CAP 2
"Seres Oscuros"
.
.
.
El camino detrás de aquel reptil había sido muy silencioso si no se contaba con lo que producía el arrastre de su cuerpo sobre hojas y pequeñas ramitas pero aún así y de alguna forma parecía que el bosque a su alrededor absorbía cualquier sonido que podría levantarse hasta cierto nivel; sabía que la extensión de aquel territorio no era tan grande y que sus montes no eran demasiado altos pero aún así y en medio de la oscuridad todo parecía alargarse por más kilómetros de los que deberían de ser y las cimas cercanas parecían negras y amenazantes en lo poco que lograba vislumbrar por entre los escasos espacios que se abrían entre las hojas más altas de aquellos árboles.
Y aún así la sensación de ser observado y que no había notado al inicio de su camino al interior de aquel bosque ahora era tan persistente que si no fuese por su magia que le indicaba que no había ningún otro ser vivo cerca creería que estaba siendo seguido todo el tiempo; por la naturaleza del nacimiento de los basiliscos no le resultaría sorprenderse topándose con el dueño de aquella criatura y que este estuviese esperando el mejor momento para atacarle pero le parecía sentir que no se trataba de eso.
Era algo más.
No había mentido, conocía las historias y todo aquello que rodeaba a las tierras y pueblos que delimitaban al bosque Pokaini pero no se había dedicado a estudiarlas más a fondo puesto que no era de su interés nada que no pudiese replicarse o demostrarse de primera mano que era real; no creía que lo supiera todo, sabía que siempre existían misterios más grandes que él mismo… pero quería pensar que podía reconocer la diferencia entre la factibilidad y cualquier cosa producto de una imaginación muy activa.
Pero ser Albus Dumbledore y conocer sus límites mágicos, su propio poder y estar consciente de las historias que rodeaban el lugar no lo excluían de reaccionar como cualquier otro ser humano en el planeta, teniendo que tragarse un quejido de sorpresa ante la figura tiesa y silenciosa que repentinamente se había visto por entre el resquicio de dos troncos de árbol y se había iluminado con fuerza ante la suave luz de su varita; obligándose a avanzar un poco para verle mejor pudo percibir que se trataba de otro mago, uno que parecía furioso y aterrorizado mientras alzaba una varita que hacía tiempo seguramente no había sentido el fluir de la magia de su dueño a través de su núcleo.
Tenía que admitir que aquello lo había impactado y apenas y notó que el reptil gigante se había detenido al dejar de percibirle caminar por un costado de su sinuoso y largo cuerpo, observándole detenidamente mas sin hacer amago alguno de agresividad, tan solo curiosidad por la expresión de asombro del hombre de ojos claros que ahora retrocedía un poco cambiando aquello por un gesto algo sombrío.
-Tenías que matarlo? -preguntó sin pensar en el hecho de que había cuestionado a un animal que igual podría decidirse a devorarlo pero lejos de ello, la enorme serpiente pareció asentir -fue defensa -suspiró Dumbledore haciendo una mueca -te estabas defendiendo?
El basilisco pareció meditar por un segundo más para luego, negar un par de veces con la cabeza lo que hizo que el mago frunciese el ceño.
-Entonces por qué?
Al siguiente momento la enorme criatura pareció silbar de forma extraña para retomar su camino, volviendo a ser seguida por el hombre que no parecía entender muy bien qué era lo que quería aquella bestia con él; bueno, ya le había dejado en claro que esperaba que la siguiese, pero hasta dónde? Y por qué motivo? Al menos no era ni para petrificarlo ni para comérselo, aunque no recordaba de que el basilisco petrificara víctimas, hasta donde sabía estas se morían y punto, de manera casi tan efectiva como un Avada Kedavra. Y al parecer lo "mejor" estaba por venir. Oh sí.
Aquí y allá. Huesos. Huesos apretujados con algunas mezclas de lo que parecían ropajes, todo regurgitado de los restos que la serpiente no digería y que mostraban diferentes estados de deterioro lo que reflejaba el tiempo aproximado desde que aquello comenzara (y que de todas maneras no parecía tampoco muy largo); lo que más le provocó escalofríos y le hizo pensar por unos momentos en la posibilidad de alejarse del sitio fue el distinguir en uno que otro cuerpo petrificado o resto devorado los obvios botones y símbolos del Ministerio de Magia Británico. Más específicamente Aurores y (para su gran alarma y pánico) algunas identificaciones del Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas.
Comenzó a sudar frío.
No, Newt no iba a estar entre los muertos, él no iba por parte del Ministerio para empezar y en segundo lugar… no, no quería ni siquiera imaginarlo o pensarlo.
Claro que el muchacho correría a cualquier sitio donde le dijesen que podría haber una criatura mágica susceptible de ser capturada por aquellos hombres, peligrosa o no! Y no era como que no tomase riesgos en lo absoluto, ya Theseus le había comentado lo reticente que era su hermano a que le viesen sin ropa de cualquier manera para no mostrar todas las marcas que lo recorrían al completo, ganadas por su trabajo y su dedicación al campo que amaba pero aquello... no, ni siquiera quería pensar en la probabilidad de que algo malo le ocurriese.
No, a Newt aquel ser no lo habría atacado, había demostrado ser más inteligente de lo que pensaba y como muestra era el hecho de que a él no le había herido al no verle ninguna intención de lastimarla.
Y él lo sabía, los trabajadores del Ministerio no se destacaban precisamente por su amabilidad y sutileza en situaciones como aquella. Pero había también algo que comenzaba a desconcertarlo. Un número impresionante de cadáveres entre los devorados y otros que mostraban signos de estar corroídos, efectos de un veneno muy potente y del que solo había leído que poseían muy pocas criaturas en el Mundo Mágico.
Pero lo peor eran los collares entre los cadáveres.
Como pequeños ojos de araña brillando ante la repentina luz que los revelaba conforme caminaba cerca, aquí y allá los diferentes colgantes plateados que mostraban el símbolo de las Reliquias lo saludaban como malévolos recordatorios burlones de quienes los poseían y ahora se mezclaban con el suelo de aquel lugar; un ligero mareo le recorrió de arriba debajo de pensar en el terrible destino que aguardaba a los seguidores de su ex pareja y del que seguro no tenían ni idea cuando se dirigían en aquella dirección.
Pero ahora que lo pensaba… y a esto frunció un poco más el ceño: qué se le había perdido a Gellert Grindelwald en un lugar tan lejano como lo era Letonia?
No tenía sentido.
Levantó una mano enguantada y se frotó los párpados cerrándolos por unos segundos, tratando de pensar cualquier dato, alguna información que pudiera indicarle si había algo del interés del mago tenebroso que le moviese a enviar a sus seguidores a un sitio como aquel; y por el número de cadáveres que había contado hasta ese momento estaba seguro de que no estaban muy lejanos los tiempos para que el Ministerio enviase a todo un ejército de aurores (por lo que tendría que advertir a Theseus so riesgo de luego tener que mostrarse como testigo para reconocer su cadáver ante el conocimiento de la criatura que le devoraría de seguro) o que el propio Grindelwald se apersonase a lo que en realidad, terminaría por sentir lástima por la serpiente porque dudaba que fuese a ser un rival de temer para este.
-Disculpa… -llamó el mago intentando utilizar un tono de voz gentil, ya dando por hecho de que el reptil podía comprender su idioma con toda tranquilidad -lo que deseas mostrarme se encuentra muy…?
La pregunta murió en sus labios al detenerse de golpe por la presencia mágica que le había golpeado de lleno como si de un enorme muro de hielo se tratase.
El enorme basilisco viró la cabeza para observarlo con calma, los gigantescos ojos amarillos observándole con curiosidad en medio de las sombras apenas iluminadas por la punta de aquella varita mientras que los ojos azul claro del mago reflejaban una emoción que muy rara vez sentía y que parecía apretarle el alma como si de una mano gigantesca se tratase, estrujando su interior.
Estaba asustado.
Preocupado y asustado, la oscuridad y la fuerza tenebrosa que le había asaltado en cuanto había colocado un pie en el límite que cruzaba hacia aquel poder era de tal peso que estaba seguro de que lo que sea que habitase el punto a donde le llevaba el basilisco no podía ser humano; el Dumbledore rara vez percibía algo como aquello a pesar de haber pasado tanto tiempo al lado de su ex esposo que había probado y experimentado de todo en lo referente a las artes oscuras pero ni aún con eso recordaba haber percibido tales marcas sobre su alma y su magia.
Tomó aire con fuerza y alzó la varita ante la mirada de aquel enorme ser que no parecía inmutarse ante su estado alerta y si acaso parecía ansiosa, como si esperase ver lo que estaba por suceder. "Fantástico" pensó con cinismo hacia sí mismo "te ha traído a una trampa y has venido voluntariamente a ella". Compuso un gesto algo molesto e incómodo consigo mismo entendiendo que ya no podía dar ningún paso atrás, por mucho que los demás magos en el mundo mágico creyesen lo peor de su persona (cuando no le admiraban), no era tampoco una persona que se daría la vuelta para darle la espalda a lo que tenía delante especialmente estando completamente solo.
No había amigos o aliados que lo ayudasen en esta ocasión.
Un escalofrío recorrió su espalda cuando un suave, tenue pero frío y agudo silbido cruzó el silencio de los bosques provocando una sensación de muerte que parecía alzarse por encima de su cabeza, ineludible.
El basilisco a su lado pareció alzar más la cabeza y la pluma roja sobre esta se erigió firme, casi recta como si fuese una antena reaccionando a aquel sonido y respondiéndolo en el mismo tono extraño, terrorífico y singular, casi con un brillo animado en la mirada; parecía estar esperando ansiosamente algo en la oscuridad y cuando un último silbido se percibió en la nada, el reptil pareció enfurecer y abrió las fauces con rabia mostrando tanto los colmillos repletos de veneno como el resto de dientes afilados dispuestos para aferrar y no soltar a su presa.
El Dumbledore retrocedió de un salto y pegó su espalda contra un muro grueso sin atreverse a alzar la varita a pesar de que la apretaba con mucha fuerza en la mano pero la serpiente no parecía verlo y si acaso, había avanzado varios metros antes de dejar escapar varios sonidos similares a los de un animal al ahogarse, agitando la cola furiosa en una imitación clara de una persona que estaba reclamando algo de lo que no estaba de acuerdo; el mago de cabello castaño rojizo se tensó unos momentos al percibir como el reptil giraba bruscamente su cabeza hacia él con expresión severa y peligrosa mientras sentía como si una pequeña gota de sudor escurriese por su nuca.
-Muy bien… quieres que vaya… de acuerdo -suspiró el hombre volviendo a alzar apenas las manos con sumisión ante la atenta y amarilla mirada de la criatura que no le perdía de vista -vamos a ver…
Con cuidado y de forma lenta pasó al lado del gigantesco cuerpo que parecía aún cimbrar por la rabia y apretujándose por unos momentos entre algunas ramas pudo finalmente llegar hasta donde la enorme serpiente tenía su atención, parpadeando con gran confusión por algunos segundos al no estar muy seguro sobre cómo reaccionar a aquello.
Era un muchacho.
Bueno… para él todos eran muchachos pero técnicamente no debía de ser mas que un par de años mayor que Newt y definitivamente menor que Theseus a pesar de las ropas finas y elegantes que llevaba puestas, ahora manchadas de lodo y sangre seca; se encontraba recargado contra un árbol grueso y por su aspecto era evidente que se encontraba muy enfermo y débil, mostrando grandes ojeras y un aspecto bastante desmejorado pero de todas maneras, podía percibir su mirada fría y alerta clavada directamente en él.
Incluso a la luz de su varita podía distinguirlo, no apartaba sus agotados ojos de él y ahora comprendía, que el basilisco no había atacado a esos magos sin un motivo como tal.
Estaba protegiendo a aquella persona.
Metamorfomago sin duda ya que aunque a primera vista cualquiera pensaría en un vampiro por el color rojo en los iris y la piel pálida, el hecho de haber sangrado y mostrar un leve movimiento en una de sus muñecas que reflejaba claramente el reflejo de pulso cardiaco ya era suficiente para declararle como un humano normal y el cabello de un color azul intenso pero opaco, largo y ondulado atado con un listón que en sus mejores tiempos debía de ser blanco en una media coleta por detrás de la cabeza solo podía ser producto de un encantamiento o de un poder de nacimiento para alterar los colores de forma antinatural; aunque era evidente por supuesto que no era un humano tan normal si aparte de metamorfomago se trataba de un hablante de pársel pero de todas maneras, no se trataba de ninguna otra criatura cuasi humana como les solían clasificar en el Ministerio.
Solo quedaba el asunto de esa pesada y peligrosa magia tenebrosa que los estaba rodeando pero de todas maneras… no sentía que proviniese de aquel muchacho. Al menos, ahora estando cerca de este no le parecía que tuviese nada que ver con aquello lo que lo alivió hasta cierto punto sin embargo la experiencia que venía con los años y el conocimiento le decían que no podía fiarse así nada más; la verdad era… que no confiaba en nadie con la única excepción del Hufflepuff más joven y ello principalmente por la inocencia que este tenía lo cuál le producía accesos de culpa la mayoría de las ocasiones en las que utilizaba de su ayuda para llevar a cabo acciones de las que no deseaba dejar huella alguna.
Se decía que todo estaba bien y que podía tranquilizarse cada vez que le veía volver a salvo… algo maltratado pero de regreso a casa y con ello acallaba cualquier incomodidad que sintiese por ponerle en riesgo pero aún así…
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un leve movimiento en la otra persona que parecía vigilarle con frialdad y que había hecho un intento de enderezarse, como si buscara prepararse en caso de ser atacado; Albus meditó por unos momentos, recordando lo que había visto de camino a aquel lugar, lo que había sentido y la presencia del enorme reptil que los miraba a uno y a otro, como si esperara la reacción de alguno de ellos… y entonces el hombre de cabello castaño rojizo sonrió suavemente y decidió optar por tomar la actitud habitual ante cualquier imprevisto o situación desconocida:
-Me parece que tu amigo ha creído que necesitas un poco de ayuda -dijo con un tono suave y agradable de voz y el mago en el suelo entrecerró los ojos levemente, casi como si enviase alguna clase de advertencia que el mayor decidió ignorar -me parece que podrías corresponderle aunque sea por un instante, si los cuerpos que he visto de camino hacia este sitio reflejan los días que ha estado dando vueltas para cuidar de ti y de que nadie te lastime -añadió esta vez con un tono más firme y un leve dejo severo intentando inyectarle algo de culpa a quien tenía delante y que pareció tomar con verdadero desagrado aquello de su parte
Retuvo el aire y aguardó lo que le pareció que era el minuto más largo de todos los que había gastado esa noche siguiendo al basilisco hacia lo desconocido hasta que finalmente percibió como los iris rojizos se movían suavemente hacia la bestia que emitió un nuevo silbido bajo y casi triste, agachando la cabeza y reposándola en el suelo.
El muchacho de cabello azul ondulado pareció meditar por un par de segundos ante un último silbido del animal y entonces, muy a desgana relajó la tensión de su cuerpo y apartó la mirada en otra dirección mostrando aún mayor cansancio en sus expresiones ya duras por la situación que estaba pasando; el Dumbledore siguió aguardando hasta que le pareció sentir que no iba a ser una amenaza si se acercaba y entonces, dio un par de pasos hasta quedar enfrente del otro y se inclinó apoyando un brazo sobre una de sus rodillas dobladas, levantándose muy apenas el frente del sombrero que cubría su cabeza.
-No parece que provenga de tu parte sin embargo, siendo que eres el único mago en este lugar aparte de mí creo que no hay motivo para creer en otra cosa -suspiró algo a desgana el mayor volviendo a recibir una mirada fría y perspicaz por parte del más joven -te importaría retirar el cerco de magia oscura?... no voy a atacarte -volvió a asegurar alzando ambas manos al percibir como el más joven volvía a entrecerrar los ojos y sus ojos rojos parecían refulgir con rabia y desconfianza ante él -pero has llamado demasiado la atención y hay muchos magos y brujas que han sido víctimas de tu basilisco… sin malas intenciones, por supuesto quiero creer -añadió al percibir como la serpiente aludida levantaba la gigantesca cabeza con un gesto de resentimiento -pero de todas maneras… el hecho de que haya matado y desaparecido a tantas personas va a provocar que quienes vengan a continuación no tengan contemplaciones en utilizar toda su fuerza para acabarlo… y no creo que eso sea lo que quieres
Agregó nuevamente con una expresión seria pero suave, los ojos azules observando al mago que no se movía de aquella posición y seguía estudiándole en silencio como si no se atreviese a confiar en él.
Espero un momento tal cuál había hecho con la enorme criatura que seguía observando silenciosamente el intercambio que se daba y entonces, los ojos del mago herido se clavaron en la varita del Dumbledore que iluminaba suavemente aquella zona. El hombre parpadeó un poco para luego reír levemente entre dientes y asentir.
-No te gusta mi varita. Entonces, permíteme un momento -dijo con un tono calmo para luego sacudir la varita suavemente, como si dibujase una pirámide incompleta y después con una nueva sacudida pequeña un gran orbe de luz apareció provocando que el herido cerrase los ojos adolorido mientras que el reptil volvía a sissear con molestia y encogía el gigantesco cuerpo empujando varios de los troncos alrededor lo que produjo un fuerte crujido al estos torcerse y quebrarse a medias por la presión; un momento después el mago de mayor edad había hecho flotar aquella orbe sobre ellos para acto seguido guardarse la varita dentro del saco -listo. No quería quedarme a oscuras porque de otra forma no podría ayudarte -dijo mientras que el joven delante suyo volvía a verle con frialdad -ahora… te importaría que nos moviésemos a un sitio un poco más amplio?... no creo que podamos volver a la taberna que dejé atrás hace algunas horas pero me parece que estarías mejor si puedo revisar tus heridas en un lugar un poco más amplio y seco… y lejos de los cadáveres
Añadió volteando un poco hacía atrás percibiendo un leve y débil bufido de fastidio por parte del otro
Definitivamente era una persona desconfiada lo que hizo reír nuevamente por lo bajo al Dumbledore que finalmente se acercó para sostener por un lado y por debajo del brazo derecho a aquel mago que en cuanto se enderezó sobre las piernas pareció hacer un gesto de dolor que intentaba disimular y controlar; Albus alzó una ceja con curiosidad, aquella persona se estaba esforzando por no mostrarle debilidad con sus movimientos o gestos pero de todas maneras había una gran diferencia entre desear algo y tener las fuerzas para llevarlo a cabo. Y era obvio que su cuerpo no estaba precisamente por la labor así que por mucho que quisiera obligar a sus límites a funcionar, sus piernas apenas y podían sostenerle un poco.
-Para el tiempo que calculo que llevas en este sitio, no deberías de sorprenderte -aseguró con amabilidad al herido que ya no le veía directamente sino que parecía tener la mirada clavada en alguna parte entre los árboles conforme comenzaban a dar pasos lentos y pesados y la esfera de luz parecía irlos siguiendo llamada por la magia de su invocador; Albus Dumbledore se detuvo unos momentos para luego observar al muchacho que iba sosteniendo y que apenas y parecía reaccionar -ejem… acerca de tu magia…
Los ojos rojos del más joven se movieron apenas para verle de lado y el hombre del sombrero suspiró con resignación mientras cerraba los ojos.
Era obvio que el otro no iba a cooperar y más aún, parecía presa de un hechizo silenciador puesto que desde que le encontrase no le había dirigido ni una sola palabra.
Y sin embargo cuando estaba acomodándose para alzar su mano él mismo y utilizar su propia magia el joven al que sostenía ya se había adelantado con gesto cansino, moviendo su mano libre y los dedos como si escribiese alguna clase de runas en el aire y pudo percibir cómo se iba desvaneciendo de poco en poco aquella barrera que ahora entendía, estaba utilizando para repeler a cualquiera que se acercase más que realmente desear utilizarla bajo algún fin tenebroso. El basilisco era una segunda medida de protección y muy probablemente aquellos a quienes había matado no habrían encontrado semejante destino si se hubiesen retirado al notar tanto aquella energía como a la criatura.
Ahora entendía que si había encontrado tantos cuerpos había sido debido a la insistencia de aquellos que ya no estaban entre los vivos para enfrentar a la criatura y a quien se encontraba del otro lado de la barrera.
A veces parecía que mientras más se les decía que se detuviesen, más insistencia ponían.
No estaba en contra de ello pero también era partidario de observar el panorama antes de arriesgarse de tal manera y aún más sin conocer al enemigo.
Sin embargo la barrera solo había perdido un poco menos de la mitad de su poder cuando pudo sentir como la poca magia que brotaba de aquel mago se desvanecía, como si sus energías se hubiesen agotado hasta el último orbe de poder y el cuerpo herido pareció aflojar su agarre, al borde de perder el conocimiento; el Dumbledore le sostuvo con mayor fuerza para que se apoyase mejor en él y entonces hizo su propio movimiento para terminar de derrumbar aquel muro y que ya ningún otro mago o bruja pudiese sentirlo o verse atraído para investigar.
Pudo sentir una última mirada débil de aquel mago que parecía extrañamente preocupado por lo que había hecho y quizá inquieto ya que era evidente que la norma no era que otros magos pudiesen apagar la magia ajena tan sencillo como él lo había hecho ver; pero modestia aparte… él no era cualquier mago y su magia ya había contemplado fuerzas tenebrosas de otros tiempos que la mayoría ni siquiera imaginaría en sus sueños más perturbadores.
-Tú y tu amigo no son los únicos seres oscuros en este sitio -dijo con calma ante el brillo rojizo que se iba apagando en la mirada del más joven conforme Dumbledore volvía a caminar con cuidado observando el camino que tenía delante, seguido por un lado por el enorme reptil que parecía mover su lengua bífida de una manera más animada, casi como si se sintiese feliz de ver que su amo estaba siendo ayudado, incluso, el recelo que había mostrado horas antes ya parecía haberse desvanecido. Pero tampoco quería confiarse -no sé de dónde vengas o por qué te encuentras de esta manera, no voy a cuestionarte acerca de ello -dijo a sabiendas de que el muchacho aún le escuchaba aunque con gran esfuerzo -sin embargo tienes que saber… que si tú puedes manejar este tipo de magia hay otros que también lo hacen y de una manera mucho más… peligrosa
Esta vez su gesto volvió a cambiar a uno serio, recordando los cuerpos cuyos colgantes con el símbolo de Grindelwald brillaban por entre la oscuridad
-Y ya has llamado la atención de un mago tenebroso que tiene un conocimiento muy profundo sobre las artes oscuras, magia tenebrosa real y que podría haberte hecho aún más daño o hubiera tratado de aprovecharte como una herramienta para sus fines dado que tienes habilidades que a él le interesarían… sí, estoy seguro de que tienes muy buenas dotes como para que él quisiera reclutarte -aseguró riendo a desgana sintiendo la mirada apenas atenta del herido -no cualquiera puede manejar a un basilisco o hablar con estos y aunque personalmente conozco a un chico, bastante agradable debo de decir, que podría hacer lo mismo no es del interés de este mago para captar porque sabe que nunca cedería a apoyarle
Dijo con un ligero dejo preocupado.
Había pensado en matarse en aquel bosque y dejarlo todo atrás y no había pensado en lo que podría pasar con Newt al dejarle la via libre a Gellert. Sabía que por algún motivo que el pelirrojo siempre se negaba a especificar ruborizándose las pocas veces que le había cuestionado al respecto, su ex pareja le tenía una inquina y un odio muy específicos al más joven que nunca había hecho realmente nada que mereciera aquello; bueno, le había ayudado a detener sus planes pero a final de cuentas la responsabilidad era suya más que del Hufflepuff.
Entendía que le desagradase por ser su aliado… pero el odio que le proyectaba superaba todo ello.
Y no lo entendía.
En todo caso y muy a su pesar su egoísmo había estado a punto de causarle más daño a quienes tenía cerca. Era hora de que fuese quitándose esa costumbre y de poner una barrera real entre él y el mundo antes de que fuera este último el que pagase el precio de su existencia.
-Pero… quizá tú ni siquiera calificarías para ser un ser oscuro -musitó más para sí mismo que para quien llevaba casi a rastras y con dificultades por entre las ramas caídas, las rocas y los árboles que se apretaban y se retorcían haciéndole más pesado aquel viaje por entre la oscuridad de la noche sin percatarse de que el otro mago volvía a prestarle atención haciendo un gran esfuerzo -no… -Albus Dumbledore suspiró bajando un poco más sus párpados mientras seguían avanzando pero esta vez, mostrando pesar en la inflexión de su voz y algo similar al odio proyectándose de igual manera -a veces… las criaturas más oscuras y retorcidas pueden esconderse en el fondo de los corazones de las personas que menos imaginarías… las apariencias engañan más a menudo de lo que las personas piensan e incluso aquellos en los que confían… pueden… esconder más cosas de las que pueden cargar…
Musitó por lo bajo con pesadez, mostrando unas pequeñas arrugas de angustia por debajo de los ojos
-Es increíble la oscuridad que puede ocultarse detrás de los actos de apariencia más amable y desinteresada -terminó por decir como si le costasen las palabras antes de permanecer en silencio percibiendo como finalmente se acababan todas las fuerzas del más joven que terminó dejando caer la cabeza hacia delante al ser incapaz de sostener despierto su cuerpo ni un segundo más
Albus tomó aire profundo y gruñó comenzando a trepar una roca cercana para llegar a donde le parecía que había una ubicación de tierra plana y seca, con un manto de árboles por encima que les daría un pequeño refugio en caso de alguna llovizna repentina que pudiese aparecer sobre sus cabezas las pocas horas que quedaban antes del amanecer; no estaba muy seguro de qué le había movido realmente a acercarse a aquel sitio tan solo por saber de aquella energía que estaba preocupando a todos ni el porqué no se había desaparecido sencillamente al ver a la serpiente gigante asomándose la primera vez… o porqué no sencillamente al percibir la magia tenebrosa del otro había llamado a alguno de sus conocidos para encargarse de aquello dado que él tenía cosas más importantes de las qué preocuparse…
Pero…
"Ayúdalo por favor"
Ese era el pensamiento que había pasado por su cabeza, con una voz que le hacía pensar en algún fantasma de su pasado.
Y no había podido negarse a aquella súplica.
.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::TBC::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
