Recuerdos poco favorables del fin de la FBC rondaban en la memoria de Keith al ver a todo el equipo reunido. Esas situaciones se presentaban antes de un cambio radical o para dar malas noticias.
–Jill nos notificó en cuanto volvieron a tener bajo custodia al sobreviviente, tardamos por todo lo que implica volver a cubrir el helicóptero. –Explicó al comenzar a quitarse el equipo y prendas para el clima de las montañas. –¿A qué se debe la reunión de emergencia? –Continuó el experto en comunicaciones al ver a cada integrante del equipo en sus respectivos asientos junto a Heisenberg. –¿Es debido al reporte del equipo de Chris?
Redfield apareciendo cuando menos debía ser mencionado y era algo peculiar para tomar en cuenta. Su legado de descuidos salía a relucir cuando las esperanzas se desmoronaban cual torre de naipes.
Parker Luciani dió un paso adelante para hablar como el líder que era y encarar las consecuencias de la tan desastrosa misión encomendada los pa BSAA.
–Hace unas horas fuimos alertados por la HQ. –Fueron sus primeras palabras al dirigirse a las científicas y a los agentes de la organización, no sin antes buscar la aprobación en la mirada de Valentine. –Esta misión llegará a su fin el día de hoy. –Declaró esperando toda clase de reacciones dentro del grupo.
Las expresiones desencajadas ante tal noticia no se hicieron esperar.
–Pero…–Apenas pudo hilar palabras la micología quien cuestionaba en voz baja. –La investigación de la mutomiceta. –Tapando sus labios con ambas manos, estaba sorprendida con el abrupto final.
La castaña buscaba una mirada que le diera conforte, pudiendo encontrar una expresión de preocupación por su estudio de la megamiceta en el joven Gibson quien negaba en silencio.
–Debe ser una maldita broma ¿Cual es el motivo? –Cuestionó Heon quien aún procesaba el recorrido desde aquel día en el que fueron enviados a los escombros humeantes.
–¿Saben que tenemos bajo custodia aún sobreviviente y portador del Cadou? –Preguntó Azar señalando a Heisenberg.
El hombre de cabello cano sonrió de lado al confirmar que ese escuadrón estaba lleno de novatos poco experimentados.
–Redfield irrumpió las instalaciones principales de la organización. –Continuó la explicación dejando atónitos a quienes pedían razones suficientes para entender las nuevas órdenes. –Llevó consigo al resto de la familia Winters y lo que llamó una prueba de que en la BSAA están usando BOWS.
La doctora Chambers palideció al escuchar el nombre de su cónyuge mientras sentía desmayar al escuchar las acciones hechas en la base principal de la organización.
–Estaba buscándote en la HQ. –Aunó Valentine quien fue la responsable de leer el reporte de la base de Europa. –Destrozó parte del laboratorio.
–¿Se encuentra bajo custodia? –Cuestionó la virología.
Antes de poder responder las dudas sobre el atentado de la HQ, más preguntas fugaces se hicieron presente en el ambiente.
–¿La BSAA usa BOWS? –Preguntó en un tono agresivo la doctora Jane.
–Soy una BOW bajo las órdenes de la BSAA. –Dijo Valentine mostrando descontento con el desdén en las palabras de Attenborough.–¿Eso responde tu duda?
La rubia supo que se había expresado de la manera incorrecta ante una víctima del bioterrorismo.
–¿La BSAA está trabajando para desarrollar armas bio orgánicas? –Reformuló su pregunta evitando cualquier tipo de malentendido con la platinada.
–No, eso sería imperdonable. –Expresó alarmada la mujer de cabello corto. –La organización nació para detener a cada sujeto que juega a ser dios.
–A todo esto ¿Dónde se encuentra Redfield? –Preguntó Richter. el miembro del equipo que menos se involucraba en riñas estaba intrigado con la dirección que tomaba la misión e investigación sobre la villa liderada por Madre Miranda.
El piloto comenzó a preparar café en la cafetera enfocado en no perder la cordura.
–Se dirigió al Hospital Appelfeld Memorial para ser atendido junto a la familia Winters y el resto de su escuadrón. –Declaró Luciani.
–Mierda. –Expresó Errol sin pensar al decirlo en voz alta.
Estaban en medio de una tormenta de problemas la cual empeoraba conforme avanzaba el tiempo.
–Es el hospital donde... –Dijo Duncan al procesar la lluvia de revelaciones por parte del líder del escuadrón.
En definitiva habían dejando de lado la investigación del equipo de Chris ahora que todo era un caos.
–Si destruyeron mi laboratorio y fueron al hospital donde se le hicieron estudios a Rose, deben estar buscando información. –Llegó a la conclusión Chambers al notar un patrón en el actuar de Redfield. –¿Para qué?
Luciani acomodó su cabello buscando compostura.
–No lo sé. –Dijo al volver a tomar la palabra. –Pero de ahora en adelante son testigos protegidos por la información que saben y al estar tan involucrados con el caso de la familia Winters.
La inconformidad era notoria en el ambiente.
–¿Todos nosotros? –Preguntó Gibson tratando de comprender la situación.
–Todos. –Confirmó Valentine.
–¿Se dan cuenta que estamos en otro continente, sin dinero, sin acceso a tecnología y siendo cazados por un agente experto de la BSAA? –Preguntó con sarcasmo Osvaldo. –¿A dónde iremos?
–Sabía que era una pésima idea las clases impartidas por las científicas –Expresó Heon al recordar el inicio de la misión junto al equipo de Rebecca.
–Pudiste renunciar a tu puesto, idiota. –Reaccionó Jane quien entendía su lugar al trabajar en la BSAA.
–Estabas preguntando hace unos instantes si tus jefes creaban BOWS y ahora estás conforme. –Respondió el líder de BEP cuestionando la lógica de la doctora. –Que fácil es cambiar de parecer en este lugar.
–Una cosa es lidiar, alinear y sobrellevar el bioterorismo; y otra es contribuir a su legado. –Respondió la zoóloga.
La tensión era notoria, la confusión y frustración se reflejaba en las miradas.
–¿Qué es lo que prosigue, Parker? –Preguntó Lumley al sentir como la discusión general no los llevaba a ningún lado. –No podemos quedarnos a esperar a que seamos los próximos en la lista.
–No dejaré que nada les pase. –Dijo Parker para dar tranquilidad a sus agentes.
La risa del latino hizo que todos los presentes dirigieran la mirada en su dirección.
–Ni la BSAA estuvo segura contra Redfield. –Aseveró Osvaldo incrédulo ante las promesas de su líder.
–La HQ ha mandado a llamarme junto a Valentine. –Continuó el italiano mientras buscaba complicidad en su compañera. –Eso les dará tiempo para resguardarse ante cualquier represalia.
–Suena como una emboscada, Jill. –Interrumpió Rebecca al estar preocupada por los agentes ante la pobre respuesta de los altos mandos en la organización.
–Es posible que Chris solo estuviera buscándote y perdiera los estribos después de todo el tiempo que llevan separados. –Declaró la ex miembro de los STARS. –Además, debemos controlar el peligro que representa Heisenberg.
–Debemos comenzar a empacar ¿No es así? –Volvió a preguntar Lumley al recordar las últimas conversaciones con Cetcham antes de que también fuera testigo protegido durante el caso de la familia Baker.
–Si –Dijo Luciani sin dar más detalles.
Ketih asintió asimilando el proceso que sería resguardarse ante la posible caza de agentes.
–¿Quieres ir con nosotros a la HQ? –Ofreció Valentine a la virologa.
Chambers enmudeció ante la posibilidad de encontrarse con su pareja. Habían pasado meses desde la última ocasión en que tuvo contacto directo con Redfield.
–Debo meditarlo. –Respondió al ponerse de pie y dirigirse a la habitación de Heisenberg para resguardarse en la investigación de la megamiceta.
–¿Qué pasará con él? –Azar señaló a Karl quien se limitó a levantar los hombros.
–La BSAA tendrá la custodia del sobreviviente.– Respondió Jill aun meditando esa decisión.
Valentine estaba al tanto de lo que sería la estadía del jerarca dentro de la organización. Las constantes como minuciosas pruebas para evitar ser un peligro exponencial, el encierro voluntario, la falta de comunicación con el mundo exterior hasta demostrar no ser un peligro para la humanidad. Ella había pasado por ese proceso y salido victoriosa.
–Estoy frente a ustedes, pueden dirigirse directamente a mi.–Exclamó Heisenberg al sentirse dejado de lado.
Parker y Jill voltearon por unos segundos.
–La señorita Redfield me debe un favor de hace algunos años cuando deje mi retiro con tal de sacar a su gente de una isla muy peculiar. –Mencionó Luciani al recordar el favor especial hecho por Chris para salvaguardar a su pequeña hermana involucrada en una misión para desmantelar una base secreta de Umbrella en las paradisíacas islas.
La rubia negó en silencio sin dejar de ver a Heisenberg imaginando los problemas que daria al estar bajo la custodia de la mejor de los Redfield.
–No podemos involucrar a más gente cercana a Chris, ya corremos peligro por tener a Rebecca de nuestro lado.
Luciani masajeó su nuca buscando claridad ante un escenario poco favorable.
–Tienes razón. Jill. –Declaró con humildad.
–Me agrada que no seas de esos hombres que siempre quiere estar en lo correcto.
–Ya estamos viejos como para no haber aprendido nada durante el camino, es bueno ceder y ver la situación desde otra perspectiva. –Declaró con una media sonrisa. –Una perspectiva mucho más sabia que la mía.
La mirada de ambos estaba conectada como si pudieran leer la intención del otro, que era buscar lo mejor para el escuadrón.
–¿Y mi opinión no importa? –Cuestionó el jerarca aun esposado en su asiento. –Mierda.
Sonrió en silencio dándose cuenta la similitud de su situacional lo que vivió Ethan al recordar el momento en que el destino del rubio se debatía entre morir en el Castillo Dimitrescu o a manos de los Lycans.
–Podrán decidir si partir en barco o por carretera, serán llevados en los vehículos estacionados afuera. –Dirigió Luciani a su escuadrón. –Tienen menos de tres horas para alistar sus pertenencias.
No había nada por decir o argumentar ante una cuenta regresiva.
–Si, Capitan. –Respondieron en unísono y con desgano los presentes en el comedor.
Los pasos en las escaleras y las científicas dirigiéndose al precario laboratorio para desmantelar era el ruido que inundaba la cabaña.
–Karl, ve con la doctora Chambers para que te revise. –Ordenó Luciani al no dejar de lado la barrida épica proporcionada por Valentine.
–Estoy cómodo en este lugar, la vista es hermosa. –Dijo con sarcasmo al tener frente a él la estufa.
–Le puedo decir a Jill que te escolte.
La rubia sonrió esperando la respuesta de Heisenberg.
–Bueno, bueno, los dejaré solos. –Respondió al ponerse de pie y dirigirse a la sala.
Al pasar las cortinas plásticas se encontró con un trío de pequeñas mujeres moviendose cual coreografía para comenzar a guardar, seleccionar y descartar material peligroso como lo factible para seguir investigando en las manos adecuadas.
–¿Qué es esto? –Preguntó Elizabeth al tomar una bolsa sellada con material metálico dentro.
Duncan paró su caminar al notar el peculiar contenido.
–Las pertenencias que llevaba puestas el sobreviviente.–Dijo al acercarse al contenido. – Creo que son collares, un anzuelo ¿una brújula descompuesta? y anillos. –Dejó en el suelo una caja de papeles y vendas que serían incineradas en el exterior. –Estaban pegados a su cuerpo debido a las quemaduras en la piel.
Jane soltó con desconfianza la bolsa.
–No soy radioactivo. –Exclamó con molestia y un gruñido.
Attenborugh estaba asustada por lo que salió de la habitación.
–¿Quieres conservar esto? –Preguntó Liv al tomar la bolsa.
–Si. –Dijo al recargarse en la camilla a la espera de tener la atención de la doctora Chambers.
–Claro. –Caminó en dirección de Heisenberg. –Es parte de tu historia. – Depositando la bolsa en uno de los bolsillos del pantalón. –Listo.
La cercanía hizo presente el sutil aroma del shampoo de la científica que desprendía su cabello.
–Gracias, Doc…
Gibson entró haciendo de lado la cortina plástica para ofrecer su ayuda con el material pesado.
–¿Cómo te sientes? –Preguntó el australiano a su cómplice en la fallida misión de conquistar a la zoóloga.
–Esto me deja un sabor agridulce. –Respondió de manera sincera la castaña.
–¿Quieres un cigarro?
–Me encantaría, pero estamos junto a varios tanques de oxigeno.
–Es preferible terminar una misión a medias a no estar vivo. –Dijo al tomar la caja que Duncan había dejado en el suelo.–Nada vale tanto como la vida misma.
–Lo sé. Solo que había tanto potencial en…
–¿En el sobreviviente? –Preguntó en voz baja. –¿Viste el martillo gigante que usaba en la aldea?
Trataba de desviar el tema para quitar seriedad a la situación. El trabajo de años de Liv estaba por perderse.
–Si, lei el informe y vi las fotos.– Respondió Duncan. –¿Para que lo usaba? No había clavos de ese tamaño en toda la aldea.
Risillas se escucharon en el lugar.
–Quizá era para compensar la falta de tamaño en otras áreas.–Dijo el hombre con barba crecida de días al hacer una mirada poco discreta a su entrepierna.
Karl giró los ojos al escuchar los cuchicheos a metros de él.
–La doctora Duncan puede decirte si es verdad. –Dijo desde su lugar. –Ella vió cada centímetro de este titán dormido.
Liv mostró el dedo medio y una expresión de desagrado.
–Madame ¿Qué son esos modales? –Preguntó divertido al provocar esa reacción en la mujer.
El flashazo del recuerdo al repasar los oblicuos marcados, las cicatrices en el muslo y el vello crecido en tonalidades plateadas debido a las canas mostradas en todo el cuerpo era algo difícil de olvidar. El rubor debido a la molestia y la veracidad de haber sido testigo de la anatomía del jerarca se mostraba en sus mejillas.
–He visto setas más grandes que ese champiñón. –Respondió al dejar ver la poca importancia de ese acontecimiento.
Gibson asintió dando crédito a la respuesta creativa de la micología para después tomar tres cajas de material para desechar y salir al patio donde Richter había comenzado una fogata.
–Te veo afuera para fumar ese último cigarro.
–Claro.
Duncan regresó a sus pendientes tomando el lugar de Rebecca, para que la virologa le diera un último chequeo al sobreviviente.
–¿Tienes algún dolor?
–Solo me duele el ego, esa rubia me pateó el culo siete veces antes de caer al suelo.
–Muy bien. –Continuó la revisión. –¿Te sientes mareado?
–Me confunde todo lo que está pasando con quienes se hacen llamar los buenos, señora Redfield.
–No pareces sufrir alguna contusión. –Contestó después de revisar las pupilas de Heisenberg.
–¿Cómo será estar bajo la protección o mejor dicho el encierro de la BSAA?
Chambers meditó su respuesta.
–Depende de ti.
La diferencia entre Jill y Mia Winters era abismal. Valentine se había desgastado para demostrar su compromiso para erradicar el bioterorismo, mientras la esposa de Ethan se había encargado de esconder detalles tan importantes como la infección de su esposo.
Maletas se encontraban en el pórtico para ser acomodadas en los vehículos, material médico estaba estratégicamente escondido en el helicóptero y los soldados comenzaban a dialogar sobre la mejor idea para disiparse en todos los continentes.
–Me gustaría ir a un lugar soleado como Hawaii. –Declaró Jane al querer huir del clima arido de Rumania y sus montañas nevadas.
–No deberías decirlo. –Dijo Gibson al estar por fin a solas con la rubia.
–No creo que me traiciones. –Respondió Elizabeth al darle la maleta de sus pertenencias.
–Si me torturan terminaré haciéndolo.
–Podríamos escapar juntos.
Errol tropezó con la maleta trastabillando antes de preguntar: –¿Estás segura?
–¿En cuantos más puedo confiar?
–No sabes cuanto tiempo tendremos que estar deambulando con bajo perfil.
–Es un riesgo que puedo tomar. –Respondió Attenborough al sentirse aterrada de tener que estar sola sin nadie que pudiera resguardar su seguridad.
Faltaba menos de una hora para que la misión de Luciani como líder viera su fin.
–Capitán, la nave de la BSAA está aterrizando. –Declaró Heon quien tenía la vista frente al ventanal de la cocina y la cordillera como testigo de la llegada de los agentes.
–¿Estás seguro? –Preguntó sorprendido el italiano., esperaba la llegada de sus superiores mucho tiempo después de que sus agentes dejaran el área.
–Lo estoy, reconozco el logo de la organización. –Recalcó el asiatico al señalar la ventana.
Duncan entró al área donde Karl descansaba en una silla giratoria.
–Pequeña bellota, algo no está bien. –Dijo Heienberg al dejar de mecerse en la silla. –Siento la presencia de Eva.
El sonido de la nave comenzaba a hacerse presente en el ambiente auditivo de todos en la cabaña.
Liv pudo notar la veracidad de las palabras de Karl al ver su mirada, pero no entendía el contexto.
–¿Estás perdiendo el control del cadou?
–No. –Contestó al poner atención a su alrededor. –Algo se acerca, debes desatarme.–Dijon al mover las manos esposadas por Valentine.
El deber y el sentido común frenaban a la micología.
–No puedo hacerlo.
–Todos vamos a morir.
–No te pasará nada, te lo prometo.
El sudor comenzaba a escurrir por la frente del jerarca.
–Mierda. –Reclamó ansioso el hombre de cabello cano sintiendo como el tiempo se agotaba.
–Tranquilo, no pasa nada.
Duncan tomó la memoria y corrió a buscar a la única persona capaz de resolver el asesinato de los cientificos involucrados en el caso de la familia Baker.
El disparó de arma de fuego hizo estruendo en una de las ventanas, el silencio antes de caos ensordeció la cabaña, el miedo presente ante la inseguridad dejaba al descubierto la primer víctima.
–¡Todos al suelo! –Ordenó Luciani al notar la dirección del disparo –¡Hombre caído!
Heisenberg no tardó en agacharse incómodo al estar esposado y buscar andando de rodillas un lugar donde esconderse.
–¡Mierda, Duncan!
Karl pudo ver entre las ranuras de las ventanas aquella figura de donde provenía el ataque. El Helicóptero de la BSAA con signos de la mutomiceta en el acorazado.
Una nueva ráfaga se hizo presente mientras las pisadas en el pórtico hicieron estruendo antes de que Gibson cerrara la puerta tras dejar entrar a Richter.
–Es un escuadrón de la BSAA de Estados Unidos, capitán. –Declaró con la voz entrecortada. –Están atacandonos.
Luciani pudo corroborar lo dicho con anterioridad por Heisenberg, había algo en el acorazado de la nave que parecían manchas negras.
¿Era posible que fueran mancha de la mutomiceta?
Si lo era, ese escuadrón llevaba días esperando a que la gente de Luciani desaloja el lugar para acribillarlos.
¿Redfield les había avisado?
–Debes resguardarte ¿Que haces aqui?–Preguntó Keith al ver a Liv en la habitación de los hombres.
–Ellos deben venir por mi. –Declaró al dar la USB a Lumley. –Es la única respuesta al ataque.
Las armas del escuadrón estaban fuera debido a que Lumley sería quien las llevara los agentes.
–Quédate aquí y no salgas hasta que venga por ti. –Ordenó antes de llevar a la micologa cerca de un baúl para usar como protección.
Liv tomó una de las armas para salir y quedar en el marco de la puerta.
–Dile a Rebecca que lo siento. No tenía idea de que usarían mi investigación para esto.
–¿De que hablas, Duncan? ¡Duncan!
Los disparos se acercaban y aumentaban conforme pasaban los minutos. La nave parecía haberse estabilizado para dejar descender al resto de los agentes encapuchados.
–El agente Heon ha fallecido. –Dijo Valentine por el canal de radio.
La explosion provocada por la destrucción de la habitación de las mujeres dió a notar que estaban rodeados y que la caballería entraría por ese punto débil.
–Deja me adelanto para revisar el perímetro, ellos no saben de mis habilidades. –Dijo Valentine a Parker.
–No te arriesgues más de lo necesario, estaré todo el tiempo detrás de ti.
–Entendido, Capitán.
–Resguarden a las doctoras mientras Valentine y yo los cubrimos para salir. –Declaró luciano en la radio. –¿Entendido?
–Si, capitán. –Respondió Gibson quien trataba de levantar a Liv quien había caído de las escaleras después del disparo del lanzacohetes.
Aserrín y yeso de la estructura había empolvado la ropa de la micóloga quien se encontraba recostada en el suelo.
–Jane y Rebecca están en el sótano. –Declaró al australiano.
–Todas saldrán a salvo, descuida.
La caída no había sido grave, quizá una luxación y unos moretones.
–Lo sé, ve a quedar bien con ella.
Liv gateó hasta llegar a la sala para esconderse y encontrarse con el jerarca quien parecía estar congelado en su lugar.
Gibson y Lumley se encontraron camino al área de lavado entendiendo que debían llevar a las científicas al vehículo más cercano.
–Son los mismos hijos de perra que estuvieron en la aldea. –Dijo al ver acercarse a Duncan. –¿Podrías soltar mis manos ahora?
Granadas fueron lanzadas al interior de la edificación, haciendo que Karl usara sus habilidades para evitar que el explosivo soltara las esquirlas. Pero a cambio el humo enceguecedor nublo la vista del primer piso.
