CAPÍTULO 13
Los ojos azul océano de Rick se encontraron con los verde esmeralda de Lisa. Finalmente Rick y Lisa volvían a verse, después de un largo tiempo. Ambos se abrazaron. Rick cerró sus ojos mientras abrazaba a Lisa. Hundió su cabeza en la hermosa y larga cabellera de ella, para embriagarse del aroma de Lisa, de su esencia natural y de ese perfume delicado con olor floral que la caracterizaba. El piloto, con uno de sus brazos la rodeaba por la cintura y con el otro, la abrazaba por la espalda, perdiendo su mano entre sus finos y largos cabellos color miel. Era como un sueño hecho realidad, tener a Lisa así, únicamente para él aunque solo fuera por unos instantes.
Lisa sintió el abrazo, cargado de cariño, ternura y… «¿Amor? ¡Lisa! Deja de pensar esas cosas. Rick seguramente tiene una hermosa familia con… con… no tiene caso…» dijo en su mente para sí.
La atractiva capitana separó su cabeza un poco para mirar nuevamente a esos ojos azules que tanto significaron para ella, los ojos que Elizabeth había heredado. «Rick, tengo tantas cosas por decirte. Ya llegará la oportunidad. Solo no quiero interferir en tu vida con lo que vas a saber. Te ves tan guapo con tu uniforme oscuro. ¿Qué será de ti? ¿Tendrás hijos? ¿Serás Mayor o serás ya General? Hay muchas cosas por platicar…» pensaba Lisa.
Súbitamente, una voz interrumpió las cavilaciones de Lisa, haciendo que ella soltara el abrazo de Rick y dirigiera su mirada a la persona que le estaba hablando.
–Lisa…, es decir, Capitana Hayes –habló Jack con su voz varonil–. Siento interrumpir, pero ya casi son las 2100 horas. Recuerde que tiene reunión con el área de Ingeniería de la nave.
Rick miró extrañado a ese sujeto que le hablaba con tanta familiaridad a Lisa, "su" Lisa.
–Gracias, Capitán. Enseguida nos vamos –respondió Lisa con serenidad mientras le sonreía tímidamente.
Lisa se dirigió a Rick, estrechó su mano y le dirigió unas palabras de despedida.
–Me ha dado mucho gusto verte. Cuídate, Rick –dijo Lisa con una franca sonrisa.
–A mí también me encantó verte, Lisa –dijo Rick haciendo una pausa–. Yo… ¿nos volveremos a ver?
–Seguro, tengo muchas reuniones programadas aquí –afirmó Lisa, volviendo a sonreír–. Debo irme. ¡Buenas Noches, Rick! ¡Adiós, Claudia! Max, por favor, saluda a Miriya, fue un gusto volver a verlos.
Lisa y Jack salieron a toda velocidad para atender los pendientes en el SDF-2. De forma protectora, Jack pasaba su mano en la espalda de Lisa, mientras Rick no perdía detalle de cada uno de los movimientos de Lisa y de ese militar que la acompañaba.
Entre tanto, Claudia se despedía de Max y Rick, mientras que ellos, se dirigían a la salida de la base.
–¡Qué tipo tan arrogante! ¿Notaste cómo le hablaba a Lisa? Ni siquiera le decía capitana –comentó Rick.
–Sí, eso noté. Miriya también lo notó desde el momento en que llegaron. Y bueno, tenemos que comprender que son varios años en que ella y su equipo de trabajo han estado juntos, que debieron haber estrechado lazos de amistad –dijo Max–. Ya no te preocupes, Rick. Hay que descansar. Después tendrás tiempo para platicar con Lisa.
Max sabía todo lo que ha sufrido Rick en estos años por lo que prefirió externar la posibilidad de que Lisa tuviera pareja o estuviera casada con su propia familia.
Sin embargo, Rick tenía sus propios pensamientos. «¿Y si ese tipo pedante es la pareja de Lisa o peor aún, su esposo? Lisa es una mujer inteligente, hermosa y atractiva, cualquier hombre se fijaría en ella… excepto yo que fui un tonto que la tuve para mí y la dejé ir. No quiero ni pensarlo. Tengo tantas cosas en la cabeza… Lisa, mi divorcio, el curso… Ya no quiero pensar más… Iré a casa a descansar» decía Rick para sí.
El militar de cabello alborotado se despidió de Max, para dirigirse por última vez a la casa de Lisa y revisar que todo estuviera en orden. Después, fue a su casa a tratar de conciliar el sueño y recordar la sensación de tener a Lisa en sus brazos nuevamente, aunque haya sido por una única ocasión. El recuerdo de esa noche lluviosa era lo que le daba fuerza durante los momentos difíciles que le había tocado vivir. Parecía que la vida le estaba haciendo pagar cada una de las groserías que le hizo a Lisa y las malas decisiones que tomó, debido a sus arrebatos y a su inexperiencia.
Lisa y Jack se dirigieron al Jeep, mismo que pidieron usar provisionalmente para transportarse ellos mismos, sin necesidad de que alguien los llevara a los sitios donde debían presentarse.
–¿Manejas tú o yo? –preguntó Jack.
–Maneja tú. Yo quisiera disfrutar del paisaje nocturno, me servirá de relajamiento. –respondió Lisa.
–¿Relajamiento? ¿Te estresaste por el trayecto a la Tierra o porque viste a Hunter?
–¡Ay, Jack! Mejor empieza a conducir o llegaremos tarde con los ingenieros –dijo Lisa con sarcasmo.
–Creo que di en un punto sensible –contestó Jack en tono burlón.
–Ningún punto sensible, Jack. Estaba estresada de saber con qué nos encontraríamos después de la transposición, porque en varios años no habíamos estado en el sistema solar, no teníamos datos si estarían en guerra, si habría zentraedis insurrectos o los invids o cualquier otra fuerza alienígena, viajábamos a ciegas –dijo Lisa apesadumbrada, dejando escapar un suspiro–. Sin embargo, ya estamos en la Tierra, ahora puedo decirlo libremente. Tenía miedo que nos encontráramos con fuerzas alienígenas desconocidas. Nuestro número de pilotos estaba tan reducido que probablemente no podríamos resistir algún ataque enemigo. Gracias a Dios, llegamos con bien.
–Yo también tenía ese temor. Aunque me confortaba un poco que teníamos unos varitech mejorados pero me preocupaba que aún utilizan protocultura y al parecer, los invid la detectan. No quería que nos rastrearan… –añadió Archer.
–Sí, imagina el caos y la destrucción si llegaran a la Tierra.
–Prefiero no pensarlo, sin embargo, es una posibilidad…
–Por eso debemos estar preparados. Debemos externarle al Almirante todo lo que vivimos y lo mucho o poco que sabemos de esa raza alienígena.
–Sí, Lisa. Yo creo que mañana hablarán de eso –dijo Jack.
–Quiero que me sigas acompañando a todas las reuniones. Posteriormente solicitaré a la tripulación del puente que también asista, así podremos dar varios puntos de vista.
–Cierto, entre más información podamos proporcionar, será mejor para preparar a la fuerza Robotech ante cualquier escenario.
–Estoy totalmente de acuerdo –comentó Lisa.
Llegaron al SDF-2 y se dirigieron al departamento de ingeniería. La reunión se llevó a cabo. Los ingenieros habían detectado las probables causas del sobrecalentamiento y les explicaron a ambos capitanes. Posteriormente apagaron los motores principales de la nave. Una vez terminada la reunión, todo el personal se dirigió a sus dormitorios, aún dentro de la nave.
–Vamos a los dormitorios, Lisa. Solo saludo a Elizabeth y de ahí, bueno, tú sabes… –dijo Jack, escapándosele un suspiro.
–Me gusta verte tan enamorado, Jack. Tantos años separados y por fin encontrar al amor de tu vida, otra vez –comentó Lisa sonriendo ligeramente.
– Eso es gracias a la capitana más bella de todo el universo.
–¡Qué galante!
–Yo siempre, ya lo sabes, preciosa. Y… bueno, tengo una pregunta obligada –comentó el capitán.
–¿Pregunta obligada?
–Sí. Se supone que nos contamos todo, ¿verdad?
–¿Cuál es el punto, Jack?
–Qué me dices de ti… ¿Algo cambió? –preguntó Jack con seriedad.
–¿De mí? ¿Qué quieres decir? No entiendo… –cuestionó Lisa confundida.
–De ti y de Hunter.
–Nada que decir. ¿Por qué lo preguntas?
–Porque hoy lo viste. Bueno, no solo lo viste, lo abrazaste. ¿Qué sentiste al tenerlo entre tus brazos?
–Bueno, me dio gusto verlo y saber que está bien. Así como también me dio gusto ver a los demás.
–¿No sentiste que el tiempo se detuvo, que se escuchaba el canto de los pajarillos y que las flores empezaban a abrirse con todo su esplendor? –dijo Jack bromeando.
–¡Vaya! ¡Qué romántico! –dijo Lisa entre risas–. No, no sentí nada de eso. Y fin. Nada más que agregar.
–Está bien, Lisa. Tú ganas… No más preguntas con respecto a Hunter…
–¡Te agradezco!
–Solo por hoy, Lisa –dijo Jack. Porque mañana… Mañana continuaré con el interrogatorio.
–Jack, eres imposible cuando quieres, ¿lo sabías?
–Sí, imposiblemente irresistible –contestó el capitán con una sonrisa coqueta.
–Lo sé, capitán –respondió Lisa tocando con su dedo índice, la punta de la nariz de Jack –Lo has demostrado desde que te conozco.
Jack y Lisa llegaron al área de dormitorios. Jack saludó a Elizabeth, quien ya estaba lista para dormir. Lisa agradeció a la teniente Nancy, la asistente de su hija, que hubiera cuidado de ella. También le pidió apoyo para que la siguiera cuidando porque en estos días, Lisa estaría trabajando a marchas forzadas y en horarios extendidos. Nancy se despidió. Lisa y Elizabeth platicaron un poco en lo que Lisa y Jack cenaban algo y después irían a dormir.
–Mamá, ¿lo viste? –preguntó Elizabeth.
–¿A quién? –cuestionó Lisa.
–A papá –respondió Elizabeth de tajo.
–Sí, lo vi.
–¿Y? –preguntó la chica abriendo sus ojos sorprendida.
–¿Y qué, mi amor? –cuestionó Lisa con tranquilidad.
–¡¿Qué pasó?! –exclamó Elizabeth–. Cuéntame qué se dijeron, de qué platicaron, qué te dijo, cómo se ve… cuéntamelo todo.
–¡Qué jovencita tan curiosa!
Jack escuchaba atentamente la conversación, pero prefirió darle espacio a Lisa y a Elizabeth para que platicaran a gusto, por lo que se retiró a dormir.
–Anda, cuéntame cada detalle, mamá. ¿Qué sentiste cuando lo viste?
–Me dio gusto verlo. Casi no platicamos, solo nos saludamos y nos dimos un abrazo. Es todo, mi amor.
–¿Se veía guapo?
–Claro, mi amor. Él es muy guapo, siempre lo ha sido –dijo Lisa con una ligera sonrisa–. Bueno, pequeña preguntona, vamos a dormir.
–Sí, mamá. Hasta mañana –dijo Elizabeth con una gran sonrisa.
A la mañana siguiente, Lisa dejó encargada a Elizabeth con Nancy. Jack y Lisa abordaron el Jeep con el que irían a la base en Ciudad Macross.
–¿Soñaste con tu príncipe azul? –preguntó Jack en tono burlón.
–¡Oh sí! Casi no pude dormir pensando en él y en nuestro reino color de rosa. –respondió Lisa con sarcasmo–. ¿Por qué me preguntas, Jack? ¿Estás celoso?
–Celoso, ¿yo? ¿Por qué debería estarlo? –preguntó Jack –. Sé que me eres fiel.
Ambos rieron a carcajadas.
–¡Ay, Jack! ¡Qué cosas dices! Si te oyeran…
–Pero shh –dijo Jack haciendo la mímica de taparse la boca con el dedo índice–. Ese es nuestro secreto, princesa.
–Claro, nuestro as bajo la manga –respondió Lisa haciendo segunda al comentario de Jack.
La química entre Jack y Lisa era evidente. La pareja se llevaba tan bien, pues eran años de convivencia y les había tocado sortear tantas cosas juntos.
–Jack, tú bien sabes que la etapa con Rick está superada –afirmó Lisa–. Además, él debe estar casado y con su propia familia.
–¿Por qué no se lo preguntas?
–No, Jack. No estoy interesada en saber de su vida –respondió Lisa con algo de molestia–. Y por favor, ya no me estés preguntando acerca de Rick. No sé qué es de su vida, no quiero investigar ni tampoco deseo saber más allá de lo laboral.
–Ok, ok, entendido, jefa, no te enojes, porque te ves más hermosa.
–¡Jack! ¡Contrólate, por favor!
Ambos estallaron en una carcajada. Y así siguieron bromeando y platicando en el trayecto hasta que llegaron a la base. Se reportaron con el Almirante y se dirigieron a la sala de juntas. Aún era temprano para la reunión con los altos mandos pero Lisa quería cargar en la computadora principal los archivos del reporte y las evidencias de la expedición.
Rick se dirigía a la sala de juntas pues, de su entonces superior, la Capitana Hayes, había adquirido la costumbre de llegar con anticipación. Mientras caminaba por el pasillo, pudo distinguir a Lisa y al capitán Archer, quienes también se dirigían al mismo lugar que él. De lejos, Rick vio cómo Jack cedía el paso a Lisa para entrar a la sala y además, colocaba su mano en la espalda de ella, a la altura de la cintura, gesto que provocó que el General cerrara sus puños en automático, originando una revolución en sus pensamientos «¿Pero cómo se atreve a tocarla así? ¿Quién se ha creído? Ayer hizo lo mismo… ¿Será que en realidad tienen una relación? Quizá son pareja o son esposos. ¡Oh no! ¡Lisa! No puedo más con la duda, ¡tengo que hablar contigo!» pensó Rick.
Lisa y Jack entraron a la sala. Estaba tal cual la recordaba Lisa, sólo que habían cambiado el mobiliario. Ahora las mesas y sillas eran más amplias y tenían otra colocación. Las mesas eran alargadas y estaban colocadas en forma de U. Y a la cabeza de la U estaba el lugar designado de quien presidiría la junta, en este caso, el Almirante Gloval. En cada mesa estaban los nombres de quienes deberían sentarse en los lugares. Lisa y Jack buscaron sus nombres para saber dónde deberían sentarse.
Así Lisa empezó a leer en su mente: Mayor Miriya Sterling, Mayor Max Sterling, General Richard Hunter… «Así que eres General. Ya decía yo que llegarías muy alto, Rick. Has trabajado mucho y te has ganado ese rango, con creces. ¡Me da tanto gusto! Hay tantas cosas que quisiera decirte, pero una es la más importante de todas…» pensaba Lisa, cuando fue interrumpida por dos voces que hablaron al mismo tiempo:
–Mira, Lis… –habló Jack sin terminar de decir su oración.
–Buenos días –saludaba el General Hunter.
–Buenos días, General –contestó el capitán Archer.
Lisa abrió los ojos con sorpresa, no esperaba ver a Rick ahí, tan temprano y que él la descubriera sosteniendo el identificador digital que tenía su nombre e indicaba dónde se tenía que sentar él. Lisa dejó rápidamente el identificador sobre la mesa.
–Felicidades, General Hunter. No sabía que eras General –dijo Lisa, mientras le extendía su mano como saludo y felicitación–. Debería hablarle de "usted", señor.
–Gracias –dijo Rick, con una ligera sonrisa–. No te preocupes, Lisa, estamos fuera de todo protocolo.
–Sabía que llegarías muy lejos, como te dije alguna vez –añadió Lisa sonriendo también–. Y me sorprende que hayas llegado tan temprano a la junta.
–Esa costumbre la aprendí de la mejor –respondió Rick, aún sin soltar la mano de la capitana.
Ambos sonrieron con el comentario. Rick miraba a Lisa fijamente. Había tanto qué decirle, sin embargo, se sentía muy incómodo con la presencia de Archer. Además, no podía sacar de su mente la imagen de Jack, tocando la espalda de Lisa. Así que por inercia, retiró su mano de la mano de la capitana, acción que la desconcertó un poco, pero ella continuó con buen humor.
–Bueno, al menos sirvieron tantos años de esfuerzo y regaños –comentó Lisa, como broma.
–Claro que sí. Desquiciar a mi comandante tuvo sus frutos –añadió Rick.
Ambos rieron. Jack solo observaba a lo lejos. Él no alcanzó a vivir la historia Hunter-Hayes, pero la escuchó los días que vivió en Macross. También veía la gran química que existía entre Lisa y Rick, eran como un complemento, hechos el uno para el otro. No comprendía cómo esos dos podrían haber sido protagonistas de grandes peleas, pues Jack había conocido a una Lisa muy tranquila, madura y sin carácter explosivo.
Minutos después, Jack ya había encontrado los lugares correspondientes para él y para Lisa, pero no quería interrumpir. Sin embargo, el tiempo se estaba consumiendo y aún tenían que copiar la información a la computadora de Lisa, para proyectarla en la junta.
–Lisa… Ehm, quiero decir… Capitana, encontré nuestros lugares. Si tienes la memoria con la información, yo la puedo copiar, para… para que tú sigas poniéndote al tanto con el General –habló Jack.
–Sí, Jack, gracias. Aquí está la información –respondió Lisa.
Jack se acercó a ella, causando más incomodidad a Rick. Lisa le sonrió a Jack y mientras él tomaba la memoria con la información, le devolvió la sonrisa a Lisa y le guiñó un ojo, lo cual fue notado al instante por Rick, quién comenzaba a enfurecerse por dentro. «De todos los tipos en el mundo, ¿por qué Lisa tuvo que fijarse en éste tan arrogante? Y tan… tan físicamente parecido a mí… Y él, él parece corresponderle en todo. ¿Y cómo no? Teniendo a una mujer como Lisa es lo menos que se puede hacer. Están tan identificados».
–Delta 1 llamando Skull 1, responda por favor –dijo Lisa.
–¿Eh? –respondió un confundido Rick.
–Te fuiste muy lejos, Rick.
–Yo… sí, disculpa. Es solo que tengo tantas cosas en qué pensar y… tantas cosas qué contarte.
–Yo también, Rick. Tengo mucho que decirte.
Ambos se quedaron mirando, el verde esmeralda de los ojos de Lisa brillaba tanto al ver esos ojos azul océano que seguían tan hermosos pero tenían un dejo de tristeza. Rick no recordaba haber visto los ojos de Lisa tan brillantes, «Se ve tan hermosa, tan plena, tan… feliz. Mi amor, al menos has sido feliz, aunque no sea conmigo… mientras que yo… dejé ir mi felicidad en cuanto partiste en el SDF-2 y yo decidí quedarme en la Tierra…» pensaba Rick.
En ese momento, llegaba el Almirante Gloval acompañado de Claudia. Lisa, Rick y Jack saludaron militarmente. Lisa se despidió de Rick y se dirigió hacia donde estaba el Almirante, quien le dio algunas indicaciones a Lisa. Posteriormente, fue a sentarse al lugar que le habían asignado, mismo que estaba junto a Jack.
Poco a poco iban llegando los asistentes y todos se fueron acomodando en sus respectivos asientos. El Almirante Gloval dio inicio a la reunión, presentando a los Capitanes Hayes y Archer. Mientras Rick se movía incómodo en su asiento al escuchar ambos apellidos juntos.
–Prosiguiendo con la reunión, quiero que el Capitán Archer se ponga de pie y se dirija con su servidor –solicitó el Almirante Gloval.
Jack se puso de pie y fue hacia donde estaba el Almirante.
–A sus órdenes, señor –dijo Jack, saludando militarmente.
–Capitán Archer, por su importante participación en la misión de la Fuerza Expedicionaria Robotech, usted es ascendido al rango de Mayor –dijo el Almirante.
Jack no esperaba este ascenso y se sentía orgulloso mientras recibía el nombramiento del propio Almirante, quien llamó a la Capitana Hayes para que le ayudara a colocar la medalla de rango en el uniforme del recién nombrado Mayor, pues los movimientos de las manos del Almirante ya no eran tan precisos como antes. Mientras Lisa le colocaba la medalla, le dijo unas palabras de felicitación y le externó lo orgullosa que ella se sentía de él. Los demás asistentes presenciaron la escena y en especial Rick, quien se sentía muy incómodo con lo que veía.
Jack y Lisa regresaron a sus lugares. Jack acomodó la silla de Lisa para que ella pudiera sentarse bien. Rick los veía e inmediatamente recordó la mano de Jack posándose sobre la espalda de Lisa. La sola escena lo inquietó y grabó en su mente preguntarle a Lisa cuál era su relación con Jack. Por otra parte, las miradas de Rick fueron captadas por Jack, quien se propuso tener más detalles y atenciones con Lisa para ver la reacción de Rick. «Estos dos dejaron correr tantos años. Alguno debería dar el primer paso para su acercamiento personal y no andar con rodeos. Tienen tanto de qué platicar», pensaba Archer.
El Almirante retomó la palabra y volvió a llamar a la Capitana Hayes. Una vez que Lisa estuvo frente al Almirante, éste inició un breve discurso que dejó sorprendida a Lisa.
–Parte de este discurso ya fue escuchado por los aquí presentes, a excepción de ustedes, Capitana Hayes y Mayor Archer.
«Hayes y Archer. ¡Cómo me incomoda escuchar sus apellidos juntos!», pensaba Rick. Max notó lo incómodo que estaba su amigo y se acercó a decirle que estuviera tranquilo, que ya habría tiempo para platicar a solas con Lisa.
–Como ustedes saben –continuó el Almirante–. La Fuerza Robotech requiere ser encaminada firmemente para cumplir sus objetivos de protección a la humanidad y al planeta Tierra. Para esto, necesitamos una visión joven, estratégica, honesta y con experiencia. Es por eso, que tiempo atrás propuse a un miembro de la RDF como mi sucesor, cuya elección se confirmó por votación unánime. Ese miembro acababa de partir a una misión expedicionaria, la cual, no sabíamos cuántos años duraría. Sin embargo, la votación fue con carácter irrevocable y la asignación del cargo corría a partir de que dicho personaje regresara a la Tierra.
Lisa estaba sorprendida escuchando el discurso. Tantas cosas habían pasado durante su ausencia. Ella solo se limitaba a escuchar al Almirante.
–Capitana Hayes, usted ha sido electa como la Almirante de las Fuerzas de Defensa Robotech y las Fuerzas Expedicionarias Robotech del Gobierno de la Tierra Unida, siendo el cargo máximo que puede ocuparse y el líder supremo de nuestras fuerzas Robotech –dijo el Almirante Gloval.
«¿Almirante? ¿Dijo Almirante de las Fuerzas Robotech?» pensaba Lisa, quien aún no salía de su asombro cuando el Almirante Gloval continuó con su discurso.
–El nombramiento surte efecto desde este momento. Si su voluntad es no aceptar el cargo, tiene 48 horas para manifestarlo por escrito. En caso de no recibir ninguna carta de desistimiento, se da por entendido que usted acepta formalmente el cargo y se preparará la ceremonia de acto protocolario y toma de protesta –añadió el Almirante.
–Enterada… Señor –respondió Lisa sorprendida.
Continuará…
o
Nota de autor:
Hola a todos. Comparto el siguiente capítulo de este fic, mismo que tiene varios capítulos generales para ir dirigiendo la historia hacia la trama particular con los protagonistas.
Aunque tarde en actualizar mis historias, seguiré con las mismas, paso a paso.
Agradezco los comentarios que ya han escrito sobre la historia y me agradaría saber sus opiniones sobre este capítulo. Lisa y Rick se han encontrado, después de varios años, los cuales no parecen tener la misma duración en la Tierra como en el espacio. Para los H2 hay muchas preguntas en el aire. ¿Qué habrá sido de ellos? ¿Tendrán su propia familia? ¿Aceptará Lisa el Almirantazgo de las RDF y REF?
Saludos especiales para Mao Nome, Fabiola Collao, Warriorheart5, Ime, ZayMel, Boni, Fabytob y a los guests que han publicado sus comentarios.
Igualmente los invito a seguir el audiofic de "Enlaces del Destino" en conocida plataforma de videos, con las voces frescas de un grupo de jóvenes creativos.
Éxitos. Hasta el próximo capítulo.
