Capítulo 16.

Los invitados llegaban entre ellos personas del gobierno y algunas familias ricas, entraba Tsukino quien su hija no espero y corrió a saludar a sus amigas aunque algunos la miraron al ver cómo abrazaba a Haruka las cuatro chicas sonrieron al ver la cara de Haruka de sorpresa a tal, acto.

–¿es verdad Usagi? Decían las cuatro chicas.

–¿Qué es verdad? Miraba Haruka a las cuatro chicas.

–vamos Haruka, Usagi está comprometida. Decía Minako.

La miraba Haruka sorprendida, todas esperaban que contestara.

–es con el nieto del Sr. Chiba, nos presentaron hace unos meses y pronto habrá una fiesta de compromiso. Se ruborizaba Usagi.

–vaya que bien, y es guapo. Makoto la miraba.

–si, es muy apuesto y alto. Las miraba.

Haruka veía que para su amiga era algo romántico lo que pasaba, en ese momento la familia Kaioh era llevada a su mesa, un mesero les servía, Mamoru llegaba feliz abrazaba a sus amigos.

–te encuentras bien, Mamoru. Lo miraba Zoisite.

–si solo es que tengo una prometida hermosa y tierna. Sonreía al decirlo.

–vaya si que te gustó la chica. Zoisite lo decía algo sorprendido.

–si, ella es muy linda. Mamoru tomaba una copa.

–vaya que bien que sea así. Kunzite sonreía.

Zoisite veía a Mamoru quien estaba feliz. le tomaba a su copa mientras Sonreía. En la mesa Michiru veía a su padre con el traje negro le hacía resaltar su cabello blanco, gracias al fijador no se notaba su cabello quebrado, sus ojos azules fríos que veían a los invitados, en cambio su madre de un porte fino, dejaba lucir el vestido rojo de noche que tenía junto a su cabello aguamarina, los ojos grises mostraban una ternura al ver a sus hijos.

–Michiru ve a ver a tus amigas. Sonreía la señora Kaioh con ternura.

–mamá, estoy bien aquí acompañándolos. Le sonreía.

La señora Kaioh veía a su esposo quien solo las escuchaba, el miraba a su mujer, al ver qué no le quitaba la mirada de encima.

–solo ve a distraerte, sal con alguien a la pista. Le tomaba a su copa de champagne.

Michiru veía a su padre. –está bien. Se levantaba de la silla.

Makoto y Haruka caminaban de regreso después de bailar, se toparon con una joven de vestido blanco y cabello recogido en un peinado de canasta.

–¡Michiru, que bueno es encontrarte! Makoto la tomó del brazo.

–Hola, Makoto, pensé que no estarían. Sonreía Michiru.

–Hermosas porque no mejor hablamos en la mesa necesito un poco de champagne. Haruka sonreía.

Las dos la veían. –Esta bien.

Regresaron a la mesa Usagi aprovechó para contarle también de su compromiso, a Michiru quien solo la felicito, tanto Mamoru, Kunzite y Zoisite salían a bailar con las cinco chicas, en la pista, Haruka se quedaba en la mesa disfrutando de la noche platicando con Michiru, sobre el colegio. El fin de semana llegaba Michiru se alistaba para salir con Nephrite se colocaba un vestido y una blusa azul junto con un suéter blanco, tomaba su auto y conducía por la calle al centro comercial de Tokio. Nephrite ese día comenzaría su estrategia para que Michiru se interesará en el miraba su rosa esperando en la plaza chiba.

–Hola joven Torumi. Sonreía Michiru.

–Hola, Srta Kaioh. Le entregaba la flor.

Michiru lo miraba y sonreía antes de tomarla. –gracias, a dónde iremos.

–tengo unos boletos del cine, pero si no te gusta, podemos ir a comer a un restaurante Italiano.

–esta bien, se escuchaba bien el cine y la comida. Lo miraba.

–bien, la película ya está por comenzar. Le ofrecía su brazo.

–si vamos. Caminaba a un lado de él.

Ese día Michiru se distrajo con la película y con la cena que tuvo, aunque Nephrite trataba de entretenerla y la hizo reír en ocasiones. Solo lo tomaba como un amigo. Regresaba a casa su lugar donde podía ser ella misma, entraba al baño a relajarse en la tina.

Los días pasaron por la mañana pasaba el recorrido al colegio con Haruka y algunos fines de semana salía a tomar un café con Nephrite esto provocó pequeños rumores. Las vacaciones de verano llegaron Haruka y Minako, tenían planes de salir junto a todas sus amigas. Michiru veía una revista donde salía Haruka abrazando a la modelo Emma su cabello rubio le caía entre ellas cubriendo parte del vestido rojo.

–se ve como si quisiera besarla. Dejaba de nuevo la revista.

–¡Michiru! Decían Minako, Haruka volteaba y la miraba.

–Minako, ¡pensé que estarías con las chicas! Le sonreía.

–bueno Michiru las chicas están esperándonos hoy Haruka nos acompañará de compras. Minako se acercaba a su oído y le susurraba. –aunque no le gusta mucho salir de compras aunque es para…

Michiru la recorría, sus botas con tacón, el skinny ambos negros, al subir se topaba con su blusa blanca escotada, chamarra de cuero café, con sus arracadas doradas, la hacía ver cómo una chica ruda, se perdió por un instante en su mirada, que no escucho lo último que le decían.

Haruka solo veía como hablaban las dos chicas no alcanzaba a escuchar bien lo que decían hasta que Minako se alejó.

–¿Nos acompañas? La miraba Minako.

–¡He! Si está bien. Michiru la miraba.

–bueno vámonos, debemos llegar con las demás chicas. La tomó del brazo.

Michiru caminaba con Minako, Haruka se encontraba aun lado de ella, llegaban a una tienda de ropa deportiva donde ya se encontraba las cuatro chicas esperándolas.

–Hola chicas, me encontré a Michiru. Minako miraba a las demás chicas.

–¡que bien! Ami miraba a sus amigas.

–Si podremos pasar un buen rato. Rei sonreía.

–entre más será mejor. Makoto decía.

Suspiraba Michiru, Haruka se acercaba a dónde estaba ella, a lo lejos una persona las veía y captaba la escena de ellas.

–si no quieres puedes negarte. Haruka le susurraba en el oído.

–no te preocupes no tengo nada que hacer hoy. Aún que no recordaba bien lo último que le dijo Minako.

–¡Vamos a comprar chicas! Usagi caminaba dentro de la tienda junto con las otras chicas.

Salían con bolsas cada una, se las entregaban a los dos hombres de seguridad que tenía, antes de entrar a la próxima tienda, un pesado suspiro salía al ver qué entraba a la tienda de ropa, después de una tarde completa de estar visitando tiendas se sentaban en una cafetería de la plaza, pidieron algunas café, otras té y una rebanada de pastel para cada una.

–bien iremos a esquiar después de los festejos de año nuevo. Usagi miraba a Haruka.

Michiru solo estaba expectante, ahora entendía porque compraron cosas para la nieve, era para la reunión donde su hermano asistía cada año con sus amigos. –otro año que intentará llevarme a esquiar. Pensaba hasta que escucho.

–solo espero que está vez no hagan trampa. Haruka miraba a Minako y Usagi.

–jajajaja… está vez seremos más. Sonreían Minako y Makoto.

–¡pero no me parece justo!. Haruka se acercaba a Minako.

–vamos, Haruka si tú ya no participabas y todas nosotras hemos estado yendo cada año, con excepción de este que lo cambiamos por una reunión. La miraba Minako.

Se sentaba –vale, tienes razón, solo espero que sea parejo el juego.

–¡Este año ganaremos…! Decían al unísono las chicas.

Se sorprendía al escuchar lo que decían, volteaba a ver a Haruka quien solo le sonrió.

–srta. Kaioh ¿se encuentra bien? Haruka la veía algo confundida.

–si. La miraba a esa distancia se notaba el delineador negro y el maquillaje que tenía. –solo es que me preguntaba si podría llamarte por tu nombre ya que somos amigas.

–vaya era por eso. La tomaba de su mano. –esta bien, puedes llamarme por mi nombre y yo haré lo mismo.

–si está bien. Sonreía Michiru.

Mientras las chicas solo las vieron de reojo, trataban de fingir que se encontraban platicando de su estrategia para ese día, al regresar al departamento Minako entraba a su cuarto cansada y Haruka a su habitación dejaba las bolsas aun lado de la mesa de noche y se recostaba.

Haruka se arreglaba caminaba al elevador y como cada mañana se topaba con Michiru quien le daba los buenos días acudían al colegio juntas. Miki no se sentía feliz al ver qué siempre llegaban juntas, caminaba por el pasillo refunfuñando.

–esa Kaioh, siempre me quita a quien me gusta, pero verá. Se mordía la uña del pulgar.

Unas chicas que pasaban escucharon lo que decía, se lo comentaron a sus amigos y ellos a los suyos, así conforme pasaban los días el rumor creció hasta llegar a los oídos de Jadeite y Zoisite. Esa tarde Haruka se encontraba en la cafetería tomando sus alimentos cuando llegaron sus amigos.

–¡Haruka!, ¿Ya escuchaste el rumor sobre Kaioh? Jadeite la veía.

–No, ¿Por qué? Seguía comiendo.

–¡Dicen que sale con un chico! Nephrite la miraba.

–esos rumores, a lo mejor es algo sin importancia. Seguía comiendo.

–dicen que la trae todos los días al colegio y a veces pasa a recogerla…. Jadeite decía

Haruka al escucharlo se quedaba callada, la única persona que la traía era ella, y era verdad que luego regresaban juntas. Dejaba todo aun lado y miraba a Nephrite quien se veía angustiado.

–también dice que la vieron en la plaza... Jadeite miraba como Haruka frunció el ceño, volteaba a ver a su primo y se quedaba callado.

–Nephrite, no tienes por qué preocuparte, te puedo a…. Nephrite la interrumpió tomándola de los hombros.

–Haruka, te volverías su amiga así podrías acompañarla por la mañana al colegio. La miraba que suspiraba e iba a decir algo. –¡por favor así me sentiré seguro! ¿Si lo harías?

Haruka veía a su amigo. –solo te diré debes de confesarte lo antes posible sino seguirás teniendo miedo que alguien más te la quité, por eso no deberías preocuparte.. retiraba las manos de su amigo.

–esta bien le diré la próxima vez que la vea. Se sentaba de nuevo. – y gracias por aceptar.

Haruka trataba de decirle pero la interrumpía, un suspiro salía y solo siguió comiendo, al igual que sus amigos, esa tarde Michiru tuvo que quedarse un rato en el salón de música. Al regresar Haruka se cambiaba de camisa y veía a Minako quien arreglaba su maleta y se cambiaba, con unos jeans, blusa amarilla y un suéter blanco, caminaba a la entrada. Haruka tomaba su maleta y la veía.

–si quieres puedes quedarte más tiempo. La miraba algo triste.

–no, ya terminaron la remodelación y mis padres regresarán, ya no estarán como embajadores. Minako salía por la puerta.

–¿qué pasa Minako? Entraban al elevador.

–mis padres piensan que ya es tiempo que piense en comprometerme, y creo que ellos elegirán con quién casarme, no quiero eso Haruka. Se cubría la cara.

–vamos Minako no te preocupes, tus padres siempre se han preocupado por ti. La abrazaba. –solo debes de decirles la verdad si te gusta o no ellos te tomarán en cuenta.

Michiru llegaba al edificio en la planta baja, apretaba el botón del elevador, un joven apretaba el botón para bajar, al ver qué las puertas se abrían, abría los ojos al ver la escena del besó, no dijo nada y las puertas se cerraron.

Unos minutos antes, Haruka se había agachado para darle un beso en la mejilla izquierda, la abrazó con más fuerza y se alejaba para ver si se encontraba mejor.

–Minako pero si aún así tienes dudas yo estoy aquí para apoyarte. Le sonreía de manera coqueta.

–gracias. Sonreía un poco más alegre.

Caminaban al auto, subía las maletas al porta equipaje, Haruka conducía a una de las mansiones de la zona de Tamagawa, de estilo occidental y paredes de un color gris claro y ventanales grandes, un hombre de traje abría la puerta del auto.

–srta Aino que bueno que esté de vuelta. Le ayudaba a bajar.

–gracias, podrías llevar mis maletas a mi habitación. Le sonreía.

–enseguida Srta. Caminaba al porta equipaje.

–gustas pasar. Cerraba la puerta.

Bajaba del auto Haruka. –si vamos a ver cómo quedó la remodelación.

Caminaba dentro de la mansión donde se veían los pisos de mármol, paredes blancas, una sala amplia y la cocina moderna.

–se ve bien me gustó que tumbara el muro que dividía el comedor y el cambio de la cocina. Sonreía Haruka.

–si se ve más amplio. Tomaba un poco de café de la cafetera. –aquí tienes Haruka.

–gracias. Tomaba la taza.

Haruka se la pasó esa tarde con Minako disfrutando de una taza de café antes de volver. En el departamento Michiru se recostaba en su cama recordando lo que sucedió ese día, y cómo las había visto en el elevador.

–Pero porque Ami me dijo que eran amigas, a lo mejor lo dijo para no incomodarme. Daba vueltas en su cama, las palabras de los dos chicos llegaban. "Tenoh salía con varias chicas y tengo una foto donde besa a su acompañante" se levantaba encendía su laptop. Buscaba el perfil de Haruka Tenoh en eventos sociales, salían fotos con dos chicas rubias las cuales reconoció eran, Usagi y Minako. "Haruka Tenoh nos sorprende con sus acompañantes" otras con chicas pelirroja, castañas, por lo regular modelos caminando aun lado de ella, sintió una molestia al pasar cada una.

–vaya hasta la catalogan el chico más guapo aunque saben que es mujer. Cerraba la laptop y caminaba de regreso a la cama. –será mejor que no le preste atención, así se me pasara esto que siento.

Haruka se recostaba sobre su cama y se quedaba dormida. La mañana siguiente se levantaba como siempre esperaba a Michiru quien la miraba algo sería.

–¡buenos días Michiru! Detenía las puertas.

–¡buenos días Haruka! Miraba cómo cambiaba la numeración.

En el elevador no pronunciaron palabra alguna, al llegar al estacionamiento Haruka fue quien rompió el silencio.

–ayer como estuvo tu tarde. Caminaba al deportivo.

–bien. Veía cómo caminaba a su auto.

Haruka abría la puerta, y veía que Michiru se iba a su deportivo. –te puedo llevar si gustas.

–lo siento tengo otras cosas que hacer hoy saliendo del colegio. Encendió su auto.

–está bien. Veía como salía del estacionamiento. –será mejor que me apresure a ir también al colegio.

Conducía al colegio los días siguientes no se la topó, no sabía que pasaba pero en su pecho se formaba una sensación extraña, la esperó en una de las ocasiones pero ella la rechazó, Azami salía de sus clases de pintura viendo la escena se acercó a Haruka, le acarició el rostro y le dio un beso en la comisura de sus labios Michiru lo vio al pasar enfrente de ellas.

–Vamos Haruka a tomar algo de café. Le sonreía de manera cálida.

–está bien, hoy no tengo nada que hacer. Caminaba por la puerta, se detuvo al ver qué la chica se quedaba parada.

Azami la miro, dio un salto de la puerta para entrar se acomodaba. – vamos.

Haruka asintió y le regaló una sonrisa conducía a una cafetería, entraba y disfrutaban de la vista, el café y unos postres, algunas chicas se acercaban a pedirle un autógrafo, una sonrisa se dibujaba, veía en la calle como Michiru caminaba junto con Nephrite y sonreía.

–será mejor que regrese antes que sea más tarde. Miraba y le sonreía a Azami.

–me acompañas a mi departamento Haruka. Le sonreía.

–si está bien. Se levantaron.

Conducía por la calle de komori una zona de apartamentos lujosos entraban al departamento 1601 al comedor y cocina dos habitaciones con su baño le invitaba a entrar.

–Haruka, ¿está saliendo con alguien? Se quitaba su mochila.

–No, ¿Porque preguntas? La miraba un poco intrigada.

–porque no quiero hacer esto si sale con alguien. Se giraba.

–que co… solo sentía como la besaba y como le desabrochaba la camisa.

Azami se desabrochaba su camisa y la falda dejando que cayera al suelo, comenzaba a besarla y recorrerla el lugar se llenaba de sus gemidos. Esa misma tarde una mujer peli-verde veía las noticias de occidente donde salía el modelo de la línea de autos de la empresa de Tengoku.

–vaya conque ahí es donde estas. Se le dibuja una sonrisa. –Alim prepárate saldremos de viajé.

–si Srta. Asaty. La miraba un hombre peli-negro.

Los días seguían pasando, Michiru no sabía porque pero evitaba a Haruka, esa tarde entró al taller de artes donde se encontró a Azami, quien la siguió con la mirada cuando se sentó se acercó a ella.

–sabes quiero salir por un tiempo con Haruka. Esperaba que contestara.

La volteaba a ver. –no deberías de preguntar me a mi.

–vaya pensé que te gustaba. Sonreía al ver qué fruncía el seño.

–que te hizo pensar eso. Realizaba un trazo en el lienzo.

–porque las vi juntas llegando al colegio el mes anterior, pero como dices que no entonces es libre. Se giraba.

–es libre, eso quiere decir que no sale con Minako, pero lo que vi será algo normal para ella. Pensaba mientras pintaba.

Haruka conducía a su departamento, al llegar su celular sonaba de nuevo, al revisarlo era un correo electrónico de Mich JK, que decía "Urgente" un pesado suspiro salía al abrir el correo. "Hola, Haruka viaje a Japón para verte y poder hablar contigo por favor ven a verme en el restaurante de la torre de Tokio, te estaré esperando hoy a las 8 pm." Cerraba el correo, caminaba a su habitación, se tumbaba sobre la cama no sabía si asistir a verla o solo ignorar el correo. Su mente decía que no fuera pero su corazón aún quería verla, sin pensar más se levantó caminó al baño, salía en una bata y comenzaba a buscar un pantalón café junto con un saco y una camisa blanca se vestía y tomaba su celular y llaves subía a su auto. Se encontraba por la avenida de sakurada-dori después de 15 minutos llegaba al estacionamiento oeste de la torre de Tokio.

–¿pero qué hago aquí? Se pasaba su mano por su cabello. – solo iré a decirle que ya no puedo cumplir la promesa de estar a su lado, sí eso haré. Salía del auto, caminaba al ascensor de la torre, dos chicas se acercaban impidiendo que subiera.

–Hola, disculpa podríamos tomarnos una foto contigo.

–Si. Posaba junto con la chica peli negra, con la peli azul se atrevió a tomarla del brazo.

–Gracias. Decían las dos chicas.

–no fue nada. Sonreía regresaba al elevador ya al esperar llegar al restaurante sus manos se ponían fría un escalofrío la recorrió respiraba profundo antes de salir por el elevador, caminaba al restaurante.

–Buenas noches, no tenemos mesa disponible solo barra. Decía el recepcionista.

–Buenas noches, soy Haruka Tenoh me esperan.

–si, por favor sígame por aquí. Caminaban a un área privada para parejas.

Haruka podía ver a Mich con un vestido anaranjado, su cabello verde liso desatado, veía cómo la miraba se desabrochaba el saco, sintió cómo la abrazaba el aroma a jazmín la inundaba.

–Haruka qué bueno que viniste, sabía que me querías más a mi. Seguía abrazándola.

Haruka la retiraba de ella sentándose. –Mich me pediste que viniera por qué era importante, por eso estoy aquí.

Un hombre se acercaba detrás de Haruka. –joven no puede lla… veía que levantaba la mano la joven.

– déjalo así. Miraba al jovén peli negro. – si es verdad Haruka, pero primero comamos.

Un mesero le colocaba un plato con pescado en una cama de ensalada y un poco de arroz le servía a su copa vino blanco. Haruka veía cómo comía y tomaba vino espero que terminará.

–¿por qué, no comes? Si no te gusta puedes pedir otra cosa.

–no es eso, solo que… ya no puedo cumplir mi promesa de cuidarte y estar a tu lado, espero lo entiendas.

–¿pero por qué? Si tú me lo prometiste… se levantaba.

–Mich por favor entiende que todo ya ha cambiado y yo debo de seguir al igual que tú. Se levantó le colocaba la mano en el hombro.

–no Haruka tu ya no me quieres y yo siempre te he sido fiel. Se colocaba las manos en el rostro.

Haruka sintió una punzada en su corazón recordando todo lo que sabía, alejó su mano de ella. –debo de irme antes que cometa una tontería. Pensaba.

–Haruka por favor quédate conmigo y seamos felices. Lloraba descontrolada cayendo al suelo.

–Mich por favor ya no insistas. se agachó y la levantó. – vamos hermosa encontrarás rápido a alguien eso no es problema.

La abofeteó. – ¿Cómo me dices eso Haruka?

–Solo digo la verdad Mich para ti es fácil encontrar a alguien. Sonreía Haruka.

Se molestaba se secaba las lágrimas que salían. –esta bien Haruka solo no regreses a mí sí tengo a alguien ni me busques.

–Está bien Mich, para mí no es problema. Se arreglaba el saco. –Adiós Mich.

–¡no quiero que me vuelvas a decir así! Fruncía el ceño.

Haruka se giraba viendola sorprendida

–No vuelvas a llamarme así… Para ti soy la Srta. Esmeralda Asaty. Levantaba su cara.

Sonreía y se acariciaba la barbilla. – Srta Asaty solo seremos dos desconocidos y jamás volveré a decirte cómo te llamaba antes, está bien.

– está bien por mí Haruka.

–srta. Asaty de igual manera le pediré que no me vuelva a decir por mi nombre eso es solo para mis personas cercanas, bien adiós Srta Asaty espero que no, nos volvamos a ver. Se alejaba de la mesa.

–Srta. Esmeralda se encuentra bien. El joven se acercaba a ella.

–Sí, vámonos de aquí. Tomaba su bolso y caminaba fuera del restaurante.

Haruka subía a su auto conducía de regreso, los recuerdos llegaban, se quedaba en el estacionamiento del edificio unas lágrimas comenzaban a brotar, seguidas de otras. –porque no le reclamé cuando me dijo que me fue fiel, porque aún me importa. Se limpiaba las lágrimas y subí a su departamento.