Ya era mediodía y me encontraba desde hacía varias horas mirando mi armario, indecisa acerca de que ponerme. Sabía que era una quedada con mi amiga para hacer el trabajo, pero el hecho de que fuera en la cafetería y sabiendo que mi "admirador secreto" estaría allí me hacía sentir que estaba camino a una cita.

Siempre iba vestida a la universidad de forma muy normal... con unos tejanos y una camiseta básica... cuando refrescaba un poco solía ponerme mi chaqueta favorita de color lavanda, pero hoy definitivamente me pondría otra cosa.

Finalmente saqué un vestido color beige de tirantes que llegaba por encima de los tobillos y una camiseta de manga larga blanca también. Aunque el tiempo había mejorado bastante por la noche seguía estando algo fresco aún así que opté por ponerme unas sandalias cerradas.

Eché un vistazo al espejo.

"Espero no sea demasiado" pensé, quería verme bien pero no fuera de lugar.

Entre idas y vueltas se hizo ya la hora de salir, no me gustaba dejar esperando a nadie.

Bajé del autobús y busqué con la mirada a mi amiga.

- ¡Hina-chan, por aquí! – se acercó a mí – Vaya... ¡Estás muy bonita el día de hoy! – me echó un vistazo de arriba abajo.

- T-tú también I-Ino-chan – le sonreí tímidamente.

Ella llevaba una falda corta tejana, una camiseta blanca, una chaqueta de cuero que le llegaba hasta la cintura y unas botas militares. El look rebelde encajaba a la perfección con su personalidad.

Caminamos charlando hasta la cafetería.

- E-es aquí... - estaba nerviosa esperando que dijera algo.

- ¡Vaya! No conocía este lugar – dijo maravillada – Me alegro que me hayas traído el día de hoy aquí.

Me cogió de la mano y me arrastró dentro.

- ¡Buenas! – saludo Ino al entrar.

El chico que se encontraba en la barra le miró con seriedad.

- Buenas tardes ¿Qué les gustaría beber? – nos miró a ambas.

- Mira a mí me pondrás un menta poleo y para ella... - se giró y me miró – ¿Tu qué quieres Hina?

- E-esto... Un Caramel Moca Latte p-por favor – mientras Ino ordenaba noté como le echaba el ojo al pelinegro.

- También nos pondrás un trozo de tarta de chocolate y un rollo de canela– le guiñó el ojo a éste, pero el chico ni se inmuto.

- Yo invito Hina, ve a sentarte - asentí con la cabeza y me dirigí a mi mesa.

Hoy la cafetería estaba algo más llena de lo habitual pero igualmente no había mucho ruido en el entorno, lo que me alegró porque podríamos trabajar tranquilamente. Eché un vistazo a la barra y allí estaban los mismos chicos de siempre.

"Trabajan todos los días... que duro"

Noté que mi amiga estaba tardando demasiado por lo que dirigí mi mirada a ella y ni más ni menos que estaba charlando con el chico hasta que vi que le apuntaba algo en un trozo de servilleta y se lo entregaba. En ese momento sentí admiración, pese a que me resultaba muy atrevido lo que acababa de hacer, era algo que yo en mi vida haría.

Mi vista se desplazó nuevamente a la barra.

Estaban muy ajetreados con los pedidos. Observé al chico pelirrojo nuevamente, se encontraba haciendo con extrema concentración un dibujo encima de una de las bebidas. De golpe éste levanto la vista y nos miramos directo a los ojos.

- ¿Te gusta el pelirrojo? – la rubia acababa de llegar a la mesa.

- ¡I-Ino-chan! – aparte la vista rápidamente.

- Venga... Si te lo estabas comiendo con la mirada... Así que te van los macarras – se rio mientras me miraba con picardía.

- E-eso no es v-verdad... E-eras tú l-la que c-coqueteaba con a-aquel chico...

- ¿Verdad que es un bomboncito? Se llama Sasuke y le he dejado mi número – parecía orgullosa acerca de ello.

- I-iré un m-momento al s-servicio – necesitaba refrescar mi rostro para bajar el rubor de mis mejillas.

Llegando a la mesa al salir del baño me chocaron por el lateral.

- ¡Hey! Ten cuidado con mi amiga – le reprochó Ino.

- ¡Lo s-siento! – dijo este rascándose la cabeza.

- N-no te p-preocupes ... - reconocí de inmediato al rubio.

- ¡¿Eh?! ¿Hinata? – me dijo este sorprendido a lo que asentí levemente con la cabeza – ¿Te acuerdas de mí? ¡Soy Naruto!

- L-lo sé – le sonreí levemente.

- Pensé que no me reconocías...

- ¿Y e-eso?

- Porque intente saludarte varias veces, pero siempre pasabas de largo – se rascó la cabeza, avergonzado.

- L-lo siento N-Naruto-kun... la v-verdad es q-que hace p-poco noté que t-trabajabas aquí y t-también p-pensé que no m-me reconocerías ...

- Vaya par de tontos – la rubia apoyo la cabeza en su mano desganada a la vez que rodaba los ojos.

- ¡Naruto! ¡Hay que llevar más pedidos, deja de ligar! – Kiba le gritaba desde la barra para luego ser golpeado por Sasuke en la cabeza.

- ¡Ya voy! Lo siento chicas, aquí tenéis vuestro pedido – dejó las cosas en la mesa y se despidió con una alegre sonrisa.

Ino empezó a hablar de sus cosas mientras se ponía cómoda en la mesa, miré mi vaso ¡la bebida era toda una obra de arte! La parte baja era sirope de chocolate, luego el café, la leche y encima nata montada con trozos pequeños de brownie y sirope de caramelo. Saqué mi móvil y le tomé una foto.

De golpe me sentí algo decepcionada, por más que fuera muy bonita la bebida no había rastro de letra o nota.

El móvil de mi amiga comenzó a vibrar.

- Ahora vengo Hina – se excusó para coger la llamada.

Mezclé el café y decidí darle un sorbo, pero al levantar la taza escuché que algo cayó.

¡Allí estaba! La nota que tanto esperaba. La cogí y miré fuera, Ino seguía al teléfono así que abrí la nota.

Ha sido una grata sorpresa verte aquí el día de hoy...

No hace falta seas tan formal, podemos tutearnos... después de todo tenemos la misma edad.

Trabajo a tiempo completo y estudio algunos días en la modalidad nocturna de la universidad de empresariales.

Te gustan las cosas dulces ¿verdad? Espero disfrutes la bebida...

El día de hoy te ves realmente bonita...

"M"

Pude sentir el aleteo de mil mariposas en mi estómago.

Esta persona sabía mi nombre y edad... Acaso Naruto-kun...

- Era el chico que el otro día le di calabazas... no para de insistir – bufó molesta volviendo a su silla.

Guardé rápidamente el papel en mi bolsillo y nos pusimos a trabajar. En cierto momento saqué disimuladamente mi agenda y apunté la letra junto a las otras... A E S M ... No encontraba sentido por más que le cambiara el orden...

Las horas pasaron sin interrupciones.

- Hina-chan, ya casi estamos - se estiró en la silla para desperezarse.

- D-de e-echo yo d-debo m-marcharme ahora I-Ino-chan o m-mi padre se e-enfadará – lo cierto es que ya se estaba haciendo tarde y fallar a mi padre haría que no me dejase salir más.

Me excuse para ir al baño. Disimuladamente cogí un trozo de papel y un bolígrafo.

Gracias por el cumplido.

¿No es muy difícil poder compaginar estudios y trabajo? Eres asombroso...

La bebida la he disfrutado mucho ¡me encantan los dulces!

También me gustan los días soleados, leer y presionar flores.

¿Qué cosas te gustan a ti?

Al verme salir la rubia se levantó, cogiendo sus cosas y se quedó esperando que yo hiciera lo mismo.

- A-adelántate Ino-chan, a-ahora te alcanzo... -quería que se marchara para poder dejar la nota sin que me viese para no hacer preguntas.

- Valee ¡no te tardes!

Dejé la nota y me marché a paso veloz, pero al pasar frente al mostrador una mano me detuvo.

- ¿Te marchas ya Hinata? – era Naruto-kun.

- S-si... - aparté la mirada hacia un lado, pero al hacerlo me topé con los ojos del pelirrojo por lo que rápidamente miré mis pies – M-me espera m-mi amiga...

- Oh perdona... - retiro la mano cediéndome el paso – ¡Nos vemos otro día entonces! – sonrió dulcemente.

¿Dulcemente? El solo hecho de haberlo pensado hizo que me sonrojara.

- Anda sí que estás roja – Ino comenzó a molestarme - ¿No tendrá que ver algún chico en eso?

- ¡V-vamonos que llegaré t-tarde! – pasé de largo de donde ella se encontraba en un intento de evadir su pregunta.

Continuará...