Capitulo 11 Cita Doble


Pasaron varios días en los que Malfoy no se despegó del lado de Hermione, por más que la enfermera le pedía que se fuera, él no lo hacía. Ya sus amigos se habían acostumbrado a eso, excepto Ron, quién cada vez que lo veía le rehuía la mirada, totalmente avergonzado.

Días después, totalmente recuperada Hermione fue dada de alta y su amiga pelirroja fue la primera en llegar a la enfermería.

—¿Entonces, ya te decidiste?

—¿De qué hablas, Ginny? — cuestionó la castaña, confundida.

Su amiga puso los ojos en blanco, sabiendo que Hermione se estaba haciendo la tonta.

—Ya sabes de qué hablo, mejor dicho, de quién … de Malfoy —contestó levantando las cejas— o debería decir "Draco"

Hermione se sonrojó, arrepentida de haberle contado a su compañera lo sucedido aquel día qué besó a Malfoy.

—No lo sé, ¿qué quieres que pase?

—Ya son novios ¿o no?

La joven le miró negando con la cabeza y Ginny no podía creer lo lento que era el tipo.

—Pero, ¿cómo así, no se te ha declarado?

—¡No Ginny! —dijo fastidiada de su interrogatorio y disponiéndose a salir de allí, se levantó de la camilla y se hizo camino hacia la puerta, con su amiga tras de ella.

—¡Oye no te enojes! ¿Yo que culpa tengo de que no se te declare?

La aludida se volteó hacia ella y le dijo:

—No estoy enojada por eso, y no espero que se declare —se alzó de hombros—¡Vamos es Malfoy! Es como un refrigerador con pelo rubio —dijo sonriendo —¡Claro a excepción de estos días, en los que está más empalagoso que un dulce de miel!

Ginny sonrió enigmática y le preguntó —¿Entonces si quieres que se te declare?

La chica resopló frustrada sin saber si quiera que era lo que quería —¡Si! Digo no, no se…tal vez.

De pronto una voz a sus espaldas la hizo girar sobre sus talones, encontrándose con la mirada grisácea del joven.

—Bueno—empezó Ginny— creo que ustedes tienen cosas de que hablar, yo me voy —dijo mientras Hermione la asesinaba con la mirada.

Al quedarse solos, Draco no sabía cómo afrontar el tema de su noviazgo, ya había conseguido que la chica de sus sueños se fijará en él, pero ¿y ahora qué?

Ahora debía dar el siguiente paso y hacerla su novia oficialmente. Pero ¿cómo lo haría sin que sus nervios lo traicionaran? Por un momento consideró el volver a consumir de nuevo esa opción para poder declarársele.

Estuvieron en silencio por varios segundos hasta que ella rompió la tensión.

—Entonces… ¿Escuchaste lo que dijo Ginny?

El se alzó de hombros restándole importancia y la tomó de los hombros instándola a caminar. Ella aceptó sin decir nada porque también estaba nerviosa, pero al ver que se dirigían afuera del castillo la curiosidad fue más fuerte y preguntó:

—¿Adónde vamos, Malfoy?

El se detuvo en seco al escucharla llamarlo por su apellido.

—¿Malfoy? Creí que ya habíamos pasado esa etapa.

La joven se cruzó de brazos y le miró ladeando la cabeza.

—¿Cuál etapa Malfoy? — recalcó su apellido haciéndole enojar.

—La etapa en la que nos hablábamos por el apellido como si fuéramos extraños—dijo mirándola a la cara y cruzándose de brazos también.

—¿Quieres decir que ya no somos extraños? —dijo Hermione y a Draco se le erizó la piel al entender a dónde iba a este asunto.

—¡No te hagas la tonta conmigo! Es obvio que ya no somos extraños.

Ella sonrío triunfante.

—¿Entonces qué somos Malfoy?

"Oh no" —pensó el chico, sí le decía que eran amigos, eso le molestaría y perdería la oportunidad de ser su novio y si le decía que eran novios entonces le cuestionaría él porque no se le ha declarado aún.

Se llevó la mano atrás de la nuca totalmente estresado y tratando de buscar una solución que no lo dejara sin la chica de sus sueños.

—Estoy esperando una respuesta, Malfoy—dijo con las manos cruzadas y con su pie derecho tamborileando el suelo.

—Sabes muy bien lo que somos, Granger—Ahora fue su turno de enfatizar su apellido.

La joven entrecerró los ojos y le respondió— Necesito saber que somos …tú entiendes, ¿No? Si tú y yo no somos nada podría estar perdiéndome la oportunidad de salir con algún chico interesante.

Eso hizo que el estómago del rubio se desplomara y casi se le saliera el corazón ante la posibilidad de que lo dejara por otro.

—¿Qué estás diciendo? —se acercó a ella con fiereza en la mirada.

—Lo que oíste —dijo mirándose las uñas despreocupadamente—No puedo perder el tiempo contigo si no somos nada más que amigos.

El corazón de la joven latía fuertemente el estar jugando de esa manera, pero estaba dispuesta a seguir el consejo de su amiga. Tal vez a Malfoy se le complicaba demostrar sus sentimientos, así que le daría una ayudadita.

Draco se quedó callado mirándola fijamente y finalmente sonrío

—Bien Granger, ya entendí a dónde va esto.

"Al fin"—pensó la chica

Malfoy se aclaró la garganta y tomó un largo suspiro para tomar valor y poder expresar lo que tenía que decir.

—Es obvio que yo no sé expresar mis sentimientos—hizo una pausa con el corazón latiéndole fuertemente— Y es difícil para mí decir lo que tengo que decir o al menos lo que tú esperas que yo tenga que decir—dijo enredándose con las palabras, haciendo que la joven sonriera ante su nerviosismo—¡aquí voy! Hermione—la chica le miro con atención—tú serías… o más bien quieres …

—¡Hola chicos! ¿Porque tardan tanto? —llegó Theo interrumpiendo el momento y su amigo tenía unas enormes ganas de ahorcarlo ahí mismo.

Luna llegó al lado del joven Slytherin y tomándolo de la mano le dijo:

—Creo que acabas de interrumpir algo importante.

—¿Ah sí? — dijo despreocupado— No sería la primera vez ¿Cierto Draco? —dijo dándole un codazo cómplice al tiempo que la chica de Gryffindor teñía de carmín sus mejillas.

Malfoy se aclaró la garganta y cambiando de tema todos se dirigieron hacia Hogsmeade donde tendrían su cita doble.


Al llegar a Hogsmeade, los jóvenes caminaban tranquilamente mirando las vitrinas de los locales, vendían comida, libros y muchas cosas.

Se detuvieron a mirar un escaparate de animales exóticos, cuando Luna llevó sus manos hacia sus costados tratando de entrar en calor.

Theodore al percatarse de que su novia tenía frío, se quitó su gabardina y se la puso sobre sus hombros, depositando un beso en su frente.

Hermione observó ese detalle y sonrío enternecida ante la caballerosidad del joven. Draco por su parte observó cómo la castaña miraba el gesto de Theo hacia Luna y sintió ganas de ahorcarlo nuevamente.

—¿Cómo se atreve a mostrarse más caballeroso que yo enfrente de Hermione? — se dijo a si mismo.

—¿Tienes frío querida? —le cuestionó Draco, mirando con odio a su amigo.

La joven le sonrío y asintió—Si, un poco.

—No se diga más—dijo y se quitó la gabardina de encima y se la puso sobre los hombros, para después entrar a la tienda de ropa más cercana ante los ojos atónitos de los presentes.

—Pero ¿qué es lo que hace, a dónde va?

Theo y Luna soltaron una risa y se alzaron de hombros. Minutos después lo vieron salir de la tienda con 2 bolsas de ropa en las manos.

—Draco, pero ¿qué… —empezó, pero fue silenciada por el dedo índice del chico en sus labios.

Puso las bolsas en el suelo y comenzó a sacar un gorro, un abrigo, varias bufandas y en contra de los deseos de la joven, se los colocó, uno por uno.

Los transeúntes miraban con gracia como el joven la llenaba de prendas abrigadoras, gorros y bufandas, haciendo que la joven no se pudiera siquiera mover por tanta ropa que traía encima, haciéndola casi sudar.

—¡Draco ya basta! — pronunció Hermione quitándose una bufanda del cuello—estoy suficientemente bien abrigada, muchas gracias

—Yo que me preocupo por ti, ¿Y así me tratas?

Ella puso los ojos en blanco— Se perfectamente que lo hiciste por competir con Theodore.

—¡Claro que no!

—Vamos, no peleen —dijo Luna

Hermione suspiró y se quitó un abrigo de encima para poder caminar.

Entraron a las tres escobas y tomaron asiento de modo que ambas parejas quedaron de frente.

La mayor parte del tiempo Luna se pasó hablando sobre los misteriosos nargles y Hermione debatiendo que esas criaturas no existen y que solo eran un invento de su padre. Pero finalmente desistió al ver que era inútil hacerla entrar en razón.

Theo notó el incómodo momento y pidiéndole las espectrogafas a su novia, se levantaron de la mesa para buscar unos cuantos nargles y demostrarle a Hermione que sí existían.

—Tal para cual— dijo el rubio al verlos partir.

La joven le miró inquieta y finalmente se decidió hablar— ¿Entonces, en qué nos quedamos?

—En qué los nargles no existen.

Ella negó con la cabeza, sonriendo—Sabes bien a que me refiero

Malfoy resopló y tras aclararse la garganta varias veces empezó:

—Hermione Jean Granger—dijo a la vez que se bofeteaba así mismo por empezar tan formal— tú…no puedes tener novio—dijo serio y ella movió la cabeza hacia un lado sin entender a qué se refería.

—Pero yo no tengo novio.

El le mostró una impecable sonrisa— ¿Y yo que? Yo soy tu novio, Hermione —respondió haciendo énfasis en su nombre.

Hermione sonrió divertida, ante su ocurrencia.

—No estarás hablando en serio ¿Verdad?

—¿De qué? —dijo haciéndose el inocente.

—¿Esa es la manera en la que me vas a proponer ser tu novia? — respondió, pegándose a la mesa para mirarlo más de cerca—¿Es enserio?

—No le veo nada de malo.

Ella achico los ojos, mirándolo acusatoriamente —Sabía qué eras un refrigerador con pelo, pero no creí que llegaras a tanto—dijo para después levantarse de la mesa y salir del lugar.

El no podía creer lo estúpido que había sido y salió corriendo tras ella, la alcanzó y le dio la vuelta pegándola contra si.

—¿Qué quieres Malfoy? —dijo entre dolida y enojada.

Entonces él se dio cuenta que ella esperaba una declaración un poco más romántica, así que con su mano libre sacó la varita del bolsillo y con un hechizo acercó hasta sus manos una rosa roja.

—Hermione ¿Serías mi novia? —dijo dándole la rosa al tiempo que la atraía hacia el y le daba un beso.

Al separarse ella sonrío y dejó salir un efusivo "Si"


Mientras tanto, Harry y Ron al terminar los entrenamientos de quidditch, se sentaron en las bancas a descansar. Harry no aguanto más las ganas de preguntarle nuevamente a su amigo sobre su episodio de enamoramiento con Malfoy.

—Oye Ron, ¿Y de verdad besaste a Malfoy? — preguntó curioso, aguantando la risa.

El pelirrojo chasqueó la lengua y dejó salir un suspiro cansado —Estuve a punto de hacerlo —dijo con asco—Pero por suerte llegaron ustedes ¡Imagínate yo besando a Malfoy! ¡Que puto asco!

El elegido se carcajeo y recordó los hechos, muerto de risa — Cuando abrimos la puerta estabas encima de Malfoy …y el lloraba y gritaba por Hermione.

Ron torció la boca al recordar ese evento — ¡No entiendo como pude dejarme hechizar por esa loca!... Estuve a punto de ...

Abrió los ojos cuan grandes eran, con la mirada perdida, pensando en lo que pudo pasar si no llegaba Harry y compañía.

—¿De qué?

—¡De follarme a Malfoy! — gritó asqueado

Y Zabini que iba pasando por allí, al escuchar el nombre de su amigo se paró en seco y se quedó escuchando sin ser visto.

—¡No creo que llegarás a tanto ¿O sí?!

—¡Aún puedo escucharlo gritar en mi oído, Harry! No sé cómo pude si quiera subirme encima de el ¡Que asco!

Harry sintió pena por su amigo, pero eso no le impedía reírse de la situación —¡Pagaría por ver a Malfoy suplicar!... A todo esto ¿Qué decía?

—Gritaba por ayuda, por Hermione y—pensó un poco y sonrió— y decía: "no quiero que mi primera vez sea contigo horrible mandril "— frunció el ceño — ni siquiera se que es un mandril, pero me ofende.

Harry puso los ojos en blanco y contestó — Es un tipo de simio—el aludido arrugó el entrecejo —¿Pero como que su primera vez? No se supone que es el dios del sexo, según las chicas.

Ron se alzó de hombros sin prestarle importancia — Tal vez se refería a su primera vez con un hombre ¡No sé Harry, no quiero pensar en mi tomando a Malfoy por detrás!

—¡¿Qué dices?!¡Malfoy es virgen?!— Dijo Zabini, acercándose, totalmente interesado en saber los detalles.


¡Nos leemos!