El chico se despierta en una habitación sumamente oscura, no podía ver más allá de su nariz. Se levanta del suelo y mira a su alrededor, y le pareció ver un destello de luz en una de las habitaciones de ese lugar.

Al entrar, se da cuenta que es una linterna que está encendida en el abrigo que tiene puesto un Maniquí. Es cuando se percata que estaba en la habitación de Leni y Lori… El lugar le daba mala espina, pero el toma la linterna del maniquí. Pero, cuando está a punto de salir de la habitación, alguien le ataca, tirándole al suelo, es cuando esa criatura le intenta golpear con una tubería algo oxidada.

El cómo puede evade el golpe y logra levantarse para bajar por las escaleras, esa cosa se parecía demasiado a Lori, pero más bien como una versión infernal de ella… Allí es donde se percató que estaba en su casa, el abre la puerta principal y sale de allí corriendo, no creyó que fuera necesario explorar que había en la casa con esa cosa rondando por allí.

Estaba seguro que esa cosa lo perseguía, así que no se detuvo hasta llegar a las vías del tren, es cuando oye unas voces en el túnel que le resultaban demasiado conocidas… Al acercarse y escuchar mejor, sonríe. Estaba seguro que esas voces eran de Leni y Luna.

Sin dudarlo, entra al túnel y en efecto, casi al final de este las ve a las dos allí de pie junto a Lily. El frena su marcha y comienza a caminar hacia ellas.

-Ven con nosotros, Lincoln.- Dijo Luna.

-Todo terminara muy pronto, en tanto salgamos de aquí, Linky.- Fue lo que dijo Leni.

-Winki… E quieo.- Dijo la pequeña Lily.

El se va acercando lentamente hacia ellas, con lágrimas en sus ojos y alegría en el corazón, no se percataba que cada vez el final de ese túnel brillaba mas.

¿Estaba encaminándose hacia los brazos de sus hermanas o hacia los brazos de la muerte?

Es cuando oye otra voz que le resultaba conocida.

-¡Lincoln! A veces, la luz al final del túnel no indica la salida, sino que es la luz de un tren que va directamente hacia ti…

¿Huh? ¿Un tren? ¿A qué se refería esa voz? Es cuando de repente oye el inconfundible claxon de una locomotora que venía a toda marcha hacia ellos, el comienza a correr hacia sus hermanas para rescatarlas, pero finalmente son arrollados.

E inevitablemente… Despertó.


El chico se despierta muy agitado, estaba cubierto de sudor frio. Enseguida sintió un dolor punzante en su abdomen, dolor que lo hizo recostarse de nuevo.

-Ugh… ¿Dónde estoy?- Dijo con voz débil.

-Estas en el Hospital Genera St. Marshton, son las cuatro de la mañana del 16 de Julio del 2019.- Dijo una voz masculina-. Debes descansar, tus heridas son bastante graves y por un poquito casi te mueres.

Lincoln voltea hacia la fuente de la voz, y enseguida reconoció al chico.

-Tu…

-Si… Soy yo, aunque duele un poco que no recuerdes mi nombre.- Respondió el chico al levantarse.

-Lo siento, Dk. ¿No?- Dijo el peliblanco-. ¿Qué paso? Para ser sincero, siento como si me hubiera arrollado un camión.

-Bueno, unos tipos quisieron asaltarte, y como opusiste resistencia te apuñalaron tres veces.- Respondió el chico-. Una en el hombro, otra en el pecho y la ultima en el abdomen, siendo esta la más peligrosa porque perforo tu estómago. Tuvieron que operarte de urgencia para cerrar las heridas, la del pecho estuvo a milímetros de perforar la Vena Cava Superior de tu corazón.

Lincoln se sorprendió del daño que había recibido, pero más se sorprendió de seguir con vida. Sintió la necesidad de leer de nuevo la carta que Luna y Leni le habían dejado.

-Y… De casualidad. ¿No sabes dónde quedo una hoja de papel que contenía algo escrito?- Pregunto Lincoln-. Hay algo de importancia para mi escrito allí.

-He, de seguro te refieres a esto.- Dk saca del bolsillo de su abrigo una hoja de papel ensangrentada.

Linconl la toma y se iba a disponer a leerla, pero Dk lo detiene.

-Disculpa, compañero, pero si la quieres leer es imposible, la sangre daño el mensaje. Solo se salvó la parte de los remitentes.

-Oh…- Respondió algo decepcionado el albino.

-Ellas dos… Luna y Leni deben de ser muy importantes para ti, ¿No?

-Si… Vaya que lo son junto a Lily.- Respondió Lincoln.

-Disculpa si me estoy entrometiendo mucho, compañero, pero ¿Cómo fue que llegaste hasta aquí?

-Pues… En una ambulancia, ¿No?

-No, no… No pregunto cómo llegaste hasta el hospital, pregunto cómo fue que llegaste a todo esto.- Dijo el moreno.

El chico albino observa por un instante al moreno para luego mirar hacia la puerta, su familia… Es decir, sus cancerberos no deberían tardar en llegar…

-De acuerdo, no es necesario que me cuentes todo, después de todo solo tenemos un día de habernos conocido.- Dijo el moreno.

-No, no me importaría contarte todo, pero antes necesito un favor de ti.- Dijo Lincoln.

-Bueno… Siempre que esté dentro de mis habilidades, y no sea darte un baño de esponja, pide lo que sea.- Dijo Dk al sentarse en una silla.

-…Sácame de aquí.- Fue lo único que dijo el peliblanco. Dk se sorprendió de lo que dijo ese chico.

-Lincoln… ¿Estas completamente seguro de eso? Ten en cuenta que si te mueves mucho, las suturas internas se soltaran y terminaras desangrándote. Y si crees que voy a hablar contigo por la Ouija, te equivocas.

-No me importa si me desangro o si no me pasa nada… Solo, sácame de aquí.- Dijo el chico.

Dk solo observa al joven Loud, su mirada reflejaba dolor, pero también determinación. Así que solo sonríe.

-¿Te cuento un secreto? Me agradan las personas que están determinadas a hacer algo, sin importar las consecuencias. Te ayudare, pero déjame pensar un poco… Necesitare dar una vuelta, vuelvo al rato.- Dijo el chico.

-Pero…

-No te preocupes, yo volveré. No te me agüites.- Dijo el chico para salir del dormitorio.

El chico camina por el hospital, cuando un médico o un vigilante le veían, el respondía que estaba buscando la máquina de sodas. Al fijarse en los mapas del hospital puestos en algunas paredes se dio cuenta que había dos salidas hacia el estacionamiento.

Una de ellas estaba muy custodiada, había un guardia en la entrada y dos cámaras de vigilancia apuntando hacia el pasillo, pero el otro estaba más despejado, solo había una cámara apuntando hacia la puerta, por allí iban a salir.

Rápidamente regreso a la habitación de Lincoln no sin antes tomar de un carrito de enfermería una mascarilla.

Al regresar, el toma la mochila de Lincoln, la cual estaba guardada en un estante de la habitación y se la da al peliblanco.

-Vístete y colócate la sudadera.- Dijo el moreno al mirar por la ventana de la habitación.

-Bien, pero ¿Cómo me quito todo esto?- Pregunto el peliblanco haciendo referencia al equipamiento médico al que estaba conectado.

El chico se acerca a las máquinas y simplemente las apaga desconectándolas del tomacorriente.

-Bueno… Eso fue menos complicado de lo que pensé.- Dijo el albino.

El peliblanco se levanta con dificultad y se coloca prendas nuevas, al terminarse de vestir, Dk le pasa la mascarilla.

-Póntelo.- Dijo el moreno.

-¿Y esto para qué?- Pregunto el albino.

-Para cubrir tu identidad y además así nadie se te acercara, pues pensaran que tienes una enfermedad contagiosa.-Respondió-. Ahora, póntela y vámonos.

El chico simplemente suspira y se la coloca. Luego de eso salen de la sala, Dk iba al frente y Lincoln lo seguía, este último caminaba un poco lento por sus heridas, le dolía bastante el cuerpo, pero necesitaba escapar de allí aunque fuera lo último que hiciera en su vida.

Finalmente pasan por la salida que DK había seleccionado como la indicada, por fortuna pasaron inadvertidos, quizás los que estaban en la sala de seguridad estaban durmiendo, después de todo no es que pasen muchas cosas interesantes en una madrugada.

Estando a una cuadra del mismo, se detienen en una estación de buses.

Espera aquí, compañero.- Dijo Dk-. Voy a llamar a alguien para que nos dé un aventón.

-Si… Estoy agotado…- Dijo Lincoln.

El toma su teléfono y marca a un número.

-¿SI? Albert, necesito que vengas a buscarme. Estoy en una parada de buses a una cuadra del hospital general St. Marshton. ¡Oh! Y de paso llama a David para que revise a un amigo en la mansión… Necesito que vengas rápido, así que trae el Bentley… Bien, te esperamos.

-… ¿A quién llamabas?- Pregunto Lincoln cuando vio que ese chico colgó el teléfono.

-Al mayordomo de la casa.-Respondió DK

-¿Y quién es David?- Replico nuevamente el albino.

-Mi médico de cabecera. No te preocupes, es de fiar- Respondió Dk al sentarse-. ¿Estás bien?

-Si… Solo ando algo… Agotado.- Dijo el albino-. Oye… Gracias por sacarme de allí.

-No me agradezcas aun, falta que te recuestes y que un médico te revise.- Respondió Dk-. Por suerte mi familia tiene recursos de sobra para atenderte.

-… ¿Eres millonario o tienes un familiar diputado?- Pregunto Lincoln.

-Mi familia adoptiva es de millonarios, y no. En mi familia no hay ladrones.- Respondió Dk-. Oh, mira, ya llego nuestro aventón.

Al fondo, un Bentley de color negro hace presencia, estacionándose al frente del chico moreno.

-Vine tan rápido como me lo permitía la ley, señor.- Dijo un hombre de edad media al salir del vehiculó. Estaba bien vestido, como si viniera de la mansión Wayne.

-No te preocupes, Albert, ayúdame a subir a mi amigo al auto. ¿Llamaste a David?- Pregunto el moreno al levantar con cuidado a Lincoln.

-SI, dijo que iba a estar en la casa en una hora.- Respondió el hombre al abrir la puerta trasera.

-Excelente…- Dijo Dk al ayudar a Lincoln a subirse al auto-. Conduce con cuidado… Mi amigo no creo que soporte mucha velocidad.

Cuando Dk sube a Lincoln en el asiento trasero, este se recuesta y cierra los ojos para dormir un poco, Dk sube en el asiento de copiloto y Albert se sube y pone en marcha de nuevo el motor del lujoso auto para desaparecer en la penumbra de la noche…


Ese mismo día, después de que Lincoln se fuera por su parte. Clyde decide encaminarse a la casa Loud. Era extraño para él, y no porque había pasado tanto desde la última vez que fue hacia esa casa, si no por el sentimiento que tenía, antes sentía alegría de visitar la casa de su mejor amigo y admirar a su amor platónico… Pero, ahora que sabe la verdad, solo queda un sentimiento muy amargo, una combinación de enojo, decepción e indiferencia era lo que tenía el moreno en su interior al pensar que vería nuevamente a las hermanas del albino. Incluso sentía preocupación por Lily, temía que ella creciera en un lugar en el que le lavaran el cerebro y la hicieran pensar que el malo de esta historia era Lincoln.

Por momentos incluso se detuvo, no quería verlas, pero era necesario cumplir con el favor que su amigo le pidió. Tenía que tener palabra de hombre. Al llegar, ve que la vieja van familiar estaba llegando, realmente daba miedo escuchar el motor de esa cosa que llaman auto.

Cuando el auto se estaciona, las chicas y los padres bajan del auto, todos alegres y cariacontecidos, cosa que hizo enojar bastante al moreno. ¿Cómo podían estar tan alegres siendo que tenían cautivo y en un estado paupérrimo a un familiar? ¿Acaso ya no existe ese lazo de hermandad que, parecía ser el sello de identidad de la casa Loud?

De algo estaba seguro Clyde, no se retendría en decir las verdades, no importaba si se lo tomaban a bien o mal.

Las chicas parecían estar bajando las cosas de la van, los padres entraron a la casa.

-Hoy sí que fue un buen día en la playa.- Dijo Luan al sentarse en las escaleras del pórtico.

-Si… Es una pena que nos hayamos tenido que devolver.- Dijo Lynn al salir de la van.

-… Oigan chicas, ¿ha visto a Lincoln?- Dijo el patriarca de la familia al volver a salir.

-¿No está en la casa del perro? ¿O en el patio?- Pregunto Lola.

-No, revise dos veces por si acaso.- Respondió el hombre.

-Hijo de… Espero que no esté intentando nada estúpido.- Dijo Lori al apretar los puños.

-Habrá que buscarlo y traerlo para que no haga más daño del que ha hecho.- Dijo Lynn jr.

Lily sale un momento y también se sienta en el pórtico, podría ser solo una niña, pero sabía que había algo que no pintaba bien allí, además que no veía a Lincoln por ninguna parte.

-No creo que sea necesario buscarlo.- Sonó la voz del moreno, llamando la atención de todas las hermanas-. Y créanme… No creo que haga más daño del que ha hecho, o mejor dicho, no creo que sufra más daño del que ustedes le hicieron a él.

-¿Clyde? ¿Qué haces aquí, enano?- Pregunto Lori.

El moreno no respondió la pregunta de la rubia. Solo se acercó a ella y le entrego la carta.

-¿Y esto?

-Solo léela.- Dijo Clyde, haciendo esfuerzos para no estallar de la ira.

-Si es otra de tus declaraciones de amor, tengo que decirte…

-¡Solo lee la estúpida carta, Lori Loud!- Exclamo Clyde, sorprendiendo a Lori y a las demás. Nunca pensaron que él le llegaría a gritar a su amor platónico.

La rubia revisa la carta. El remitente decía lo siguiente;

"De: Lincoln.

Para: Mi antigua Familia"

-Esto… Esto lo escribió Lincoln.- Exclamo Lori-. ¿Yo para que rayos quiero leer esto?

La rubia iba a romper la carta, en ese momento Lily grito un simple pero potente "No" para luego correr hacia Clyde, el moreno se agacho para recibir a la niña entre sus brazos.

-Lamento mucho toda esta situación, pequeña.- Dijo el moreno con un tono comprensivo en su voz-. Pero, debes comprender que Lincoln ya no soportaba más estar en esta… Prisión que antes solía llamar hogar. Las personas tienen sus límites y el de él fue sobrepasado en creces…

La niña no pudo evitar que se le escaparan unas lágrimas, a lo cual Clyde se las seca con un pañuelo que tenía en el bolsillo de la camisa.

-Mira, sé que probablemente Lincoln de lo último que quiera acordarse es de sus… Hermanas, si es que se le pueden llamar así, pero de algo estoy seguro, es que el jamás se olvidara de ti. Tu eres lo último que queda de su familia, y seguramente tarde o temprano hallara la forma de volver a estar junto a ti para regalarte todo el cariño que un hermano mayor puede ofrecerte.- Dijo el moreno.

El chico pecoso se desata el peluche que tenía amarrado en su cinturón, y se lo da a Lily.

-Esto es un regalo de Lincoln.- Dijo Clyde-. Cuídalo, y ponle el nombre que quieras.

La niña, al escuchar eso, abraza el peluche y sonríe. Al ver a la niña sonreír, Clyde se le forma una sonrisa, pero luego se borra al voltear su mirada hacia Lori, aquella chica que una vez deseo.

-Antes de romper esa hoja que contiene las palabras de él que alguna vez fue tu hermano, por lo menos ten la jodida decencia de leerlas. Quizás así puedas por fin ver la realidad de la situación.- Escupió el moreno, era claro que estaba conteniendo el enojo.

La rubia, con la carta en mano quiso romperla a pesar del veneno que le escupió el amigo de Lincoln, sin embargo, algo dentro de si se lo impidió, no sabía exactamente qué era eso que se lo impidió, pero en vez de romperla, simplemente la abrió y comenzó a leer su contenido.

El moreno, al ver que la rubia estaba leyendo la carta, sintió que sus objetivos habían sido cumplidos, a lo cual se despidió de Lily, y así como llego, se fue con una sensación agridulce en la boca y en su ser. Solo esperaba que aquellas palabras sirvieran para que vieran la realidad, y solo esperaba pronto tener noticias de su amigo.

La rubia al terminar de leer lo escrito, sintió un nudo en la garganta, por más que quiso no darle importancia a los escrito, fue abarcando más lugar en su mente, fue haciendo eco, y una incomodidad la fue invadiendo. La culpa, quizás.

Al ver la expresión de su hermana, y al ver como dejaba caer de golpe la mano que tenía la carta, las demás se fueron acercando con curiosidad.

-¿Lori?- Pregunto la gótica.

Pero no dio ningún tipo de respuesta, simplemente se dio media vuelta y entro a la casa, dejando más confundidos a los presentes, los cuales sin dudar le siguieron. Vieron que ella dejo la carta en la mesita de café y se apoyó en una de las paredes con una expresión pensativa. Era obvio que le había afectado bastante sea lo que sea que este escrito.

Luan se acercó a la mesa y tomo la carta. Iba a leerla en voz alta, pero apenas dijo el saludo, Lori respondió:

-No, no la leas en voz alta. No creo poder soportar esas palabras otra vez.

A lo cual simplemente se marchó de ahí lo más rápido que pudo.

-¿Qué rayos? ¿Acaso el sol le afecto la cabeza?- Pregunto Luan.

-¿Qué dice ahí?- Pregunto Lynn.

La comediante comienza a leer la carta, y si bien al principio no le afecto mucho, conforme seguía leyendo, comenzó a afectarle más y más, como si alguien hubiera tomado su corazón y lo hubiera comenzado a estrujar cual camisa mojada.

Cuando la termino de leer, solo se quedó estoica, en silencio coloco el papel en la mesita, y se sentó en el sofá para llevarse una mano a la cabeza.

-¿Luan?- Pregunto Lisa.

-… ¿Soy tan mala de verdad? ¿Somos… Somos los malos?- Pregunto Luan, sin voltear la mirada.

-¿De qué hablas?- Pregunto Lucy.

Pero, ella no respondió, simplemente se quedó ahí, estoica y con la mirada perdida.

Lana se acercó y tomo la carta. Al ver a las hermanas que aún estaban en sus cabales, ellas le asintieron. La amante de la mugre asumió que querían que leyera en voz alta, asi que aclaro su garganta y comenzó a narrar.


"A mis ex-hermanas;

Han sido años difíciles para mí, y realmente ni siquiera sé si ya me vean como un hermano… O como un humano tan siquiera, les eh causado muchas molestias, y sé que todo esto comenzó por qué mentí. Fue estúpido de mi parte y solo quiero decir que lamento el haber mentido, yo solo quería un momento para mí, poder jugar un videojuego, leer mis comics… Nunca pensé que esto tendría una repercusión tan grave… Y aun así, a pesar que mentí, siento que ustedes se han sobrepasado conmigo, digo, está bien que me hubieran castigado por mentir, quizás con una semana sin televisión, quizás hasta orinarse en mi puerta, siendo un castigo algo asqueroso y extremo, aun lo considero justo. Pero ¿Tenerme en la intemperie, sufriendo el embate del frio, del hambre y añadiendo a eso, sufrir de golpes y maltratos psicológicos? Lo siento, pero no me parece justo, hasta me hace pensar que nunca me quisieron y que esto solo fue una excusa para desahogar ese odio que tenían por mí. Pero se acabó, ya no lo soporto más.

(Esta parte de la carta está escrita con una especie de tinta color rojo oscuro, con un aroma algo metalizado)

Espero que este… Castigo, que me impusieron les haya servido, pues con todo esto, terminaron asesinando por completo todo el cariño que tenía por todas ustedes, en especial sabiendo que hicieron que Leni y Luna se fueran de aquí porque fueron las únicas que tuvieron sensatez y sentido común de que todo lo que me estaban haciendo estaba mal, MUY MAL. Todo ese cariño ha muerto, difícilmente puede ser revivido. Pero, sonara extraño, pero aun así, con todo, no las odio. Solo me siento enojado, decepcionado, triste, por lo que paso, por lo que me hicieron y por como lo pude haber evitado toda esta situación. En el fondo, sé que ustedes van a brillar bastante, serán grandes personas en la vida, tendrán buenos trabajos, un buen marido, unos hermosos hijos. Tendrán una gran vida, y solo espero que estas palabras no las hayan hecho arrepentirse de lo que hicieron, porque yo no estaré mas allí, no estaré ni para ayudarlas, ni para verlas crecer, ni para ver como logran sus metas.

Lo único que de verdad me duele, es tener que dejar a Lily con ustedes, solo espero que crezca en un ambiente sano, y no le laven el cerebro diciéndoles que yo fui un terrible hermano, porque créanme que puedo demostrar lo contrario.

(Este sector de la carta está escrito con tinta normal)

No sé si leerán esta carta, a decir verdad… Pero por si la leen, no se molesten en buscarme, estaré bien. Me iré en búsqueda de Leni y Luna, son las únicas amigas, junto a Clyde que me quedan en este pueblo. Sin más, yo me largo para siempre de este pueblo y de sus vidas por siempre.

Sin más, se despide Lincoln, su ex hermano."


Lana termina su narración, y enseguida se lleva una mano al mentón, ahora comprendía del por qué el actuar de Lori y Luan. Deja la carta en la mesa y mira a los presentes en la sala. Todos, incluyendo a sus padres estaban estoicos, sin palabras. Esas condenadas palabras en ese papel hicieron fuertes estragos en la mente de la familia, y cuando en su mente repasaban todo lo que ah acontecido esos dos años desde que comenzó lo de la mala suerte, se daban cuenta que las palabras del albino tenían toda la razón…

Y que quizás Luan tenía razón; eran los malos en esta ocasión.

Ni el golpe del mejor estudiante de Kickboxing había golpeado tan fuerte a Lynn como esas palabras lo hicieron, se empezó a dar cuenta de todo lo que había hecho y lo que hizo mal… ¿Hizo bien en tacharlo de mala suerte? ¿No pudo haber afectado el partido y su suerte otros factores externos? Incluso llego a cuestionar si de verdad existía la suerte…

La deportista se apoya en la pared de las escaleras y queda pensativa. Un gran silencio cubrió la sala. Nadie decía nada, nadie se miraba, solo pensaban y evaluaban la situación. Lily siendo una bebe, intuyo que había pasado algo bastante fuerte, le parecía extraño ver a sus hermanas así en ese estado, incluso a sus padres…

Lucy toma la carta para releerla, pues pensaba que Lana había inventado lo escrito, pero conforme fue leyendo, se dio cuenta que Lana la leyó tal cual como esta, e incluso hizo un descubrimiento que le helo la sangre.

-Eh… Quizás no debería decir esto, pero eso no es tinta roja.

Los presentes voltearon a ver a la gótica, y también se les helo la sangre, intuyeron que era lo que trataba de decir Lucy, pero realmente no querían escucharlo… Lisa tomo la carta y subió a su habitación, en donde hizo una prueba rápida con su maquinaria de laboratorio, y le confirmo lo que temía. Así que bajo con su mirar ensombrecido.

-Acabo de terminar unos análisis rápidos a la extraña tinta roja de la carta…- Dijo Lisa-. Y el resultado fue contundente; esa tinta roja es Sangre, y es de Lincoln…

-… Dios santo.- Dijo Rita al borde del llanto-. ¿Qué tanto odio hay que tener en si para enviar un mensaje así?

-Ay no…- Dijo Luan-. Ahora creo que si la hemos regado…

-¿Tú crees?- Dijo Lola-. Ahora, ¿Qué vamos a hacer?

-… Realmente no lo sé.- Respondió Rita-. Pero lo que si se, es que hay que empezar a buscarlo y ver cómo resolver todo este asunto.

-Entonces, llamare a la policía y avisare que…

-¡Espera!- Exclamo Lisa-. Padre, si avisas a la policía, se abrirá una investigación, y seguro que hallaran pruebas suficientes como para acusarnos de maltrato y negligencia, y terminaremos un buen tiempo en prisión… Que bien merecemos, pero también eso desarmaría a la familia, y eso sería demasiado…

El patriarca le da la razón al genio de la familia y desiste de su plan, volviendo a sentarse en el sofá.

-Lo mejor que podemos hacer es buscar por nuestra cuenta.- Dijo Lisa-. Pero realmente no sé por dónde comenzar…

-Miren… Realmente ciento que tenemos mucha información por digerir-. Dijo Lana-. Lo mejor es que nos vayamos a nuestras habitaciones, descansemos, pensemos y luego vemos que rayos hacer. ¿Está bien?

Los presentes asintieron y empezaron a retirarse, La amante del mugre simplemente suelta un suspiro amargo y también se pone en camino a su habitación. Cuando llego a la puerta de la misma, voltea al armario que solía ser la habitación de su hermano. Por un breve momento recuerda todas las cosas que ella hizo junto a él. Días de pura hermandad y goce, en el cual ella podía confiar en su hermano, y viceversa.

¿De verdad habían destruido todo eso por una superstición? ¿Tan estúpidas y manipulables eran?

Su mirada se ensombrece y simplemente entra a su habitación. Dentro ve que Lola miraba por la ventana, parecía estar reflexionando, pensando. Aunque al parecer le estaba afectando ya que en sus ojos se notaba un poco de tristeza.

Nunca creyó ver ese sentimiento en su hermana gemela.

Lana no dijo nada, entendió que todo eso le afecto… Lo cual es raro ya que ella fue la que lo maltrato más junto con Lynn, aunque ni ella misma podía excluirse… La chica de gorra roja solo se quita su distintivo accesorio de la cabeza, se acuesta en su cama y se queda viendo al techo. Y solo allí se pone a pensar más a profundidad y a divagar sobre todo esto.


(Continuara…)