Epílogo

Jamás pensé que volvería a este lugar después de haber dejado todo resuelto hacía algo más de un año, pero estaba completamente equivocada. Respiré hondo antes de sonreír nostálgica. Realmente amaba este lugar. Aquí tuve los mejores años de mi vida junto a mis padres. Mi infancia fue realmente feliz. Había episodios de mi vida que desearía poder borrar, pero eso era imposible. Por suerte, aprendí de todo lo que hice y de cada decisión que tomé, por muy dura que fuera. Todo ello me llevó a convertirme en la persona que era ahora y me llevó a encontrar un hogar a miles de kilómetros de aquí. Suspiré. El año anterior fue la última vez que pasaría las navidades con Hayate y su familia en su hogar. Muchas cosas habían cambiado desde la última vez que estuve aquí y por eso ya no me quedaría más en su casa. Sonreí. El tiempo había pasado muy rápido, tanto, que no fui consciente de la fecha hasta que me subí a ese avión. Me apoyé en la barandilla de la terraza y miré al horizonte disfrutando de las preciosas vistas que ofrecía este privilegiado lugar. Sonreí al recordar ese momento…

Flashback

- ¿A dónde vamos? El hotel no está en esa dirección. –pregunté.

- Confía en mí. –me dijo– Antes de ir al hotel quiero enseñarte un lugar que he descubierto por internet. –suspiré y asentí.

Al bajar del auto que habíamos rentado, me tomó de la mano y me jaló rápidamente hacia unos apartamentos. La miré extrañada, pero ella solo me regaló una brillante y enigmática sonrisa. Me soltó para acercarse al portero y habló con él, o, al menos, lo intentó. Reí. Había progresado mucho hablando en español, pero aún le costaba a veces. El hombre mayor le dio algo y, cuando se despidió de él, volvió hacia mí con una radiante sonrisa, tomó mi mano nuevamente y me jaló al interior. Llegamos a una puerta y se detuvo, mirándome emocionada.

- Espero que te guste. –dijo mientras introducía una llave en la cerradura y abría la puerta– Entra, por favor.

Le hice caso y entré lentamente mirando todo a mi alrededor. Quedé completamente impresionada. Era el ático del edificio. Tenía unos enormes ventanales que dejaban pasar la luz del sol y una amplia terraza desde donde podías ver perfectamente el atardecer sentada en uno de los sillones que había. Seguí caminando hasta llegar a la inmensa cama de matrimonio que se encontraba en el lugar y me detuve al ver una foto en la mesita de noche que me dejó sin aliento. Me volteé a mirarla a los ojos y hacerle una pregunta muda.

- Feliz navidad, Nanoha. –me tendió una llave– Es todo tuyo. Es tu regalo de cumpleaños y de compromiso. –me dio su mejor sonrisa.

Fin Flashback

Nunca, nadie, había hecho algo así por mí. Suspiré sonoramente. Pronto amanecería y era un espectáculo que no quería perderme por nada en el mundo. Era uno de mis momentos favoritos del día junto a la puesta de sol y debía aprovechar que me encontraba de nuevo en mi tierra. Desde que perdoné y pedí perdón, estar aquí me daba paz y serenidad, como siempre lo había hecho cuando todo había estado bien. Sentía que era más fuerte mentalmente y que había encontrado un camino. Mi camino, por fin, después de tantos años perdida, sola, rota y triste. Ahora tenía amigos de verdad, tenía una familia aparte de Hayate, un trabajo y un cálido hogar al que volver cada día. Ahora era feliz. Muy feliz. Porque era cierto que después de la tormenta, llegaba la calma. Y debía confesar que esa calma me encantaba y deseaba que fuera eterna. Sonreí al sentir unos brazos envolver mi cintura y me pegué a ese suave cuerpo que conocía tan bien. En respuesta, recibí un cálido beso en la mejilla y un fuerte abrazo.

- Buenos días, cariño. –me habló aún somnolienta.

- Buenos días, mi amor. –la sentí sonreír– ¿Has dormido bien? –le pregunté, volteándome entre sus brazos y retirando unos mechones rebeldes de su rostro para ver sus hermosos ojos.

- Lo que me has dejado, sí. –dijo juguetonamente, dándome un suave mordisco en mi cuello y dejó escapar una risita al separarse y ver mi sonrojo tras soltar un pequeño gemido– ¿Quieres repetir una o dos veces más? –preguntó divertida y yo no pude evitar reír– ¿Por qué te has levantado tan temprano? ¿Y por qué estás ya vestida? No son ni las 8 de la mañana y estamos de luna de miel. Volvamos a la cama. Hace mucho frío y tú eres muy ardiente. –me pidió con su sonrisa ladina y negué.

- Voy a ir a caminar por la playa, cariño. Quiero ver el amanecer desde la orilla. –dije con una amplia sonrisa y ojos brillantes– Después iré al cementerio, así que vuelve a la cama y duerme hasta que regrese... –le di un rápido beso antes de separarme, pero volvió a abrazarme– Volveré lo antes posible y te mostraré algunos nuevos lugares que sé que te gustarán. –alcé una ceja al ver que me miraba pícaramente– Y no, no será ninguna estancia de nuestro ático ni nada de lo que tengas en mente, cariño. –bufó– ¡Eres una pervertida! –exclamé riendo– Duerme. Estás agotada. –acaricié su rostro y le di otro rápido beso para volverme a separar.

- Te acompaño. –jaló de mí hacia el interior de la habitación– Voy a vestirme rápido o nos perderemos el amanecer. –habló mientras sacaba ropa del armario– No he cruzado contigo todo un océano sólo para casarnos. Quiero hacer y ver cosas que tú disfrutas, Nanoha. Quiero estar contigo y que me muestres todo. Que me muestres la ciudad a la que algún día nos mudaremos a vivir. –me dijo mientras se vestía rápidamente– Quiero acompañarte al cementerio también. El año pasado te acompañé como tu prometida. A partir de ahora, te acompañaré cada año como tu mujer. Quiero jurar ante las tumbas de tus padres que te amo, que no te dejaré sola, que voy a cuidarte y te haré, os haré… –rectificó tocando mi barriga– …muy felices. –las lágrimas salieron y recorrieron mis mejillas sin mi permiso. Me sentía abrumada por sus palabras y aún no podía creer que el año anterior hubiese comprado ese ático con vistas a la playa que tanto amaba como regalo de compromiso– Quiero seguir conociendo todo de ti... Te amo. –me dio un suave y lento beso antes de entrelazar nuestras manos para salir del apartamento hacia la orilla– ¡Jesús! ¡Qué frío hace aquí! –reí– ¿Crees que algún día me acostumbraré a este gélido tiempo? –la abracé, asintiendo– Quiero hacer recuerdos nuevos contigo en este lugar... –me sonrió antes de detenerse para que viéramos el amanecer.

Flashback

- Shit! –exclamé.

- Lo siento, lo siento. –esa voz…

- ¡Fate-chan! –me miró sorprendida– ¿Querías revivir nuestro primer encuentro? –reí aún desde el suelo– Yo sólo te cité en este lugar para hablar, no para que me derramases el café encima y me golpearas como nuestra primera vez… –ella seguía impresionada y avergonzada mientras yo no dejaba de reír– Creo que tendremos que ir a mi apartamento para poder cambiarme antes de hablar, ¿no te parece? –asintió y me ayudó a ponerme en pie– Siento llegar tan tarde. –la jalé para comenzar a caminar dirección a mi hogar– La alarma de mi despertador no sonó porque Asteion la apagó con su cola. –rió– Y mi teléfono se quedó sin batería… Llegué realmente agotada del club. Lo siento. –le expliqué y ella negó, restándole importancia– Me alegra saber que no olvidaste el lugar donde todo empezó. –le di un apretón a su mano y me sonrió.

- ¿Cómo olvidarlo? Jamás podría porque, ese día, sin saberlo, me enamoré perdidamente de ti... –entrelazó nuestros dedos y volvimos a sonreír.

- Ahí fue donde me ofreciste trabajo sin conocerme de nada. –sonreí nostálgica.

- Tienes razón… Te ofrecí trabajo sin conocerte de nada, pero no pude evitarlo… Me gustaste, aunque no sabía por qué… –rió un poco antes de suspirar– Ahora que te conozco bien y me gustas más aún, quiero volverte a ofrecer trabajo. –me detuve de golpe– Quiero que vuelvas a trabajar para mí, Nanoha, pero esta vez, como profesora. –la miré, parpadeando, incrédula– Trabaja en mi estudio, por favor. Sé la profesora encargada de danza latina y vuélvenos locos a todos con tus movimientos… –reí negando– En especial, vuélveme completamente loca a mí… –susurró bajito, pero la escuché.

- No sé si podré volveros locos, como tú dices, pero me encantaría trabajar nuevamente para ti, Fate-chan... –le dije sinceramente mientras les daba otro apretón a nuestras manos– Por eso acepté la audición para la obtención del título, ¿sabes? Porque quería volver a trabajar para ti. Por eso la insistencia en que contratases a una nueva profesora de danza... Ginga y yo lo teníamos absolutamente todo planeado. –sonreí mientras abría la puerta de mi apartamento– Tenía muy claro que haría lo imposible para obtener la titulación y presentarme a las falsas audiciones en tu estudio que llevó a cabo Ginga. –reí negando– Quería darte esa sorpresa, pero no salió bien… –hice una mueca.

- Nanoha… –la interrumpí.

- Enseguida vuelvo, ¿vale? Voy a cambiarme. –asintió, sentándose en el sofá junto a Asteion para esperarme– Puedes tomar lo que quieras de la despensa y frigorífico. –le ofrecí justo antes de entrar a mi habitación.

- Lo que yo quiero no se encuentra ahí… –la escuché murmurar en un suspiro.

- ¿Cómo dijiste? –le pregunté al volver y ella se sobresaltó– Te he escuchado… –le susurré divertida al oído y ella se sonrojó ferozmente– ¿En qué estaba pensando, señorita Harlaown? –desvió la mirada y reí– Bien, ahora que ya estoy cambiada, podemos hablar cuando quieras… –ambas suspiramos a la vez y nos miramos fijamente por unos segundos.

- Soy una estúpida. –expresó firme y yo iba a contradecirla, pero me detuvo alzando su mano– Déjame hablar, por favor. –me pidió y asentí– Soy una estúpida, Nanoha. No confié en ti y debería haberlo hecho porque jamás has mentido. No a mí, al menos. Siempre me has dicho la verdad. Confiaste en mí y no te devolví lo mismo… Jamás imaginé que mi madre me mentiría, a su propia hija… –habló con dolor– Y sé que yo también tengo la culpa porque la creí ciegamente, aunque mi corazón me gritase que no era verdad, que tú no… –bajó la vista por unos instantes– No quiero perderte, Nanoha. –confesó insegura. Iba a explicarle que eso no pasaría, pero me detuvo de nuevo– Sé que no te merezco porque te he hecho mucho daño y te he fallado demasiadas veces. He desconfiado de ti una y otra vez y te he acusado de cosas que no eres… ¡Por todos los cielos! Te he dicho cosas horribles y casi mueres ahogada por ello... –dijo totalmente abatida mientras lágrimas comenzaban a resbalar por sus mejillas– Jamás podré perdonármelo… –negó– Y sé que crees que nunca he confiado en ti y, quizás tengas razón, no lo sé, pero si es el caso, es porque tenía miedo de que pasara lo mismo de siempre, de sentir algo tan fuerte por alguien y me acabaran destrozando. No soy tan fuerte como tú para superar algo así. –bajó la cabeza, entristecida– Todo es tan bonito, perfecto y natural a tu lado que tengo miedo de despertar un día y que no estés… –le tomé la mano y le di un apretón acompañado de una triste sonrisa– No quiero perderte por mi estupidez… –ahogó un sollozo.

- Yo tampoco quiero perderte a ti… Eres muy especial.

- Tampoco puedo quererte como amiga, Nanoha… Ni puedo ni quiero quererte de esa forma. Lo siento. Simplemente no puedo… –suspiré sin decir una palabra y ella me miró aterrada– Estás con él, ¿cierto? –cuestionó derrotada– Por cómo te abrazó y habló cuando te sacó del club aquel día, sé que te cuidará realmente bien y no te fallará como hice yo… –siguió hablando, totalmente rota– Soy una completa estúpida… –susurró para sí misma, pero logré oírlo.

- Deja de llamarte estúpida. –quiso rebatirme y, esta vez, la detuve yo alzando mi mano– Déjame hablar a mí ahora. –asintió– Ni estoy con él ni lo he estado. Él sólo me estaba ayudando para que no me dañaras más. –me miró con sorpresa– No puedo pensar en nadie que no seas tú por mucho que lo intente. Mi corazón me grita que no quiere dejarte ir… –lágrimas volvieron a caer por sus mejillas– Te amo, Fate-chan. –suspiré mientras le retiraba las lágrimas de su rostro y le daba una débil sonrisa– Si esto que ha pasado sirve para que nuestra relación se fortalezca y seamos capaces de afrontar cualquier situación que se nos presente de ahora en adelante, creo que habrá merecido la pena. –ahogó un sollozo antes de comenzar a llorar de nuevo– No me digas que malinterpreté tus palabras… –negó vehementemente– Menos mal. –solté un suspiro de alivio y ambas reímos– Tengo algo que darte…

- ¡Un beso! –gritó con ilusión y dando un saltito mientras se limpiaba las lágrimas.

- No. –entristeció– Quiero decir sí, te lo daré. –saltó de nuevo de emoción y se iba a lanzar sobre mí, pero la detuve– Pero primero quiero darte otra cosa. –frunció el ceño por unos momentos, pero luego asintió alegre e impaciente– Esto… –me quité la alianza de mi madre– …jamás debió dejar de estar en tu dedo. –se la coloqué de nuevo en su dedo anular derecho y ella sonrió ampliamente– Y esto, tampoco. –me quité la pulsera que le había regalado tiempo atrás y se la puse también– Estas dos cosas te pertenecen.

- Cásate conmigo. –dijo fuerte y segura, mirándome fijamente a los ojos.

- ¿Qué? –pregunté sin aliento.

- Cásate conmigo, Nanoha. –repitió– Prometo amarte y no volver a desconfiar de ti. Nunca más. Por favor, cásate conmigo.

- Fate-chan, ¿sabes que para proponerme matrimonio me deberías haber dado un anillo? ¡Y te lo estoy dando yo a ti! –exclamé con fingida molestia para después reír al ver su muy avergonzado rostro.

- Te lo compraré, pero cásate conmigo. –volvió a hablar firme– De momento, te devuelvo esto. Te pertenece. –se quitó su pulsera y me la puso– Y mi corazón. Mi corazón es completamente tuyo. Te amo, Nanoha. –le sonreí– ¿Puedo besarte ya? –me preguntó ansiosa.

No le contesté. Me puse en pie, la tomé de la mano y la llevé a mi habitación. Ahí le daría todos los besos y amor que ella quisiera. Sonrió al darse cuenta del lugar al que nos dirigíamos y, antes de que pudiera contestar a su proposición, me besó mientras me guiaba lentamente hacia la cama y me dejaba caer sobre el colchón. Teníamos mucho que celebrar y tiempo que recuperar.

Fin Flashback

- Gracias por todo, Fate. –la tomé de la mano– Esto significa mucho para mí… Que hayas atravesado de nuevo todo un océano para venir hasta aquí conmigo, que hayas comprado ese ático, que quieras presentarte a mis padres como mi prometida y mamá de nuestro futuro bebé, que quieras vivir aquí en un futuro y que me ames de la forma en que lo haces… No podría ser más feliz. –confesé emocionada– Te amo como jamás podría amar a alguien…

- Yo también te amo como jamás había amado, Nanoha… –juntamos nuestras frentes durante unos segundos, perdiéndonos en nuestras miradas, la abracé por el cuello y ella a mí por la cintura y nos besamos lenta y profundamente.

¿FIN?

Su historia continuará en "Pasado, presente y futuro (Adaptación)"


GRACIAS DE CORAZÓN A TODOS POR LEER Y DEJAR VUESTROS REVIEWS