Notas: Esta es la otra historia 'Inconstancia e Ingenuidad'. No la tengo escrita aún. Este es el primer capítulo, denme su opinión honesta. :)
La noche del baile de Netherfield Park al fin había llegado, y la familia Bennet fue la primera en llegar. Las Sritas Bennet estaban vestidas con sus mejores galas, en especial Jane. Tenía un vestido celeste que resaltaba sus ojos y un elaborado arreglo en su cabello.
Fueron recibidos con moderada cortesía por Caroline Bingley y los Hurst, y con gran entusiasmo por Bingley, que miraba a su 'angel' con admiración.
Faltaba aún unos quince minutos para que empezara la orquesta a tocar, Jane que por naturaleza era tímida, tomó el primer vaso de ponche ya que sabía que un poco de alcohol la ayudaba a estar menos nerviosa.
Por fin, los primeros acordes comenzaron a sonar y el Sr. Bingley vino a buscarla para abrir con ella el baile. Jane estaba feliz, en los casi dos meses que conocía al Sr. Bingley, se había enamorado. Según ella, no había caballero más amable, guapo y considerado…, él era el ideal de lo que un caballero debía ser, y además todo indicaba que sentía lo mismo que ella.
Después que terminó la primera pieza, Bingley le trajo otro vaso de ponche, que Jane gustosa se tomó, y posteriormente retomaron la orquesta siguió tocando la segunda pieza. Durante dicha pieza, Bingley le comentó que quería hablar con ella esa misma noche a solas ya que había algo importante que quería preguntarle. Jane excitada ante la perspectiva de que quisiera realmente pedir permiso para cortejarla o quizás matrimonio, gustosamente le dijo que iba a hablar con Elizabeth para que ella la ayudara a idear un plan para verse unos minutos a solas.
Después del segundo set, Jane se reunió con Elizabeth y Charlotte. Elizabeth estaba indignada, los sets con el Sr. Collins habían sido los más mortificantes de su vida, y solo por su habilidad había logrado no caerse en más de una ocasión. Por suerte, Jane pensó, el Sr. Collins no la había favorecido con un set. John Lucas y el Sr. Goldwin vinieron unos instantes después a buscar a Lizzy y a Jane para los siguientes sets.
Poco antes de la cena, Jane tuvo oportunidad de hablar con Lizzy sobre el pedido del Sr. Bingley. Lizzy muy contenta prometió pensar en un plan para una hora antes de que terminara el baile el Sr. Bingley tuviera los minutos a solas con su hermana.
Durante la cena, el Sr. Bingley se sentó al lado de Jane y le dedicó por completo su atención. Todos los vecinos que veían la escena coincidían en que el Sr. Bingley estaba muy enamorado y seguramente en muy poco tiempo habría un muy feliz acontecimiento en Meryton.
El Sr. Darcy y Caroline miraban a su hermano y escuchaban los chismes con horror. Caroline no iba a permitir que todo el esfuerzo que hicieron sus padres se perdiera por un imprudente matrimonio. De Jane en general no podía decir nada malo respecto a su comportamiento, solo era una muchacha dulce e insípida, que ni siquiera sabía tocar el piano. Su hermano sin duda merecía mucho más que ella. El resto de la familia era atroz, y ¡ni siquiera tenían dinero!
El Sr. Darcy, si bien pensaba que su amigo podía hacer un matrimonio mucho mejor y que unirse a la familia Bennet era una imprudencia, estudió parte de la noche a Jane. En su opinión, la dama sonreía demasiado y no le pareció que realmente estuviera enamorada de su amigo como para compensar todos los sacrificios que Bingley tendría que hacer si se casaba con ella.
Después de la cena, el Sr. Collins fue a buscar a Mary para bailar con ella. Ya sea por la falta de caballeros o por su disposición seria, lo cierto es que Mary raramente bailaba. Durante el primer set, en uno de los giros y debido a la torpeza de ambos bailarines, el Sr. Collins piso fuertemente el pie de Mary, y con el impulso del giro se cayó fuertemente al piso. La música paró inmediatamente, y enseguida vinieron el Sr. Bingley, el Sr. Bennet, el Sr. Johns – el apotecario -Jane y Elizabeth a socorrer a Mary. En pocos minutos, Bingley con ayuda del Sr. Bennet llevaron a Mary a una habitación alejada del salón principal para que pudieran examinarle el tobillo y descansar. Caroline Bingley mientras tanto dio la orden de que la orquesta siguiera tocando y las parejas retomaron su posición en el salón.
La Sra. Bennet, luego de comprobar que su marido estaba con Mary, siguió conversando con Lady Lucas como si nada hubiera pasado. Charlotte mientras tanto conversaba con el Sr. Collins.
Luego de que el Sr. Johns determinó que Mary solo tenía una fuerte torcedura de tobillo, se retiró junto con el Sr. Bennet, que iban a avisarle a la Sra. Bennet que en pocos días Mary iba a estar completamente recuperada. Enseguida, también Bingley y Jane se fueron, dejando a Mary solo en compañía de Elizabeth.
Bingley aprovechando la ocasión y que aún faltaba más de una hora para que terminara el baile, invitó a Jane a su despacho. Dado que los sirvientes estaban ocupados con los invitados, ninguno de ellos los vio entrar solos a la habitación, ni sintieron cuando Bingley cerró la puerta con llave.
En el escritorio había una botella con champagne y dos copas, que enseguida sirvió la bebida y brindó a la salud de ambos y en particular de Jane. Ambos se sentaron en el enorme sillón donde muchas veces Bingley dormía siestas y con pasión le declaró sus sentimientos, "Srta. Bennet, Jane, cuando te conocí me pareciste un ángel, una de las mujeres más hermosas y dulces que he conocido. Tu eres tan bondadosa y tan angelical. Nunca te escuche decir nada mala de alguien. Cuando te vi llegar hoy, tan hermosa, me di cuenta de que quiero que seas mi esposa. ¿Te casarías conmigo?"
Jane sonrojada asintió con la cabeza, y con la voz entrecortada por la emoción le dijo que si.
"¿Puedo besarte?"
Jane nuevamente asintió. El primer beso fue tentativo, ya que ella nunca había sido besada en los labios. Después de una leve sonrisa por parte de ambos, Bingley volvió a besarla, pero esta vez más apasionadamente.
Jane nunca supo si fue todo el ponche y champagne que había tomado esa noche que provocó que se sintiera más desinhibida, si fue la emoción de recibir la propuesta de matrimonio del hombre que quería, o si fue simplemente que en aquel entonces era muy ingenua. Lo cierto es que unos minutos más tarde, estaba acostada en el sillón con Bingley arriba de ella su vestido en la cintura, y sintió una puntada y dolor en su zona media. Cuando tomo del todo conciencia de lo que estaba pasando, ya era muy tarde, el acto ya había sido consumado y su virginidad perdida.
Jane comenzó a llorar desconsolada por lo que había hecho, mientras que Bingley la consolaba diciéndole que no era nada malo lo que había pasado, que era algo normal e incluso varias parejas anticipaban sus votos matrimoniales. La realidad es que Bingley nunca pensó en ir tan lejos y consumar la unión esa noche, pero lo hecho, hecho estaba. Con un poco de vergüenza por lo que había pasado, le dijo que iba a hablar con el Sr. Bennet esa misma noche para formalizar el compromiso. Salieron de la habitación y regresaron al baile, donde la orquesta estaba por empezar a tocar el último set de la noche.
Al terminar el último set, se percataron que el Sr. Bennet para que Mary viajara cómoda en el carruaje, se había ido con ella y Elizabeth a Longbourn hacia una hora. Sólo quedaban la Sra. Bennet, Kitty y Lydia y el Sr. Collins.
Bingley le comentó a Jane que a la mañana siguiente tenía que partir para Londres, ya que tenía una reunión con su abogado en la tarde, pero que en menos de una semana ya iba a estar de vuelta en Netherfield. Le prometió que en cuanto volviera la primero que iba a hacer era hablar con el Sr. Bennet para formalizar el compromiso.
Al retirarse el resto de la familia Bennet con el Sr. Collins, Bingley saludó con un beso en la mano a Jane y le dijo a la Sra. Bennet que la semana siguiente en cuanto volviera de Londres iba a ir a visitarlos.
