LOS PERSONAJES LE PERTENECEN A LA UNICA E INIGUALABLE MEYER

La historia es de mi autoría... Espero les guste.

Pov Edward

Al fin logró librarme de Tanya, mi madre y los preparativos de la boda.

Ambas junto a Renee, su madre, decidieron ir en busca del vestido perfecto. Y obviamente, yo no debo de verlo hasta la boda.

¡Debería de poner fin a esto de inmediato!

Todo está yendo muy rápido y tengo el mal presentimiento de que no será fácil deshacerme de Tanya Vulturi y su familia.

Espero equivocarme.

Estoy por subir a mi cuarto, cuando el teléfono de la casa suena. Y atiendo la llamada.

-¿Diga?

-Ok. Sam... Cálmate porque no logro entender nada. ¿Que fue lo que ocurrió?- Se lo escucha del otro lado de la línea un tanto alterado y pido que se calme un poco y así entender que es lo que está ocurriendo.

Me explica lo más rápido y claro que puede que es lo que está pasando. Aparentemente Bella está desaparecida y no logran localizarla.

-¿Como que no la encuentras.?¡ Es un maldito shopping por todos los Santos!.

-No lo se señor. Yo... Yo estaba y...- Balbucea alterado.- Hubo un problema y luego ella...

-Ok... Ok, iré ya mismo para allá. ¿Mi hermana y las chicas, ellas...?

-Están junto a mi Señor. Vinieron al estacionamiento pensando que ella estaba aquí pero... Debo llamar a su padre e informarle esto...

-¡No, no llames a mi padre!- Grito al escucharlo decir cuales eran sus siguientes planes- Estoy saliendo para allá, no llames a nadie. Nosotros nos encargaremos. Supongo que la han llamado a su celular.

- Si pero no atiende. – Contesta.

-Esta bien. Lo intentaré también. Estoy saliendo para allá - Cuelgo el maldito aparato y tomo rápidamente las llaves de mi coche. Salgo de la casa lo más rápido posible y me pongo en marcha a Port Angeles.

Al llegar encuentro a Sam en la playa del estacionamiento junto a Victoria y Alice, pero no logró ver a Bella y sus amigas. Me acercó rápido y observo a mi hermana y Victoria.

-¿Que carajos fue lo que pasó?- Pregunto a nadie en particular.

-¡Dios Sam!¿¡Llamaste a mi hermano!?- Se queja Alice frunciendo el ceño tocándose la cabeza a continuación-¡No ocurre nada! Solo no logramos encontrar a Bella y a sus amigas. Nos separamos unos minutos y dijimos que nos encontraríamos aquí.

-Y a pasado dos horas y aún no sabemos nada de ellas...-Agrega Sam sentenciando .

-¿En donde fue la última vez que la viste?- Pregunto dirigiéndome esta vez a Sam.

-No lo sé, yo...

-¡¿No se supone que tu debes cuidarla y seguirla a donde sea que vaya?! ¡¿Como puede ser que se te pierda dentro de un maldito shopping?!

-Hubo un pequeño problema y...- Murmura Sam nervioso.

-¿Que problema?- Pregunto enfrentándolo.

Larga una Sonora bocanada de aire y dice-James estuvo aquí y atacó a Bella...

-¿¡Qué!? - Pregunta Victoria asustada enfrentando a Sam - ¿¡Como no nos dijiste eso antes!?

-¡¿James?! ¡¿James Vulturi atacó a Bella?! ¡¿Y recién me lo dices?!

-¡Ella esta bien!- Sam hace seña con sus manos en busca de tranquilizarnos.- Pude hacerme cargo de el y la policía se lo llevo pero...

-¿Pero...-Pregunta Al.

-Tuvimos una discusión y luego ella se fue. No pude ver bien hacia donde y la perdí.

-¿Discutieron? Pero...Ok.-Tiro de mi cabello caminando de un lado al otro y respiro hondo buscando así calmarme y pensar con claridad. -Ok...No puedo seguir parado aquí. Iré a buscarla.

-Veré si puedo comunicarme con Ángela o Jessica. Puede que estén junto a ella.-Dice Alice sacando el celular de su cartera.

Yo tomo el mío y marco su número- Tu espera aquí por si vuelve- Señaló a Sam y camino hacia el interior del shopping.

-Contesta princesa. Vamos- Digo pero la llamada me lleva al buzón de vos.- ¡Mierda!

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El lugar es enorme. Y como fin de semana, esta abaratado de gente.

Empiezo a caminar entre la gente, buscando su rostro o el de alguien que pueda llevarme a ella.

En el medio del gran salón encuentro un enorme cuadro indicando donde esta cada local. Lo cual me es inútil. ¡No se donde puede estar ella!

¿¡Porque pierdo tiempo en eso!?

¡Concéntrate Edward!

Sigo caminando hasta que veo a Ángela y Jessica. Están sentada en una mesa y me acerco rápidamente, pero no veo señal de Bella.

-¿Ángela Jessica?

-¿Edward?¿Que haces aquí?-

-No. Ustedes que hacen aquí.¿ Y porque no atienden sus teléfono.? Mi hermana a estado tratando de comunicarse con ustedes y...

Ángela Buscar su celular entre las bolsas que tiene a sus lados y agrega-¡Oh! No lo he escuchado. Lo siento.- Mira la pantalla del aparato y abre sus ojos sorprendida-Wau... Son muchos mensajes y llamadas. ¿Esta todo bien?¿Paso algo o...?

-¿Saben donde puede estar Bella?- La interrumpo.

-Con Victoria y Al. Nosotras teníamos hambre y ...

-No. No está con ellas. Y hace rato nadie sabe nada. Se supone que estarían hace unas dos horas en el estacionamiento y...

-Si, es lo que acordamos. Aunque nosotras decidimos quedarnos y volver en un taxi más tarde . Pero creí que Bella y la chicas ya estarían en casa.

-Pues como verás, no es así.

-oh Dios, ok...- Habla Ángela mirando a los lados.- Te ayudaremos a buscarla.

-No... Creo que mejor será que vayan al estacionamiento . Alice y Victoria están ahí. Espérenme y por favor no se desvíen. Vayan directo al estacionamiento. Yo buscaré a Bella.

-¿Estas seguro? Podríamos ayudarte y...- Comenta Jessica.

-Si... No quiero que ustedes también se pierdan. Vayan y estén atentas en el camino por si la ven.

-Esta bien...- Toman sus bolsas y caminan hacia la escalera.

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Recorro el maldito edificio dos veces. Sin poder creer que no tenga señal de ella.

¡Si esta aquí ya debería de haberla encontrado!

A lo que me da pensar en que ¿Y si salió del edificio?

¿Y si perdí tiempo recorriendo este maldito lugar una y otra vez y ella ni siquiera estaba aquí?

¿Y qué fue lo que pasó con Sam para que ella desapareciera de esta manera?

Salgo del shopping y observo el exterior...

¿Donde estás princesa?

Camino hacia la esquina y observo a los lados,

Estoy apunto de darme por vencido cuando escucho su voz salir de un local.

Miro el lugar y unas luces de neón azules anuncian el nombre del local.

"TATOO FOREVER"

Ok... No creo que ella...

-¡Juro por Dios!¡¿Porque una madre haría eso?!¿¡Porque iban..?!- Entro al local de tatuajes y ahí está ella. Gritándole al dueño del local que la mira con diversión.

-¿Bella?- Pregunto acercándome a ellas.

-¿Edward?. ¡Eey! ¡Es Edward! - Con torpeza se acerca a mi y tropieza con sus pies cayendo justo en mis brazos. ¡Esta completamente ebria! ¡Y apenas y puede hablar! ¿Como...?

- ¡Señor mire! ¡Es Edward!-Me señala. El dueño del local sonríe apenas y saluda con su mano.

-¿También vienes por un tatuaje?- Me pregunta arrastrando las palabras- ¿Y dónde te lo harás? Ese hermoso cuerpecito ya está casi todo cubierto de tinta- Pasa las manos por mi pecho y sonríe.

-Ok...Creo que es hora de ir a casa- Tomo con delicadeza sus manos y la miro fijamente a los ojos. Como si de hablarle a un niño se tratase.

-¡No!- Grita soltándose de mi agarre.- Quiero un trago.

-Creo que ya has bebido demasiado.

-Vayamos a este bar. ¿Como dijo que se llamaba señor?-Arrastra las palabras apoyándose en el mostrador.

-Inferno. -Contesta el hombre sonriendo.

Fulminó al sujeto con la mirada y borra la sonrisa que tiene dibujada en su rostro.

-Inferrrrrrno-Repite Bella.-Suena a mi vida en este momento-Ríe como si de un chiste se tratara - Vayamos a Infernoooo.

-No. Debemos de ir a casa Isabella.

-¡Pero no quiero!- Reprocha haciendo un pequeño puchero y golpeando el piso con su pie como hacen los niños cuando están encaprichado. -Necesito una copa.

-Creo que ya bebiste demasiado . Vayamos a casa.

-Pero...-

-¡Bueno ya esta bien!- Grito haciendo que se callara y que el tatuador hasta deje de reír. Por alguna razón, esta situación le parecía por demás de graciosa- Harás lo que te diga y no lo volveré a repetir. Te llevaré a casa , aunque tenga que cargarte como una niña.

-Pero...-

-Pero nada Isabella.- Interrumpo enfadado- ¿Tienes idea lo preocupado que estaba por ti?

Sam llama desesperado a la casa porque no puede encontrarte por ningún lado, no atiendes tu maldito teléfono y para males, vengo a buscarte y te encuentro en este lugar y completamente ebria.

-Yo...No...- Baja la cabeza sintiéndose avergonzada.- Lo siento. No...- Larga un sonoro suspiro y toca su frente presionando a continuación el puente de su nariz.-Lo siento...-Repite bajando la mirada y notó que sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas.

Suavizó un poco mi expresión y me acerco a ella.

Levanto delicadamente su rostro buscando que me mire y sonrió suavemente cuando lo hace.

-Vamos. Deja que te lleve a casa- Hablo con suavidad y la tomo de la cintura pegándola a mi mientras pasa uno de sus brazos al rededor de mi cuello.

-¡Oye espera!-Grita el dueño del local- ¿Quien pagará mi trabajo?

-¿De que hablas?- Pregunto frunciendo el ceño.

- El tatuaje.- Señala a Bella con la barbilla.

-¿Que...?- La observo y levanta su remera apenas un poco dejando ver parte de una mariposa tatuada en su cadera. Exhalo profundo y contesto-Esta bien. Toma- Saco unos dólares de mi bolsillo; cantidad mucho más que suficiente; y los dejo arriba del mostrador frente al tatuador.-Quédate con el cambio.

Agarro con más firmeza a Isabella y en el momento que estamos por salir al fin de ese local me detiene.-¿Edward?

-¿Que ocurre?- La observo preocupado.

-¿Porque todo esta dando vueltas?-

-¿¡Que!?-

Acto seguido se desvanece en mis brazos.

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Pov Bella

Me despierto con un dolor de cabeza horrible y con la boca seca. No recuerdo como llegué a casa y como había encontrado mi cama. Mucho menos sabia como había terminado en ropa interior.

La habitación se encuentra a oscuras y frunzo el ceño tocándome la frente.

-Dios...

Observo el cuarto y me doy cuenta que no estoy en mi habitación.

-¿Qué…?- Estoy en la habitación de Edward. Quien duerme en un sofá cerca de la puerta de entrada al cuarto.

-¿Que es lo que...?- Intento levantarme y... ¡Auch! ¿Porque me duela la cadera?-¿¡Que carajos?! -Exclamo al correr el edredón que me cubría la mitad del cuerpo para abajo y veo un tatuaje en mi cadera. Abro los ojos como plato y observo con más determinación el dibujo.

Una mariposa con distintas tonalidades de azul esta impresa sobre mi cuerpo y debo de confesar de que es hermosa. Pero... ¿Cuándo me hice esto? Lo último que recuerdo es estar de compras con mis amigas y ...

¿¡Donde diablos se encuentran?!

Inspeccionó una vez más la habitación y terminó observando nuevamente a Edward dormido aún en mi sofá.

¿Qué hago en este cuarto y porque Edward duerme allí?

De repente mis pensamientos son interrumpidos por unas molestas nauseas y salgo corriendo al baño.

-¡Mierda!- Apenas y pude llegar. Vomito hasta lo que no estaba escrito. Ya podía decir que sabía lo que era tener resaca.

-¿Bella, estas bien?- Edward entra al baño y se acerca a mi, que aún me encuentro abrazada al inodoro.

-No...- Logro decir entre arcadas- No te acerques. No quiero que me veas así.

Ignora completamente mi petición y se acerca quitándome el cabello de la cara y acariciando mi espalda.- Ni de locos me sacarás de aquí. Déjame cuidarte.

Largo lo último que aparentemente tenía en el estómago y dejó correr el agua.

-Ven. Déjame ayudarte - Edward me ayuda a reincorporarme y quedo frente al lava manos.

Me mareo un poco haciendo que tambalee y me toma con más firmeza. Cierro los ojos aferrándome al lavamanos e inhalo y exhalo profundo logrando que el mareo se disipe de apoco.

-Estoy bien- Murmuró sintiendo aún la garganta seca y rasposa.

-¿Estas segura?- Pregunta Edward un tanto preocupado.

-Si. Solo fue un pequeño mareo. Ya pasó- Lentamente fue soltándome, pero deja su mano en mi espalda.

Cepillo mis dientes y lavo mi rostro sintiéndome mejor.

-Ven. Vuelve a la cama. - Dice Edward ayudándome a llegar a ella.

Un poco más lucida, me doy cuenta que estoy en ropa interior y que solo una playera tapa mi cuerpo. Avergonzada bajo la mirada y me meto en la cama tapándome con el edredón.

Miro a Edward quien se sienta la cama y me observa preocupado y un tanto molesto.

-¿Que hora es?- Miro la ventana y es de noche-¿Y las chicas?

-Son más o menos los 8. Ya está anocheciendo. Y Tus amigas están en la habitación de Alice junto a Victoria también.

-¿Y que hago yo aquí en tu cuarto Edward?

-Te traje aquí para poder cuidarte mejor. Si te llevaba a tu cuarto tus amigas hubieran querido entrar y…- Sonríe apenas- Aquí ibas a estar mejor .

-Dios, ¿qué fue lo que pasó ?- Me froto el rostro y peino mi cabello hacia atrás.

-Pues, no lo sé. ¿Porque no me lo dices tú?-Pregunta con una ceja alzada.

-No.. No recuerdo mucho. Lo ultimo que recuerdo es estar comprando cosas con las chicas y ... - Bajo la mirada avergonzada- No lo se... Lo demás es todo confuso.

-Bueno... Déjame decirte que Sam tuvo que pedir ayuda para traerte a casa.

Trato de contactar a Carlisle pero no lo logro. Así que llamo a la casa y por suerte yo atendí la llamada... Aunque no se si lo llamaría suerte. - En su voz puedo notar que está molesto y me siento terriblemente avergonzada por lo que pudo haber pasado.

-Lo siento...- Bajo la mirada.

-Me asusté muchísimo Isabella. Prometiste cuidarte y...-

-¡Lo se lo se!- Interrumpo. lágrimas empiezan a asomarse en mis ojos .-¡James se hizo presente y todo se complicó! Luego Sam dijo que...-Guardo silencio de golpe y flashes de lo ocurrido esa tarde aparecen en mi cabeza .

-Sam...-Susurro perdida en mis pensamientos.

¡Oh Dios!

¡Sam!¡El conoce a mi madre!

¡El ... Dios!

-¡Oh por Dios!- Tapo mi rostro y niego.-¡Oh por Dios!

-¿Bella?

-¿¡Como pude olvidar esto!?-Digo inquietándome.

-Bella ¿Que es lo que ocurre?

-Sam... El...¡Mi madre! ... ¡Ella!- Hablo rápidamente mientras las lágrimas caen por mi mejilla sin cesar.

-Bells, cariño. Cálmate por favor. No logro entender nada. - Toma mi mano tratando de tranquilizarme.

Inhalo y exhalo cerrando mis ojos y sorbo mi nariz limpiándome el rostro a continuación.

-Esta mañana recibí un regalo. Regalo entregado por Sam y...

-¿Y?- Pregunta Edward atento.

-El regalo venía de parte de mi madre.-

-¿Tu madre? Creí que no tenías relación con ella.-

-¡Pues no!¡No la tengo! ¡Ni siquiera recuerdo su rostro, ni su nombre! ¡Pero aparentemente ella sabe todo de mí! ¡Y Sam trabaja para ella!

-¿¡Que!?- Se sorprende Edward-¿ Como... ?¿ El confeso hacerlo?

-No... Pero tampoco lo negó. Intento explicarme, o eso pedía. ¡Que lo dejara explicar! Pero era mucho para asimilar y... ¡Tuve que salir de ese lugar!

- Y decidiste emborracharte y ponerte en riesgo- Acusa Edward mirándome fijo.

-¡Dios no! ¡Lo siento! ¡Ya dije que lo sentía!¡No quise que todo esto pasara pero...!- Largo una bocanada de aire y miro mis manos -¡Necesitaba olvidar! ¡ Salir de mi realidad unos minutos!¡No pensar! ¡No pensar en nada! ¡Ya sentía que tenía demasiado con lo de Aro, tu padre, tu compromiso con Tanya! ¡Y lo de mi madre sinceramente me supero!

-Ok Bella, ya veremos que hacer con lo de tu madre. Te ayudaré a encontrarla si eso es lo que deseas-Niego apenas sin saber realmente si eso es lo que deseo.- Pero déjame decirte algo princesa. No tienes porque preocuparte por mi compromiso. Yo no voy a casarme con Tanya. Lo sabes.-

-Lo sé es solo que...-

Toma mi mano consolándome y niega apenas- No quiero que te sientas agobiada por esto. No es justo... si es necesario pondré fin a todo esto ahora mismo. ¡No me importa nada! Solo quiero que tu estés bien y quiero estar contigo. ¡No lo sé! Hablaremos con Al y...- Piensa unos segundos- Pondremos mi estúpido plan de telenovela en marcha.- Ríe apenas haciendo que sonríe- Le pediré a Jasper que se lleve a Alice y nos iremos también nosotros y...

Sonrió apenas de lado mientras habla, y lo miro... Y escucho hablar sin poner atención. Solo puedo mirarlo y pensar en cuánto es que le pertenezco y cuanto el me pertenece.

Dejar todo atrás y fugarnos, era una solución fácil... Pero peligrosa. Pero estaba dispuesto a lo que sea con tal de no verme sufrir.

Sigue hablando y gesticulando con las manos y niego sonriendo. Miro sus ojos, su pelo, miro sus brazos, su pecho y luego sus labios.

Pongo un dedo sobre ellos para que se callase.

Oh, sus labios, eran lo más suave que había tocado en mi vida.

Me observa unos segundos algo desconcertado y lentamente me acerco a el y junto nuestros labios tomando su rostro entre mis manos.

Sus labios... Lo más dulce que había probado en la vida. Tan suaves... Y se mueven con tal maestría sobre los míos. Su labio me acaricia el labio inferior y abro mi boca dejando que se cole dentro.

El me coge de la cintura y me coloca encima de él a horcajadas.

Enredo mis dedos en su pelo, sedoso y sus mechones se resbalan entre mis dedos como si fueran plumas. Edward suelta un gemido bajo y río en su boca.

-Gggrrr, eres diabólica.- Dice aún pegado a mis labios riendo.

Dejo un pequeño beso en sus labios y lo abrazo escondiendo el rostro en su cuello.-Lo siento.

Separa nuestros cuerpos y me mira confundido-¿De que te lamentas Bella?

Bajo la mirada y digo unos segundos después - De todo. De hacerte pasar un mal momento, por hacerte creer que no puedo seguir con lo que planeamos... De...-Tomo su rostro para mirarlo fijamente a los ojos y aún a horcajadas a el me acomodó pegando nuestros cuerpos aún más.- Yo puedo con esto Edward. ¡Se que puedo! Pero te necesito conmigo para lograrlo.

-Aquí estoy. No me iré a ningún lado- Sonríe con dulzura y acomoda un mechón de pelo rebelde detrás de mi oreja. Y vuelve a besarme.

-Siento haberte preocupado hoy- Digo al finalizar el beso.

-No vuelvas a hacerme pasar por esto nunca más. Y... - Acaricia con suavidad la mariposa dibujada en mi cadera y sonríe de lado – Si decides volver a hacer algo como esto. Deja que yo te acompañe y te lleve al lugar correcto donde hacerlo ¿Ok?

Tapo mi rostro con ambas manos y río avergonzada- ¡ No puedo creer que me haya tatuado!

-Se te ve hermoso. Me encanta.

- Si... ¡Pero Duele como mierda!-Hago un pequeño puchero dejando expuesto mi labio inferior.

-Debes cuidarlo bien para que se cure perfectamente. Yo te ayudaré con eso.

Nos quedamos en silencio unos segundos.

Edward acaricia la mariposa en mi cadera, me mira tras sus ojos verdes y siento que una electricidad recorre todo mi cuerpo.

-Estarás bien Bella- Rompe nuestro silencio.-No dejaré que nadie te haga daño. Lo prometo

-Lo sé - Frunzo el ceño y toco mi frente- Solo... Estoy confundida.

-Lo entiendo.-Contesta con dulzura.

Nos quedamos mirándonos uno al otro mientras un ensordecedor silencio nos invade y unos segundos después miro mi cuerpo al descubierto y con un deje de vergüenza pregunto-¿Tu... tú sacaste mi ropa?

-Tuve que hacerlo- Contesta.

Lo miro sin entender y continúa- Vomitaste apenas llegamos a casa y...

¡No puede ser verdad!

-¡Dios, no puedo creerlo!

-Sip...

Reímos juntos y vuelve a dejar un pequeño beso en mis labios.

-Y así y todo sigues besándome.-Sonrió de lado.

- Esos labios son mi perdición. No hay nada que me impida no tomarlos. - Dice estrechándome de manera intensa con esos ojos igualmente intensos.

Me muerdo el labio inferior y bajo la mirada sonriendo con timidez- Tienes que dejar de mirarme así.

-¿Así como?- Una mueca divertida se le dibujó en el rostro.

-Así como...- Me sonrojo un poco y susurro- Como si quisieras devorarme.

El sonríe y luego se muerde el labio inferior.- En realidad... Llevo fantaseando con eso hace tiempo.

El silencio se cernió entre los dos, mi vientre se contrae, como si un fuego intenso viviera en mi interior.

Mis mejillas se ponen roja de desesperación imaginando ese momento. Apretó los labios ocultando una sonrisa y murmuro- ¿Y que es lo que te impide hacerlo?

Pega su frente junto a la mía haciendo que nuestras narices choquen. Me toma la mandíbula ,acariciando parte de mi piel y luego baja por mi cuello. Mi respiración se torna frenética con solo su tacto. El color de sus ojos se oscurecen de tal forma que solo quedan dos cuencas negras como la noche, no hay rastro de verde en ellas. Su respiración también está frenética, como si le costara controlarse.

De pronto él elimina la distancia que nos separa y junta nuestros labios.

Son lo más dulce que había probado en toda mi vida. Son suaves y se mueven con maestría sobre mis labios tímidos. Alzo mi mano para tocar su mejilla. Él me coge con sus manos de la nuca y me siento en el cielo cuando su lengua me acaricia el labio inferior.

Abro mi boca y dejo que se cole dentro, es exquisito, dulce, caliente.

Sus labios bajan por mi mandíbula hasta mi cuello, mientras sus manos me acarician la espalda. Yo mientras tanto recorro los músculos de sus brazos con mis manos.

Su boca vuelve a la mía, y el calor se apodera otra vez de mí.

Voy un poco más allá, no lo puedo evitar. Meto las manos debajo de su remera para sentir su piel. Edward suelta un gemido bajo. Rio en su boca, pero no me deja seguir. No se en qué momento nos levanta, pero de repente me veo tumbada en la enorme cama debajo de él, su cuerpo aprisionando de manera gloriosa el mío.

No se de donde saco el valor pero empiezo a quitarle la remera, quería verle, quería sentirle piel con piel.

Pero de repente él se aparta de mi y me mira. Me avergüenzo al instante, yo nunca había estado de esta manera con nadie ni mucho menos y temo estropear el momento.

- Bella – Dice con voz ronca – Yo...Prometí hacer las cosas bien contigo. Pero necesito...Te deseo... Yo...-Larga un bufido negando.-Temo que te sientas incómoda. Y...Estuviste ebria y no quiero que parezca que estoy aprovechándome de ti y...- Termina en un suspiro.

- Edward- Tomó su rostro entre mis manos y hago que me mire directamente a los ojos-Yo...Quiero estar contigo. También lo deseo.

- Bella...- Me mira unos segundos y vuelve a besarme. Termino de quitarle la remera y puedo deleitarme con la perfección de su cuerpo. Es una escultura griega, su pecho es terso y musculoso y sus abdominales están perfectamente marcados. Paso mi mano desde su pecho hasta sus abdominales. Vuelve a gemir, me encanta que yo pueda tener ese efecto sobre él.

Nos gira dejándome a mi arriba y puedo observar con todo detalle su torso desnudo. No puedo evitar sonreír. Se levanta para que su cara quede a la altura de la mía y vuelve a besarme con dulzura.

Comienzo a jugar con el borde de mi camiseta y poco a poco levantándola toca la piel que va quedando expuesta. Su toque me provoca una sensación indescifrable, maravillosa. Cuando se cansa de jugar con mi camiseta me la quita poco a poco y me mira como pidiéndome permiso. Asiento y me la termina de quitar.

Aunque todavía conservo la ropa interior me da la sensación de quedar expuesta y me sonrojo como hacía tiempo que no lo hacía.

Baja su mirada a mis pechos y hace su sonrisa torcida. Mientras yo le acaricio el pelo él va pasando lentamente sus manos por el borde del sujetador haciendo que se me escape un vergonzoso gemido.

Eso parece encenderlo, ya que después de eso su mano va subiendo por mis muslos hasta llegar al borde de mi ropa interior.

En ese momento me tenso. No estoy siendo consciente de a donde estábamos llegando porque, sinceramente, me estaba gustando lo que sus manos me hacían sentir. Ese es el punto de no retorno. Se perfectamente cómo acabaríamos esta noche y era lo único que deseaba en el mundo, estar con él. Pero nunca había hecho esto.

¡Nunca había tenido sexo con nadie en mi corta vida!

¡¿y si lo estropeas?!

¿¡Y si no era buena en esto del sexo!?

Al notar mi tensión Edward aleja su mano de mi piel, eso me frustra, no quiero que pare.

- Lo siento. ¿Hice algo que te hizo sentir incómoda? – Dice mirándome a los ojos.

- No, no, no lo que pasa... – Balbuceo– Lo que pasa...Bueno, esto es nuevo para mi...Y...

- No...Has hecho nunca...- Deja incompleta la frase y Niego con la cabeza.

- Soy virgen – Abre los ojos de golpe.

- Bella, no tenemos por qué hacer esto hoy – Se apresura a decir – Tenemos tiempo, no...- No le dejo terminar, y le callo con un beso.

- Pero yo si quiero – Y bajo la mirada – A no ser que tu no...

- !No! Cómo piensas que yo no quiero...- Dice mirándome los labios – Eh deseado este momento desde el primer día que te vi pero...-Acaricia los labios- No quiero que te sientas obligada por la situación – Termina diciendo mirándome a los ojos.

- Quiero hacerlo... Y quiero que sea siempre contigo.

No concebía hacer esto con otra persona, tiene que ser él. Lo amo, se que el también lo hace. Y no deseo entregarme a otra persona que no sea el.

Me mira con dulzura y acaricia mi rostro volviéndome a besar.

Desabrocho el cinturón y los pantalones. Tengo que reconocer que estoy un poco nerviosa. Es un hecho, esta noche perdería mi virginidad, haría el amor por primera vez e iba a ser sin duda, con el amor de mi vida.

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Edward nos gira, colocándose encima de mi. A patadas se termina de quitar los pantalones y se vuelve a concentrar en mi cuerpo.

Lentamente y de manera tortuosa acaricia mi muslo y me observa.

– Eres tan hermosa... – Me dice al oído. Fija su vista en el tatuaje de la cadera y me acaricia la mariposa – me encanta.

-Si... Aunque duele como la mierda-Sonríe por lo que digo y vuelve a besarme.

Los besos pasan de ser apasionados a ser de necesidad, desesperados. Su lengua acaricia mis labios con experiencia.

¡Y debo de confesar que esta volviéndome loca.!

Cuando nuestros cuerpos se juntan puedo notar el nivel de su excitación, miro hacia abajo y veo que sus bóxer están muy abultados. Eso me excita aún más y ahora soy yo quien hace fuerza para girarnos. Me siento a horcajadas encima y me froto contra él. Gime fuertemente. Alza las manos para quitarme el sujetador y cuando consigue deshacer el broche, lo deja caer lentamente por mis brazos, como si fuera una caricia. Pasa sus manos por mis pechos y lentamente pasa el dedo índice por mi pezones haciendo que se endurecieran aún más.

- Dios...Bella... – Se acerca para besarme los pechos.

Vuelvo a gemir, sus labios contra mis pechos son pura delicia. Adora cada milímetro de piel que besa. Tengo que aferrarme fuertemente a su nuca cuando me lame uno de los pezones. Sigue con su tarea mientras que yo bajo las manos por sus abdominales y juego con el borde de sus bóxer.

Se pone de nuevo sobre mi mientras sus besos descienden de mis pechos por mi abdomen hasta mi ombligo, haciéndome volver a gemir. Ahora fue su turno de jugar con mi ropa interior. Baja mis braguitas lentamente…

¿Se había propuesto volverme loca esta noche o qué?

Cada milímetro que la prenda baja, más calor inunda mi cuerpo. Cuando la prenda sale completamente, vuelve a acariciar la longitud de mis piernas y siento un extraño y placentero cosquilleo en la parte baja de mi vientre.

se coloca entre mis piernas y sube besando cada rincón de mi cuerpo hasta llegar a los labios. El contacto de nuestros cuerpos me esta llevando a la locura, pero a él todavía le queda una prenda puesta, así que empiezo a quitársela y termina quitándosela a patadas como había hecho con los pantalones minutos antes.

Me abre más las piernas y se coloca entre ellas. Coge un preservativo que tiene Guardado en su mesita de noche y rápidamente se lo pone. Se coloca en mi entrada, ese simple roce hace que los dos gimiéramos al unisón. Va entrando poco a poco hasta que se topa con mi pureza. Vuelve a mirarme hasta que le digo que sí con la cabeza.

Y es entonces cuando siento el dolor. No puedo evitar el grito seco de dolor que me sale de mi garganta.

Me agarra a él con fuerza y cierro fuertemente los ojos esperando que el dolor pase.

- ¿Estas bien? Podemos parar si quieres – El esta temblando.

- No, no...Sólo espera un momento – Susurro.

Cuando entiendo que lo peor ya había pasado muevo un poco las caderas para darle a entender que siguiera. Empieza a gemir de nuevo mientras se introduce lentamente una y otra vez en mí.

El dolor pasa casi por completo y doy la bienvenida a una sensación más que placentera. Enrollo mis piernas en sus caderas y comienzo a moverme. Edward se mueve cada vez un poco más rápido y cambia el ángulo de las embestidas. Toca un punto sensible de mi interior y un grito de placer se escapa de mis labios, pero él para en seco.

¡ Por Dios, no te pares ahora!

- ¿Te he hecho daño? – Sonrió al ver su preocupación. Niego con la cabeza.

- No... No pares. Por favor. No pares.- Digo entre jadeos.

Sonríe y vuelve a unir nuestros cuerpos. Una capa de sudor nos envuelve a los dos, la fricción entre nuestros cuerpos es delirante. Paseo mis manos por su espalda hasta llegar a su trasero y le empujo más contra mí.

Los jadeos y los gemidos inundan la habitación.

¡Cielo santo, sus jadeos son música celestial para mis oídos!

Sube el ritmo de sus embestidas y yo ya no puedo jadear más alto, para ese entonces había perdido la vergüenza hace rato.

- Edward – Gimo.

Sube aún más el ritmo de las embestidas. Siento que no puedo más, el calor que había sentido antes vuelve a aparecer en mi vientre pero elevado a la máxima potencia. Mi liberación esta cerca.

- ¡Edward! - Grito – No...Puedo más – jadeo.

- Bella – Gime.

Siento que mi cuerpo se deshace debajo de él, lo único que puedo hacer es gritar fuertemente su nombre mientras que clavo mis uñas en su espalda. Vagamente puedo oír que él también grita mi nombre y para después caer desplomado sobre mi pecho.

Los dos jadeando y empapados en sudor, sale de mi cuerpo y siento de repente un vacío horrible.

Nos gira y me tumba sobre su pecho. El ritmo de su corazón esta alterado, aún tenemos las respiraciones agitadas.

-¿Te encuentras bien?- Dice mientras me aparta el pelo de la cara y me mira a los ojos.

-si, estoy perfectamente bien.

-Fue...- Empieza a decir.

- Increíble – Termino la oración . Ríe sonoramente y me besa en la cabeza.

Un bostezo sale sin querer de mi boca, y mientras nos tapa con la sábana y me apreta contra su cálido cuerpo murmura- Creo que deberías de descansar un rato más.

-Mmm-Lo abrazo pegándome más a su cuerpo y bostezando nuevamente susurro- Debería de ir con mis amigas. Deben de estar preocupadas por mi.

-Ellas están bien preciosa. Descansa un rato-Acaricia mi brazo y besa mi cien.

-Esta bien- Contesto soñolienta- Solo unos minutos.

Cierro los ojos acomodando mi rostro sobre el pecho de Edward y me pierdo entre los brazos de mi amado y los de Morfeo.