Lala Lulu: Hola! Vamos a meternos a la habitación del Tiempo. Así que, aquí tienen hermosos y lindos momentos de convivencia con cada pareja. Levanto la mano y me declaro culpable de que me encantan las escenas de sexo con Bardock. De sólo imaginarlo, caigo al piso entumecida. XD Y si yo caigo, ustedes caerán al infierno conmigo ( ͡ ° ͜ʖ ͡ °) También estreno la otra historia (Lo sé, lo sé. Me prometí no hacer dos fic al mismo tiempo ¡Me he convertido en lo que juré destruir!) Y sí, desde ésta les advierto, que la otra ya de inicio drama…

¡Advertencia! Si ya has leído mi historia anterior sabrás que yo no escribo Lemon, sino Smut, mucho Smut. Smut es sabrosura primero, explicaciones después. Así que esto es para adultos ¡Porque soy una maldita pervertida!

No me pertenecen los personajes, son Creaciones de Akira Toriyama y Naoko Takeuchi. Hecho por un fan, para algún otro fan que ande dando vueltas por la Vía Láctea…

"Desvaneciéndose, desvaneciéndome

En el borde del paraíso

Cada centímetro de tu piel es un Santo Grial que tengo que encontrar

Solo tú puedes prender mi corazón en llamas,

En llamas, sí

Te dejaré marcar el ritmo

Porque no estoy pensando con claridad

Mi cabeza da vueltas, ya no puedo ver claro

¿Que estas esperando?

Ámame como lo haces, ámame como lo haces

Ámame como lo haces, ámame como lo haces

Tócame como lo haces, tócame como lo haces

¿Que estas esperando?

Ámame como lo haces, ámame como lo haces

Ámame como lo haces, ámame como lo haces

Tócame como lo haces, tócame como lo haces

¿Que estas esperando? ". Love me Like You Do, canción de Ellie Goulding.

Capítulo 28

Vegeta y Serena caminaban juntos para entrar al edificio donde trabajan. Ven a un par murmurar a sus espaldas. De seguro ya saben que el Ex de Serena, es el dichoso heredero de la Tierra. Ella se gira al sentir su Ki irregular, y ajusta su corbata antes de poner un pie en el Hall. —No les prestes atención… Me he dado cuenta, porqué nunca nos adaptamos socialmente en el trabajo. —Lo ve afilarle su mirada negra, como si pudiera dispararle. —Bueno, no es que a ti te importen esas cosas, pero de mi parte, es porque siempre he sido muy fanfarrona con todo lo de Darien, y me arrepiento de nunca haberles puesto un límite a mis compañeros de trabajo respecto a que se metieran en mis asuntos personales. —Vegeta gira la cabeza y levanta una ceja. —Sí, tenías razón… Es en gran parte mi culpa sus actitudes.

Vegeta da una sonrisita presumida, acomoda su flequillo y plancha un poco la solapa de su traje. — Me gustan tus trajes nuevos… Son másss… —Se acerca a su oído muy discreto. —Frescos. —Roza rápido el límite de su escote, e ingresan al trabajo. Serena pone los ojos en blanco y lo sigue desde atrás intentando refrescar su cara. Su Jefe es un caso perdido.

— ¡Buenos Días! —El Jefe de Área los encuentra en el elevador. —Ja, muchas noticias…— Señala con la vista arriba, dándoles a entender lo de las naves y todo el revuelo. —…Y curiosamente su área es la única que no bajó la productividad. —Mira a Serena muy relajada. —Señora Tsukino, si llega a tener algún altercado o necesita resguardo, o usted Señor Príncipe… —Les da a entender que se ha enterado del asunto del Ex.

—Gracias Señor, por ahora estamos en alerta. —Vegeta muy seguro, levanta el pecho.

—Es muy amable de su parte. —Serena se inclina, las puertas se abren. —Bueno, no hay que perder tiempo. Buen trabajo Señor.

—Buen trabajo. —El jefe de área les sonríe y se va a su piso.

—Hm, llevarse bien con el alto mando…Eso es nuevo para mí. —Vegeta bromea un poco, mientras cada uno va a su lugar. Se ha vuelto apegado a su trabajo, pero sólo es porque está con ella, más ahora en los almuerzos. Y recién ahora nota lo necesaria de ésta pantalla, si no los vieran como oficinistas comunes y corrientes, tendrían a las autoridades encima investigando y haciendo preguntas a todos a su alrededor… Cosa que al parecer, no ha pasado más allá de simples chismes y habladurías.

Mientras almorzaban, un pequeño grupo se acercaban a felicitarlos. De inmediato saltan cuando Vegeta los apunta con la mirada asesina y el ceño fruncido. Ni con la boca llena luce menos amenazante… —Ho-Hola, Emmm. No queríamos interrumpirlos, Jejeje. —La compañera de Serena se siente bastante nerviosa.

Serena mira a Vegeta que técnicamente quiere mandarlos a volar, pero ella se siente diplomática hoy. —Sí, lo siento. —Termina de tragar y toma agua. —Jaja, mucha hambre… —Se gira a ver a Vegeta y sólo gruñe en respuesta.

—Bueno, pues… Como nos enteramos que falta poco para su boda…Entre todos, nos decidimos a darles un pequeño gesto. —Le pasan el sobre, Serena lo abre y parpadea grande. —Le consultamos al Jefe de Área si sería apropiado y estuvo más que de acuerdo.

—Oh, es una Tarjeta de Regalo. —Serena toma la nota donde todos firmaron, deseándoles un feliz matrimonio. — ¡Gracias! —Sonríe brillante.

—Gracias. —Vegeta hace saltar a todos con su tono de voz grave, y revisa el regalo junto a su esposa. Presiona los labios intentando que no vean su sonrisa, no va a ceder en su orgullo frente a los subordinados. Pero le alegra el detalle y la sonrisa que le dibujaron a Serena.

Después del trabajo iban a retirar sus trajes para la ceremonia. Vegeta ve como Serena se desarma su moño y se deja el cabello semi-recogido, siempre la vio en la oficina con su cabello bien recogido, pero ése corte que se hizo desde aquella vez que volvió con él, se luce más suelto.

—… Qué amables ¿No? —Serena le comenta y lo escucha gruñir un poco, pero no tan agresivo. Supone que significa "Estoy de acuerdo, pero sigo creyendo que son unos metiches."— Creo que cuando dejas los límites bien claros entre la gente, aprenden a respetarte…No sé si invitar al Jefe de Área, él ha sido amable con nosotros desde un principio. —Piensa en voz alta. —Pero sería tan sobre la fecha, no quiero quedar algo grosera o fuera de lugar…

—No, él se va de vacaciones en unos diez días con su familia. —Le aclara para que no se preocupe tanto. —Tendremos que tomar el tren en hora valle, para no arrugar la ropa…

Serena da un saltito y toma su mano muy feliz. —Jajaja, creí que todo sería muy diferente. —Vegeta se gira a verla, esperando que se explique. —Creí que las cosas cambiarían si te revelaba todos mis secretos, pero todo es igual… Me gusta.

El mira sus manos entrelazadas. —Sí, se siente igual… —Dibuja una pequeña sonrisa relajada, la sensación cálida va desde su palma hasta su pecho. Aclara un poco la garganta y siguen caminando. —… Debemos ver por las alianzas. Y ya reservé la cita con el arquitecto, quiero dejar todo lo más listo posible antes del fin de semana.

—Oh, claro. —Serena está muy de acuerdo y contenta de ver como el día se acerca. —Pero, siento que lo haces porque estás muy preocupado sobre qué sucederá cuando salgas…Mmm… Pienso que debes relajarte y no estresarte tanto pensando en el futuro.

Pudo sentir su tono analítico y superado, le da algo de gracia. —Jajaja ¿Eso me lo dices tú o es tu terapeuta?—Se inclina hacia ella levantando una ceja.

—Las dos. —Levanta su nariz, muy presumida. —Te lo he dicho, a ti también te vendría bien tomar un par de sesiones y resolver tu problema de "Sobreprotección". —Se gira con desdén ondeando su melena dorada. —Te lo he dicho y lo has visto, soy mucho más fuerte de lo que crees. Además te irás sólo un día para mí.

—Grrr… Sí, eres una Sailor Scout, que lucha por el amor y la justicia. —Se lo dice un poco en voz baja, como una burla. Ella vuelve a girarse y su cabello vuelve a ondear cuando levanta la punta de su nariz al cielo. —Deberías usar un poco más suelto tu cabello... El corte nuevo, que te hiciste de aquella vez, resalta semi-recogido o suelto.

—Jaja, bueno, sí, debería recortarlo un poco más para que se note mejor en la ceremonia… —Lo observa muy atenta. —Bueno, a ti te queda bien tu cabello.

—Qué bien, porque si lo recorto adiós cabello…Jajaja. Deja que te cuente lo que le pasó a Nappa... —Entre risas Vegeta comparte la historia como si fuera cualquier cosa, pasan desapercibidos entre la gente, como si fueran cualquier pareja haciendo sus encargos juntos.

Desapercibidos para todos, menos para quien se oculta entre la multitud observándolos desde lejos. Sabe que es puro morbo lo que lo llevó a estar de ésta forma. Aunque al querer ir a su departamento estaba cercado y lo transformaron en casi un santuario para él, en verdad eso le pareció surreal, él es indigno de tal cosa... Y se siente fuera de lugar estando así, como un acosador, pero en verdad quería ver si a ella no la habían molestado las autoridades. Ahí puede verla, alegre buscando su ropa para su boda con ése maldito intruso haciendo de ciudadano común y corriente, acompañándola cuando debería ser él quien esté en su lugar ahora mismo. Darien sonríe de lado, muy pronto tendrá su segunda oportunidad, y esto será considerado tan solo una pausa entre ellos, una lejanía que se borrará de su memoria.

El instinto de Vegeta se dispara, sale rápido de la tienda, dejando a los vendedores y su esposa pendientes de su actitud, sin entender. Rechista apretando los puños.

—Vegeta ¿Qué pasa? —Serena lo siguió, y mira a todos lados…Sospecha… — ¿Darien? —Presiona el bolsillo de su saco donde tiene su broche, lista para transformarse.

Vegeta se gira a verla, está en guardia y el gesto de su mano apretando el lado de su corazón, lo hacen sentir un pequeño trago amargo de celos. Pero cada vez se sacude más rápido ésa inseguridad. Usa la razón… Es su broche el que presiona. —Sí, creo que sí. Hay que estar atentos, sabe ocultar su Ki…

—Sí. —Se toma de su brazo. —Apenas estés listo para ir a la habitación, me quedaré con Bulma. —Su gesto se endurece mientras se concentra en encontrar su Ki entre tanta gente. —Debe estar al acecho… —Su humor empieza a cambiar rápido a uno agresivo.

—Ya… —Vegeta toma su mano y le deja un suave beso en sus nudillos. —Mi sentido es más desarrollado y puedo sentir que se fue. —La relaja acariciando su mano entre sus dedos. La ve suspirar pesado, y se vuelve a meter con él a la tienda. —…Para que veas la diferencia; lo que yo tengo es un "sentido de protección"… Es muy diferente a "Sobreprotegerte". —Con tono de reclamo se lo tira en cara para dejarla en evidencia.

—Jummm… —Infla sus mejillas, muy enojada e intenta acertarle un codazo disimulada. Aun con todo lo que han pasado, el tipo siempre quiere estar dos pasos delante de ella. —Eres increíble… —Con hastío pone los ojos en blanco.

— ¡Aaaaah! ¡Hogar, dulce hogar! —Raditz se desploma en su cama, se frota la sien agotado de tanto tener que leer, prestar atención y anotar. Siente las risitas de Rei.

—Te dije que era mejor hacerlo un día en el que tu trabajo y entrenamiento no fueran tan intensos. —Se recuesta encima de él y empieza a masajearlo un poco.

—Pero quiero aprender lo más pronto posible y que me explicaras sobre algunos rituales y libros. —Se endereza y estira su espalda, sus omoplatos truenan. —En la habitación del Tiempo pienso repasar todos los libros que me diste y los que creas necesarios.

—Jummm, bueno, pero debes preocuparte por entrenar, quiero que de ahí salga un Guerrero de Esparta, no un Monje del Tíbet. —Se cruza de brazos muy seria.

—Jajaja. —La atrapa del trasero y la presiona firme y posesivo contra él. — ¡Un Hércules! —Le afirma besando su cuello. —Jmjm, preparemos una ducha… —Lame su cuello y mordisquea su mentón. — Quiero beber del agua que cae de tu cuerpo… —La siente fría de inmediato.

— ¡No! ¡Estoy en mis días! —Lo aleja con los codos y niega repetidamente con la cabeza.

— ¡Ya lo sé! —Raditz resopla como si no tuviera importancia. Intenta volver a besarla y ella tiene mala cara en desaprobación. —Grrr… Reeeiii…Yo estoy acostumbrado a la sangre, tripas…

— ¡Ya quítate de encima! —Intenta zafarse de su abrazo. — ¡Eres un asqueroso! ¡Quién sabe con cuántas alienígenas grotescas te habrás revolcado también! —Se aleja y se acerca a la puerta, muy dispuesta a irse a su casa. — ¡Hmp! Pensándolo bien… —Se gira sobre sus pies pensando muy seriamente. — Creo que esto de dejar de tomar la píldora anticonceptiva es mala idea. Se van el fin de semana a la Habitación ésa… Y no vamos a poder hacer más. —Une sus dedos y dibuja un puchero triste.

— ¿Qué? No. —La detiene antes de que siga. —Te aclaré que la píldora no sirve con nosotros. —La observa con atención, ella parece un pequeño animalito peludo… Parpadea. —Jajaja, estás haciendo Fluff… —Le llama la atención y ella desarma sus gestos. —Anda, así como dices que nos vamos en unos días, no arruines esto. —Intenta persuadirla, se acerca muy coqueto, e intenta imitar su puchero… — Para éstos días compré helado, puedo hacerte masajes, hacerte un té…Ya sabes: Atender a mi pareja.

— ¡Agh! Creo que eres tú quien debe darme alguna literatura referida a tu raza. —Gira los ojos y resopla con una risa. — ¿Cómo puede ser que consideren el ciclo menstrual como un tipo de cita? —No se resiste a la cara de cachorro del grandulón frente a ella. — ¡Ven aquí! —De un salto se aferra a su cadera. —Te advierto que te vas a arrepentir… —Apunta a su nariz con su índice y empieza a besar sus labios. —Mmm… Me pongo súper exigente, y especialmente caprichosa…Purrrr…

—Oh, Jojojo… Y podemos sumar súper adorable. —Devuelve sus besos con algunos mordiscos y lamidas. —Mmm… Y especialmente felina…—La lleva al baño. —Ya verás Rei, soy invencible entre las hembras. —Muy fanfarrón se lo dice y aprieta un lado de su trasero. —Mientras comemos el helado, puedo enumerártelas una por una, cómo las conocí y cómo las conquisté, y verás que tengo razón… Grrr…

— ¡Mmm! ¡Mono salvaje! —Rei lo dice en chiste y con tono seductor. — ¡Más te vale que no hayas dejado algún harén tirado por ahí!

— ¡Oh! Pero si tengo todo un harén aquí mismo, enredado a mi cadera. —Le da un par de palmadas firmes a su trasero. Largan unas carcajadas estridentes y se mete con ella a la ducha. — Aunque no creas… Amo darte "sólo besos y caricias"…

— ¡Mmm! ¡Raditz! —Gime al sentirlo desnudarla y rozar finamente su piel, dejando saltar sus pezones. —Más te vale darme la lista detallada de las tipas ésas…

—Más te vale no convertirte en una asesina intergaláctica. — Suspira fuerte cuando los besos de Rei, acompañan el camino de sus manos por sus pectorales.

En su cuarto, Bardock estaba boca abajo leyendo un poco luego de intimar con Lita…Mientras tanto, Lita no podía leer nada porque…

—Ya deja eso. — Bardock le aleja la mano de donde está la cicatriz de su cola.

—Mmm ¿Qué pasa? ¿Te gusta? —Dibuja círculos con su pulgar.

—No es "ése" me gusta…Jaja sólo hace cosquillas. —Deja el libro a un lado. —Mmm, hemos hablado de las esferas del dragón, no sé si es muy superficial usarlas para tener mi cola de vuelta… Tendría que ver cómo ocultarla.

—Jaja, no, no es por eso. — Tapa ése glorioso trasero Saiyajin con las sábanas. — Me gusta ver cómo se te eriza la piel, nada más. Mmm, sí… —Bardock se sube a su espalda y masajea sus músculos. —Oh, Dios… Puedes ser masajista ¿Sabías?

—Es una cualidad de estar todo el tiempo conociendo tu cuerpo para entrenar, aprendes a relajarlo. —Algo vuelve a su mente… —Es sólo un día en el que voy a estar lejos para ti, pero será todo un año sin resolver una duda que tengo… —Ella gira un poco para verlo. —Espero que no se te ocurra acercarte a Darien en ésas 24 horas. Entiendo que él te defendió de un ataque mío la última vez, y que en cierto nivel lo consideras tu amigo, aun así…

—Aun así no confías en mí… Crees que soy una inmadura... —Frunce el ceño bastante enojada y se quita de debajo de él. Y empieza a vestirse.

Bardock queda con las cejas en alto. —Sólo quiero escucharte decir que no vas a ir a buscarlo ni nada, al menos hasta que salgamos… —La ve apurada poniéndose su camiseta y sus bragas. Gruñe al techo. Ella lo ignora totalmente. — ¡¿En serio Lita?! —Busca su bóxer y se lo pone para hablarle. —Me parece inmadura tu actitud ahora.

— ¡¿Sí?! ¡Es mejor que te busques a una más madura que—Una almohada se estrella de lleno en su cara. —¡GRRR!

— ¡Jajaja! ¡Mira tu cara! —Le devuelve el almohadazo y lo taclea en la cama intentando darle un par de golpes. Bardock se dobla de la risa con sus golpes fallidos, tira su mesita de noche y la veladora. — ¡Jajaja! ¡Basta! ¡Vas a romper mi cuarto!

—Jajaja ¡Ya verás! —Las plumas empiezan a volar en la habitación. La toma de sus piernas y comienza a hacerle cosquillas. — ¡Ay no! —Se revuelca en la cama sin poder respirar de tanto reírse.

—Mira cómo te ríes…Jajaja ¡¿Ves que fue una tontería?! —Se detiene al verla llorar de la risa, sin aire, pero intentado poner cara seria.

—Mmm… Incluso en una "Lucha sexy de almohadas" eres invencible. —Se relaja intentado recuperar el aliento. — Entiendo… Entiendo lo que dices… ¡Haaa! —Bardock se recuesta en su pecho. —No debes preocuparte, sé que será un tiempo difícil y lejos… Un día me parecerá eterno, pero un año para ti…

Toma sus manos y se las deja en su cuello. —… Una eternidad…Hmmm… —Suspira fuerte resonando por su nariz. . —Pero no es tanto como estar muerto…

—Eso me hace pensar… —Lita quiere sacarle su gesto triste. —…Si moriste más o menos a los 35…Y hace treinta años que habías muerto… ¿O sea que estoy con un viejo? ¡Ah! —De inmediato Bardock la voltea boca abajo, ella se sigue riendo.

—Ahora verás qué puede hacer éste viejo… —Usa su velocidad Saiyajin, levanta su trasero, pone un condón, corre sus bragas a un lado y la penetra suavemente hasta el fondo. —Oh, seguías mojada… Buena chica… —Se deleita con su humedad y su carne caliente.

—Oh… Por amor al cielo…— Lita gira un poco para besarlo y él atrapa sus pechos debajo de su camiseta.

—Mmm… Hoy estarás un rato en el infierno conmigo… —Tironea su lóbulo muy delicadamente ente sus dientes, y gruñe con lascivia. La toma firme del trasero, e inhala hondo. — ¿Lista?

— ¿Eh? — De inmediato la pregunta de Lita se responde, empieza a un ritmo castigador. Ella sólo atina a gritar y aferrarse a la almohada, todo su cuerpo está a merced del estímulo sin piedad, cada vez que la penetra hasta el fondo, golpea duramente su punto G, haciéndola alucinar del placer, llenándola sin parar.

La vagina de Lita se cierra duramente a su alrededor, está chorreando sin descanso. Presiona su mandíbula, los temblores lo recorren por toda su espina. — ¡Sí Lita, dámelo! ¡Dámelo ahora! — Acerca su mano y presiona su clítoris. Se corren juntos y al instante…

— ¡Oh no! —Lita se aleja e intenta cubrirse avergonzada. Pero Bardock queda de rodillas y observa la situación, la toma de los tobillos. — ¡Suéltame!

—No, no…—Le niega con un dedo. — Acabas de chorrearte y quiero verlo. —Se quita el condón lleno y la persigue en la cama. De nuevo caen entre risas, se acomoda entre su piernas y se acerca a besarla, muy lento hacen bailar sus labios, sus miradas llenas de alegría… Bardock ruega poder proteger todo esto. — ¿Sabes qué pasará cuando salga de la Habitación? —Habla cepillando muy tiernamente sus labios. Ella hace una risita coqueta, deduciendo la cantidad de sexo que tendrán y lo mucho que le dolerá la cadera. —No voy a aguantar las ganas de casarme contigo.

Lita queda con la mirada abierta, su corazón se detuvo al igual que todo a su alrededor, sólo abre y cierra la boca sin saber qué decir. —Yo…Yo… Es…Yo

—Sshhh… Son sólo cosas que siento. —Se abraza a ella y quiere cambiar de tema, no quiere presionarla. — Podemos comer el pastel que trajiste… —Sonríe acomodando sus rizos castaños. Ella sigue sin reaccionar. —No es para apresurarte…Perdóname si te parece—

Parpadea intentando que el aire vuelva sus pulmones. —No, no… Es sólo una sorpresa. Hm, de pronto sólo puedo pensar en una casa…Juntos. —Lo aferra con todas sus extremidades a su cuerpo. Lo siente suspirar relajado.

—…Bueno…Jajaja… Si no nos apuramos, puede que Rei y Raditz se hayan comido el pastel. — Le alegra no haber arruinado el momento. —Ella está en su ciclo menstrual y… —Recibe un golpecito. — ¡¿Qué?! ¡Es algo natural!

—Jummm… ¿Por eso tu hijo estaba como estaba en el entrenamiento y la cena?

—Sí, y creo que tu deberías hacer lo mismo, no tiene sentido que la tomes.

—No voy a pelear por eso. Déjame decirte que mi ciclo a veces me molesta mucho y me impide trabajar. No es porque no confíe en que puedas cuidarme. —Mete sus dedos en su cabello.

—Grrr… Bueno. —Al instante su estómago también gruñe.

—Jajaja, hay que vestirse y atacar ése pastel. —Se endereza y se estira tomando aire. —Au… —Frota su cintura.

—Quédate, traeré pastel y mientras comes te daré masajes. —Le da un beso en su mejilla, y se va muy contento, viendo todo cubierto de plumas, incluso en su cabello, todo parece celestial. Ambos suspiran, saben que no será fácil y que no siempre será así… Pero no quieren dejar de imaginar juntos su futuro.

Mientras Bardock busca el pastel puede ver en la terraza a Broly y Mina entrenando. Abre el refrigerador y analiza si llevarlo completo. —Completo será. —Cierra la puerta y está Raditz de brazos cruzados.

—Papá… —Cierra los ojos muy serio. —Te respeto y espero tú me respetes y no te hayas llevado el helado. —Su padre le da una palmada en el hombro.

—Todo tuyo grandote. —Y Nappa lo detiene.

—Grrr… Bardock el pastel era para todos… —Se cruza de brazos frente a él.

—Jaja, lo siento, pero como mi novia lo hizo… —Lo empuja queriéndose hacer lugar.

—Lo hizo para el postre… — Nappa lo sostiene del hombro. Raditz aprovecha para usar sus poderes de invisibilidad, para atrapar el helado e irse a su habitación.

—… ¡No es mi culpa que tu pareja no pudo estar! —Bardock le ruge enojado. — ¡Cuando la mía no está no le guardamos la comida! —Lo esquiva antes de que le quite el pastel, y casi se le cae. Bardock le resopla enojado ¡Pobre de él si le hace tirar el pastel!

— ¡Pues yo estoy aquí y quiero probarlo! —En un instante una cuchara con una probada de crema le cierra la boca. —Grrr… Vamos a estar un año…—Se frota la sien pensando.

Bardock aprovecha a usar su velocidad Saiyajin, pero antes de abrir la puerta de su cuarto, el pastel se fue de su mano. Se gira a Nappa con la mirada prendida fuego.

— ¡Jaja! ¡Delicioso! — Nappa toma una cucharada grande y lo saborea.

— ¡Te voy a matar! —Bardock lo taclea en el piso y lo inmoviliza intentando quitarle el pastel, sentado a horcajadas de él.

Raditz estaba llegando a la habitación, pero Rei ya no estaba, rastrea su Ki y está en el sillón, espiando a su padre y Nappa forcejeando en el piso. Parpadea bien grande al ver a Lita espiando junto a ella. Nappa y Bardock se detienen mirando a su alrededor al público al cual llamaron la atención.

—No, no… Por favor, continúen…—Lita se cruza de brazos en el sillón y les guiña un ojo. Comparte pañuelos con Rei para la hemorragia nasal.

—… Se ven….Muy Sexis. —Rei les levanta una ceja, ambos están sólo con pantalones.

—Ya decía yo que te gustaba mirar… —Raditz le enfoca la mirada muy coqueto y le enseña el pote de helado. — ¿Prefieres seguir mirando? —De inmediato ella lo taclea dentro de la habitación.

—Jajaja, ya, ya… —Lita se endereza despacio y pide el cuchillo. —Compartamos el pastel antes de que haya que comerlo del cuerpo de ustedes dos. —Muy discreta limpia con su dedo un poco de crema de limón del brazo de Bardock y lo lame. —Jmjm… —Una risita traviesa los pone rojos a los dos.

Mina miraba un poco la escena dentro del departamento. —…Vaya… Jajaja. Sólo faltabas tu amorcito, y podíamos empezar una "noche diferente" —Mina toma agua fresca luego de las repeticiones.

—Hmmm… No me gusta "compartir"… —La ve secándose el sudor sin parar, le pasa otra botella de agua. —No me gusta "compartirte"… —Se acerca a ella y la seca con la toalla desde la nuca hasta cerca del pecho. —Soy, muy, muy egoísta… —Mira hacia debajo de forma depredadora, ése escote brillante en su top de entrenamiento es la perdición.

—Ja, mira nada más… Y qué tal… ¿El Bondage? —Mueve su mano y su cadena atrapa la muñeca de Broly, él sonríe muy incitado por ésa mirada celeste llena de lascivia.

—Mmm, tu cadena es implacable hasta ahora… —Tironea un poco. —Pero he visto que es más poderosa cuando estás transformada…

La desarma soltándolo. —Déjame recordarte que cuando estabas como Legendario, la rompiste como si de una fina tela se tratara… —Lo ve fruncir el ceño. —En verdad creo que debes ver cómo controlar ésa transformación. —Su tono se pone serio y meditabundo. — Sé que también es importante, controlar que no te transformes de la nada pero—Se gira y ya no está a su lado, sino mirando por el borde del balcón hacia afuera.

—Sé a qué te refieres Mina. —Su tono se pone serio. —Pero lo más inmediato es esto. Me gustaría, en un tiempo, cuando todo esté más tranquilo, buscar un lugar donde no dañe a nadie; puede ser un asteroide o planeta abandonado… No quiero romper nuestro hogar… —Su mirada se va a las estrellas. —Me he preguntado también, si mi padre estará al acecho por ahí, a veces por puro fisgoneo, me pongo a escanear si su Ki está rondando. Y si se aparece, estoy seguro que será para tenerme de nuevo como un arma. Quiero estar listo. —Hace lugar cuando siente a Mina acomodarse entre sus brazos, quedando entre el borde y él. La abraza, mira un poco hacia atrás y el Show Sensual del Pastel de sus compañeros de cuarto, se había dispersado. Ella entrelaza sus dedos y casi sin querer queda en su cadera, y luego en su vientre. — ¿No tienes miedo Mina? —Deja su palma apoyada totalmente en su ombligo. — ¿De tener un bebé conmigo?

Mina hace la cabeza hacia atrás, casi totalmente para verlo. —Nop… ¿Por qué debería tenerlo? Un bebé… Con el hombre que amo y me dio vueltas la existencia… Casi literalmente…

Frunce el ceño y su gesto se entristece. —Puede que lo que dije ésa vez, lo dije por la alegría de estar a tu lado y que me hayas perdonado. Pero el hijo de Kakarotto, Gohan, él es tan fuerte como su padre al llegar a edad adulta… Imagínate un niño que no entiende nada…Y que se salga de control con un poder como el mío…Si te dañara. —Sus entrañas se revuelven con la sola idea.

Se recuesta en su pecho, e inhala hondo buscando alivio. —No debes imaginarte nada así, nadie dijo que sería fácil… Pero no será imposible. Por eso es importante que sepas controlarlo, así, si un hijo nuestro tiene ése poder…

—Yo maté a mi madre… —Broly se lo dice, la siente dar un salto y enfriarse en sus brazos. —Nunca se lo dije a nadie… Aunque era de público conocimiento en Vegeta-Sai. —Mira a las estrellas de nuevo. —Al nacer, yo registraba un nivel de fuerza muy bajo, creían que las veces que superaba al del Príncipe Vegeta, eran sólo errores del escáner. Mi padre y mi madre empezaron a tener aún más problemas, ya que su unión debía dar un Guerrero Élite. —Los brazos de Mina se envuelven a su cintura. —Yo tenía unos dos años, y lo recuerdo como si fuera ahora mismo… Mi madre golpeándome, y diciéndome cosas horribles…Sus patadas en el estómago me hacía saborear la sangre, y cuando mis costillas empezaron a romper mis pulmones…Fue la primera vez que lo ví…Ozaru viniendo a destrozarme, consumiéndome mientras quemaba mi poder. — La siente agitada por lo que le dijo, apretando sus manos contra él, como si estuviera al borde del precipicio y ella fuera la única que puede ayudarlo.

—Broly… —El dolor de Mina, es por su dolor…Sólo pensar en un niño pasar por eso. —Daría lo que fuera, lo que sea… Por haberte encontrado cuando eras un niño, y abrazarte para que no te sintieras solo. —Inhala profundo, con la voz quebrada. Por fin lo siente responder activamente su abrazo.

La conmoción en el pecho de Broly, se repite, la sensación cálida se expande y hasta parece rodearlo. —Es otra de las cosas más hermosas que me has dicho… —Suspira hacia adentro, siente un ladrillo de tristeza en su garganta. —No entiendo…No puedo entender. —Solloza con ella. — ¿Por qué me siento mal con mis padres si ellos me hicieron tanto mal? Ya debería importarme una mierda. —Sisea con rabia.

—Es que…Un niño, aunque no creas…Puede querer aunque no lo quieran. —Ella lo aleja un poco para verlo; su mirada negra, parece estar a punto de largar unas lágrimas pero puede leer su pregunta: ¿De verdad? —Sí. —Ella le asiente.

Broly está en verdad fascinado. Cómo puede algo que no se ve y que apenas puede "medirse" tener tanta cabida en los seres vivos, incluso en alguien como él. —Lo siento, no quería que los últimos días fueran así…Es que desde que Raditz habló de lo que le pasó cuando era pequeño pues… —Se rasca un poco la nuca. Y Suspira tratando de recuperar la voz—Entendí porqué no lo decía, tienes miedo de volver a ser ése ser indefenso a merced de la maldad de los demás. —Dibuja una pequeña sonrisa cuando la ve parar de llorar. —Es extraño, me haces sentir bien con el niño que alguna vez fui, y me haces sentir que quiero ser un hombre digno de hacerte mi mujer.

—Broly. Tú… Tú me haces sentir. Ugh…—Se esconde en su abdomen llenándose de sus latidos, poniéndose roja hasta el cuello. —Me haces sentir tan feliz ¡Que creo que debe ser ilegal! —Siente lágrimas de nuevo, y él se lamenta secándolas. —No, por favor, son de felicidad…Te amo Broly… —Larga en un jadeo tironeándolo hacia ella. —Necesito hacerte el amor…Para que todo lo que sentimos, se vuelva tan tangible, que podamos tenerlo en nuestras manos.

—Mina… —La envuelve en sus brazos y la lleva a su habitación. Las piernas de Mina, como siempre, se enredan a él con agilidad, dándole a ella la oportunidad de quitarle la camiseta, y justo que iba arrojarla, la detiene —No, no. Jaja, hay que dejar mi ropa en mi habitación. —Ella larga unas risitas dándole la razón, y acerca sus labios, moviéndolos muy lento, casi marcando su territorio en su boca. Broly empieza a mordisquearla, estirando su labio inferior; y devorándolo para pasarle la lengua dándole alivio. Abre la puerta de su habitación y se acomodan en el centro de la cama. —Ya verás… Apenas salga de la habitación…Mmm. —La mano de Mina se mete en su pantalón, y acaricia su erección por encima del bóxer. —Voy a llevarte a una cita…

— ¡Oh, sí! ¡Broly! Tú sí sabes cómo complacer a una mujer… —Se siente extasiada con la idea. Su instinto femenino le dicta… Que él está por hacerle la Gran Pregunta. Se aferra a las almohadas, retorciéndose de placer con sus caricias. Hasta que quita su short de ejercicio y queda quieto. Espía un poco.

—Voy a comerte. — Posesivo, devora la carne de su centro, sintiéndola temblar en su boca. Atrapa sus pechos amasándolos muy suavemente, marcando un poco sus dedos.

—Broly, por favor, no lo soporto. —Lloriquea con lujuria, se gira boca abajo y abre los labios de su vagina. — ¡Mételo, por favor!

El deseo quiere empezar a quemarlo como lava, pero presiona sus puños, intentando sostener sus correas ante la visión de ésta hermosa rubia de piel suave y ojos como el cielo, rogándole meter su polla en ésa divina cavidad. La ve chorreando hasta la cama, y casi está seguro que puede verla palpitar enrojecida. La imagen explícita queda grabada a fuego en él, mientras limpia sus fluidos femeninos que quedaron en su boca luego de degustarla. Busca un condón. —Sabes Mina… Yo también he aprendido a ser un poco más lascivo. —Se acerca haciéndole creer que va a penetrarla, en cambio mete sus dedos dentro de ella. La gira boca arriba.

— ¡Mi Dios! —Mina casi convulsiona al sentir sus dedos girando, mientras la cambiaba de posición. —Estoy lista… —Jadea moviendo sus caderas para que la sienta caliente y mojada.

—No. —Dobla sus dedos dentro de ella, ubicando ése lugar que la hace apretarse. —Oh, sí… —Suspira caliente al encontrarlo y sentir sus dedos bien envueltos, atrapa sus pezones en la boca y empieza a estimularla, agitando todo su menudo cuerpo. Sus gritos y jadeos hacen palpitar su miembro, pero se contiene… Quiere hacer esto.

— ¡Ay, no! ¡Ah, Amor, yo ah!—Mina intenta decirle que quiere acabar con él. Pero solo él sabe cómo transformarla en un nudo de corpúsculos nerviosos que sólo quiere placer.

—Córrete, quiero que te corras… —Ordena con voz grave a su oído, y la besa metiendo su lengua, haciendo suyo su grito orgásmico. Quita sus dedos muy lento, dejando un hilo brillante de sus jugos. Se acomoda entre sus piernas, en tanto la ve recuperar el aire y espiarlo con un ojo; dibuja una enorme sonrisa. Muy satisfecho la limpia con sus dedos y usa sus jugos para lubricarse. Puede verla ruborizarse aún más por lo que acaba de hacer. Se inclina sobre ella y empieza a masajear su glande en su entrada y su clítoris.

La polla de Broly empieza a ensanchar su centro. — ¡Oh, sí! —Mina arquea su espalda, era lo que tanto esperaba, cuando lo siente tocar fondo se quedan quietos apreciando su unión, besándose y pasando sus dedos en los costados de sus cuerpos.

Broly apoya sus rodillas bien firmes, aferra sus manos a su trasero, elevándole la cadera, dejándola con la cabeza recostada en las almohadas y su cabello dorado desparramado…Todo de ella espera la concreción en éxtasis de sus sexos unidos. Le da una embestida firme, pero pausada, puede ver cómo su ombligo da pequeños saltos por su glande. —Oh… ¿Estás bien? —Pasa su palma por su vientre.

— ¡Oh sí! ¿Acaso no se nota? —Mina sólo se siente escalando duramente a la cima del orgasmo, se deleita ante la visión de ése Dios De la Guerra tomándola sin piedad, pero con su tono dulce susurrándole y sus tiernas caricias erizando su piel.

—"Una Diosa, mi Diosa" —Es lo único que se repite Broly entre cada embestida, que hace ondular el vientre de Mina, masajeando su polla, estrujando su glande, los pechos de Mina rebotando, decorados por sus pezones duros…— ¡Ah, esto es el paraíso! ¡Diosa…Mi Diosa! —Broly tira la cabeza a hacia atrás, los ojos de Mina se ponen en blanco, y aumenta las arremetidas de sus caderas, dejándose llevar por ésta alucinación carnal. Gritan sin control corriéndose juntos.

—Ah, Ah…Me…Me —Mina intenta articular mientras buscan aire. — ¡Uh! ¿Me juras que las paredes son aisladas de sonido?

—Jajaja. Sí… ¡Haaa! —Resopla fuerte al techo. Ella se acomoda en su pecho, de pronto queda tan pacífico a su alrededor, sus latidos, su respiración, la luz de la luna por la ventana. Ahí pudo entender porque Raditz se esforzó en contarle su dolor a su pareja, se siente como quitarse un peso de encima. Es la primera vez que se irá a dormir, sin el miedo de que su padre se aparezca para quitarle todo lo que tiene aquí.

—… Así que sí sabes manejar… —Serena iba con Vegeta en un auto alquilado a la cita con el arquitecto.

—Por supuesto, además le parecerá raro que lleguemos de la nada hasta el lugar. —Vegeta giraba el volante y se iba directo por la entrada de autos de la casa.

Apenas baja, Serena ve el auto estacionado del arquitecto, y gira su vista, sus entrañas se retuercen… —Vámonos. —Aprieta la mano de Vegeta y lo tironea, Vegeta está sin entender, pero pudo sentir su Ki dar un salto del susto.

— ¡Bomboncito! ¡¿Eres tú?! —Seiya la saluda dejándola en evidencia.

Vegeta la sostiene firme de la muñeca para que no huya ¿Acaso escuchó a éste tipo llamar así a su esposa? Y lo más importante, Serena no se pone nerviosa cuando Haruka la llama así ¿Por qué con éste tipo sí? —Grrr…

Serena se gira tímida, no sabe si actuar natural… ¡Sí eso! ¡Debe actuar natural! No es que algo haya pasado entre ellos después de todo. Pero al enderezarse, puede ver la mirada asesina de Vegeta atravesándola sin piedad. Tiembla un poco de miedo, nunca le habló de Seiya. — ¡Ho-Hola! ¡Jajaja! ¡Me sorprendió verte después de tanto tiempo! —Se rasca la nuca e intenta no desmayarse. — Oh, él es mi esposo. Vegeta Príncipe y él es Seiya…

—Sí, Seiya Kou… —Vegeta completa la frase, sabe su nombre de antemano ya que lo ha contratado. Le ofrece la mano y se dan un apretón ¡Pero su puta madre! ¡Otro Sailor! ¡Siente que lo siguen como una plaga!

—Mucho gusto, aunque te veo sorprendida. —Seiya actúa natural hablándole a Serena, resopla con una risita. —Déjame adivinar, le contaste de Darien y no de mí… —Muy coqueto le guiña un ojo.

Vegeta se gira y frunce el ceño al verla ruborizada. — ¿Otro Ex? —Lo mira con amenaza, pero el tipo ni se inmuta ¡Ja! No sabe a quién se enfrenta.

—Jajaja, ya quisiera, pero Nop. —Se gira a acompañarlos adentro y mostrarle los planos. —Nunca pude vencer a ése príncipe azul que capturó su corazón. Incluso nos conocimos la primera vez que Darien estuvo todo un año de viaje. —Su tono se relaja, la ve muy bonita y madura. —Te felicito, los felicito a ambos por su matrimonio…

—Gracias… —Sigue muy atento con la vista a Serena, así que era sólo un pretendiente. Se relaja, no eran celos en sí, pero si un poco ofendido porque nunca lo mencionó.

—… Bien, a lo que vinimos, como supe que coordinaríamos con la Corporación Cápsula… —Despliega los planos en una mesa. — Podríamos hacer una construcción ambiciosa, mucho más segura, aprovechar bien el terreno libre… —Empieza a hablar de tirar todo abajo y quitar parte del patio.

—Uh, bueno, me parece bien una casa eficiente, pero… En verdad me gusta la fachada, la casa es suficientemente grande… —Serena ve el diseño nuevo y es moderno…Pero…

—Sí, el patio amplio es algo en lo que ambos estamos de acuerdo. —Vegeta le remarca, muy de acuerdo con su esposa. Aunque la estructura del diseño se ve excelente.

—Ja, es por eso que me gustaría que aprovechen la oportunidad, poca gente puede darse el lujo de tanto espacio. —Toma a Serena del brazo y la guía a la vista del patio abriendo la puerta doble.

Vegeta ve como el tipo le da toques muy discretos a su esposa. Sin importarle su presencia; en su brazo, en su cintura, su cabello. Pero lo que lo enerva, es que Serena se ponga nerviosa y ruborizada ¿Acaso le gusta que la toque éste imbécil? En un momento la ve alejarlo con el codo, muy seria y volviendo a su lado. Parpadea grande. —"Relájate Vegeta, se pone roja de la situación incómoda que la pone éste tipo, no porque la excite." —Sisea en su mente, queriendo bajar el hervor de su Ki por romperle la cara. De pronto lo que más le preocupa es el miedo que tiene su esposa en sus ojos, no le gusta. Respira hondo.

—Bueno, creo que mejor, revisas los planos de nuevo. En verdad nos gusta el diseño original. —Serena pone tono serio, toma algo posesiva el brazo de su esposo. Si Seiya quiere hacerse el coqueto de nuevo, ella misma le va a partir la cara. De pronto recibe una llamada. Al verla… —Oh. Lo siento es mi hermano… —Se disculpa y pide permiso para hablar afuera.

—Seguro, ve… —Vegeta le pone una expresión lo más relajada posible, para que no se preocupe. Espera que ella se aleje prudentemente.

Seiya sonríe, cree que nunca la vió con su cabello tan bonito y arreglado, en verdad se convirtió en una mujer exquisita. Queda en silencio mirando un poco los planos y al dar vuelta la vista se encuentra con el esposo de Serena haciéndole frente. —Eh ¿Algún problema?

—Escúchame… —Vegeta usa su tono lo más relajado y frío posible, pero no puede reprimirse, lo toma de la ropa y lo arrincona contra la pared. Seiya sólo abre grande la mirada, mira a los lados y es imposible que alguien los vea en éste rincón, traga duro saliva. —Deja de hacer lo que haces y te ahorrarás una paliza… A mi esposa, le gusta que sólo yo la toque. —Truena sus dientes y sus puños de tanta presión.

— ¿Eh? —Resopla como si le hubieran dicho un chiste. —Vegeta… no creo—

—Creo que no te dí permiso de tutearme. —Lo apunta con su índice en el pecho, tan fuerte, que lo deja inmóvil. —Tu trabajo es bueno, no lo niego, pero te conviene que ésto no se repita, si quieres seguir con… Tu trabajo —Su mirada negra destila amenaza y su tono es aterrador. A pesar de ser alguien más alto que él, siente que no es rival…Siente el Ki de Serena.

—Oh, mi hermano llegará en unos días, su esposa ya no tiene el yeso. —Serena entra a la habitación, puede ver un ambiente totalmente cambiado, su esposo con una sonrisa y relajado como si fuera un día de campo, y Seiya prácticamente sudando sangre. Sospecha que le ganaron de mano para ponerlo en su lugar, pero siente un poco de pena por Seiya, Vegeta suele ser muy severo. — ¡Bueno! ¿Qué tal si nos ponemos de acuerdo? —Se acerca sonriendo a Vegeta y se abraza un poco a él desde su cintura, y él le responde, aunque sabe que lo hace para "marcar su territorio", su gesto se siente muy lindo.

—Sí, justo hablábamos de algo más de acuerdo con nosotros y menos "codicioso"… —Vegeta vuelve a apuntarlo con la mirada, le gusta verlo nervioso.

Iban en la carretera, ya habiéndose puesto de acuerdo con los cambios en los planos. — ¿Ves? Le hubiéramos pedido ayuda a Bulma y nunca nos hubiéramos topado con él. —Serena se lo echa en cara.

Vegeta la escucha, sabe a qué se refiere, pero no va a ceder en su orgullo. — ¿De qué hablas? —Se hace el tonto. Mirando atento al tránsito. — ¿Porque es un ex tuyo? Jaja, ni siquiera éso, es un Ex Pretendiente… —La puede ver con un gesto como diciendo ¿En serio? —Trabaja bien, me agrada… Puede encargarse de las reformas superficiales, y ver en la Corporación para unas salas de entrenamiento…

—Hm… Sí, me parece buena negociación…—Serena mira de nuevo al camino. —No sucedió nada entre nosotros, lo juro. Iba a ponerlo en su lugar, si es que crees que—

—No, para nada. Hasta me alegra haberlo hecho yo. Debes dejarte cuidar de vez en cuando. —Le da una sonrisa ladina, y ella se recuesta en su hombro. — ¿Llegamos a tiempo?

—Sí, la cita con el Doctor es en casi cuarenta minutos, llegamos con tiempo de sobra. —Suspira y acaricia la punta de su nariz por la camisa de Vegeta, es tan suave, pero siente que es su forma musculosa lo que la hace irresistible de tocar. —Ya verás, serán buenas noticias. Mi ciclo se estabilizó en menos tiempo de lo esperado, y no hubo otras complicaciones.

El tono optimista de su esposa lo pone ansioso. Siempre creyó, que el momento que escuchara de un médico que ella está óptima para tener un hijo, sería cuando ya estuvieran por concebir… No por toda la tragedia que la hizo atravesar. Presiona un poco el volante mientras las imágenes de esos días de terror vuelven, pero se borran cuando escucha a su esposa tararear con la música que elije en el estéreo. Muchas cosas no han salido como planeaba, ni siquiera lo de la casa, que le llevará tiempo estar lista, pero era perfecta, no había otra para ellos… Lo mismo que Serena, no fue perfecto, pero siente que no hay otra para él. —Lo único predecible de la vida, es que es impredecible… —Vegeta piensa en voz alta, Serena le deja un beso en su mejilla, haciéndolo abrir grande la mirada.

Se ve tan guapo manejando, con su camisa arremangada, su corbata bien armada, su perfil tan concentrado en el camino e ilusionado por llegar. —Muy cierto. —Da unas risitas y se aferra un poco más a él. Definitivamente el cambio de Vegeta en su vida, era lo más impredecible y lo mejor que le ha pasado hasta ahora.

—Hm…No creo que eso funcione… —Black lo saca de su pensamiento. Darien intentaba enseñarle a jugar al Póker.

— ¿Es referido al juego? —Le levanta una ceja, y sigue viendo sus cartas y escribiéndole el valor de las jugadas en una libreta.

—Jaja, vi muy bien la cara que trajiste en tu último paseíto. —Black se inclina, acercándose un poco en la mesa. — Dime ¿Viste algo que no te gustó? —Lo siente gruñirle, nunca lo hizo enojar tan rápido, extrañamente lo disfruta. — ¿Los viste en la cama?

—Era de día. —Le retruca, está a punto de romperle la silla encima.

—Oh, pero bien pueden follar a la hora que les guste…—Está a punto de hacerlo estallar. —Discúlpame a mí. También pueden hacerlo "DONDE" les guste. —Muy chistoso le retuerce el puñal.

No entiende qué se trae Black poniéndole ésas imágenes en la cabeza. Seguro es sólo para odiar o despreciar un poco más a Vegeta, y estar a su merced para hacer lo que él quiera sin protestar…O al menos así quiere leer la jugada. Pero ahora, es Darien quien tiene una jugada que ni él se espera. —Je, je…Bueno, me he puesto a pensar en una amnistía. —Lo hizo saltar del asiento.

— ¿Co-Cómo? —Black no puede creerlo. —Creo que ya te lo he explicado, o quizá el amor por tu princesa se ha acabado. —Con tono cabreado, espera que no sea así.

—No…No creo que nunca se acabe. —Mira sus manos, deja la libreta a un lado. —Pero si ella es feliz… —Se encoge de hombros. — Quizá haya una manera de que los Saiyajines también elijan vivir en paz, y las fuerzas de las Sailors Scout, sigan unidas.

— ¡Jajajaja! ¡Creo, creo que tu fe en tu gente, es fascinante y a la vez estúpido! —Se dobla de la risa, pero lo ve muy serio. —Oh…Entonces es en serio…Jmjm… Pues tú ya sabes lo que pienso—

— ¡Por eso! —Darien se exalta y se acerca a él. —Por favor Black… Déjame mostrarte que puedo hacerlo. Déjame usar mi criterio para ésto, antes de una decisión drástica…—No sabe porqué está rogándole a éste hijo de puta, pero cambia su tono a uno serio de inmediato. —Por eso… —Darien no quiere que se desate una guerra, porque eso es seguro lo que sucederá. Los Saiyajines que están al mando de Vegeta, defenderán a Serena, así como las Sailors…No lo dejaran tomar el Cristal de Plata. — ¿Qué clase de Rey quieres que te demuestre que soy, si no me dejas ni una vez usar mi verdadero criterio?— Con tono bastante cabreado.

Black parpadea, el tono serio de Endymion, su postura segura, lo siente muy capaz. —De acuerdo, no intervendré… —Toma la libreta donde le anotaba las jugadas y cambia de tema. Aunque está seguro que será la primera pared con la que Endymion se choque, le servirá de experiencia para la próxima. —Como siempre, no es que necesites mi autorización…

—Pero tu opinión, aunque no influya en mi decisión…Me interesa. —Lo dijo casi sin pensar, siguiendo la conversación. Sin querer se quedan mirando unos segundos en silencio. Darien se da cuenta que es la primera vez que se miran así, por lo general, lo ve desviar su mirada negra a sus manos. — Debes darme el libro sobre los Kaios y Supremos que te pedí. —Aclara su garganta. —Quien sabe… Quizá a Serena se la haya pasado el capricho, y quiera volver conmigo por propia voluntad. Hasta puede darse cuenta del bastardo Saiyajin con el que está.

—S-Sí, seguro. —Su voz tembló un poco, y ruega que Endymion no lo haya notado, disimula jugueteando con el mazo de cartas. En parte teme darle información sobre las deidades y que lo descubra…Últimamente, siente que Darien puede ver sus mentiras ¡Mierda! ¡Sólo un poco más, está muy cerca! Sacrificó demasiado, bañó sus manos en sangre, no puede tirarlo todo por la borda.

El fin de semana llegaba, Gure y Bulma les daban una recorrida a las Sailors, pero en especial lo que habían mejorado eran los sistemas de seguridad. —… Y para tranquilidad de los… —Bulma intenta no decir "monos". — "muchachos"…—Despliega unas cápsulas con armas. —Pudimos equipar varias cápsulas con armas, municiones para cada una…

Vegeta y Goku aterrizaban en el balcón de la sala de estar y escuchan a Bulma. — ¡Hm! Sí, lo hemos revisado completo; puedo decir que es una mejora bastante notable, y esperemos no tengan la necesidad de nada de eso. —Vegeta se sienta en el sillón y cruza su tobillo sobre su rodilla.

—¡Oh! ¡Pero qué bien que hayan pasado a desayunar! —La madre de Bulma entra con varias bandejas, junto a Milk y Lita.

— ¡Ay no, Señora qué pena con usted! —Serena se disculpa, aunque no puede resistir ése olor a chocolate recién hecho de Milk.

— ¡Para nada! Debes desayunar bien. —Se sienta junto a ella y le pasa una taza de chocolate. —Tu estas con Vegeta, y puedo imaginarme toda la "actividad" a la que te somete. —El Ki de Vegeta golpea el techo, y a Serena se le sale el chocolate por la nariz.

— ¡Cierre la boca Señora Briefs! —Vegeta se acerca a asistir a Serena, pero la madre de Bulma la ayuda a limpiarse, los demás dan unas risitas.

—Ay, pero si recuerdo como si fuera ayer los gritos de mi hijita en la Habitaci—Bulma le tapa la boca, y se la lleva de la escena hasta el pasillo.

—Ay, mamá—Bulma le sisea. — ¿Quieres que te maten? ¿Cómo vas a decir eso frente a su esposa? —Espía de nuevo adentro, qué pena con Serena.

—Oh, lo siento… Jaja, creí que no habría problemas. Que habían resuelto sus asuntos como adultos. —Sigue regalando sonrisas como si nada, pero nota a su hija incómoda. Se compone y aclara su garganta. —Está bien… —Se gira a la sala de estar de nuevo. —Lo siento mucho, Jaja. —Se inclina con respeto. — A veces soy muy indiscreta con ésas cosas y sé que a Vegeta le gusta su vida bien privada.

—No, no… —Serena acelera hasta ella. —Por favor Señora, es sólo…Que bueno… —Mira a Vegeta con el ceño fruncido apretando sus puños, queriendo mandar a volar a la Señora. —No pasa nada, aceptamos su disculpa ¡Oiga! ¿Me enseñaría cómo hace su café tan rico? —De inmediato empiezan a hablar. Y todo vuelve sobre rieles, por un lado los Saiyajines se alistan para entrenar y esperan un par de invitados más.

—… En todo caso, luego de mi trabajo, estaré aquí con ustedes. —Mina declara y de inmediato Broly la detiene.

— ¿Qué? ¿Trabajo? ¿Piensas estar afuera? —Broly se cruza de brazos y niega repetidamente.

—Pero Broly. Debo mantener mi bar, bastante hice al tomarme esas dos semanas—Intenta persuadirlo, pero él insiste.

—Déjame recordarte, que puedo dejarte inmovilizada por éstas 24 horas. —Sisea en voz baja, no puede creer que tenga que discutir esto antes de meterse ¿Cómo podrá pasar un año, pensando en qué pudo sucederle a ella afuera?

—Oh, aunque la oferta me parezca jugosa. —Le guiña un ojo. —Debo mantener mi fachada también, Lita trabaja medio día los sábados, como Vegeta y Serena, los demás pueden… Pero yo tengo los fines de semana por la noche llenos. —Resopla muy firme. —Así que les juro mantenerlos informados y vendré aquí lo más rápido posible.

— ¡Por Dios Mina! —Broly se agarra de los pelos, es increíble. Es capaz de emboscarla ahora mismo y follarla hasta que no pueda moverse por tres días completos.

—Guarda esos gritos para cuando salgas… —Le susurra muy traviesa al oído. Lo ruboriza completo y discuten un poco en voz baja.

—La acompañaremos a donde vaya. —Gure se ofrece y les pasa sus comunicadores de pulsera. —Miren éstas son las mejoras que decía, mientras estábamos en la isla…—Comenta con todas mostrándoles los cambios y nuevas funciones.

Vegeta estaba por el pasillo cerca del laboratorio de Bulma, la escuchaba trabajando en la máquina de Trunks, entraba a ver si necesitaba ayuda, falta sólo una hora para entrar a la habitación. —Siguen intentando moverse entre tangentes. —Comenta viendo los datos en la computadora, y Bulma sale de debajo de la máquina, con unos shorts y un top, toda sudada de tanto trabajar. Resopla a un costado, aún recuerda cuando se le tiró encima estando con esa vestimenta. Siente que era como un perro en celo esos días; le avergüenza recordarlo.

—Sí…Y no. —Bulma le contesta y nota su mirada confundida. —… A pesar de que Trunks insiste en irse a una línea temporal futura, creo que es mejor que él y su pareja se queden. —Se cruza de brazos como abrazándose a sí misma. —Pienso que aquí no estará solo.

—Los mocosos crecen y deben irse…No es que no vas a "verlo". Trunks de éste mundo crecerá contigo…Y conmigo. —Gira la vista de nuevo a la computadora.

Bulma parpadea grande al escucharlo, aunque el comentario fue pequeño, escucharlo decir que Trunks crece a su lado, la conmueve. —Siento mucho el comentario de mi madre…Y no tanto por ti, sino por Serena…

—Disculpa aceptada. Pero creo que ya debes dejar de preocuparte por Serena. —Frunce el ceño, odia que se meta, como si ella fuera otra Sailor metiche o algún pariente…

—Sí… Ella es tu esposa. Pero no es garantía de nada, yo era tu mujer y quien te dio un hijo. Con quien querías casarte. —Bulma le reclama, quiere hacerle entender porqué no confía en él. —Pero no te importó dejarnos de lado, cuando quisiste "hacerte más fuerte", para vencer a Goku. —Muy sarcástica levanta sus manos.

Vegeta empieza arrinconarla. — ¿Quién mierda te crees que eres? —Sisea con furia.

—No lo sé Vegeta ¿Me dirías quién soy o quién fui en tu vida? —Levanta el pecho, muy dispuesta a probar el nuevo accesorio de su reloj para electrocutarlo.

— ¡Escúchame mujer vulgar!—La sostiene del cuello dejándola a centímetros de su rostro, nunca estuvo tan cerca de mandarle a volar toda la quijada. Pero el Ki de Serena lo despabila. Se gira a la puerta y ella ya no estaba. Se gira a Bulma y se da cuenta que la tenía casi con los pechos en la cara, sudada y casi con la punta de la nariz contra la suya. Nunca le ha importado que ella ande con poca ropa, pero ahora la escena lo deja muy mal parado. Rechista a un lado y se va a buscarla. — ¡Serena! —Sus esperanzas de compartir solo buenos momentos con ella, antes de estar lejos por un año, se desploman frente a sus ojos.

Suelta drama y sale corriendo… ¿Darien aprovechará los "problemas en el paraíso" entre ellos dos? Pues, yo diría que sí. Que lo NTR bien duro contra el muro XD. Jajaja. No, no tranquilos…¡Hasta el próximo viernes!

Saluditos a…

OhaioIzumikun: like a boss, se los dije ;) Sí el entrenamiento seguro los ayuda. Va a estar un día lejos para ellas ¿Qué puede malir sal? Jajajaja. Pues nadie tiene certezas sobre él. La teoría es que Black no le logró quitar los calzones, pero sí que se lo ha lavado XD

Kaysachan: Sí, ya te digo que una buena sacudida para sacar todo su potencial era necesaria. Ahora ¿En verdad Black lo tiene dominado ¬¬ Hmmm? Pues hay juguetitos que son muy cutes, y dije ése huevito rosa y travieso es para Milk. Jajaja. Los planes de Black son hacer un mundo ideaaaalll… Pero siempre hay que tener cuidado, bien dice que por amor se muere y se mata. O sea que por las mejores intenciones, hay quienes han hecho cosas atroces. Lo que él no sabe, es que aún faltan piezas en el tablero contra él. Y cuando aparezcan ¡Temblar ante Saturno! (Hmmm ¿Será spoiler?) Muajajajaja

Diana Salazar de Facebook: Pues, sí querida, dramitas y escenitas ricas, lo que nos gusta. Jajaja Gracias por seguir la historia.