Capítulo LXII
¡Ahhh! ¿Usted es su esposo? – Xiu pregunta alertando al griego.
No y no tiene que saber quién es, ¿verdad? – pero el griego ya está más que entrenado.
Debe ser Andley, pero ¿cuál de todos? – se pregunta más así mismo que a Leandro.
Si me permite, necesito cocinar – le pide de favor no tan amable, que se retire.
Lo siento, me iré entonces – informa y se va, haciendo que el griego sonría.
Horas después, la familia Grandchester, Andley, Benedetti y Rocco tocaron a la puerta del señor Zhen, siendo recibido por Mailin y reconociendo que sí, que Candice está muy embarazada. Detrás de ellos estaba Anthony que cargaba una caja de cristal, la cual tenía a Penumbra, en pequeño. Anthony la colocó en una mesa y comenzó a abrirla.
Buenas noches… - saludaron más de uno, dándole atención a la voluminosa embarazada.
Señora Andley, pase usted… - Mailin la ayudó a sentarse.
Gracias – respondió Candice en inglés.
Chiu, ¿quiénes son ellos? – cuestionó Xiu, asomándose por la ventana del recibidor.
¡No preguntes! – le aconsejó rápidamente, tomando su saco e introduciéndose a la sala.
La Farfalla, empresa precedida por la señora Candice Andley, la dueña, aquí presente, le pide que se tome la foto con su adquisición – comenzó a hablar Anthony.
Bien, señora sonría – el supervisor que hace dos días estaba entregando a Penumbra, ahora tomaba la foto de la mariposa junto a Candice.
Gracias – Candice sabía que le preguntarían el por qué le puso Penumbra.
Señora Candice, ¿por qué le puso Penumbra? – pregunta el señor Zhen.
Por usted joven Chiu, cuando compró la otra mariposa, estaba tan enojado que seguramente desconoce que la nube que estaba alrededor de su cabeza obstaculizaba su razón, hay muchas razones del por qué me llevo a las mariposas cuando son robadas. Anthony, por favor – solicita Candice intentando sonreír.
Bien, ¿tiene un proyector? – pregunta Anthony, sacando un disco de la chaqueta del traje.
Por supuesto, vamos a la sala de televisión – refiere el señor Zhen.
Vamos, con cuidado – obviamente que ayudo a Candice a levantarse, la verdad es que ya siete meses de embarazo son demasiado para ella.
Ya en la sala de televisión, Anthony coloca el disco y lo enlaza al televisor, logrando que se vean imágenes que pocos conocen.
Nadie aquí conoce estas fotos, de hecho, la primera vez que Anthony las vio no podía creerlo, quizás me equivoqué, pero el abuelo Rocco seguramente las pueda identificar – confiesa y observa como el anciano limpia sus lentes con un pañuelo.
¡Candice…! ¡Sí, así te vi la primera vez! – refiere el abuelo Rocco.
Esa chica era yo, en esa época estaba enojada conmigo misma, con el mundo y contra el hombre de me hizo mucho daño y fue ahí que hice a Penumbra, esta foto es la mariposa que usted coloreó. ¿Se parecen? – termina cuestionando Candice, por increíble que parezca había otra coincidencia.
Bastante… - confiesa más de uno.
Tu padre llegó a mi idea, quizás por ganarme la partida y hacerme quedar mal, pero cuando se enteró de que Chiu no fue maltratado cuando se quedó con nosotros, toda esa ira pasó a preocupación y luego a comprender por qué soy así, como soy – Candice terminó contándolo.
¡Papá! – Chiu exclama sorprendido.
Lo comprendí cuando averigüé cosas del pasado de la señora que no pretendo divulgar – su padre confiesa cosas que a lo mejor ni nosotros sabíamos.
Pero señor Zhen… - Xiu intenta protestar.
¡No te metas Xiu! Las mariposas de la señora Andley son… ella misma – intenta darse a entender, mi esposa en esas fotos eran todos los sentimientos que se atacaban entre sí, después de la violación.
Y ¿qué significan? – Xiu volvió a preguntar.
Espera, esas son las fotos de tus alocadas aventuras – preguntó Anthony asombrado.
¡Sí claro, eso no lo han visto! – confesó sabiendo que la miraba atento.
¿En serio? – preguntó Benedetti cuando vio una foto donde la sacaban en camilla de una montaña.
Candice… - la llamo, reprendiéndola.
Bueno, tenía que cumplir una manda – terminó por decir y no era algo que debía hacer, fue algo que debía hacer por él, por el otro hombre que amó como lo hace conmigo.
¡No crees en eso Mariposita! – le dice el señor William.
¡Ah ya lo sé, pero era más bien una promesa! – exclama, sacándonos una gran sonrisa. Y ésta soy yo, ahora, bueno de hecho hace unos meses y así soy ahora – sigue mostrando fotos que conozco demasiado.
Bueno, pasemos al comedor – de pronto dice el señor Zhen.
Y cuando sólo nos hemos quedado nosotros dos en la sala de televisión.
Mi amor – la llamo.
Dime – responde ella tratando de levantarse.
¿Cuándo será el día en que esas fotos las quemes? – le pregunto tomándole la barbilla para que la mire a los ojos.
Aunque las queme, siguen muy frescas… en mi mente… - me dice, abrazándome, yo que la conozco sé que está feliz y triste al mismo tiempo. Por eso nadie en la familia habla de Fredich.
No sabes cuánto quisiera que esas imágenes se borraran de tu mente – le digo, me pregunto al mismo tiempo si esa piedra se pulverizará en algún momento de nuestras vidas. Sabía de alguna manera que regresar a Roma, sería otra situación que deberíamos de manejar, pero en este momento no quería tratar de resolver cosas que podrían pasar en el futuro.
Señora Andley, por aquí – Mailin nos llama, señalándonos el camino.
Afortunadamente te tengo aquí para ayudarme a borrarlas – caminando delante de Mailin, me comenta, pero antes le besé la frente en señal de que siempre la trataría lo mejor que pudiera.
Ya conocemos a todos, menos al señor... – infiere el señor Zhen, que me vio llegar con mi esposa de la mano.
Graham – respondo, desde hace mucho tiempo que no usaba mi otro nombre, pero por seguridad en el exterior, me era útil.
¡Bien, pase usted y siéntese! – nos invita y después de sentar a mi esposa, logro sentarme.
Mariposita, toma pica esto – Leandro le da fruta y queso para que espere su comida mientras comienzan a servir los platillos propios del país y casa donde se encuentran.
¿Qué hiciste de cenar? – cuestiona mi esposa mientras le da unos palillos para que coma.
¿Sólo para eso me quieres? ¡Me siento triste! – suelta Leandro haciéndola rodar los ojos.
Por supuesto que para eso te quiere, para lo otro me tiene a mí – suelto en español haciendo reír a todos nosotros. Los Zhen no entendían nada y Xiu comenzaba a disgustarse.
¡Terry, deja de molestarme! – pero mi esposa, no me defendía a mí, sino a ella misma por ser objeto de mis burlas.
¡Hey ustedes tres...! – reprende William. Leandro se retiró molesto conmigo, pero no iba admitir que flirteara con ella.
¿Cuándo dejaran de dar lata chamacos? – reprendió el abuelo Rocco.
Jaja – con esa expresión más de uno, soltó sonora carcajada. Por supuesto Anthony se limitó en la traducción, pero lo que sí no pudo explicar fue la carcajada.
Bien, entonces ¿qué harás de cenar? – cuestionó de nueva cuenta mi esposa, que seguía con la fruta y el queso.
Algo que te gusta mucho... – confesó Leandro.
¿Hablaremos en inglés? – cuestioné, los demás no tomarían a bien que se hablase en otro idioma que no entienden.
¡Yo no! – mi esposa no es que no supiera varios idiomas, pero especialmente el inglés, no era su fuerte.
Bien, entonces procuren no dejar de lado a los Zhen – nos pide Anthony.
Van a traducir todo lo que digo sin excepción… - pero mi esposa no acepta ninguna recomendación y ordena que todo lo que se diga se traduzca. Voy al tocador… - intenta levantarse, pero es ayudada por Leandro.
¿La acompaño? – me ofrezco y cuando la alcanzo.
Hola señora… - le digo cuando atrapo sus labios para darle un apasionado beso.
Terry, ¿qué haces? – me pregunta cuando la dejo que respire.
¿Tú que crees? Besándote por supuesto – no me había puesto celoso, aclaro.
¡Terry está loco! – pero ella me separa.
¿En dónde estabas? – cuestionó Chiu a Xiu.
Seguí a la señora Andley y se está besando con ese señor Graham – refiere su amigo haciendo que Chiu se moleste.
¡Bien ahora quédate aquí! – le pide a él. Lo que menos quiere es que su padre lo rete de nueva cuenta.
Tú sabes algo Chiu, ¡cuéntame! – parece que el señor Xiu no quitará el dedo de ese renglón.
No lo creo… - contesta él, no quiere problemas ajenos.
La cena está servida… - Leandro interrumpe cuando ve llegar a Candice a la mesa y cuando la ayuda a sentarse para después hacer lo mismo.
¿Por qué la señora Andley tiene que comer comida especial? – cuestiona un curioso Xiu.
Porque por su estado no puede comer otras cosas – explica Benedetti atento a lo que pregunta el jovencito.
Pero podemos hacer comida para embarazadas – refiere el señor Zhen.
Su cultura tiene muchas creencias absurdas del embarazo, yo no me complico tanto – suelta Candice con ganas de que no se metan en temas que en otras culturas no son iguales.
Los cuidados hacia las embarazadas son porque se han comprobado por siglos, las creencias están comprobadas -infiere Xiu haciendo que mi esposa se enfade…un poquito.
Pues mi médico no me prohíbe nada y he disfrutado al máximo de mi embarazo... aunque he de confesarle que éste podría ser el último – explica ella misma.
¿Quién dice eso? – pregunto curioso.
Por supuesto que yo, la que carga al feto soy yo, así que a pesar de lo que mi esposo diga, yo haré lo que quiera – y ahí termina esa conversación.
¿Al parecer en su casa manda usted? – pero Xiu no va a quedarse callado.
Por supuesto, mi esposo sólo está para hacerme hijos – suelta haciendo reír a los demás.
¡Candice! – la reprendo, tiene que mejorar su carácter y que no se le suelte la lengua.
Es broma querido... en mi familia somos matriarcales… -explica.
¡Aquí somos patriarcales! – Xiu le informa. ¿Cuál de ellos es su esposo? – Xiu sigue con las preguntas.
Pregunta en general, ¡no le voy a decir cuál de ellos es! – cuenta Candice.
¿Xiu puedes venir un momento? – el señor Zhen al ver la insistencia de su invitado, decide separarlo de la cena y llevarlo a algún lugar para hablarle.
Claro… - Xiu se levanta y sigue al señor Zhen.
¿Qué sucede contigo? – pregunta el señor Zhen.
No sucede nada, señor Zhen – pero él decide hacerse el loco.
Entonces, ¿por qué tratas de averiguar la vida de la señora? – le cuestiona.
No, mejor dígame, ¿por qué compró algo de una señora tan arrogante como la señora Andley? Ella no va a sobrevivir en este país si su empresa no tiene buena imagen – recriminó el comportamiento del señor Zhen.
Es una venta especial...ella no quiere meterse en este mercado, además su empresa casi nadie la conoce – explica calmadamente el señor Zhen.
Y ¿eso no se le hace extraño? – pregunta molestándolo aún más.
Xiu, si la familia Andley se entera que metes tus narices con ella, no creo que salgas bien librado – le asegura.
¿Y qué me pueden hacer? – pregunta altanero.
Será mejor que dejes de probar lo que pueden hacerte, aprende de Chiu – el señor Zhen advirtió y se fue a sentar en la mesa de nueva cuenta.
¿Sucede algo? – pregunta Xiu.
No, vamos enseguida – refiere el señor Zhen cuando sonríe hacia Xiu.
Señora Andley, ¿cuántos hijos tiene? – cuestiona, él quiere que ella confiese cuál de ellos es su esposo.
Vivos, sólo este, uno muerto y otro adoptado – refiere mi esposa haciendo que los demás la critiquen.
¿Del mismo esposo? – pregunta Xiu.
No, ni es de Ferrell el hermano de mi suegro, Andrea fue de mi primer esposo y André es de mi segundo esposo – comienza a explicar.
¡Se ha casado dos veces! – exclaman más de uno.
Sí... los hombres lo hacen, por qué las chicas no podemos, además aún soy joven...bueno un poco... ¿a usted lo mantiene su familia? – pregunta ella, Candice no se va a limitar.
¡Candice! – Anthony la llama para advertirle.
¡Tradúcelo! – pero ella no va a dejar el tema tan rápido.
Sí, mi padre aún me mantiene… - explica Xiu.
Un típico niño de papá, vea… desde los 26 años me mantengo y hoy soy de familia rica – informa ella cortando uvas.
Por tu cuenta... – refiere Xiu cuando le da a entender que ni siquiera se mantiene.
Podría decirse... mis tres esposos me dejaron algún dinerito – explica ella sonriente.
Ferrel no era tu esposo – dice William sonriendo.
¡Pero él no lo sabe! – respondió ella con una sonrisa de oreja a oreja.
¡Traviesa! – la reprende el abuelo Rocco.
A ver Mariposita comienza con esto… - Leandro le da la entrada.
Gracias – ella le sonríe y le da un beso en la mejilla.
¡Candice no estoy pintado! – le digo en italiano.
¡Uy que genio eh! ¡Pareces un esposo celoso! – me reclama.
¡Soy un esposo muy celoso! ¿Acaso no lo sabías? – le pregunto con celos.
¡Niko, me está amenazando! – me acusa.
¡Niños! – pero los ancianos nos callan.
Una pregunta... ¿por qué hablan otro idioma? – pregunta la esposa del señor Zhen.
Ellos dos no saben inglés – explica Candice, esa es otra mentira.
¡Mentira! – responde Benedetti.
¿Qué? ¿Apoco saben inglés? – es ahora que Candice cuestiona sin poder creerlo.
¡Mejor que tú sí! – expresan el abuelo Rocco y el señor William.
¡Chicos, compórtense! – nos vuelven a reprender.
¡Ellos comenzaron! – pero mi esposa los acusa.
¡Basta a los tres! – creemos que el abuelo Rocco está enfadado.
¡Bien, bien, Terry compórtate! – Candice me amonesta.
¿Y me lo dices tú Mariposita? – los arremedo.
¡Cómo que está rodeada de muchos hombres! – exclama Xiu.
¡Claro, están que babean por mí! – Candice suelta, divertida.
¡Sí claro... casi todos! – expresa Anthony, de verdad que está divertido.
¡Tú no babeas amor! ¡Tú me deseas tanto que me quieres acost...! – pero obviamente tuve que callarla antes de que terminara esa oración.
¡Candice! – la reprendo.
¿Queeé? – pero ella se queja.
¡No digas esas cosas! – más que con la mirada, le advierto.
¡Jajajaja! – y volvemos a soltar una carcajada.
Perdón, es que estos dos se pelan por todo – comenta Anthony.
¡Parecen esposos! – menciona la señora Zhen.
Lo somos, mi esposa ha estado muy graciosa… últimamente – menciono medio molesto.
El señor Graham, ¿es su esposo? – cuestiona Xiu.
Sí, es mi voluble esposa – les digo ganándome un pellizco en la pierna.
¡Tu cabeza! – me responde ella tratando de entender en realidad lo que me dijo pero que todos los demás entendieron.
¡Jajaja! – se escuchó una sonora carcajada.
¿Pueden tomar en serio la cena? – pregunta el señor Rocco rojo por la risa.
Niko, siguiente plato – dice Candice cuando ya ha acabado con la ensalada. ¿Qué es eso? ¿Dónde está la carne? – Candice le pregunta a Leandro.
¡No me preguntes a mí, dile a él! – pero el griego se defiende señalando a Benedetti.
¿Y mi carne? – vuelve a preguntar Candice, frunciendo el ceño.
No puedes comer toxinas… - informa el médico ganándose un golpe en el brazo.
¿Quién dice? ¿Por qué a él sí le das de comer carne? – reclama cuando en mi plato aparece un jugoso bistec.
Porque él no está embarazado – responde Leandro sonriendo.
Mmmh y si te prometo darte una noche maravillosa, ¿me das de tu carne? – me ofrece mi esposa tratando de convencerme para que le de mi jugoso bistec.
¡Mmmh no! – le respondo sonriendo y ganándome un ceño fruncido.
¿Y tú Niko? Al fin él se duerme después de lavarse los dientes... – menciona Candice haciendo que Leandro se aguante una carcajada.
¡Jajaja! – se comienzan a reír.
¡Candice...! – le llamo la atención.
¡Estoy haciendo tratos! – me dice ella señalando la carne que aún queda en la bandeja.
¡Con él, no! – la reprendo.
¡Aguafiestas! ¡Seré conejo de nuevo...! – responde ella sin muchos ánimos.
¿Por qué la restricción de carne? – pregunta Chiu.
No le cae bien, por el momento… - responde Benedetti.
Y sí, ¿cómo uno de esos? – señala unos de los trozos de pescado de los platillos de los Zhen.
¡Ni lo pienses...! – pero Benedetti también se lo prohibió.
¡Dejen en paz al conejo...! Digo a Candice… - el señor Rocco se equivoca y luego se corrije.
¡Déjenla en paz! Porque ya no va a querer comer – advierte William que ha recobrado la seriedad de ese asunto.
Me imagino... a comer – desearon los Zhen.
¿Cuándo me vas a dar de alta...? – le pregunta Candice a su médico.
Pronto – suelta y sigue comiendo.
¡Tienes un mes diciendo pronto! ¿Cuándo será eso? – pero Candice no le gusta sólo ensalada ni verduras, quiere carne.
Quieres que le diga a Terry lo que pasó hace una semana – advierte él secreteándose con mi esposa.
Pero... ¡traidor! – lo amenaza y comenta triste.
¿Qué pasó hace una semana? – William quiere saber.
Lo de siempre William, Candice se golpeó en el vientre – responde en ruso.
¡No me paso nada! – Candice respondió en el mismo idioma.
No le pasó nada, sólo el susto que la tuvo en cama dos días y en dieta más de un mes – y esos tres seguían en una plática exclusiva, lo que ya me estaba molestando.
¿Lo sabe Terry? – pregunta William.
Por supuesto que no, ese hombre nos va a matar si se entera.
Continuará…
