Capítulo 32: Allanando el camino parte 1

El mundo se volvería a digitalizar para que Amata apareciera dentro de una tienda de color gris blanco, dentro había varias terminales, herramientas y en el centro un holomapa. Al estar todo claro vería a un hombre en sus mediados de sus cincuentas, vestía una gabardina blanca con estrellas de los lados y las letras US. Adheridos en la gabardina con el mismo color de su pelo recortado militarmente y barba. Al lado de él estaba un hombre de color con la misma armadura que Amata y usando gafas.

"Buen trabajo. Te has deshecho de esos artilleros. ¡Menudo buen trabajo!

"Gracias señor" Dijo Amata siguiéndole el juego, se sentía como uno de esos comics que solía leer en el refugio.

"Por desgracia, mientras tú estabas escalando montañas, a nosotros nos estaban dando una paliza aquí abajo. Los chinos decidieron usar nuestro cuartel general de campo como patio de entrenamiento y un poco más y nos vuelan a todos por los aires. Hemos perdido a varios hombres buenos, como mi comandante de equipo de combate, el coronel Patterson". Dijo lamentándose, pero se mantuvo profesional.

"¿Puedo hacer algo para ayudar, señor?".

"No te pedí que vinieras para charlar y fumarte un cigarro. Te has ganado un ascenso, soldado. A partir de ahora te ocuparas del equipo de combate de Patterson. Y antes de que me lo agradezcas, será mejor que esperes y vea en que consiste tu misión".

"¿Cuáles son las ordenes, señor?" Pregunto ella entendiendo todo y extrañada de que dirigiera un escuadrón.

"Necesitamos que tu equipo se ocupe de tres objetivos bastantes peliagudos; de lo contrario, la Operación Anchorage fracasara. Sígueme hasta el mapa de situación y te pondré al día" Dijo para dirigirse a la mesa holográfica. "Escucha atentamente. Hemos instalado aquí el nuevo cuartel general de campo. Ahora que hemos liquidado a la artillería, la zona es bastante segura" Oprimió un botón aumentando una zona. "El primero de los tres objetivos es el almacén de Centauros que hay aquí. Ten cuidado al acercarte; tendrás que atravesar el campamento enemigo de camino al almacén. Una vez en el perímetro del almacén, deberás volar los dos depósitos de combustible principales" Cambiando a otra zona. "El segundo objetivo está a este otro lado. Los chinos han instalado un puesto de escucha en un extremo de la cordillera de Calliway. Hay varias minas abandonadas en la ruta, así que mantén los ojos y los oídos abiertos. Es un sitio estupendo para una emboscada. Tendrás que eliminar al personal para que podamos introducir a nuestros chicos de inteligencia y comiencen las tareas de descodificación". Señalando la última zona. "Una vez finiquitados los dos primeros objetivos, el último obstáculo será el dichoso campo de impulsos. Tendrás que atravesarlo y someterlo a una sobrecarga para que podamos arrasarlo con las T-51b. Un aviso: a menos que tengas intención de suicidarte, ni se te ocurra acercarte a ese campo sin haber eliminado antes los otros dos objetivos. El teniente Morgan será tus ojos y oídos durante la Operación Anchorage, así que pídelo a él todo lo que necesites. El tío Sam se ha gastado mucho dinero para convertirte en una máquina de matar…así que va siendo hora de que valga la inversión. Puedes retirarte" Amata le haría caso para salir, pero el hombre de color se acercaría a ella.

"Así que estas a cargo del escuadrón suicida de Patterson, ¿No?" Pregunto sarcásticamente.

"¿Un escuadrón suicida? ¿Por qué lo llaman así?" Pregunto Amata confundida.

"¿De verdad tengo que responder a eso? Tu no vas por civiles… eso son palabras mayores. En fin, soy Morgan y he venido a echarte una mano con la inteligencia y logística. Soy todo tuyo, para lo que necesites".

"Este…equipo de combate…Jamás había liderado a una tropa así" Dijo Amata a Morgan.

"No te preocupes. El sargento Montgomery dirigirá tu escuadrón; él se conoce bien los entresijos del equipo. SI necesitas algo, como refuerzos o informes de situación, habla con él. Bueno, ¿Qué más puedo hacer por ti antes de que saltes al campo de batalla?" Pregunto el mientras se dirigía a una terminal.

"¿Cómo escojo a mi escuadrón?" Pregunto Amata.

"Usa los marcadores de reclutamiento" Entregándole una holocinta. "Elige los miembros que prefieras para formar tu equipo. Luego sal a los barracones y tus unidades estarán listas para actuar". Termino de explicar.

"De acuerdo, ¿Qué tenemos sobre el almacén Centauros?" Pregunto Amata, sentía que eso era lo principal para evitar los refuerzos enemigos.

"Tienes que destruir dos depósitos de combustible. Uno en el patio central del complejo y el otro junto a la puerta trasera. Pero me preocupa los dragones carmesí, se dicen que entrenaron desde el vientre de sus madres y dudo que harán lo posible por frenarte".

"Háblame de estos dragones carmesí?" Recordando su anterior encuentro.

"Son los mejores soldados que tiene el ejército chino, sin mencionar sus trajes de sigilo que les permite ser indetectables, ante todo, aparte de ser los mejores en el combate: con armas de francotirador, combate cercano y desarmado. Yo que tu revisa dos veces las zonas por donde pases".

"De acuerdo, lo tomare en cuenta. Te veo luego".

"Suerte amiga" Dijo para empezar a trabajar.

Amata fue a la terminal donde le aparecían varias opciones de soldados que eran solo cinco, pensó que le sería útil un francotirador, dos de infantería, uno de armas pesadas y uno de explosivos. Después fue al otro para escoger su equipo, prefirió el equipo de infantería que era un rifle de asalto, una pistola, cuchillos y granadas. Al estar lista saldría para ver el campamento.

El campamento tenía varias carpas: servoarmaduras de color blanco, carros y una pared de metal como defensa, una enfermería y la armería junto algunas personas caminado y en un lado estaba Benjamín junto con el escuadrón que escogió.

Antes de ir fue a la armería por su equipo, le entrego al hombre la holocinta quien le dio su equipamiento.

"Vaya, parece que volvemos a trabajar juntos, señor. El general Chase me ha asignado al equipo de combate. Y gracias a su ascenso, ahora tendré que saludarle".

"Me alegro de tener a alguien de confianza" Dijo Amata feliz.

"Lo mismo digo. No tienes ni idea de la cantidad de vidas que has salvado al destruir esas armas".

"Y todo eso en un día, Benjamín" Bromeo Amata pensando en la realidad.

"Como digas" Entendiendo el chiste. ¿Cuáles son las ordenes señor?".

"Iremos al almacén Centauros, nadie se separa".

"¡Si señor!" Dijo Benjamín para dirigirse con Amata mientras sacaban sus armas.

En el camino vio a un soldado americano ejecutando a cinco soldados chinos.

"Mejor ellos que nosotros" Dijo Benjamín sin sorprenderse.

("¿Así era la guerra?") Dijo sin creer lo que veía.

"El campamento está a la vuelta de la esquina, señor. De momento, parece que aguantamos. ¿Cuáles son las ordenes?".

"Usaremos el lanzacohetes para aturdirlos y vamos directo a ellos manteniéndolos a raya" Trato de pensar bien.

"Muy bien señor".

El soldado con el lanzacohetes lo haría disparando cinco tiros para aturdirlos y el resto fueron a ellos. Amata junto los soldados entraron disparando a los que estaban en el suelo evitando las explosiones. Un perro iría hacia ellos, pero uno de los soldados le disparo. Revisaron las carpas solo encontrando las maquinas regenerativas y munición junto otro terminal con datos de inteligencia. En el otro lado los esperaban. Amata recibió algunos tiros, pero pudo soportarlo y disparo, el resto logro eliminarlos. Después de curarse seguirían el camino, En el camino encontró otro maletín y salvaron a un soldado que fue atrapado quien se unió a ellos usando un arma del enemigo. AL llegar a un pasaje de montañas con nieve no hubo peligro.

"Hay demasiado silencio" Dijo uno de los soldados, pero escucharían detrás de ellos una explosión, el soldado grito de dolor y verían como de la nieve salían varias minas que se movían como arañas a ellos, sin pensarlo empezarían a disparar y correr hasta llegar a la base Centauros y detrás de ellos las arañas los seguían, pero un vigilante empezó a dispararles. El grupo se dividió para atacarlas. El del lanzacohetes lograría derribar el puesto de vigía y cambiar a su escopeta para ayudar a su escuadrón.

"¿¡Cuántos de estos hay?!" Pregunto Amata recargando su rifle.

"¡Solo dispara!" Dijo Benjamín lanzando una granada logrando matar a la mitad, El francotirador logro matar al otro vigía.

"¡Zona despejada!" Grito.

"¡Bien, todos adentro!" Entrarían a la puerta del almacén y arrojar otra granada explotando a las arañas explosivas.

"Espero que sean las ultimas que veamos" Dijo Benjamín. "Venga equipo, tenemos que cumplir un objetivo".

Adentro estaba varias máquinas para llenar el tanque de los centauros. Un soldado intento matarlos, pero el francotirador lo elimino. Amata reviso la recamara encontrando munición y un maletín.

"El tanque está ahí" Dijo uno de los soldados, pero serian atacados por varios soldados.

"Nosotros te cubrimos" Dijo Benjamín para disparar, Amata se apresuró a colocar la bomba adhesiva y poner el tiempo.

"¡Centauro!" Amata vio a uno de los tanques que se aproximaban, era de color blanco y tenía un cañón tesla.

"¡Jefferson encárgate del tanque!" El asentiría para apuntar el tiro y disparar su lanzacohetes, no consiguieron dañarlo, el centauro dispararía al suelo aturdiéndolos junto la explosión del tanque que exploto detrás de ellos. Amata se levantaría adolorida debido a que una parte de metal se clavó en su costado izquierdo y vería como se acercaba junto a otros dos soldados.

Amata empezó a disparar a los soldados, pero ellos se cubrirían detrás del tanque. Amata saco sus últimas granadas y las arrojo; el primero fallo y la otra logro dañar las orugas dejándolo inmóvil, pero podía seguir dando lucha. El tanque cambio a la función de torreta y empezaría a disparar,

"¡cúbranse!" Grito uno de los soldados tratando de moverse lo más rápido a las paredes, querían llevar a Amata, pero las balas los obligaron a cubrirse.

Amata aun con el dolor se movió a la única cobertura que había que era una parte metal en el suelo.

"¿Alguna idea?" Pregunto uno de los soldados. De inmediato Benjamín vio el centauro y la munición de cohetes.

"¿Cuántas municiones te quedan?" Pregunto Benjamín.

"Solo me quedan cinco, pero sin el lanzacohetes no pueden ser utilizados" Respondió el soldado.

"¿Eres bueno lanzando?".

"Solía ser el lanzador en mi universidad, ¿Por qué?" Viéndolo.

"Te cubriremos, arrojas una y el francotirador dispara al explosivo, ¡Johnson!".

"¡Señor!" Dijo el francotirador.

"Ponte en posición" Sin decir nada se pondría lo más cerca de la barda. "¡Ya!"

El soldado la arrojaría con dificultad logrando acercarla lo más que pudo y sin pensarlo el francotirador disparo logrando destruir el centauro y matando a los soldados que lo usaban como cobertura. "Buen trabajo, Jefferson, ponga el ultimo explosivo, el resto ayude a Amata".

"Si señor" dijo Jefferson para ir a la mochila de Amata para hacer lo encomendado y el resto la ayudaba a quitarle el objeto que tenía incrustado y evitar un desangrado. Mientras dejaban el almacén centauros con la explosión por detrás.

"No mueras Amata, aún no hemos ganado la batalla" Dijo mientras dos soldados la arrastraban con un pedazo plano de metal como camilla improvisada.