En los siguientes días, tuve que darle crédito a Tántalo, debido a lo miserable que se habían vuelto tanto para Percy como para mí. Aunque hubo sus días buenos, como Tyson instalándose en ka cabaña de Poseidón mientras reía risueño a cada momento, jamás había visto al grandote tan féliz en mi vida.
- ¿Percy, mi hermano? - Él decía como si le hubiese tocado la lotería.
Yo hubiese sido un hermano de un millón de dólares, pero ese era otro tema.
Por otro lado, podía notar que a Percy no le encantaba mucho la idea, podía sentir su incomodidad palpable a su alrededor, casi podía decir que estaba avergonzado por la forma en que volteaba la mirada cada vez que Tyson estaba féliz o había otros campistas a nuestro alrededor, como si no tuviese nada que ver con él.
Y quizás podía tener un razonamiento detrás de ello. La verdad no era nada raro que el todopoderoso Poseidón, se haya incaprichado con algún espíritu de la naturaleza, y que chicos grandullones como Tyson hayan sido el resultado. Sabía algunos mitos sobre cíclopes, ¡Incluso había soñado con ellos más de una vez! Y no era nada raro que con frecuencia fuesen hijos de Poseidón, pero supongo que entrar en consideración que son parte de nuestra familia era un poco ... ¿Singular?
Y luego estaban los comentarios de los demás campistas, algunos llegaban a ser muy crueles. De repente, Percy Jackson, el chico genial que el verano pasado había recuperado el Rayo Maestro de Zeus (Con ayuda cabe recalcar); ahora era considerado el pobre idiota que tenía a un monstruo horrible por hermano.
Pero Tyson era un amor de persona ... Cíclope.
- ¡No es mi hermano de verdad! - Le escuché protestar una vez cuando Tyson no andaba por ahí. - Es más bien un hermanastro del lado monstruoso de la familia, como un hermanastro de segundo grado ... O algo así. -
No hacía falta decir que nadie se lo creía por lo poco convincente que sonaba. Tampoco era necesario decir lo decepcionado que me sentía con Aquaboy al respecto.
- ¿Sabías que todos en este campamento somos familia en mayor o menor medida? - Le pregunté a Percy durante un descanso de las actividades diarias, sin Tyson cerca del área.
No era necesario que escuchara esta conversación.
Mi primo levantó una ceja. - Eh, si, ¿Y tu punto es? -
- Eso quiere decir que todos aquí somos hermanos y/o primos, diablos, más de la mitad de los dioses olímpicos son nuestros primos, Percy. - Le dije con exasperación. - Todos somos familia de Tyson. -
- Quizás es cierto pero ellos no son su hermano. - Me respondió él irritado.
Le miré con tristeza. - No es necesario un vínculo sanguíneo para ser hermanos, Percy. Tu y yo somos el testimonio de ello, y sin importar que seas el hijo de Poseidón, un cíclope o el mismísimo Hades nunca me avergonzaría de que fueras mi hermano. -
Con esas palabras dichas, le deje solo, con el sonido de los truenos de un día despejado, para pensar mientras seguía con las actividades de aquel día.
No volvimos hablar del tema luego de aquella conversación, pero por lo que podía percatarme nada había cambiado y realmente estaba cansado y pensativo como para hacer algo como represalia, solo esperaba que Percy se diera cuenta de lo importante que es para Tyson y lo valoré.
Lamentablemente, Aquaboy no era el único tenía problemas familiares en aquel momento, tanto Hope como Annabeth estaban pasando una dura etapa en el campamento con el despido de Quiron, la hija de Astraea especialmente.
El brillo de la Estrellita se había apagado de manera preocupante, se veía decaída y ya no se le veía animada o entusiasmada por nada, demostrando que lo mucho que Quiron significaba para ella.
Annabeth intentaba todo lo posible para que todos nos sintiéramos mejor a pesar de sus propios problemas. Nos propuso a todos presentarnos a la carrera y así dejar de lado nuestros problemas por un rato. Ni Hope ni yo nos íbamos a presentar, Estrellitas porque no tenía ganas de participar y yo porque aún lamentaba mi exámen de conducir fallido. Por lo tanto, Aquaboy y la Niña Lechuza harían equipo en las carreras de carros.
Pero mejor no lo malinterpreten, los cuatro nos caía muy mal Tántalo y estábamos muy preocupados por la situación del campamento, pero no sabíamos que más hacer en aquel momento. Hasta que se nos ocurriera un brillante plan para salvar el árbol de Thalia, no parecía mala idea distraer la mente un poco. Además, les tengo mucha fe a Percy y a Annabeth para que ganen, al fin y al cabo, fue Atenea, quién inventó el carro, y Poseidón el creador de los caballos. Se que los dos juntos se harían con los laureles de la victoria.
...
Y mejor olviden lo que dije.
Tan rápido como se formó el equipo Equino Sabio, igual de veloz se había desmoronado.
Desconozco aún todos los detalles de como Percy y Annabeth se habían separado aquella tarde, y por varias horas Aquaboy me había insistido que fuese su compañeros para los carros.
El suceso ocurrió junto al lago de las canoas, dónde Percy y Annabeth estaban estudiando diseños de carros para el suyo propio. Hope y yo nos dirigíamos hacía allí para ayudarlos luego de una larga jornada en la patrulla del campamento con Clarisse en la mañana. Estábamos algo cansados por algunos ataques de monstruos que habían intentado traspasar nuestras defensas pero nada tan difícil como los toros mecánicos o las cabras asesinas.
Naturalmente como dicta mi hiperactividad, tenía que hacer conversación para distraerme o me volvería loco ... O quizás terminé jugando con el señor D a las cartas.
Ambas opciones no parecían ser muy seguras para el mundo.
- ¿Y como están las cosas con tu tía? - Le pregunté con interés a Hope.
La susodicha sonrió levemente. - Fueron mejor de lo esperado, no me había contactado antes porque quería darme tiempo por lo de mi padre ... ¡Pero todo es genial! Mi tía es súper comprensiva y mi tío es genial, era un antiguo colega de mi padre y todo se siente como en los viejos tiempos, y mis primos no son tan desagradables ... Nelly por lo menos es tierna. -
No pude evitar reír entre dientes por lo que dijo, estaba realmente féliz por Hope, además de que era una forma de hacerla olvidar por un rato los problemas con Quiron y el campamento.
- ¡Entonces, quizás deberías diseñar el carro con él! -
Y la amena conversación se vio interrumpida cuando llegamos al lugar acordado en el lago para ayudar a Percy y Annabeth con su carro, la voz de esta última atrajo nuestra atención cuando ambos comenzaron a discutir sin razón aparente, mientras Hope y yo mirábamos confundidos todo el desarrollo y su desenlace.
- ¡Tal vez si deba! -
- ¡Perfecto! -
- ¡Perfecto! -
Ambos gritaron dando por terminada su conversación, Annabeth se alejó furiosa del lugar, ni siquiera prestando una mirada a la pelirroja o a mi persona, de verdad estaba de mal humor.
- Yo tengo esto. - Me dijo Hope antes de retirarse por el mismo camino de la Lechuza para tratar de aplacar su ira.
En cambio, yo me acerqué a Percy, quien ante mi vista se veía emocionalmente peor que antes, no pude evitar soltar un suspiró.
- Por favor, Percy, vámonos a la cabaña. - Le dije antes de darme la vuelta. - Hablaremos de esto en la noche. -
No hace falta decir que la charla fue tan fructífera como el actual estado del árbol de Thalia.
...
Durante los siguientes días, intentamos alejar nuestras mentes de los problemas, como bonus Hope y yo alejamos tanto a Annabeth como a Percy lo mejor posible, su pelea al parecer había tocado puntos sensibles entre los dos que no solucionarían de la noche a la mañana.
Pero aún tenía la esperanza de que arreglarán las cosas con facilidad en el momento que pensarán con una cabeza mas fría.
Hace poco, Silena Beauregard, una de las chicas más hermosas de la cabaña de Afrodita, nos dio nuestra primera lección para montar en pegasos. Nos explicó que sólo había un caballo alado inmortal llamado Pegaso, que vagaba aún en libertad por los cielos, pero que en el curso de los eones había ido engendrando un montón de hijos. Ninguno era tan veloz ni tan heroico como él, pero todos llevaban su nombre glorioso en su honor.
La experiencia fue bastante emocionante, aunque en un principio Percy estaba nervioso por estar mas de un pie alejado del suelo. Siendo el hijo del dios del mar, a él nunca le había gustado (ni era particularmente seguro) andar por los aires.
Su padre tenía una vieja rivalidad con Zeus, cosas tontas de hermanos, de tal modo que Aquaboy procuraba mantenerse alejado de los dominios del señor de los cielos. Ahora, cabalgar en un caballo alado era un tema totalmente diferente, en el momento en que Percy se elevó por los aires en el lomo de su pegaso, parecía estar en su hábitat natural, algo que solo pasaba cuando estaba en el agua.
Puede que sea por el hecho de que el Pegaso original sea un hijo de Poseidón ... A Percy no le agrado aquel dato cuando se lo dije luego de la lección de vuelo.
En mi caso, la pase espectacular, alzarme por los cielos fue algo prácticamente natural para mi, algo inesperado tomando en cuenta que mi madre es Hestia y no tenía dominios sobre los cielos o algo semejante. Además, podía percibir las emociones de mi pegaso con facilidad, por lo tanto los movimientos repentinos o inesperados fueron fácilmente predecidos y pude actuar o prepararme en consecuencia. Como tal, fue una experiencia agradable y estoy dispuesto a hacerlo de nuevo.
Pero los problemas aparecieron cuando Tyson también quería montar en uno de los "poni gallina" como él los llamaba, y los pegasos se asustaban cuando se acercaba. Aunque Percy les decía de manera telepática que Tyson no les haría daño, en el momento en que el grandullón se puso a llorar tuve que intervenir para calmar la marea de emociones de los pegasos asustados y el frustrado cíclope.
Al final, logré que a Tyson le dieran un par de vueltas, pero fue con el pegaso mas grande y fornido de todo el campamento, que por alguna extraña razón se llamaba brillitos ... Silena me dijo orgullosamente que ella le había puesto el nombre.
Para mi sorpresa, a Brillitos le encantaba el nombre, y a Tyson le encantaba Brillitos ... Así que a mi me encantaba la situación.
Uno de los pocos en el campamento que no tenían algún problema o se burlaba de Tyson, era Beckendorf, un viejo amigo de la cabaña de Hefesto. El verano pasado, gracias a que le había salvado la vida de un Perro del Infierno que Luke había infiltrado en el campamento durante la captura la bandera, el hijo de Hefesto me regaló mis armas que fueron forjardas directamente por su padre, la lanza Diathikes y los nudillos Ischyros.
El dios herrero siempre había favorecido a los cíclopes, quiénes trabajaban normalmente en su forja, así que Beckendorf se llevaba a Tyson a la armería para enseñarle a trabajar el metal, con una resistencia al fuego tan buena como la de un hijo de Hefesto o la mía, el grandote no tenía ningún problema para trabajar el metal con facilidad. El consejero de la cabaña Hefesto decía que en un santiamén conseguiría que Tyson forjara artículos mágicos como un maestro.
Confíe plenamente en eso.
Después del almuerzo, Percy y yo entrenabamos nuestras habilidades de combate en el ruedo de arena con los de la cabaña de Apolo, Ares y Atenea. Aquaboy se limitó a practicar con su manejo de la espada, ese había sido su fuerte. La gente le decía que él era el mejor en ese terreno que ningún otro campista de los últimos cien años, salvo quizás por Luke. A Percy no le gustaba para nada que lo comparen con Luke, yo la verdad no quería saber nada de él, excepto su ubicación para darme una opinión de nuestro último encuentro.
Percy venció con facilidad a los chicos de Apolo, quiénes se especilizaban más en el combate a distancia con sus arcos, así que no entrenó mucho. Quizás debía practicar con los Ares y Atenea como hice yo, pero Aquaboy de manera infantil no quería ver a Annabeth, y tampoco se llevaba bien con ninguno de la cabaña de Ares como para hacerlo.
Yo no tuve problemas en practicar con ninguno de ellos, cuyas cabañas contenían a los mejores combatientes en el campamento y la mayoría conformaban la patrulla del Campamento, así que eran la primera línea de defensa contra los monstruos con el Árbol de Thalia tan debilitado.
No me especializaba en el arte de la espada, no podía hacerlo cuando en todo el campamento no había alguna espada bien equilibrada para mi, todas eran sumamente ligeras a diferencia de Diathikes o Ischyros. De hecho, Beckendorf había intentado forjar varias espadas mágicas para mi desde el último verano, pero desafortunadamente ninguna era apropiada, pero eso no permitió que se rindiera.
Entrenar con los hijos de Ares y Atenea fue una gran experiencia de combate y buena forma de recuperar las habilidades que había cultivado el año pasado. Especialmente mis habilidades de boxeo y el manejo de la lanza al enfrentar a Clarisse, quien se había vuelto mi compañera recurrente de entrenamiento.
Nuestra relación ha ido de maravilla cuando me propuso junto a Hope a unirnos a la patrulla que lideraba al ver nuestras capacidades al vencer a los toros mecánicos que casi nos cocinan vivo. Al principió parecía una rivalidad, pero a la final me percaté que era un sentido de compañerismo, es una lástima que ella y Percy se lleven tan mal desde el verano pasado, cuando ambos eran muy parecidos en ciertos aspectos.
Eran igual de testarudos.
Las clases de tiro con arco fueron tan bien como el año pasado, por lo menos Percy no me clavó una flecha en la cabeza, además, sin Quiron la clase dejo de ser lo mismo.
En las artes y oficios, Percy había empezado un busto de mármol de Poseidón, pero cuando nos dimos cuenta que cada vez se parecía más a Sylvester Stallone, lo terminó dejando. Al parecer el tío Possy no se parecía a él.
Yo terminé haciendo una versión en miniatura del Árbol de Thalia, ya que no me podía sacar la preocupación de la mente, especialmente cuando lo poco que quedaba de la hija de Zeus estaba muriendo junto a la defensa del campamento. Como detalle adicional, había intentado hacer a Thalia, que había visto en algunos sueños acostada en contra el árbol ... Pero siempre sentía que no podía capturar su imagen bien.
Dejamos las esculturas por algo mas emocionate, como trepar por la pared dd escalada en su nivel máximo, que incluía lava real y terremotos a cada rato. Fue bueno que no habíamos perdido el toque, porque no sabía si podía resistir algo tan caliente como literalmente lava ardiente.
Por la tarde, Percy se había unido a nosotros a las patrullas fronterizas del campamento, a pesar de que él y Clarisse no se llevaban bien, podían trabajar ... De manera profesional cuando el campamento estaba en peligro.
A veces, Tántalo insistía que no nos preocupemos por la protección del campamento. Cuanto se notaba que a este tipo no le importaba nada el campamento ni a los campistas, y con el señor D haciendo la vista gorda, nosotros debíamos tomar el asunto en nuestras propias manos, así que se tomaba turnos entre nuestros tiempos libres para cuidar el campamento, entre Clarisse y yo, era difícil decir quién de los dos se la pasaba mas tiempo en patrulla que en las actividades del campamento.
Estaba parado a un lado del árbol de Thalia, en la colina Mestiza. Contemplaba a las driadas que iban y venían mientras le cantaban al pino agonizante. Los sátiros traían sus flautas de caña y tocaban melodías mágicas y, durante un rato, las hojas del pino parecían mejorar. Las flores de la colina tenían también un olor más dulce y la hierba reverdecía, pero para cuando la música se detenía, la peste se adueñaba otra vez de la atmósfera.
La colina entera estaba infectada, como si el veneno que había llegado a las raíces del árbol estuviera matándo todo lo natural en el lugar. Cuanto más tiempo la pasaba allí, más me enfurecía, más mi vista ardía y casi podía ver literalmente el espíritu remanente de Thalia retorciéndose del dolor agonizante.
Mientras que me quedaba mirando sin poder hacer nada, ya había sido un tiempo en que no me sentía tan impotente como ahora.
Y lo odiaba.
Todo esto había sido obra de Luke, recuerdo muy bien su astuta sonrisa y la cicatriz hecha por la garra de un dragón que le cruzaba el rostro. Había simulado ... No, se había hecho nuestro amigo de verdad, o al menos yo lo consideré como tal, pero en realidad había sido todo el tiempo la mano derecha de Kronos.
Miré la palma de mi mano, donde se encontraba la cicatriz que Luke me había dejado el verano pasado como un recuerdo grabado tanto en mi piel como en mi mente, incluso si ya se estaba desvaneciendo de mi palma, pero aún podías definirla al mirar detenidamente. Tenía la forma de un asterisco, en el punto donde el escorpión del abismo me había picado.
No pude evitar pensar en lo que me había dicho Luke justo antes de intentar matarme ...
- Adiós, Dio. Se avecina una nueva Edad de Oro, pero tú no formarás parte de ella. -
El recuerdo de mi peor pesadilla se plasmó ante mis ojos, justo en la corteza putrefacta del árbol de Thalia. Una imagen de ojos dorados fríos y crueles, mi cuerpo destrozado por el dolor de las heridas y el cansancio de combates interminables, una guadaña mortal esperando rebanar mi cuello.
Y en ese momento, pensé que quizás, solo quizás que ...
Luke tenía razón.
...
Por las noches, mas sueños que parecían mas recuerdos o pesadillas golpeaban mi mente subconsciente, además, desconocía si realmente eran mis propios sueños o de alguien más. Cada vez que parecía cerrar los ojos, me llegaban en forma de ráfagas sueños dónde "vivía" en los zapatos de los demás campistas.
Aunque se los quería contar a los demás, no quise llenarlos de más preocupación de las que ya teníamos. Supuse que con el estado del árbol de Thalia, los semidioses éramos mas susceptibles a nuestros miedos, y de alguna forma mi mente hacía viajes astrales a sus sueños.
Como si mis sueños con el señor de los titanes o monstruos no fuesen suficientes.
La noche antes de la carrera, Tyson y Percy terminaron su carro, al final con un poco de mi ayuda. No importa si estaba un poco molestó por la actitud inmadura que estaba mostrando Percy con su hermano, no tenía el corazón como para dejarlos solos en esto. Además, el carro nos quedó muy bien.
Tyson había hecho las partes de metal en la forja de la armería, y yo lijé las maderas y Percy nos ayudó a montar todo a la perfección. Era azul y blanco, con un dibujó de olas a ambos lados y un tridente ardiente de oro en la parte delantera, un pequeño toque Hestia por mi ayuda supongo, no hacía falta la verdad, pero el gesto fue apreciado.
Después de todo aquel trabajo, me pareció justo que Tyson fuera con Percy en la carrera, a pesar de la insitencia de Aquaboy que participará, al final este último acepto a gusto debido a la gran ayuda del grandote en los accesorios del carro. Aunque quizás a los caballos no les gustará aquella decisión, y que su peso extra sería un problemático al restarles velocidad.
Pero yo confiaba en ello, además, lo importante era divertirse ... ¿Verdad?
Cuando nos íbamos a acostar, Tyson miró un momento a Percy y le preguntó.
- ¿Estas enfadado? -
- No, no estoy enfadado. -
Tyson se echó en su litera y permaneció callado en la oscuridad, por un momento pensé que se había quedado dormido. Su cuerpo era mucho mas grande que el colchón donde se acostaba y cuando se cubría con la colcha, los pies le asomaban por debajo.
- Soy un monstruo. - Dijo para la sorpresa de Percy y mía.
- No digas eso. - Le dijo Aquaboy.
- Si, eres una buena persona, Tyson. - Le dije con suavidad.
- No importa. Seré un buen monstruo, y Percy no se enfadará. -
Ambos no supimos que responder a eso, literalmente el joven cíclope nos había dejado sin palabras y estupefactos, algo que muy pocos habían logrado.
- Nadie aquí esta enfadado con alguien. - Le dije a Tyson, antes de hacerle una seña a Percy para que dijera algo.
- Es sólo ... Que nunca había sido un hermano mayor. -
Por un momento, creí que su voz se quebraba. En ese momento, comprendí un poco mas la situación de Percy, ser un hermano mayor era duro, y sin importar lo grande y fuerte que sea Tyson, aún era considerado un bebé, por lo tanto Aquaboy tenía que tomar las riendas y cuidarlo.
Exactamente como yo hacía con él, créanme no es nada fácil, especialmente cuando ambos tenemos TDAH, pero si algo aprendí durante varios años en el orfanato es que un hermano o hermana mayor siempre debe cuidar de sus hermanos menores. Y era difícil proteger a alguien como Tyson, cuando prácticamente casi todo el campamento lo trataba como un monstruo.
Pero ser un monstruo no te definía como inherentemente malo ... Esas eran nuestras acciones lo que lo definían.
- Es una experiencia muy diferente para mí. - Admitió Percy con un hilo de frustración en su voz. - Además, estoy preocupado por el campamento, y esta este amigo, Grover, que quizá corra peligro. Siento que debería hacer algo, pero no sé qué. -
Tyson y yo permanecimos callados, simplemente permitiendo que él liberará sus emociones.
- Lo siento. - Añadió con un suspiró de exasperación. - Esto de ninguna forma es culpa tuya. Solo estoy enfadado con Poseidón, no contigo. Tengo una especie de sensación de que trata de ponerme en una situación embarazosa, como si quisiera compararnos o algo asi, y no entiendo por qué. -
- Un padre jamás comparará a sus hijos. - Le dije a Percy.
- Estamos hablando de un dios. - Me respondió con irritación. - ¿Como te sentirías si mañana llegará otro hijo de Hestia al campamento? -
Esa era una pregunta que nunca me había hecho, pero ya sabía como responderla.
- No lo sé, tendría que experimentarlo para responderte pero ... - Miré a Percy fácilmente entre la oscuridad de la cabaña. - Estaría muy féliz de tener a más personas a quiénes llamar familia. -
De repente, un ruido sordo y grave cortó nuestra conversación. Resulta y acontece que Tyson estaba tan silencioso debido a que ya estaba dormido y roncando con ponis gallinas en sus sueños.
Percy y yo suspiramos por la actitud entrañable del grandote, de verdad, ¿Como la gente podía tratarlo tan mal? Entiendo a los cíclopes salvajes, pero Tyson era tan puro que a veces olvidaba su verdadera forma.
- Buenas noches, grandote, Aquaboy. -
- Buenas noches, Dio, grandullón. -
Fue lo último que escuché antes de cerrar los ojos.
...
De nuevo me arrepentí de cerrar los ojos, debo tener una audiencia urgente con Morfeo porque cada vez que entro al reino de los sueños, tengo que vivir una pesadilla gratuita cada vez, ¡Lo peor de todo es que ninguna era mía!
Casi extraño los sueños de mi madre quemandome vivo. Casi.
Esta vez corría por un bosque, era demasiado pequeño, con mis extremidades cortas y todo pareciendo tan enorme. La oscuridad de la noche hacía un efecto aterrador que de verdad me hizo sentir pánico incluso cuando no era un recuerdo mío.
- ¡Hija, ¿Donde estas?! - Exclamó la voz de mi padre (su padre) en alguna parte del bosque.
- Papi ... - Susurré (Ella susurró), efectivamente por la voz tan aguda, este era el sueño de alguna de las chicas del campamento.
Inmediatamente, corrí (corrió) hacía el origen de la voz.
- ¡¿Hija?! - Volvió a exclamar mi padre (su padre).
- ¡Y-Ya voy! ¡Ya voy, papi! - Grité (Ella gritó), mientras me (se) acercaba más a los llamados de mi padre (su padre).
- Hija. -
Una nueva voz hizo que se detuviera el tiempo, esta vez proviniendo detrás de mi (ella), era la voz de ...
- Mamá. -
Pero al voltear, vi algo mas aterrador que los Aeternaes que había enfrentado. Siendo mas grande que Tyson, era una bestia que podía ser un hombre lobo pero tenía la melena de un león, y las rayas de un tigre, con la gracia de un jaguar, por un momento pensé que podía ser una quimera pero supe en realidad lo que era ...
El depredador de semidioses definitivo.
- Hola, hija mía. - Habló la bestia de manera perturbadora imitando la voz de mi madre (su madre). - Es hora de ir a casa. -
- ¡Deja a mi hija en paz! -
Pero justo antes de que el monstruo me (le) tragará enteró entre sus fauces, un hombre de mediana edad de cabello rojo le salto encima valientemente al monstruo, a pesar de las nulas probabilidades de que pudiera hacer algo.
- ¡Papi! - Grité (Gritó) de preocupación ante la vista.
- ¡Corre, Hope! ¡Corre! -
...
Desperté de golpe cuando la oscuridad y los sollozos de la niña fueron lo último que sentí al terminar el sueño ... O más bien un recuerdo.
Si bien había sido una de las peores pesadillas que habia vivido, especialmente con el terror de vivirlo a través de los ojos de una peaueña niña, aún no alcanzaba estar en mi top de peores pesadillas, que generalmente involucraba a mi agradable abuelo Kronos. No, pero lo que de verdad me alarmó fue el hecho de que era un recuerdo que nadie mas que Hope, y el peligroso monstruo que la cazaba como si fuese un mísero ratón.
Ni siquiera podía decir con exactitud que era aquel monstruo, pudo haber sido el León de Nemea, pero no era tan grande, no era Lycaon, era demasiado salvaje para eso, tampoco la Manticora ni la Quimera, mostraba mucha inteligencia pero solo la dedicaba para jugar con sus presas y luego matarlas. Así que la pregunta era ... ¿Que monstruo era?
¿Y debía preguntarle a Hope sobre ello?
- ¿Estas bien? -
Aquella pregunta por poco no me hizo saltar de la cama de la impresión, volteando para ver a Tyson mirándome con preocupación con su único ojo, había olvidado que no estaba solo en la cabaña y que aún era de noche, quizás altas horas de la madrugada pero aún el sol no se asomaba.
- S-Si ... Solo tuve un mal sueño. - Dije mas calmado. - Lo siento, ¿Te desperté? -
Pero el grandullón negó con su cabeza, antes de señalar a Percy, quien se removía inquietó en su cama. Al parecer no era el único que era asaltado por una pesadilla. Me sorprendió no haberlo notado, pero aquel sueño aterrador había atrofiado mis sentidos en este momento.
De repente, Aquaboy se levantó de un sobresalto ante nuestras miradas preocupadas.
- ¿Te encuentras bien? - Le preguntó Tyson com preocupación genuina.
Y quizás fueron los efectos del sueño, o tal vez porque estaba oscuro, pero por un momento creí ver a Percy temblar cuando miro a Tyson.
...
No pasaron muchas cosas luego de eso, al poco tiempo fuimos a dormir las pocas horas que quedaban antes de comenzar el día.
Ya mas calmados, en la mañana Percy y yo encontramos un rato para hablar de nuestros sueños. No le hablé mucho sobre el recuerdo de Hope, era demasiado privado como para compartirlo así sin más, pero si di una idea general de lo que había ocurrido, como lo de tener sueños sobre el pasado de otros campistas y esta vez se trataba de un monstruo muy peligroso que imitaba las voces a la perfección.
El sueño de Percy no era mejor que él, trataba de Grover que había sido capturado utilizando un traje de novia por un monstruo, un ciclope llamado Polifeo. Al parecer el tipo tenía algo en su posesión que era muy importante con el que les tiende trampas a los sátiros. Su magia natural era tan fuerte que superaba a la mía aparentemente, y era mas cercana al dios Pan.
Además, Grover tenía una conexión empática con Percy, así que a ambos le pasaba algo ... Pues no sonaba muy agradable.
Oh, y nuestra mejor pista para encontrar a Grover fue el Mar de los Monstruos, el cuál no sabemos donde esta. Solo que es por Florida y doblando a la izquierda ... Lo que sea que signifique.
Realmente las cosas se estaban poniendo mejor y mejor.
Sin tener mas opciones, decidimos dejar el tema de lado para centrarnos en las carreras de carros, en el momento en que terminarán, haremos una reunión de emergencia con Annabeth y Hope. Sin importar las diferencias que tengamos en este momento, la vida de Grover estaba en peligro y no era el momento para tontas discusiones.
La mañana de la carrera hacía calor y mucha humedad, una combinación sofocante literalmente. Una niebla baja se deslizaba pegada al suelo como vapor de un sauna. En los árboles se habían posado miles de pájaros: grandes palomas blanco y gris, aunque no emitían ningún arrullo típico de su especie, sino una especie de chirrido metálico que me recordaba al sonar de un submarino.
La pista de la carrera había sido trazada en un prado de hierba situado entre el campo de tiro y los bosques. La cabaña de Hefesto había utilizado los toros de bronce, domesticados por completo desde que les habían machacado la cabeza, para aplanar una pista oval en cuestión de minutos.
Había gradas de piedra para los espectadores, es decir, Tántalo, los sátiros, algunas ninfas y todos los campistas que no participaban, como Hope y yo. El señor D no apareció, él nunca se levantaba antes de las diez de la mañana.
- ¡Muy bien! - Anunció Tántalo cuando los equipos empezaron a congregarse en la pista. Una náyade le había traído un gran plato de pasteles de hojaldre y, mientras hablaba, su mano derecha perseguía un palillo de nata y chocolate por la mesa de los jueces. - Ya conocen las reglas: Una pista de cuatrocientos metros, dos vueltas para ganar y dos caballos por carro. Cada equipo consta de un conductor y un guerrero. Las armas están permitidas y es de esperar que haya juego sucio. ¡Pero traten de no matar a nadie! - Tántalo sonrió como si los campistas fuesen unos chicos traviesos ... Nada muy lejano a la realidad a decir verdad. - Cualquier muerte tendrá un castigo severo. ¡Una semana sin malvaviscos con chocolate en la hoguera del campamento! ¡Y ahora, a los carros! -
Que castigo mas horrible ... ¡Pero centrémonos en los carros de los participantes!
Beckendorf, el líder del equipo de Hefesto, se dirigió a la pista. Su carroza era un prototipo hecho de hierro y bronce, incluidos los caballos, que eran autómatas mágicos como los toros de Cólquide. No tenía la menor duda de que aquel carro albergaba toda clase de trampas mecánicas y mas prestaciones que un Maserati con todos sus complementos si conocía bien al consejero de la cabaña de Hefesto.
Del carro de Ares, color rojo sangre (nada inesperado), tiraban dos horripilantes esqueletos de caballo, ¿Donde puedo conseguir uno de esos? Clarisse subió armada hasta los dientes, literalmente lista para una guerra, aunque ese siempre era su estilo. Llevaba jabalinas, bolas con púas, abrojos metálicos, de aquellos que siempre caen con la punta hacia arriba, y un montón de cacharros muy guays.
El carro de Apolo, elegante y en perfecto estado, era todo de oro y lo tiraban dos hermosos palominos de pelaje dorado, colas y crines blancas. Su guerrero estaba armado con un arco, aunque había prometido que no dispararía flechas normales a los conductores rivales. No sabía si eso me calmaba o me preocupaba.
El carro de Hermes era verde y tenía un aire anticuado, pero clásico de alguna forma, como un viejo tesoro oculto en tu garraje durante años. No parecía tener nada de especial a simple vista, pero lo particular es que era conducido por los hermanos Stoll y me alegraba no participar para no estar envuelto en las jugarretas que de seguro debían de haber planeado.
Finalmente, quedaban dos carros, el que ayudado a construir con Percy y Tyson, y el que era conducido por Annabeth.
Antes de la carrera, los había visto hablar de seguro sobre el sueño acerca de Grover pero al final no parecía muy convencida.
- ¿Estarán arreglando sus diferencias al fin? - Se preguntó Hope a mi lado, los últimos debieron ser duros para ella. Lo podía ver en sus ojeras negras, de seguro la pesadilla de anoche no la había dejado dormir de nuevo.
- Eso esperó o puede que Grover no la cuente, y Percy tampoco. - Dije con preocupación, llamando la atención de ella.
- ¿Que quieres decir? - Me interrogó con seriedad.
- Pues ... -
Al final le terminé contando acerca del sueño de Percy, cuando acabé me miro con un rostro estupefacto.
- No puede ser ... ¿Que tan afortunado debes ser para encontrar precisamente lo único que podría salvar el campamento? -
- Pues muys desafortunado tomando en cuenta la situación en la que esta. - Le dije antes de mirarla con seriedad. - Ahora, ¿Que quieres decir con eso? -
- No, no debe ser posible ... Quizás fue solo un sueño, todos hemos pasado días difíciles últimamente, eso atrae a los sueños mas raros. - Decia Hope intentando cambiar de tema. - Además, una conexión empática es muy difícil de establecer, no creo que Grover ... -
- Situaciones desesperadas, requieren medidas desesperadas. - La interrumpí antes de mirarla, mis ojos ardían y no me gusto verla temblar de miedo por mis ojos pero tenía que hacer un punto aquí. - No fue un simple sueño, los sueños de los semidioses tienen un significado, pero lo de Percy fue mas vívido incluso, fue un mensaje y yo le creó. Pero si tú, Annabeth o alguien más se atreve a cuestionarlo, entonces ... ¿Por que no consultar al Oráculo? -
Hope me frunció el ceño.
El verano anterior, antes de emprender la búsqueda del Rayo Maestro, Percy visitó al extraño espíritu que vivía en la Casa Grande y le hizo una profecía que se terminó cumpliendo de una manera imprevisible. Aquella experiencia, especialmente la parte referente a lo de Luke, me había dejado marcado durante meses. Consultar el Oráculo no era un juego de niños, pero era mi forma de hablar en serio en el tema.
Antes de que Hope pudiera responder, sonó la campana.
- ¡Competidores! - Gritó Tántalo. - ¡A sus puestos! -
- Podemos hablar de esto todos juntos cuando finalice la carrera. - Me dijo la estrellita con seriedad.
Mientras miraba a los participantes ir a sus carros, me di cuenta que había muchas más palomas en los árboles soltando aquel chirrido enloquecedor y haciendo que crujiera el bosque enteró. Casi nadie parecía prestarles atención, pero a mí me ponían nervioso la verdad, sus picos brillaban de un modo extraño y sus ojos relucían más de lo normal.
Noté que Tyson tenía problemas para controlar a los caballos, afortunadamente llegó Percy a tiempo para hablar con ellos un momento para calmarlos, para ponerles las riendas y los arreos.
No sabía lo que decían, pero pude percibir como su miedo y pavor cambiaba por emoción. Quizás les habían prometido mas comida luego de la competición, atacar por el estómago siempre es lo mas efectivo, tanto literal como metafóricamente hablando.
La verdad fue divertido construir un verdadero carro griego, que solo había avistado en diferentes artes o la televisión. Era un vehículo diseñado exclusivamente para la velocidad, no para la seguridad ni el confort como los vehículos que se han creado con el pasar del tiempo. Básicamente, viene a ser una canastilla de madera abierta por detrás y montada sobre un eje con dos ruedas. El auriga permamece de pie todo el tiempo, y créanme, se nota cada bache que pisas, las pruebas de carrera no fueron muy agradables. La canastilla es de una madera tan ligera, que si uno pierde el control en la curva que hay en cada extremo de la pista, lo más probable es que vuelque y acabe aplastado bajo el carro. Es una carrera mucho más rápida que las de monopatín, e infinitamente mas peligrosa.
Menos mal que Sally no esta aquí.
Vi a Percy llevar el carro hasta la línea de salida, al igual que los demás competidores. Me di un poco de miedo ver a Tyson con un gran garrote de ttes metros, esperaba que nadie tuviese la mala fortuna de encontrarse con el nuevo juguete del grandullón.
Realmente no estaba seguro si iban a ganar, pero solo esperaba que ambos se divirtieran y que Percy pudiese dejar de lados sus sentimientos contradictorios con respecto a Tyson.
Mientras los carros se terminaban de alinear, en el bosque se iban reuniendo más palomas de ojos relucientes. Chillaban tanto que los campistas de la tribuna empezaron a mirar con nerviosismo los árboles, que temblaban bajo el peso de tantos pájaros. No esperaba que a las palomas les gustarán este tipo de eventos, pero ya empezaba a preocuparme como también a otros.
Para nada sorprendente fue ver a Tántalo nada preocupado con el tema de las aves, pero tuvo que levantar la voz para hacerse oír entre aquel bullicio.
- ¡Aurigas! - Gritó él. - ¡A sus marcas! -
Hizo un movimiento con ka mani y dio la señal de partida. Los cqrros cobrqron vida con un gran estruendo. Los cascos retumbaron sobre la tierra y la multitud, incluyéndome, estalló en gritos y vítores.
Casi de inmediato se oyó un estrépito estruendo que llamó la atención de la audiencia, donde se podía ver como volcaba el carro de Apolo; el de Hermes lo había embestido; tal vez sin querer, o tal vez no, nunca se podía saber con ellos. Los ocupantes habían saltado, pero los caballos, aterrorizados, siguieron arrastrando el carro de oro y cruzando la pista en diagonal.
Travis y Connor Stoll, los de Hermes, se regocijaron de su buena suerte, pero no por mucho tiempo. Todo debido a que los caballos de Apolo chocaron con los suyos y su carro volcó también, dejando en medio del polvo un montón de madera astillada y cuatro caballos encabritados.
Dos carros fuera de combate en los primeros metros. Este deporte me estaba encantado, y estaba considerando participar en el siguiente.
Miraba centrado la carrera, el carro de Percy y Tyson iba a buen ritmo, por delante de Clarisse, pero el carro de Annabeth les llevaba mucha ventaja, ya estaba dando la vuelta al primer poste, vi a su copiloto decir adiós con la mano.
- Los chicos lo tienen difícil. - Dijo Hope a mi lado.
Estaba de acuerdo pero no dejaba de apoyar a mis hermanos. - Esperemos como acaba. -
El carro de Hefesto también empezaba a adelantarles.
Beckendorf hizo una acción que no pude distiguir a lo lejos pero de repente un panel en el lateral de su carro se abrió.
¿Lo siento, Percy? Creo que fue eso lo que le pude escuchar decir desde tan lejos.
En ese momento me di cuenta del porque, tres bolas con cadenas salieron disparadas hacia sus ruedas. Eso les habría destrozado si Tyson no las hubiese desviado con un golpe rápido de su porra. Además, le dio un buen empujón al carro de Hefesto y lo mandó dando tumbos de lado mientras se alejaban de ellos.
- ¡Bien hecho, chicos! - Exclamé con emoción.
- ¡Las aves! - Escuche a Hope exclamar desde mi lado.
- ¿Que? - Dije confundido, antes de mirar donde ella señalaba.
Entonces, vi lo que le inquietaba. Fue difícil al principio, pero mi vista se atenuó a la lejanía y vi como las palonas habían alzado el vuelo y descendían a toda velocidad como águilas en picada, como un enorme tornado, directamente hacia la pista.
Al parecer nadie había alimentado a las aves en un buen tiempo.
Percy hizo un giro con las ruedas chirriando y el carro a punto de volcar, pero ahora estaban a sólo tres metros de Annabeth. Si conseguían acercarse un poco más, quizás Tyson podría usar su garrote y sacarlos de la pista.
El copiloto de Annabeth ya no parecía divertido, sacó una jabalina de la colección que llevaba y le apuntó al pecho a Percy. Estaba muy poco de lanzarla cuando se produjo un gran griterío no muy lejos de mi.
Miles de palomas se lanzaban en tromba contra nosotros en las gradas y los demás carros. Mis instintos actuaron cuando una de ellas intentó atacar a Hope, mi lanza le apuñaló en represalia. Estrellitas se preparó para el combate sacando una espada corta de bronce, lista para combatir. Ojalá fuese lo mismo para los demás, pensé mientras me dedicaba a pelear varias de esas palomas locas.
Por el rabillo del ojo vi a Beckendorf completamente rodeado, su guerrero intentaba ahuyentar a las aves a manotazos, pero no parecía ver nada. El carro viró, se salió de la pista y corrió por los campos de fresas con sus caballos mecánicos echando humo.
En el carro de Ares, Clarisse dio órdenes a gritos a su guerrero, que cubrió de inmediato la canastilla con una malla de camuflaje. Los pájaros se arremolinaban alrededor, picoteando y arañando las manos del tipo, que trataba de mantener la malla en su sitio. Clarisse se limitó a apretar los dientes y seguir conduciendo. Sus esqueletos de caballos parecían inmunes a la distracción. Las palomas picoteaban inútilmente sus órbitas vacías y atravesaban volando sus cajas torácicas, pero los corceles continuaban galopando como si nada.
Los demás espectadores por aquí no estaban corriendo la misma suerte, por lo menos Hope junto a los campistas de las cabañas de Ares y Atenea, y yo no teníamos muchos problemas con nuestras armas y preparación de combate, pero las cabañas de Afrodita, Demeter y demás no eran tan competentes con sus armas o de por si, estaban desarmados y no hacían nada mas que correr despavoridos mientras eran atacados.
Los pajaros asaltaban contra cualquier trozo de carne que hubiese a la vista y sembraban el pánico por todas partes. Ahora que estaban mas cerca, resultaba muy evidente que no eran palomas normales; sus ojos pequeños y redondos brillaban de modo maligno, sus picos eran de bronce y, a juzgar por los gritos de los campistas a mi alrededor, estaban muy afilados.
Ninguna de esas aves me había alcanzado hasta el momento, mis reflejos y sentidos me permitió contrarrestar sus ataques con rapidez y eficiancia.
- ¡¿Que son estas cosas?! - Exclamé en medio del disturbio, sin dejar de combatir.
- ¡Pajaros de Estínfalo! - Me respondió Hope con un grito, tenia cortadas en sus brazos y su pelo estaba enmarañado.
Note que los demás no estaban mejor que ella.
- ¿Las de los trabajos de Heracles? - Cuestioné, recordando el mito y mis sueños. Aunque se veían peor en persona.
- ¡Las mismas! ¡Si no logramos ahuyentarlas, van a picotearnos a todos hasta los huesos! -
- ¡Tentador! - Dije antes de enforcarme aún mas en el combate, incluso ayudando a repeler a varios pajaros en auxilio de varios campistas.
Por un instante, noté como Percy, Tyson y Annabeth se acercaban juntos hacía nosotros.
- ¡Héroes, a las armas! - Grité mientras apuñalaba a un pajarraco con Diathikes.
Los campistas empezaron a coordinarse un poco mejor, al menos mis compañeros en la patrulla fronteriza, como los campistas de Ares y Atenea, quizás no era Clarisse o siquiera Annabeth, pero aún así todos parecían seguir mi ejemplo.
Me mantuve firme mientras encaraba a cada gran bandada de pajaros, incluso si resultaba herido con sus picos metálicos rasgando la piel de mis brazos y piernas, gracias que todo lo veía a camara lenta por mi vista ardiente, evité que un condenado pajaro me sacará un ojo. Apuñale y mande a volar a varias aves mientras arremetía con mi lanza, disolviéndose en explosiones de polvo dorados y plumas que caían sobre mi.
A pesar de mis esfuerzos y los demas guerreros, aún quedaban miles de aves. Y cada segundo parecía que la nube de pájaros que nos rodeaba se hacía mas densa.
La verdad, poco podíamos hacer para contraatacar, varios campistas de Atenea utilizaban sus escudos para defenderse o a los otros, pero eran empujados o sus escudos eran destrozados. Los arqueros de la cabaña de Apolo habian sacado sus arcos y flechas, y se disponían a usarlos para terminar con aquella amenaza, pero con tantos campistas rodeados de pájaros, era peligroso disparar así sin más.
- ¡Dio! -
Volteé instintivamente al origen de la voz que gritó mi nombre, donde aviste a Percy y Annabeth, diciendo algo.
Fue difícil leer sus labios, pero al instante supe que hacer.
"Distraerlos."
Ya sabía que hacer.
Clarisse acababa de cruzar la línea de meta para ese momento sin la menor oposición, y sólo entonces pareció darse cuenta de lo grave que era la situación aquí.
Cuando notó que Percy y Annabeth se alejaban, ella gritó furiosa. - ¿Salen huyendo? ¡La lucha esta aquí cobardes! - Desenfundó su espada y fue a combatir.
Ignoré aquello y me centré en mi plan.
- ¡Hope! ¡Lidera! ¡Yo les daré un respiro! - Le grité a la hija de Astraea.
- ¡¿Pero, que?! ¡Dio, no hagas-! - No terminó de hablar cuando una ave la atacó y casi le arrancó el cabello.
Levanté una espada caída con pien como si fuese un balón y la atrape con una mano, apreté aún mas mi agarre en la lanza y me preparaba para comenzar.
Era hora de llevar a estos pajarracos a hacer un asado.
- ¡Oigan! ¡Pajaritos feos! - Llame su atención golpeando el metal de la espada y lanza entre sí, provocando un ruido molesto pero solo era para llamar su atención. - ¡Son tan feos que sus madres de seguro les empujó del nido cuando nacieron! -
A ninguno le hizo gracia mi comentario cuando una torbellino de palomas demoníacas se abalanzó contra mí, en ese momento ataque con todo.
Incluso con lo difícil que era manejar una lanza con una sola mano, fui capaz de hacerlo con facilidad y rapidez con mi fuerza, el problema era que mis ataques eran muy abiertos y dejaban mi flanco izquierdo al descubierto. Fue ahí donde estraba en juego la espada, donde su peso ligero e incómodo me permitió moverla con rapidez para evitar cualquier ataque desde la izquierda.
Aún así, los pajaros lograron perforar la piel de mis brazos pero pude evitar cualquier daño en algún punto vital.
Mientras mantenía a por lo menos cientos de pajaros distraídos, Hope y Clarisse aprovecharon el momento para coordinar mejor a loa campistas y proteger a los indefensos.
Pero sabía que esto no podia durar para siempre, eventualmente me cansaría y el número de pajaros no parecía reducirse de manera significativa, solo esperaba que el plan de Percy y Annabeth fuese mas rápido en realizarse.
Entretanto caos, Tántalo perseguía pasteles de hojaldre por las tribunas, gritando de vez en cuando. - ¡Todo esta bajo control! ¡No hay de que preocuparse! -
Entonces, al fin habían vuelto, en la pista donde había carros en llamas, Aquaboy y la Lechuza se detuvieron en la línea de meta, cargando ... ¿Un equipo de música y cedes ...? Espera, esos eran ... Que Hestia nos proteja.
Annabeth preparó el equipó de música, mientras que yo esperaba que funcionará ... Y que valiera la pena el tormento.
Percy le apretó al play y se puso en marcha el disco favorito de Quiron: Grandes Éxitos de Dean Martin. El aire se llenó de pronto de violines y una pandilla de tipos gimiendo en italiano.
Las palomas demonio se volvieron completamente locas al instante. Empezaron a volar en círculo y a chocar entre ellas como si quisieran aplastarse sus propios sesos. La verdad yo también estaba tentado a hacerlo. Enseguida abandonaron la pista y se elevaron en el cielo, convertidas en una enorme nube oscura.
- ¡Ahora! - Grité en voz alta, de alguna forma me sentí como un general Espartano o Romano. - ¡Arqueros! -
Con un blanco bien definido, los arqueros de Apolo tenían una puntería impecable. La mayoría sabía disparar cinco o seis flechas al mismo tiempo. En unos minutos, el suelo estaba cubierto de palomas con picos de bronce muertas, y las supervivientes ya no eran más que una lejana columna de huml en el horizonte.
El campamento estaba salvado, pero los daños eran muy serios; la mayoría de los carros habían sido totalmente destruidos. Casi rodo el mundo estaban heridos y sangraban a causa de los múltiples picotazos, y las chicas de la cabaña de Afrodita chillaban histéricas porque les habían arruinado sus peinados y rajado los vestidos.
Una desgracia.
- ¡Bravo! - Exclamó Tántalo, pero sin mirar a Percy o Annabeth, quiénes sin su ayuda estuvo pudo haber acabado peor. - ¡Ya tenemos al primer ganador! -
¿En serio le interesaba mas en el ganador de la carrera que el hecho de que casi morimos aquí? Recibí mi respuesta cuando lo vi caminar hasta la línea de meta y le entregó los laureles dorados a Clarisse, quien le miraba estupefacta.
Luego se volvió hacía Aquaboy con una sonrisa.
- Y ahora, vamos a castigar a los alborotadores que han interrumpido la carrera. -
- Ay, galletas. - Dije con un suspiró.
...
