En la actualidad:
Había pasado un día y a Chloé se le fue retirado el miraculous de la abeja por haberlo usado mal, entonces esto afectó a su trabajo de clases, dado a que Pollen ya no podría contarle mucho más de la historia, aunque ya de por sí sabía mucho y no le hacía falta tanto. Había aprovechado para apuntar absolutamente todo lo que pudo contarle la kwami, e intentó que su padre consiguiera información desde España, sin embargo aún estaban a la espera de una contestación por parte del ayuntamiento de Sevilla.
Adrien y Marinette por su parte quedaron en verse de nuevo para seguir escribiendo su trabajo. Esta vez tocaba en casa de Marinette, y esta estaba de los nervios por la visita del chico que amaba. Se quiso preparar para no ser tan patética a la hora de hablarle leyendo fanfics sobre romances y cosas así, sin embargo más de una vez encontraba alguno subido de tono, y entre todo lo que había escuchado en la historia y sus fuertes sentimientos empezó a sentir cierta curiosidad y deseos, aunque rápidamente quería olvidarse de ello para no hacer tonterías, no es que se sintiera preparada del todo para algo así por mucho que bromeara con Tikki acerca de ello.
A las cinco y media de la tarde el chico rubio llegó a casa de su compañera con sus cosas para el trabajo. La muchacha le abrió la puerta, pero se demoró un poco intentando relajarse respirando hondo varias veces.
—Buenas tardes Adrien.—Saludó Marinette, sonriendo muy nerviosa, pero apartándose para dejar pasar al chico.
—¡Hola, Marinette!—Respondió de vuelta este, también esbozando una sonrisa, como siempre que la veía, mientras entraba a la casa y ella cerraba la puerta tras él.—Hoy mi padre me ha dado bastante tiempo libre, quiere que saque buena nota, de modo que podré quedarme más rato contigo.
—¡Eso es increíble!—Gritó ella muy emocionada, aunque se sonrojó de repente y trató de calmar su voz.—D-digo... e-está bien que tu padre sea más flexible contigo...
—Sí, la verdad es que últimamente está como más tranquilo y me deja hacer más cosas, trataré de aprovecharme de ello el tiempo que dure.
Ambos rieron un poco y entonces fueron hasta la habitación de Marinette. Mientras subían las escaleras hacia ella, la adolescente fue primera, y Adrien detrás, aunque este inconscientemente al mirar hacia arriba le miró el trasero y se sonrojó de golpe, pero no dejó de mirar. Normalmente no tenía esas cosas en mente, solo con Ladybug a veces, pero estaba creciendo, y así como su amiga, empezaba a tener pensamientos más adultos. Les pasó a ambos lo mismo, el hecho de escuchar una historia con tantas cosas sobre sexo y relaciones sentimentales les hizo pensar aunque fuera un poco en qué pasaría si ellos estuvieran en el lugar de Catarina y Gato Negro, más cuando tenían sexo, claro, no les gustaba imaginarse en mitad de los momentos terroríficos que sufrieron sus antecesores.
Ya en la habitación colocaron las cosas en silencio en el escritorio de Marinette. Adrien se quedó un poco agitado por haberse quedado mirándole el culo a la chica, después de todo, no era precisamente fea o desagradable, y además pensaba que podía tratarse de Ladybug, por lo que estaba algo interesado en ella.
Por parte de la joven de cabello oscuro, ella estaba demasiado inquieta y no podía decir gran cosa. Todo lo que leyó también le había dejado pensando demasiado, esta vez quería arriesgarse en intentar alguna cosa, pero a la vez quería causar buena impresión con el trabajo, y pensaba que si decía algo que no debía podría asustar o alejar al chico de ella. Hasta había ignorado por completo las fotos que tenía en su pared, y se dio cuenta de que algo andaba mal cuando encendió su ordenador y salió en grande su fondo de pantalla de Adrien rodeado de corazones.
Ambos se quedaron mirando la pantalla y ella gritó y rápidamente apagó la pantalla de nuevo, quedándose completamente paralizada y avergonzada.
—Eh... ¿No vamos a... buscar nada...?—Preguntó un tanto cortado el rubio, rascándose la cabeza. Sabía que la muchacha probablemente sentía algo por él, pero como era algo lento no se dio cuenta hasta hacía poco, o pensaba simplemente que era algo rarita a pesar de ser tan buena persona.
—S-sí, claro... e-es que... y-yo...—La joven de ojos azules no podía casi articular palabra de la vergüenza que sentía, sin embargo Adrien decidió sentarse en una de las sillas y encendió la pantalla, tratando de no darle importancia al fondo para tranquilizar a su amiga.
—No te preocupes por eso, Marinette, entiendo que yo te inspire por ser modelo... ya me lo explicaste con lo de las fotos de la pared, no me molesta, de verdad...
—E-está bien... no quería que te molestases o te pareciera raro... ¡n-no es raro para nada tener fotos de tus amigos! ¿V-verdad...?
—Claro que no, pero ven, siéntate y vamos a empezar, no estés tan nerviosa, somos amigos como has dicho y tenemos confianza.
—Tienes razón... perdona.—Ella de nuevo respiró hondo y espiró para calmarse, entonces se sentó en la otra silla y rápidamente puso el navegador de internet para comenzar a buscar.
—¿Tienes la dirección del blog que visitaste para saber sobre Catarina y Gato Negro?—Cuestionó Adrien, cambiando de tema para evitar que de nuevo Marinette se sintiera incómoda, pero eso no hizo más que agravar el asunto, porque ella no tenía una respuesta creíble.
—Eh.. esto... Creo que lo eliminaron, porque ya no soy capaz de encontrarlo...—Se intentaba excusar la chica, otra vez poniéndose de los nervios, realmente estaba siendo más difícil de lo que pensaba, no sabía qué estaba pensando al meterse en ese trabajo tan complicado, no reparó en las consecuencias de escogerlo, ya que debía poner las fuentes de donde sacó la información, y evidentemente no lo podía decir.
—Marinette, el otro día no quise decir nada,—Se dirigió el joven algo decepcionado hacia la contraria.—quería darte el beneficio de la duda porque podrías tener razón en lo de que mi padre tuviera mi red de internet muy restringida para no acceder a ciertas páginas, pero ahora esto es un poco difícil de creer... ¿de dónde has sacado toda esa información?
Ella se quedó en absoluto silencio, pensando una buena excusa. Tikki además estaba escondida, temblando, junto a Plagg que estaba evitando reírse muy alto.
—Pues... de más blogs, páginas en español super difíciles de encontrar, la biblioteca... ¡Muchas cosas! ¡Pero te juro que ese blog existe!
—Pues enseñamelo, si tú aseguras que existe supongo que no tendrás problema en mostrarme cual es.
—...¡Bien, tú ganas!—Gritó de golpe la chica, desviando la mirada, con molestia pero con mucha inquietud y el corazón muy acelerado.—¡L-lo he encontrado en la deep weeb y he visto muchas cosas ilegales!
Adrien se quedó callado por la inesperada respuesta, la forma de actuar de Marinette era muy sospechosa, y claramente no decía la verdad, pero se sentía mal por tener que acorralarla de ese modo solo porque quería descubrir que ella era Ladybug, así que, imprudentemente, decidió continuar.
—¿Pero qué...? Ni siquiera sé si puedes entrar ahí tú sola... ¡tu ordenador debe estar absolutamente lleno de virus entonces! Y si hubieras entrado tendrías un navegador especial y un montón de cosas que parece que no tienes en tu ordenador...
—Obviamente me he encargado de borrarlo todo por si acaso, por eso no tengo el blog en el historial... ¿Pero por qué sabes tanto de eso...?
Los dos se quedaron de repente callados, pero pronto, el muchacho de ojos verdes, se acercó a la chica seriamente y puso una mano sobre la suya, no pensando responder a lo que preguntó.
—Eso de la deep web es absurdo, Marinette, dudo mucho que te metieras ahí solo para buscar sobre unos héroes, y creo que sé lo que ocurre...—Dijo finalmente él, manteniéndose con cara neutral, aunque también estaba demasiado nervioso.—Alguien más te está contando esto, y es el mismo tipo de bicho que tiene Chloé... porque tú también tienes uno... eres L...
Marinette entró en pánico porque iba a descubrirle, de modo que, antes de que acabara la frase, como no se le ocurrían más excusas, esta se pegó al chico y puso su mano libre tras el cuello de él, acercándose a sus labios y besándole repentinamente. Aquello definitivamente sorprendió mucho a Adrien, pero no se apartó ni la detuvo, solo colocó su mano en la cadera de la muchacha y correspondió, ya que le gustó mucho que ocurriera aquello. No era lo que esperaba, desde luego, pero quedó satisfecho.
Se besaron por unos largos segundos ambos adolescentes hasta que, de pronto, la trampilla de la habitación se abrió mientras se asomaban los padres de la chica.
—¡Traemos la merien...!—Habló Sabine, aunque al ver que los dos se estaban besando se detuvo, cosa que también hicieron ellos, totalmente rojos y mucho más avergonzados que antes, mirando hacia los adultos.—¡D-disculpad chicos...! Volveremos más tarde...
Cerraron instantáneamente la trampilla otra vez, y los jóvenes se miraron en absoluto silencio, hasta que Marinette se quebró y puso sus manos en su cara, girando su silla para darle la espalda al rubio.
—¡Lo siento! ¡Lo siento, LO SIENTO!—Exclamó con el corazón a punto de estallar. ¡Había hecho algo que jamás pensó que haría! Besó a Adrien, el chico que más le había gustado nunca y jamás había sido capaz si quiera de pedirle una cita, directamente le besó... pero lo mejor es que él correspondió.
—N-no pasa nada... ha estado bien...—Contestó en bajo Adrien muy sonrojado, poniendo su mano en el hombro de la chica para que se girara de vuelta para mirarle, aunque ella estaba tan atemorizada que no podía moverse.—Mejor vamos a seguir con el trabajo y... olvida lo que te he dicho antes... no quería presionarte.
—No... es cierto, debería haber sido más clara para hacer bien esto... ¡P-por favor, olvida lo que acaba de pasar! No quería hacerlo...
—Bueno... si eso es lo que quieres...—Adrien no sabía qué más decir, se había quedado con la sensación de ese beso, pero que los padres de Marinette los pillaran en medio de ello fue muy incómodo.—Vamos a buscar otra página para seguir o vamos a escribir más de lo que sepamos, tampoco hace falta que pongamos toda la vida de los héroes, recuerda que no podemos pasarnos de 10 páginas.
—Sí, en ese caso... voy a volver a buscar...—Al final ella se dio la vuelta volviendo a mirar al ordenador, pero evitando mirar a la cara a Adrien por lo que acababa de hacer, él dijo que había estado bien, pero no sabía si decía la verdad, por ahora parecía querer respetar el que ella no quisiera hablar del tema.
Después de aquel intenso momento solo estuvieron buscando por internet, Marinette tuvo la profunda suerte de dar con un blog en español muy parecido a lo que describía y que estaba muy oculto entre páginas y páginas de información sobre la ciudad y otros eventos que no tenían mucho que ver con los héroes de Sevilla, o sí, pero no los mencionaban demasiado.
Adrien se resignó a creer en la palabra de su amiga, y no dijeron gran cosa a partir de ahí, solo estuvieron escribiendo su trabajo hasta donde tocaba y luego pararon para merendar y jugar a algún juego, aunque el encuentro con los padres de la muchacha se hizo ciertamente incómodo, por fortuna para los adolescentes, Tom y Sabine sabían respetar la intimidad de su hija y no mencionaron nada al respecto delante del muchacho.
Tras poner fotos, dibujos y algún que otro detalle en su trabajo terminaron por ese día a las ocho de la tarde, y al recoger las cosas Adrien se debía marchar. Marinette le acompañó hasta la puerta y ambos se miraron, recordando lo de antes. Durante el tiempo que estuvieron trabajando no lo mencionaron más, ella estaba demasiado avergonzada por lo que hizo y no sabía si a él le pareció bien de verdad, le daba demasiado miedo preguntar.
—Entonces... ¿nos vemos mañana en clase?—Preguntó el chico, aún esperando en la puerta, por si ella decidía decirle algo más sobre lo ocurrido.
—Sí... pronto encontraremos mas información, ya no nos quedará mucho para terminar...
—Ya... aunque es una pena, me gusta trabajar contigo...—Adrien se mantuvo cerca de Marinette, sonriendo tímidamente, ahora tenía claro algo que antes no: le había empezado a gustar su amiga, y aunque deseaba con toda su alma preguntarle por qué le besó de repente, no podía, pues ella parecía arrepentida de haberlo hecho.
—S-supongo que podremos juntarnos más veces para más cosas que no sean trabajar...—Mencionó la muchacha de cabello oscuro, aunque aquello se podría malinterpretar en ese momento.—M-me refiero a pasear o tomar algo... ¡Solo si quieres, claro!
—Por supuesto, lo paso bien junto a ti, me caes muy bien y... bueno, debo irme... nos vemos, Mari...—Se había puesto nervioso, y ahora era él quien no entendía exactamente el por qué, pero sintió la necesidad de acercarse a la muchacha, poner una mano en su mejilla y besarla muy brevemente. Aunque después de ello simplemente se despidió con la mano y salió corriendo cual tonto.
Marinette se quedó petrificada en la puerta, sentía que se iba a desmayar de un momento a otro, pero al final acabó cerrando la puerta, estando tan roja que en cualquier momento le saldría humo por las orejas.
Tikki salió de su chaqueta levemente y la miró riéndose un poco.
—No sé si eres una loca o un genio.—Le comentó en bajo la kwami roja.—Pero has hecho algo muy impresionante.
—No me lo puedo creer... ¡m-me acaba de besar él por su propia cuenta!—Temblorosa, Marinette ahora empezó a sonreír eufórica.—¡Es increíble!
—¿Qué pasa, hija?—Sabine se acercó por detrás de la adolescente y la miraba alegremente.—¿Adrien y tú por fin estáis juntos?
Tikki se escondió rápido para no ser vista y Marinette, muy feliz se abrazó a su madre.
—No, pero pasó algo raro en la habitación, nos besamos, se quedó rara la cosa y no hablamos de ello hasta ahora que se ha ido, ¡y antes de irse me ha besado otra vez!
—Entonces está claro que le gustas, cariño, solo deberíais hablar a solas mejor, sentimos haber interrumpido, debimos llamar a la puerta...
—No pasa nada mamá, ¡estoy muy muy feliz!
—Me alegro cielo, pero ahora debemos ayudar a papá a hacer la cena y poner la mesa, ¿vienes?
—Por supuesto.
Madre e hija se fueron a ayudar a Tom a preparar todo para cenar más tarde, y llegada la hora solo pusieron la mesa y cenaron. El padre de Marinette también se puso contento por lo que le pasó a su hija, pero como padre protector que era se dedicó a advertirle a ella que como le haga algo malo ese chico se las vería con él, cosa que realmente le dio un mal flash sobre lo que le pasó a María del Carmen con su padre, pero realmente era algo absurdo pensar en que podría hacer lo mismo, ya que estaban en el siglo XXI, de hecho Sabine y Tom no sabían si darle ''la charla'' aún a su hija, pues la veían muy joven aún, pero viendo cómo se besaba con Adrien... algo podría cambiar.
Dejaron eso por ahora y la chica se fue a su cuarto, se puso el pijama y se echó en la cama para dormir... o para escuchar un rato la historia de Catarina y Gato Negro.
Arropada en su cama, ya bien a gusto con Tikki al lado, Marinette se encontraba extremadamente feliz, pero también seguía estando el problema de la identidad y el trabajo, cosa que a Tikki no le gustaba demasiado.
—Sé que ha sido un día magnífico para ti, pero me temo que voy a aguarlo un poquito...—Dijo la kwami tristemente, poniéndose en el regazo de la chica, mirándola.—Adrien está a muy poco de saber tu identidad secreta... ¿no crees que eso pueda ser peligroso?
—Es posible... pero es como Alya, ya lo sabe y confío en ella, antes me dijo que teníamos confianza, es posible que tenga que decírselo si no tengo más excusas.
—Bueno, es tu elección, yo soy tu kwami y debo respetar tus decisiones, pero también aconsejarte.
—No te preocupes, Tikki, aprecio tu ayuda bastante e intentaré mantener la situación a flote, por ahora es mejor que me sigas contando la historia de Catarina y Gato Negro, tenemos muy pocos días hasta que finalicen los días de descanso.
—De acuerdo, pero no creo que puedas meterlo todo en el trabajo, así que trataré de resumir...
Narrando Tikki:
María del Carmen, Alfonso y Carla fueron a casa de Fu a por el miraculous de la abeja para la rubia, aunque también decidieron dejarme a mi en la caja de los miraculous para recuperarme, así que Mari Carmen tuvo que renunciar a mi y quitarse los pendientes, por ahora no sería más Catarina hasta que yo estuviera recuperada por completo, también decidió no portar ningún otro miraculous por el momento.
Tras la visita de Fu ellos optaron por visitar el Cisne Negro para ver a Julieta y Rosa, pues la nueva marquesa de Burgos estaba deseando ver a sus amigas, después de todo no había podido ir a verlas por lo deprimida que estaba y ellas no sabían si podían presentarse sin más en la mansión Avilés para verla, no tenían manera de comunicarse salvo por carta y por teléfono, y tampoco sabían si era lo más adecuado molestar de esa forma.
Carla tenía ganas de transformarse y enseñarle su nueva identidad a las muchachas, pero el Maestro le había dicho que mantuviera en secreto su identidad de héroe para evitar los mismos problemas de sus compañeros, por lo que debía aguantarse y seguir normal frente a sus amigas.
Cuando llegaron todos al local entraron por la puerta y fueron bien recibidos por el amable y excéntrico recepcionista que estaba antes, se había recuperado del ataque de Luparia y no parecía tener ninguna secuela. Carla al pasar al salón principal buscó con la mirada a sus amigas, pero estas no parecían estar por allí en ese momento, así que todos se acercaron a preguntar a la barra a la camarera que estaba atendiendo, la cual tenía un traje normal de sirvienta con cubremangas blancos y el cabello recogido con una cofia blanca.
—Buenas, disculpe, ¿ha visto a Julieta y Rosa por aquí?—Preguntó la rubia educadamente, había cambiado bastante su forma de ser y ahora era mucho mejor persona que cuando llegó a Sevilla.—Son dos clientas habituales, una rubia de cabello corto y otra morena de pelo largo y muy alta.
—Sí, por supuesto que las conocemos aquí,—Contestó alegremente la camarera.—vendrán en un rato para la actuación del hermano de Julieta, Lucas. Podéis quedaros a esperar mientras coméis, ahora hay más cosas en el menú menú, la función empieza a las tres de la tarde por si queréis verle y os gusta la guitarra.
—Entonces nos quedaremos a hacer tiempo, gracias.—Respondía Alfonso, y luego se alejaron para hablar entre sí.—Mi padre ha dicho que no tiene prisa por que vuelva, que de hecho por ahora estaremos más seguros fuera de la casa, así que estaremos aquí esta tarde si os parece bien.
—Desde luego, eso suena bastante bien,—Mencionó María del Carmen, pensativa.—así no tendré que volver a la mansión hasta asegurarme de que Natalia se haya ido del todo, y de paso oiremos algo de música.
—Vaya, no sabía que Julieta tenía un hermano, habrá que ver cómo es y presentarnos.—Añadía Carla, sorprendida y emocionada.—Tenías razón, Alfonso, salir me ha hecho bastante bien y me siento bastante más animada.
—Nos alegramos un montón de que así sea.—Alfonso sonreía complacido, poniéndole una mano en el hombro, y María del Carmen también se mantenía alegre sin decir mucho más, solo asintió a lo que decía el muchacho, estando de acuerdo.
Decidieron sentarse en una mesa de la parte del bar, aún no era hora de comer, así que no irían al comedor por ahora. Charlaron entre ellos un poco más, Carla no paraba de comentar lo ansiosa que estaba por transformarse y probar los poderes, aunque lo decía en bajo para que nadie más la escuchara, sus amigos le dieron algunos consejos para que no se equivocara y cometiera algún error que la delatara, usando su experiencia para ello.
—La verdad es que vuestro caso ha sido un poco complicado.—Observaba la joven de ojos marrones, pensando un poco en la relación que tenían ellos.—O sea, Alfonso estaba enamorado de Mari Carmen, ella de Gato Negro, y este de Mari también... pero luego Catarina estaba enamorada de Gato Negro pero él no de ella, pero luego le acabó gustando e hicieron cosillas juntos... es un poco lioso.
—Por eso nos confundimos bastante,—Contestó la chica morena, mirando de reojo al rubio.—debimos centrarnos mucho más en el tema de La Flamenca y lo que estaba pasando, pero... el amor fue más fuerte y nos desconcentramos, aunque creo que la culpa del todo no ha sido nuestra, no revelamos nuestras identidades en ningún momento por nuestra cuenta entre nosotros.
—Sí, nos obligaron a hacerlo en el último momento de la batalla y luego, como era insostenible tuve que contárselo todo.—Alfonso se rascó la cabeza.—Pero mientras estaba todo estable lo pasamos muy bien... De hecho ella está aquí por no controlarse, sigue queriendo hacer cosas conmigo~.
—¡Oye! ¡Tú estabas encantado con la idea!—Mari se puso roja, pero miró ya directamente al chico, molesta.
—Bueno, tú me tiraste a tu cama y te me subiste encima... Yo solo me dejé llevar, pero por supuesto que me encanta esa idea, sardinita, ya sabes lo mucho que me gustas...
—Ay, por Dios...—Mascullaba, sonrojándose también Carla, al tener que escuchar todo aquello.—¿Por qué no alquiláis una habitación privada de las que hay aquí y termináis lo empezado? Puedo esperar yo sola aquí.
—No creo que sea el mejor momento...—Mari estaba empezando a sentirse algo incómoda, pero en el fondo sí que tenía ganas.—de nuevo tendríamos que estar alerta por si hay más posibles villanos, no podemos ir sin más a tener relaciones porque sí.
—Bueno, ahora tú no eres Catarina así que no puedes hacer nada con tus poderes si aparece algún villano, déjalo en mis manos, estoy segura de que sabré lo que hago, necesitáis descansar los dos.
—No es que dude de ti, pero no has usado nunca ese miraculous ni ningún otro... Deberías entrenar primero.
—Mari, esto es bastante intuitivo, y tú lo sabes,—Contestó Alfonso.—pero lo que deberíamos hacer es otra cosa, al menos yo. Voy a ir a mi casa a ver qué ocurre con Natalia y mi padre, vosotras os podéis quedar aquí esperando y ver el espectáculo mientras coméis o lo que sea.
—Aún es muy pronto, ¿crees que Natalia habrá llegado de hacer recados?—Preguntó Carla.
—No lo sé, usualmente llega cerca de la una, antes de comer, o si llega con la compra de la comida puede ser antes para dar tiempo a los cocineros de hacerla.
—En ese caso será mejor que esperes con nosotras y te relajes también, ten en cuenta todo lo que has pasado.—Mari decidió agarrarle la mano y sonreirle de manera amistosa, a lo que él también sonrió.
—De acuerdo, nos quedaremos por ahora aquí...—Alfonso se le acercó un poco a la chica, ella no estaba segura de lo que sentía y aún debía aclarar sus sentimientos por Alfonso, pero sabiendo que es Gato Negro su mente solo pensaba en una cosa con él.
—Venga ya, besáos de una vez.—Habló Carla de repente para molestarles, aunque estos la miraron avergonzados y se apartaron.
—¡Ya te hemos dicho antes que debemos tomarnos un tiempo!—Vociferó muy roja María del Carmen, incluso se levantó de la silla.—Necesito ir al baño, quiero quitarme este ridículo maquillaje...
—¿No será peligroso?—Cuestionó el chico, tratando de contener sus ganas de decirle que sí quería ir a la habitación con ella.—Yo apruebo que te lo quites, pero te pueden reconocer más fácilmente.
—Aquí dentro estoy a salvo, este lugar está muy escondido y mis padres evitarían entrar en un local lleno de ''maricones'' como ellos los llaman.
—No te preocupes Alfonso, en mi bolso tengo más maquillaje para cuando tengamos que salir, puede quitárselo por ahora.—Dijo Carla, también levantándose.—¿Quieres que te acompañe, Mari?
—Sí, está bien... Ah, y supongo que cuando estemos a solas Alfonso y yo hablaremos mejor... después de todo dormimos juntos en su alcoba.
—B-bueno... sí eso te incomoda podrías ir a la de Carla...—Tartamudeó el chico, imaginándose ciertas cosas eróticas con ella en su propia cama.
—No no, me gusta dormir contigo, eso sí... si te conviertes en Gato Negro habrá alguna que otra sorpresa...—La muchacha rió coqueta y agarró despacio el brazo de su amiga rubia, dejando al chico completamente desconcertado, rojo, y deseando que llegase la noche.—Vamos Carla...
Carla se extrañó ante el comentario de la chica, porque recordó que hace tiempo, cuando Alfonso intentó obligarla a tener sexo, Mari estaba muy decepcionada y enfadada con el comportamiento del chico, sin embargo no dijo nada y no cuestionó sus sentimientos, pues sus dos amigos habían pasado por muchas cosas confusas. Solo la acompañó al lavabo y allí la empezó a desmaquillar mientras hablaban de Alfonso. María del Carmen le explicó a Carla mejor sobre sus sentimientos y lo que pensaba, le comentó que le gustaba tener relaciones sexuales con Alfonso o Gato Negro, pero que no se sentía preparada para ser pareja del rubio porque se le hacía un poco incómodo, y desde luego le excitaba mucho más su traje de héroe y no eso no podía evitarlo. La joven marquesa comprendió a la morena, pues ella estaba en algo parecido con las otras dos chicas, estaban en época de probar y sentirse excitadas, así que pensaban seguir con ello, eso sí, ahora tratando de mantener el equilibrio entre eso y sus deberes como héroes, si no, cosas desafortunadas podrían ocurrir como anteriormente.
Pasó el tiempo y las chicas salieron del baño, los tres pidieron cosas de beber y pronto se trasladaron al comedor para empezar la comida, aunque solo se quedaron las dos chicas, puesto a que Alfonso se iba a ir a ver lo de Natalia a su casa, y cuando Carla y María del Carmen se quedaron solas simplemente comenzaron a comer, esperando al espectáculo que les dijo la camarera o bien a sus amigas.
Cerca de las dos de la tarde apareció la pareja que estaban esperando: Rosa y Julieta, pero estas iban acompañadas de un muchacho alto, de rasgos finos, cabello marrón y negro plateado por las puntas, liso que le llegaba por la mitad del cuello y algo descolocado, era bastante raro llevar el cabello de colores no naturales en esa época, y eso lo hacía muy llamativo. Él llevaba un pendiente y más joyas, tanto anillos como pulseras y un collar, también llevaba una guitarra española con grabados muy interesantes en la madera, y la ropa que llevaba era de obrero, de clase trabajadora: vestía una simple camisa holgada de color beige, con unos pantalones negros con tirantes, y unos zapatos marrón oscuro, también de lo más común, y por último llevaba un pañuelo a rayas blanco y negro con algunos flecos alrededor de la cintura.
La marquesa malagueña se levantó muy contenta de la silla para saludar a sus amigas, pues hacía mucho que no las veía, y estas al verla se acercaron rápidamente a abrazarla. Mari Carmen en cambio se quedó mirando al chico aquel que acompañaba a las otras dos, se había quedado embobada, le pareció súper guapo y diferente a los demás. Al final se levantó con algo de torpeza e inquietud, casi tropezándose con el pomposo vestido que llevaba puesto, aún no se había acostumbrado a la ropa de Carla, además se había puesto nerviosa y no entendía del todo por qué.
—¡Ay amiga! ¡Cómo te hemos echado de menos!—Exclamó Rosa, aplastando a la otra rubia entre sus brazos.
—Sí, estábamos muy preocupadas por tu situación...—Comentó también con su típico tono más bajo Julieta, abrazando más suavemente a Carla.
—Yo también os he echado de menos chicas.—Respondió feliz esta dejándose abrazar por la pareja lésbica, aunque después se fue poniendo algo más triste al recordar todo lo ocurrido de repente.—Ha sido muy difícil para mi perder a mis padres, y lo sigue siendo... pero lo superaré poco a poco con el tiempo...
—Mejor será que no saquemos mucho este tema.—Volvió a hablar la joven de ojos azules y cabello rubio corto separándose de la otra para dejarle respirar.—Hoy es un día especial, ha venido el hermano de Julieta a tocar y ha coincidido con el día que habéis venido vosotras... ¡Oh, qué despistada, no saludamos a tu amiga!
Todos ahora miraron a Mari, quien estaba totalmente en silencio, la rubia de cabello rizado pensó que era porque no se sentía muy cómoda aún con personas homosexuales y no sabía cómo ser parte de la conversación, pero la realidad era otra, pues ya se habían conocido antes en la fiesta de los vecinos de Mari, y con lo que habíamos hablado y todo cambió rápido de opinión.
—Cierto, no nos conocemos mucho aún, pero no mordemos.—Julieta se acercó a dar la mano a la chica de pelo negro y ojos oliva.—Bienvenida, pareces un poco cortada...
—Ah... gracias... esto... no sabía muy bien que decir...—Contestó riéndo con nervios, habiendo estrechado la mano a la otra chica, mientras con la otra se acariciaba la cabeza por detrás, ese peinado de noble tan estirado hacia arriba le estaba molestando mucho.
—Lo que le pasa es que viene de una familia muy homófoba y se está acostumbrando a ver a tanto homo junto, ya sabéis...—Habló Carla por ella, cosa que le molestó y le dio un codazo, frunciendo el ceño.—¡Au, estoy tratando de ayudar!
—Lo dices como si me dieran asco o algo así... —Protestó, pasando un poco de vergüenza.—Si que es cierto que antes el tema me causaba rechazo, pero aprendí mucho desde entonces, si no lo soportara no estaría aquí, desde luego.
—Ha venido gente peor, pero ya sabemos que no eres mala persona, como esa loca de Luparia que se apareció aquí... así que no te preocupes, lo importante es que te sientas cómoda y... no causes problemas...—Julieta se cruzó de brazos, aunque luego pareció recordar algo y puso su mano en la espalda del chico que estaba con ellas, que no había dicho nada tampoco, pues estaba esperando a que ellas dejaran de hablar.—Bueno, que nos vamos por las ramas, os presento a mi hermano Lucas, es músico y artesano, toca muy bien la guitarra y las fabrica y decora junto a otros instrumentos de madera, y como dijo Rosa: va a tocar en un rato en el escenario. Lucas, estas son Carla y María del Carmen, ya te hablé de Carla, pero no sabía mucho de su amiga.
—Encantado de conoceros, chicas, espero sinceramente que disfrutéis del espectáculo que voy a dar.—Habló por fin este acercándose a las dos sonriente hacíendoles una leve reverencia, revelando una profunda y sensual voz que cautivó los oídos de María del Carmen. Se vio que uno de los ojos grises oscuros del muchacho tenía una especie de quemadura por toda la cuenca, no era muy grande, pero parecía grave.
—Mira que he visto gente con pintas raras aquí, pero tú te llevas la palma, hijo.—Resaltó la rubia de ojos marrones, riéndose un poco, hasta que notó la herida de su ojo derecho.—Oh... ¿qué te ha pasado en el ojo...?
—Bueno... digamos que no es buena idea experimentar con sustancias químicas sin supervisión en tu propio cabello para cambiarlo de color...—Explicaba encogiéndose de hombros el muchacho y riéndose un poco sin darle mucha importancia.— Me cayó nitrato de plata mezclado con más cosas ahí y he perdido un gran porcentaje de la vista de ese ojo, pero aprendí la lección, hay que tomar precauciones con esas cosas...
—Nuestra madre le dio un tremendo collejón cuando le vió al llegar a la casa, pero al menos luego elogió su cabello.—Se rió brevemente Julieta.—Pero se enfadó, esas sustancias no son nada baratas... y el tratamiento del médico tampoco.
—Bueno, pero eso lo hace especial y diferente...—Comentó Mari, observando al chico detenidamente.—Definitivamente no es como el resto de hombres que he visto, es muy interesante.
Por el tono de la voz de María del Carmen, Carla empezó a deducir que le había gustado ese muchacho, y por algún motivo eso le sentó muy mal, sabía que a Alfonso no le gustaría nada y le pondría triste ahora que ambos sabían sus identidades y tenían vía libre para quererse. Igualmente no quería meterse en esas cosas y solo lo dejó pasar básicamente porque antes en el baño le había comentado lo mucho que le gustaba Gato Negro, así que pensó que por el momento no se fijaría en otro, que además era muy probable que fuera gay o tuviera pareja.
—Vaya, gracias,—Agradeció Lucas con una mueca de sorpresa, pero luego sonriendo.—a la gente le parezco algo extraño, e incluso a veces me rechazan porque piensan que soy un gitano, un afeminado... ¡e incluso un pirata!
Todas se rieron un poco, aunque muy en el fondo a Mari le daba miedo pensar en que realmente fuera un ''afeminado'', ya que claramente se refería en ese contexto a ser gay, y no sé qué estaba pensando ella en ese momento, pero seguramente quería causarle buena impresión para algo.
—Por supuesto que no eres nada de eso... ¿no?—Preguntó para asegurarse.
—No puedo ser gitano, soy demasiado pálido, me rechazarían, tal vez si soy algo afeminado, pero me gustan las mujeres tanto como a mi hermana, y pirata... bueno, vivimos en un barco en el Guadalquivir, pero desde luego no nos dedicamos a saquear a otros marineros.
Esa contestación alivió a María del Carmen bastante, el chico simplemente era un excéntrico amante de la música y aparentemente el arte también, le gustaban las mujeres, no hubiera tenido problemas si era gitano después de todo, pero desde un principio lo descartó también por obvias razones.
—Espera... ¿Vivís en un barco...?—Cuestionó de repente Carla, empezando a sentirse confusa.
—Sí pero... ¡Cáspita, mirad qué hora es!—Exclamó Julieta, mirando uno de los relojes de la cantina.—Lucas tiene que prepararse para el espectáculo de guitarra. Sé que os impresiona, pero podéis hablar con él después cuando termine si no tenéis prisa por marcharos.
—Julieta tiene razón, además hemos interrumpido vuestra comida, mejor os dejo por ahora, que aproveche, señoritas.—El chico de cabello oscuro les hizo una leve reverencia de nuevo para despedirse, y ellas le despidieron de la misma manera y se volvieron a sentar en su mesa, esta vez siendo acompañadas por Julieta y Rosa, quienes cogieron una silla más, ya que aún estaba la de Alfonso ahí vacía, y se pusieron con Carla y Mari mientras Lucas ya se marchaba con su guitarra en dirección a la zona de detrás del escenario.
—¿Qué os parece Lucas?—Preguntó Rosa, sonriendo ampliamente hacia las muchachas.—¿Increíble, verdad? Es igual que Julieta, ¡ambos son talentosos y guapos!
—Bueno, mi hermano un poco más que yo... yo a penas sé tocar la flauta.
—Pues parece un poco rarito, pero es... altamente interesante.—Respondió la marquesa rubia, y luego miró a su amiga morena.—Aunque creo que a Mari le ha gustado muchísimo más que a mi, ¿no es cierto?
—¡¿Eh?! ¿A qué te refieres con eso...?—Interrogó acelerándose la adolescente y poniéndose roja.
—He visto cómo le mirabas, además te has puesto muy nerviosa, yo creí que era por las chicas, pero luego se te ha visto el plumero, incluso creo que él lo ha notado.
—Él no tiene novia, puedes intentarlo.—Habló de nuevo la hermana del chico, sonriendo pícaramente.—Aunque no le gustan mucho las burguesas, es posible que se haya pensado que lo eres por ir vestida así hoy.
—Mi vestimenta de hoy es debido a una larga historia y.. ¡N-no me gusta! No sé de dónde habéis sacado eso, ¡a-a penas hemos cruzado unas palabras!
—A veces con eso es suficiente.—Rosa sonrió, abrazándose al brazo de su novia, feliz.—Recuerda que existe el amor a primera vista...
Mari prefirió no decir nada más y se puso a terminar su comida pensando seriamente en todo eso, aunque se había puesto un poco correosa y fría por haberla dejado ahí por unos minutos, pero igualmente tenía hambre y se la comió.
Julieta y Rosa pidieron comida también y las cuatro charlaron con tranquilidad hasta la hora del espectáculo, y cuando Lucas se subió al escenario y empezó la música, las muchachas quedaron maravilladas con su talento para tocar. Mari Carmen estuvo bien atenta, aunque sobre todo se fijaba en lo atractivo que era aquel joven y lo sensual que se movía su cabello suelto por su rostro, se veía más mayor que Alfonso, más maduro, y más... libre. Y desde luego él también parecía mirarla de vez en cuando y sonreía prácidamente a la chica, cosa que no hacía más que hipnotizar más a María del Carmen.
De repente alguien más se metió en la historia, listo para enredar más las cosas, aunque no fuera su propósito real.
Continuará...
