Hola hola! Feliz domingo para todas, espero lo estén pasando o lo hayan pasado muy bien (según la hora en la que leas) Vamos a continuar con la historia, espero este capítulo sea de su agrado y les sirva para entretenerse un poco.

Los personajes como ya saben no me pertenecen, sin embargo son la inspiración para esta historia que es completamente salida de mi imaginación, así que queda prohibido publicar en cualquier otra plataforma, lo hago sin fines de lucro es única y exclusivamente para entretenimiento y diversión. NO es para menores de edad, así que una vez más te pido que te retires si no cumples con ese requisito. COMENZMOS!

A TRAVÉS DE MIS OJOS

XI

ELROY

Escuché como Candy había entrado a la habitación llorando sin control. Sollozando con fuerza mientras depositaba su cuerpo a mi lado. Su llanto me lastimó verdaderamente al ver la manera en la que la había lastimado, mi preocupación iba más allá de lo que le había pasado a Anthony cuando la escuché decir que ella solo lo que buscaba era tener una familia, familia que yo me negué desde un principio a brindarle y que a pesar de haberlo intentado, después de los innumerables problemas y reclamos que había tenido con Anthony y los chicos por su manera de comportarse me obligaban a seguirla rechazando, no podía imaginarla como esposa de Anthony y después del accidente al saber que Anthony había sobrevivido, aproveché para hacer lo que siempre había deseado desde que Elisa nació, a quien yo vi como la candidata ideal para formar una familia con él.

No contaba con que el carácter rebelde y decidido de Anthony sería el obstáculo más grande con el que me encontraría, porque con el tiempo pude darme cuenta que no era solo la presencia de Candy lo que había hecho que él la rechazara, si bien lo había acentuado ahora comprendía que se hubiese o no Anthony enamorado de Candy él jamás vería a Elisa como a una posible esposa, ya que ellos si supieron ver en mi nieta esa maldad de la que yo ahora me venía enterando y de la cual había sido completamente ciega al respecto.

Me sentía tonta, me sentía engañada y sentía una terrible culpa de ver como Candy se desgarraba de dolor por mí comportamiento, ella solo quería sentirse protegida cuando llegó a la familia y hasta ese momento lo comprendía.

Había llegado siendo una niña aún, una niña que había enfrentado al mundo la mayor parte del tiempo sola y en lugar de encontrar esa protección y ese cariño a la que todo niño tiene derecho, se encontró con mi duro juicio comparándola con las cualidades de Elisa, cuando lo que debí haber hecho es abrir los brazos y fungir como figura materna también para ella, después de todo, eso es lo que había sido para los chicos desde muy jóvenes.

-Perdón William, fracasé en tu encomienda. – Me reproché a mí misma al recordar la carta que había recibido donde él me anunciaba que a partir de ese momento Candy se había convertido en su hija adoptiva.

Me esforcé demasiado por lograr que saliera de mi boca aquel perdón que mi alma necesitaba obtener para sentirme mejor, sin embargo Candy no estaba lista para otorgármelo y yo lo comprendía, extrañamente ahora veía las cosas de diferente manera, ya que nada de lo que antes me importaba me importaba en estos momentos.

Recordé a mi madre una vez más, específicamente cuando tenía doce años de edad, la edad en la que Candy llegó a la familia Ardlay, y efectivamente el cariño que yo recibí de ella era muy necesario en mi vida, me reprochaba no haberlo comprendido en ese entonces.

La voz de mis nietos me regresó a la realidad una vez más, sin embargo no podía enfrentarlos a ellos, sabía por su propia boca lo molestos que estaban y no los culpaba. Ellos tenían razón de reclamarme mis tontas decisiones, los había separado en el momento que Anthony más los había necesitado, lo había recluido a la soledad solo por obligarlo a hacer lo que yo quería, ahogándolo, asfixiándolo, pero él había soportado estoicamente, costándole su amor por la vida, su amor por Candy y su libertad.

Sabía que mis acciones no tenían perdón y sabía bien que mi estado actual de salud era parte del castigo tan merecido que yo necesitaba, no podía quejarme por ello, yo misma había buscado mi destino, por mi necedad había lastimado a los que más había amado, lo único que ahora me tranquilizaba era que Stear y Archie estarían al lado de Anthony a pesar de todo, solo me quedaba pedir porque William apareciera pronto.

WILLIAM ALBERT

Aquella mañana no me había tocado trabajar en el restaurante, era mi día de descanso y como los últimos días Candy no había llegado al departamento. Sabía que la dama de la familia que la había adoptado de niña la necesitaba y por ello no me preocupaba por su bienestar.

Me extrañó el llamado de la puerta tan temprano y por un momento creí que sería Candy quien me había dejado sus llaves para que yo no batallara al llegar y salir del departamento.

-Buenos días. – Me saludó un elegante caballero uniformado que mantenía una torre de cajas en sus manos.

-Buenos días. – Respondí con una sonrisa a su saludo.

-Traigo estos paquetes para la Srita. Candice White Ardlay. – dijo con tranquilidad.

-Adelante. – Dije haciéndome a un lado para que aquel hombre entrara a dejar los paquetes al interior y lo liberara de su carga, ya que podía notar que estaba sufriendo con el peso que estos representaban. Me miró sorprendido una vez que su visión fue más clara, sin tanto objeto que lo obstaculizara. - ¿Sucede algo? – Pregunté extrañado por la manera en la que me veía, parecía que me quería decir algo más.

-No… - Dijo negando sin ocultar su sorpresa, lo cual me extrañó verdaderamente.

-Aquí tiene. – Le dije extendiendo unas monedas a modo de propina, agradeciendo el gesto por llevar todo hasta el interior, a pesar de que era evidente que aquel caballero era empleado de la poderosa familia Ardlay, y no necesitaba de aquella limosna que yo podía darle, sin embargo era algo que estaba acostumbrado a hacer.

-Gracias. – Me dijo sin quitar su sonrisa de extrañeza, sin embargo me sonrió con confianza como si no fuese la primera vez que me veía o eso fue lo que a mí me pareció.

Antes de cerrar la puerta, vi como dudó para retirarse y esperé a que me hiciera esa pregunta que era evidente tenía en su mente.

-Señor. – Me dijo con respeto, uno que se da únicamente a quien es mayor que tú o tú patrón. - ¿Qué está haciendo aquí? – Preguntó confundido, cosa que me extraño.

-Cuidando a Candy. – Respondí tranquilamente y al parecer esa respuesta lo convenció de retirarse.

-Disculpe señor, que tenga un bonito día. – Dijo haciendo un ademán de respeto hacia mí dando la vuelta para irse del lugar.

No comprendí la actitud de aquel hombre, sin embargo no le tomé mucha importancia y cerré la puerta para voltear a ver aquellos paquetes que tenían un emblema que me provocó un fuerte dolor de cabeza al llegar un recuerdo de pronto a mi mente, era como si yo lo hubiese visto antes.

Imágenes repentinas llegaban a mi mente, me sentí mareado y todo me dio vueltas, decidí recostarme por un momento para que aquel malestar pasara lo más pronto posible.

ARCHIVALD

Anthony me había pedido que le enviara a Candy todo lo necesario para el día de su fiesta de compromiso y una vez que había cumplido con su encargo me disponía ir rumbo a la mansión Britter, con todo lo sucedido, la preparación para sabotear la fiesta de la Sra. Leagan y la terapia que Anthony había iniciado a último momento habían absorbido mi tiempo por completo y no había tenido tiempo de ir a ver a Annie, mucho menos de aclarar el mal entendido del día en que la habíamos ido a recoger a Candy en la terminal del tren.

Necesitaba hablar con ella y refugiarme en su amor ya que con el regreso de Anthony y con Terry, definitivamente ya no había esperanza para mí con respecto a Candy, además de que ella continuaba viéndome como a un amigo nada más y con Annie tenía todas las de ganar, igual que Stear con Patty, la diferencia era que mi hermano había aceptado primero que yo cuál era su lugar en el corazón de la gatita.

-Buenas tardes Annie. – Saludé besando con caballerosidad su mano, quien al momento que sintió mis labios sobre ella, pude percibir que se había quedado sin aliento, aunado al intenso color carmesí que invadió su rostro.

-Buenas tardes. – Respondió un poco sorprendida por verme, lo podía ver en sus ojos ya que ella no esperaba mi visita aquella tarde.

-¿Sucede algo? – Pregunté al verla confundida por mi presencia.

-No, lo que pasa es que no esperaba verte. – Dije corroborando lo que yo ya sospechaba.

-Espero no te importe mi atrevimiento. – Dije disculpándome por no haber anunciado mi presencia.

-De ninguna manera, pasa. – Me dijo educadamente ofreciéndome entrar hasta el salón principal, ya que yo me encontraba en la recepción de su mansión.

-¿Quién es hija? – Preguntó su madre quien al parecer estaba junto a ella al momento que llegué a interrumpir su tarde.

-Es Archivald Cornwell, mamá. – Anunció mi nombre a su madre para que ella estuviera al tanto de mi presencia.

-Joven Cornwell, qué sorpresa, no esperábamos su visita. – Advirtió la Sra. Britter para hacer notar mi falta de atención hacia la dama que yo pretendía desde hace tiempo.

-Usted disculpará mi atrevimiento, Sra. Britter. – Me disculpé con verdadera sinceridad, ya que no había pensado que interrumpiría con mi presencia. Aquel gesto al parecer había gustado a la mamá de Annie, porque con un gesto me invitó a sentarme a un lado de ella mientras la delicada figura de Annie se acomodaba frente al piano, que al parecer había estado a punto de tocar.

Asentí a su invitación con una sonrisa y enfoqué mi mirada en la chica tímida que lucía nerviosa, sería la primera vez que yo la escucharía tocar.

Cerró los ojos como concentrándose en lo que debía hacer y noté que evitaba mi presencia, tal vez por los nervios que yo le provocaba por estar ahí, irrumpiendo en su intimidad, jamás me puse a pensar en lo que estuviese haciendo, yo solo necesitaba verla para aclarar las cosas entre nosotros porque imaginaba que podría estar pensando en lo que tal vez sucedía en la mansión con la presencia de Candy, ya que después de la recaída de la tía abuela, la aparición de Anthony y la decisión de Candy de permanecer en la mansión, yo no había tenido tiempo de explicar mi conducta y entendía perfectamente el motivo de su ausencia.

Comenzó a tocar una suave música conocida para mí, era una melodía suave y dulce que alguna vez toqué en mi niñez pero que jamás había logrado aquel grado de perfección. Aquella melodía me recordaba a mi madre a pesar del título que llevaba "El lago de los cisnes" de Chaikovski, una melodía antigua que era difícil de tocar. Yo jamás había podido interpretarla con aquella gracia con la que Annie la llevaba a la perfección, sus manos parecían que acariciaban las teclas del instrumento en las partes suaves y subían de intensidad en los momentos cumbre de la melodía, una melodía que a pesar de ser trágica para mí, representaba el verdadero amor de los protagonistas.

Annie poco a poco se dejaba llevar por su interpretación, lo demostraba en sus gestos y sus movimientos, vivía y sufría aquella melodía con verdadera pasión, adentrándose con arrojo a cada una de sus letras. Yo la miraba absorto, mis ojos viajaban por cada una de sus expresiones, advirtiendo lo bello de sus facciones, sus hermosos ojos azules se cerraban de pronto para dejarse llevar por la música, pude ver cómo una lágrima rodó por sus mejillas casi al final de la interpretación, la cual duró bastante tiempo, sin embargo los minutos que pasé sentado disfrutando aquel concierto privado fueron para mi tan cortos que no esperé que ya hubiese terminado.

Me levanté verdaderamente impresionado por su talento, nunca jamás nadie había logrado en mi tal efecto con tan solo una pieza de música, recordé a mi madre quien era una excelente pianista y jamás había podido interpretar aquella melodía tan limpia como lo había hecho Annie. No pude evitar comparar a ambas mujeres, mi madre y Annie y a pesar de ser físicamente distintas, ambas se parecían en lo perfectas que eran.

Annie al igual que mi madre era elegante, delicada, tierna, de trato fino y delicado, poseían tantos talentos y virtudes que no era posible ocultarlos, pero que hasta ese momento yo descubría verdaderamente en Annie, no porque antes no me hubiese dado cuenta, sino que hasta ahora verdaderamente lo apreciaba.

-¿Qué le pareció joven Cornwell? – Me preguntó su madre de pronto, yo no sabía cómo expresar lo que Annie me hizo sentir por medio de la música, mi mente estaba enfocado en ella y solo en ella.

-¡Maravillosa! – Dije sin reflexionar mi respuesta, simplemente salió de mis labios lo que pensaba de Annie en esos momentos. – Es verdaderamente hermosa… - Dije de nuevo obteniendo atención de la señora Britter quien me miró extrañada ya que ella preguntaba por la interpretación musical y yo había respondido por la belleza recién descubierta en Annie. – Es una delicia para mis oídos. – Dije regresando al motivo de su pregunta. – Ha sido simplemente perfecta. – Dije con una sonrisa dedicada a Annie, quien nerviosa movía sus manos insegura de lo que había interpretado, demostrando la inseguridad que siempre había mostrado y que yo no entendía ¿Por qué? Si ella era perfecta y tenía tantos talentos y virtudes, por qué no podía tener la seguridad de Elisa que no poseía ninguno, más sin embargo se movía segura de que los poseía, tampoco tenía su belleza y estaba segura que la poseía.

-Me alegra que le haya gustado, joven Cornwell. – Dijo la Sra. Britter orgullosa de lo que había logrado con Annie, confiando que era lo que las personas querían de ella. Había formado un ser perfecto, un ser divino, pero lleno de miedo e inseguridades y eso era lo que no me permitía a mí amarla como se lo merecía, sin embargo aquella admiración que ahora comenzaba a brotar en mí la aprovecharía al máximo para lograr que Annie brillara con luz propia, ya que su propio brillo estaba siendo opacado por sus miedos. – Annie es una joven muy valiosa, inteligente, culta, distinguida. – Decía enumerando cada una de las cualidades de Annie, cualidades que yo sabía tenía y todas dignas de amarse, pero le faltaba la principal de todas, la cualidad de amarse y valorarse a sí misma.

-Annie es perfecta Sra. Britter. – Dije dirigiéndome a ella con una sonrisa, una sonrisa que ella correspondió con un sonrojo mientras se frotaba sus manos nerviosa. – Sra. Britter ahora que Annie ha terminado su práctica de piano, me gustaría pedir su autorización para hablar con ella un momento. – Me atreví a pedir una plática a solas con ella.

Estaba decidido a avanzar más con aquella relación que llevaba años estancada en la misma posición, yo su compañero, ella mi compañera, sin embargo seguíamos siendo tan solo amigos entre nosotros, todo lo contrario a lo que los demás veían a nuestro alrededor.

La Sra. Britter volteó a ver a Annie para ver si ella estaba dispuesta a hablar conmigo, tal vez entre ellas habían tenido una charla entre madre e hija y yo había sido el tema de en medio. Annie asintió tímida.

-Muy bien. – Dijo la Sra. Britter un tanto indecisa. – Volveré en un momento. – Dijo advirtiendo que no nos daría mucho tiempo para ello, así que yo tenía que aprovechar cada minuto dado por ella.

-Muy amable. – Dije rogando para que se extendiera lo más posible. – Lo que tengo que tratar con Annie es algo extenso. – Dije para advertir que no necesitaba tan solo unos minutos. – Si no le importa me gustaría pasear con ella por el jardín. – Dije nuevamente para que estuviera más tranquila de no dejarnos a solas en el salón.

-Muy bien. – Dijo más tranquila. – Los veré más tarde. – Dijo despidiéndose un momento después para dejarnos a solas antes de ir a dar aquel paseo por el jardín. Hice la apropiada reverencia al retirarse como todo caballero para después poner toda mi atención en aquella dama que me miraba enamorada.

-Te he extrañado. – Fue mi primera oración hacia ella. Annie se sorprendió y abrió sus bellos ojos azules, emocionada por mi comentario.

-¿De verdad? – Preguntó incrédula y a la vez ilusionada.

-De verdad. – Dije acerándome a ella para acariciar su mejilla con delicadeza, pude advertir de la suavidad de su rostro, la perfección de su piel, jamás me había acercado tanto a ella, jamás había advertido su dulce aroma, jamás había estado tan cerca de su rostro que bien podría contar una a una cada pestaña que adornaba aquel par de maravillosos ojos azules que me veían con timidez y ternura. – He extrañado tu sonrisa, tu voz, tus ojos. – Dije sin dejar de acercarme a su boca, jamás había tenido la necesidad de apropiarme de sus labios con tantas ganas como en ese momento, necesitaba demostrarle que no era por lástima que estaba con ella, sino que estaba dispuesto a hacer todo lo posible porque ella fuese la única mujer en mi corazón y a pesar de que tenía el camino ya recorrido era la primera vez que hacía un movimiento tan atrevido con ella, uno que más de una vez pude advertir que ella deseaba, más sin embargo yo jamás estuve listo como lo estaba en este momento.

Annie se estremeció con mis palabras y por primera vez sentí orgullo al notar como mis palabras hacían reaccionar a alguien de esa manera. Me gustó tener el poder de estremecer a alguien, de tener el control y la atención de alguien tan maravillosa como Annie Britter.

-Yo también te he extrañado. – Dijo con timidez.

-¿Entonces por qué no has ido a verme? – Pregunté acostumbrado a su presencia, acostumbrado a sus atenciones, a sus persecuciones, las cuales antes me habían asfixiado, pero que los últimos días había deseado tanto tener, necesitaba sentir su presencia, sentir que no estaba solo, anhelaba la presencia de Annie en mi vida con mayor intensidad que antes.

-Porque no quise ser inoportuna contigo y con… Candy… - Dijo alejándose de mí de pronto, sintiendo el vacío que dejaba su cercanía, el calor que emanaba de su aliento.

Aquellas palabras me lastimaron ya que como lo había pensado, ella creía que yo estaba más a gusto con Candy que con ella, que equivocada estaba, ya que Candy seguía enamorada de Terry y ahora con la presencia de Anthony yo tenía un mínimo de oportunidad de triunfar con ella y yo ya no estaba dispuesto a dejar que mi corazón se ilusionara una vez más con ella, no cuando había comprendido que con ella todo era una batalla perdida.

-Tú nunca serás inoportuna entre nosotros. – Dije acercándome una vez más, olvidando por completo que habíamos quedado en salir al jardín, pero la privacidad de aquel salón me convenía para convencer a Annie de que era ella a la única que necesitaba y quería a mi lado, después pediría perdón por mi atrevimiento. – Annie, en verdad te he extrañado. – Dije tomándola por la cintura, colocando mi pecho en su espalda para evitar que se alejara de nuevo.

Un brinco de su cuerpo se presentó por el sobresalto que sintió al momento de mi contacto, ya que yo jamás había intentado siquiera tocarla. Podía sentir como su corazón se aceleraba y su cuerpo temblaba al sentir mi cuerpo tan cerca del suyo.

– Necesitaba verte. – Dije hablándole al oído, pude percibir como ella se estremecía una vez más a mis palabras, acercándose a mis labios para escucharme mejor.

-Yo también necesitaba verte. – Dijo con timidez, no la veía pero podía adivinar que estaba sonrojada, no la veía pero podía adivinar que cerraba los ojos para dejarse llevar por aquella caricia que yo le proporcionaba.

Cada vez me sentía más emocionado por lo que estaba haciendo, seguro de que tenía la batalla ganada en el corazón de mi pequeña tímida.

-¿De verdad me extrañaste? – Pregunté como si no supiera que ella solo veía por mí y para mí.

-De verdad. – Dijo recargando su peso en mi cuerpo, logrando que una corriente eléctrica viajara por mi cuerpo a la velocidad de la luz con su inocente movimiento, un movimiento sutil y no planeado que ella hacía, deseosa de sentirme cerca, más sin embargo aquella pequeña sutileza había logrado rozar levemente mi entrepierna haciéndola reaccionar, una reacción que jamás había sentido por nadie en mi cuerpo y que aquella inocente chica había provocado sin querer. – Te extrañé Archie. – Dijo volteando aún más su rostro para ponerlo cerca de mi boca, deseosa por que ocurriera aquel beso que yo tanto le había negado.

Ya no dije nada más, simplemente la aferré a mi cuerpo uniéndola con fuerza por la cintura, acomodándome en su derrier para no ofenderla con mi reacción, cerrando con mi mano derecha su cintura, rodeándola por completo por lo estrecha que estaba, apegándola a mí mientras con mi mano izquierda acercaba su rostro hacia el mío, dispuesto a besarla, dispuesto a profanar su boca y convertirme en su primer beso… y ella… ella sería mi primer beso y la primera que provocaba el deseo en mi cuerpo.

Mi boca no alcanzaba sus labios, sin embargo mi lengua se encargó de saborearlos por un minuto, mientras ella abría la boca ansiosa por el contacto, la giré lentamente, sin soltar su cintura no estaba dispuesto a soltarla y arriesgarme a que se arrepintiera de hacerme el merecedor de tan alto honor.

Volví a pasar mi lengua por sus labios, con lentitud, saboreando su sabor, dando la última oportunidad para arrepentirse si lo hacía, deseando que no lo hiciera, cerrando con mis manos un posible escape, acaricié su nuca con ternura, la miré a los ojos decidido, advirtiéndole que no iba a retroceder y ella cerró los ojos deseosa por finalizar aquella caricia, confiando la pureza de su boca en mis labios inexpertos que se curvaban en una sonrisa al obtener aquel gran premio, me sentía feliz por la confianza obtenida a pesar de que no había hecho mucho para merecerla.

Nuestras bocas por fin se unieron, primero lentamente, con timidez, inseguro de lo que estaba haciendo, logrando por un momento dudara de lo que hacía, pero las manos de Annie alrededor de mi cuello me animaron una vez más al sentir la emoción que le causaba aquel contacto.

Mi boca comenzó a moverse lenta, explorando con delicadeza su dulce sabor, era exquisito probar su suavidad, su ternura, su boca era inocente y yo la había profanado por primera vez, el beso se hizo más demandante, yo estaba necesitado de sentir su amor, quería que ella sintiera mi amor, quería demostrarle que era ella a la única que deseaba a mi lado, la que necesitaba en mi vida y a nadie más.

Aquel abrazo tan estrecho de nuestros cuerpos me hizo sentir en mi pecho la suavidad y la firmeza de sus senos que se apegaban a mí en un contacto inevitable al estar tan juntos y abrazados. Recorrí con mis manos su espalda y bajé hasta su cintura, me atreví a subir ambas manos a lo largo de su talle y con mis pulgares rocé el perfil de sus senos, un movimiento que sabía yo era demasiado atrevido para nuestra primera vez, pero que por la manera en la que había reaccionado mi cuerpo me llevaba a hacerlo movido por aquella curiosidad que este experimentaba.

Mi lengua viajó por su boca y se adentró en ella, sintiendo su calor, buscando la de ella para entrelazarlas mientras yo buscaba hacer aquel primer encuentro algo inolvidable, no solo para ella sino para mí que estaba maravillado con la ternura y la inocencia de ella.

-Necesito aire. – Dijo con el rostro encendido y una sonrisa radiante, feliz por haber experimentado aquel primer beso que para mí había sido bastante alucinante, quería más de su boca, quería más de ella, quería volver a zambullirme en la dulce miel de sus labios y quedarme ahí para siempre.

-Pues agarra mucho, porque no te dejaré de besar por un largo rato. – Le dije convencido de ello, me había fascinado aquella demostración de amor y no estaba dispuesto a dejarla pasar, sintiéndome un tonto por no haberlo hecho antes.

Ella sonrió y un brillo que jamás había advertido en sus lindos ojos apareció de pronto, uno que me maravilló de inmediato.

Volví a tomar sus labios con ternura, haciendo cada vez más profundo mi beso hasta que nuestras leguas volvieron a enredarse en una batalla por satisfacerse una a la otra.

Jugué con su boca, mordí sus labios con cuidado, succioné su lengua una y otra vez, marqué con mi boca sus labios, dejando una clara idea de quien era su dueño, orgulloso por haberlo hecho, mis labios ardían y podía sentir que estaban inflamados, igual que los de ella, sin embargo ninguno de los dos estaba dispuesto a parar.

-Siento mucho si te hice sentir mal Annie. – Dije para que descansara un poco y para aclarar mi mente porque mi cuerpo comenzaba a reaccionar de una manera favorable para mí. Ella se sorprendió por mis palabras. – No fue mi intención el que te sintieras mal. Candy es mi prima y tú eres mi novia Annie, eres la chica que amo, la que quiero como esposa. – Le dije sincero, jamás había hablado con tanta seguridad, decidido a dejar atrás mis sentimientos por Candy, sentimientos que se extinguían cada vez más cuando volvía a tocar los labios de mi pequeña tímida. Mi pequeña tímida… mía… toda mía… - Eres mía Annie… solo mía… - Externé mis sentimientos posesivos hacia ella, tal vez algo machista de mi parte, sin embargo Annie siempre había sido mía, ella nunca había tenido el reparo de ocultarlo y ahora me daba cuenta cuanto me gustaba, me gustaba ser el primero y el único en su corazón, con ella siempre fue así, fui el primero que penetró su tierno corazón a pesar de no haberme esforzado, y ahora me esforzaría por mantenerla a mí lado no por egoísmo, sino por amor.

-Te amo Archie. – Dijo por primera vez esas palabras, unas que jamás había tenido el valor de pronunciar a pesar de que yo las intuía en su mirada, en sus gestos, en su trato. Sonreí agradecido con su confesión de amor.

-Y yo a ti Annie… te amo… - Le dije provocando que sus bellos ojos azules se abrieran sorprendidos por mi confesión, una que cuando llegué ahí no había pensado hacer, más sin embargo por las demostraciones de amor me obligaba a descubrir lo que yo llevaba en mi alma, provocando que la venda que llevaba en mis ojos se cayera de golpe y me revelara mis verdaderos sentimientos.

Se lanzó a mí siendo la primera vez que se atrevía a iniciar un beso de los muchos que yo había tomado y la recibí ansioso. Había descubierto una caricia nueva y quería disfrutarla una vez más.

Continuará…

Llegamos al final de este capítulo, espero les haya gustado, la verdad a mí me gustó mucho escribirlo, como cada uno de ellos ya que me permite imaginar diferentes escenarios de cada uno de los personajes. Muchas gracias por leer y comentar, espero te animes (si no lo has hecho) a dejarme un comentario para saber tu opinión al respecto.

Julie-Andley-00. Hola hermosa, tienes razón, muchas veces nos conformamos con imaginar o asumir lo que otra persona pueda pensar de nosotros o por nosotros y no nos atrevemos a preguntar por miedo a comprobar que teníamos razón. Candy siempre mostró ser incapaz de hablar de lo sucedido con Terry al sentir que se lastimaba una vez más, algo parecido a lo que sucedió con Anthony ya que decidió no hablar de él para no seguir lastimándose, así que aplicó el mismo principio al término de su relación con Terry. En el próximo capítulo se resolverán las dudas que tienes al respecto, sé que estarás al pendiente de la lectura así que espero tu comentario. Te mando un fuerte abrazo hermosa, saludos y bendiciones.

Rose1404. Hola hermosa, ¿Cómo están? espero que super bien y que ese pequeño Anthony esté creciendo muy fuerte. Los sentimientos de los rubios están cada vez más fuertes, pero en esta historia no será como que se vieron y se hablaron de amor, bueno si pero no... jajaja lo que pasa es que les voy a dar tiempo a que se reconozcan nuevamente y se amen sin duda alguna. Creo que el destino de Terry lo decidió la escritora al momento que terminó con Candy en el hospital, así que es muy difícil de desviarse de esa escena en la que él decide cuidar de Susana ya que él mismo mencionó que le gustaba, o sea que a pesar de no amarla no le era indiferente y pues deberá seguir con esa decisión porque no ha pasado tanto tiempo desde que lo decidió. Creo que el próximo capítulo es cuando sucede el compromiso, la verdad no lo he leído para corregirlo, pero creo que si. Espero estén muy bien ambos hermosa, te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

TeamColombia. Hola hermosas, se durmieron en los comentarios! me sorprendió que les ganaran jajaja pero gracias por comentar como siempre un placer leerlas. Es verdad que Candy y Anthony tienen que hablar, sin embargo es una plática que no se resolverá en un solo encuentro, así que tendrán que ser pacientes porque necesitan sanar sus almas, ambos están lastimados a pesar de tener claro que quieren estar juntos y poco a poco irán despertando sus emociones y descubriendo que no son del todo diferentes. Josephine es un personaje tierno y muy importante para esta trama, así que espero puedan tolerar lo que sucederá con ella. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes, cuídense mucho, les mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Mayely León. Hola hermosa, me imagino que tu esposo llega cansado de su trabajo, pero sé que es por el bien de ustedes, me alegra saber que están muy bien. Es una tristeza realmente ver a Anthony en esa situación, sin embargo creo que no podría estar de otra manera si vivió solo mucho tiempo y eso lo ha afectado de manera fuerte, está lleno de confusión y miedos con respecto a Candy, no a sus sentimientos, sino a los sentimientos que ella tiene, pero poco a poco todo se resolverá, ya sabes ;) pero hay que crear suspenso jajaja. Te mando un fuerte abrazo hermosa, saludos y por supuesto bendiciones para ti y los tuyos.

Ster Star. Hola hermosa! que bueno que ya estás al corriente con la historia, como siempre un placer leer tu comentario y agradecerte aún más porque sé que tienes muchas responsabilidades y un tiempo limitado, así que me siento en la gloria al saber de tu esfuerzo por leer mis locuras jejeje. Te entendí perfecto! casi casi escuché a Anthony "pégame pero no me dejes" jajajaja por supuesto que tiene razón para estar molesta y necesita también tiempo para asimilar lo que pasó, así que tendremos que esperar un poco para que arreglen sus diferencias. Hermosa, creo que me confundí porque no había visto que habías agregado la historia anterior a tus favoritos, creo que es válido si no querías hacerlo pero como las que he escrito y que te han gustado las tienes agregadas pensé que esa no había sido de tu agrado y por eso te escribí eso. Muchas gracias por agregarla y espero tu comentario. Te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

lemh2001.HOla hermosa! creo que Archie se aventó un diez porque si no no hubieran comenzado a hablar este par cada uno montado en su macho (como decimos en México cuando alguien es muy terco) pero con la ayuda de Archie pudieron hablar un poco, bueno gritar jajaja, y con ello comenzaron a sanar una herida que está muy profunda más sin embargo sigue doliendo como si fuera reciente. Podemos comprender mucho más el dolor de Anthony al sentir pena y frustración por él mismo por que Candy lo haya visto en esa situación, situación que el siempre pretendió esconder de ella. Candy reclamó una vez más su situación, sin embargo se volvió a reprimir cuando se da cuenta que no puede obtener respuesta de la señora Elroy y sintiendo que no es nadie para pedir cuentas, cuando tiene todo el derecho de exigir una explicación. Josephine es una chica noble y bastante enamorada de Anthony y el verlo sufrir por Candy hace que tenga más ganas de consolarlo y para ella es muy difícil no buscar algo más que su amistad, busca una excusa, un pretexto para obtener aquello que siente y la presencia de Candy la está obligando a revelarse un poco, haciendo lo que nunca se atrevió a hacer cuando estaban solos, creo que los celos como siempre no son malos consejeros, vamos a ver como reacciona con el paso de los días.

Hermosa estoy tan llena de ideas que te confieso que tengo dos historias comenzadas, pero aún no tienen fecha de estreno, primero tengo que terminar de publicar esta para poder continuar con las otras aunque no prometo que las publicaré de inmediato ya que PINCELADAS DE AMOR aún tenía mucho que comentar y se detuvieron los comentarios porque de inmediato se enfocaron en esta y pues creo que quedó un poco desaprovechada, así que tardaré un poquito más en publicar las otras dos al término de esta y la nueva historia que se me vino a la mente creo que la unificaré con otra que tenía pensada, espero pronto tome forma en un escrito ya sea digital o en otro cuaderno jajaja. Te mando un fuerte abrazo hermosa, saludos y por supuesto bendiciones.

P.D. Tendrás más que imprimir jajaja

María José M. Hola hermosa! se me hace imposible que tú llores! jajajaja no sé porque se me hace es algo difícil hacerlo. Ahora vamos a esperar qué es lo que va a suceder con esta pareja antes de la fiesta de compromiso de Neal y digo de Neal porque no es de Candy jajaja. Sí, Elroy fue mala, no supo valorar a Candy y ahora se da cuenta demasiado tarde de lo que son capaces los Leagan, pero esperemos que no cambie nuevamente de parecer. Jajajaja me encantó tu like para Archie, tienes razón hay que darle like porque aunque fue impulsivo fue el motivo para que ambos reaccionaran. Me alegra que te haya gustado el capítulo espero este también haya sido de tu agrado y espero tu comentario como siempre. Saludos y bendiciones amiga hermosa.

Muchas gracias a todas y cada una de las personas que están al pendiente de la historia, gracias por leer y hacer de ella una de las que más visitas cuenta en mi página, al igual que las otras en su momento porque es la que está en edición. Espero se decidan a dejarme un comentario si aún no lo haces. Les mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

yanicasti0206. Hola hermosa, muchas gracias por agregar la historia a tus favoritos, espero te guste y me dejes un comentario. Saludos y bendiciones hermosa!

GeoMtzR.