Acheron necesitaba respuestas y eso sería conociendo la vida de Styxx cuanto más supiera de él tal vez tendrían la posibilidad de conocer y derribar a Reyne.

Fue al templo de la diosa en el Olimpo, llamó antes de entrar y las puertas se abrieron delante de él estaba la diosa Atenea llevaba vaqueros una camisa de manga corta y leía un libro la morena sonrió cortésmente al atlante.

—Pasa Acheron hacía mucho que no hablábamos—

El hombre asintió cortésmente la diosa de la sabiduría era uno de los pocos dioses que él respetaba, siempre sabía y razonable cosa que le faltaba a la mayoría de sus parientes.

—He venido a hablar de un asunto muy importante se trata de Reyne—

Atenea lo miró un rato sin emoción pero luego volvió a centrarse en la novela pero daba la impresión que era para intentar olvidar la presencia del atlante.

—¿Por qué sería? Apenas tuve trato con ella—

—Te conozco Atenea siempre estudias a todos mejor que nadie y en una ocasión la vi en el Olimpo discutiendo contigo eso no era una interactuación de meros conocidos—

—Acheron cuanto menos sepas mejor, hay cosas en el pasado que deben seguir enterradas tú mejor que nadie lo sabes—

El cazador oscuro alarmado se acercó.

—¿Tú sabes algo...? si es así debes decírmelo es muy importante, amigos míos están muriendo ella me resiente y odia y todo esto está relacionado con Styxx—

—No sabes con quién tratas Cazador Oscuro tienes el don de ver todo y a todos pero en esta ocasión no pero si quieres saber de ella tendrás que seguir sus andanzas estos milenios con quien trató más, tal vez si descubres todo se pueda cerrar una herida muy antigua—

Acheron estaba confundido pero siguió su consejo buscaría toda la información posible sobre la vida de Reyne e investigaría a Xundra y a los de a su alrededor.

Con alguien así decidió convocar a los perros de la guerra.

—¿Para que nos has llamado jefe?—preguntó Head.

Él junto a otros Dark Hunters eran conocidos como los Perros de Guerra o machiskyli, un grupo de hombres y mujeres aún más intimidantes y que harían correr incluso a Thanatos, conocidos por ser tan poderosos que podían reunirse entre ellos sin perder sus poderes en un periodo de largo tiempo.

—Tenéis que averiguar todo sobre Reyne con quien se relaciona, los sitios que frecuenta todo es importante—

Uno de los perros de guerra Escorpión afilaba sus cuchillos que tenían gravados en mismo animal por el que llevaba el nombre.

—¿Que ha echo ahora? ¿no habrá vuelto a robar los medallones de los cazadores?—

—A matado a Talon y su esposa, además de secuestrar a Artemisa y Apolo así como dejar en coma a Savitar—

Los guerreros miraron a Acheron no solían ser muy expresivos pero con todo eso de golpe incluso unos guerreros experimentados perdieron la compostura de pronto.

—Acheron esto no será de coña ¿verdad?—Pero Ethon sabía muy bien que no lo era.

—No os llamaría si la situación no lo requiriera pero es necesario Reyne o como se llame es más peligrosa de lo que parecía y va tras de mí y los antiguos cazadores oscuros si queremos detenerla debemos averiguar cuanto podamos de ella—

Xander lo observó era uno de los pocos que sabían la verdad de Ash y el le había informado de la naturaleza de Reyne y su servidor Xundra, él quería contárselo a sus compañeros pero entendía que no muchos debían enterarse sino estallaría un apocalipsis.

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—¿Conque a enviado a sus perritos ¿eh?—Reyne meditó mientras a su lado estaba el demonio Caronte quien le había informado de todo—Bueno es hora de que también suelte a mis perros—

Los rasgos de Xundra se tensaron mientras Reyne caminaba por la nieve.

—Akra ¿cree que es sabio?—

—No lo haría si no lo fuera Xundra, es la mejor de nuestras opciones sabía que después de secuestrar a los arqueros gemelos irían a por mi más que antes pero nunca imaginé que serían los machiskyli ¿quienes son?—

—Samia, Xander, el escorpión y Ethon son los encargados de buscarte y los demás de proteger a las parejas sin mencionar que Zeus a enviado a sus mejores guerreros a por ti—

Reyne soltó un silbido.

—No se andan de puntillas de hay la razón por la que suelte a los perros uno solo de ellos pueden acabar con todo un contingente Spathi de Daimons—

Se acercaron a una montaña y por una entrada bien escondida entraron, estuvieron caminando durante bastante tiempo hasta que estuvieron en el núcleo de la montaña la entrada tenía unos barrotes.

Con un gesto Reyne apartó la reja y entró, allí se oían gruñidos y ruidos extraños la diosa sonrió.

—Hola cachorritos tengo una misión muy especial para vosotros—