Kiba estaba viva.
Apenas.
Todos esas sesiones de entrenamientos de los domingos con Naruto habían dados sus frutos, -pero al final parecían que no lo suficiente. Los cadáveres de Sakon y Ukon yacían a sus pies, ella estaba totalmente segura de que un corte como ese era fatal.
Pero esto es todo lo que ella podía hacer, la pelea había drenado totalmente el chakra de ella y Akamaru, y los efectos secundarios de tomar las píldoras de comida los dejaron agotados por un tiempo más largo, en verdad necesitaba encontrar una forma más fácil de hacer esto.
Olio el aire, el olor de Naruto era fácil de encontrar, ella estaba enojada con él, el estúpido de su novio le había hecho una promesa de por vida a Sakura, mientras ella se encontraba parada a su lado. Sí, era importante el traer a Sasuke de vuelta. Pero aun así, su rubio idiota le había hecho una promesa de por vida a la chica de la que había estado enamorado por años, junto frente a ella.
Ya era bastante malo que tuvieran que cancelar su cita, pero ahora estaba celosa de Sakura, ella sabía que estaba siendo estúpida, pero aún así, ¡ella quería abofetear a esa traviesa pelirosa!
Akamaru ladró, estaba cojeando y tenía un nuevo corte en su oreja izquierda, aún agotado y herido, el perro estaba erguido, listo para seguir adelante.
Kiba le sonrío a su fiel compañero, ella tomó otra bocanada de aire, se dirigió a la dirección de donde venia el olor. Ella también olía a Sasuke, cuando alcanzará a ese bastardo ella iba a atarlo a todos los perros de Konoha en cada uno de sus dedos y que Tsunade les lanzará un bistec. "Vamos a buscar a nuestro idiota"
Akamaru ladró en afirmación, luego aulló cuando trató de pararse y seguirla, no podía moverse muy rápido con una pierna lesionada.
Kiba lo levantó y siguió el olor de Naruto lo más rápido que pudo. El clima estaba empeorando, podía oler la lluvia. Y la boca de su estómago le decía que se preocupara.
El valle del fin, era difícil que nacieras en Konoha y no conocieras ese lugar y toda su historia, la vista envió escalofríos por la columna de Kiba, el posicion en la que estaba la estatua de Madara, como si en cualquier momento fuese a atacar Konoha, con el símbolo de la unidad mostrando su traición, por otra parte el primer Hokage estaba enfrente de él, defendiendo a Konoha.
Kiba podía oírlos ahora, ellos estaban peleando, la olor de Naruto estaba por todo el lugar, y el de Sasuke estaba entremezclado con el de él, el ozono y la ceniza complementaba la esencia de ambos como si fuese una asquerosa especia.
El chirriar de un millar de aves resonaba desde el valle de abajo, Kiba corrió hacia el borde del acantilado y miro hacia el valle de abajo, eran tan pequeños como hormigas, pero ella aun podía verlos.
la luz brillante de la técnica de Sasuke, la forma en la que corria hacia Naruto, la forma en la que la mano de Sasuke atravesaba su pecho.
Las placas de armadura que puso en su chaqueta no hicieron absolutamente nada.
Kiba se sintió mareada, su estomago se revolvió y perdió la concentración, todo se desvaneció en un doloroso blanco, la única cosa que ella podía ver era a Naruto caer de espaldas, con un hueco visible en su pecho.
Justo donde estaba su corazón.
Su propio corazón enloqueció de pánico, sus piernas se sentían el doble de débiles de lo que se habían sentido mientras corría hacia allí, sus músculos ya no gritaban de agonía; simplemente se habían detenido. Podía sentir su respiración pesada, Naruto estaba muerto. "¡Naruto!"
Ella no sabía porque había gritado, fue un intento patético de devolverlo a la vida, como si gritándole con fuerza él regresaría a la vida.
Akamaru se unió con un profundo aullido propio.
Lágrimas frescas brotaban de sus ojos, le asustaba lo mucho que le dolía, volvio a mirar hacia el río, necesitaba llegar allí, necesitaba llegar hasta él, asegurarse de que no estaba muerto, no podía estar muerto ¿cierto?, ¡era Naruto! ¡Y aún tenía muchas cosas por hacer!
Necesitaba llevarla a una cita, necesitaba decirle que era bonita, necesitaba encontrar a su padre, necesitaba decirle a Sakura que se callara, necesitaba convertirse en Hokage, necesitaba ir a cenar con su familia.
Necesitaba que siguiera vivo.
Ella no estaba pensando en nada cuando empezó a bajar por el acantilado, ella ya no tenía chakra, y su cuerpo estaba entumecido, ¡Pero aún así ella tenía que llegar junto a él!
Ella vio por última vez hacia abajo, el agua resplandecía con un color rojizo, observo a Naruto levantarse lentamente del agua, sus lágrimas volvieron a brotar.
¡Estaba vivo! Tenía que acercarse a él, tenía que ir a ayudarlo.
Una explosión de poder la hizo detenerse, Akamaru luchó para alejarse de ella, como si fuese algún animal enloquecido. Kiba también podía sentirlo, sus instintos animales le decían que corra, ella miró con horror un delgada capa de un chakra rojizo cubría a Naruto, el hueco en su chaqueta seguía allí, pero ella podía ver la parte de atrás de sus hombros.
Luego, él rujío. Era una cosa bestial de furia animal, a Kiba, le sonaba como si estuviera sufriendo.
"Naruto", susurro para sí misma, ella no estaba segura de si debía estar feliz o asustada en ese momento, su mano se movió hacia abajo. mientras ella continuaba bajando por el acantilado. Ella estaba ignorando su necesidad de huir, su corazón le decía que tenia que ir donde estaba él.
Pulgada a pulgada ella solo se enfoco en bajar por el acantilado, sus manos y sus piernas le gritaban con cada movimiento, todo su cuerpo se estaba resistiendo, gritándole que huyera con cada movimiento.
La batalla continuo a su alrededor. Ella podía oír los sonidos de puños chocando contra carne, el rugido del Jutsu de Fuego de Sasuke, los incontables estallidos de los clones de Naruto, ella sintió el impacto de uno de ellos que choco contra el constado del valle enviando rocas al río.
Los escucho gritar, Naruto estaba ganando.
"¿Qué sabrías al respecto?" La voz de Sasuke resonaba en todo el valle, "¡Tu nunca has tenido una familia para empezar!"
Kiba se detuvo y miro mientras los dos volvían a empezar a pelear, Sasuke iba ganando ahora, contrarrestando cada golpe que Naruto le daba, siempre había pensado que los Kekkai Genkai eran poderosos, el Sharingan no era la excepción, ella estaba viendo a Naruto pelear una batalla perdida.
Sasuke destruía clon tras clon, moviéndose con tanta fluidez que parecía conocer cada movimiento que haría Naruto, luego fue lanzado al aire cuando una espiral del chakra de Naruto, lo azoto como una serpiente lanzándolo al otro lado del valle, toda el área se estremeció.
Kiba miró por un momento, finalmente en un pedazo relativamente seguro del acantilado, esperaba que Naruto estuviese a salvo y que ese ataque hubiese derribado a Sasuke finalmente, todo el cielo pareció oscurecerse cuando la luz del fuego de Sasuke quemo el chakra de Naruto.
"¡Ya es demasiado tarde, Naruto!" Observo a las dos figuras caer al suelo, Sasuke se aferraba con fuerza al cuerpo de Naruto, mientras Naruto aterrizaba de cabeza en la orilla del valle.
Por segunda vez en ese día, Kiba vio morir a Naruto, no había forma de que Naruto hubiese sobrevivido a ese ataque, el cuerpo de Naruto cayo al agua, sin vida y totalmente quieto, estaba flotando allí, totalmente inmóvil, ella lo miraba con atención.
"Por favor, no" Susurraba para si misma, no quería tener sus esperanzas aplastadas nuevamente, eso sería insoportable.
Allí estaba: esa energía de nuevo, se sentía más fuerte que antes, sus ojos estaban pegados al cadáver de Naruto, vio a ese brillante crakra rojizo arremolinarse tomando forma, era algo repugnante.
Akamaru se agitaba de manera salvaje, cualquier sensación de compañerismo era anulada por su necesidad de huir.
Ella finalmente llega a la base, cuando ellos volvieron a chocar entre sí, ella estaba muy sorprendida, para su sorpresa, parecía que Naruto estaba ganado de nuevo.
Ella quería pelear, pero aún con toda su fuerza, esto era demasiado, Naruto atacaba a Sasuke, el espeso chakra rojizo se arremolinaba a su alrededor como un remolino. "¡Naruto!" gritó, pero fue en vano, Naruto no podía oírla.
Por un segundo, parecío que Naruto ganaría, Sasuke estaba perdiendo contra lo que sea en lo que Naruto se había transformado.
Pero luego, Sasuke lo cambio todo, le crecieron brazos gigantes como si fueran alas, y pudo volver a hacerle frente a Naruto, ese chirrido volvió a resonar por todo el valle.
Kiba solo podía como los dos chocaban una vez más en la base de la cascada, el impacto fue tan grande como para hacer que la cascada corriera en sentido contrario, desafiando la gravedad. Era tan poderoso, tan inmenso, ella tuvo que prepararse para el impacto, que era tan fuerte como una erupción volcánica.
¿Cómo eran esos dos genins?
Un brillante haz de luz, todo se detuvo. El tiempo se paró, y parecía que todo el bosque estuviese respirando.
El polvo se asentó y Sasuke estaba parado sobre Naruto.
Kiba corrió hacia ellos, ya no tenia kunais, así que agarro una piedra y se la tiro a Sasuke, "¡Aléjate de él!"
Sasuke se puso de pie y la miró, su expresión de absoluto descontento no dejaba espacio para el debate.
"¡Si tanto quieres irte, lárgate, pedazo de basura!" Ella gritó, le tiró otra roca, ella no tenía nada, pero Sasuke tenía menos, y el tiempo estaba de su lado, la lluvia había empezado.
Sasuke retrocedió, alejándose de Konoha, hacia Orochimaru, pero vaciló y se detuvo por un momento.
Kiba lo fulminó con la mirada, "Estas equivocado, lo sabes, Naruto si tiene una familia" su boca se movía por su cuenta, "él te tenía, tenía a todo el equipo siete, él me tenía a mí y a mi familia, y ahora tú nos lo quitaste, si te vuelvo a ver, te mataré."
Sasuke se volvió a mover.
Kiba se volvió hacía Naruto, lo había visto morir tres veces hoy, lo había visto regresar de entre los muertos dos veces, ¿sería demasiado pedir que fuesen tres de tres?
El mundo se sentía confuso, cada nervio de su cuerpo estaba embotado por el cansancio y el dolor, puso su mano sobre la frente de Naruto, estaba frío, comprobó el pulso de Naruto, no tenía pulso, la desesperación comenzaba a instalarse en su interior, no respiraba.
El aire se escapo.
Ella colocó su cabeza en su pecho, en un último intento desesperado de ver si Naruto estaba vivo.
Ba-thump.
Un latido, ¡Naruto tenía un latido!, ¡él aún estaba vivo!
"¡Él estaba vivo, chico! ¡está vivo!" Kiba lloró una vez ese día, Naruto hizo lo imposible -tres veces. Cada vez que ella pensaba que lo había perdido, él regresaba.
Akamaru ladró de acuerdo, su cola se movía salvajemente contra su estómago.
"Sí... supongo que es demasiado estúpido para morir", Kiba suspiró con una sonrisa, por un segundo ella se sentó en medio de la lluvia, solo disfrutando el hecho de que Naruto estuviese con vida. "Vamos a llevarlo de regreso a Konoha"
Lo cargo por diez metros antes de darse cuenta de que no tenía como salir del valle.
Fue solo suerte que Kakashi apareciera en ese momento.
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Kiba miraba el techo blanco del hospital, su cuerpo entero se sentía adolorido, aun así, se obligó a sí misma a levantarse.
"Alto ahí, enana, ¿a donde crees que vas?" La voz de Hana atravesó el cuarto, se paró en la esquina, cerca de una pequeña cama donde estaba acostado Akamaru. "Lo presionaste al máximo, ¿lo sabías?"
Kiba suspiró, para ser justos, Akamaru quería seguir a Naruto tanto como ella, "¿Va a estar bien, cierto?"
Akamaru ladró antes de que Hana pudiera contestar.
Hana le dio un pequeño golpecito en la punta de la nariz a Akamaru, "Ambos son unos idiotas afortunados, exageraron con las pastillas soldado, pero aún así, después de unos días de descanso, ambos estarán sobre sus patas"
Kiba sonrío, aún tenía que ir a chequear a Naruto, apenas si respiraba antes de que ella lo entregara a los ninjas médicos, hizo una mueca de dolor mientras movía las sabanas, le dolía todo el cuerpo, pero sobre todo las costillas.
"Whoa whoa, ¿a donde vas?", Hana ladró, "¡No estas tan mal, pero no deberías exagerar!"
Kiba ignoró la advertencia de su hermana, y se levantó, estaba descalza y el piso se sentía frío, "Voy a ver a Naruto"
El ceño fruncido de Hana se convirtió en una sonrisa maliciosa, "Oh, vas a ir a ver a tu novio, ¿cierto?"
Era difícil pelear contra la sonrisa que se estaba formando en su rostro, Kiba aún no les había dicho nada de que Naruto es su novio, no porque sintiera vergüenza, sino porque estaba esperando este momento.
"Sí, lo haré, ¿celosa?"
Había tanta satisfacción en apagar las velas de Hana, y la forma en la que el rostro de su hermana pasaba de la confusión a la ira, luego a una extraña felicidad para regresar a la confusión.
"Espera, ¿qué? ¿En serio?" Hana pregunto confundida.
Kiba se encogió de hombros. Curiosamente, obtener algo de venganza contra su hermana hizo que dolieran menos. "Sí, nos hicimos oficiales en la última misión". Ella no sintió la necesidad de entrar en mucho más detalle que eso.
El aturdimiento silencioso de Hana duró lo suficiente como para que Kiba saliera por la puerta antes de que se transformara en frustración celosa. "¡Sólo espera hasta que se lo diga a mamá!"
"¡Ella horneará un pastel!" Kiba le gritó a su hermana y sacó la lengua.
El hospital nunca tuvo un olor agradable, olía a medicina, gente vieja y a muerte. Era un lugar en el que Kiba nunca quería estar. Pero fue fácil encontrar los débiles rastros del olor de Naruto. Ella había venido a disfrutar de su olor - era como estar un agradable día de verano acostada a la sombra.
Ella siguió el olor y fue llevada a la habitación de Naruto. La puerta estaba abierta, y después de un momento Kiba se dio cuenta de que también había otros olores en la habitación. Reconoció algunos al instante: El aroma a lavanda de Hinata, el alcohol y la canela de Tsunade, el estúpido champú que Sakura usaba... espera, ¿no olía igual el perro de Kakashi, Pakkun?
Kiba sonrió un poco a su futura munición contra Sakura, por si tenía alguna idea sobre Naruto.
"No te preocupes Sakura, hice una promesa", la voz de Naruto resonó desde el pasillo. "Definitivamente traeré de vuelta a Sasuke."
Kiba entro a la habitación, la forma vendada de Naruto no ayudaba a aplacar la furia que crecía dentro de ella, tampoco lo hacían las lágrimas de Sakura. "¡Cómo el infierno que lo haras!" Ladró, golpeando la pared con su mano.
Tanto Naruto como Sakura se sobresaltaron por el repentino ruido, "¿Qué? ¡Por supuesto que lo haré! ¡Al igual que voy a traer de regreso a tu padre!" Naruto tenia una sonrisa muy amplia.
Pero Kiba no quería nada de esto, "Yo estuve allí, idiota" Su voz era baja como el retumbar de una tormenta.
La sonrisa de Naruto cayó, "Oh" creyó haber estuchado la voz de Kiba, pero no estaba seguro, de si estaba allí o solo estaba escuchando cosas. En cierto modo, le hacia feliz que ella fuera por él, e incluso ahora, con la forma en la que estaba vendada y la ropa que usaba, todo demostraba que le importaba.
Por la expresión de su rostro no era algo por lo que Naruto debería ser feliz, no cuando estaba dirigida a él, "Tres veces" dijo Kiba en un tono normal, sus ojos estaban clavados en la chaqueta naranja que estaba sobre la silla.
"¿Tres qué, Kiba?" preguntó Sakura, Sakura tuvo que luchar contra un grito cuando Kiba pasó por delante con un gruñido.
Naruto murió tres veces, desvergonzada pelirosa. "¡Debido a esa estúpida promesa que te hizo, murió tres veces!" Kiba se rompió. Agarró la chaqueta de Naruto y se la lanzó fuertemente a Sakura. "Mira ese maldito agujero".
Sakura examinó el agujero. Estaba en el lado derecho, justo donde estaba el corazón. "¿Y qué? Naruto sigue vivo, ¿y qué tiene que ver esto contigo?"
"¡Es mi puto novio!" Kiba gritó. Claro, solo habían sido una pareja durante unos tres días, con más tiempo en reposo en cama que en citas, pero eso probablemente era común para las relaciones shinobi. "Me importa una mierda lo que en la tierra dejó que Naruto sobreviviera teniendo un brazo atravesando su pecho, o cómo sobrevivió siendo arrojado al suelo desde cien pies de altura, o cómo sobrevivió a una maldita laceración estomacal, pero estoy segura de que me alegro de que lo tenga".
Ese chakra rojo, no importa lo horrible que fuera verlo, todavía dejó vivir a Naruto, le dio una oportunidad de pelear. Sin embargo, tendría que preguntarle al respecto más tarde.
Los ojos de Naruto se fijaron en Kiba con horror por un segundo. Había sido debido al Kyuubi que había sobrevivido a esas cosas. Su boca se secó mientras su lengua se sentía pesada. Quería decir algo, pero por un momento las palabras le fallaron.
Sakura miró el agujero una vez más. Ella deslizó lentamente el pulgar sobre el material. Trozos de la chaqueta fueron quemados o chamuscados. "¿Es cierto, Naruto?"
Naruto miró entre el furia de Kiba y la mirada preocupada de Sakura. "Sí". Lo admitió. "¡Pero no me rendiré! ¡Todavía voy a traer de vuelta a Sasuke!"
Kiba frunció el ceño y pisoteó el suelo. "¿Por qué diablos estás tan decidido a cumplir tu promesa a una chica que usa champú para perros? ¡Soy tu novia, maldita sea!" Maldita sea, usó esa arma demasiado rápido.
"¿Champú para perros?" Sakura preguntó. Ella había estado usando este champú durante años, desde que lo obtuvo de... cierto. Pakkun.
"¡No es por eso!" Naruto gritó. Sus manos se convirtieron en puños, y golpeó el colchón. "¡Sasuke es como un hermano para mí! ¡No puedo simplemente renunciar a él!"
"¡Trató de matarte!" Kiba gritó de vuelta. Caminó justo enfrente de la cama de Naruto, obstruyendo la vista de Sakura del rubia. "¡Tres veces!" Ella lo agarró por la parte delantera de su camisa, sus nudillos estaban blancos por agarrarlo tan fuerte.
"Si fuera peligroso traer de vuelta a tu padre, ¿te detendría eso?" Naruto respondió. Naruto se inclinó y miró fijamente a los ojos de Kiba.
El puño de Kiba dejó de temblar. Naruto tenía razón. Si eso significara recuperar a su padre, toda su familia correría de cabeza al peligro. "Bien", gruñó y lo dejó ir con un empujón en el pecho. "¡Pero tienes que prometerme algo!"
"¡Ya prometí traer de vuelta a tu padre!"
"¡Soy tu novia, tengo derecho a dos!"
Naruto y Kiba se miraron fijamente durante un largo momento. "Bien, ¿qué es?"
Kiba suspiró y permitió que su rostro y tono se suavizaran. "Te vi morir tres veces" Odiaba lo débil que sonaba. "Así que prométeme que volverás."
Naruto suspiró con una sonrisa sin esfuerzo, Kiba acababa de darle toda la razón que podría necesitar para asegurarse de que regresara. "Lo prometo".
"¡Déjame terminar!" Kiba cortó a Naruto. "Prométeme que volverás incluso si eso significa que Sasuke morirá. Tu vida es más importante que la suya, cráneo entumecido. Y no solo para mí".
La habitación estuvo en silencio durante todo un minuto. Antes por fin Naruto suspirará. "¡Prometo que volveré pase lo que pase!"
Kiba puso los ojos en blanco y le sonrió a Naruto. "Podemos tener nuestra cita cuando salgas del hospital, ¿de acuerdo?"
"¿Podemos conseguir ramen?" Naruto preguntó con sus ojos brillantes y cara de eufórica. Odiaba la comida del hospital - ¡era tan asquerosa y no había tenido Ichiraku en unos cinco días!
Kiba se preguntó brevemente si sus ojos saldrían de su cuenca mientras sonreía. "¡Claro, pero también tienes que hacer otra cosa!"
Naruto le sonrió ampliamente. "¡Por supuesto!"
Sakura estaba allí mirando no solo a la pareja más extraña que había visto, sino también a la primera pareja oficial de sus compañeros de clase. Ella siempre sintió que sería ella y Sasuke los que se convertirían en oficiales primero. Parte de ella se sintió un poco celosa de que Kiba le estuviera robando a su compañera de equipo, lo cual era absurdo. No había manera de que le gustara Naruto en un sentido romántico.
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Kiba miró fijamente la bolsa de Naruto. Finalmente estaba fuera del hospital, y ahora ella tenía unas dos horas con él antes de que él se fuera durante tres años. Ella no era estúpida. Sabía que Jiraiya de los Sannin era fuerte y era un buen maestro para Naruto.
¿Pero no podrían haber esperado un par de días más? Incluso con Kiba visitando Naruto en el hospital durante horas cada día, todavía sentía que no habían tenido tiempo de hacer nada con su relación.
No era como si quisiera besarlo o algo así.
Aún así, trató de disfrutar del último poco de tiempo que tuvo con él. Tres años parecían mucho tiempo. ¿Qué les pasaría? ¿Se quedarían igual? ¿Todavía querrían ser novio y novia después de tres años? Simplemente no parecía justo.
Ni siquiera pudo llamar a esto una cita porque Iruka también estaba aquí. Al menos se ofreció a pagar por su ramen.
"Ah, Iruka-sensei..." Kiba preguntó secamente. Ya era hora de que tuviera algunas respuestas.
Iruka se volvió hacia Kiba con un poco de fideos saliendo de su boca. Los sorbió con casi tantos modales como Naruto. "¿Qué pasa, Kiba?"
"¿Qué piensas de que Naruto sea mi novio?"
Ella esperaba desesperadamente que Iruka simplemente se encogiera de hombros y dijera "bien por ustedes dos, hacen una linda pareja".
En su lugar, recibió una gota de saliva mientras Iruka casi tosía los fideos que acababa de tragar.
"¿Qué? ¿Desde cuándo? ¿Pensé que a Naruto le gustaba Sakura? No es que haya nada malo en lo que ustedes dos estén saliendo... simplemente no es algo que... debería ser". La cicatriz en la nariz de Iruka sonrojó un divertido color casi púrpura.
"¿Sabías que soy una niña?" Preguntó Kiba. Ella quería que él, por supuesto, lo siguiera con "estar en una relación es perfectamente normal, pero a algunas personas puede que no les guste cuando tienes que hablar sobre ello en público". O algo así.
"¿Qué? ¿Lo eres?"
El palillo de Kiba se rompió en su mano y un profundo gruñido se escapó de su boca. ¿Cuántas personas pensaban que era una niña? ¡Se estaba poniendo tan molesto! ¡Era una chica, maldita sea, y estaba orgullosa de ello! ¡No había nada de malo en ser una chica!
Naruto intentó hacer las paces. —"Está bien Iruka-sensei, tampoco sabía que Kiba era una niña hasta los exámenes Chunin. Creo que Sakura también lo descubrió entonces. ¡Pero sí! Ella es mi novia, siento no decírtelo antes". Naruto se volvió hacia su ramen con una sonrisa feliz.
Iruka se levantó rápidamente y tiró un par de billetes sobre la mesa. "Creo que el Hokage me está llamando, tengo que irme, ¡esto debería cubrir la comida! ¡Pagaré el resto más tarde!"
Kiba sonrió cuando Iruka se alejó a todo velocidad. Ahora tenía a Naruto para sí misma.
"¡Yo Naruto, es hora de irse!"
O no.
El ruidoso y bullicioso Jiraiya entró en el puesto, y salió de la sensación de alegría de Kiba.
"Oh... Yo, uh... vale," dijo Naruto rápidamente - hecho con su tazón de ramen, tristemente.
Kiba estaba con él. "Te veré". Ella no quería que eso sonara tan manso. Ella tomó su mano tan pronto como su bolso estaba en su hombro.
El trío caminó en relativo silencio hasta la puerta.
"Muy bien, mocoso, dile adiós a tu novia, es hora de irse". Jiraiya se frotó la parte posterior de la cabeza y se dio la vuelta. Le recordó mucho a cuando se llevó Minato lejos de Kushina para entrenar con los sapos durante un año. Excepto que eso era peor, Jiraiya reflexionó para sí mismo, como fue justo después de que Minato hubiera salvado a Kushina de esos Iwa Ninja. Ella usó sus cadenas de chakras para tratar de que se quedara.
Esperaba que Kiba no fuera peor.
"Así que, uhh... Supongo que ¿nos vemos después?" Naruto preguntó con una risa. Él no sabía lo que se suponía que debía hacer. "Yo, uhh..."
"Vuelve, ¿de acuerdo?" Kiba dijo de repente. Sonaba demasiado débil y lamentable. "Más alto... y con músculos más grandes. No quiero un novio flaco, ¿entendido?" Ella agregó rápidamente.
Naruto miró fijamente a Kiba por un momento. Parpadeó una vez. "Está bien, pero tienes que tener tetas más grandes".
Kiba se alejó de Naruto y se cubrió el pecho con ambos brazos. "¿Qué? ¡Pervertido! ¡Qué te hace pensar que puedes preguntarme eso! ¡No es algo que pueda controlar!"
"¡Bueno, tampoco lo es mi altura!" Naruto le devolvió. "¡Y no me voy a quedar pequeño para siempre! ¡Sólo mira, seré más alto que tú para cuando vuelva!"
Kiba se rió. "Sí, mejor, de lo contrario te ataré los brazos y las piernas a algunos perros y haré que te estiren".
Ver la reacción de Naruto a eso no tenía precio. "Así que sí. Uhh... adiós."
Kiba estuvo allí durante lo que parecía una eternidad. Mientras Naruto se alejaba lentamente. Ella necesitaba hacer algo para que él se quedara con algo por un minuto. "¡Espera!"
Naruto se giró rápidamente, ya haciendo una cara de beso hacia Kiba. Esperaba (y quería) un bonito beso de despedida de Kiba, pero no sabía cómo pedir uno. ¿Se suponía que debía preguntarle o simplemente besarla?
Kiba miró la cara besada de Naruto por un segundo. Si él no se viera tan ridículo, ella podría haberlo considerado. En su lugar, extenía ambas manos y le presentó una foto a Naruto. "Aquí, mi madre pensó que sería una buena idea que tuvieras una foto de mi padre en caso de que lo encuentres. Y yo también estoy allí... así que sí. Soy pequeño... pero aún así". Ella deseaba que tuvieran una foto de ellos juntos para poder tener algo por lo que recordarlo.
Naruto tomó la foto y la examinó. Ese perro rojo parecía familiar. Hana era linda cuando era joven, y Tsume parecía tan feliz. La pequeña Kiba estaba sucia y parecía un niño, no es que alguna vez dijera eso en voz alta. Y el padre...
¿Qué estaba haciendo Wasumaru en la foto? ¿Dónde estaba el padre de Kiba?
La mandíbula de Naruto cayó lentamente. Se tambaleó hacia adelante y agarró a Kiba por los hombros. "¡Sé dónde está tu padre!"
"¿Qué? ¿En serio?" Preguntó Kiba frenéticamente. "¡¿Dónde?!"
"¡Te lo mostraré!" Rápidamente se arrancó la mochila y se la tiró a Jiraiya. "¡Lo siento, Sabio Pervertido! ¡Vamos a tener que retrasar el viaje un día!" Agarró firmemente la mano de Kiba y comenzó a tirar de ella hacia la capital.
