La historia de los hermanos perdidos, los príncipes gemelos de Glaonna se extendió con rapidez por los cuatro reinos, casi de la misma manera en que ocurrió con el descubrimiento de la princesa heredera Hermione Granger de Talamh, la noticia sacudió a la realeza. Podía ser que el reino de Glaonna no tuviera los mismos riesgos de sucesión que el Reino de Talamh cuando se solicitó a petición del Rey Lucius Malfoy utilizar el mapa de los reinos, sin embargo, de alguna manera había expectación por las nuevas posibilidades para la ascensión al trono.
Era de conocimiento general que los príncipes gemelos Cástor y Pólux se dieron por muertos junto con todo el clan del Márquez Shachbolt durante la guerra. La destrucción de la mansión familiar fue devastadora, muchos de los cuerpos irreconocibles después de los incendios provocados durante el ataque de elfos oscuros. El fuego maldito había consumido todo hasta los cimientos, el reconocimiento de las victimas no era posible, pero cuando encontraron juntos lo que parecían los restos de tres cuerpos abrazados en los túneles bajo la mansión, se especuló que debía de tratarse de Lady Isadora y sus hijos. No había cuerpos que reconocer, marcas en el piso de tres siluetas, cenizas y algunos fragmentos de huesos medios calcinados, por lo que se les dio por muertos sin mayor investigación. En el caso remoto de que hubiesen sobrevivido a los incendios a esas alturas en manos de los elfos oscuros su suerte no será mejor, perecerían con rapidez sometidos a experimentos inimaginables.
En tiempos de guerra ni siquiera se les hizo un funeral adecuado a pesar de que eran miembros de la nobleza e hijos del Rey Lucius Malfoy. Ante las circunstancias se opto por una fosa común familiar donde descansaba los pocos restos que pudieron recuperarse.
Nadie sabe a ciencia cierta como logro sobrevivir un niño, como llego tan lejos como para internarse en los bosques de Glaonna, más allá de las minas o incluso como sobrevivió a las bestias que ahí asechan.
Se cree que llegando hasta el rio, siguió el cause hasta las costas, aunque se desconoce si estaba solo o fue guiado por alguien, Pólux afirma no recordar nada de esos eventos, como tampoco sabe cuál fue el fin de su hermano gemelos. En ese entonces ese lugar era manejado por piratas y contrabandistas. Hombres de mar que se ganaban la vida con el contrabando de armas y suministros.
Los primeros recuerdos que tiene el príncipe Pólux son del barco donde era tratado como un esclavo, hasta que se hizo lo suficientemente fuerte para luchar por un puesto en la tripulación. Inusualmente brillante, con un temperamento fuerte y decidido, sobrevivió a base de voluntad y fuerza. Cualquiera podría pensar que después de vivir como un simple pirata todo ese tiempo sería alguien salvaje e ignorante, pero no era de esa manera, quizás era un poco simple en muchos aspectos, pero parecía educado y civil en su manera de desenvolverse con las personas que le rodeaba.
El príncipe no recordaba haber tenido un hermano, su memoria era borrosa en su infancia como si todo hecho traumático de su pasado hubiera sido borrado, lo que de alguna manera era tranquilizador debido a la brutalidad de los hechos en los que pereció su madre y hermano gemelo.
El príncipe Drake estaba en lo cierto al suponer que las razones para emplear el mapa de los reinos eran para dar con el paradero de la princesa Aldhara y donde quiera que estuviera era seguro que la Reina se encontraría en el mismo lugar. Usar el pretexto para buscar posibles herederos era solo un truco, no esperaba descubrir que en realidad tenia un hijo perdido.
El truco confirmo sus sospechas cuando el mapa señalo el reino de Uisce. De inmediato sus fríos ojos grises se levantaron para fijarse con intensidad en los de Lord Black que estaba en la misma sala a poca distancia de la mesa central donde el mago mayor llevaba a cabo los hechizos necesarios para activar la magia ancestral del mapa. Lucius mantuvo la seriedad en todo momento lo que no evito que la tensión en su mandíbula casi le hiciera rechinar los dientes de rabia. La sonrisa de suficiencia en los labios delgados de Sirius solo hizo que el ambiente se espesara aún más. Fue el jadeo ahogado del mago mayor quien trajo de nuevo la atención sobre la mesa.
La sorpresa fue mayúscula cuando los hilos dorados comenzaron a entretejerse sobre el mapa en tres diferentes lugares, la localización del príncipe Drake se marcó en Glaonna, la princesa Adhara en Uisce, pero fue la tercera marca parpadeante la que logro que el silencio se extendiera abrumador, el nombre de Pólux se trazó con escritura uniforme dorada.
Aunque el Rey ya hubiera presenciado con sus propios ojos cuando se convoco la magia para dar con el paradero de la princesa Hermione, la magia del mapa no dejaba de ser un espectáculo a la vista, sumado a eso que un tercer hijo que había dado por muerto en el pasado siguiera con vida lo descoloco lo suficiente para sumarse al silencio.
Los hilos dorados se fueron desvaneciendo lentamente conforme el hechizo concluía, no así los nombres que siguieron parpadeado por unos minutos más antes de desvanecerse por completo.
Se siguieron los mismos protocolos que antes. un grupo de soldados bien entrenados esta vez pertenecientes del Reino de Talamh se enviaron por un portal directamente a las costas de Scamail para traer consigo al príncipe Polux Malfoy. Lo que nadie esperaba era que esta vez el grupo era encabezado por la princesa Hermione.
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Las costas de Scamail estaban en calma cuando el portal mágico se abrió. La princesa se negó a llevar un gran grupo de soldados, no era necesario tratar al príncipe como a un delincuente. Todavía recordaba la manera en la que fue tratada cuando fueron por ella para ser evaluada y posteriormente reconocida como princesa heredera. Quería ahorrarle un mal recuerdo al medio hermano del príncipe Draco. Podía ser que fueran demasiado diferentes, que no siempre coincidieron en su manera de pensar, que el tema primordial entre ellos fuera la familia del rubio, pero tenían una relación cercana, podían llamarse incluso amigos.
Hermione sabia que tenia que ser cautelosa, imagino desde el inicio cuales eran las intenciones de Lucius Malfoy para emplear el mapa de los reinos, pero considero que lo primordial en ese momento era no levantar sospechas en contra del príncipe heredero, escribirle en cuanto supo de la petición del Rey para utilizar el mapa hubiera sido contraproducente si llegaban a interceptar su correspondencia seria tanto como poner una diana sobre Draco.
A esas alturas ya era inevitable que el Rey Lucius se enterara del paradero de su esposa e hija. Así que era mejor que siguiera pensando que desde el principio fue Sirius, el primo de la Reina quien estuvo tras el rescate de Narcisa y Adhara.
Quizás lo que más le atormentaba a esas alturas era no poder poner al príncipe al tanto de la existencia de su hermano menor, pero debido al desarrollo de las cosas no tenia mas alternativa que encargarse primero de la localización y extracción del príncipe Pólux de manera segura.
Era parte de sus funciones como princesa heredera en tener a su cargo las fuerzas militares del reino, sin embargo, dada la tarea hubiera bastado con mandar a sus soldados mas confiables para recoger al príncipe, no obstante, quería estar presente y ayudar a que volviera a su propio reino lo más rápido posible sin riesgos.
No podía estar segura sobre las intenciones del Rey de Glaonna respecto al príncipe, conociendo sus antecedentes y la manera despiadada en la que quito de su camino a cualquier persona que fuera un riesgo para su corona, no sabia si estaría en peligro si se dejaba bajo la supervisión de Lucuis la localización del príncipe mas joven. Por tal motivo, no dudo en ser ella en persona quien se encargará del asunto.
Estando tan cerca del mar, el aroma salino se coló rápidamente por sus fosas nasales en cuanto atravesaron el portal mágico. Con ella un grupo de 8 soldados atravesaron los sellos mágicos. No se encontraban cerca del puerto principal del reino, de hecho, se encontraban varios kilómetros al norte, la razón es obvia a la vista, estaban presenciando el intercambio de mercancías de contrabando.
Un gran barco estaba anclado a poca distancia, botes pequeños llegaban a la playa cargados de cajas de madera.
Un hombre alto se encontraba en tierra haciendo anotaciones en una libreta conforme otros 3 hombre descargaban las cajas apilándolas sobre la blanca arena de la playa.
La princesa Hermione lo reconoció de inmediato, aunque esta fuera la primera vez que le veía. El parecido con el Rey era innegable, el peculiar color de cabello, las facciones angulosas y atractivas del rostro, a la par de sus ojos grises eran el sello indiscutible de los Malfoy.
Sin duda lo que mas la sorprendió fue cuando este alto hombre, levanto la vista para mirarle. Era como ver una versión joven del Rey Lucius, poseía facciones tan parecidas que por un momento se quedo sin aliento.
Por supuesto que el príncipe Draco también se parecía a su padre, compartían muchos rasgos similares, pero había en el rostro del joven príncipe heredero también muchos rasgos de la Reina Narcisa.
Una espada desenvainada fue su bienvenida, los guardias que le acompañaban se pusieron en guardia sacando sus propias espadas para apuntar al insolente que levantaba su arma en contra de Hermes.
La joven no pareció asustada por la amenaza, levantando las manos le mostro que estaba desarmada y con un movimiento de su mano hizo que sus escoltas bajaran a regañadientes las puntas de sus espadas.
-¡Venimos en paz! -Dijo con firmeza a pesar de que el filo del espada estaba demasiado cerca de su garganta.
-¿Quién eres? ¿Qué asunto buscas aquí?
-Contestare con mucho gusto joven Pólux, siempre y cuando bajes la espada. No es muy amable de su parte amenazar con degollarme.
El hombre lo pensó por un minuto antes de bajar lentamente su espada. Seguía manteniéndose en guardia al igual que los hombres de su tripulación que estaban atentos al intercambio de palabras.
-Soy Hermione Granger.
-¿La princesa de dos reinos?
-Así es. -Admitió con rapidez.
El hombre sonrió de buena gana, mirando a la joven que tenia delante de arriba a bajo de manera descarada. Era poco común ver a una mujer vestida con ropas mas propias de hombres, mas aun que llevara puesta una armadura hecha a medida.
-Mucho me temo princesa que debió perderse en el camino, no soy la persona que busca. -insistió dando un paso mas cerca de la joven.
Aun separados por un par de pasos le miro sin disimulo, sin perder la sonrisa torcida en los labios que a la princesa le resultaba tan conocida. Podría decir sin tratarlo que tiene muchas manías y el carácter ególatra marca Malfoy.
Pólux pensó que su cercanía intimidaría a la princesa, por lo que dio un paso más cerca hasta que incluso pudo percibir el aroma de su perfume. Esperaba amedrentarla que diera un paso atrás para poner distancia entre ellos, pero no lo hizo. No reculo, sus pies seguían firmes en la arena, simplemente levanto más el rostro para seguirle viendo de manera tranquila y sin un ápice de miedo en sus ojos dorados.
-¿Sabes quién eres?
Le pregunto tranquila, con un tono de voz suave como si fuera ella quien creía que un movimiento en falso pudiera asustar a el que es mucho mas grande y fuerte. Quiere reír a carcajadas cuando entiende que esta preocupada por su reacción.
-No es esa una pregunta ilógica para hacerme.
Hermione se encogió de hombros, sin mostrarse ofendida por el sarcasmo en su voz. Incluso sonrió a su vez al notar siento parecido con el carácter arrogante de Draco.
-Ya sea que lo sepas o no, eres un príncipe del reino de Glaonna, tu nombre es Pólux Malfoy. Si me permites puedo demostrarte que eres justo la persona que busco.
Una ceja rubia se levanto con duda, aunque no parecía demasiado sorprendido ante la noticia de ser un príncipe.
-¡Muéstrame! -Acepto sin alguna expresión particular en el rostro. La neutralidad que mostro le hizo acordarse de nuevo del príncipe heredero.
La princesa hizo una señal a uno de los soldados que le acompañaba quien de inmediato abrió un pergamino que llevaba en las manos, este brillo de inmediato y los hilos dorados surgieron poco después hasta atarse a la muñeca del príncipe Pólux.
-Este es el mapa de los reinos, su magia puede encontrar la sangre real en cualquier lugar. Esta es la prueba de que eres el príncipe de Glaonna que hace muchos años se dio por muerto.
-Mi nombre es Sirio, así que no necesito otro nombre o un título.
La princesa en lugar de sentirse ofendida se limito a sonreír. Conocía demasiado bien el sentimiento que posiblemente esta experimentando
-Te entiendo. Pero eso es algo que deberías pensar un poco mas, hay personas que te esperan por ti.
-Si me resisto me llevaran a la fuerza. -Se burlo de nuevo hablando con cinismo.
La joven princesa parecía pequeña e incluso débil, no podía evitar burlarse en su propia cara, ante la perspectiva de que quisiera forzarle a llevarlo a cualquier parte.
-No creo que la violencia sea necesaria. Mas aun, comprendo exactamente a que te refieres. No te conozco en absoluto, pero me atrevo a decir por lo que veo, que tu vida es navegar y no necesitas nada mas de lo que ya tienes. Yo fui Hermes antes de ser Hermione, una simple plebeya antes de ser princesa. Eres Sirio el pirata pero también eres Polux Malfoy el príncipe y te voy a dar una oportunidad que a mi no me dieron. No te llevare conmigo sino quieres, pero estaría bien que vayas a conocer a tu familia antes de tomar una resolución, tiene un padre, un hermano mayo y una hermana pequeña, quien sabe quizás esa vida pueda tentarte y si no lo hace siempre puedes regresar.
-Tu no volviste a ser Hermes.
-Me agrado suficiente mi padre para tomar el camino de princesa, mis hermanas aún son unos bebes para tomar un trono y tu al menos tienes un hermano mayor que puede hacerse cargo si lo tuyo no es formar parte de la realeza.
El joven rubio evalúo en silencio sus palabras. Aceptando poco después acompañar a la princesa y sus guardias. Aunque sus motivaciones estaban demasiado lejos de ser nobles. Toda su vida se reducía a ese momento en particular, sabia exactamente quien era y de donde venia, de la misma manera en que supo que ese día preciso estaba escrito en su destino, su hermano Castor nunca fallo en sus predicciones, ni aun cuando era solo un niño.
Su historia y la de la princesa era mucha mas parecida de lo que imaginaba. La vida de ambos desde su infancia fue marcada. Las predicciones de su futuro les habían guiado desde el principio para encaminar sus pasos por caminos inciertos. En el caso de Hermione fue su madre Ronnetta quien tenia ciertos dones que les ayudaron a escapar en el momento oportuno, evitando la muerte y la prepararon lo suficiente para tomar el puesto de princesa que le correspondía. La princesa esperaba el día predicho en el que sería llevada a un reino lejano para ser reconocida y vengar la muere prematura de su madre. De esa misma manera el príncipe Pólux tuvo a Castor, su gemelo, los poderes de predicción eran muy superiores a los de Ronnetta, siendo un oráculo pudo salvarlos de una muerte segura siendo niños.
Pólux sobrevivió gracias a Castor, escaparon antes de que la mansión familia fuera asaltada por los elfos oscuros. Lady Isadora había guardado en secreto los poderes de pequeño Castor, las personas cercanas a los príncipes simplemente pensaban que era un niño extraño, perturbado por pesadillas sin sentido, no podían saber que eso que consideraban simples sueños era visiones de un futuro demasiado aterrador.
Lady Isadora debía tomar una decisión difícil, nadie le creería realmente si les alertara de lo que estaba a punto de ocurrir, incluso podría echar por tierra la única oportunidad para sus hijos de sobrevivir. Se quedo para cubrir la huida, sabiendo que esa misma noche moriría de manera espantosa.
Sus amados hijos fueron llevados a escondidas por los túneles bajo la mansión. Encomendando su cuidado a la única persona en la que podía confiar, su guardia personal Sir Snape. Los vio desaparecer en la oscuridad del túnel, para después regresar a su alcoba, ni siquiera se permitió llorar al despedirlos. Aguardo con calma a que el asalto a la mansión familiar comenzara. Cuando los gritos ya resonaban por los pasillos tomo a sus sobrinos para esconderse en los túneles contrarios por los que salieron sus hijos.
Esa noche Lady Isadora murió, pero aun en la agonía de su ultimo aliento sonrió sabiendo que sus hijos sobrevivirían.
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El príncipe heredero se cansó de esperar, ninguna carta llego esa tarde, ni al día siguiente. Al tercer día su humor era demasiado oscuro, estaba realmente molesto a esas alturas. El entrenamiento con su hermano tampoco ayudaba a mejor su estado de ánimo.
Pólux era un combatiente diestro, sorprendentemente habilidoso a pesar de su falta de preparación como soldado. Por lo poco que habían intercambiado palabras sabía que vivió toda su vida en altamar y que sus conocimientos de combate, aunque rudimentarios eran necesarios para alguien con la profesión de piratería y contrabandista que había ejercicio todos esos años.
Seguía evaluando su carácter, no podía evitar tener sus reservas al dirigiste a alguien tan parecido a su odiado padre. Era verlo para despertar la incertidumbre en su corazón, mas aun sabiendo que está dispuesto a complacer a Lucius a costa de dañar a la princesa Granger. Aunque conocía bastante bien los métodos persuasivos del Rey, desconocía si en tan poco tiempo hubiera encontrado la manera de manipular a Pólux, como le hizo a el mismo los últimos años.
El aleteo de un pájaro llamo su atención. Un cuervo negro se paro en la rama de un árbol cercano al área de entrenamiento. Algo en el comportamiento peculiar del animal llamo su atención. Los pequeños y oscuros ojos del ave siguieron por un rato todos sus movimientos antes de volar hacia otra rama un poco mas lejos.
El príncipe dejo a cargo de Nott el entrenamiento de ese día. No siguió al cuervo, por el contrario, se alejó por el lado contrario de las zonas de entrenamiento, hacia los arboles que daban inicio al bosque.
Podía escuchar más que ver, el sonido que hacían las alas del ave al agitarse, el cuervo se escondía entre el denso follaje de las copas de los árboles. Cuando se adentro lo suficiente tuvo la precaución de asegurarse que nadie le seguía. No fue hasta ese momento que el ave negra bajo para posarse en la mano del príncipe que se mantiene extendida como una invitación para que se acercara.
No se había equivocado, era una de las aves entrenadas de la princesa. No siempre enviaba las misma, inteligentemente prefería usar a aves comunes que podía pasar fácilmente desapercibidas.
Desanudando la nota amarrada a la pata se dispuso a leerla.
"El puerto de Glaonna es muy ruidosa a estas horas de la mañana"
Eso era todo.
El príncipe Draco sonrió de lado, sabiendo muy bien lo que significaba tal declaración. Su humor mejoro a partir de ese momento cierta princesa estaba bastante lejos de casa y muy cerca de sus dominios.
Con un chasquido de dedos encendió la nota reduciéndola a cenizas.
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Ya era de noche cuando el príncipe se escabullo para salir del palacio, fuera de los muros de piedra que rodeaban el lugar ya lo esperaba Nott con un caballo listo para montar. No les llevo mas que pocos minutos llegar al puerto para buscar a la persona que seguramente aguardaba escondida en algún lugar cercano.
El príncipe heredero ocultaba parte de su rostro bajo la gruesa capucha de su capa, la ropa que vestía era lo suficientemente sencilla para no llamar la atención. A esas horas pocas personas seguían en movimiento, iban casi hombro con hombro tratando de parecer casuales.
Alguien choco el hombro de Nott. No pareció ser una casualidad por lo que siguieron a la persona hasta uno de los callejones cercanos a la zona de tiendas. Se movía tan rápido que al principio pensaron que lo perderían.
-¡Espera! -Grito Nott pero eso no detuvo al sujeto que entraba por una puerta de madera en una de las trastiendas de los locales.
Fue Theodore quien termino dándole alcance sujetando a la persona, en el proceso tropezaron con rollos de tela, terminando en el piso.
-No era necesario. -Dijo la persona que termino bajo el casi sin aliento.
Nott se apartó de inmediato, reconociendo la suave voz de la mujer que estaba aplastando con su pesado cuerpo.
-¡Lo siento! -Se disculpo de inmediato ayudándola a ponerse de pie.
El príncipe le miraba con curiosidad, esperaba encontrarse con la princesa no con la maga sanadora que siempre le seguía. No alcanzo a preguntar nada, cuando la joven rubia ya estaba de nuevo en camino a alguna parte.
-Es por aquí, -indico al final.
Habían dado tantas vueltas que era difícil saber donde estaban exactamente.
-Puede pasar su majestad. Le esperaremos aquí. -No dejo lugar a cuestionamientos.
Luna señalo una puerta a pocos pasos de distancia antes de tomar el codo de Lord Nott y encaminarlo a otra de las habitaciones.
Draco vio desaparecer a su amigo y la maga por el pasillo para después entrar en otra de las habitaciones de lo que parecía una vieja casona abandonada.
El príncipe entro a la habitación cerrando la puerta tras de sí. Dentro le esperaba la princesa Hermione, quien le miraba con sus ojos dorados y una sonrisa cordial. Disfrazada con ropa de hombre seguía siendo hermosa a su parecer.
Era la primera vez que se veían a solas después del beso que le dio el príncipe en la comisura de sus labios. A pesar de eso no hay tención en el ambiente, parece más una energía viva que puede incluso respirarse si se quiere.
Se mira por un rato en silencio, como si se estuvieran reconociendo dos viejos amigos después de mucho tiempo.
-A pasado demasiado tiempo Granger.
-Tanto que has ganado un hermano y yo dos hermanas.
-¿Te parece gracioso no haberme dicho? -Pregunto dejando ver su molestia.
-Sabes que de haber podido lo hubiera hecho, pero no era el momento para tomar decisiones apresuradas habiendo tanto en riesgo.
Draco se sienta frente a ella. Hay un modesto servicio de té sobre la mesa y aperitivos. La joven se inclina para llenar su taza.
-Ya era inevitable que Lucius se enterar dónde estaban tus aves, fue mejor no levantar sospechas en tu contra. Además, ellas están bien, fuera de su alcance. Incluso si es necesario podemos llevarlas a Scamail o Talamh, aunque creo que en Uisce es la mejor opción. Estoy segura de que el Rey está esperando precisamente busquen un lugar diferente, no esperara que se queden justo donde esta.
-Puede pedir de nuevo utilizar el mapa.
-Levantaría demasiadas sospechas. Ya no tiene el pretexto de buscar otros herederos.
-¿A qué has venido Granger? Estoy seguro de que no te arriesgaste a venir solo para tratar el tema de mis aves.
-Vine porque recibí una invitación de tu padre para un baile, junto con la solicitud de considerar a tu hermano como consorte.
-¿Te interesa Pólux?
-No mas que cualquiera. Ya sabes que no estaba interesada en casarme antes y ahora tampoco estoy buscando una pareja.
-Deberías, correrías menos riesgos. Considerando que mi padre no será el único interesado en emparentar contigo así tenga que comprometerte con recursos cuestionables.
-¿Qué quieres decir con comprometerme?
-Exactamente eso. -Soltó con amargura.
-No importa lo medios, buscara meterte en la cama de mi hermano para que tengas manera de rechazarlo como consorte.
-Sera en el baile. -Afirmo mas que preguntar.
El príncipe asistió en afirmación, incapaz de verbalizar un hecho que le resultaba repulsivo.
-Tienes que ser precavida Granger. Desconfiar incluso de tu propia sombra, de otra manera si no es el, será otro. Te has vuelto una presa a los ojos del mundo.
-¿También lo soy para ti?
-No importa lo que piense, después de todo tu padre me considera tan malo como para no merecer tu mano y el mío me a descartado por mi poca eficiencia para conquistarte.
-Eso lastima tu ego. -Dijo con una sonrisa burlona la princesa.
-Supongo que tanto como golpea tu vanidad, sabiendo que los Malfoy tienen que ser coaccionados para buscar tus favores. -Se burlo.
Hermione sonrió de buena gana, disfrutaba del peculiar humor negro del príncipe en ocasiones como esas, era mejor reír antes que preocuparse por cosas que no estaban en sus manos.
-Creo que tendré que seguir tu consejo.
-Me siento alagado princesa, por fin reconoce que soy un buen consejero. Pero cual de todos los consejos que le he dado piensa seguir.
-Conseguir un consorte lo más rápido posible para dejar de ser un blanco fácil. Creo que es mejor cazar que ser cazada.
