, específicamente las paletas eran más grandes que los demás dientes, seguida de ella había una chica de cabello rubio, con ojos celestes, una mirada seria, al lado de la chica rubia con él bebe habían dos gemelos más altos que el pelinegro y con los cabellos totalmente rojos, detrás del pelinegro había un hombre que superaba con facilidad los 3 metros, de gran contextura, una gran cabellera y barba que sonreía con inocencia.
-les he fallado a cada uno de ustedes pero no volverá a suceder-pensó el dueño del recuerdo y sus ojos brillaron en rojo, la magia exploto de su cuerpo y ese pulso de descomunal poder mágico fue embutido en el hechizo, como consecuencia la varita estallo pero así lo hizo su oponente, el ser calvo exploto, la sangre se rego como un rio, partes de su cuerpo llovieron, el chico pelinegro quedo cubierto por la sangre y restos corporales, en su mirada hubo un destello de felicidad, pero rápidamente fue desplazado con ira, su cuerpo siguió liberando magia, la magia que expulsaba era de color morado, contractado por un negro infinito, las lágrimas brotaban de sus ojos, la espada vibraba en sus manos pero no pudo sostenerla por más tiempo, parecía que le quemaba, cayo de rodillas y un grito desgarrador salió desde lo profundo de su ser, como si eso fuera a aliviar lo que sentía, no supo cuánto tiempo paso, pero si lo había encontrado la noche, miro por primera vez el cielo, estaba estrellado, la luna iluminaba el lugar.
-aun después de esto no quieres abandonarme-murmuro mientras caían algunas lágrimas, se puso de pie, tomo su varita o lo que quedo de ella, su espada y como si la noche fuera parte del, desapareció.
Reapareció en un edificio iluminado por antorchas, su ropa seguía cubierta de sangre y resto de piel, frente a él aparecieron tres creaturas de no más de un metro de estatura pero vestido con yelmos y portaban hachas.
-tuvo éxito señor Potter-el nombrado asintió sin emitir palabra-¿a qué costo?-
-a costo de todo, absolutamente todo-
-es el costo de la guerra, la sangre riega la tierra, almas desaparecen de este plano aun si no era su momento, el cuerpo volverá a la tierra sirviendo de base para los futuros incierto aunque una cosa es constate, siempre habrá más derramamiento de sangre-
-lo se Null-suspiro el muchacho-eres el Goblin más sabio que conozco-
-pero ahora Harry no tienes nada, estas en el mismo punto que cuando viniste a mi cuando tenías 5 años-
Harry no se dignó a contestar de manera verbal sino que asintió con su cabeza.
-pero aun no mueres-
-lo hare pronto-
-tenemos todo preparado, vístete apropiadamente ya te esperan-indico Null y los goblin que lo acompañaban se inclinaron ante Harry y lo guiaron a donde debía ir, camino por los pasillos que más de una vez recorrió, llegaron hasta una gran entrada donde había una esfinge que al ver a Harry se inclinó y lo dejo pasar, en el interior había una roca con el interior hueco, runas la adornaban, se miró otra vez, había sido limpiado y cambiado de ropa mientras caminaba, ahora tenía una camisa de seda, una chaqueta de cuero, sus pantalones eran de piel de dragón y las botas eran de piel de basilisco, en su mano derecha había un anillo con una perla negra rodeada por un uróboros, en su mano izquierda tenía otro anillo, era plateado, en el centro había un rubí y rodeándolo diferentes piedras de diferentes colores, se acostó en la roca, caía de forma perfecta, suspiro, en su cuello había una collar y al final tenía el signo de las reliquias de la muerte, en lo que se podía ver de su pecho se podía ver un tatuaje de un Lycan.
-ya estas cómodo-comento Null mientras sostenía la espada de Harry, alrededor del habían unos 50 goblins, todos vestidos con sus mejores galas, con hachas y escudos.
-más de lo que puedes imaginar-el silencio se mantuvo por algunos segundos, el pelinegro paso las manos por la ropa fría-ansió estar con ellos-comento sin mirar a nadie en específico.
-ya llegaras mi amigo-aseguro Null mientras le entregaba la espada a Harry quien la puso en su pecho, luego de meterse en espacio entre la roca, Null tomo su puñal y dibujo en la frente de Harry el signo del infinito-para aquel que lo puede y posee todo, padre, esposo, amigo, hijo, hermano, el único, condenado a vivir eternamente, el principio y fin-recito mientras Harry cerraba los ojos.
-tu si sabes despedirme-regaló una sonrisa el pelinegro a Null.
-descansa Úlfr- y sin más Harry Potter dejo este mundo con una sonrisa.
No supo cuánto tiempo había pasado, después de todo en el lugar donde fue dejado le permitía a su alma salir de su cuerpo, se reunió con sus seres amados, vio a sus hijos, amadas, padres, padrinos y hermanos, pero su maldición era la de no morir, su alma podía dejar su cuerpo pero jamás seria despegada completamente de su cuerpo, es decir, siempre estaría vivo.
Que explicación hay en la magia, no existe límites para esta-debería haberlo pensado mejor cuando acepte tu regalo Lucían-pensó Harry.
-aún te quejas después que te deje estar en un plano que solo se les permite a los muertos, quien diría que Harry Potter es un llorón-gruño una voz que venía de todas partes.
-¿Quién es?-
-la dueña de los tres objetos que tienes en tu poder-
-muerte-
-veo que no eres un completo estúpido, no pareces intimidado por mi presencia-
-créame la he esperado por mucho tiempo-
-bueno lamento darme malas noticias chico, en el pasado a quienes encontraron mis reliquias les permitía un deseo, pero en tú caso no será posible-
-me lo explicaría-
-cierto olvido que los simios calvos no tienen mucho entendimiento, te daré un poco de tiempo, tú mágicamente y por tu sangre eres el primer ser inmortal, poseo tu alma pero no puedo llevarla a donde debe ir, tu no sigues el ciclo, por lo tanto te enviare al pasado-
-para evitar todo lo hecho por Voldemort-
-ahhh-suspiro la muerte-los humanos siempre creyéndose el centro del mundo, ustedes están en la última de las preocupaciones de mi lista niño, ustedes son como la primera bacteria que habito este planeta, no, no te enviare para evitar lo hecho por Voldemort sino que te enviare al pasado solamente-
-quiero hacer una pregunta-solicito Harry, la muerte guardo silencio-quien es el responsable del nacimiento de Alexander Corvinus como inmortal-
-una pregunta inteligente, me sorprendes chico, en el pasado hizo un trato conmigo, fue una forma de deshacerme de los humanos pero lamentablemente no resulto-
Es fue la corta y sencilla respuesta de la muerte, Harry se quedó en silencio.
-¿A qué época me enviaras?-
-bueno estamos en 2199 según su calendario, ya se- Harry espero su respuesta pero esta no llego.
-¿A qué época será?-repitió pero sintió un tirón en el estómago y después su cuerpo sintió el frio del ambiente-genial ahora donde estoy-
-estas en Missisipi muchacho al parecer la fiesta fue intensa, por si quieres saber en 1948-dijo un cantinero que sacaba los desperdicios (hombres ebrios) a la calle.
Harry se impresiono pero no lo demostró, se puso de pie, sintió un peso en un bolsillo de su pantalón, cubierto por barro al igual que su camisa y chaqueta, era por esa razón que el hombre no noto de que estaban hechas, se llevó la mano al bolsillo y sintió que su mano se sumergía, era un bolsillo extensible, se enfocó en su magia, sintió muchas runas unidas a él, en especial de almacenamiento, demasiadas, tenía su collar, encontró que en su collar estaban guardadas sus espadas, tanto curvas como normal, si es normal una espada de 6 pies, desde mango a punta, se enfocó en sentir magia, la mayor cantidad o menor posible, no encontró absolutamente nada aparte de las líneas ley de la tierra, encontró al menos 10 puntos de interés y varios en ubicaciones que él conocía, específicamente Hogwarts, se apareció en el lugar pero no encontró nada más que rocas, verdes praderas y mucho espacio, no existía Hogwarts, después se apareció en el caldero chorreante, pero tampoco había nada, no estaba la entrada al mundo mágico, apareció en las líneas ley y donde convergían pero no encontró nada absolutamente nada, busco creaturas mágicas pero no encontró nada, aparte de cambiaformas, específicamente a lobos pero nada más y vampiros, eran las únicas especies que existían, se resignó y volvió a aparecer donde desperto, el cantinero lo miro sin sorprenderse y le arrojo una bola de papel, los ojos del cantinero brillaron en rojo, Harry lo volvió a mirar pero ya no había nadie, ni siquiera existía la cantina, abrió la pelota de papel.
"si llegaste hasta este lugar, me equivoque, no te envié al pasado, sino a otra tierra en otro pasado, adiós humano"
Decía la nota y desapareció de sus manos convirtiéndose en polvo, el papel envejeció y murió o eso entendió Harry, se resignó, al parecer no había magia, en ese mundo aparte de las líneas ley, era una nueva y completa vida, lo mejor era caminar y ver cómo era sorprendido, probablemente era lo que debía hacer porque sinceramente no tenía ni la más mínima idea de cómo afrontar la nueva situación.
Mientras caminaba por las calles encontró un restaurant que se veía mayormente vacío, así que sin esperar más ingreso en este, en el interior había una sola persona, hermosa, no podía negarlo, no era muy alta con suerte medía 1,50 metros, de cabello negro muy corto y casi tan desalineado como el del, muy blanca, no parecía humana, no lo era, lo supo de inmediato Harry había visto demasiados vampiros anteriormente, delgada pero no en extremo, ojos dorados, de nueva cuenta su magia se expandió y la toco.
-genial aun ni siquiera llego a este nuevo mundo y ya me enlazas con otra persona que amable eres magia mía aunque, es extraño se supone que con el paso del tiempo mejore mi control-
La magia la rodeo pero no pareció unirse a ella, pero la chica lo miro de inmediato, Harry solo levanto su mano como saludándola y se sentó en la primera mesa que encontró, una mujer se acercó de manera inmediata a él, lo miraba coquetamente y le dijo que tenían para comer, había pollo y papas así que eso comería, espero pacientemente, a que la mujer que le pregunto que deseaba comer volviera, mientras esperaba en la mesa vio como la chica vampiro que saludo se puso de pie y camino hacia él como si estuviera volando, por afuera del local había otro sujeto que era tan blanco como la chica anteriormente descrita, de cabello corto castaño, miro como la chica se acercaba al sujeto de cabello negro y su expresión se volvió completamente triste, sin esperar más desapareció del lugar, la chica caminaba como la más delicada bailarina de ballet que haya visto quizá solo igualada por Fleur cuando bailaba, Harry saco de su mente esa imagen.
-espere mucho tiempo-comento como si lo haya conocido de siempre, Harry la miro solamente y le sonrió.
-para que te atendieran-
-muy gracioso Harry-
-muy bien en este momento es en el que me altero de sobremanera porque saber mi nombre-
Las consecuencias de pasar toda su vida alistándose para la guerra o volvieron paranoico y desconfiado, para empeorar la situación conocían su nombre o sus escudos de Oclumancia eran una basura o la chica era una legemante muy poderosa.
Ella ladeo su cabeza-pero no lo harás te causo demasiada curiosidad-el pelinegro la miro moviendo la cabeza hacia un lado como si no entendiera mientras alistaba su varita-por cierto mi nombre es Alice Brandom-
-bueno mi nombre es como ya sabes Harry James Black, el que prefieras-la pelinegra le sonrió mientras sus ojos parecían brillar-ehmm, yo esperare la comida pues estoy muy hambriento, tú esperaras que termine de comer para tratarme de beber la sangre o me raptaras justo ahora-
-esperare que termines de comer y mientras eso pasa podremos seguir hablando, si la charla me convence puede que no te deje seco como una pasa o cajita de leche-afirmo seriamente la pelinegra mientras Harry tragaba audiblemente.
Terminado puede que sea solo este capítulo o tenga pensado alargar la historia pero quien sabe cuándo lo hare se despide el tenzai.
