Disclaimer: Nada me pertenece, todo es de J. K. Rowling
Capítulo 4 : Things you never say too me
Ron no pudo ocultar su sorpresa al ver a Malfoy en frente de él, ¿Qué hacia ese mortifago en la oficina de Hermione? Se pregunto, estaba a solas con ella, instintivamente volteo a ver a Hermione para asegurarse que estuviera bien, no había señales de pelea, las varitas no estaban desenfundadas, no tenía los ojos llorosos, en pocas palabras estaba perfecta.
Malfoy no dijo nada, solo paso olímpicamente ignorando al mago, en su cara se veía una sonrisa socarrona y su porte como siempre era altivo, desdeñoso, Ron se interpuso en su camino dificultándole el paso, pero Draco ni siquiera se inmutó, solo esquivo al pelirrojo y cerró la puerta.
- ¡Hola mi vida! - exclamó Hermione caminando hacia el chico con los brazos extendidos, Ron la tomo de las muñecas evitando su abrazo.
-¿qué hace Malfoy aquí? – preguntó casi gritando, Hermione dejó de sonreír y se dio la vuelta dando la espalda a Ronald.
-Es difícil de explicar - resopló apartándose de su prometido, caminó hasta el gran ventanal de su oficina, no quería mirar a Ron, no estaba de humor para empezar otra discusión, últimamente peleaban por cualquier cosa y no quería que Malfoy fuera un motivo mas de pelea entre ellos.
-que haces a solas con un mortifago- sonaba enojado, por supuesto que lo estaba, su intención era sorprender a Hermione en su oficina e invitarla a almorzar lo último que quería ver era a ella con Malfoy, Hermione ya había aprendido a descifrar a Ron no en balde había pasado los últimos dos años viviendo con él, era cuestión de minutos para que eso acabara en gritos y reclamos.
-demonios Hermione di algo no te quedes callada, ¿qué hace ese aquí? - por el reflejo del ventanal ella pudo ver como ron se servía un trago, lo siguió con la mirada viendo con el pelirrojo se paseaba por la estancia - estoy esperando- demandó ansioso dejándose caer sobre el sofá, Hermione suspiro tratando de juntar valor para hablar. Vamos Hermione tu puedes se dijo así misma, junto aire y se armó de valor.
-Draco es mi nuevo asistente - soltó sin más encarando a Ron, su expresión cambio de inmediato, frunció el entrecejo y su rostro se puso rojo
- ¿es broma verdad? - Hermione negó con la cabeza
–Jessica se fue, no tenia tiempo para entrevistar a más personas así que …- intento justificarse
-así que decidiste contratar a Malfoy – completó Ron poniéndose de pie – acaso ya olvidaste todo lo que ese cabrón nos hizo, apuesto a que olvidaste el dulce apodo que te puso no es cierto, sangre sucia–
-Lo haces ver cómo que corrí a suplicarle a Malfoy para que trabajará conmigo, pero no es así –
- ¿entonces como fue?, no me digas- la interrumpió alzando su mano como queriéndola callar, gesto que sabía a la perfección molestaba a Hermione - Malfoy fue el que vino felizmente a trabajar para ti seguramente -
-fue una sugerencia de Kingsley, le pareció que las aptitudes de Malfoy eran buenas para el puesto y lo recomendó- Ron comenzó a reír
-bueno ese mortifago de mierda, ¿para qué es bueno Hermione?, ¿para torturar?, ¿para matar? Esa rata traicionera algo busca, Kingsley se volvió completamente loco-
-La política del ministerio es demostrar que no se le juzga a nadie por su condición mágica, estamos en una etapa de inclusión y como jefa del departamento de Relaciones Mágicas debo de poner el ejemplo, puede que Malfoy haya cambiado y dejado de ser un mortifago-
- en serio Hermione pensé que eras inteligente, ahora repítelo hasta que lo creas, el es el enemigo – le dijo recalcando la última palabra
-esa época paso, no te voy a decir que creo ciegamente en Malfoy y su cambio, es bastante simple, el necesita un trabajo y yo necesito ayuda, a eso se resume todo, no vamos a ser mejores amigos, ni nada más, solo es una relación estrictamente profesional y él sabe que a la primera se va de aquí, y lo mínimo que esperaba era que tú lo entendieras-
-Un Malfoy necesitando trabajar, hay por favor escúchate diciendo esa estupidez -
-ahora soy estúpida -
-es un Malfoy, esa gente se pudre en dinero, además no creo que él sepa trabajar-
-no pienso discutir sobre mi trabajo contigo Ron, esto lo hablamos desde hace mucho recuerdas, tu no te metías en mi trabajo y yo no me metía en el tuyo-
-eso era hasta que decidieras convertirte en santa Hermione y defender a ese hurón- escupió con rabia – te lo advierto, no quiero a Malfoy aquí, hablaré con Kingsley para que lo mande a otro lado-
-no harás nada, debes de aprender a vivir con ello, te guste o no Malfoy se queda- Hermione estaba perdiendo el control, tenía que defender la permanencia de Malfoy, no porque lo quisiera a su lado, pero sabía que si dejaba a ron interferir ahora lo haría en un futuro
- ¿es tu última palabra? – le preguntó acercándose peligrosamente hacia ella, Hermione retrocedió instintivamente hasta que chocó contra una vitrina pronto se encontró acorralada, Ron tenía un mal semblante, parecía iracundo – ¡contesta Hermione!, ¿es tu última palabra? - le gritó, la castaña permaneció inamovible y asintió ligeramente.
-perfecto, quédate con ese mortifago entonces- grito dándole un puñetazo a la vitrina, varios vidrios cayeron al piso seguidos de gotas de sangre, un corte profundo se veía en el brazo de Ron
-oh por Merlín, estas herido- dijo Hermione tratando de acercarse para revisar las heridas del chico
-déjame solo- el brujo la aparto bruscamente casi empujándola
-Ron estas herido- gimió con pesar la castaña
-no molestes-el chico se dio media vuelta y salió de la oficina, azotó la puerta del despacho de Hermione haciendo que los cuadros de la pared temblaran por el golpe.
Draco se puso de pie cuando escucho la puerta del despacho de Granger abrirse, ahí vio parado a Weasley, el mago parecía un toro enfurecido a apunto de atacar, tenia la cara roja y sangraba del brazo, el rubio aprovecho para retarlo con la mirada y darle una sonrisa de suficiencia
- ¿se te ofrece algo Weasley? - preguntó burlonamente
-escúchame muy bien porquería, te estaré vigilando, a nadie engañas mortifago, yo sé lo que eres y no dejare que dañes a Hermione entiendes - advirtió Ron
-sabes dónde encontrarme – fue la respuesta de Draco, Wesley gruño ante el comentario y paso al lado de él empujándolo, para acto seguido alejarse por el largo pasillo, se veía irritado por decir lo menos, Malfoy sonrió al ver que su presencia causaba un desequilibrio al ánimo del patético jugador se sintió poderoso, como cuando le hacia perder los estribos en el colegio.
Cuando Ron desapareció por el corredor Malfoy dejo su pose burlona y volteo hacia el despacho de Granger, había escuchado ese golpe y visto el brazo de la comadreja, no creía que el fuera capaz de maltratar la bruja, pero con alguien como él no podía estar seguro
-Maldita sea Lia ¿dónde estás cuando se te necesita? - maldijo por lo bajo, cuando salió del despacho de Granger su compañera no estaba, seguramente había salido a almorzar, aun así, su presencia le hubiera venido bien, Lia podría ir y revisar que Granger estuviera bien se quedó pensando unos segundos ¿y si lo ignoraba? total, eran problemas personales de Granger y no tenía que meterse, pero y si Weasley le había hecho algo, probablemente lo culparían a él, necesitaba asegurarse que siguiera viva.
Muy a su pesar entró a la oficina, fue muy sigiloso cuando giro la manija de la puerta tratando de no hacer ruido, lo primero que llamo su atención fueron los cristales esparcidos por el piso de madera salpicados de sangre, "eso explica lo de la comadreja" se dijo el rubio, "siempre actuando como un cavernícola", entonces dirigió su mirada hacia la izquierda y ahí estaba ella, acurrucada llorando sobre el impoluto sofá , no se le veía la cara, solo una maraña de cabellos y debajo unos sollozos.
Por un microsegundo sintió pesar, nunca le había gustado ver llorar a una mujer simplemente lo hacía sentir incómodo, él no sabía cómo reaccionar con delicadeza para consolar a una, sin duda no era el tipo de hombre que ofrecía su hombro para que ellas lloraran y ahora tenia a Granger en frente de él llorando por culpa de la comadreja. "patético" fue lo primero que se le vino a la mente, ¿porque lloraría por alguien como Weasley? Hasta que recordó lo sentimental y débil que siempre le había parecido la bruja.
Se aclaró la garganta para llamar su atención esperando que así dejara de llorar, pero tal pareciera que no lo escuchaba seguía hecha un mar de lágrimas -¿regresó más tarde? – alzo la voz
Hermione se sobresaltó al escuchar a Draco se quedó inmóvil pero no se atrevía voltear de la vergüenza que le daba que el la viera tan… vulnerable, sentía la presencia de Malfoy a su espalda ya lo imaginaba seguramente se estaba riendo de ella, no quería darle la satisfacción de que la viera derrotada así que se secó las lágrimas a prisa recobrando la compostura y volteó
-podrías haber llamado a la puerta Malfoy- dijo a la defensiva al ver al rubio parado enfrente de ella con los brazos cruzados pero su expresión no era la que ella esperaba, Malfoy se veía, contrariado, tal vez incomodo…, tenía el ceño fruncido y apretaba los labios formando una línea. Sus gestos distaban mucho de la sonrisa burlona que Hermione esperaba.
-eso hice, pero estabas llorándole a la comadreja y no escuchaste- escupió con la misma agresividad con la que Hermione le había contestado
Ella se levantó de golpe dispuesta a retarlo por lo que había dicho, pero le pareció desgastante así que resoplo con resignación y sacudió la cabeza
-no vale la pena- le dijo – ¿que se te ofrece? Pensé que irías a almorzar-
-eso iba a hacer, solo quería asegurarme que siguieras viva, no estoy dispuesto que me culpen si es que algo te pasa-
-no es tu problema lo que me pase- lo vio alzar una ceja al puro estilo de Severus Snape - estoy bien, ya me viste, sigo viva, por favor déjame tranquila- Malfoy asintió complacido
-Volveré en una hora, estuve revisando todo y esa asistente tuya era un desastre-
-Perfecto hasta dentro de una hora- respondió Hermione dando pie para que Malfoy saliera de su oficina, en cuanto el rubio cerro la puerta la castaña sollozó.
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Después de dejar a Granger en su oficina Draco fue literalmente arrastrado por Blaise hasta una modesta cafetería cerca del ministerio para poder almorzar, el lugar no era nada lujoso y estaba muy lejos de ser uno de esos finos bistrós de los que Malfoy solía ser cliente frecuente.
Era un local muggle, con ventanales en la entrada en uno de ellos tenía unas grandes letras rojas que ponían Caffe Grana las paredes tenían un horrible color amarillo huevo y en la manteleta se encontraban los paquetes de desayuno del día, Blaise lo había llevado ahí mientras elogiaba el english breakfast del local, al rubio no lo apeteció en lo absoluto y optó por pedir un sándwich de queso fundido
-dime ¿qué tal tu primer día con Granger?
-nada del otro mundo, Granger parece ser bastante civilizada, no creo que tengamos problemas -
-es brillante en su trabajo, sabes todos dicen que sin duda va a ser la primera ministra de magia nacida muggle, Kingsley la esta preparando para cuando se jubile-
-no lo dudo, sabemos el aprecio que tiene por el trio dorado, si pudiera nombraría a Potter ministro ahora mismo –
-Potter se escogió por ser auror, eso de la política no sé le da muy bien, creo que como ministro sería una calamidad, Pero cielos, ¡Granger! es perfecta para el puesto, he escuchado maravillas de ella, pocas veces hemos coincidido así que a lo mucho la he saludado en alguna junta con el ministro, pero los demás jefes de departamento no dejan de elogiar su inteligencia, sensatez, habilidad mágica, y por supuesto su belleza- Draco alzo la ceja ante el comentario de Blaise
-por lo visto tu tampoco, ¿ya te embrujo acaso?
-vamos Draco, no me digas que no es una chica muy hermosa, ya no tiene esos horrendos dientes de conejo, esa maraña de cabello por fin se le aplacó, además es muy bella –
-no puedo creerlo Blaise – dijo Draco haciendo una mueca de desprecio – te gusta Granger-
– pues no como para quitársela a Weasley, a mí me interesa alguien más, pero soy hombre y se apreciar la belleza, no puedo creer que no te hayas dado cuenta de eso-
-¿quieres saber que veo en Granger? - preguntó, Blaise asintió ansioso por saber la opinión que su amigo tenia de la castaña – veo en ella a una compañera de trabajo, yo no la veo como mujer, es solo alguien con quien trabajo-
-por favor, no puedes ser de piedra, apuesto a que pronto caerás muerto de amor por ella, vamos, así como es de hermosa por fuera tiene que serlo por dentro, ni siquiera alguien como tú se podría resistir -
- se va a casar con Wessel-
-en seis meses, pero muchas cosas pasan en seis meses-
-no digas idioteces-
-pues si te interesa saber he escuchado que no están bien, en la fiesta de la semana pasada se les vio discutiendo, ella estaba llorando, nadie sabe por qué-
-así que ya es costumbre que llore por su culpa- dijo Draco casi en un susurro, pensado en Granger, era una lástima que ella le llorara a esa comadreja, pero era lo que ella quería, ¿había peores formas de caer? Se preguntó Malfoy
-que dijiste? -
-que no me interesa Blaise – atajo contundentemente, la mesera se acercó a ambos magos dejando sus respectivos desayunos enfrente de ellos, llenó nuevamente las tazas de café y se fue hacia la barra no si antes dedicarle a Malfoy una sonrisa coqueta.
-no lo puedo creer, aun tienes el toque, quien lo diría- exclamó Zabinni dándole un sorbo a su café, era tan típico de Malfoy a cualquier lugar donde fuera había una o dos chicas coqueteándole descaradamente
- ¿alguna vez lo perdí? – preguntó con un tono de indignación examinando su desayuno antes de darle una mordida al sándwich
- a que no adivinaras a quien me encontré en el ministerio -dijo Blaise, Draco no respondió solo lo miro expectante esperando que Blaise hablara – a Weasley- Draco gruño cuando escuchó el nombre del pelirrojo.
- yo también lo vi, el idiota hizo berrinche por verme ahí en la oficina de su prometida, me advirtió que estaría vigilándome- Blaise soltó una risa al escuchar a Draco, imaginaba perfecto que algo así pasaría, él estaba en el elevador yendo a su oficina cuando Weasley apareció ahí
-sabes lo primitivo que es Weasley, se siente tan importante desde que entró a los Chundley Cannons, siente que es de la realeza-
- Weasley nuestro rey – completo Draco –sabemos qué está ahí solo por ser amigo de Potter, vamos el soquete no tiene una pizca de talento en las venas, vive a la sombra de San Potter y de Granger-
-¿qué le habrá visto Granger? - se preguntó Blaise
- sabes que está enamorada del desde el colegio - Malfoy le dio un sorbo a su taza de café, casi lo escupe al probarlo -ugh que demonios es esto, sabe asqueroso-
- perdone su majestad, olvidaba que tú solo tomas café importado de primera calidad –
-gracioso – respondió el rubio apartando la taza y quedándose solo con el jugo de naranja
-si sabes que podrías volver a tu vida anterior solo con aceptar la mano de Pansy verdad, sufres por qué quieres –
- no en esta vida, primero muerto antes que someterme a los caprichos de Pansy –
-seguro, podrías volver a tener tu nivel de vida en dos segundos-
-es un límite infranqueable, ya decidí y seguiré como hasta ahora, con algo de suerte pronto le demostraré a mi padre y los Parkinson que puedo ser independiente
- ¿qué dice tu padre de tu nuevo trabajo?, sabes no le va a gustar la idea de que recibas órdenes de Granger-
- no me interesa si le parece o no, hasta ahora no he sabido de él y mejor seguir así-
-¿habrá desistido de su loca idea? -
-no lo creo, no tarda en manifestarse –
- será mejor que te prepares, cielos si que es difícil tener como padre a alguien como el–
-Dímelo a mí – resoplo con pesar Draco, el rubio sopeso las palabras de Blaise, su amigo tenía razón Lucius estaría furioso al saber que era el asistente de Granger, no iba a aceptar la idea tan fácilmente, haría hasta lo imposible para que renunciara
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Para Hermione fue una calamidad el resto del día, trato de no pensar en su pelea con Ron, pero ese evento venía a ella una y otra y otra vez, las frases de él le tronaban en la cabeza con un eco tan grande que la hacían sentir culpable, como si de verdad estuviera traicionando a sus amigos.
Por fortuna tenia bastante trabajo como para distraerse, ella y Draco se habían enfrascado tanto en sus pendientes que no se dieron cuenta de la hora, estaban consientes que eran más de las seis, Lia se había despedido de ellos a esa hora, pero lo minutos de consumieron y las seis de la tarde pasaron a ser las nueve de la noche, fue hasta que las campanadas del reloj del atrio les avisaron de la hora a ambos.
-¡vaya que tarde es!- exclamó Hermione – creo que aquí dejamos todo, lo bueno es que avanzamos mucho – comentó levantando y acomodado el desastre en su escritorio
– lo lamento, te dije que no sería esa clase de jefa y veme te tengo aquí hasta tarde- bromeó y soltó una risita, Draco la miro fijamente con una expresión de desconcierto ¿a qué venia toda esa verborrea de la chica? Tal parecía que después de cierta hora se ponía a hablar hasta por los codos
- soy muy mala con medir el tiempo, en la biblioteca no me daba cuenta hasta que madame Prince me sacaba- Draco recordaba esas épocas en Hogwarts era habitual que ella se la pasara en la biblioteca, la había visto ahí varias veces, devorando sus preciados libros – pero no sé por qué te digo esto- añadió ella.
- no te agobies Granger no es como para flagelarse por eso, ¿se te ofrece algo más? – pregunto con hastío el rubio
-no, nos vemos mañana recuerda que …-
- si hay que coordinar la visita de delegaciones de Alemania y Bélgica del siguiente mes, mandaré algunas cartas mañana, no se te olvide el desayuno con el comité de criaturas mágicas de mañana-
-no lo olvido- respondió Hermione, Draco asintió y salió de inmediato de la oficina dejándola sola herms resopló cansada, trató de organizar su oficina para que no se viera mal, ¡qué día! Pensó, estaba completamente exhausta, no tenía fuerzas para nada más y solo rogaba poder llegar a casa tomar un baño y descansar, sonaba tan idílico el plan hasta que recordó que Ron la estaría esperando y seguramente continuarían la pelea sobre Draco en su apartamento sin muchas ganas Hermione tomo su bolsa, se colocó la túnica y se dirigió a los elevadores.
Los pasillos estaban vacíos ni siquiera los elfos qué apoyaban en el aseo del ministerio estaban trabajando, por el corredor solo se escuchaban las pisadas de Hermione hacer eco era algo tenebroso nunca le había gustado estar tan tarde en el ministerio y esa era una de las razones, el lugar se sentía frío y lúgubre lo pasillos lucían más oscuros en la noche.
Tan pronto como salió del ministerio fue a un callejón cercano para poder aparecerse, segundos después se materializó ante ella una monstruosa torre de acero y vidrio, en ese edificio estaba el obsceno y pretencioso pen house que compartía con Ron desde hace más de año y medio, salió del callejón que estaba enfrente de la torre donde aprovechaba para aparecerse y caminó al recibidor
-buenas noches señorita Granger- saludo el portero del edificio abriendo la puerta
-hola Charles, muchas gracias-
-¿largo día en la oficina? - pregunto al ver a una cabizbaja Hermione
-vaya que sí, ¿dime ya llegó Ron? -
-El señor Weasley acaba de llegar hace 20 min- Hermione asintió y le agradeció al portero, se metió al elevador
Se quedo recargada contra la pared sin atreverse a apretar el botón, quería algo de paz por un poco más de tiempo, sin embargo, la mirada chismosa del portero la hizo apretar el botón con el número 22.
Las puertas de elevador se abrieron, salió al pasillo, al final de él estaba una gran puerta de color negro que en el extremo derecho ponía PH, con paso lento se dirigió a la puerta.
Por fin entró a su casa, era un departamento con ventanas de piso a techo, con piso de mármol, y acabados de lujo, las paredes estaban pintadas de un gris perla, a lo lejos se veía el ayuntamiento de Londres en su máximo esplendor, era lo único que rescataba del frio departamento, la hermosa vista del Támesis.
Escucho unos ruidos provenientes de la cocina como si revolvieran los cajones
-ron, ya llegué – colgó su abrigo en el closet que había cercano a la puerta y dejo su pesado maletín al lado de la puerta.
-llegas tarde- le dijo ron saliendo de la cocina, en la mano llevaba una botella de champagne y dos copas, Hermione dirigió su mirada hacia su brazo ya se le veía bien, como si nada le hubiera pasado.
-tenia mucho trabajo-
-que extraño, se supone que para eso está Malfoy ahí ¿no?, para ayudarte con todo- dijo sarcásticamente
-es su primer día, aún no sabe-
-estúpido Huron - mascullo Ron
-como sigue tu brazo-
-no fue nada – minimizó la herida que se había hecho Hermione se acercó a él y acaricio el brazo que ya tenia cicatrices
-no quiero que peleemos, no por Malfoy- pidió Hermione tomando de la mano a Ron, el pelirrojo hizo una mueca de disgusto, pero no dijo nada.
-Ron yo te amo, no me gusta pelear, por favor confía en mi-
-tú ganas, solamente prométeme que te cuidaras, no le des mucha confianza a ese, es una serpiente y no sabes cuando te va a traicionar – Hermione asintió levemente
- ¿y esa botella? - le pregunto Hermione tratando de cambiar el tema de conversación – estamos celebrando algo? -
-sí, recuerdas que te hable de los partidos de exhibición del Golden all stars Quidditch – Hermione asintió, como olvidar la furia/ berrinche de ron cuando se enteró que Cormac Macgglagen había sido el elegido para representar a Inglaterra como el guardián más valioso y no el.
-Resulta que Macgglagen se lastimo la muñeca esquiando en Suiza debe de guardar dos semanas de reposo, ¡no es eso genial! - exclamo feliz
-¿Que Cormac se lastimara?- preguntó confundida
-sí, a que no adivinaras a quién escogieron para ir en representación de Inglaterra -
-a ti –
-no puedo creerlo, hoy hable con los directivos de la liga me pidieron ir en su lugar , puedes creerlo, seré un all star – Ron estaba que no cabía de la felicidad, era lo que siempre había soñado poder ser un jugador de quidditch famoso, ahora estaba convirtiendo ese sueño en realidad, era titular de los Chundley Cannons, y ahora lo escogían par un all stars, solamente le faltaba llegar al mundial de Quidditch para ser completamente feliz, le sirvió champagne a Hermione para brindar.
-empieza en tres semanas, tengo poco tiempo para entrenar, pero creo que me acoplare bien a mis compañeros –
-Ron, te acabas de lastimar el brazo- dijo Hermione señalando las cicatrices del pelirrojo
-fue superficial, nada como una fractura de muñeca, estaré bien-
-recuerda que cuando de bipartiste tardaste semanas en recuperarte-
-¡demonios Hermione!, ya te dije que estoy bien, son solo unos cortes, suenas como mi mamá-
-me preocupo por ti-
-déjalo así, mejor deberías decirme que iras a los partidos-
-sabes que sí Ron-
-esa es mi chica- dijo orgulloso el pelirrojo besando a Hermione la castaña respondió el beso del chico dulcemente, pronto Hermione trato de llevar las cosas más allá besando el cuello de su prometido, hacia mucho que hacían el amor, ya habían pasado meses. Con sus manos recorrió el fuerte y gran torso de Ron acariciándolo, trató de deshacerse de la playera del pelirrojo.
-hey, con calma- dijo Ron separándose incómodamente de Hermione acomodándose la ropa – salgo mañana para Turquía, todavía tengo que acomodar mi maleta, dejémoslo para después te parece-
-¿te vas tan pronto? - preguntó Hermione decepcionada
-soy de los últimos en llegar a la concentración Hermione- Ron vi el semblante de tristeza de Hermione, era mirada era una mezcla de tristeza, resignación y decepción. – tu comprendes verdad-
-no te preocupes, es solo que siento que hemos estado muy separados últimamente-
-pues tu te la vives en el ministerio-
-no es mi culpa sabes que trato de llegar temprano-
-si lo sé, nunca es tu intención, no te preocupes, se que es temporal la situación-
-¿disculpa? ¿Como que temporal? – Ron se bebió de golpe su copa de champagne y se dirigió a la habitación ignorando las preguntas de Hermione, sobre la gran cama había una maleta y alrededor la ropa que había seleccionado para llevar en su viaje - ron dime a que te refieres con temporal- insistió Hermione tomándolo del brazo
-pues ya sabes, pronto serás la señora de Ron Weasley- Hermione no pudo evitar soltar una risita burlona, le pareció gracioso que Ron pretendiera que se hiciera llamar la señora de Ron Weasley
-¿qué es gracioso? - pregunto seriamente
-en serio lo preguntas, "señora de Ron Weasley" por favor dime cuanto te costé para que deje de tener mi nombre y apellido-
-nos vamos a casar Hermione, y como parte del equipo Weasley pretendo que tomes mi nombre y me sigas a donde vaya, eso hacen las parejas casadas-
-espera, déjame ver si entiendo, pretendes que renuncie a mi trabajo para ser ama de casa-
-brillante Hermione, 10 puntos para Gryffindor – vocifero en alto Ron, Hermione lo miro furiosa, sabia lo mucho que le molestaba que el usara ese tipo de frases con ella
-no pienso dejar mi trabajo-
- las esposas de mis compañeros van con ellos a todos lados, a los entrenamientos, a todos los partidos, viajan a su lado y no se despegan de ellos-
-por qué no tienen nada que hacer, ellas solo viven para verse lindas, comprar ropa costosa y exhibirse ente todos como las perfectas esposas, yo tengo un trabajo en el ministerio una carrera propia, no vas a pretender que me pegue a ti como un parasito-
-lo que pretendo es que me des tu apoyo Hermione, una vez que te cases conmigo no permitiré que trabajes-
-te has vuelto loco, no voy a dejar de trabajar -
- no te va a faltar nada conmigo, vivimos bien tengo dinero, soy famoso, ¿qué más se puede pedir? - Hermione veía a Ron como si fuera otra persona, le parecía inverosímil todo lo que él decía, ¿quién rayos es este tipo? Se pregunto.
-¿tú me quieres no? - pregunto Ron abrazando a Hermione de la cintura y atrayéndola hacia él, ella a falta de palabras asintió- yo también, te quiero en mi vida, pero solo para mí, dime ¿qué tiene eso de malo? -
-ron no puedo quedarme en casa sin hacer nada, me volveré loca sin tener un propósito-
-yo te necesito a ti, piénsalo de esta manera, tu nuevo trabajo será ser mi esposa-
-es ridículo Ron, no voy a renunciar, sabes lo mucho que me costó llegar ahí-
-no lo necesitas, mira el departamento que conseguí para nosotros, que más quieres Hermione-
-mi propio dinero, sentirme útil, no estar detrás de ti cargando tus medallas y trofeos como un elfo doméstico, quiero ser tu esposa, pero seguir siendo Hermione Granger –
Ron estaba a punto de perder los estribos y contestarle a Hermione, pero las llamas de la chimenea de la sala se encendieron, de esas fulgurante llamas verdes se escuchaba la voz de Harry
-Hey, ¿hay alguien en casa? - pregunto el auror casi gritando
-es Harry- dijo Hermione
-terminaremos esta conversación después – sentencio Ron caminando a la sala para responderle a su amigo.
Hermione se sentó en la cama a pensar , no sabía que Ron pretendiera que ella se consagrara a él en cuerpo y alma cuando estuvieran casados, en realidad nunca habían hablado sobre sus planes como pareja, pero jamás hubiera pensado que sus ideales fueran diametralmente opuestos a los de Ron, ella lo amaba, pero sentía que Ron quería cambiarla, con un movimiento de varita atrajo su copa y la botella que Ron había dejado sobre la mesita de noche, se sirvió un poco mas del liquido dorado y se lo bebió casi de golpe.
Señora de Ron Weasley, acaso era lo que se esperaba, que fuera la señora Weasley y dejara su nombre, en qué momento era más importante el nombre de Ron que el de ella.
"Cuanto te costé" resonó en su cabeza, casi de inmediato miro el grosero y llamativo anillo que adornaba su mano izquierda, era una monstruosidad de joya, un anillo de oro blanco coronado con un diamante rectangular de tres quilates el cual estaba rodeado por 25 pequeños diamantes, con el Ron y ella se habían comprometido.
Lo recordaba como si hubiese sido ayer fue durante la final del campeonato de Quidditch de Inglaterra hace un año, ella animaba desde el palco que Ron les había reservado, había sido un juego bastante competido, el marcado era 150-160 las arpías de holyhead iban ganando, claro hasta que Jeremy Taylor buscador de los Chundley Cannons atrapo la snitch asegurándole a su equipo la victoria.
Todo el público vitoreaba la victoria de los Chundley Cannons, los fans les aventaban flores a los jugadores que daban la vuelta al campo en una formación de diamante, el público deliro cuando vieron a Ron acercarse al palco donde estaba Hermione y sacar una caja de cuero rojo varios gritos de sorpresa y jubilo se escucharon cuando Ron le propuso matrimonio, ella sin dudarlo un segundo dijo que sí.
El sonido de la puerta cerrándose la trajo de vuelta al presente
- ¿Ron? - pregunto levantándose – cariño- repitió, pero nadie contestó, para cuando llego a la sala la chimenea estaba apagada y Ron se había marchado.
