Hola a todos, espero que estén bien.

1) Realmente la situación con el internet es grave. No solo dejé de actualizar por acá hace más de 1 año, tuve que congelar semestre en la universidad porque no podía hacer mis tareas e investigaciones. Me mudé de Estado hace 2 semanas, me fui a Caracas, la capital de mi país, y alquilé habitación en un lugar con internet relativamente constante.

2) Alguien me escribió recientemente por privado, y mencionó que era de Suiza (gracias Traductor Google). Eso me generó curiosidad: ¿De qué país son ustedes que leen esta historia?, ¿pueden dejarlo en los comentarios?

3) Como los capítulos restantes están en la plataforma desde el año pasado (en serio, no he actualizado es porque no tengo internet), lo que haré será subirlos todos de una vez. Subiré 1 diario para poder finalizar esta increíble historia.

4)Espero que disfruten este capítulo y los que vienen.

CAPÍTULO XVI

En el momento en que Elizabeth entró al comedor, a todos los presentes se les olvidó que la cena estaba siendo servida. Se levantaron corriendo en conjunto hacia Lizzy, fue un momento muy emotivo, pues todos lloraron, rieron y se abrazaron sin pudor alguno. En el tiempo de 30 segundos, Lady Amanda y Lizzy se pusieron al día muy superficialmente, y hubiesen continuado con su perorata poco entendible, si no fuera porque Lord Oxford se aclaró la garganta y con una sonrisa dijo:

–Pequeña, ¿y conmigo no vas a hablar?–, al terminar esas palabras, Elizabeth corrió hacia sus brazos y lloraron de felicidad y nostalgia. Para aligerar un poco la carga emocional del ambiente, Thomas dijo en un tono juguetón:

–Si no fuera porque la tuve dos semanas para mí solo, estaría celoso de ustedes.

OoOoOoOoOoOoOo

Ese año, Berk House no había tenido una cena tan maravillosa y entretenida. No hubo separación de sexos, por lo que todos se pusieron al día con sus vidas. Cabe destacar que la retirada de la visita fue, por mucho, más allá de la hora apropiada, pero al quedar tantos temas de conversación pendientes acordaron cenar al siguiente día en Oxford House.

–Y Lizzy, quiero verte desde la hora del té–, dijo con una voz amorosa pero demandante Lady Amanda.

Esa noche, la alegría contenida entre las hermanas de acogida por verse de nuevo fue tanta, que Lizzy ignoró el cansancio que tenía a causa del viaje, y durmió en la habitación de Dianne, hablando ambas hasta altas horas de la madrugada. En medio de su intercambio, Lady Berk interrumpe el tema:

–Me encanta que estés aquí con nosotros querida hermana. No sabes la falta que me hacía hablar con una mujer joven que tuviera en la cabeza algo más que cabello–, dijo con sorna. –Ya que estás en la ciudad, no podrás dejar de asistir a mi debut.

–Sabes que no me lo perdería por nada del mundo Annie. Si estoy acá no debes preguntarlo siquiera.

–Vayamos mañana a hacer tu vestido. No tenemos mucho tiempo, por lo que no será tan pomposo como te gustan.

–Ja, ja. Muy graciosa Lady Berkshire. Pero déjeme decirle que me encantan los vestidos pomposos y elegantes, si incluyen plumas de avestruz tintadas mucho mejor–, continuó Lizzy siguiéndole el juego a su amiga. –Y más aún, si están elaborados en un tono naranja vómito que me hagan notar en medio del salón, serán mis predilectos. Ya sabe que adoro ser el centro de atención.

–Jajaja Lizzy… hermana… jajaja–, reía incontrolablemente Dianne, al ver a Elizabeth actuando como una coqueta de la sociedad, a medida que iba describiendo "su gusto" en los vestidos. –Eres incorregible. Pero al menos sé que no me aburriré por nada ese día–, continuó cuando se calmó un poco.

–Lo sé querida. Pero debemos ir con Lady Amanda; no podría ir sin ella.

–Lo sé Lizzy, no debes mencionarlo. Creía que era obvio.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Al siguiente día, se levantaron temprano las señoritas, tenían bolsas y ojeras en los ojos porque se acostaron tarde y durmieron muy poco.

Durante el desayuno, muchos de los servidores de la casa al enterarse de la presencia de la segunda hermana Bennet, se acercaron a saludarla, y, dada su receptividad, ésta decidió pasar personalmente por las cocinas para desearle unos buenos días a los empleados de esa área quienes en su mayoría habían aguantado las travesuras de ella y Lady Dianne en el pasado.

Al llegar a Oxford House para esperar por Lady Amanda, Lizzy se aventuró en la casa en busca de su hermano. Desafortunadamente no se encontraba, pues según su ayuda de cámara, estaba en el club con Lord Berk haciendo unas gestiones que tenían pendientes.

En parte emocionada por la salida de chicas, y en parte desilusionada por no ver a Maximilliam, Lizzy se fue con sus amigas a los almacenes de telas y modistas de la ciudad, a conseguir su vestido para el debut y a ponerse al día con la moda londinense.

OoOoOoOoOoOoOoOoOo

Después de las agotadoras compras, Elizabeth tenía un guardarropa totalmente nuevo: desde zapatillas para trabajar, pasear en el campo, elegantes para cenas y casuales para la hora del té, botas de montar (cosa que definitivamente no hacía) y caminar entre el lodo; pasando por vestidos diarios para andar en climas fríos y calurosos, para cenas o tés en el campo y en la ciudad, con la realeza y la plebe; hasta blusones y batas para dormir, lencería de doncella, cintas, gorros, guantes, medias y pantimedias; absolutamente todo lo que involucraba un nuevo vestuario, acababa de ser adquirido por Lizzy.

Aunque ella no era vanidosa y tampoco se desvivía por tener 'el último grito de la moda', sentía que era hora de pasar sus vestidos a sus hermanas menores, quienes definitivamente aprovecharían el regalo. Para Jane, podía darle a su tío Gardiner los fondos suficientes para tener al menos medio guardarropa nuevo –pues ya sabía que su hermana mayor sería incapaz de adquirir todo nuevo mientras que su ropa actual tuviera aún vida útil.

Exhaustas, decidieron descansar en un té para conversar un poco antes de irse a la cena que tendría lugar dentro de pocas horas. Terminando de ponerse al día, Lady Amanda preguntó por Jane, indagando directamente sobre su estado y sobre si ya tenía los ojos abiertos en cuanto a la maldad del mundo. Ante esto, Lizzy se retrajo un poco, y procedió a contarles toda la situación de su hermana con el Sr. Bingley.

–¿Y sabes si se está recuperando de su desamor?, deberías escribirle a tu tía querida–, dijo Lady Oxford amablemente.

–Lo pensaré Amanda. Realmente para mí es un poco molesto aún ese tema.

XxXxXxXxXxXxXxXxXxX

En ese mismo momento, del otro lado de la ciudad, en el club, estaban los dos amigos y Condes poniéndose al día sobre las desventuras que el Sr. Darcy le hizo pasar e Lizzy en Hertfordshire.

–Ese desgraciado–, decía un muy molesto Max. –Deja que le ponga las manos encima, no tendrá ojos para volver a ver a alguna Srta.

–Paciencia amigo. Estuve pensando en qué podemos hacer para darle una lección–, intervino Thomas. –Aunque Darcy me cae bien, no puedo tolerar el cómo le habló a nuestra pequeña. Nunca supe cuál era su problema, pero siempre fue más despreciable con ella que con las mujeres promedio.

–Podemos escribirle a Vicent para que nos ayude, ¿qué te parece eso?

–No, no podemos. Recuerda que está casado y su esposa no es muy favorable con Lizzy, mejor le evitamos problemas.

–Cierto, tienes razón… ¿Qué te parece sí?...–, dijo e interrumpió Max su perorata, pues estaba armando la idea en su cabeza antes de compartirla.

–Si qué…–, preguntó Berk en tono de: "continúa".

–Si pedimos ayuda de Lady Matlock. Es amiga de la familia, y familia de Darcy.

–¿Crees que nos ayude aun cuando él es su familia?

–Por supuesto. Ella quiere mucho a Eli, estoy seguro que nos ayudará; y si pedimos ayuda a nuestra madre, el daño será mayor.

–Entonces hagámoslo.

xXxXxXXxXxXxXxXXxXx

Los días siguientes mantuvieron a Lizzy muy ocupada con Dianne, pues estaban ultimando los detalles de su debut con el fin de no dejarlos para última hora. Y aunque estaban realmente ocupadas y un poco cansadas, Elizabeth no podía dejar de pensar en la carta que le había enviado su tía Gardiner horas antes.

"Querida Lizzy

No seas dura con tu hermana Jane, sabes que ella siempre busca ver la luz en las tinieblas; a diferencia de ti, la Sra. Bennet siempre la protegió de otros debido a la belleza que desborda, pues para ella su semblante y su físico los sacarían de Longbourn, ¿puedes culparla completamente por ser tan ingenua?

Ella ahora sufre, sobretodo se siente muy rechazada luego de ir a casa de la Srta. Bingley (a quien consideraba su amiga) y ser despedida tan duramente como lo fue. De hecho, el rechazo a su visita fue tan fuerte e inmediato, que mi carruaje no se había ido por completo del lugar cuando ella ya estaba de salida.

Tú eres su hermana más querida, y debes ser su apoyo en estos momentos.

Tu madre ha estado atormentándola a través del correo, al punto en que el Sr. Gardiner y mi persona tomamos la decisión de intervenir las cartas, no actúes como ella y agregues sal a la herida.

Esperando que reflexiones,

Sra. Gardiner".

Su tía Madeline, al parecer estaba un poco decepcionada por su actitud para con Jane. En este punto, la segunda hija de los Bennet no sabía qué hacer. Quería ser comprensiva con su adorada y deprimida hermana, pero era hora que creciera y madurara, era necesario que saliera de su burbuja de felicidad y si bien esperaba toda la felicidad del mundo para ella, ésta debía ser real y no efímera. Por eso, decidió hablar con Lady Amanda esa misma tarde, pues era una mujer sabia y sabría qué hacer en este caso.

Lo que desconocía Lizzy, era que esa tarde Amanda no estaría en su mansión, estaría tomando el té con Lady Matlock, su hijo Maximilliam y Lord Berkshire en Matlock House.

XxXxXxXxXxXxXxXxXxXXxXxX

–Entonces, dices que Darcy le gritó a Lizzy en pleno baile–, dice Lady Matlock.

–Y después la acusó de engañar a través de su encanto–, continuó Lady Oxford.

–Y la despreció más que a todas las mujeres que ha conocido hasta ahora, ¿cierto?–, indagó la Sra. de la casa.

–Sí, exactamente así–, respondió Thomas.

–Debemos darle su merecido y acabar con él. Sin ofender que sea tu sobrino mi Lady–, dijo mirando a la dueña del lugar.

La reacción que no esperaban ninguno de los dos caballeros presentes, fue la que ocurrió en el instante en que ambas mujeres se miraron a los ojos.

–JAJAJAJAJAJAJA

–HAHAHAHAHAHA

Rieron hasta que salieron lágrimas de sus ojos. Y aun así, ninguno de los hombres entendía el por qué. De hecho, empezaron a molestarse un poco, pues consideraban que no les importaba el bienestar de Lizzy.

–Madre, de qué se ríen, no entiendo–, intervino un poco mal encarado Maximilliam.

–Hijo…–, jadeaba Amanda entre risas. –Es que solo un adulto como nosotras puede entender lo que pasa.

–Sí. Jajaja–, continuó Lady Matlock. –No puedo creer que ese Darcy sea tan malcriado. Estúpido mocoso.

–¿Pueden por favor explicarnos? Realmente no entiendo nada de lo que está sucediendo–, reprendió ya al borde de su paciencia Thomas.

–Claro querido–, simpatizó Lady Oxford. –Verás, lo que pasa con Darcy es muy sencillo: está enamorado de Lizzy.

–¡¿Qué, ENAMORADO?!–, dijeron los dos protectores al mismo tiempo.

–Por supuesto. Por esa razón actúa de esa manera. Muy probablemente se esté negando a esa atracción.

–Es así–, aseguró con firmeza Lady Matlock. –Aún recuerdo cuando el Sr. Darcy Senior se enamoró de Anne Fitzwilliam, su futura esposa. Para ese entonces yo estaba recién comprometida con Lord Matlock. Darcy era un arrogante, odioso y pomposo con ella; le hablaba mal, la miraba feo… Hizo todo lo posible para que ella no se enamorara de él, ¿saben por qué?–, relataba con un deje de humor y añoranza. –Porque en su cabeza, él no quería enamorarse de alguien con un título o de familia prestigiosa, pues, al ser un hombre adinerado pero humilde, creía que toda la gente de renombre era orgullosa y vanidosa.

Interrumpió su historia para tomar té, y continuó.

–Un día, su primo hermano Sir Alfred vino de visita unos días, y casualmente su estadía coincidió con un baile muy descarado que se celebraba entre los lugareños, llamado 'El baile del Amor', la intención de tal baile era que los solteros encontraran a sus futuras parejas. Anne no quería ir, pero su madre la llevó obligada, pues la edad respetable de casadera estaba acercándose y ella aún se negaba a aceptar pretendiente–, rio un poco recordando algo, y prosiguió. –Engatusó a Sir Alfred para que la acompañara y no se despegara de ella en toda la noche, y su primo, al tenerla en estima, se compadeció y aceptó. No hace falta decir que el Sr. Darcy estuvo con la cara roja todo el baile, y al final de éste, entendió que estaba enamorado.

Después de unos minutos donde todos estaban en silencio, Lady Amanda habló.

–Hijos, no quiero que se pasen por alto las ofensas de Darcy, pero debemos saber qué hacer para que reconozca su atracción por Lizzy, y empiece a actuar como un verdadero pretendiente y no como un verdugo.

–Bueno… Si Lady Matlock dice que lo que hizo reaccionar al difunto Sr. Darcy fueron los celos, podemos usar eso a favor. Ahora que lo pienso, cuando estaba en Netherfield, cada vez que hablaba con Lizzy, Darcy fruncía el ceño y se iba del lugar inmediatamente. Si estaba celoso de mí, podemos aprovechar a Lizzy y Max, que son más unidos.

–Me gusta tu idea Thomas. Y estoy de acuerdo. Si eso no funciona, yo misma halaré las orejas de mi sobrino por ser tan necio y testarudo.

En ese momento, un sirviente entró con una nota para Lady Amanda, era de Oxford House, e indicaba que la Srta. Elizabeth Bennet fue a buscarla y la esperaría para cenar juntas.

–Estimados, es una nota de Lizzy que me espera en casa. Si no tenemos más nada que acordar, yo me retiro.

–Si vas a ver a Lizzy, yo voy contigo–, inmediatamente se levantó Max. –No he podido compartir mucho en ella.

–Yo también voy–, se sumó Berkshire. –Ha estado ocupada con Dianne por su debut, y casi no la he visto.

–Bueno, aunque no es una invitación abierta debo agregar que en las dos semanas que tiene acá no la he visto–, justificó Lady Matlock. –Amanda, ¿tienes algún inconveniente que cene esta noche en tu casa?

–Ningún inconveniente, querida. Te esperamos en la cena.