Dark Souls y Demon's Souls son propiedad de FromSoftware y de Hidetaka Miyazaki. Soy solo un fanático practicando mi escritura con ambas e increíbles obras.


Capítulo III


"Otro lugar desolado mas..."

Hogares y casas a su alrededor, muchos en este sitio, con sus techos rojos y lo que pudo ser una bonita apariencia exterior, abandonados y sucios. Este sitio parecía haber tenido en un pasado el aspecto de un sitio agradable y pacífico, y con habitantes en el. Pero ahora ya no.

Las casas solo muestran signos de deterioro, como suciedad y algunos daños, por lo que no pudo haber una guerra en el lugar, no muestra signos de invasión. Pareciera como si la gente que lo habitara hubiera desaparecido misteriosamente o hubieran abandonado el lugar por alguna razón. ¿Pero por que lo harían? Lucía como un buen sitio para establecerse y vivir de forma pacífica con sus familias. Seguramente fue hace unos pocos años que ocurrió lo que sea que obligara a dejar a los habitantes su hogar.

Incluso adentro de algunas de las casas los objetos de la misma estaban intactos y solo polvorientos, ni siquiera se trataron de llevar sus materiales.

'Los clérigos habían mencionado una extraña maldición que afectaba a las personas.'

¿Tendrá algo que ver?. Humanos que perdieron su humanidad para volverse seres sin conciencia y moral. Sonaría como una tontería, pero, ¿no es eso lo que paso con los algunos habitantes de Boletaria que aun merodeaban allí?

Acaso, ¿tuvo este sitio el mismo destino que Boletaria? ¿si hay mas pueblos o ciudades en esta tierra también estarán igual?

¿Habrán demonios aquí también?

Quizás sea algo pronto para sacar tales conclusiones, después de todo solo es un extranjero en esta inhóspita y misteriosa tierra de la cual no conocía nada, es un misterioso que habita en la misma. Su principal prioridad era encontrar a sus compañeros que debían encontrarse en algún sitio, o al menos eso esperaba creer.

Compañeros no, amigos. Si, los consideraba amigos. Debía encontrar a sus amigos donde sea que estuvieran. Pero, ahora algún lugar para pasar la noche que se comenzaba a asomar mientras los rayos del sol comenzaban a desaparecer, cielos hacia tiempo que no presenciaba un atardecer así, sin ese deprimente cielo gris y frío. Desde donde estaba parado podía observar como el sol se iba ocultando llevándose consigo la luz del día .Solo el gran astro amarillo ocultándose mas allá de lo que podían apreciar sus ojos, y ese pequeño momento fue como si calentara su alma. Sin duda lo mejor que ha visto hasta ahora desde que llego aquí.

Pero, por mas que quisiera quedarse viendo la grandiosa vista, debía ponerse en marcha y buscar un lugar para reposar y pasar la noche. No podría ser tan difícil, hay muchas casas en las que podría quedarse, solo necesitaba escoger alguna de ellas.

'Quizás debí quedarme en ese santuario'. Sonaba atractiva la idea quedarse allí cerca de esa hoguera que lo calentaría mientras duerme, pero su prioridad de seguir en su búsqueda y encontrar a sus amigos era mas fuerte. Ahora que lo piensa...

'¿A que nos mando la doncella aquí exactamente?'. Se supone que debía encontrar un alma poderosa , o era una fuente de poder, un hechizo... No, entonces ¿que es lo que debía encontrar?

"La llama"

Las palabras salieron de su boca como por arte de magia. 'Una llama...'. Pero, ¿que demonios significaba eso?. Acaso, ¿sera el alma de alguien? ¿Un milagro? No podía ser simplemente una llama, eso sería absurdo.

O tal vez-

"¿Qué es ese sonido?" - sus pensamiento fueron interrumpidos ante un extraño sonido que se asemejaba al de pisadas, eran algo pesadas. Y lo observó. Lucía como una persona, pero con un aspecto demacrado parecido al de un cadáver con piel rojiza que parecía que lo hubieran quemado con arrugas y cortes. Se encontraba de pie encorvado y viendo al suelo mientras arrastraba una espada, emitía gruñidos que sonaban como mas los de una bestia que una persona. Desprendía un desagradable olor que se le recordó al de los cuerpos en descomposición en la plaza de Boletaria.

Sea lo que sea esa cosa no es humana, y seguramente tampoco sea pacífica.

Aun así, pensó en decirle algo, pero no fue necesario, el ser volteó a verlo. Realmente olía mal, aunque ya estaba acostumbrado a olores peores, sus ojos eran oscuros y sin vida, y parecía estar soltando súsurros en un tono que era incapaz de entender. De repente pareció como si recobrara vida, levanto su espada larga y cargo con violencia hacia el. Su primer ataco era tosco y predecible, así como salvaje, Orien los esquivó sin problemas.

La criatura solo siguió con sus salvajes movimientos una y otra vez sin cansancio, como si no le importara fallar una y otra vez. El caballero en un simple contraataque corto su mano con la que sostenía su espada, cayendo la misma al suelo aun agarrando el mando, pero, parecía que apenas le dolía porque trato de atacarlo con su otra mano. El caballero solo hundió su espada en su vientre, terminando con el hostil ser y su cuerpo cayendo al suelo.

'Seguramente hallan mas de esas cosas por aquí'

Aunque si todas son iguales que estas, no suponen una amenaza para el, solo serán un simple juego de niños, aunque si vienen en grupos si podrían causarle mas problemas, pero podría manejarlos. Al menos ya sabe que este sitio no esta del todo deshabitado, y seguramente hallan mas monstruos por aquí. Quizás y hasta podría encontrar a una persona.

O tal vez esa cosa sea una persona...

Orien observo mas detenidamente el cadáver de lo que había matado hace un momento. El parecido con un hombre era claro, pero no necesariamente debía ser uno, la apariencia es mas la de un demonio que de un hombre. Como si un cadáver hubiera sido reanimado. O quizás se haya convertido en eso de alguna forma.

'Eso no es importante ahora. Busca un sitio para descansar'. Tuvo que dejar su curiosidad de lado. No faltaba mucho para que anochezca, y quien sabe que mas cosas salgan de noche en un área que desconoce, y realmente solo quería descansar un poco, desde que llegó ha sentido un poco de mareo y dolor de cabeza.

Continuo observando a sus alrededores, tanto para estar alerta de cualquier emboscada, como de un sitio adecuado para pasar la noche, y tal vez uno en el que pudiera dormir pacíficamente sin temor a ser atacado mientras dormía, aunque eso último era muy bueno para que pasara. Vio varías casas en su camino cuyas puertas estaban desprendidas o no presentes, entrando a las mismas solo se hallaban objetos de las casas rotos y esparcidos. Y como no, algunas sorpresas que intentaban atacarlo, fallando en el proceso. Incluso en una casa vio cuatro cadáveres juntos, con lo que pudo apreciar parecía que murieron abrazados, dos mas grandes que parecían ser adultos y otros dos mas pequeños, una familia pequeña.

'Al menos pasaron sus últimos momentos juntos como familia.'

A medida que seguía recorriendo el sitio con la luz del día cada vez desapareciendo, faltaba ya poco para que llegará la noche, le surgía mas curiosidad sobre que paso aquí. Y era distinto a lo que vivió en Boletaria, allí era solo caos y destrucción, aquí en cambio solo se sentía como abandono, un pesar que no podía explicar bien. ¿Acaso todo 'Lordran' sera igual?.

Rezaba porque sea donde sea que estén los demás estuvieran a salvo. Biorr sabe cuidarse por su cuenta, quizás hasta mejor que el, Yuria si bien parece frágil, para nada lo es, es precavida y fuerte; en el fondo agradecía no ser su enemigo. En cuanto a Arionna...

Solo esperaba que estuviera bien.

Tal vez debería quedarse en una de estas casas abandonadas, sera vulnerable pero es mejor que seguir deambulando sin rumbo por la noche. Solo debía estar atento de cualquier sonido y tener su espada lista para cualquier-

"¿Qué es ese sonido?"

Escuchó algo no muy lejos. Le recordó al sonido de la herrería de Boldwin a la hora de arreglar o reforzar sus armas y armaduras, pero se oyó mas tosco. Lo volvió a escuchar y esta vez fue constante, y si estaba cerca, quizás sea de alguna persona, podría ayudarlo, pero también podría ser arriesgado. Tal vez es alguna trampa para aventureros ingenuos cayeran en ella, ¿bandidos? Sería raro que hubieran aquí donde no hay nada que saquear. ¿O podría ser alguna de esas cosas? Eso sonaba mas factible, pero aun así...

'Espero que valga la pena'. Decidió seguir el sonido que se paro un momento para que volviera a oírse, a medida que avanzaba cerca de una torre y una azotea despejada se hacía más fuerte, El sonido venia de abajo, hacía unas escaleras que parecía tener una puerta que bloqueaba el acceso, quien sea que lo estuviera produciendo el ruido, allí se encontraba. Pensó en romper la puerta, pero mejor simplemente la quito, le llamo la atención eso, quizás la use para protegerse de los seres que habitan aquí.

Bajando finalmente descubrió el origen de los sonidos, y no es quien espero que sería, pero a este punto no le sorprendía. Una extraña cosa de piel muy parecida a los otros seres que se ha encontrado solo que mas grisácea y oscura, y estaba vestido con trapos sucios y un casco de hierro con pequeñas púas, golpeando la espada con una roca como si estuviera reforzándola. También se percato de que tenia varios objetos a cerca de el en el suelo, había vasijas, vasos de maderas o más baratijas, seguramente sea un mercader. Instintivamente agarro la empuñadura de su espada y se acerco lentamente, aunque ya halla visto a mercaderes similares en Boletaria que no eran hostiles, no bajaría la guardia.

Se detuvo al notar su presencia y lo miro con esos oscuros ojos.

"Hmm... ¿No eres de por aquí verdad"

"Sí" - respondió con cautela.

"Hehehe, por supuesto, estas aun vivo y cuerdo"

Orien no entendió que quiso decir con eso. ¿vivo y cuerdo? ¿acaso el no lo era?. Observó sus ojos vacíos y de un color negro total que lo cubría, a simple vista parecía que careciera de ojos. Esa cosa no era humana.

"¿Qué eres?" - fue directo.

Otra vez volvió a reírse. "Soy un no muerto, claro, al menos de momento lo soy. Pero eso no importa, lo que importa es que soy un pobre mercader que tiene unas baratijas que podrían interesarte".

"No estoy interesado".

El mercader volvió a reírse. "Por favor, ni siquiera te he enseñado lo que vendo, adelante, dale una oportunidad" - y sin esperar una respuesta del caballero agarro el primer objeto que era un pequeño garrote con púas. Se tenso un poco ante eso pero no lo demostró. "¿Que te parece? No es muy común entre ustedes los caballeros, pero es perfecta para aplastar a tus enemigos".

Nunca fue alguien de usar garrotes o armas que requerían el uso de fuerza bruta solamente, ante sus ojos eran armas torpes y lentas. Y esta muy conforme con su espada.

El mercader siguió insistiendo. "Si no te gusta esa, quizás esta te interese" - saco una hacha plateada de un tamaño normal para un hombre. Nada nuevo, ha visto mejores. "Esta hacha es perfecta si quieres cortes feroces, podría servirte también para mas cosas como cortar madera".

Orien solo lo observo en silencio y algo irritado ante la insistencia del mercader. Este último no se rindió o parecía no notar que no estaba interesado.

"Entiendo, no es muy elegante, le queda mejor a bandidos, ustedes los caballeros tienen sus normas. Descuida, tengo algo que si podría interesarte-"

"Ya te lo dije, no estoy interesado" - interrumpió con fuerza.

"Ohh, vamos, tengo una alabarda, lanzas, ballestas..." - hablo un poco apresuro mientras buscaba entre sus objetos y saco una espada corta y simple. "Por supuesto, a ustedes les gustan es las espadas como no lo pensé antes jejeje".

Ya comenzaba a molestarse. "Como ya te dije antes, no estoy interesado en lo que vendas, detente de una vez."

"Te puedo ofrecer esta espada corta por 100 almas, ¿un precio razonable, verdad?"

'¿Almas? ¿Aquí también se usan las almas como forma de comprar?'. Orien solo quería respuestas y descansar un rato, no tanto por su cuerpo, su mente es la que lo necesitaba y algunas pequeñas respuestas serían un alivio para el. Ya la noche cubrió con sus tinieblas todo el sitio, tampoco sería lo mas inteligente seguir en su viaje, y le guste o no, este mercader no ha sido hostil con el y pareciera que tampoco su presencia sea una molestia para el.

Ya un poco mas calmado, se sentó en el suelo manteniendo su distancia.

"Te comprare esa espada si en cambio me respondes unas preguntas" - hablo como forma de trato. El mercader asintió de forma inmediata.

"Me parece bien, caballero. Aunque no soy el mejor para relatar cosas jejeje"

'Algo debes saber'. Pensó Orien con algo de esperanza. "¿Me podrías hablar de este lugar y que paso con el?"

"Muchas cosas pasaron, caballero. Y no solo aquí, sino en Lordran"

'Lordran. Debe ser el nombre de esta tierra'. "¿Cómo cuáles?" - pregunto tratando de sacar información.

El mercader solo se quedo en silencio un momento hasta que hablo. "Hmm, la verdad ya no recuerdo mucho..." - empezó a sacar de su bolso lo que parecía ser una pequeña lámpara la cual encendió y coloco cerca de sus objetos. "Quizás podrías refrescarme la memoria..."

'Claro que sí.' El caballero entrecerró sus ojos ante la obvia propuesta. El mensajera era muy claro: Dame algo a cambio y te daré información. Sin duda los mercaderes saben aprovecharse muy bien de la situación.

"No tengo almas para comprarla" - una mentira, claro que tenía. Pero no iba a gastar las pocas que le quedaba, pero, algo tendría que darle a cambio. Quizás un intercambio podría ser buena idea. "Te puedo dar estas tres monedas de oro y dos de plata a cambio de que me digas todo lo que sepas" - fue la propuesta del caballero.

Había recolectado muchas de esas monedas, aun nunca lo ayudaron para nada, quizás por esta vez si podrían ser de ayuda.

"Hmm, interesante. Aun así-"

"Cinco monedas de oro y cuatro de plata" .

El mercader se quedo en silencio un momento mientras miraba fijamente al caballero con sus 'ojos'.

Como si aun no fuera suficiente o estuviera pensando en exigir más. "No esta mal, pero aun así, creo que no salgo beneficiado de eso".

'Maldito avaricioso'. Tomando una pequeña respiración, saco las últimas monedas que traía consigo: las tres monedas de bronce que aquel clérigo le obsequió en un pobre intento de simpatía. "Cinco monedas de oro, tres de plata y tres de bronce".

Volvió a soltar esa desagradable risa. "Bien, bien, las acepto. Disculpa si fui muy exigente, pero no he estado teniendo muchas ganancias estos últimos días, y tu rompiste esa maldición". Extendió su huesuda mano agarrando las monedas que el caballero soltó. De inmediato se puso a examinarlas, empezando por las de bronce.

"Interesante. Tienes monedas de Thorolund, aun no creo que seas de allí, ¿verdad?. No, tu pareces ser mas de Astora-"

"Ya cumplí mi parte, ahora cumple la tuya".

"Jejeje, un poco apresurado, ¿no?" - no pareció inmutarse ante la mirada que le estaba dando. "Muy bien. ¿que te gustaría saber?".

Su primera pregunta fue obvia. "¿Qué sucedió en este lugar?"

"Como dije, muchas cosas pasaron, caballero. Y no solo aquí, sino en toda esta tierra, este sitio solo es uno sin importancia en lo que respecta a toda Lordran. Bueno, no sera una sorpresa, pero este sitio en un tiempo fue un ruidoso y bonito pueblo hace tiempo, donde los hombres y sus familias vivían de forma tranquila y juntos". - se calló de repente mientras observaba la lámpara - "Los padres juntos a sus hijos juntos...". Su tosca y vacía voz pareció pareció melancólica por un breve momento.

"Este lugar era el sitio donde mas humanos habitaban en todo Lodran, solo Oalaccile y Nuevo Londo, por supuesto, aunque al igual que aquí, la alegre época de esos lugares no duro mucho tiempo jejeje..." Continuo.

Extendió su mano y toco la caliente lámpara que se encontraba con varias polillas volando atraídas por su luz amarilla, no parecía reaccionar ante el calor de la misma en su palma. "Te estarás preguntando, cómo pudo un lugar como este en este demacrado lugar, ¿cierto?"

"Tiene que ver con esas cosas que me he encontrado, sino me equivoco" - Orien ya tenía el presentimiento de que podían ser esas cosas.

Una pequeña sonrisa espeluznante se asomo en el. "Así es, todo tiene que ver con ellos. Y estoy seguro que te han dado una gran bienvenida a su hogar" - soltó una risa seca al escuchar el gruñido del caballero. "Si, son muy amables con los viajeros..."

"Así que eran personas" - el mercader asintió en afirmación "¿Todos se convirtieron en esas cosas?"

"No todos, pero si la mayoría. Algunos lograron emigrar a otras tierras, o otros murieron intentándolo. Aun así, no importa a donde vayas, nunca podrás escapar de la maldición con la que nacemos" - observo su propia mano huesuda a la luz de la lámpara. "Quizás ese sea el destino de todos nosotros tarde o temprano..."

Esa maldición. Lo mismo dijeron los clérigos sobre una que afectaba a su señora, parece ser que es algo serio para la gente de por aquí. '¿Qué es esa extraña maldición?'.

"¿A ti no te atacan?" - pregunto Orien mientras se sentaba, manteniendo su distancia y sin bajar la guardia en ningún momento. "Eres como ellos, y sin embargo pareces tener algo de cordura".

"Tienes razón, no soy distinto a ellos. Con la diferencia de que al menos tengo todavía una vaga humanidad en mi, pero en algún momento, ese fragmento de humanidad se irá de mi y seré como todos ellos." - alejó su mano de la fuente de luz. "Descuida, yo ya acepte mi destino, solo espero que no sea tan cruel conmigo hehehe"

Orien el fondo no pudo evitar sentir cierta tristeza ante lo que decía, perder y olvidar quien eres y no ser recordado por nadie, es sin lugar a dudas un destino peor que la muerte. Como aquellas almas que fueron devoradas por los demonios y solo quedan sus cuerpos vacíos deambulando sin rumbo en Boletaria.

Aun así, no demostró dicha lastima.

"¿Qué es esa maldición de la que hablas?"

El mercader aparentó levantar una ceja ante su pregunta, como si fuera algo tonto o absurdo. "La maldición de los no-muertos, por supuesto. Nos afecta a nosotros cuando cae la era oscura y muestra nuestra verdadera naturaleza" - se extraño mas ante la falta de respuesta del hombre. "¿No la conoces enserio?, todo el mundo sabe de que es esa maldición"

"Digamos que de donde vengo queda muy lejos de todas esa historias y nunca hemos escuchado de tal cosa" - respondió con relativa verdad. Nunca escucho de tal historia, y nadie tampoco le contó de eso.

¿Tan alejada estaba esta tierra del resto del mundo?. Quizás la doncella sepa algo de eso, o hasta Yuria.

"Interesante. De casualidad, ¿como se llama ese reino, caballero?"

"Boletaria, pero eso no tiene importancia en este momento" - respondió Orien.

"Hmm, ya veo. Es la primera vez que escucho de un reino llamado así, ¿seguro que-"

"Es solo un reino del norte, y como dije antes, no tiene importancia en este momento" - corto cualquier cosa que pudiera preguntarle y siguió con su interrogatorio. "¿Cómo es esa maldición de los no-muertos?"

A pesar de la exigencia, respondió de forma calmada. "Al llegar la era oscura, no solo el mundo comienza a cambiar, sino también nosotros los humanos. Esa piel delicada y perfecta que tenemos comienza cambiar en una muerta y horrenda, tus ojos se convierten en cuencas negras,dándonos una apariencia de monstruo. A medida que va avanzado la maldición no solo nuestro cuerpo va cambiando, nuestra mente también lo hace, aquellos recuerdos que pensaste que nunca se perderían, simplemente comienzan a ser borrados de tu consciencia."

Orien escuchó atentamente cada una de sus palabras sin interrumpir. "Los recuerdos que hayas tenido con tus seres queridos: padres, hijos, esposa, amigos. Dejas de recordarlos lentamente. Pero como si no fuera lo suficientemente malo, también olvidas quien eres, toda tu vida, todas tus hazañas, miedos, placeres, quedan en el olvido."

"Y antes de que te des cuenta, ya eres un monstruo caminante sin consciencia y humanidad..." - finalizó. Hubo un pequeño silencio en el ambiente.

"¿No existe una alguna cura para eso?" - preguntó Orien.

El mercader solo soltó una risa seca antes de negar con la cabeza. "No, no la hay. Muchos han tratado de encontrarla, pero han fallado. Por eso cuando alguien empieza a sufrir la maldición, decide pasar sus momentos haciendo lo que mas aman." . Se toco el mentor. "Aunque se puede calmar la maldición a través de humanidades, entre los no-muertos son muy valiosas."

'¿Humanidades'. "¿Qué es eso?" - preguntó con una ceja alzada.

"Es lo que quienes aun son humanos tienen en su alma. Se cree que las humanidades son fragmentos de tu alma, otros dicen que es tu alma humana, y otros mas que es alma entera de la persona, la verdad poco sabemos que es. Es común que al matar a una persona, suelte esa humanidad. Muchos no-muertos fingen ser personas para ganarse la confianza de ellas, para después matarlos y arrancarles su valioso tesoro."

"Como un consejo de alguien como yo, ten mucho cuidado con quien te juntas aquí. No todo el mundo es de fiar, y un humano sano como tu luce como una posible víctima muy apetecible." - aconsejó al caballero.

Orien asintió. Pero ahora estaba mas confundido, al matar a los demonios siempre soltaban sus almas que el agarraba, era algo que todos conocían, y si bien no le gusta matar gente, en varias ocasiones se vio obligado a hacerlo para protegerlos a todos en el Nexo. Nunca soltaban algún 'alma única', solo las almas demoníacas que hayan recolectado o sus objetos.

Pero aquí según el mercader si era posible. Tiene que sacar la mayor información que pueda antes de partir mañana.

"¿Qué es esa 'era oscura' de la que hablaste?"

"Jejejejeje" - Orien se irritó un poco ante su risa, no le gustaba que se rieran de el. "Lo siento... Es solo que no puedo creer que alguien no sepa sobre la era oscura, ¿acaso has estado viviendo debajo de una roca toda tu vida"

"Como te dije, de donde vengo nunca he escuchado de tales historia" - contestó con calma.

"Aun así, no creo que exista ningún lugar que no conozca sobre la llama original o la era oscura"

"Por algo te estoy pidiendo información, ahora, ¿te importaría responder mi pregunta, por favor?" - hablo de mala gana, afortunadamente el mercader no insistió y obedeció con su petición.

"Cuando la llama se apaga, la era de la luz llega a su fin, y con ello llega la era de la oscuridad. Esa es nuestra era, ya que nosotros salimos de la oscuridad. Ahora mismo la era oscura esta llegando."

"¿Una llama? ¿es eso lo que rige las eras de las que hablas?" - para el sonaba ridículo que una llama sea mágica o lo que fuera, comandara la era del mundo entero. "Eso es absurdo"

"Tal vez lo sea para ti, pero así se rige este mundo" - comentó tranquilamente. "La primera llama no es cualquier llama, es una fuente de vida que estaba antes que incluso de los dioses, ni siquiera el gran Gwyn, Dios de la luz Solar pudo hacer nada para cambiar el ciclo natural"

'¿Dioses?'. Esto solo le generaba mas preguntas. "¿De que 'dioses' estas hablando?" - Orien preguntó.

"Los dioses de Anor Londo. Esta el mayor de todos, Gwyn, Dios de la luz solar, su hija Gwynevere princesa de la luz solar, su hijo Gwyndolyn Dios del sol oscuro. Son las deidades que habitan en aquella majestuosa ciudad se encuentra mas allá de ese gran muro" - se volteó y le señalo aquel inmenso muro de piedras. Se había percatado del mismo, pero nunca pensó que allí hubiera una ciudad de 'dioses'.

Se quedo observando unos segundos aquel muro. "¿Allí... Viven esos dioses?."

"Sí. Aunque dicha ciudad esta prohibida para los humanos y no muertos. Para ellos no somos dignos de estar en su dichosa ciudad." - hubo cierto sarcasmo en su voz.

"Entiendo". Entonces debe ser un sitio prohibido, pero, ¿y si es allí a donde tiene que ir para buscar esa alma?. Necesitaba saber mas.

"¿Como se puede llegar a esa Ciudad de los dioses?" - pregunto con una calma que pareció sacar lo que parecía una mirada de sorpresa en su rostro.

Aun con algo de perplejidad en su mirada le respondió. "Con exactitud no sabría decirte, no he conocido a nadie que haya ido y mucho menos regresado con vida."

'Bueno, eso es una lástima'. "Comprendo. ¿Que mas me puedes decir de esos dioses?."

"Bueno, puede que solo haya una cosa con la que debemos estar agradecidos con ellos. Cuenta la historia que hace mucho tiempo atrás solo habían dragones y una niebla que cubría todo el mundo, hasta que, Gwyn decidió junto a los demás seres primigenios, ponerle fin al reinado de tales bestias. Nito, el rey del cementerio y la bruja Izalith se unieron con Gwyn para ayudarlo a llevar a cabo dicho acto."

"Los leales caballeros plateados de Gwyn junto a sus cuatro caballeros personales lograban atravesar sus duras escamas con sus armas. Izalith y sus hijas con sus piromancias del caos quemaron hasta los huesos de los mismos. Y finalmente Nito con sus poderes de la muerte y la enfermedad acabó con ellos."

"Lo consiguieron a la final, ¿no?" - Preguntó ya sabiendo la respuesta obvia.

"Por supuesto. Fue una larga batalla que duro un tiempo, y hubo muchas muertes. Pero su victoria en parte a un ser que traiciono a su propia especie. Seath el descamado se unió contra quienes combatían a su especie repartiendo todos los secretos de la misma. Y así el reinado de aquellas colosales bestias llego a su fin." - concluyó su relato.

Orien pensó en cada una de las palabras que le dijo, todo esto no hacia mas que volverse mas y mas complicado. No muertos, era oscura, dioses y ahora dragones... Esto ya era una locura. Y aun así lo creía, con todo lo que ha visto y enfrentado en Boletaria, ¿por que esto no podría ser real?. Y seguramente en algún momento se tope con algunas de esas cosas.

"¿Y eso fue lo que de verdad ocurrió?. Sigo sin entender que tiene que ver eso con la maldición de la que me hablaste" - quizás estaba siendo irrespetuoso, pero no era tiempo de formalidades en este momento.

Pero otra vez el ser no muerto pareció no sentirse ofendido ni nada. "Disculpa la memoria de este pobre anciano, apenas recuerdo ya cosas de mi pasado. Solo se que esa es la historia que me contaron, pero existen varias versiones."

"¿Como cuáles otras?"

"Una de ellas menciona al furtivo pigmeo como aquel que robo un pequeño fragmento de la llama original primigenia, quien habría sido un no muerto y junto a ese pequeño poder le daría forma a los primeros humanos ocultando su verdadera naturaleza" - mostró la piel grisácea de su brazo como ejemplo de la 'verdadera naturaleza de los humanos' de por aquí. "Otra cuenta, que hubo un caballero tan sanguinario con los dragones que incluso su arma es un diente gigante que arranco de un dragón" - se rió de esa última parte. "Se hacía llamar Havel, la roca".

El caballero no pudo evitar sentir una sorpresa ante ese último relato.

"Pero, una mas antigua y que seguramente nadie mas te contara" - acercó su rostro un poco mas al caballero. "Es sobre un primogénito perdido del mismo Gwyn. Se cree que hizo un acto tan abominable para las deidades de Anor Londo que su padre, Gwyn, lo borro de la historia y lo exilió de la ciudad." - una sonrisa algo espeluznante se formo en el rostro de aquel ser. No sabe si de satisfacción o malicia. Después se alejó y se quedo en la posición en la que estaba.

'¿Primogénito exiliado?, supongo que hasta los dioses tienen sus dramas familiares'. Sintió algo de gracia ante ese pensamiento.

"Interesante" - y de verdad lo era para el. "¿Y que sucedió con dichas deidades? ¿aún habitan en esa ciudad Anor Londo?."

"Lo último que se es que Gwyn decidió enlazar su alma con la primera llama en un intentó de preservar la era de luz. Eso es todo lo que se." - finalizó con un suspiro.

Orien ahora se sentía mas perdido con todo esto, pensó que saber mas de lo que sea que estuviera pasando aquí lo haría estar mas orientado, pero fue todo lo contrario. Aun así agradecía la información, una vez que encontrara a Biorr, Arionna y Yuria los pondría al tanto, aunque algo le decía que ellos también se pondrían al tanto de todo esto de alguna manera. Solo podía rezar por la seguridad de a quienes consideraba mas que compañeros.

También quería dormir, desde que llegó aquí se siente con un poco de menos energía. Solo oraba porque so desapareciera en la mañana. Pero aun necesita saber más.

"¿Hay peligros de los que deba de cuidarme?". 'Pregunta tonta, claro que habría'.

"Claro. Estas en Lordran después de todo, si viniste aquí debes saber que te espera" - respondió con un toque de humor en su voz. "Están los huecos y no muertos que habitan por aquí, siempre con trampas y esperando atrapar a un ingenuo con ellas" - observó que no hubo ninguna reacción ante eso en el. "Pero, supongo que no son una amenaza para ti, ¿cierto?"

"Me he enfrentado con cosas peores" - fue su contundente respuesta. El mercader soltó una risa áspera.

"Vaya, vaya, ¿es eso seguridad o fanfarronería?"

"Experiencia." - respondió sin dudar.

Una sonrisa se asomo en el rostro del mercader, desconocía si le creyó o no. "Escuche sobre un demonio de Tauro y uno de Aries que merodean por estos lugares, de alguna manera subieron hasta aquí. Aunque desconozco en donde pueden estar"

"Demonios, eh..." - susurro sin importancia mientras observaba las estrellas del cielo nocturno. A diferencia de Boletaria, aquí las estrellas en el cielo si eran visibles y no estaban tapadas por una espesa niebla. Parecía que fue hace años que no veía un cielo lleno de estrellas.

"Jejeje, vamos, no tienes que fanfarronear. Esta bien si estas nervioso contra lo que te espera" - comentó ante la aparente tranquilidad del hombre que seguía observando el cielo.

Orien no respondió y continuo viendo las estrellas, podría simplemente quedarse así toda la noche. Pero debía dormir y reponer energías, esa era otra cosa extraña, ahora se sentía mas "vivo" de alguna manera, cosas como el hambre o el sueño ya le pegaban mas fuerte que antes. No sabía muy bien como explicarlo.

"¿Cómo no eres como esas cosas?. Aun no me has atacado" - preguntó mas por curiosidad.

"Hehehe, ni tanto, soy igual a ellos, solo que aun mantengo parte de mi conciencia. Aun sigo esperando el día en el que la poca humanidad que me queda se extinga."

Escucho sus palabras. Parecía ser que pronto el también se convertirá como esos seres que habitan en este sitio. No pudo evitar sentir algo de sentimiento por eso. Aunque no sintió ninguna mala intención hacia el. O eso presentía.

"Entiendo" - se reincorporó. "¿Sabes de alguna iglesia que este cerca de por aquí?."

"Oh, la iglesia que se encuentra saliendo de la ciudad, si. No se encuentra muy lejos de aquí." - le contesto. "Disculpa mi intromisión caballero, pero, ¿por que vas hacia allá?."

Para su sorpresa le respondió. "Un clérigo me dijo que el sitio es un refugio, me dirijo allí."

"¿Un refugio?" - preguntó con tono un confusión. "Te aseguro que ese sitio es todo menos un refugio, o al menos no de personas."

'Que sorpresa'. Pensó Orien con amargura, ya se imaginaba algo así. No era la primera vez que alguien con "buenas intenciones" lo engañaba para que pereciera en el camino erróneo, aunque en este caso fue algo obvio. Ese clérigo nunca le dio buena espina. Pero poca opción tenía esta vez, ya que se encontraba en un territorio completamente nuevo.

"Aunque si te interesa ir allí, si mi vieja memoria no me falla, la iglesia esta después de un largo puente en las fronteras de esta ciudad" - explico sin complicaciones. "Pero ten cuidado, no se sabe que puede haber por esos sitios."

"Gracias por la información." - se levantó mientras se sacudía la suciedad de su armadura.

"No hay de que. En todo caso tu también me has ayudado, y no hablo solo por las monedas jejeje." - Orien lo miró extrañado ante lo último dicho. "Sabes... Realmente se siente bien hablar con alguien de en vez de cuando, incluso para alguien tan solitario como yo. Eso me hace sentir mas..." - se callo, como si tratara de encontrar la palabra correcta. "Humano."

Asintió ante sus palabras. Realmente tenía sueño, aunque una parte de el quería seguir con su recorrido, pero sabía que sería arriesgado, eso sin contar que ya sentía el peso de sus parpados. Y este sitio parecía ideal para dormir. No sabía que paso, pero desde que llegó a esta tierra, ya no se siente igual.

Como si le leyeran la mente. "Sabes, si gustas puedes pasar la noche aquí. Lordran se vuelvo mucho mas peligroso en la noche, y ni hablar de este sitio."

Le guste o no, debía hacerlo. Mañana cuando ya se sienta mas recuperado podrá seguir temprano su viaje. En el fondo agradeció el hecho de que le propusiera quedarse. "Gracias, agradezco la hospitalidad."

"Descuida, es lo menos que puedo hacer para ayudar" - se puso a buscar en sus cosas un saco de dormir, el cual no parecía tener malas condiciones. "Ten, no permitiré que un huésped duerma en el suelo."

Al principio se quiso oponer, ya sea por orgullo o desconfianza, pero si bien ya estaba acostumbrado a dormir en el suelo, su cuerpo agradecería una noche mas cómoda, y el también aunque no lo quisiera admitir. Pero antes de agarrar el saco de dormir noto algo que le llamo la atención.

"¿Qué es eso que tienes allí?"

El mercader solo puso lo que se le podía llamar una mirada de confusión ante su pregunta, como si no hubiera entendido, hasta que esa mirada adquirió una mas nerviosa y asustada que incluso lo sorprendió a el. Se acercó un poco mas para verlo mejor, cosa que hizo que el mercader se pusiera mas nervioso y acercó de forma discreta su mano a lo que trataba de proteger.

Observó una empuñadura, muy fina y larga para pertenecer alguna espada, de un color entre marrón o gris. Allí lo descubrió, era una katana. Y algo le decía que no una ordinaria. Nunca tuvo gusto por dichas armas, por su forma brusca de combate las terminaba rompiendo o no se sentía a gusto usarla, no eran lo suyo.

Por supuesto, trato de hacerse el inocente. "¿A-A que te refieres...?" - su tono inestable y nervioso de voz terminó por darle la respuesta. Pero a el no le gustaban los rodeos.

"La katana que llevas en tu cintura." - respondió con un tono que no dejaba espacio a mas intentos de desviar el tema.

'No sabía que estaba armado, pudo ser peligroso.' Se reprendió por haber sido un poco ingenuo ante eso, si bien nunca bajo la guardia, si se lo tomo con mas calma, si hubiera querido atacarlo lo hubiera tomado con sorpresa.

"¡Sí y es mía!"

El grito del demacrado mercader fue soltado tan inesperadamente que incluso Orien se preparó para un posible ataque. El comportamiento tranquilo y pasivo del mercader de un momento para otro se transformo en uno hostil y desesperado, fue un drástico cambio de actitud. Noto además como agarraba de una forma posesiva su katana.

Pareció el también darse cuenta ante su comportamiento, que de inmediato quitó su mano de la empuñadura de su katana. Trato de halar pero se cortaba a cada instante.

"Perdón, lo siento...No fue mi intención." - balbuceó mientras se calmaba ahora con una actitud mas calmada. "Y-Yo s-solo reaccione-"

Levantó una mano para que se detuviera. "Descuida, fue mi error preguntar por cosas que no me conciernen." - agarró el saco de dormir que le había ofrecido. Sin decir mas nada se disponía a entrar a dentro de la casa para por fin dormir. El mercader aun con la cabeza baja asintió y le deseo una buena noche.

"Descansa. Duerme con confianza."

'Dormir con confianza, claro.' Pensó de forma burlona. Ahora estaría mas al pendiente al dormir. Dado a su reacción anterior, esa katana ha de ser muy importante para el, pero, ¿por que?, ¿acaso era un arma muy especial o algo así?. De ser así debería guardarla mejor.

Bueno, no es como si eso le importara realmente.

Estando ya adentro, puso su saco ene el suelo cerca de la pared, se quito su yelmo mostrando su cabello oscuro y algo largo. Se acostó boca arriba, con su mano siempre cerca de su espada y dejándose consumir por el sueño. Pensando mientras observaba el techo en todo lo que esta pensando y la idea de que ahora estaba en un a tierra pérdida por Dios. Aun no tenía ni idea de que demonios debía hacer aquí.

Una parte de el deseaba que esto fuera un sueño, que había detenido al Anciano y la plaga de demonios. Pero por supuesto que eso no sería así, dudaba mucho que tuviera sueños así de complejos.

Sacudió todos esos pensamientos y comenzó a cerrar los ojos lentamente.

'Doncella... ¿A dónde nos has mandado?.


El sol se asomó en el horizonte iluminando toda la tierra que era llegada por sus rayos, anunciando el comienzo de un nuevo día. El cielo azul empezaba a nacer junto a las nubes que acompañaban todo el cielo.

Orien se despertó unos minutos después, con energías y bien descansado. Lo primero que hizo fue asegurarse de observar a su alrededor y verificar que tuviera todos sus objetos con el, y si los tenía. Si bien no durmió de las formas mas cómoda, al menos fue mejor que si hubiera dormido en el suelo, que aunque ya estuviera acostumbrado no quitaba la incomodidad y los dolores del cuerpo. Se encontraba muy sediento, sacando cantimplora bebió agua hasta saciar su garganta seca. Después se colocó su yelmo y se levantó para proseguir su viaje.

Agarrando el saco, salió para devolvérselo a su dueño. "Oh, eres madrugador, ¿eh?" - el mercader que aun seguía sentado en la misma posición que anoche. "Supongo que ahora si partirás."

Orien asintió."Así es. Gracias por el saco de dormir" - se lo entregó. Pero el mercader le levanto su mano en señal de que se detuviera. Ante ese gesto Orien arqueó la ceja. "¿Qué? ¿acaso me vas a cobrar también el saco de dormir?."

"jejeje, por supuesto que no, aunque no me opondré si quieres jeje." - el mercader se puso a buscar algo en su bolso. "Al contrario, puedes llevártela si gustas, le darás un mejor uso."

"No es necesario."

"Insisto, puedes llevártelo."

El mercader siguió insistiendo y el se vio obligado a aceptarlo, le ocuparía mas peso y espacio llevarlo, pero aunque no quiera admitirlo si le vendría bien. Quizás si debería aceptarlo. A la final así hizo. Finalmente el mercader saco lo que tanto andaba buscando.

"Ten, como una pequeña disculpa ante mi comportamiento de anoche." - le dio lo que parecían tres hierbas o musgos de rojo. "Son hierbas para la hemorragia, son las últimas que me quedan."

Por un momento tuvo la idea de rechazarlos, su naturaleza de desconfianza siempre lo dominaba a esas cosas. Pero, en estas circunstancias cualquier tipo de ayuda le vendría bien le guste o no. Además no sentía malicia de aquel mercader, y para ser sincero, ha sido muy hospitalario con el.

Acepto los musgos del mercader no sin antes agradecerle toda la hospitalidad.

'No hay mas tiempo que perder.' Se dispuso a marcharse de una vez hacia la iglesia, despidiéndose del mercader, quizás para no volverlo a ver mas nunca.. En el fondo agradeció toda la ayuda que le brindo pero por supuesto, no la demostraría de forma abierta. Otros mercaderes o vendedores se hubieran aprovechado de su situación para tratar de sacarle el mayor provecho posible, este en cambio si bien le saco algo a cambio de información, no fue la gran cosa, cumplió con su palabra. Y quizás mas de lo debido.

'Quizás el próximo mercader que me encuentre no sea como este.' Pensó con leve diversión antes de continuar con su viaje.

Prosiguiendo con su viaje, noto como toda la zona fue iluminada por los rayos del sol, así como las nubes y el cielo azul acompañando la mañana. Sin duda alguna, echaba de menos un clima normal en el cielo, y no solo ver esa espesa niebla que lo cubría todo.

Se quitó su yelmo por un momento para sentir los cálidos rayos del sol hacer contacto con su rostro por un momento, y si que disfrutó la sensación, incluso no pudo evitar mostrar una sonrisa. Su piel algo pálida agradecía dicho contacto con la luz de la luminaria. Sin duda es lo que mas le ha gustado de esta inhóspita tierra.

Se quedo así unos segundos mas, aunque su mente le dijera que estaba vulnerable y perdiendo tiempo ahora mismo, solo siguió disfrutando del momento. Pero sabía que no podía quedarse mas tiempo. Volvió a colocarse su casco de nuevo, y retomo su camino cruzando un pequeño puente. Y por supuesto, habían mas de esos 'huecos' allí, parecían estar durmiendo en el suelo, algunos hasta daban la impresión de parecer muertos, contó siete en el área. Al dar un paso, de inmediato se levantaron y lo atacaron.

Sin dificultades pudo con todos ellos, a pesar de superarlo en número, aparte de sus ataques sencillos de leer, no se coordinaban y cada uno atacaba por su cuenta de una manera muy agresiva. Uno incluso con su espada rota comenzó a moverse frenéticamente contra el moviendo su arma de un lado a otro, el solo lo evadió a un lado y termino chocando contra la pared, poco después le corto la cabeza de un simple movimiento. Ni siquiera los soldados de Boletaria eran así, hasta ellos sabían en ocasiones hacer trampas y coordinarse para atacar, estos seres en cambio solo buscaban atacar a todo lo que vieran moverse.

Como bestias. Si era cierto lo que le dijo el mercader, sentía pena por aquellas almas humanas que ahora eran esos seres sin razón.

Quizás les hacía un favor al acabar con ellos.

Siguió caminado por el sitio, mas pintorescas casas aparecían a su vista, con callejones y caminos aleatorios que llevaban a mas sitios de la ciudad, sin duda el lugar era un maldito laberinto en el que alguien podía perderse sin problemas. Mas de esos huecos y no muertos se interpusieron en su camino, algunos iban casi desnudos, y otros parecían tener una armadura, o si así se le debía llamar a lo que llevaban puesto.

Hasta se encontró con perros de apariencia enfermiza y muerta abriendo una puerta, no muy distinta a la de esos seres huecos. Ya había lidiado con unos así antes, pero no dejo de ser tedioso la agilidad y velocidad con la que lo atacaron. Finalmente acabó con ellos también sin complicaciones. Lo pensaría dos veces ahora antes de volver abrir puertas.

Llegó a un sitio abierto, al final observó una torre a unas cuantas docenas de metros con escaleras que llevaban al interior de la misma, ahí se dirigía, pero avanzando más algo lo detuvo. Vio un escenario que le saco mala vibra, habían de esos seres tirados en el suelo, al principio se preparo para otro combate, pero se percato de que estos se encontraban con su sangre manchando el suelo, y algunos presentaban mutilaciones o cortes muy profundo en sus cuerpos. Algo los había matado, y estaba seguro de que era algo distinto de lo que se había enfrentado en el camino.

Había un poco de sangre oscura en el piso en el piso que parecía ser un camino, eso seguramente sería del causante, y llevaba hacia el camino que iba a tomar. Desenfundando su espada y preparando su escudo decidió seguirlo.

Avanzó con precaución, pero no necesito hacerlo mucho ya que eso se acercó. Y lo vio. Una especie de caballero con una armadura de color oscura o un marrón muy oscuro, parecía estar muy unida ya que no vio partes del cuerpo, al final su yelmo parecía tener dos pequeños cuernos. Sin contar que era alta, desde su posición podía decir que era hasta mas alto que Biorr. Y su enorme espada se encontraba manchada de sangre, incluso goteaba.

Parecía estar buscando algo, puesto que estaba caminando despacio y observando a su alrededor, hasta que lo vio a el. Podía sentir la aura de hostilidad y peligro que transmitía, y sin previo aviso corrió hacia el con su espada dispuesto a atravesarlo. Esquivó el ataque a la izquierda, y su velocidad lo sorprendió un poco. Poco después fallo en cortarlo con un movimiento horizontal, juraría que corto hasta el viento.

Sin darle tiempo a reaccionar ataco de nuevo, solo pudo bloquear el ataque con su escudo, lo cual lo hizo retroceder varios pasos casi tirándolo de espalda. Arrodillándose para no perder el equilibrio mientras trataba de pensar en como contraatacar.

'¡Es rápido!.' Pensó mientras rodaba esquivando un ataque que tenía la intención de decapitarlo. Agarrando distancia de su atacante contempló posibles maneras o aperturas para su contraataque. Por lo poco que ha visto, no solo es rápido, también tiene cierta elegancia con sus ataques, le recordó al Empalador solo que este último era mas agresivo.

Bien, ya sabe como lidiar con el.

'¡¿Que-?!' .Cuando volvió a correr hacia el, se esperaba otro ataque con su espada, en cambio esta vez atacó fue con aquel os curo y duro escudo que tenía en su brazo izquierdo, ante el imprevisto ataque solo pudo bloquear, lo golpeó con tal fuerza que no solo tiró su escudo de acero a varios metros, sino a el también lo derribo al suelo. Pero logro rodar hacia un lado, evitando el intento de atravesarlo con su enorme espada en el piso.

Ya no volvería a se tomado por sorpresa. Esta vez solo con su espada sostenida por sus dos manos, fue quien lo atacó en esta ocasión. El caballero oscuro lo intentó cortarlo de un rápido movimiento, pero Orien lo esquivo agachándose justo a tiempo y cortándolo en el vientre de su oscura armadura. Sin ningún sonido de dolor de su parte, dio un pequeño salto hacia atrás, para cargar contra el en un intento de empalarlo con su espada, moviéndose a un lado lo evadió y como contraataque de un rápido movimiento corto su pecho. En represalia el caballero oscuro ataco con otro corte que el hombre logro esquivar rodando hacia atrás.

'Que extraño. No parece que le duela.' Un hombre normal por mas fuerte que fuera, no podría suprimir algún grito o gruñido de dolor. ¿Acaso eso no era humano?. Bueno, no debería sorprenderle, sería extraño si hubiera sido una persona.

Ambos se observaron mutuamente, esperando a ver quien atacaría primero. Y por supuesto fue el caballero oscuro. Orien sonrió debajo de su yelmo, cayó justo donde lo quería. Ya prediciendo su próximo ataque, solo se agachó, y como esperaba, intento de nuevo atravesarlo con la punta de su espada.

"¡Te tengo!" - con rapidez clavo su espada en el vientre del caballero oscuro, atravesándolo. Grito con lo que se le pudo considerar como un grito de dolor y soltó sus armas hasta caer sin vida al suelo.

Lentamente lo pateó para asegurarse, espero unos segundos pero no vio ningún movimiento. Hasta el momento ha sido lo mas desafiante a lo que se ha enfrentado desde que llegó aquí, pero algo le decía que no era el único que se conseguiría, muy seguramente habrían mas. Y hasta cosas peores y mas peligrosas.

Su enorme espada estaba tirada en el suelo. Era grande, un ser humano tendría problemas al tratar de usarla. Pero parecía no estar hecha para matar a seres del tamaño de un hombre.

Orien agarró la espada, se sentía pesada, pero ya gracias a su anillo para el peso ligero y que no era la primera vez que levantaba armas pesada supuso algún problema para el.

'Su hoja es gruesa.' Había visto hojas de espadas así, pero esta tenía algo especial, era dura y mostraba extraños signos de deterioro, pero la hoja aun seguía intacta. 'También es muy afilada.' Pasando cuidadosamente su dedo en la hoja, vio como su armadura presento leves cortes, y solo pasando sus dedos de forma cuidadosa. Con la fuerza que esa cosa lo atacaba, de haberle dado lo habría cortado sin ningún problema.

Esta espada no estaba hecha para matar a personas. No, estaba hecha para matar a cosas mas grandes y monstruosas, demonios, en ese sentido. ¿Pero cuáles monstruos?. Quizás lo termine descubriendo después. Decidió que se la llevaría.

Observo su antigua espada, y cualquiera creería que esta loco por conservar todavía una en esas condiciones. Ya presentaba pequeñas fisuras y desgaste, y comparada con esta nueva que tiene, lo mas lógico es que se deshiciera de esa. Pero se negó a hacerlo, esa espada lo ha acompañado por muchos momentos, hasta sentía que era de buena suerte.

Dejando atrás esos pensamientos, fue a por su escudo. Al recogerlo notó algo, en el centro del mismo había un golpe no muy profundo, pero algo visible. Debió ser cuando lo golpeo y le quitó su escudo. Agarró su escudo pero antes de que se fuera, escucho algo.

Parecían ser fuertes golpes que apenas se escuchaban, seguramente a lo lejos en algún sitio.

Sintió un extraño sentimiento, ese que le avisaba de algo, pero no de un peligro o alguna situación peligrosa, era uno mas relajado. Sin saber porque termino volteando detrás de el, precisamente hacia la casa que se encontraba a varios pasos de el, y allí vio el causante de ese ese raro sentimiento.

Alguien estaba asomado de forma sigilosa observándolo desde la entrada de dicha casa. Pudo distinguir dos ojos marrones claros, pero antes de que pudiera ver mejor, se percató de que lo vio y de inmediato se escondió. Quien sea que lo estuviera espiando no parecía querer hacerle nada, ya lo habría intentado seguramente, pero tampoco estaba dispuesto abajar la guardia. Fue a investigar.

Al entrar en la casa abandonada, pudo observar algunos retratos o pinturas que adornaban el sitio, algunos en el suelo y otros aun guindados, así como una mesa y sus sillas en condiciones decentes, hasta había un pequeño jardín al final en su patio trasero. Y con un cofre abierto...

¡CLACK!

Instintivamente casi sabiendo que pasaría, con su escudo bloqueo un intento de ataque sorpresa. La espada que choco aun se mantenía contra su escudo era de un color negro que con una hoja fina y pareciendo estar hecha de escamas. Su atacante fue por lo que podía ver, una mujer joven , con los mismos ojos marrones que vio hace un momento, un cabello oscuro y largo , leves pecas o manchas adornaban su rostro blanquecino. La empujo con su escudo al punto de tirarla al suelo, mientras ella lo veía con temor en sus ojos.

El atuendo de la mujer era de una especie de cuero marrón algo oscuro que cubría desde su pecho hasta sus rodillas, incluso sus guantes y botas estaban hechas del mismo cuero. También estaba cubierta de hierro plateado en esas partes, y en sus brazos hasta sus muñecas. No traía un yelmo, dejando su cara expuesta sin protección. Llevaba también un escudo azul oscuro, semicircular y un borde al final del mismo.

De forma amenazante acerco su espada a su cuello, y su reacción fue por supuesto de pánico.

"¡ESPERA NO ME MATES!" - gritó mientras observaba con miedo la punta de la espada muy cerca de su yugular. Soltó incluso su espada al suelo, cosa que le pareció bastante tonta. Incluso acorralado no era bueno quedar indefenso.

"¿Por que me atacaste?" - preguntó con dureza sin dejar de apuntarla con su espada.

"¡N-No t-trataba d-de hacerte nada!" - su voz temblaba. "¡P-Pense que tu eras el que quería hacerme daño a mi!."

La vio fijamente por un momento, y parecía no estar mintiendo. Su ataque a el se debió solo a un instinto de defensa ante una posible amenaza, fue mas culpa de el en todo caso. Retiró su espada de su cuello, y eso pareció llenarla de mucho alivio.

Pero había algo que si quería saber. "Esa cosa parecía estar buscando algo, antes de que peleara con el. ¿Te estaba buscando a ti?."

Para su leve sorpresa ella confirmo. "Así es.." - aun temblorosa se dispuso a recoger su espada negra y escudo, sin quitarle de ningún momento la vista de encima a Orien. Claramente aun se sentía insegura con el. "El maldito caballero oscuro me estuvo siguiendo desde hace un buen rato."

'Con que así se llaman entonces.' "Descuida, no te voy hacer nada." - habló en un intento de calmarla. Que no funciono, aun tenía esa mirada de desconfianza, hasta que desapareció de repente.

"¡Mi hermano!." - todo signo del temor que antes tenía fue reemplazado por uno de desesperación. "¡Un demonio de Tauro nos embosco cerca del puente! ¡El me dijo que corriera, al principio me negué pero-!"

Orien levanto su mano en una señal de que se callara. "No grites. Ahora cuéntame, ¿que pasó?."

Ella asintió y respiro despacio. "Cuando ese monstruo nos embosco, solo corrimos, nos logramos esconder, pero nos estuvo siguiendo, hasta que nos acorralo cerca de una torre, luego llegaron mas de esos no muertos, nos defendimos pero llegaban mas y mas. El me dijo que me alejara pero me rehusé hasta que comenzaron a llegar mas, el me volvió a decir que huyera, y tuve que obedecerlo, mientras huía de ellos me topé con ese caballero oscuro y luego-"

Con otro gesto igual, le hizo señas para que se callara. "¿Dónde esta tu hermano?"

"¡Esta cerca en una torre!" - al darse cuenta de que gritó se calló. "Por favor, ayudame a salvarlo. No soy lo suficientemente fuerte para hacerlo. Te lo ruego, te daré lo que quieras después, pero solo ayúdanos." - suplicó.

Hubo un momento de silencio y no hubo respuesta por parte del caballero. Ante su falta de respuesta ella a regañadientes supuso que no la ayudaría, pensando que o era un cobarde o no que importaban sus asuntos, pero antes de que se fuera corriendo decepcionada, el la agarró de su mano.

"¡SUELTAME!." - le gritó con fuerza, tratando de zafarse. Ya el temor volvía a nacer en ella.

"Estas herida." - habló mas como afirmación, y señalo su pierna izquierda en la que salía sangre en su muslo. Con una herida así solo hará que la maten en una batalla. Ella por supuesto trató de hacerse la fuerte.

"No es nada, puedo soportarlo."

"No seas tonta. Te fastidiara en una batalla o se te podría infectar, solo morirás allá afuera." - saco algo de su bolso, una hierba amarilla lunar, de las últimas que le quedaba. "Ten, te curará."

Como era de esperarse ella no se lo comió, aun no tenía confianza en el. Y hacía bien en no hacerlo. "De haberte querido hacer algo, ya lo habría hecho. Ahora cometelo de una vez." - habló con un tono firme y soltándola.

Ella dubitativa acepto, pero aun con dudas en su rostro. Lentamente se lo tragó, sintió un sabor algo amargo, pero que luego se volvió dulce bajando en su garganta. Al cabo de unos pocos segundos la herida que le molestaba en su pierna desapareció, como si nunca hubiera estado allí, aunque la sangre aun siguió ahí. Abrió los ojos con sorpresa, apenas podía creer como una simple hierba la curó tan rápido, pareció que se hubiera tragado una bendición divina.

"C-Cómo-"

"Te ayudare. ¿Dijiste que en una torre cercana, no?"

"S-Sí, así es."

Orien asintió. "Mantente cerca de mí." - ella con una sonrisa de gratitud asintió y lo siguió.

"Por cierto, me llamo Irina." - le dijo antes de seguirlo.

"Orien." - le respondió.

Sin mas tiempo que perder ambos salieron de la casa, con el caballero siempre un paso por delante y con Irina siguiéndolo de cerca. Al avanzar unos pocos metros pudieron escucharlo, fuertes sonidos nada lejos de donde estaban, y venían de la torre que se situaba cerca de allí la misma a la que se dirigía. Incluso la torre parecía estar tambaleándose levemente. Volteó a ver a su acompañante y vio su cara de temor, pero no por ella.

Al acercarse a las escaleras que conducían a la torre, consiguieron varios cadáveres de mas seres no muertos esparcidos por la zona, sin vida por supuesto. Algunos con heridas en su cuerpo de armas afiladas o atravesados por las mismas. Otros sin embargo , se encontraban cortados por la mitad o con partes de sus cuerpos esparcidos, con su sangre manchando el suelo.

"Que horror.." - susurro con espanto Irina al ver la masacre ante sus ojos.

"¿No fuiste tú?".

Ella negó con la cabeza. Claramente, ya con eso era obvio quien había hecho semejante acto. Pero antes de que siguiera pensando, sonó. otro golpe fuerte que provenía de la torre, incluso sintió el temblor en el piso.

Irina sin pensarlo comenzó a correr por los escalones, sin saber lo que le estaba aguardando. Por fortuna el si lo vio.

De forma rápida la agarró de su brazo y la jalo con fuerza hacia el, evitando que fuera embestida por un barril prendido en fuego que bajo por las escaleras que exploto chocando contra el pequeño muro.

"Gracias." - le agradeció Irina. Orien no respondió y en cambio subió corriendo hacia las escaleras para encargarse de los culpables, dos seres no muertos armados con espadas rotas fueron los responsables. Uno de ellos bajo corriendo para atacarlo, Orien lo evadió y dándole una fuerte patada lo tiro al precipicio, al llegar al último lo elimino de con un corte profundo en el pecho. Esperó a que la mujer subiera y entrara a al torre.

Al entrar fueron sacudidos ante otro nuevo golpe que provenía mas arriba, comenzando a subir las escaleras sentían cada vez mas fuertes los golpes que los obligaba a pararse para no perder el equilibrio. Irina sin embargo, aun siguió subiendo a toda prisa los escalones, sobrepasando al caballero que le dijo que no corriera, cosa que ella no pareció escuchar o simplemente no obedeció. Finalmente llegaron a donde provenían los fuertes golpes.

"¡HERMANO!"

Tirado en el piso y arrecostado en el muro se encontraba por lo que podía suponer de su atuendo, un caballero. Tenia una armadura y un yelmo de un hierro plateado, y una vestimenta que cubría de un color azul oscuro con franjas amarillas todo su pecho hasta parte de sus piernas. Se encontraba inmóvil, seguramente inconsciente. Irina corrió hacia a el, pero por mas que lo movía no le respondía, ya podía escuchar los sonidos de terror de ella al suponer lo que estaba pensando.

"Toma dáselo pronto." - le dio otra hierba amarilla, la misma que le había entregado hace momentos. Ella casi de inmediato la agarró, pero antes de que se la pudiera dar, dee repente se escucho otro sonido, pero este no fue un golpe, sino mas bien como una mezcla entre respiración y gruñido muy profundo.

Irina no respondió, en cambio se quedo congelada viendo algo detrás de el. Orien lentamente se giro hacia atrás, y vio al demonio de tauro asomando su cabeza en la destrozada entrada. Esos grandes ojos amarillos parecían observarlos con enojo, su cabeza era muy parecida a la de un toro con un pelaje marrón oscuro. Sin sentirse asustado o intimidado, Orien solo volvió a ver a Irina.

"Dáselo a tu hermano, quédate aquí con el, yo me encargo de esa cosa."

La bestia pareció enfadarse mucho y soltó un horrible y fuerte gruñido, y sosteniendo por lo que pudo observar, una especie de hacha gigante de madera golpeó de nuevo la entrada abriéndola aun mas, pero no lo suficiente como para que pudiera entrar libremente.

"¡Va a derribar la torre!." - gritó asustada Irina mientras abrazaba a su hermano inconsciente sin su yelmo.

Orien sabía que tenía que alejarlo de alguna manera de la torre, pero salir por esa entrada sería arriesgado, podría ser aplastado. Pero ya con su experiencia de enfrentamientos con demonios grandes, pudo saber algo, y es que no eran muy inteligentes. Desenfundando su espada se acerco despacio a donde estaba el demonio de tauro.

El monstruo asomando su espantoso rostro lo observo con esos ojos amarillos. Volviendo a soltar otro fuerte gruñido que no se asemejaba a nada que haya escuchado antes, metió lo que pudo decir que era su "mano". Con agresividad trato de alcanzarlo, evadió ser aplastado sus tres dedos que se retorcían, su rostro se asomo y pareció como si se estuviera frustrando ya que se enojo mas y comenzó a golpear el suelo.

'Te tengo.' Logrando evitar ser aplastado por su enorme mano, y con su espada preparada, se acercó a su rostro, y con todas sus fuerzas apuñaló su ojo con la punta de su espada.

El demonio de inmediato retiró su mano y frenéticamente comenzó a golpear por todos lados con su gigantesca hacha y con la otra se agarraba su ojo herido, todo mientras escuchaba lo que pensó que eran alaridos de dolor y agonía. Sus descontrolados movimientos lo hicieron caminar a ciegas y que se terminara cayendo del puente.

Hubo silencio por unos segundos, no se escucho nada.

Hasta que Irina decidió hablar. "¿E-Esta muerto...?"

"Quedate aquí." - sin nada mas que decir salio al pequeño puente y observo a donde había caído.

"¿Irina...?"

Ella de inmediato vio a su hermano que poco a poco comenzaba a cobrar la consciencia. "Toma, comelo ahora."

El apenas con los ojos abiertos vio la extraña hierba dorada. "¿Q-Qué e-es eso?"

Con urgencia trato de hacer que se lo comiera pronto, podía sentir la sangre de su hermano bajar de su cabeza y empaparla. "Por favor comelo, te recuperaras."

Se quedo observando un momento el la misteriosa hierba, hasta que decidió comerla. Al principio sintió un sabor amargo, pero luego se torno dulce y agradable. Y en casi de inmediato sus heridas y golpes comenzaron a sanar, para asombro del hombre.

Perplejo se levantó, inspeccionándose en busca de si aun conservaba alguna herida, pero no fue así. "Irina, ¿Qué era eso que me diste?, me curo por completo."

Ella feliz de que se halla recuperado se reincorporo. "Me la dio ese caballero."

El quedo aun mas perplejo por su respuesta, pero sus ojos cobraron una expresión de horror. "¡El demonio de tauro! ¿Dónde está?."

"Ese caballero... El lo mató" - señalo a quien se acercaba a ellos.

Orien se acercó a los dos hermanos, pero antes de que siquiera pudiera decir algo, el hermano mayor saco un largo estoque con empuñadura amarilla y un escudo circular pequeño. Apuntó al caballero con su arma mientras se paraba frente a su hermana de forma protectora.

"Ni un paso mas." - hablo de forma amenazadora.

Sin sentirse intimidado o amenazado solo se quedo viéndolo, tenía el cabello de un color oscuro y corto, y sus ojos eran del mismo color que los de su hermana, también noto una pequeña cicatriz que tenían en su mejilla izquierda. No parecía muy mayor, parecía que era un joven adulto.

Irina rápidamente intervino. "¡Espera!" - agarró del brazo a su hermano.

Miro a su hermana con confusión. "¿Que estas haciendo?."

"El encontró y me ayudo a llegar aquí para ayudarte-"

"¿Que te ayudo?" - soto una risa seca. "Te he dicho que no te confíes de nadie, ¿cuándo aprenderás eso?."

"¡Lo se!, pero esto es diferente, no me ha hecho ningún daño-"

"Sencillo, solo estaba esperando el momento oportuno para sorprenderte. Es igual con todas las ratas que se hacen llamar caballeros."

"No es así, el no ha demostrado eso. Incluso la hierba que te di me lo dio el."

Eso lo hizo enfadarse. "¡¿QUE?!" - miro a su hermana con enfado. "¡¿Como te atreves? Eso pudo haber sido venenoso! ¡Pusiste mi vida en riesgo!."

Ella se callo, y con una mirada tímida lo vio a la cara. "Y-Yo también lo consumí y me curó de una herida en mi pierna, estoy segura que de ser venenosa ya estaría sintiendo los efectos del veneno en este momento."

Su hermano solo la observo con una mirada perpleja y de preocupación, volvió a ver al caballero que aun seguía parado sin moverse. "Tu..." - pareció estar pensando en que palabras decirle. Hasta que habló de nuevo. "¿Cuál es tu intención con nosotros?."

"No tengo ninguna mala intención con ustedes, simplemente no podía dejar a tu hermana Irina sin ayudarle. No hay mas que decir." - al decir el nombre de su hermana, el la vio de reojos con una mirada molesta de que hubiera dicho su nombre a un desconocido.

"Pff, ¿Y que? ¿Por la bondad de tu corazón entonces?." - pregunto en un tono burlón y nada convencido.

"Si. Si quieres llamarlo así, adelante." - se gano una mirada dura del hombre.

"No me engañas a mi. Quizás engañes a mi ingenua hermana, pero nunca a mí. Ahora responde, ¿Qué quieres de nosotros?."

"Ya te lo dijo chico, no quiero nada de ustedes ni tengo intenciones ocultas."

El solo continuó observándolo con una mirada escéptica y brava, hasta que bajo su guardia pero aun sin guardar su estoque. Irina suspiro de alivio al ver que no llego a mayores la disputa. Ella se empezó a acercar a Orien, pero su hermano la detuvo interponiendo su brazo.

"Entonces, si dices la verdad, solo te quiero agradecer por salvar a mi hermana y ayudarme con la que sea que me hayas dado."

"Hierba de luna nueva." - respondió.

"Bueno, como sea que se llame." - hizo una leve reverencia. "Me llamo Ricard del reino de Astora."

Su hermana intervino con una sonrisa. "Aunque ya sepas como me llamo, soy Irina de Astora, y el es mi hermano mayor, ambos venimos de una prestigiosa familia de dicho lugar."

De forma amable les respondió. "Orien de Boletaria."

Como era de esperarse ambos lo vieron con una mirada de confusión, no por su nombre, sino por ese tal Boletaria del que nunca han escuchado. "¿Boletaria? Es la primera vez que escucho de un l lugar llamado así." - comentó Ricard.

"¿Dónde queda ese reino? Nunca escuche o leí de ese reino." - curiosa preguntó Irina.

"En un lugar muy lejano..." - contestó. Pero su atención no estaba dirigida a los hermanos, sino al sitio en donde estuvo dicha bestia, y aunque todo estaba calmado, el conocía muy bien ese sentimiento. Esa cosa volvería y nada contento.

"Ese demonio volverá en cualquier momento, necesito que se escondan."

"¡¿Que!?. ¿Cómo puede estar vivo? Vi como se cayo a esa altura del puente." - con horror pregunto la chica.

Pero no hizo falta que dijera ni una palabra, ya que se pudo escuchar un potente sonido que solo podía pertenecer a una cosa, y no se escuchaba nada agradable. Y los hermanos también lo escucharon muy bien, quedándose en pálidos ante lo que volvería. Oscar se preparó para enfrentarlo, pero Orien lo detuvo.

"No sera necesario que lo enfrentes." - eso lo molesto.

"No te interpongas, si esa cosa quiere ir por mi y a por mi hermana, me asegurare de dejarle claro que no somos inofensivos. ¡Ahora quítate!." - pero el no se movió.

"No hará falta. No viene por ustedes, vendrá por mí." - sin esperar una respuesta se dio la vuelta para ir a encarar al demonio.

Oscar se quedo parado con una mirada confundida en su rostro mientras observaba al caballero salir de la torre. Irina lo detuvo.

"E-Espera..." - le hablo en voz alta, Orien se detuvo y la miro esperando que tenía que decirle. "¿Estas seguro de hacer esto?, quizás podamos-"

"Querías que te ayudara, ¿cierto?" - ella asintió lentamente. "Bien. Entonces déjame ayudarte.". Sin esperar mas nada, salió de la torre. Pudo escuchar una pequeña discusión que tenían los dos hermanos en este momento, pero no le presto atención.

Noto unas escaleras que estaban muy cerca de la destruida entrada. Las mismas conducían a la cima de al torre. 'Que afortunado'. Sin demora las subió, una vez ya arriba pudo tener una mejor vista de en donde se encontraba, vio a su alrededor muchas casas y construcciones, tenía desde allí una vista completa la ciudad. Y también del enorme muro que se alzaba sobre toda la ciudad.

Según el mercader, detrás de ese gigantesco muro, aguarda la legendaria Ciudad de los Dioses. No podía explicarlo, pero algo le decía que tarde o temprano se vería obligado a tener que ir a dicho sitio en algún momento.

De repente sus pensamientos se vieron sacudidos, casi perdiendo el equilibrio ante eso, como si algo acabara de aterrizar, por supuesto ya sabía que era. El demonio de tauro dejo escapar un poderoso rugido que solo podía demostrar su rabia ahora mismo. Se paro en el borde que apuntaba hacia el pequeño puente para observarlo. Tenía heridas consigo con su sangre saliendo de las mismas, pero en resto seguía igual. Como era de esperarse uno de sus ojos estaba cerrado y con sangre bajando del mismo.

El demonio lo miro con su único ojo, a pesar de tener a quienes eran antes sus principales víctimas e ir por ellos y matarlos, ahora solo quería matarlo a el en este momento. Esta vez soltó lo que de seguro fue el rugido mas fuerte y ensordecedor que haya soltado nunca. Orien solo desenvaino su nueva espada que consiguió hace unos momentos.

Sabe que no es una cualquiera, será una buena oportunidad probarla con esa cosa. Estaba en posición.

Antes de que el demonio de tauro saltara hacia la cima de la torre, el caballero saltó con su espada en sus dos manos, apuntando entre sus ojos, la bestia solo pudo observarlo sin poder hacer nada. Orien clavo con todas sus fuerzas la espada en el demonio, la hoja de la misma logro atravesar su dura piel sin muchos problemas, de inmediato empezó a salir sangre de la criatura. El demonio de tauro comenzó a agitarse violentamente mientras soltaba lo que suponía eran alaridos de dolor, Orien se agarró con fuerza de la empuñadura mientras era sacudido.

El demonio de tauro aun daba pelea, movió para todos lados su gigantesca hacha, pero no en un intento de golpearlo con eso, sino como en uno para soportar el intenso dolor que estaba sintiendo en esos momentos. Hasta que con gran fuerza arrojó su hacha hacia la otra torre que estaba al final del pequeño puente, destruyendo la entrada por completo y bloqueando el paso por allí. Trato con sus manos de agarrar al caballero pero fallando.

Orien hundió con mas fuerza la espada, hasta que el demonio de tauro dejó de luchar y bajo sus alborotados brazos, solo permaneció quieto. Ya estaba hecho. Desenterró la espada manchada con sangre del demonio y se bajo aterrizando en el suelo.

El demonio de tauro volvió a caer del puente. Para esta vez no volver a subir nunca mas.

'Ya esta hecho.' Un pequeño suspiro de alivio escapo de su boca. Los hermanos Irina y Richard salieron de la seguridad dentro de la torre, ambos tenían en sus rostros una mirada entre asombro e incredulidad, claramente vieron todo. Irina mostraba una mas de asombro solamente, en cambio su hermano parecía mostrar una mas en el fondo de desconfianza hacia el.

"¿Se encuentran bien?."


Listo, aquí esta el cuarto capítulo. Es de momento el mas largo y detallado hasta ahora, planeo que los siguientes que vengan sean así o mínimo que superen las 10.00 palabras, por lo que me demorare mas.

Como dato importante y para evitar confusiones, como dije anteriormente me tomare ciertas libertades con las fechas del canon del Dark Souls, pero sin alejarme de la esencia del juego, así como tampoco del Demon's Souls.

Gracias por haber leído este nuevo capítulo, y cuídense. Bendiciones a todos.