Capitulo veintidos

Odette miraba el televisor sin decir nada. El aire casi que se había ido de sus pulmones y lo único que quería era una respuesta. Sabía perfectamente quien era aquel hombre que aparecía en el vídeo. Lo había visto, había vivido una vida con él, pero ahora, no entendía nada.

- Hay algo más que debes ver…- susurró Hanagaki una vez que la vio más repuesta y comenzó a buscar en el escritorio de su habitación. Luego de unos segundos sacó una libreta. Era rosada y tenía cuero sintético. Odette la tomó en sus manos y abrió la primera página casi instintivamente. Su nombre aparecía justo en el inicio. –

- ¿Qué es esto? – preguntó, luego de mirar el objeto por unos segundos-

- Parece tu diario de vida. Me di la libertad de leer un poco y la verdad es que… es fuerte. Habla mucho de nosotros y… - las mejillas del rubio se tiñeron de rojo- parece que saldré con Hinata Tachibana…-

- ¿Saldrás? ¿eso significa…? – mordió su labio. Lo que había vivido no era un sueño. Lo que había experimentado había sido real-

- ¿Qué es tu libreta del futuro? – preguntó el rubio no natural, con vergüenza- sí…

Dos días más adelante, se encontraba tomando helado junto a Akkun. El chico no había parado de pedirle salir por uno y por más que inventaba excusas, no podía decirle que no, habría sido muy cruel.

- Lamento que sea solo un helado de comida rápida… - murmuró, lamiendo torpemente de su propia mano, lo que se escurría- mi padre se ha negado a pagarme la mesada…- susurró mientras ambos se sentaban en una de las enormes sillas del centro comercial-

- ¿En serio? – sonrío ella. Le daba igual de donde fuese, un helado era un helado y siempre se debía agradecer- ¿Qué hiciste? –

Akkun comenzó a contar su historia como chico maleante, pero la mirada y la atención de Odette pronto se habían ido hacía otro lado. Unos metros más allá de ellos, llegaban seis chicos, todos bastante llamativos.

- ¿Odie? – la llamó el pelirrojo y ella solo pudo suspirar, mientras ignoraba el helado que se derretía en su mano-

Mientras los seis compraban en uno de los locales que ofrecía el centro comercial, uno de ellos se giró y la miró. Odette había tenido la menstruación a una edad muy pequeña, por lo cual se desarrolló físicamente cuando aún era una niña. Se cubrió inconscientemente los pechos, ensuciándose la blusa de la escuela, asustada pues ellos la habían descubierto. el chico sonrío, mostrando sus colmillos.

- Lo siento, he dejado un desastre…- Dijo, mirando a Akkun, el cual le pasaba servilletas para que pudiese limpiar su ropa-

Quería arrancar y esconderse, aún no entendía como era posible que ellos estuviesen en el mismo lugar que ella. La coincidencia era demasiada. Antes de poder decir nada, el joven que anteriormente la había visto se acercó a paso seguro. Sus amigos lo miraron sin entender que sucedía, pero veían todo de lejos.

- Hola preciosura…- sonrío, apoyándose en la mesa que compartía junto a su compañero de clases. Odette tragó aire hondo-

- ¿Baji? – dijo, frunciendo el ceño, mientras dejaba de limpiarse-

Keisuke se enderezó rápidamente e hizo una mueca con los labios. Fuertes recuerdos comenzaron a llegar a la cabeza de la castaña junto a dolor de cabeza y lagunas mentales. Apretó los ojos fuertemente y masajeó sus sienes. Akkun frunció el ceño y se levantó.

- ¿Qué te pasa, enfermo? – le dijo, empujándolo lo suficiente como para que supiera que era una amenaza-

- ¿Qué te pasa a ti? – le respondió el pelinegro, sacando una goma de su muñeca y comenzando a amarrar su largo cabello-

Odette abrió los ojos y divisó como el resto del grupo se acercaba, ya sea para evitar la pelea o para comenzarla. Akkun tragó hondo, pero no se acobardó.

- ¡Basta! – escuchó a una voz firme y giró su cabeza levemente-

Un rubio pequeño se acercaba con tranquilidad, agarrando el brazo de Keisuke y tirando de él hacía atrás.

- vámonos Baji… - le dijo, ignorando a los demás- tengo muchas ganas de comer Dorayakis y si te peleas con ese tipo perderé mi puesto-

La francesa sintió como su estomago dolía y el corazón le palpitaba con fuerza. No era cualquier persona. Era Mikey. Al mirar como se alejaban no pudo evitar llamarlo, el alzó el rostro, sus ojos brillaron, pero luego siguió con su camino. Akkun la miró con el ceño fruncido y le pidió ir a casa. Había algo muy extraño en todo esto. Le pidió explicaciones, pero Odette simplemente se negó a hablar.

Apenas el pelirrojo la dejó, saludando rápidamente a su padre corrió hacía el segundo piso en busca de su diario de vida y comenzó a leer lo que hace tanto tiempo había evadido.

Después de dos horas se encontraba afuera de la casa de los Sano. Necesitaba hablar con él, necesitaba verlo. Tocó el timbre dos veces. Aún nadie le abría, y el tiempo pasaba. La excusa que le había puesto a sus padres de ir donde Hinata no iba a durar mucho.

Dos jóvenes mayores que ella salieron de la vivienda. Uno era alto, tenía el cabello negro oscuro y era de tes blanca, mientras el otro era más bajo, tenía el cabello blanco y era de tes morena. La chica los reconoció inmediatamente. Shinichiro e Izana. Una mujer de alrededor cuarenta años abrió la puerta frunciendo el ceño. Era idéntica a Emma. Odette quiso llorar.

- ¡Vayan con cuidado! – les gritó, mientras ambos chicos sacaban sus bicicletas-

- ¡Adiós, mamá! – gritó el moreno, mientras el pelinegro se despedía con la mano-

Ambos quedaron en shock cuando vieron a la Joven. Se miraron entre sí y luego hablaron. No sabían quién era, pero nunca iban chicas a su hogar.

- Hola… ¿estás buscando a Emma? – el más alto la miró extrañado. Tenia la misma edad de la chica por lo cual suponía era su amiga-

- ¿Emma? – dijo la castaña casi rompiendo su voz. Había recibido muchos recuerdos en muy poco tiempo. Básicamente la mujer de treinta había ocupado el cuerpo de la niña de catorce-

- ¿Sí? ¿nuestra hermana? – volvió a hablar el pelinegro. Izana se encogió de hombros-

- No, no – negó rápidamente Odette y se aclaró la garganta- estoy buscando a Manjiro…-

- ¿Manjiro? – preguntó esta vez el peliblanco- Son las seis de la tarde, está con Draken aún– El pelinegro la miró con mayor detención - ¿Eres Watanabe, por casualidad? –

- ¿Qué? ¿A qué viene esa pregunta? – La castaña miró hacía adentro y el peliblanco frunció el ceño-

- Eres la Hermanita pequeña de Sutemaru y Sylvie ¿no? – insistió Shinichiro y Odette suspiró-

- Si. Soy yo – sonrío falsamente- ¿Irán a juntarse con mi hermano? –

- No, no – sonrío también Shinichiro y sus mejillas se volvieron rosa- preguntaba por saber… te pareces como a Sylvie…-

Izana lo miró de reojo y luego suspiró. Ambos se despidieron de la joven y salieron andando en sus respectivas bicicletas.

Odette se mordió la mejilla y derrotada caminó hacía su hogar. Tantos recuerdos la golpeaban. A sus treinta años solamente mantenía una extraña relación junto a Sylvie y su padre. Sutemaru había dejado de ser su familia y a pesar de que le dolía todos los días, sabía que era para mejor. Extrañaba también a su madre y todo lo que representaba. No le molestaba volver a su infancia teniendo más tiempo para compartir con lo que había dejado atrás.

Abrió la puerta de la casa. El olor de la comida de su madre la inundo y lo primero que encontró, fue a su hermano tomándose un vaso de bebida. Tanto su madre como su hermano se habían ido luego de la operación de la menor, a ver a una tía que se encontraba mal. Acababan de llegar y al solo sentir sus presencias la castaña recordó como extrañaba esos días donde el imbécil aún estudiaba y no lo corrompía la agresividad y el dinero. Su madre se asomó y Odette corrió a abrazarla entre lágrimas. Sutemaru comenzó a reír.

- ¿Por qué estás llorando, estúpida? – le dijo, con media papa frita a comer-

- Que pesado eres, Sutemaru – Su madre frunció el ceño mientras le correspondía a la castaña y le acariciaba el cabello-

- Bueno – asintió y se levantó de un golpe- me iré a juntar con Wakasa, quizá después veamos a los demás. Nos vemos Má…-

Su hermano salió por la puerta y Odette estalló más en lágrimas. Extrañaba tanto a su familia que era doloroso recordar el porqué los había perdido.

Tres semanas después su cuerpo aún no se acostumbraba a la sensación de volver a ser una niña. Niña, porque para ella tener catorce era muy poco. Al menos le iba bien en clases sin esforzarse, era más amable y, sobre todo, volvía a compartir con Hinata luego de no tenerla por tantos años.

- Aún no entiendo como aprendiste matemáticas tan rápido… - Hinata, la cual solía ser un prodigio se asombraba de la capacidad de Odette por realizar ecuaciones, cuando hace poco tiempo con suerte sabia sumar-

- Eh… estudie mucho – dijo sonriendo- mira, ahí viene Takemichi – alzó el rostro y ambas miraron como el rubio se acercaba con una bandeja de comida rápida para tres-

Había olvidado lo mucho que solía comer chatarra en el mismo lugar cuando era más joven. Nunca entendió como era que Hinata no engordaba nada. Suerte de Tachibana.

- No saben lo que sucedió – Hanagaki se sentó con torpeza, casi botando los vasos de bebida- Había un grupo ahí de malandros – tragó saliva hondo- ¡Uno amenazó al mesero que si no le daban su comida le rompería la cara! –

- Que mal… - Hinata miró hacía donde supuestamente estaban los delincuentes y luego miró a su novio- ¿Te encuentras bien, te hicieron algo? –

- ¿Quiénes son? No veo nada desde aquí ¿en que puesto estaban? – Odette ignoró a su mejor amiga y se levantó casi desesperada. Debían ser ellos, no podían ser otros. Takemichi frunció el ceño y apretó los labios señalándole el puesto de Dorayakis-

La castaña se levantó casi de un salto y caminó a paso rápido hacía allá. De espaldas lo pudo ver. El cabello corto con una chamarra azul marino. Draken y Baji lo acompañaban. Intentó tocarle el hombro, pero antes de siquiera interactuar con él, Draken la tomó del brazo.

- ¡Sueltame, Kenchin! – le dijo molesta y luego se llevó ambas manos a la boca, sorprendida de su propio error-

- ¿Eh? – el tatuado la soltó y Baji frunció el ceño. Mikey se giró lentamente-

Y ahí, en medio de todo y de la nada misma lo pudo ver por primera vez luego de casi un mes. Pudo ver su versión infantil. El ladeó la cabeza mientras degustaba un caramelo y le sonrío.

- ¿Quién eres? – preguntó con los ojos chinos por la risa. Odette sintió un nudo en la garganta y tragó hondo. Era él, pero al mismo tiempo no era él-

- Perdón…- dijo, con la voz casi cortada- me confundí, pensé que era otra persona-

- Espera ¿cómo sabias mi nombre? – Draken la miró alzando una ceja-

- Yo… no, no sé, perdón -

Y comenzó a caminar alejándose mientras las lágrimas caían por su rostro. Odiaba lo que sea que el disparo hubiese hecho con su vida. Se despidió de sus amigos sin decir mucho y caminó sin rumbo hasta las cinco de la tarde. Hora más que suficiente para volver a casa. Saludó a su madre y se tiró a dormir sin pensarlo demasiado.

A las diez de la noche un ruido extraño comenzó a golpear en su ventana. ¿Un pajarito estrellándose? ¿piedras quizá? En medio de la noche y de su familia que estaba durmiendo era lo único que se escuchaba. Abrió los ojos, bostezó y procedió a asomarse en la ventana. Casi se cae de culo al ver quién era la persona que la llamaba.

- ¡Psss! ¡Ábreme toda la ventana, yo puedo subir! – sus ojos aún no se acostumbraban a despejarse por la noche, así que de apoco se adaptaba-

- ¿Qué? ¿estás loco? ¡baja la voz! – susurró fuerte con el ceño fruncido y luego entró en cuenta de quién era quien estaba ahí. Sus ojos casi se salen de su órbita-

- ¡Odette, si no me abres voy a gritar! –

- ¡Argh! ¡Cállate! – le dijo un poco más alto, esperando que nadie hubiese escuchado-

Prendió la luz y mientras cerraba la puerta escuchó como el chico terminaba de subir. Si bien su casa era de dos pisos, tampoco era tan grande. Se giró y sin pensarlo dos veces lo abrazó con fuerza, aspirando su aroma, tan distinto a como lo recordaba.

- Mikey… murmuró contra su cuello y el suspiró, correspondiéndole-

- Lo sé, lo sé – asintió y la separó levemente de él- sentémonos en tu cama ¿sí?

- Está bien…-

Y comenzó a explicarle todo lo que había sucedido. Desde el inicio hasta el final. Como había logrado viajar al pasado y como todo había cambiado para mejor. Parecía una novela de ciencia ficción.

- Entonces tocaste a Sanzu y volviste aquí… - dijo la joven intentando hilar sus pensamientos-

- Sí…-

- ¿por qué hoy cuando te encontré hiciste como que no me conocías? –

- Estaba demasiado feliz por saber que habías vuelto. Te reconocí inmediatamente cuando le reprochaste a Kenchin su actuar – dijo sonriendo con los ojos- te busqué muchas veces. Me paseaba afuera de tu casa, caminaba por tu escuela. el centro comercial a donde siempre voy es el que frecuento porque se que estarás ahí con tus amigos-

- Aún no respondes mi pregunta-

- No quería que me hicieran preguntas incomodas – dijo, encogiéndose de hombros-

- Es todo tan extraño… - suspiró la chica y miró el techo- ¿no eres más feliz ahora que en tu vida pasada? –

- Sí – respondió Manjiro sin pensarlo ni dos veces- aquí tengo a la mamá de Emma. Ella nos cuida. Tengo a Shinichiro también, a Izana y a la misma Emma. Nade ha muerto, nadie ha tenido que sufrir, ni yo…-

- Me sucede lo mismo…- murmuró la chica y luego cerró los ojos fuertemente. Estaba apoyada en la cama y su espalda en la pared de esta- supongo que separarnos fue lo mejor que el destino pudo hacer-

- También lo creo – suspiró Manjiro también y le tomó la mano, entrelazando ambas para luego llevarse la de ella a los labios y besarla- pero me hacías falta tú-

- Eso suena muy tierno – dijo ella sonriendo- pero no cambiaria nada por lo que tengo ahora. Una familia-

Ambos se tiraron boca arriba y comenzaron a ver el techo. No había nada interesante, más que la luz que se colaba por la ventana.

- Tenemos la oportunidad de ser felices nuevamente, quizá con otra vida…–

- Tendremos que volver a pasar la adolescencia lamentablemente -

- Y perder nuevamente nuestra virginidad – le dijo el sonriendo picaronamente-

- Bien. Le podré hacer una llamada a Mitsuya –

Mikey la miró entrecerrando los ojos y luego sonrío, besándola en los labios por encima. Odette se sorprendió, pero lo besó de vuelta.

- Mikey…- le dijo, mirando las manos de ambos –

- ¿Sí? –

- Aún no sé como mierda logré viajar al pasado…-

- Ah… eso es el por el poder del guion – le dijo, bromeando sobre que vivían una vida guionizada y escrita –

- Ahora lo entiendo todo- le dijo ella, comenzando a reírse suavemente y abrazándolo con fuerza-

Nota Autora : Hoooolaaaa ¿cómo están? quería partir disculpándome por demorarme taaaaanto en escribir, pero me han pasado muchas cositas que han mantenido mi día a día muy ocupado por eso, no he podido estar tan presente como me gustaría. Ahora, en cuanto a la historia. Si, este es el final. Osea, me falta el epilogo pero así se termina. Antes quería terminarla con la muerte de Odette, algo así bien dramático, pero me di cuenta que odiaba los finales felices porque pensaba que la única forma de vivir era sufriendo. Espero que les haya gustado la historia. yo disfruté mucho escribiéndola, pues siento que es la que está mejor lograda de todas mis historias pedorras. Ahora, me gusta el concepto de One shoots y creo que últimamente me he dedicado a escribir de eso sobre Tokyo Revengers. Espero subir capítulos pronto. Les mando un bezazo enorme a todos y hasta la procsima amigos.