El sonido de mi celular me despertó ¿Qué hora era? Abrí mis ojos e intenté enfocarlos hacia el reloj que estaba en la pared. Diablos, era casi medio día.
Al final mi madre decidió que lo mejor era cerrar el día de hoy y descansar. Aún así, tenía cosas pendientes que necesitaba poner en orden, teniendo en cuenta que las había retrasado por la carga de trabajo que había tenido que soportar ahora que mi madre enfermo.
Revisé mi celular y me di cuenta que tenía un mensaje de un numero desconocido. Seguramente algún tipo de Spam fastidioso. Era increíble la cantidad de mensajes que llegaban promocionando algo que jamás en mi vida compraría. No me tome la molestia de abrirlo y me levante para iniciar el día.
Mimi seguía dormida a mi lado, por lo que me moví sigilosamente pendiente de no hacer mucho ruido y despertarla. Al salir de mi cuarto escuché ruidos provenientes de la cocina. Tan pronto como llegue encontrar a mi madre preparando comida.
-Buenos días ¿Qué tal tu resfriado? – Ella giro con sorpresa, aparentemente estaba demasiado concentrada que ni siquiera me había escuchado llegar.
-Mucho mejor, supongo que no debí ser tan necia, pero odio tomar medicamentos.– Yo estaba a punto de decir algo cuando ella interrumpió– y no te atrevas a decirme te lo dije jovencita, mientras yo sea la mamá aquí tu no tienes permitido sermonearme.
Sonreí mientras ponía un candado imaginario sobre mis labios.
– Deja de reír y ayúdame.– dijo ella apenas conteniendo una carcajada.
Ambas preparamos el desayuno rápidamente. Mi madre y yo estábamos en el mejor momento de nuestra relación. Si alguien me hubiera dicho que seríamos tan cercanas hace algunos años yo no lo hubiera creído. Por muchos años mi relación con ella era más de maestra y aprendiz, el ikebana era su vida, así como lo había sido de su madre y pretendía que fuera también la mía. Eso nos había llevado a múltiples discusiones. Ella no entendía que yo era una persona diferente, con gustos propios que no estaba dispuesta a sacrificar.
Costo mucho esfuerzo por parte de las dos, de sacrificar un poco de nuestros intereses para llegar aún terreno neutral. Hasta el momento nos había servido.
Ambas nos sentamos a desayunar. - ¿Qué vamos a hacer con Mimi? – dijo a penas nos sentamos
- ¿A qué te refieres? – pregunte confundida
- A su evidente falta de cordura, al mentir a su familia para entrar a un lugar ilegalmente. Y a como siempre terminas involucrada en sus problemas.
Mi madre nunca había sido fan de mi amistad con Mimi. Creía que las diferencias en nuestros estatus sociales llevarían a que nuestra relación fuera más ventajosa para ella, y que por su situación de poder yo me sentiría obligada a hacer cosas que no quería.
No la podía culpar, ni decir que esa no era la situación entre nosotras. Podía reconocer que había situaciones en las que me había visto involucrada, en las cuales hubiera preferido no estar. Tal como paso la noche previa. Pero, lo que mi madre no entendía era que Mimi nunca había actuado con malicia. Qué podía esperar de una persona que siempre se le ha provisto de todo lujo y poder, que estaba acostumbra a ordenar y que se hiciera su voluntad. Ella solo creía que el mundo estaba en espera de lo que ella quisiera ordenarle.
Era algo en su crianza, que difícilmente podía ser corregido a estas alturas. Tal como los vicios que todos adquirimos, era solo un resultado del ambiente en el que se había desarrollado y en el que seguía inmersa.
¿Justificaba esto su actuar? Desde luego que no. Nunca he sido partidaria de usar como excusa nuestro pasado para justificar acciones erróneas. Lo explican, si, pero no lo justifican.
Sin embargo, Mimi y yo, por extraño que parezca compartíamos más de lo que la gente podía percibir en el exterior, y habíamos aprendido muchas cosas la una de la otra. Nuestra relación no era como mi madre la pintaba, pues jamás me había sentido presionada por su poder o estatus, aunque ella me lo hubiese impuesto consciente o inconscientemente. Era esta extraña conexión lo que me hacia ir a un concierto a altas horas de la noche con temperaturas bajo cero, con el único propósito de que no fuera descubierta por su familia. Pero era algo difícil de explicar, mi madre, como cualquier otra prefería creer que su teoría era la correcta. Y hacía mucho tiempo que hacia dado por perdida esta batalla.
Solté un suspiro cansado, esta discusión siempre nos hacia terminar peleadas. – No tenemos que hacer nada madre. Mimi es casi una adulta, es cierto que sus decisiones son cuestionables a veces, pero no puedes hablar sobre ellas si no conoces todo el contexto.
La cara de mi madre era de claro disgusto. – Puedo entender que hayas formado un vínculo con ella, la situación familiar de ambas no eran precisamente las mejores hace 3 años, pero no entiendo porque te aferras a perdonar tan fácilmente este comportamiento que condenas tan duramente en otros. Simplemente no lo entiendo hija. Siempre he pensado que eres muy madura para tu edad, pero cuando Mimi se involucra cada neurona de tu cerebro se va de vacaciones.
Frote mi cien en círculos, sabía que esta conversación era un callejón sin salida, por lo que decidí terminarla antes de decir algo de lo que me podría arrepentir. – Entiendo tu preocupación madre, desde lo que paso hace un año tu confianza en Mimi disminuyó significativamente, pero si yo pude perdonarlo tú también puedes hacerlo. Creo que hasta ahora no te he ocultado nada, y no lo haré en el futuro. Así que por favor confía en mi en que no haré nada imprudente, no estoy con Mimi por que sea rica y esperé algo de ella, o me porque me sienta presionada por ser la hija de tu jefe, soy su amiga porque la quiero y espero que respetes y comprendas eso. – Me acerqué a su asiento y la abracé por detrás. – No quiero pelear contigo, así que dejemos el tema. Yo me encargare de que Mimi entienda que no puede volver a hacerlo.
Sentí como soltó un largo suspiro, me dio unas palmadas en mis brazos y me dijo que lo dejaría pasar por esta vez. No era una aprobación completa, pero era lo mejor que iba a obtener.
-Muy bien, recojamos todo. Voy a salir un momento a revisar los detalles con los proveedores del nuevo pedido. - dijo mientras se levantaba y dejaba su plato en el lavabo. - Le pedí a Tai que te acompañara a recoger tu carro, no quiero que salgas sola, así como estas.
- No tenías porque molestar a Tai, yo me encuentro muy bien. Tu lo escuchaste del Dr. Fue solo un golpe, no había necesidad de hacer eso.
Ella se acerco hasta quedar frente a mí. – Dame ese gusto ¿De acuerdo?
La miré por un segundo y asentí. Había aprendido a ensayo y error, que las relaciones se trataban a veces de sacrificios. No tenían que ser cosas muy grandes, a veces podía ser solo dejar que tu vecino te acompañara a pesar de encontrarte en buenas condiciones, solo por que tu madre estaba preocupada.
Nos dimos un abrazo de despedida y se marchó.
En mi camino de regreso a la cocina, vi una sombra por el pasillo. – Sal de ahí Mimi, mi madre ya se fue.
-Discúlpame Sora. – escuché su voz llorosa, aun sin voltearme comencé a lavar los platos. Me quede en silencio. A pesar de lo que le había dicho a mi madre, esta vez estaba mucho mas enojada que en otras ocasiones. No solo por el golpe que había recibido, sino porque Mimi pudo haber estado en una situación mucho más peligrosa.
-No fui consciente de lo que hacía. Estaba muy enojada contigo, y con mi familia por que estoy cansada de tener que representar a la hija perfecta, cuando estoy muy lejos de serlo. Solo quería ser libre por una noche, y disfrutar a mi banda favorita. – en estos momentos estaba completamente en llanto. – Yo seguí con mi tarea, aunque la escuché atentamente. -Se que es infantil, créeme que he reflexionado. No sabes lo mucho que agradezco que seas mi amiga, no solo por que me cubrirse la espalda sino por que se que eres de las únicas personas que en verdad me ven como soy en realidad.
Suspire de nuevo, esta mañana lo estaba haciendo con frecuencia. Me gire para encontrar una patética imagen de Mimi, aun con su minivestido rosa, pero completamente derrotada por el llanto. Sabía que debía de ser mas dura, pero verla así me hizo sentir algo de pena por lo que solo abrí los brazos. Ella corrió y me abrazo con fuerza.
-Es la última vez que paso por esto Mimi, se acabo tu comportamiento infantil. Somos amigas, pero no toleraré que me involucres nuevamente en tus problemas. Se que tu no le das importancia, pero sigues siendo la hija del jefe de mi madre y mi relación contigo puede repercutir en su negocio. Y no toleraré que ella tenga que agachar la cabeza por mí una vez más. No me hagas darle la razón a mi madre.
Ella se limpio las lagrimas y asintió enérgicamente.
-Muy bien, vamos a buscarte algo. En unos minutos iremos con Tai a recoger mi auto, y no puedes salir en este estado. A Tai le daría un infarto si te viera así.
Mimi dio un respingo. – Que tiene de malo mi atuendo. Sinceramente Sora, tu amigo es un mojigato.
Ambas nos miramos y nos reímos.
-Vamos date prisa o se nos hará tarde.
Y así ambas nos dirigimos al cuarto. Busque algo de ropa que le quedara, mi ropa no estaba nada a la moda, pero estaba limpia y funcional. Tras unas cuantas discusiones sobre lo poco combinable que era mi ropa la deje sola para que se cambiara.
Fui a esperar en la sala cuando escuché mi teléfono sonar. Seguramente era Tai presionando para irnos.
Al llegar a donde lo había dejado me di cuenta de que era un numero desconocido. Dudé en contestar, pero finalmente lo hice.
-Hola
-Hola. – dijo una voz masculina que en definitiva no era Tai. – Perdona que te llamé, pero no respondiste mi mensaje y pensé que tal vez sería mejor llamar.
-Mmm, disculpa, pero no se quien eres. -Dije muy confundida.
-Oh claro, que tonto soy. Disculpa, soy Akira Arizawa, de la banda de música.
-Arizawa, discúlpame, no reconocí tu voz. – Seguía aun confundida, pero respondí lo mejor que pude. Mas que nada esta intrigada por el motivo de su llamada. – Dime en que te puedo ayudar.
-No leíste mi mensaje. – Me pregunto confundido.
-¿Mensaje? Espera un momento. – Me disponía a revisar los mensajes recibidos, pero escuche su voz decirme algo.
-Espera, ya que estoy llamando te lo puedo decir personalmente.
-Claro.- Dije mientras lo escuchaba.
Era una situación bastante extraña si alguien me lo preguntaba, pero terminé aceptando. Esto había dado un giro bastante inesperado.
-Sora, estoy lista.
Yo seguía al teléfono por lo que le hice señas para que esperará. – No te preocupes, será un placer. Entonces, te mando los detalles por mensaje. Y colgué tan rápido como pude. – Lo ultimo que quería era que Mimi se enterará con quien había estado hablando.
Me gire hacia ella que me miraba con curiosidad, pero sabiamente se guardo todas sus preguntas. No estaba segura de que había pasado, mucho menos podía explicárselo a alguien más. Tome mi bolso y salimos hacia la casa de Tai. Decidí olvidar todo hasta que el momento llegara, seguramente solo le estaba buscando tres pies al gato. Con eso mente nos dirigimos a casa de Tai.
La noche anterior había sido mas cansada de lo habitual, no solo por la situación de la chica que había sido golpeada, sino que al llegar lo había estado esperando su ultima novia. Ahora exnovia. No había que dar muchas más explicaciones, la conversación no había ido muy bien por lo que lo más sano había sido terminar la relación. Me sentía mal pues sabia que ella tenía razón en sus exigencias, pero estaba harto de ceder en la mayoría de los aspectos de la vida, así que decidí que era la mejor salida.
Al final terminé durmiendo a penas unas horas, por lo que mi humor en estos momentos no era el mejor.
-Donde diablos esta Akira, le dije muy claro que el ensayo empezaba a las 12.- dije molesto a nadie en particular.
El mánager se acercó a mí. – Ya está aquí, pero salió a hacer una llamada.
-Y porque nada más llegar se ocupa con otra cosa que no es ensayar ¿Dónde está? – Los chicos me miraron en silencio.- Olvídenlo, iré por él yo mismo.
EL mánager me dijo donde se encontraba, derrotado, sabiendo que haría mas caso de lo que yo dijera que de él.
A penas llegue a donde se encontraba escuche que hablaba por teléfono.
- Oh claro, que tonto soy. Disculpa, soy Akira Arizawa, de la banda de música.
Hubo un silencio, probablemente estaba escuchando a la persona al otro lado de la línea.
-No leíste mi mensaje. – preguntó confundido.
De repente su voz se elevó. - ¡Espera! ya que estoy llamando te lo puedo decir personalmente.
Me acerque hasta aparecer en su campo de visión. Le hice una seña para que colgara a lo que el solo colocó sus manos en forma de súplica. Yo solo cruce mis brazos y lo mire fijamente, dispuesto a no ceder.
Sin embargo, el continuó su conversación. - Quería saber cuánto estarías disponible para la clase de prueba. Se que me comentaste que es tu madre quien se encarga de eso, pero me gustaría que fueras tu quien me ayude. Hoy le comenté a mi hermana y esta muy emocionada; y no ha dejado de preguntarme sobre cuando podía empezar, es muy tímida así que creo que si es alguien mas joven quien la enseña no se sentirá tan cohibida. – Se hizo un silencio y en su rostro se formó una sonrisa. – Me encantaría, quien sabe, tal vez y decida tomar unas clases también. – Soltó una risa y continuó. – Debo de consultar mi agenda, te parece si me mandas los datos y nos ponemos de acuerdo en la semana. Te agradezco que me ayudes con esto, mi hermana trae vuelta loca a mi madre con este tema.
Cansado de estar siendo ignorado me acerque a él con toda la intención de hacerlo colgar, sin embargo, no fue necesario, pues su sonrisa se borro mientras se quedaba con las palabras en la boca.
-Vamos, es claro que quien sea con quien hablabas te corto. – Akira me dedico una mirada de enojo.
-Seguramente se le corto la llamada. – dijo el mientras empezaba a caminar a mi lado. – ¿A qué no sabes con quien estaba hablando?
-No sé y realmente no me interesa, pero de todas maneras me lo dirás así que dilo de una vez. – dije cansado.
-Nuestra pelirroja. – dijo mientras sonreía de oreja a oreja.
- ¿Nuestra? - dije mientras levantaba una ceja.
El solo se río de mi expresión. - Te dije ayer que me había dado su tarjeta para ver lo de la clase de prueba que mi hermana tanto me ha estado pidiendo, en realidad me dijo que me diera una vuelta y preguntara por las clases de prueba, decidí mandar un mensaje al contacto de la tarjeta, y aunque iba a dejar pasar unos días, decidí que era mejor concretar todo en estos momentos que nuestro encuentro estaba reciente.
-Y todo esto me importa porque…
- Vamos amigo, no seas así. Necesito tu opinión ¿crees que estoy yendo muy rápido?
Solté un largo suspiro. – No solo creo que vas a toda marcha, también creo que es una excusa estúpida para entablar una relación. Si te interesa porque no solo le dices que deseas conocerla mejor y lo haces. Por que inventarte el cuento de tu hermana, quien muy probablemente no tenga ningún interés en el Ikebana. Además ¿no te parece algo patológico este interés tan repentino por una persona que no conoces de nada?
Ambos nos detuvimos de repente, Akira había dejado de sonreír y yo me sentía más enojado que antes.
-Te lo dije ayer, no me interesa si quieres tener una relación con esa chica y terminan casados con hijos, siempre y cuando no afecte tu desempeño en la banda. Y no han pasado ni 24 horas de que lo hablamos de que te saltas la practica para ir a hablar con ella. ¿Necesito ser más claro?
- No tienes que gritar, estoy justo frente a ti y puedo escucharte perfectamente.
En ese momento me di cuenta de que había elevado demasiado la voz. Me masajee el cuello intentando liberar la presión que sentía. – Discúlpame, no me di cuenta que estaba gritando. Mira Akira, no estoy de buen humor ¿De acuerdo? No me parece bien lo que estas haciendo, pero eres un adulto y no voy a cuestionar tus decisiones. Pero, como amigo puedo decirte que nada bueno va a salir de esto si te obsesionas así. Tal vez me esté preocupando de más, pero te he visto enamorarte y desenamorarte con la misma facilidad, y las únicas que sufren son las chicas con las que sales. Ella parece ser un ser humano decente, así que piensa bien antes de hacer lo que sea que vayas a hacer. ¿Satisfecho con mi respuesta?
Akira paso de sorprendido a su sonrisa habitual. – Creo que te pudiste ahorrar algunas palabras, pero si, agradezco tu sinceridad. Te prometo que no volverá a pasar. – Dijo riendo, pues los dos sabíamos que lo volvería a hacer.
-Vamos, los demás nos esperan.
-Sigo sin entender esta relación extraña que hay entre ustedes dos. No podría encontrar alguien mas opuesta a ti. – Dijo Tai mientras manejaba de regreso a casa. Hace apenas unos minutos habíamos dejado a Mimi en su casa, y el término casa era mas bien modesto para la mansión en la que vivía. En el camino de regreso le había dado una versión acortada de los hechos de la noche anterior. En cuanto vio mi rostro me pregunto lo que había pasado pero no quería tener esta conversación con Mimi a un lado.
-Vamos Tai, ya recibí este sermón de mi madre, no necesito escucharte a ti también. – dije mientras cerraba mis ojos y me recostaba en el asiento.
-Tu madre es una persona sabia, deberías hacerle caso.
-También piensa que tú y yo deberíamos casarnos en el futuro. – dije sonriendo. – ¿Cres que también deberíamos hacerle caso?
Tai puso una cara de asco como si le hubiera olido algún alimento en descomposición.
-Por favor no lo digas ni en broma. ¿Sabes lo difícil que ha sido sacarle esa idea a mi madre desde que la tuya la sugirió? Es como si me pidieran casarme con Kari.
Mi historia con Tai era algo agridulce. Éramos amigos desde que tenía memoria, siempre habíamos sido vecinos y nuestras familias se conocían muy bien. Tai había sido mi cómplice en incontables travesuras, me había contagiado su amor por el futbol, al punto de que teníamos nuestro propio equipo cuando a penas teníamos 7 años. Siempre lo vi como un amigo casi hermano.
Hasta que llego la adolescencia, y todos eso malditos cambios hormonales. Dormir juntos ya no era tan inocente y cómodo como antes, esos roces accidentales me hacían pensar cosas que no debía pensar. Nuestra cercanía me hizo ver una relación romántica donde no había mas que sentimientos fraternales, al menos por su parte. Cosa que quedo muy clara cuando empezó a salir con chicas. Los celos me hicieron distanciarme, pero me di cuenta de que eso era aun peor que el amor unilateral.
Si, me convertí en ese cliché la chica enamorada de su mejor amigo. Aun ahora, aunque los sentimientos han ido desvaneciéndose, aun me emociono al saber que pasaremos un tiempo juntos, aunque él no se entere de nada y suelte comentarios como que casarse conmigo es igual que casarse con su hermana Kari. Mas claro no puede estar. Sea que sepa o no de mis sentimientos, es claro que la línea esta trazada. Una línea que no estoy dispuesta a cruzar.
-No te preocupes príncipe encantador, yo tampoco tengo el más mínimo deseo de casarme con alguien tan despistado como tú. – Él sonrió ante el apodo, así lo llamo una de sus novias, y no pude evitar meterme con él, pues estaba muy lejos de ser príncipe o encantador.
-Ríete todo lo que quieras, pero eso no cambia que mi vida amorosa es mucho mas prolifera que la tuya.
Eso me molesto de alguna manera. Para él era fácil entrar y salir de una relación pues no tenia a su amor unilateral cautivándola constantemente.
-Eso no te convierte en un príncipe encantado, solo en un mujeriego. ¿Y quien te dice que mi vida amorosa no es prolifera? ¿Por qué tendría que contarte con quien salgo o dejo de salir? No te des tanta importancia Tai, eres mi amigo no mi padre. – Y teniendo en cuenta lo poco que hablaba con mi padre esa no era una buena referencia. Pero creo que había dejado claro mi punto
-¡Vamos! Ahora me vas a decir que tienes miles de novios escondidos por ahí.
Estaba verdaderamente empezando a enojarme. - ¿De verdad me estas diciendo esto Taichi Yagami? Si no sabes nada de mi vida amorosa es porque así lo quiero yo, y no es de tu incumbencia.
Nos detuvimos de repente. En medio de la conversación habíamos llegado al complejo de departamentos.
Los dos nos quedamos en silencio por un rato, hasta que Tai rompió el silencio. – ¿De verdad nos estamos peleando por esto? – dijo girando su cuerpo hacia mi asiento.
-¡Tu empezaste!. – dije aun enojada y me giré a verlo también. – Sabes lo mal es que tu amigo te haga comentarios sobre lo poco atractiva debes de ser porque tu vida amorosa no esta llena de una lista interminable de chicos.
-Oye no, no pongas palabras en mi boca. Nunca dije que fueras poco atractiva. – dijo el
-No lo dijiste, pero eso diste a entender. Mira no tengo porque contarte nada, pero en este momento estoy saliendo con alguien. – dije la mentira mas grande del mundo sin apenas parpadear.
-Ah sí. – dijo el con cautela. – No es que te este cuestionando, pero no tiene mas de 3 días que tu madre se estaba quejando que su hija no salía con nadie
-Mi madre no lo sabe todo. Y no le cuento por qué haría un gran alboroto por esto. Así que mas te vale quedarte callado. – dije mientras me giraba para salir del auto. Un minuto más aquí y no sabia de que otras cosas seria capaz de inventar.
- Muy bien. – Me dijo una vez que ambos estábamos fuera. – Lo siento de nuevo Sora, sabes que no fue mi intención herirte. Yo solo lo decía de broma. No tienes que sentirte presionada por esto.
-No me siento presionada, solo estoy harta de que la gente hable de mi vida amorosa o la falta de ella. De ahora en adelante esto es un tema tabú entre nosotros. – dije caminando hacia la entrada.
Tai me siguió y entramos juntos al elevador. – De acuerdo, pero solo para estar seguro. Esto incluye tu vida amorosa, o el tabú es para cualquier tema amoroso. – dijo el sonando genuinamente confuso.
A veces me sorprendía que Tai hubiera sobrevivido todo este tiempo siendo tan despistado como era. Quería decirle que incluía también él o cualquiera de sus relaciones, pero un pedazo masoquista de mi me lo impidió.
-Me refiero a la mía, si tu quieres seguir atormentándome con la tuya puedo escucharte. – el sonrió de oreja a oreja y no puede mas que imitarle.
Cambiamos de nuestra conversación hacia temas triviales como si todo esto no hubiera pasado. Llegamos a nuestras casas rápidamente y nos despedimos como siempre. El se dirigió a su casa mientras yo lo veía partir.
El día de hoy había estado particularmente inspirada por la llamada de Akira. Y ahora tenia un novio inventado. Volví a recordar las palabras de Akira y no puede evitar sospechar de sus intenciones. Era claro que llevar a su hermana a las clases no era su verdadero motivo, especialmente por su insistencia en que yo diera la clase. No me parecía mala persona, pero no parecía particularmente el tipo de hermano que se preocupa hasta ese punto. Pero, sin esa excusa no quedaban muchas explicaciones plausibles. La mayoría de ellas descabelladas. Que me avergonzaba de solo pensar que se me habían cruzado por la mente.
¿De verdad alguien como él se tomaría toda esta molestia solo por conocerme? Me parecía irreal, y precipitado por su parte, pero no era tonta como para creer la excusa que él me había dado. Con este pensamiento en mi mente había terminado inventando una relación que no existía.
Me deje caer en mi cama, apenas había empezado a cerrar lo ojos cuando escuché un mensaje llegar. Pensé seriamente en ignorarlo, pero podría ser algo importante así que terminé revisando mi celular.
-Hablando del rey de roma…- susurré mientras veía el nombre en la pantalla. Akira.
Era un mensaje con su agenda, decía con detalle los días y horarios en los que estaba disponible. Dude unos minutos sobre si responder o no. Estaba realmente considerando la posibilidad de gustarle a alguien tan famoso como él. Hasta este momento solo había pensado en la posibilidad de que el estuviera interesada por mí, pero no me había dado cuenta de que esa era solo la punta del iceberg.
Sacudí mi cabeza, estaba dando demasiadas vueltas a una situación que aun no se desarrollaba ¿Y si el realmente tiene una hermana a la que idolatra al punto de hablar con una desconocida para programarle unas clases de ikebana? ¿Y si estaba asumiendo cosas que me exponían a hacer el ridículo? Me dieron escalofríos solo de pensar que todo esto fuera real, y terminara quedando como una tonta al pensar que alguien así se interesara por mí.
Decidí que lo mejor sería era dar la clase muestra y no pensar nada al respecto. Ya evaluaría la situación una vez que se presentará. Si, ese era la mejor manera de averiguar las cosas.
Le mande un mensaje con la hora y el día, y tire el celular lo más lejos de mí. Por hoy estaba bien de pensar en chicos. Por hoy me consentiría con un buen libro y una tarde conmigo misma.
¿Quién necesitaba a los hombres después de todo?
Hola.
Después de casi dos años volví a retomar esto. Lo cierto es que ya había avanzado algo pero soy la desorganización personificada y me fue imposible encontrar el documento donde tenia lo que había avanzado. Entonces por mucho tiempo lo deje abandonado. Hasta hace poco que vi a una de mis escritoras favoritas de fics actualizando y terminando muchos de sus fics, lo cual me dio mucho gusto, y pensé en que ahora que tenia demasiado tiempo libre, bien podría dedicar una parte a terminar mis historias pendientes.
El problema es que soy buena iniciando una historia pero me cuesta desarrollarla. Así que no estoy segura de que logre acabarlas, pero por lo menos lo intentaré. He llegado a una parte de mi vida, después de 12 años de estudiar una carrera interminable, que deseo dedicar tiempo a las cosas que solían gustarme, y una de esas siempre fue escribir. No estoy segura de cuando empecé aquí, pero leer fics fue el inicio de muchas cosas para mi, por lo que le tengo un especial cariño.
Y bueno, en cuanto a la historia la verdad es que no tiene ningún tipo de estructura, no se hacia donde quiero que se dirija por lo que es difícil desarrollar algo así. Además como les dije, me puse a escribir muchas cosas de nuevo, y no me di cuenta que parte de lo que faltaba en realidad ya lo había publicado, como dije desorganización personificada, pero hasta eso la yo del pasado tenia ideas muy similares a la yo del presente. Entonces solo tuve que hacer algunos cambios, pero si hubo cosas que tendré que rehacer para que coincida con lo que ya había dicho...
En fin, lo cierto es que no estoy segura de que alguien lo lea, pero aunque sea a esas 3 personitas que lo marcaron para seguir la historia, les quiero dar el seguirla y terminarla. Porque se en carne propia lo que se siente esperar un fic que nunca tuvo una resolución.
Sin mas, espero continuar pronto. Bye...
